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lunes, 17 de mayo de 2021

Bukele, el pequeño dios

El ejecutivo salvadoreño tiene una mayoría de asambleístas que le permite tomar decisiones sin hablar con el resto de los partidos

Los aspavientos, el autoritarismo y el populismo de Bukele han sido puestos en evidencia por diversos medios y analistas alrededor del mundo. En contraste, también muchas personas han alabado sus particulares gestos, bajo el argumento de que “por fin alguien hace algo por el pueblo” y él se atrevió a hacerlo, entre otros elogios.

El mundo sigue dividido entre emocionales que gustan o justifican a los autoritarios -luego sufren las consecuencias y pasan años quejándose- y quienes prefieren utilizar la razón, el análisis y la historia para proponer un análisis crítico y sustentado de ese tipo de actitudes. Los más curiosos son aquellos que ni “chicha ni limoná”, quienes aprovechan la situación salvadoreña para intentar una especie de análisis comparativo con la guatemalteca y concluir -atrevida y alegremente- que somos idénticos ¡Bueno, pues no!

El ejecutivo salvadoreño tiene una mayoría de asambleístas que le permite tomar decisiones sin hablar con el resto de los partidos, no ocurre así en Guatemala donde hay que buscar los consensos necesarios porque el partido oficial tiene 17 diputados, muy alejado de la UNE que cuenta con 52 bronquistas que anda de pelea por el poder. Tampoco Giammattei ingresó al Congreso respaldado por militares ni se sentó en la silla presidencial, como si hizo el presidente vecino, denotando un autoritarismo temprano, ahora más avanzado. Además, los norteamericanos hablan con Guatemala -ya lo han hecho en varias ocasiones- algo que es imposible hacer con el ídolo vecino. 

La economía salvadoreña está dolarizada, eso no ocurre aquí, y el amarre con los USA pone en evidencia una baja y delicada capacidad de maniobra económico-financiera. La deuda pública salvadoreña es alrededor del 90% su PIB -con peligro de llegar o superar este año el 100%- lo que puede comprometer los préstamos a futuro y especialmente los pagos; aquí es de un 32%, escenario muy diferente con margen de acción distinto. Las remesas representan en El Salvador un 20% de su PIB, unos 8 puntos más que en Guatemala, y el análisis del FMI sobre perspectivas económicas sitúa al vecino muy lejos de nosotros. El presidente Giammattei no ha cesado a la fiscal general ni tampoco a los magistrados de la Corte de Constitucionalidad, electa aquí por cinco instituciones con sus dimes y diretes, pero que no permiten el autoritario plumazo que mostró Bukele el primer día que los diputados de su partido tomaron posesión del cargo.

No es menos cierto que en otros indicadores vamos de la mano hacia el precipicio, lo que no se puede negar. Así que siempre será posible establecer la comparación que se quiera, para eso están las emociones y el interés personal, pero hay que abocarse a los números y a los hechos. Ambos países están mal en muchas cosas, pero el rumbo que se ha imprimido en El Salvador dista mucho, muchísimo, del nuestro y del de nuestros vecinos, incluido el floreciente narcoestado hondureño. Debemos mejorar, eso es algo evidente e innegable, y modificar ciertas cuestiones incrustadas en el sistema, así como salir de políticos corruptos, pero utilizar la herramienta de la comparación y presentar el autoritarismo bukeliano o la narcoactividad hondureña, como elementos comparativos de descalificación, es propio de oposición política enojada o de emociones  incontenidas, pero no de razón ni de datos.

Bukele usa como nadie las redes y hace milagros en una masa poco reflexiva, insensata y llena de cólera y sinrazón. En unos años, cuando metamorfosee a dictadorzuelo, nadie dirá que lo apoyó, como ocurrió con Chávez y otros que parecen que llegaron al poder e hicieron las cosas con divina autorización y beneplácito.

lunes, 10 de mayo de 2021

¿Triángulo norte o cuadrilátero fracasado?

Dejaron el espacio geopolítico en manos de un caracol chino que, sin problemas internos se ha dedicado a colocar peones en la zona

Hablar reiteradamente del triangulo norte, aumenta el riesgo de olvidar a Nicaragua. En Centroamérica lo que hay es un cuadrilátero fracasado; un conjunto de países que no han sabido despegar por distintas razones, y que tienen debilidades comunes muy marcadas como son la falta del Estado de Derecho y la corrupción.

