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lunes, 27 de mayo de 2019

¿Tiene usted claro por quienes votar?

Considere que la estrategia de la mayoría de los partidos no es alcanzar la presidencia  sino contar con el mayor número de diputados

Muchas personas se acercan y me preguntan por quienes votar el próximo 16 de junio. Piensan que tengo la solución o puedo adivinar un incierto futuro que preocupa a todos. Pero no, carezco de la capacidad de predecir resultados que únicamente responden a la voluntad -y responsabilidad- de las personas que concurrirán a las urnas. Hay, sin embargo, procedimientos para distraerse -que mucha falta hace- y tener un panorama más claro. 
Tome lapiceros de colores, de esos que sus hijos van dejando tirados, y tenga a mano el listado de candidatos a la presidencia, diputados y alcaldes. Normalmente son los políticos quienes se dan color, así que aproveche esta ocasión para hacerlo usted. Lo tiene fácil, las listas de aspirantes están publicadas en medios y redes sociales o puede encontrarlas en la página web del TSE. Destaque en verde  a quienes conoce o le gustan y en rojo los que rechaza o desconoce. Seguro -¡le advierto!- enrojecerá mucho sus hojas, lo que resaltará visualmente lo jodidos que estamos. Sin embargo no desespere y cuando tenga todo coloreado, simplemente elija lo que más cerca esté del intenso verde esperanza que no es precisamente la UNE ¡No se equivoque!
De las entrevistas sostenidas en radio con múltiples candidatos, puedo afirmar contundentemente que estamos espantosamente mal con la oferta política existente y la incapacidad suele quedar de manifiesto después del primer minuto de charla con el postulante, sea de izquierda, centro, derecha o se declare “independiente”. En cualquier caso, el voto es secreto y no endosable, así que le diré lo que haría en este momento, sin revelarle nada que vulnere la confidencialidad y la libertad con la que hay que ejercer ese derecho. 
Tengo clarísimo a quienes no quiero en puestos políticos para evitar que siga este sistema de corruptela galopante y patente mediocridad, ¿y usted? Mi voto para el PARLACEN, sin dudarlo, sería nulo por una única razón: ese organismo no sirve para nada y hay que dejar de tirar dinero inútilmente. Respecto de la MUNI, es hora de cambiar, salir de lo de siempre y darle aires nuevos; busque un candidato y dese el gusto. Considere que en este proceso la estrategia de la mayoría de los partidos no es alcanzar la presidencia -de ahí tanto candidato anodino- sino contar con el mayor número de diputados para conformar posteriormente un grupo que le de valor al voto concurrente y rentabilice la presión. El Legislativo se ha tornado más importante que el Ejecutivo y en un sistema presidencialista como el guatemalteco están igualmente legitimados. Hay, no obstante, tres o cuatro partidos por los que votaría para el Congreso, usted elija el suyo. Finalmente, para dúo presidencial, votaría nulo en la primera vuelta porque quiero protestar y el voto nulo es una forma -aunque imperfecta- que muestra el descontento que deseo evidenciar. En la segunda imagino que deberé seleccionar al menos malo, como de costumbre, pero ya tenemos experiencia en eso. 
No se convierta en títere del sistema y a pesar de las pocas herramientas legales y ofertas útiles no se deje llevar por falsos mensajes. La abstención o el voto en blanco no aporta nada pero el voto nulo es una forma de mostrar su insatisfacción ¡Ejérzalo! Los candidatos perderían inmunidad, deberían inscribirse de nuevo y entonces algunos quizá no puedan o sean rechazados. Infórmese y acuda a votar con su DPI, alta dosis de responsabilidad y memoria de elefante. Usted puede cambiar el país pero, si lo olvida, continuaremos quejándonos y lamentándonos durante los próximos años.

lunes, 20 de mayo de 2019

Zury, Thelma, Sandra et al.

Un porcentaje significativo del electoral se ha quedado sin primera opción política, lo que deslegitimará el proceso

