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lunes, 28 de junio de 2010

El partidito

Con una sonrisa difícil de comprender, y justificar en muchas ocasiones, el Presidente comparó su gabinete con un equipo de futbol, asemejando la dimisión de tres de sus ministros (en una semana) a cambios que, como en aquellos, suelen ser normales por cansancio o desilusión.
Olvidó puntualizar, sin embargo, que hay diferentes equipos. Los que juegan en división de honor y aquellos otros improvisados de chamusca de barrio. Nunca sabremos, por esa imprecisión, donde insertar su comentario. No recordó que apenas son tres los cambios permitidos durante el juego y no la treintena que han pasado por diversos altos cargos con más pena que gloria, comisarios destituidos y procesados no incluidos. Omitió los que salieron por acumulación de tarjetas o fueron directamente expulsados por la CC, el MP o la CICIG con la roja, por actuaciones delictivas. Desconoció el importante papel del entrenador y cómo, a fin de cuentas, los equipos exitosos terminan siéndolo por la armonía y disciplina que aquel impone, quedándose sin puesto los coachs mediocres que no terminan de conformar un auténtico conjunto. Ignoró que la cancha de juego es un recinto en el que hay reglas fijas que se hacen cumplir y que “el todo vale” no es norma escrita ni pactada en el noble juego del fútbol al que asimiló sin mucho acierto y más desconocimiento con la política: escabrosa, mezquina y oscura.
Comparto, aunque de eso no habló, la similitud entre los millones que ganan muchos futbolistas y el sueldo de ciertos Presidentes (él incluido) o lo que se pelan bastantes políticos: unos patean la pelota y otros nos patean las pelotas. Suena similar, pero duele más en el segundo caso. También vale el ejemplo del jugador que permanece ignorado en el banquillo y nunca sale a la cancha, aunque no todos se llaman Rafael. No destacó la colorida y armónica actuación de las porristas frente a lo sombrío, obsceno y descarado de las que se creen divas de la política, sin la frescura adolescente sino con una desagradable mala cara, una importante dosis de soberbia y un preocupante autoritarismo ¡Cómo querría el Presidente que su gabinete se pareciera a un equipo de futbol! Es más: siquiera que fuera un equipo. Lo único claro con toda esta crisis (qué es lo que vivimos) es que el entrenador solo sirve para justificar continuamente el fracaso y la derrota. A esos, los clubes los despiden sin pensarlo dos veces, los jugadores les huyen antes de perder más su cotización y la afición le reclama permanente, diferencias sustanciales con la política. Ya jugamos en última categoría, aunque todavía es posible descender más y de seguir así hasta nos expulsarán del club de amigos del deporte.
Los futbolistas se emocionan al oír su himno nacional, representan honrosamente a su país, lloran e incluso caen abatidos cuando pierden, se empeñan en el campo con fuerza y con dureza y tienen un importante sentido de la dignidad profesional que los motiva a prepararse, entrenarse y entregarse a su trabajo. Demasiados políticos inescrupulosos solo quieren hacer en poco tiempo la carrera que a otros les cuesta años, esfuerzo y trabajo. De valores, ¡ni hablar!
Esto no es un juego, aunque para cierto grupo lo ha sido desde el principio. Un juego electoral que ha descuidado el deber de gobernar. Preferible hacer comparaciones más acertadas, aun con la sonrisa incompresible de siempre, y no correr el riesgo de equivocarse. Por ejemplo, con un improvisado partido familiar de papi-futbol.

