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lunes 23 de enero de 2012

RELATO DE ALGUIEN QUE VIVIO AGRESIÓN DE LA GUERRILLA

Historia de don XXXX
La aldea Salacuim, donde yo nací, está ubicada a unos 100 kilómetros al norte de la ciudad de Cobán A.V. Empiezo de esta manera el relato de un suceso demasiado traumático para mi, que ha estado en mi cabeza durante casi treinta años, sin que nada pueda atenuarlo: La masacre ocurrida el 10 de mayo de 1982, en la aldea Salacuim, Cobán Alta Verapaz, realizada por los subversivos del Ejército Guerrillero de los pobres, E.G.P.
Esta masacre, digamos que fue el clímax del terror que el E.G.P. nos causó durante muchos años. Para que mi relato sobre este asuntosea un poco más claro, trataré de ir en orden cronológico. En mi aldea, Desde que era niño empecé a escuchar noticias y comentarios acerca de este grupo armado, y a medida que yo fui creciendo también lo fue el acoso de ellos, porque se sabía que llegaban a las comunidades vecinas, que pasaban de un lugar a otro, que eran vistos por aquí y por allá, que eran amigos de los pobres, enemigos acérrimos de los ricos, y que se enfrentaban al ejército, etc. etc.
Según recuerdo, más o menos en el año 1979, este grupo armado hizo su aparición por la región que está al sur de Salacuim. Es una región de unos 70a80 kilómetros cuadrados, poblada de comunidades y caseríos, y donde muchas personas tenían sus fincas . Y su primer paso fue utilizar a los curas y monjas, para que con el pretexto de ofrecer el catecismo, fueran trabajando las mentes de las personas para desviarlas hacia su anacrónica ideología y reclutarlas para sus perversos propósitos. Mi tío XXX cayó en esa trampa mortal, él vivía en una comunidad llamada El Baldío, todos los de su casa fueron convencidos por ese falso catolicismo y el final para ellos fue fatal.
No pasó mucho tiempo para que la presencia de este grupo armado fuera más notoria entre las comunidades y caseríos de esa región. Esto fue más o menos entre fines del año 1980 y el primer semestre del año 81. Y como gato que saca las uñas, cambiaron de tema, el catecismo dejó de ser su oferta, pusieron en marcha el siguiente paso: Se presentaron tal cual eran, mostraron sus armas, se declararon defensores de los pobres y motivaron a los habitantes de esas comunidades a que reclamaran las tierras como propias. No todas las personas fueron convencidas, se puede decir que un gran porcentaje no los apoyó, y pagaron con sus vidas por eso. Mientras los inducían a la confrontación con los dueños de las tierras los organizaban para iniciar la lucha y la guerra. Inmediatamente empezó la persecución y muerte de los dueños de fincas y de los que no simpatizaban con el E.G.P. A lo largo y ancho de esa región fueronen busca desus víctimas. Los guías eran la misma gente que ellos ya habían
adoctrinado, gente resentida, que aprovechó la ocasión para ensañarse contra sus patrones. 1
Las primeras muertes ocurrieron en el mes de septiembre del año 1981. En una sola noche mataron, en diferentes lugares a cinco personas, por ejemplo: en la finca Copalá mataron a mi tío XXXX, a su yerno Javier XX y a otra persona de nombre Fernando. La misma noche, en la finca las Mercedes, mataron a Don Rodrigo González y a su hijo Arturo Gonzales. La cacería continuó, en los días siguientes mataron en la comunidad Jacoc, a don Agustín Paau y a otro señor de nombre Félix. Luego dieron muerte a don Gilberto Leal Leal, en san Luis Palo grande. En la finca Esperanza Leal, mataron a don Mario Leal y a don Miguel Chamam. Don Samuel Chub, huyó de ellos, pero a los pocos días lo localizaron en otra comunidad y lo mataron cruelmente. Para entonces toda esa región ya estaba bajo el control del E.G.P. Después del asesinato de los dueños de fincas lo que siguió fue el éxodo de los habitantes de esa región. Los que pudieron huir lo hicieron apresuradamente dejando absolutamente todo lo que poseían, háblese de animales domésticos, ganado, cultivos, etc. Todo quedó. Muchos no pudieron huir, fueron retenidos por los terroristas y obligados a integrar sus filas. Un territorio despoblado y completamente bajo control subversivo favoreció para organizar y construir campamentos donde ubicar a la gente que quedó con ellos. Según se supo después,
Nombres tales como RIO CHIQUITO, BETHANIA, PEÑAS BLANCAS, entre otros, fueron dados a los campamentos construidos para alojar a sus milicianos, dichos campamentos estratégicamente fueron ubicados en puntos accidentados e inaccesibles y eran liderados por gente de confianza del E.G.P.
De un momento a otro una multitud de gente en busca de refugio arribó a Salacuim triplicando así el número de habitantes. Lo peor estaba por suceder. El E.G.P. sabiendo que el territorio al sur estaba bajo su control, puso en marcha el plan de conquistar Salacuim. y empezó con la misma estrategia anterior: Eliminar a los que según ellos eran enemigos de su causa. No tardaron en hacer su primera incursión, llegaron de noche en busca de los que según ellos era gente pudiente y también gente afín al ejército de Guatemala. No he podido olvidar esas noches de zozobra.