A pesar de que algunos aprovechan interesadamente para unificar críticas, cada país tiene sus peculiaridades y diferencias. La toma de poder por FSLN fue un fracaso anunciado, excepto para los románticos de las revoluciones que no aceptan lo que la historia muestra son suficientes ejemplos. Quisieron acabar con el autoritarismo, organización su guerra e instauraron una dictadura. En Honduras, se han venido repartiendo el poder dos grupos políticos que, a la larga, no han sabido mas que negociar con el narcotráfico y el crimen organizado o acercarse a la órbita de la revolución chavista. Formas de delincuencia envueltas por intereses contrarios pero que terminan afectando igual de negativamente al país. La actual situación, mas cercana al narcotráfico que a aquel zelayismo chavista de pijama y madrugada, dibuja un preocupante horizonte. El Salvador, por su parte, ha pasado de una a otra mano, y ni izquierda ni derecha hicieron algo diferente a lo que se podría haber esperado si hubieran tomado las cosas en serio. Al final ocurrió lo que también la historia muestra: una sociedad cansada de partidos tradicionales busca la “salvación” y termina atrapada en manos de un populista. Y si en el siglo pasado hubo suficientes ejemplos de los que pudimos haber aprendido, el XXI trajo el chavismo, el kistnerismo, el evomoralismo, el trumpismo o el correismo. En lo que respecto a este submundo chapín -porque no nos escapamos- nos asaltó el narcotráfico y el crimen organizado que son quienes mayormente financian la política y proyectan sus decisiones desde los órganos pertinentes por medio de un grupo de honorables delincuentes que materializan tales propósitos.

Los USA, más perdidos en sus asuntos internos que cuidando el patio trasero, olvidaron preservar la doctrina Monroe -aquella de “América para los americanos”- y se distrajeron entre Medio Oriente y discusiones sobre si Trump o Biden están peor para gobernar. Dejaron el espacio geopolítico en manos de un caracol chino que, sin problemas internos -porque la dictadura los resuelve- se ha dedicado a colocar peones en la zona. China, a la velocidad propia de los asiáticos, ha ido ocupando espacios en América por medio de acuerdos, pactos o cuantiosas inversiones, como han sido los casos en Panamá, Costa Rica, Nicaragua y El Salvador, además de presión -política y económica- para que hicieran lo propio Honduras y Guatemala. Algunos aluden a la “diplomacia de la chequera” para justificar que esos dos países centroamericanos aún sigan pegados a Taiwán, pero basta con sumar la ayuda y las inversiones chinas en aquellos otros países de la región para detectar quién usa realmente esa forma de diplomacia.

Los norteamericanos llegan tarde al posicionamiento geoeconómico chino y, de pronto, se ven sorprendidos por la mutación asiática del tradicional enemigo ruso. El Salvador, el pulgarcito de Centroamérica, les enseña los dientes porque tiene detrás a su Manziger Z cantonés, mientras en Washington pierden el tiempo en discutir si Biden sobrevivirá a un segundo periodo o cómo las propuestas progresistas de Harris le comen el mandado. En todo caso, y esto es lo más importante, la oportunidad geopolítica está ahí, lo que no tengo claro es que la vean quienes están orientados a focalizarse en como se quedan con su parte del pastel.

lunes, 3 de mayo de 2021

El palo, la zanahoria, el burro y la oportunidad

Hay que dejar de ser el burro tradicional -que también simboliza el logo demócrata- y apostar por el liderazgo que el momento propicia

En junio está prevista la visita a Guatemala de la vicepresidenta Kamala Harris. La pasada semana, como anticipo, se llevaron a cabo dos reuniones, una con el presidente Giammattei y otra con representantes de distintas organizaciones civiles ¿Qué se puede deducir de esos esfuerzos políticos norteamericanos?

Fundamentalmente tres líneas de acción distintas -no necesariamente convergentes- de la actual administración demócrata. Una, objeto principal de la conversación con el presidente guatemalteco, es reforzar la vigilancia en las fronteras del país para frenar las migraciones. El problema de la migración es la piedra en el zapato de la administración Biden, y parecieran tener dificultades para salir de él. A los cien días de gobierno el panorama “reluce” en aspectos como avances en el COVID y la billonaria inversión en gastos social, de la que la inflación u otra crisis darán cuenta dentro de varios años, pero que por ahora no preocupa. No ocurre así con la migración que se ha convertido en un problema permanente y ensordecedor.

Otra línea de acción se materializó en la reunión con representantes de organizaciones. civiles Allí el discurso fue muy diferente y se centró en elogiar y destacar el papel de la lucha por los derechos humanos, la diversidad sexual y el apoyo a las ONG. Nada que no se haya hecho antes -sin éxito por cierto- pero que es muy bien recibido por quienes solicitan fondos de cooperación. En el fondo se trata de acercar el apoyo de distintos movimientos reivindicativos que siempre son útiles al ejercicio político, pero que está alejado del fin principal de la visita: la migración y como frenarla.

La tercera, reforzada con los sucesos del sábado pasado en El Salvador, evidencia que Guatemala es el único país del triángulo norte en que los norteamericanos parecen confiar, y seguramente muchas cosas se están fraguando desde ahora para la visita de junio. 