martes, 22 de junio de 2010

Calumnia, algo queda

En las últimas semanas se convocó por la CICIG dos interesantes conferencias de prensa. Una, para presentar la dimisión de su Comisionado quien manifestó su rechazo al nombramiento, en ese momento, del Fiscal General y patentizó contundentemente la poca cooperación que recibió de las autoridades de gobierno, lo que provocó una importante agitación nacional. La segunda, para presentar ciertas “averiguaciones” en relación con ciudadanos que nunca han sido formalmente acusados de nada, aunque sus nombres, teléfonos y otros extremos fueron profusamente divulgados.
Si de la primera hay que destacar y alabar el valor, el carácter y la fuerza de la misma, de la otra la irresponsabilidad parece lo más destacado, especialmente por presentar conversaciones que mantiene uno de los detenidos y otra persona célebre en el país. Leyendo detalladamente los diálogos que mantienen, no hay nada que usted o yo no hubiésemos podido comentar en relación con la actualidad político-social del momento, especialmente si, como ellos, somos personas inmersas profesional o personalmente en proyectos políticos o sociales o estamos interesados en temas de actualidad. El Comisionado las mostró con su nombre y apellidos, su número de teléfono y, con alguna, hasta hizo referencia permanente de un lugar de trabajo, aunque ese no fuera el habitual.
De haber ocurrió eso en Europa o los Estados Unidos, al instante se habrían producido una gran cantidad de querellas por inmiscuirse en la vida privada, revelar datos personales, difamación, acusación infundada o exposición pública peligrosa, además porque no están respaldadas por denuncia penal o de otro tipo. Sin embargo, la inmunidad permite ese tipo de atropellos impensables en sitios donde el Estado de Derecho es una realidad y no un concepto naif y pactado, como aquí. No es correcto ni justo que en nombre de la justica se pueda afrentar, algo que ya ocurrió con el cuestionamiento de algunos aspirantes a la CSJ que fueron descartados sin pruebas más bien con argumentos como los que ahora escuchamos. La prepotencia, la arrogancia, la arbitrariedad no son elementos que correspondan al noble ejercicio del Derecho. A veces la frontera es fina pero debe respetarse.
El nombre de uno de los señalados en Google-imágenes genera más de mil resultados. Pues bien, decidieron colocar en la presentación su imagen con el logo de una institución privada del país, lo que crea un peligroso imaginario de asociación que si es intencionado tiene muy mala leche y de ser casualidad dice mucho de la torpeza de quienes lo hicieron.
La “amenazante” rueda de prensa sin denuncias frenó, por ejemplo, hablar del affaire que puso en duda la honorabilidad del ex Comisionado (algo que no comparto pero periodísticamente legítimo) y ha silenciado a muchos que se han visto escuchados, espiados o sujetos de caprichosa acusación pública, además de generar una importante psicosis de caza de brujas. Aquí hay una estrategia de mayor calado que pasa desapercibida y no deja claro quién realmente conspira y cuáles son sus intereses últimos. En política existen los dictadores, los populistas y los prepotentes. En la rama judicial se ubican los jueces estrella, los que se creen por encima del bien y del mal y los que promueven su juego interesado acorde con sus fines personales. Finalmente todos quedan en evidencia y, en España por ejemplo, a algunos hasta se les procesa. El fin no justifica los medios y no es correcto criminalizar arbitrariamente la opinión de las personas ni invadir su privacidad. No hay justicia, pero nos queda el cerebro.