Los perros ladraban incansablemente y los caballos de algunos vecinos relinchaban y hacían con su nariz sonidos extraños ante lo que veían y oían. Era frecuente que el E.G.P. llegara por las noches y tocara puertas en busca de sus víctimas. Oportunamente las personas que eran buscadas se escondían. Por lo menos en el sector donde yo vivía los hombres se organizaban en grupitos y salían de sus casas para dormir en el monte o donde fuera. Las mujeres se reunían en casas para dormir juntas y darse valor. En una noche fatal dieron con dos de sus víctimas, Don Pablo Tut y Don Ismael Medina fueron ametrallados, esto sucedió en el año 1981.
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El 19 de noviembre de 1981, en Salacuim pasó algo que no es común y que sólo El Todopoderoso puede hacer. Estábamos a merced de lo que viniera, no sabíamos cuando podía ser nuestro final, pero oportunamente ese día, una tropa del ejército de Guatemala procedente de la zona militar de Playa Grande arribó a Salacuim a eso de las tres de la tarde. Todos nos enteramos de la llegada de dicha tropa y asistimos a la reunión convocada, donde se pidió que todos tuvieran calma, que fuéramos a dormir temprano y nadie saliera de su casa. Nadie se imaginó lo que sucedería el día siguiente. A las 6 de la mañana del miércoles 20 de noviembre del año 81, unos 300 integrantes del E.G.P. ingresó por la calle principal de nuestra aldea, justo donde nosotros vivíamos. Quedamos atónitos sin saber qué hacer, y sus primeras palabras fueron, Está el ejército por aquí? mi mamá les dijo que no, entonces, dijeron, queremos hablar con todos, vamos al centro el que no vaya es enemigo, y avanzaron por la calle principal hacia el centro de la aldea. A medida que avanzaban iban preguntando por el ejército y la respuesta de todos era “no”, aún sabiendo que la tropa del ejército estaba
instalada en los corredores del mercado en el centro de la aldea. Los guerrilleros venían dispuestos a invadir Salacuim, su intención era instalarse, traían todos los utensilios de cocina necesarios para vivir. Su torpe intención al parecer era tomarnos de rehenes para integrarnos a sus filas o usarnos como carne de cañón en su lucha contra el ejército, pero Gloria a Dios por lo que sucedió ese día.
Confiados de la respuesta de los vecinos, de que el ejército no se encontraba en Salacuim, la columna guerrillera se dirigió al centro de la aldea. Acto seguido nosotros intuyendo el desenlace del encuentro que tendrían con la tropa militar, optamos por ocultarnos en un pequeño zanjón en las cercanías de nuestra casa. Luego escuchamos varios disparos, sentimos mucho miedo, pero después de una media hora quizá salimos de nuestro escondite y fuimos al centro de la aldea para enterarnos de lo ocurrido, yo me involucré entre la gente y escuché todos los comentarios que los militares hacían de lo sucedido. El guerrillero que iba encabezando la fila ingresó al área del mercado y estuvo a escasos tres metros de un soldado que acomodaba su equipaje. Pegó un grito hacia atrás advirtiendo a sus compañeros de la presencia militar y retrocedieron estrepitosamente. El soldado abrió fuego, sus disparos no fueron certeros, ningún guerrillero fue alcanzado, sencillamente escaparon. Era invierno y había estado lloviendo esos días, de tal manera que los caminos estaban llenos de lodo y en esas condiciones los guerrilleros se tiraron al suelo y se arrastraron como manada de cochinos para huir. Pude constatar el enorme rastro que dejaron a su paso. Ollas, sartenes, diversos objetos y algunas mantas quedaron tiradas por donde pasaron. Treinta años después de ese suceso, ME SIGO PREGUNTANDO, Quién puso esa respuesta en boca de todos, de que ese día no estaba el ejército? Qué reacción hubiera tenido el E.G.P. si tan solo una persona hubiera
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confirmado la presencia de la tropa militar ese día? Qué suerte habríamos tenido sin la presencia militar ese día? Y cuánto hubiera cambiado la situación de como ocurrió? Sencillamente no se. Seguramente La Divina Providencia sí sabrá. Lo cierto es que el Ejército de Guatemala nos liberó de algo que sin lugar a dudas hubiera sido peor que lo que sufrimos posteriormente. El E.G.P. entendió de una buena vez que nunca seriamos sus adeptos y jamás iba a invadir nuestro territorio como lo hizo en la región sur. El bochornoso fracaso que sufrió ese día y sobre todo la forma humillante como fue hecho volver por donde vino evidentemente lo hizo planificar nuestra aniquilación en los meses siguientes. Desde ese día el asedio a nuestro territorio se