Hay una enorme oportunidad política para negociar con una administración USA necesitada de apoyo que puede encontrar aquí, salvo que optemos por tomar un rumbo desconcertante. Es momento favorable para conseguir una buena negociación que puede abarcar muchos aspectos de interés para Guatemala, más allá de la promesa de inversión de aquellos 4,000 millones de dólares. El palo y la zanahoria no tiene ahora cabía porque tanto Honduras como El Salvador representan piedras en el zapato demócrata y hay que dejar de ser el burro tradicional -que también simboliza el logo demócrata- y apostar por el liderazgo que el momento propicia y la iniciativa que las circunstancias ponen sobre la mesa.

Los USA parece que regalarán 60 millones de vacunas y, según el diario El País, tendrán un superavit de 300 millones allá por julio del presente año. Aquí que tenemos un importante faltante para el COVID, deberíamos solicitarlas a cambio de cumplir un papel importante en la seguridad norteamericana que sigue siendo el narcotráfico, el crimen organizado, el terrorismo y la migración, y también, ahora, ejercer un liderazgo regional en función de las circunstancias políticas de nuestros vecinos.

Escenarios como el presente no suelen darse a menudo ni mucho menos conformarse a gusto. Las circunstancias nos posicionan como el único país del triángulo norte con quien dialogar, y hay que tomar la oportunidad y aprovecharla ¿Está la diplomacia preparada y el gobierno tiene clara la ventaja que este entorno significa? Eso falta por ver, pero creo que por muy neófitos que sean está todo claro. A ver si no se duermen los próximos días o dejan que las migajas de la política nacional ensombrezcan la oportunidad que presenta el panorama regional.

lunes, 26 de abril de 2021

Nuestros villanos favoritos

Loros vestidos de ciudadanos; altoparlantes estruendosos con camisa, suéter o corbata; manipulados que no advertimos quienes mueven los hilos

A Franklin Delano Roosevelt se le atribuye la frase: "Sí, es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta”, en referencia al dictador nicaragüense Somoza. Esa fea costumbre de copiar y pegar, o de aplicar directamente las cosas sin filtro tropical, quizá ha generado un comportamiento muy similar.

Allá por 2014 -apenas hace unos desayunos- se publicaba en diferentes medios escritos, televisivos y digitales -nacionales e internacionales- frases como: “Thelma Aldana fue designada en medio de inconformidad de organizaciones de derechos humanos y críticas de la comunidad internacional al trabajo de la Comisión de Postulación, y a la exclusión de la actual fiscal general, Claudia Paz y Paz…”; “…, se suman los señalamientos en su contra por sus supuestos vínculos tanto con el Frente Republicano Guatemalteco y por su presunta cercanía con la vicepresidenta, Roxana Baldetti”; “Según políticos que participaron en esas elecciones, Herrera tenía a por los menos dos candidatos a quienes pidió incluir en la nómina final y quienes serían electos, Luis Alberto Pineda Roca y Thelma Aldana” o “Thelma Aldana, fue una de las magistradas que Castresana había declarado “no idóneas” para la Corte Suprema”. Poco tiempo después, la “villana” mutó a “heroína” e incluso pretendió ser presidenta del país.

Recientemente, la historia vuelve a repetirse con la magistrada Gloria Porras, no se sabe si porque somos contumaces, desmemoriados o cínicos. Años atrás, las mismas personas y medios que ahora la alaban -como en el caso anterior- decían: “Gloria Porra parece tener un punto flaco: su afinidad por Sandra Torres y el diputado Orlando Blanco”; “Orlando Blanco fue clave en la elección de Gloria Porras como magistrada ante la Corte de Constitucionalidad, tanto en 2011 como en 2016” o “Una negociación oscura, que busca la reelección de Gloria Porras como magistrada a la Corte de Constitucionalidad por el Congreso, trascendió ayer e involucra a la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) y a un grupo gremial dirigido por Roberto López Villatoro”. Sin embargo, parece ser que muchos no pueden vivir sin la magistrada Porras, aclamada, igualmente, como heroína nacional a pesar de que la propia Thelma Aldana afirmara en un canal internacional de TV: “Sandra Torres y Gloria Porras equivale casi a lo mismo… pero equivocación válida porque hay un nexo muy grande … claro, una sola, que equivale a impunidad también”.

El espíritu del Presidente Roosevelt parecer reencarnarse en ciertos grupos, personajes y medios que en un periquete -sin pudor ni enrojecimiento- pasan de condenar al villano a ensalzar al héroe, y lo rescatan y elevan a la gloria -nunca mejor dicho- con frenesí. De malvada a ídolo apenas hay una cuadra, y la recorren con mensajes repetitivos que utilizan para convencer a un montón de iletrados que ya no saben quién es quién, pero que aplauden irreflexivamente. Se dejan llevar por la corriente de pensamiento publicado y se enredan en discusiones ajenas, sin indagar en un pasado recientísimo que sigue caliente, pero que soslayan.