lunes, 14 de junio de 2010

El Fiscalazo

En reciente sentencia la CC anula el proceso de selección del Fiscal General y deja materia para reflexionar por algún tiempo. Sobre el supuesto de “recuperar la institucionalidad”, en palabras del presidente de la Corte, se anula todo lo actuado, aunque en su momento la propia CC estimó que lo único que había que hacer era discutir la honorabilidad, algo que se hizo. Posteriormente, el Presidente seleccionó, de entre una lista de seis, a uno de ellos. Ejecutado todo el proceso anterior, debería ser el propio mandatario quien tomara la oportuna decisión de mantenerlo o cesarlo.
La CC ha salvado al Presidente de tener que explicar las desconocidas razones de su elección y también del ejercicio de la responsabilidad de destituirlo si se había equivocado o se presentaban pruebas en su contra. Sin embargo, la decisión salomónica, aunque en mi opinión forzadamente ajustada a Derecho, soslaya todas esas actuaciones de la presidencia que sí eran institucionales y hubieran contribuido a construir esa supuesta “institucionalidad” que se pretende salvar. Si la CC se acostumbra a arreglar lo que estima no es correcto dentro de la esfera política y no judicial, incluso forzando ciertas decisiones, no nos lamentemos de que en el futuro se emitan otras sentencias que sigan la misma línea. Ocurre que en este caso gusta y es popular lo que se ha hecho y parece que “soluciona el problema”, pero no es diferente de aquella otra que permitió la candidatura de Ríos Montt (y entonces no gustó) o de cualquiera futura que pueda promover cambios inesperados o preocupantes, siempre bajo la misma etérea finalidad. Lo bueno suele ser enemigo de lo perfecto ¡Atención!
Por evitar politizar la justicia se ha optado por judicializar la política y salvarle la cara al Presidente, cuando en realidad se debería haber exigido la responsabilidad de la designación que hizo ¡Eso si que hubiera construido institucionalidad! y no el surgimiento del pretorianismo de siempre que termina por poner en manos de alguien la decisión de todos. Se echa en falta un artículo constitucional (por cierto promovido por Pro Reforma) sobre la recisión del mandato presidencial en situaciones concretas y definidas. Esto es, la posibilidad de convocar un referéndum cuando se agotan ciertas vías y el sistema no funciona, algo que contienen muchas Constituciones y resuelve problemas como estos o presiona para que los resuelva quien debe.
¿Quién asegura que la repetición del proceso va a dar resultados diferentes? ¿Quién que la próxima elección presidencial será la “adecuada”? Nadie. Es por eso que la institucionalidad no se ha salvado, únicamente se ha desviado el cauce de ingobernabilidad mientras se toma tiempo y respiro para volver a repetir lo mismo. El "gatopardismo" de que es ”necesario que todo cambie para que todo siga igual”.
El tiempo que queda es corto y las consecuencias pueden ser peores. Dilatar los problemas, ahora que tenemos muchos y el mundial de futbol se inicia, es una estrategia de corto plazo y de malos resultados.
Se ha cuestionado por muchos analistas quien mandaba realmente en este país, ahora hay que preguntarse además quién, cómo y hacia dónde lo dirige y conduce. Al fin de cuentas, para la mayoría de ciudadanos, el tema terminará pasando desapercibido y para los postuladores será toda una debacle, no porque deben comenzar, eso no es tan importante, más bien porque se perderán los encuentros del mundial. ¡Acaso hay en estos días algo de mayor interés!. Pues vale. Cada cual con su selección.

lunes, 7 de junio de 2010

¡Qué desastre!

Otra vez nos lamemos las heridas, ahora tras el paso de la tormenta Agatha y de un nuevo estallido del Pacaya. Enterramos a nuestros muertos, ayudamos a miles de afectados o nos quedamos varamos por el cierre del aeropuerto, por carreteras cortadas o puentes hundidos. El gobierno se lamenta y compadece, publicita cuanto hace por socorrer a los necesitados y solicita ayuda, aunque no es capaz de diagnosticar exactamente la situación y atender a la seguridad, su misión principal.
Adjudican a Einstein aquella frase de “estupidez es querer cambiar las cosas y seguir haciendo lo mismo” y precisamente es lo que está ocurriendo. No aprendimos nada de las consecuencias del huracán Mitch, de la tormenta Stan o de la erupción volcánica del 98. Absolutamente nada. Olvidamos lo que pasó, las pérdidas humanas habidas o los costos económicos que se soportaron a pesar de haber organizado foros para detectar las causas de aquellos errores, las medidas a tomar o los planes que se tenían que acometer. A la fecha se han entregado, con gran propaganda que parece ser lo importante, algunas casitas y poco más. La estupidez permanente permea ciertas capas de la administración pública y corrobora la célebre frase del físico.
Bajo la premisa de que son catástrofes naturales e imprevisibles y la desinformación interesada que oculta ciertos hechos, se pretende cubrir la incompetencia y la incapacidad. Todo esto sucede no porque el Pacaya hace erupción y la tormenta Agatha coincide. No. Ocurre porque no hay ningún plan de contingencia que realmente funcione ni ganas ni propósito de hacerlo funcionar. Estamos en pañales en temas de prevención de desastres porque no se presta atención a esa rama de la seguridad, como tampoco a otras y las personas al frente de ciertos organismos públicos son inexpertos, acomodados o consecuencia de pago de favores.
Trabajé estos temas por cuatro años fuera del país y fui parte de la coordinación nacional del famoso efecto Y2K. Afirmo, confirmo y pregono, con el necesario conocimiento de causa, que las consecuencias no tienen porqué ser tan desastrosas cada vez que ocurre una calamidad de este tipo, salvo que la ineptitud sea el principio que impere en aquellos organismos y sus dirigentes. No se presta la suficiente atención en materia de seguridad, no existen planes de contingencia mas allá de pocas hojas mal escritas, no hay continuidad ni capacitación del personal, mucho menos colaboración interinstitucional y falta una detallada relación de capacidades disponibles, entre otros. No hay nada, y peor, no existe la más mínima voluntad de hacer algo. Son muertos “marginales” que además permiten poner de manifiesto la “bondad del gobierno” en ayudar a los más necesitados. Casi cambian vidas por propaganda; humillante. Cierran colegios públicos e impiden que los privados funcionen y tampoco dejan despegar aeronaves particulares para que no les resten protagonismo ¿Vergonzoso o delictivo?
Cientos de personas varadas fuera del país porque se tarda una semana en abrir el aeropuerto; miles de afectados de diferente forma; millardos perdidos en diversos sectores productivos; infraestructura dañada o colapsada y personas cruzadas de brazos que son incapaces de hacer su trabajo aunque explotan interesadamente su insensatez ¡Para eso si son buenos! Las propias autoridades terminan siendo la catástrofe, por su impericia, desfachatez, inacción y falta de responsabilidad en el ejercicio de sus funciones, entre las que está, primordialmente, la de seguridad. ¿Se creen que terminó?, pues no. Vendrá una y otra desgracia, sin que hagan muchos más que ahora. Es decir, NADA.