hizo más frecuente, El E.G.P. rondaba las cercanías de nuestra aldea, todos temían ir a trabajar, el que lo hacía arriesgaba la vida. Dos familias tuvieron experiencias tristes en relación a esto. Eran de las familias de comunidades vecinas que habían llegado a nuestra aldea a refugiarse, y que por necesidad iban en busca de sus posesiones. El primer caso es el de los hermanos Alberto y Mariano Pop. Fueron a ver su ganado a la comunidad Bempeck, fueron sorprendidos por los guerrilleros del E.G.P y fueron masacrados. El otro caso fue el de don Enrique Pop, se hizo acompañar de tres personas y de su hijo de diez años y fue a ver sus cultivos a la comunidad Sacruz, que dista a unos 6 kilómetros de Salacuim, los guerrilleros le salieron al paso, Don Enrique y compañeros escaparon pero el niño fue atrapado por los terroristas y nunca más se supo de él.
El final del año 1981 fue para nosotros de pesadilla, sabíamos que los terroristas del E.G.P. no intentarían convencernos de nuevo, conocíamos de sobra las atrocidades que realizaron, en la región sur de nuestro territorio, contra la gente que no se unió a ellos, a si que el peligro era latente.
A petición de los dirigentes de nuestra aldea, el ejército ofreció llegar frecuentemente para protegernos. Cada vez que los militares venían nos sentíamos seguros y en paz, pero cuando se iban vivíamos afligidos y temerosos, porque aún no existía la autodefensa civil, ésta fue organizada después de la masacre que sufrimos. Mientras nuestra vida continuaba, los terroristas del E.G.P. planificaban nuestra destrucción y aprovecharon la circunstancia de que, ese día, nadie nos protegía, nos atacaron. Eran las seis de la mañana del 10 de mayo de 1982 cuando empezó nuestro calvario. Un contingente del E.G.P. avanzó sigilosamente por todo lo ancho del la parte sur de nuestra aldea. Las primeras personas en caer ametralladas fueron sorprendidas en los pozos mientras buscaban agua y los que iban en camino a su trabajo. las primeras detonaciones alarmó a todo mundo, en el instante entendimos de qué se trababa. empezó el caos y la confusión, la gente corría, cargaban a sus niños, se escuchaban gritos de auxilio y las ráfagas de ametralladora intensificaban su fragor.
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yo vi a muchas personas ensangrentadas que no sabían a donde ir, unos estaban heridos de las piernas y se arrastraban para ponerse a salvo, era espantoso escuchar a la gente gritar de pánico, el estruendo de las armas era incesante. Las casas empezaron a arder en llamas, los malditos terroristas traían planes de destrucción total. Los muertos quedaban tirados por todos lados. En la confusión, me separé de mi familia y me refugié en una casa junto al campo de fútbol y desde ahí pude ver, por una rendija, cómo muchas personas cayeron al suelo alcanzadas por lluvias de bala. También pude ver a un anciano apoyado a su bastón caminar lentamente y milagrosamente no fue alcanzado por alguna bala.
Lo último que aguanté ver por esa rendija fue el avance de los terroristas, vi a un tipo con un fusil cuya tolva era curva y en ella otra tolva adherida con una especie de cinta blanca, se apoyaba con la culata del fusil, se arrastraba sobre su pecho y disparaba. Los que pudimos sobrevivir fuimos a refugiarnos a la aldea Saholom, que está a 8 kilómetros en dirección norte. La zona militar de Playa Grande está a unos 30 kilómetros de Salacuim, el aviso de lo ocurrido llegó tres horas después, la única vía de acceso era en lancha por el río Negro o Chixoy. De los casos más dramáticos de ese día está el de uno de mis dos hermanos muertos, el de don Jerónimo Chac y el de la señora Reyes González. Mi hermano y don Jerónimo fueron de los primeros heridos que hubo, ambos se refugiaron en el puesto de salud, pensando que allí estarían a salvo, pero cuando los guerrilleros avanzaron también quemaron el puesto de salud y estando aún vivos murieron carbonizados. Doña Reyes González corrió igual suerte, ella fue alcanzada por una bala cuando amamantaba a su bebé , sólo aguantó sentarse y mientras se desangraba entregó su bebé a las personas que pasaban, el bebé se salvó. Su casa fue incendiada y ella murió carbonizada. El saldo total fue de 23 personas masacradas. Perdí: dos hermanos, dos cuñados y tres primos. A las 5 de la tarde de ese día volvimos a nuestra aldea, era irreconocible, el ambiente era espantoso. ya los cuerpos de todos los fallecidos habían sido encontrados y colocados bajo una gran ceiba en el centro de la aldea, Me acerqué a la escena y allí pude ver a mi hermano, quemado, era sólo un trozo de carne de unos 50 centímetros, Me derrumbé emocionalmente, porque más que mi hermano era mi amigo, mi líder y mi apoyo. Mi papá había muerto unos años antes y éste mi hermano se identificaba mucho con nosotros los menores de la casa. ME DESTROZA RECORDAR TODO ESTO.