Esos dos ejemplos -hay otros muchos- deberían hacernos reflexionar sobre cómo nos manipulan y nos dejamos lavar el coco, sin prestar atención a que apenas hace unos años, gritábamos justamente lo contrario, aunque tampoco nos dábamos cuenta. Loros vestidos de ciudadanos; altoparlantes estruendosos con camisa, suéter o corbata; manipulados que no advertimos quienes mueven los hilos y que, como marionetas, nos movemos al jalón de la cuerda.

Don Franklin tenía razón y, aunque sean unos villanos, son nuestros villanos, y los protegemos aún sin entender  lo que pasa ni recordar lo que ocurrió hace apenas unos años ¡Vaya nivel el nuestro, compadres!

lunes, 19 de abril de 2021

Privados de las vacunas públicas

Los de mentalidad empresarial generan recursos; los funcionarios/políticos consumen los generados por otros o los distribuyen a conveniencia

Es frecuente escuchar insistentemente el discurso sobre la desigualdad económica. Como dice un amigo economista, más parece envidia que preocupación por arreglar el problema de fondo al que no se suelen referir: la pobreza. El debate sobre las vacunas parece haberse revestido de igual costra.

En la vida, y de forma general, se puede tener mentalidad de empresario o de funcionario/político. Los primeros, independientemente de su actividad: arquitectos, panaderos, taxistas, doctores, etc., buscan permanentemente ser más competitivos y prestar el mejor servicio, porque de lo contrario fracasan, son expulsados del mercado y quedan desempleados. En la esfera del sector privado funciona la mayoría de la relaciones humanas. Los segundos, por su parte, lo que necesitan para permanecer en el poder es el voto popular o ganar una oposición -cuello en algunos lugares-. Su trabajo consiste en detectar y ofrecer lo que el votante desea escuchar, y luchar por permanecer en el poder, con las consiguientes prebendas que se suelen recetar. La mentalidad empresarial busca ofrecer bienes y servicios de calidad y generar innovaciones y soluciones a problemas sociales; la de los políticos suele ser la de crearlos para decir que tienen las solucionan o utilizar la verborrea para justificar ciertas actuaciones. Los de mentalidad empresarial generan recursos; los funcionarios/políticos consumen los generados por otros o los distribuyen a su conveniencia.

En el tema de las vacunas contra el COVID-19, subyace todo lo anterior. Los gobiernos no quieren que sean entidades privadas quienes las suministren, y la razón es que seguramente evidenciarían la incapacidad, burocracia o chapucería de los gobernantes. Así, si todo se estatiza, igualamos el desastre, tal y como ocurre en casi todos los países del mundo que no han podido inmunizar a la mayoría de sus ciudadanos. 

Imaginemos cualquier país pequeño que tenga varias empresas grandes: supermercados, bancos, bebidas, comidas rápidas, etc. Seguramente sus empleados sumarán 30 o 40 mil y como 150 mil con sus familias. Si a esas empresas privadas se les permite negociar e importar la vacuna, y ponerla gratis o cobrarla fraccionadamente a sus colaboradores, el Estado se quitaría una parte importante de personas a vacunar, y el sector productivo se vería menos dañado. Si alguien piensa que se hará negocio o promoverá lucro mal habido, siempre caben variantes de la solución indicada, como que el Estado las compre y se las done -o venda- a las empresas, o incluso que fije un precio máximo para evitar sobrecostos o especulación. Es decir, parece haber interés manifiesto para no encontrar una solución de colaboración público-privada eficiente que agregue ventajas a la necesidad de ser vacunado cuanto antes.

Además, si los hospitales privados quisieran hacer lo mismo, debería permitirse que las importaran o que se las vendiera o donara el Estado, cobrando una pequeña cantidad por el gasto de administrarla o estableciendo un porcentaje máximo de beneficio para evitar la especulación en los precios. Aquel que desee, pueda pagarla o le de la real gana -que también el ejercicio de la libertad debe estar presente- que lo haga, el que no tenga recursos o prefiera que sea el Estado quien lo vacune, está en su derecho y así debe exigirlo, pero eso no implica que pueda o deba frenar la posibilidad de que hacerlo de otras formas.