Diagnóstico

Al un año de convocatoria electoral, las cosas están preocupantemente mal. No son augurios pesimistas ni adivinanzas de funesto visionario, simplemente hechos que se suceden y desdibujan el futuro próximo que deberemos de enfrentar.
Movimientos sociales manipulados promueven la intervención de las empresas eléctricas, en nombre de la soberanía energética. El proyecto de ley de Desarrollo Rural permite que el Estado disponga qué, cuándo y dónde se debe sembrar lo que, bajo el concepto de soberanía alimentaria, terminará por permitir la expropiación de fincas que incumplan los mandados gubernamentales. Un spot televisivo, en boca de la esposa del presidente, “sugería” a la gremial de azucareros que bajaran el precio del azúcar, con un tono amedrentador que permitía elucubrar sobre lo que podía ocurrir de no seguir tan insinuante consejo. El adoctrinamiento de niños con materiales elaborados y discursos confrontativos, es una realidad en el interior en giras de ciertos funcionarios. Hay importantes y descaradas presiones a ciertos empresarios, por parte de instituciones públicas dedicadas a la fiscalización bancaria. En discursos políticos, la polarización ricos-pobres aparece con demasiada frecuencia. La afiliación forzada y el voto condicionado es una realidad rural que facilitará ganar las elecciones y la futura CC, nombrada y controlada por fuerzas afines a quienes pretenden quedarse con el país, darán forma legal a esos y otros caprichos, posiblemente hasta con intentos de reformas constitucionales. Elementos cubanos, venezolanos y nacionales extremos al frente de un viejo y trasnochado ex diplomático comunista, elaboran estrategias de control de masas que activan cada vez que quieren presionar o exhibir fuerza, cortar carreteras o apoyar cualquier actuación sesgada de grupos de presión. El control de los medios de comunicación se basa en el miedo, el recorte de recursos o la amenaza en la renovación de frecuencias, apoyada por la denuncia judicial de otros con idéntica estrategia. Modificaciones al Código Municipal, empodera a los alcaldes y les da atribuciones para controlar empresas insidiosas, ofreciéndoles vías para que puedan recolectar más fondos, así los contentan e incorporan al silencio complaciente. Finalmente, aunque no es lo último, la creciente violencia nos encierra en casa y nos hace callar, para prevenir que la “delincuencia común” nos suprima y enmudezca para siempre. Es el miedo que precede a toda involución y sin el cual no es posible intimidar y amedrentar a grupos que todavía respiran y luchan contra lo que cada vez es más evidente en Cuba, Venezuela o Nicaragua.
El mutismo es cómplice de la inacción. Una importante cantidad de ciudadanos no terminan de entender lo que sucede o piensan que es “contra otros” y esperan confiados que la ola pase. Lo mismo creyeron en Venezuela y ahora quieren salir con urgencia del país o sufren recortes de luz o supresión del INTERNET y se lamentan por no haber tenido el coraje de enfrentar unidos el problema al inicio. Esta situación nacional no es casual, más bien la ejecución de un plan detallado que nos puede llevar a un escenario infinitamente peor. Hay gente expectantes pero muy pocos hacen algo eficiente. Los que quieren controlar este país por años, o para siempre, siguen su estrategia bien definida, muy elaborada y asesorada por quienes la practicaron por años. Podemos seguir dormidos o reaccionar de una vez por todas. Comienza a ser tarde, pero no imposible. ¡Por cierto!, la erupción del Pacaya es ajena al Gobierno. Al menos, eso dicen.