Supuse que la CC adoptaría una solución salomónica en relación con los pendientes respecto de las tres candidatas punteras en las encuestas. La razón que tuve para ello es que los casos de Zury Ríos y Thelma Aldana se podían sustentar jurídicamente tanto desde un punto de vista favorable como contrario, algo analizado en diferentes foros. Por tanto, ¿para qué adoptar una postura que generara controversia si ambas eran jurídicamente viables? Evidentemente erré y la CC se decidió por la solución salomónica pero a la inversa: las dos quedaron fuera de la contienda. Respecto de Sandra Torres, la Corte estuvo tres días entreteniendo la nigua para adoptar, con galimatías jurídico, una obscura decisión sin precedentes y tomarnos nuevamente el peluquín ¡Esto está más que podrido, y apesta!
El escenario actual es uno de los más complicados que se podría haber imaginado. Un porcentaje significativo del electorado se ha quedado sin primera opción política, lo que deslegitimará el proceso pero, además, se observa una concurrencia de hechos -causal o casual- que otorga ventaja a la candidata más rechazada de la historia democrática nacional: Sandra Torres.
Desde 2017 la CC ha votado siempre en asuntos políticos de igual manera. Si comparamos las resoluciones contra la declaración de no grato al señor Velásquez (agosto-17), el cambio del embajador Kompass (mayo-18), el caso Bitkov (junio-18), la prohibición de ingreso a Guatemala del Comisionado de la CICIG (septiembre-18), la candidatura de Zury Ríos, la de Thelma Aldana y al antejuicio de Sandra Torres (mayo-19), observamos que en todas ellas el voto fue exactamente igual. Tres magistrados: Mejía (CANG), Porras (Congreso) y de Mata (USAC) “coincidieron” en sus criterios sistemáticamente, los otros dos: Aldana (CSJ) y Ochoa (Presidente), hicieron lo propio en sentido contrario. Además, en las dos ocasiones en las que actuaron suplentes, el voto coincidió con la postura de los titulares y la procedencia de sus nombramientos ¡Oh casualidad!  Hay que ser benévolo o menso para no concluir que la CC aborda los temas en términos políticos y no jurídicos, por tanto interesados y ese modelo no soporta una análisis objetivo y neutral -consecuentemente justo- de sus resoluciones. De otra forma: la CC se utiliza para el arreglo político de asuntos judiciales y, naturalmente, el concepto de justicia se subordina al interés particular y genera las frustraciones que continuamente vivimos. O cambiamos el modelo o ya sabemos a qué atenernos en el futuro, como ha ocurrido en el pasado. Aceptamos procesos con reglas poco claras porque nos acostumbramos jugar con ventaja y no a buscar justicia, objetividad y equilibrio. El riesgo de actuar así es que cuando la ventaja se otorga a otros viene el chasco y pretendemos que la “embajada”, la CICIG o Norma Torres arreglen los problemas que por pasividad, miedo o conformismo permitimos, pero el milagro no llega solo. 
En España, la dispersión del voto de la derecha les hizo perder las recientes elecciones aun con más votantes en conjunto y en Venezuela o Nicaragua ya sabemos lo que pasa con sus Cortes Supremas. Quizá los ejemplos nos hagan pensar y no nos siga resbalando el futuro. En todo caso, “salimos” de una y de otra, pero ¿qué queda? De nuevo el hígado se comió la razón y ahora nos toca comer hígado. 
La realidad supera la ficción que se puedo escuchar en “O Mecanismo”, serie de Netflix: “Felicidades, lograron dividir al pueblo. Si todos se pelean es más fácil seguir el baile”, o quizá la CIDH nos de una sorpresa de última hora y recomponga algo.

lunes, 13 de mayo de 2019

La esencia de autoritarismo tropical


El político no gusta de ser señalado o evidenciado cuando su gestión no es buena, no digamos cuando raya con el delito

Sandra Torres está malacostumbrada a intimidar y atemorizar en demasía, según cuentan quienes la padecieron durante el gobierno de la UNE, aunque muchos no se atrevieron a enfrentarla como consecuencia de ese miedo nacional que acobarda y silencia. Recuerdo cuando me escribió a mi correo personal -que no era público- para reprocharme una crítica que le hice en relación a que nadie la había elegido para ostentar el poder real que ejercía en el gobierno de Colom. Entendí el mensaje intimidatorio que me mandó, pero creo que ella no interpretó mi respuesta: topó en hueso
No es la primera vez de un actuar opresor, Álvaro Arzú llegó a cerrar la revista Crónica; Baldizón -¡si, el de la UNE!- creó sus propios medios para difamar, amedrentar y descalificar al mejor estilo orwelliano, aunque ahora debate con el FBI sobre serios asuntos judiciales; Rossana Baldetti, actualmente procesada, encarcelada y pendiente de extradición, usó la ley contra el femicidio para zafarse de críticas. Todos ellos tienen un funesto eje transversal común: el autoritarismo. La libertad de expresión es un derecho que nadie debe cercenar, particularmente a quienes describen actitudes y comportamientos de aquellos que nos gobiernan o aspiran a ello. El político no gusta de ser señalado o criticado cuando su gestión no es buena, no digamos cuando raya con el delito o está inmerso en él.
Sandra Torres está irritada, caustica -abrasiva dirían los USA- porque este es su tercer intento de llegar a la Presidencia de la República y, además de deber muchas facturas políticas y otros tantos favores, no las tiene todas consigo. Necesita suprimir críticas, impedir que la CC levante su inmunidad para ser investigada por delitos que le indilga el MP y que no se le publiquen nexos con el narcotráfico y el crimen organizado. Quiere presentarse impoluta -de “pura lana virgen”- y pasa como aplanadora por encima de quien haga falta y al precio que sea necesario, libertades individuales incluidas. Las denuncias espurias y fuera de lugar por femicidio, promovidas por la aspirante presidencial contra dos fiscales del MP y seis editores de ElPeriodico, muestran hasta que punto la ruindad es un arma. Lo preocupante, no obstante, no es su actitud despótica sino la de los jueces que se avienen a ratificar sus barbaridades.
Los ciudadanos, especialmente quienes señalamos la falta de ética y la moral relajada de ciertos personajes, no debemos callar lo que consideramos debe conocer la población para tomar decisiones informadas. La candidata Torres cometió, como dijeron los tribunales, fraude de ley al divorciarse de su entonces esposo, Álvaro Colom, con un único fin: llegar al poder. Un acto -le guste oírlo o no- absolutamente reprobable, inmoral y manipulador que denota la personalidad de quien lo lleva a cabo, y en el ejercicio de la libertad de expresión, podemos y debemos recordarlo continuamente para no lamentarnos después de que llegue al poder -si lo consigue- y termine con las libertades que ahora medio disfrutamos.
Señora Torres: usted es un peligro nacional para la democracia y la libertad, aunque lo haya ignorado el Consejo Nacional de Seguridad, y hay suficientes informes y testimonios de cómo actúa, con quiénes se ha relacionado, qué tipo de amistades ha cultivado y las deudas políticas que procura paguemos los ciudadanos. Pretende perturbarnos con sus acciones, sin admitir quien es realmente la perturbada y si actúa así de postulante, es fácil imaginar lo que podría hacer desde el poder. Triste que mientras en el continente estamos saliendo de Venezuela y Nicaragua, por aquí se perfile un relevo sofisticado de esos tiranos.