Una sociedad más preocupada de la envidia o de que otros no lucren -cuando ellos mismos lucran en sus actividades- está totalmente desenfocada. La mayoría de los Estados han mostrado ineficiencia, y la vacuna cuesta dinero, aunque algunos lo ignoren, sin embargo podemos seguir engañándonos porque es eso si es realmente gratis.

lunes, 12 de abril de 2021

Vacunas contra la migración

Lo paradójico: una guatemalteca, un colombiano y un hondureño migrados, parecen ser los designados para “arreglar” el “exceso de migrantes”

Analistas y publicaciones especializadas coinciden en señalar que las dos corrientes demócratas -progresista y moderada- unieron esfuerzos para ganar las pasadas elecciones norteamericanas. Incluso algunos han afirmado que Biden es un republicano en el partido demócrata y que en aquel hay tendencias más a la izquierda -cercanas a un socialismo moderado- como la de su vicepresidenta. Desde esa perspectiva de confrontación interna se proyecta la política exterior, clave para comprender el reflejo en la región.

El asistente especial de Biden -Juan González- inició una peculiar refriega dialéctica con los países del triángulo norte, de hecho era su visita la esperada e incluso figuraba en invitaciones cursadas por la embajada USA. Sin embargo, algunos sucesos cambiaron el “hard power” del colombiano-norteamericano por el “solft power” de Ricardo Zúñiga, el enviado especial. El primero fue el señalamiento directo al presidente hondureño de estar relacionado con el narcotráfico. El segundo, el duro intercambio de palabras en redes sociales entre el presidente Bukele y la representante Norma Torres. El tercero -el más importante para el país- la conversación telefónica entre la vicepresidenta Harris y el presidente Giammattei. El fuego estaba demasiado avivado como para que viniera González a echar gasolina, y la diplomacia norteamericana prefirió, seguramente, un conciliador como el hondureño-norteamericano quien, a pesar de su buena disposición, fue ninguneado en El Salvador.

Lo que pasa en el norte llega al centro y sus confrontaciones políticas internas no son la excepción. Biden prometió acciones respecto de la migración, pero una cosa es alardear en debates electorales y otra muy distinta la realidad política. Cuando la seguridad nacional USA se percibe comprometida hay un consenso en el establishment norteamericano que no están dispuestos a romper. Así que, lejos de poder encontrar soluciones inmediatas a la crisis humanitaria fronteriza, se mezcla todo y, como la mejor defensa es un buen ataque, surgen otros temas sobre los que surfear en todo este embrollo. Poco o nada se resalta y profundiza sobre el enemigo real: el narcotráfico y el crimen organizado que son los que más corrompen nuestras sociedades.

Los países del triángulo norte generan migrantes por distintas razones, especialmente por falta de oportunidades de sus ciudadanos para incorporarse a una vida mínimamente decente, pero también por extorsiones y otras cuestiones. La culpa de esas migraciones obedece mayormente a nefasta políticas internas, producto de sistemas que han permitido encaramarse en el poder a políticos corruptos ¡De eso no hay duda!  Pero, todo eso estuvo sostenido durante el siglo XX por administraciones norteamericanas que ponían y quitaban presidentes en función de sus intereses, además de que la mano de obra barata de los migrantes sostiene parte de la economía de USA. No vale gritar, protestar y exigir decencia cuando por años se ha impuesto, avasallado o intervenido. El problema es compartido, y hay elementos suficientes para abordar la discusión desde una visión conjunta y no unilateral, como ha sido tradicional. No más “palo”, ya hubo muchos, pero la “zanahoria” tampoco es la solución. El debate franco y racional debería ser la forma de relacionarse porque el exceso de presión -que suele ser lo habitual- no muestra la solidaridad esperada ni muchos menos genera la estabilidad necesaria, algo que debe valorar la actual administración Biden-Harris en beneficio de alcanzar el fin que pretende. Las luchas internas en el partido demócrata seguirán, pero dejarlas en Florida o Texas -que tienen buen clima- en vez de traerlas aquí, puede ser una buena opción. Lo paradójico: una guatemalteca, un colombiano y un hondureño migrados, parecen ser los designados para “arreglar” el “exceso de migrantes”. ¡Cosas veredes, amigo Sancho!


lunes, 5 de abril de 2021

¿Es la ayuda USA el fondo del debate?

Muchas organizaciones no gubernamentales viven de fondos gubernamentales -¡vaya paradoja!- y actúan siguiendo principios y postulados políticos

La mayoría de los sistemas democráticos permiten acceder a datos gubernamentales con cierta garantía de veracidad. Sobre esa premisa, puede ingresar a la página web https://explorer.usaid.gov/cd/GTM y verificar la ayuda histórica del pueblo norteamericano a Guatemala, así como a otros países.

En el caso nacional, la cooperación de diferentes agencias de los USA se fue incrementado desde 2001, aunque con puntuales descensos en algunos años en casi idéntica proporción. Sin embargo, en 2016, último año de la administración Obama-Biden, la ayuda subió un 115% lo que supuso, además del mayor incremento en los últimos 20 años, una inyección vital para determinados grupos -gubernamentales o no- que captan ese dinero, junto a otras cantidades que aportan distintos países y entidades.