martes, 25 de mayo de 2010

¿Racista y excluyente?

Hay un movimiento social enérgico contra la famosa ley que el Estado de Arizona ha promulgado contra los migrantes y la criminalización de estos. De entrada, no estoy de acuerdo con limitar la migración ni mucho menos con tomar medidas que la criminalicen. Dejando claro este punto, evidenciemos toda una hipocresía política no por parte de los USA -si algo tienen es que suelen ser claros y contundente- sino más bien por ciertos gobiernos, ONG,s y grupos sociales de países que se sienten afectados por aquella ley.
La constitución mexicana, el país que más reclama a USA por ser el que más migrante tiene en su territorio, tiene un art. 11 que se refiere a “los extranjeros perniciosos residentes en el país”; otro, el 27, que posibilita a la Secretaría de Relaciones conceder permiso de compra de ciertos bienes a extranjeros, siempre que convenga”; un 32 que dice: “Los mexicanos serán preferidos a los extranjeros en igualdad de circunstancias, para toda clase de concesiones y para todos los empleos, cargos o comisiones en que no sea indispensable la calidad de ciudadano”. Tampoco podrán los extranjeros servir en el Ejército o en las fuerzas de policía; el 33 es un poco más contundente: “el Ejecutivo de la Unión tendrá la facultad exclusiva de hacer abandonar el territorio nacional, inmediatamente y sin necesidad de juicio previo, a todo extranjero cuya permanencia juzgue conveniente”. Además, los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país. La guatemalteca no es menos. Diferencia entre ciudadanos de origen y naturalizados, teniendo estos últimos menos derechos, aunque las mismas obligaciones. Prefiere a los trabajadores guatemaltecos en lugar de los extranjeros en igualdad de condiciones (102-n) o requiere autorización del Ejecutivo para adquirir propiedades o inmuebles en ciertos lugares (122). La “progresista” de Costa Rica tiene un título particular para los extranjeros, a quienes impide intervenir en los asuntos políticos del país (título III) o no permite que sean dirigentes sindicales o tengan autoridad alguna dentro de esas organizaciones. Finalmente, la de El Salvador impide también que los extranjeros participen, directa o indirectamente, en la política interna del país, bajo pena de perder el derecho de residencia (97), sujetándolos a una ley especial en materia de adquisiciones de ciertos bienes (100 y 109).
Muchos países que hacen ruido contra aquella ley norteamericana tienen en sus legislaciones impedimentos mayores o iguales que los que el Estado de Arizona quiere implementar. Sin embargo no hay crítica interna que los haga desaparecer. ¿Quiénes dirigen los sindicatos de migrantes en USA sino extranjeros? ¿Quienes intervienen en la política nacional norteamericana, sino extranjeros? ¿Qué importante composición tienen los ejércitos USA sino extranjeros? ¿Quién es Gobernador de California sino un extranjero? ¿Podría ocurrir todo aquello en países latinos? Señalamos el error en el vecino del norte sin ver el desastre que tenemos en nuestra propia casa. Ellos, al menos, son autocríticos y capaces de aceptar la inconformidad nacional y extranjera ¿podríamos nosotros hacerlo? Otra vez la doble moral, aunque en esta ocasión no es achacable a los gringos, resulta que nosotros ya hemos aprendido lo que es la hipocresía política y cómo manejar la opinión pública con lamentos, sollozos, alusiones a los derechos humanos y otras pamplinas similares. Pobres, miserables y migrantes, pero no estúpidos ¡Listos que somos los latinos!

lunes, 17 de mayo de 2010

Honorabili…,¿qué?