5 comentarios:

L.A. Ortega Lemus dijo...

Gracias Pedro por la transcripción del relato que este individuo - que es a penas uno entre miles de guatemaltecos que vivieron los horrores que la guerrilla propició - valientemente pone a la luz pública para acabar con este mito que los "insurgentes" fueron los ángeles del pueblo.ou

Arturo Ortiz Paz dijo...

Pedro, es una historia que le pasò a mucha gente en el interior. Lastimosamente el personaje lo identificàs como XXXX, lo cual quita credibilidad, ademàs que los interesados en ocultar y no aceptar las atrocidades de la guerrilla diràn que es fantasìa. La pregunta es ¿por què la persona que relatò la historia no proporciona su nombre o no autoriza su publicaciòn? ¿Serà por miedo a represalias? De ser asì, vaya reconciliadores los exguerrilleros.
Ademàs, ¿Estàn incluìdas estas masacres en el REMHI? De no ser asì, ¿por què? ¿No las denunciaron o no las incluyeron aquellos que recopilaron la informaciòn?

Milton.DL dijo...

Me alegra que se haya publicado este relato porque asi muchos pueden conocer la verdad y no creerle las mentiras aa los guerrilleros.

XM63 dijo...

Cuando uno logra la confianza de las personas que viven en estas áreas, estas desgarradoras historias se vuelven conversaciones del dia a dia. Cada una con sus particularidades, llegan al alma. Ojala un día cercano Pedro, llegues a estos lugares y puedas escuchar más historias de la vida real. Por eso en este tema prefiero no opinar, porque cada quien tiene su historia, pero para mi la verdad es que en un conflicto armado y en una guerra no hay ganadores, porque todos de una u otra forma siempre pierden, algo o alguien, pero todos terminan perdiendo...

Carlos Soto dijo...

Considero extremadamente importante que se realicen publicaciones como ésta. La verdad tiene que darse a conocer. Desde hace años se ha estado realizando una campaña de desprestigio militar y de mentiras sobre lo sucedido que ha logrado engañar a muchos jóvenes que la creen a ciegas creando en ellos un odio al ejército, la policía y a las autoridades en general. Señor Pedro Trujillo: hasta la fecha estoy de acuerdo con sus escritos, es importante que gente preparada y con conocimientos como usted contribuya a llevar la realidad a los guatemaltecos, la cual al final nos hará libres. Espero que algún día los grupos "obsesivo-resentidos" dejen de proyectar sus trastornos y complejos y den lugar a una sanidad "psicológica-política" social...