La llegada de Trump vino a cortar -con cierto radicalismo- ese caudal de cooperación y en 2020 el dinero bajó a cifras de 2008 generando un importante “desabastecimiento oenegero”, y el consecuente efecto de incomodidad con el republicano y su política. Podemos engañarnos lo que queramos o justificar lo que deseemos, pero muchas organizaciones no gubernamentales viven de fondos gubernamentales -¡vaya paradoja!- y actúan según principios y postulados político-sociales de aquellos que aportan el dinero, hacen lobby permanente o lo intermedian. Roma no paga traidores, pero ¿y Washington?

El entorno de Biden es mucho más propenso a continuar con ese apoyo que, por cierto, nadie compara con datos sobre el incremento de la renta per cápita, del PIB o la reducción de la pobreza, así que las opiniones sobre inversión de ayuda sin análisis de impacto no resultan más que peroratas. Carlos Ponce -Tiempo Latino del pasado sábado- señala: “La Oficina para la Transparencia de Estados Unidos (United States Government Accountability Office) en su informe al Congreso en septiembre de 2019, GAO-19-590, encontró la falta de medición comprehensible y efectiva del impacto de los proyectos implementados en el Triángulo Norte desde el 2013 al 2018, unos 370 proyectos por más de $2.4 billones de dólares sin medir el impacto real”.

Frente a la promesa de incremento de apoyo económico de la actual administración USA, un montón de personajes, sobradamente conocidos, acechan para recibir la tajada más grande. La economía se alía con la política -nada nuevo por otra parte- y la geoeconomía se posiciona frente a la geopolítica. De pronto, diferentes grupos -desde distintos medios- cacarean idénticos mensajes, y parecen estar “casualmente” alineados con cierta facción progresista en pugna por el poder en la actual administración demócrata. Estamos frente a un embate político-económico dentro de una geoeconomía doméstica, donde el intervencionismo es tolerado y bendecido -ahora si- porque es condescendiente con algunos opinantes nacionales. Muchos, no obstante, parecen ignorar que en el fondo lo que persiguen es parte de esos $4,000 millones prometidos que compensarían la drástica reducción de los últimos cuatro años .

No me opongo a las ONGs, pero cada vez más es necesaria la accountability. Cuando se quiere jugar a la política fuera de la cancha, disfrazados de “grupos de la sociedad civil” -pero financiados por gobiernos con quienes hacen lobby y alianzas más secretas que aquello del tercer país seguro-, se incumple la regla principal de la transparencia. La mayoría de esos grupos sólo se representan a si mismos y a quienes viven de ese sistema, así que o ponemos las cartas sobre la mesa o el juego turbio seguirá funcionando a espalda del ciudadano que, como siempre, permanece apático, melodramático, visceral y despistado ¿Tendrá eso el carácter de corrupción disfrazada, aprobada y consentida?

lunes, 29 de marzo de 2021

La estrategia de seguridad norteamericana

Aplaudimos a quienes nos frenan y endulzan con millones de dólares y condenamos a los que usan la fuerza pública o tratados condicionantes

Curioso, pero desgastante, resulta escuchar opiniones en medios y redes sociales sobre la tan nombrada “fuerza de tarea anticorrupción” que supuestamente EE.UU. activará en Centroamérica, así como de las presumibles acciones que emprendería. Me atrevo a apostar -y quizá no pierda- que la mayoría de los opinantes no se han leído -ni saben que existe- la Interim National Security Strategic Guidance -marzo 2021-, guía que recoge la visión del presidente Biden sobre cómo EE.UU. se relacionará con el mundo, y que brinda a los distintos departamentos y agencias la orientación para alinear sus acciones. De haberla ojeado es posible que entendieran la finalidad -el estratégico para qué- más importante que las acciones que se podrán adoptar -el operativo cómo-.

En la introducción del documento, Mr. Biden señala, entres otras cosas y en inglés, lo siguiente: “Cuando invertimos en el desarrollo económico de los países, creamos nuevos mercados para nuestros productos y reducimos la probabilidad de inestabilidad, violencia y migraciones masivas. Cuando fortalecemos los sistemas de salud en todo el mundo, reducimos el riesgo de pandemias futuras que pueden amenazar a nuestra gente y nuestra economía.” Is it clear! El objetivo de invertir dinero -cooperación- es crear mercados útiles -para ellos- y reducir las migraciones masivas que les afectan. En ningún lugar de las dos páginas de la introducción, que son las que firma el presidente, se habla de corrupción.