El pasado proceso de elección de magistrados a la CSJ se empantanó por lo mismo que ahora se atasca la designación del Fiscal General: la honorabilidad de los candidatos. Aunque hay una sentencia reciente de la CC que contiene algunos lineamientos para delimitar el concepto de honorabilidad, éste no deja de ser una percepción, una sensación y por tanto subjetivo y propio de cada persona. Ello implica que cada quien tiene su particular criterio, independiente y no necesariamente coincidente con el de otro. Hay valores universales asociados al Derecho Natural que nos hacen rechazar por igual el asesinato, el robo, la violación, la agresión, etc., pero también hay otros relacionados con la religión, la cultura o las experiencias propias que nos hacen percibir de distinta forma situaciones personales y sociales: el divorcio, la forma de vestir, las preferencias sexuales, etc. La mayoría de las Constituciones occidentales han evitado incluir el tema del honor, los tribunales de honor (España los prohíbe) o la honorabilidad sustituyéndolo por el profesionalismo y los méritos, con alguna discusión sobre el prestigio del candidato pero enmarcada en el proceso selectivo y no ordenada por la Carta Magna.
Guatemala si lo hace, lo que da pie a conflictos permanentes porque cada grupo cree tener la razón. Primero están los de la llamada “sociedad civil” que protestan y vociferan sin que nadie haya constatado cuál honorabilidad y qué criterio tienen muchos de los que la exigen a gritos. Segundo los decanos de ciertas universidades, que no han enfrentado necesariamente un proceso en el que hayan tenido que demostrar la suya para ocupar esos puestos que les permiten elegir a gente “honorable”. Tercero el presidente de la Comisión de Postulación y de la CSJ, quien al poco de tomar posesión del cargo se fue de vacaciones a Brasil con su secretaria y tuvo que devolver fondos públicos incorrectamente utilizados. Ahora, sorprendentemente, se pronuncia sobre quienes son “los honorables”. Cuarto la CICIG, integrada por funcionarios internacionales que la reclaman y la cuestionan cuando esa cualidad no figura en las constituciones de España, Argentina, Chile, Colombia, Perú o Costa Rica (por ejemplo), origen de muchos de los que se afanan en promoverla sin haber tenido la experiencia previa de exigirla o debatido en torno a la misma. La guinda la pone el Presidente, quien debe de elegir al “más honorable” de los propuestos cuando la Constitución no le exige a él esa cualidad para llegar al poder, lo que posibilitó que llegase a la presidencia (ahora encarcelado) un confeso de asesinato que elegía a fiscales “honorables” o tengamos ahora un prominente asesor presidencial “honorable” condenado por violación, entre otros.
Podríamos continuar con las barbaridades, pero detengámonos. Mejor prestemos atención a las cualidades profesionales y a aspectos objetivos: no haber sido condenado o procesado por delitos de alto impacto, ausencia de antecedentes penales y otros. O bien: tiempo de ejercicio profesional y no desde que se graduó, libros publicados, cargos desempeñados, distinciones académicas, logros, etc., es decir, elementos que no puedan ser cuestionados de esa manera tan ingenua e interesada por actores que no están “honorablemente certificados” y que tienen su propio candidato.
Los clásicos españoles del Siglo de Oro resolvieron esto del honor: El honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios, dijo Calderón por boca de un político: El alcalde de Zalamea. Siglos después seguimos con el estigma de la Conquista sin haber avanzado mucho aunque eso nos sirve para generar, en ciertos momentos, conflictividad interesada y no tan honorable.