lunes, 6 de mayo de 2019

Unos y otros; decentes y canallas


El listado de “hijos de papá”, vividores de nuestros impuestos, es grande y lacera las ilusiones de quienes se esfuerzan a diario

Llevo años impartiendo clases a universitarios. Intento promover en ellos la libertad y la consecuente responsabilidad, y los aliento a emprender con confianza en sí mismos, sin esperar nada de otros, con la garantía que les procura hacer las cosas con seguridad, creatividad y conocimiento. En resumen, no hago nada diferente de lo que la mayoría inculcamos a nuestros hijos: que intenten ser los mejores en aquello que hagan para así poder desenvolverse con éxito en una sociedad competitiva. Percibo que los jóvenes aceptan el reto ilusionados y que poco a poco, firmemente, con mucha ilusión, marcado desvelo y fuerza de voluntad consiguen cuanto se proponen. En definitiva, ese es el actuar de la generalidad de la mocedad de este país.
Por ello, duele intensamente cuando inescrupulosos personajes, más cercanos a la delincuencia común que al político honesto, colocan a sus hijos en puestos que no les corresponden por falta de méritos y capacidad ¿Cómo educar en un país joven -como este- cuando eso ocurre en demasía? ¿Para qué pregonar valores morales, méritos y principios, si son violados por mezquinos indecentes? En un país con ministros, diputados y candidatos bachilleres -muchos de ellos analfabetas funcionales y caraduras profesionales- con asesores y “expertos” que a duras penas pueden incorporar una línea valiosa en su currículo o escribir dos párrafos sin faltas de ortografía o con candidatos políticos narcotraficantes condenados o con extradición solicitada, es muy difícil promover la ética y los principios correctos.
La última cochinada conocida de esos mamarrachos abusivos ha sido la designación caprichosa de la hija de un diputado -próximo al Presidente- graduada universitaria en 2018, como secretaria II en la embajada en Washington. Meses atrás, también se nombró al niño de la gárrula presentadora de Vea Canal como cónsul en España, sin más experiencia que estudios en seguridad y asesorías en el INDE y en la Municipalidad de Mixco; a la hermana de la diputada Sandoval, cuya pericia en peluquería y destreza en manicura la llevó al consulado de Seattle con empleada doméstica incluida y viajes pagados con dinero público -¡ah, que es legal, me dicen!; o las hijas del constructor Estrada Zaparolli -cercano también al Presidente-, directora del Instituto de Fomento de Hipotecas Aseguradas, la una y cónsul en Austria, la otra. Sin embargo, el listado de “hijos de papá” vividores de nuestros impuestos y que no han demostrado ni puesto a prueba su capacidad en algún concurso público, es mucho más grande y lacera las ilusiones de quienes se esfuerzan a diario por ser mejores ¡Si esto no es un Estado patrimonialista, ya me dirán que falta!
Ese actuar no sólo es vomitivo e inmoral, se financia, además, con el dinero que pagamos en impuestos y que debería de servir para retorno de servicios, salir de la pobreza, mejorar la educación o la salud, construir carreteras o cualquier otro fin noble diferente a mantener a retoños y familiares de quienes llegan al poder y hacen valer el lema de “su familia progresa”.
Retomo a diario mis clases y permanentemente la educación de mis hijos y me ruborizo al tener que explicarles, una vez tras otra, que son casos aislados y que deben perseverar en valores y principios, pero no puedo arar en el desierto. O cortamos de raíz esas sinvergüencerías y no callamos frente a la depredación del Estado o por cobardes y serviles, contribuimos a destruir el futuro de valiosas generaciones.
¡Ayúdeme a denunciarlo!, no pido más, el beneficio redundará en sus hijos y en el resto de jóvenes decentes.