Más adelante, en el apartado “Nuestras prioridades de seguridad nacional”, incluye una única cita a Centroamérica para referirse a la asistencia con USD 4,000 millones -durante 4 años- “y tomar otras medidas para abordar las causas fundamentales de la inseguridad humana y la migración irregular…”, orígenes que, según Biden, son la pobreza, la violencia criminal y la corrupción, agravadas por la pandemia. 

Por tanto, únicamente hay que enlazar las ideas plasmadas en el texto citado para comprender que invertirán su dinero en distintas áreas y proyectos con el fin de controlar, reducir y evitar lo que consideran un problemas de seguridad nacional: la migración masiva.

Mr. Biden hará -más inteligente y socialmente aceptado- lo mismo que hizo Mr. Trump, y han hecho el resto de los presidentes norteamericanos: frenar la migración masiva porque la consideran un problema de seguridad nacional. Sin embargo, algunos gustan más de la zanahoria -ayuda económica- que del palo -muro y border patrol- aunque el objetivo sea el mismo. Aplaudimos a quienes nos frenan y endulzan con millones de dólares y condenamos a los que usan la fuerza pública o tratados condicionantes, como muestra el envío de la guardia nacional mexicana a la frontera guatemalteca a cambio de vacunas contra la pandemia.

El discurso indirecto y sibilino -más demócrata que republicano- hace inferir que nos ayudarán a combatir la corrupción, lo que pone felices a quienes se reúnen periódicamente en la embajada USA a medrar, buscar fondos o hacer lobby. Parecen no entender -o quizá si lo hacen, pero lo callan- que la política exterior norteamericana responde a la política interna, es realista y, como especifíca el documento citado, pretende ampliar sus mercados y cortar la migración, aunque ciertos personajes quieran convencer de otras cosas que repiten sin cesar. En pocos años veremos lo mismo de siempre. Si de verdad la corrupción fuera el objetivo principal, deberían extraditar a Baldizón, Archila, Marroquín, etc., detener a la esposa de Angel González, no dar refugio a Mallory Chacon o haber procesado y no devuelto a México al general Cienfuegos. En todo caso, quienes prefieran seguir su lucha ideológica o no leer y dejarse convencer, también están en su derecho.


lunes, 22 de marzo de 2021

Los Miserables

Lo que no tiene calificativo es permitir que esos mamarrachos indecentes continúen al frente de instituciones públicas

En 1862, Víctor Hugo nos regalaba un novela cuyo título se ha repetido y adaptado a lo largo de la historia con las modificaciones propias del tiempo, pero con idéntica esencia. El francés presentaba una discusión sobre el bien y el mal, y criticaba la ley, la política, la ética, la justicia y la religión. 

En varios países se ha comprobado aquella frase de “si quieres conocer a alguien dale poder”, y en España, Argentina y Perú, por ejemplo, hemos visto como políticos, religiosos, militares o ciudadanos empoderados, se han saltado el orden establecido para vacunarse contra el COVID-19. En Guatemala, imitadores de lo malo que pasa por el mundo más que de las bondades, tampoco se ha hecho esperar tal despropósito. El presidente del Congreso se reservó una exclusiva habitación en el Centro médico militar cuando el virus se apoderó de él, ignorando y despreciando a miles de ciudadanos que padecíamos tal enfermedad y no podíamos utilizar dichas instalaciones. Dejó ver de que clase de cuero está hecho, no solamente por el uso indebido de los escasos recursos sanitarios, sino porque no pidió disculpas ni dimitió al finalizar el tratamiento selectivo y preferente que se otorgó, mientras el resto acudíamos a los centros habilitados -excepto a ese- y pagábamos la cuenta de nuestro bolsillo ¿Cuánta gente murió porque ese inmoral y miserable personaje ocupó un lugar que no le correspondía? Hobbes lo adelanto: ”El éxito hincha la vanidad, que es la pasión más peligrosa del hombre”.

Recientemente -imitando el comportamiento mezquino del diputado Rodríguez- el alcalde de Villa Canales es vacunado saltándose igualmente las trancas. El muy cara dura y ruin -y la ANAM que lo apoya- aduce que preside la clínica médica municipal ¡Claro, al igual que preside el resto de casi todo en el lugar!, por el cargo que ocupa. Tal presidencia no lo cualifica para poner vacunas, hacer chequeos médicos o diagnosticar a pacientes, así que no tiene ni debe estar en contacto con los mismos, que es la razón de la prioridad en la inmunización. 

Lo más triste es que seguramente no son los únicos miserables, y en los próximos días o meses otros irán saliendo en la medida que la vacuna llegue. Lo que no tiene calificativo es permitir que esos mamarrachos indecentes continúen al frente de instituciones públicas, mucho menos que no sean castigados con el rigor que merecen. Cada vacuna o cama de hospital que se utiliza, sin seguir el orden establecido, desplaza a alguien que puede morir. Considerar ese tipo de acciones -al menos- como homicidios involuntarios no debería tener mucha discusión jurídica, aunque parece que no damos trascendencia a tal comportamiento. Además, cuando el abuso del poder se hace desde un cargo público, la gravedad debiera castigarse más duramente.

Lamentable que permitamos esto y que la indignación ni siquiera se produzca cuando hay muertos de por medio, de ahí que otras cuestiones como el robo de recursos públicos, la corrupción, etc., no nos llamen tanto la atención, ni actuemos en consecuencia. Estamos podridos hasta el tuétano -socialmente hablando- y cada día que pasa y sube el nivel de tolerancia frente a estas cuestiones, perdemos la poca sensibilidad que nos va quedando. La ética no existe mayormente en esta sociedad, la ley está de adorno, la protesta ciudadana arrinconada en la mente y el abuso campa a sus anchas. 

Una sociedad que no se respeta a si misma no puede pedir respeto, y pareciera que los miserables cada vez son más, y más intensos.


lunes, 15 de marzo de 2021

Corrupción, corruptela y corruptos

Son buenos para señalar a los demás sin tener la mínima decencia ni honestidad intelectual de asumir la politización de esa casa de estudios 

Provoca pena y tristeza escuchar a algunos hablar de corruptos y de corrupción. Citan el famoso “pacto de corruptos”, manoseada frase que pretende promover un imaginario social en el que entra todo aquel que el receptor sea capaz de meter a sugerencia del emisor, pero sin comprometerse a nombrarlos. Una especie de tirada de piedra y escondida de mano. Quienes eligieron magistrados son corruptos; los elegidos (menos mis amigos, conocidos o apoyados) también lo son, y aquellos que nos cuestionamos el proceso, la ideologización y los intereses subyacentes -que nada tiene que ver con procurar justicia sino con mantener poder- también lo somos a los ojos de ese grupo de “filósofos” modernos ¡País repleto de corruptos!

Sin embargo, los que se llenan la boca de corrupción hacia los demás, han obviado y dejado de condenar clara, explícita, pública y contundentemente, la detención por diferentes delitos de dos rectores de la única -y por tanto monopólica- universidad estatal. Y es que “los del pueblo” -que tachan a muchos de corruptos- ignoran la viga que tienen en el ojo. Una quinta parte de los magistrados de la CC los nombran ellos y otra quinta parte los abogados mayormente egresados de sus aulas. Si sumamos corruptos, el 40% de la CC es nombrada por esos feroces críticos que miran hacia otro lado y no cuestionan -mucho menos proponen soluciones- sobre un sistema que es un auténtico nido de podredumbre en sus diferentes manifestaciones, la universitaria estatal una de ellas.

Son buenos para señalar a los demás sin tener la mínima decencia ni honestidad intelectual de asumir la politización de esa casa de estudios, por no entrar en las cuentas que no presentan o el presupuesto que despilfarran. La solución, si la quisieran, es sencilla -haya o no que modificar la constitución- y consiste en romper el monopolio concediendo el estatus de universidades estatales -similares a la USAC- a todos los centros regionales, con lo cual competerían por presupuesto, alumnos y calidad educativa y, además, que el Estado otorgue becas a los estudiantes, no a la universidad -subvención de la demanda y no de la oferta- para que cada uno invierta su dote económica en la universidad del país que estime mejor y de más calidad. En dos años, vaticino, cerrarían las instalaciones por falta de alumnos.

Pero, como tienen asegurada anualmente una importante cantidad de dinero y colocados en puestos claves a egresados, además de tener iniciativa de ley y otras prebendas, la USAC se ha convertido en un elemento de poder -que no de conocimiento ni enseñanza- en el que medran un sinfín de personajes que sencillamente les importa un bledo la calidad educativa universitaria, y mucho menos la juventud de este país. Eso cuando no otorgan títulos de doctorado a amiguetes sin que cumplan los requisitos mínimos: Baldizón, Gálvez, Moto y otros que irán saliendo.

Con ese modelo prefabricado para la corruptela,  seguiremos desprendiendo hedor en tanto no tengamos los bemoles para ser autocríticos y decir las cosas de frente y con la dureza que se requiere. Sin embargo, vaguear es más sencillo y rentable y a eso se dedican muchos de los que por allí zangolotean. Habrá que esperar a que se reactive la vida social tras el COVID para que vuelvan a cobrar  talacha, usen impunemente el pasamontaña, cobren en los parqueos o a la entrada y se queden con el dinero o, en el campus, vendan drogas, agredan sexualmente o se den ataques armados. Actividades “interciclos” entre las humillaciones anuales a estudiantes de primer ingreso. Mejor “id y cambiadlo todo”, que falta hace.