lunes, 10 de mayo de 2010

Chamarreada: 5 a 0

Podría ser el resultado de cualquiera de los partidos de futbol del próximo mundial, pero no deja de ser la estrategia de un equipo de personajes peludos encabezados por la de siempre. Están dispuestos, y en vías de lograrlo, a controlar la totalidad de la futura Corte de Constitucionalidad (CC). La lucha feroz y despiadada por la rectoría de la USAC obedece a ese principal propósito. El candidato que designe la Presidencia está de más decir por quien se inclinará, al igual que el que nombre el Congreso, también razón prioritaria de los pactos suscritos con la GANA, con el FRG y con otros socios del hemiciclo. En la Corte Suprema de Justicia parece que hay ocho de trece que podrían congraciarse con esos poderes fácticos y el Colegio de Abogados es ahora el centro de atención, aunque no hay muchas dudas de que también se sumará a las exigencias del poder.
Una vez logrado el propósito de contar con una CC dócil y manipulable el resto será historia. Se acabó la Constitución y será bienvenida la interpretación claramente sesgada de la misma. Aparecerá el gobierno de los jueces y la separación de poderes será una entelequia, como sucede en Venezuela. La forma tomará las riendas y el fondo se diluirá en el fango. “Demostrarán” que están cumpliendo las leyes y que los “honorables magistrados” dictaminan tal o cual cosa, sin entrar a debatir a quien obedecen, que favor están devolviendo ni como vulneran el Estado de Derecho. La sociedad civil no tendrá mucho que decir porque la designación es política o serán cooptados por medio del ofrecimiento de cargos públicos, donaciones para sus ONG,s, embajadas especiales o prerrogativas que ya comienzan a disfrutar algunos. Vendrán malas leyes o reformando las actuales (el Código Municipal) se pagarán favores a Alcaldes que aspiran a cimentar pequeños Reinos de Taifas y serán ellos quienes decidan cómo y a quienes les otorgan licencias para operar medios de comunicación o llevar a cabo otras actividades privadas, tal cual ocurre en Venezuela. Si usted no es crítico con el sistema será bienvenido, pero si es díscolo cerrarán su emisora, la intervendrán, lo perseguirán, lo sacarán del país o lo acusarán de ser el autor de las camisetas blancas que se usaron en las manifestaciones contra el asesinato de Rosemberg. Las leyes calificadas como constitucionales también podrán ser cambiadas con su mayoría en el Congreso y la CC a su favor.
Comenzarán -ya lo están haciendo- los ataques a la prensa, las presiones y las negociaciones para renovarles las frecuencias de emisión. Algunas emisoras parece que ya pactaron incluso la publicidad de la campaña; otras siguen luchando de pie. Coparán los consejos de administración de la prensa escrita o intimidarán a los bancos para que no provean préstamos y terminarán haciéndolos quebrar o comprando sus acciones a través de terceros inescrupulosos. La intervención y la nacionalización se hará en nombre de los pobres y desde el poder dirán que todo está bien y en regla y la nueva CC les certificará empleando procedimientos formalmente democráticos con tufo persistente a autoritarismo agrio. Venezuela ha construido el modelo.
Seguimos durmiendo el sueño de los justos y esperando que la CICIG, la embajada o la sociedad civil nos arreglen los problemas y nos saque del lodazal. Cuando llevemos diez años laméntanos y enrollados en la tela de araña recordaremos nuestra inoperancia, pasividad y cobardía, mientras ellos nos mirarán desde su atalaya de poder con la maldad habitual, pensando como pisarnos un poquito más.

lunes, 3 de mayo de 2010

La fiesta nacional

¿Creía que eran los toros, el futbol o la celebración de la independencia?, ¡pues se equivocó! La aprobación de deuda pública ocupa el primer lugar de la atención nacional y es el habitual espectáculo circense donde bufones inescrupulosos pretenden apropiarse de la mayor cantidad posible de dinero. Comenzaron pidiendo 4.5 millardos, luego lo incrementaron hasta 7. Se desdijeron entre ellos y volvieron a la carga con la primera de las propuestas, modificando la asignación al gusto hasta que cada cual tuvo su tajada. La seguridad, la educación y la justicia, que sirvieron para fundamentar el endeudamiento, estuvieron ausentes de ese reparto. Las obras de asignación directa son, sin embargo, el centro de atención. ¡La misma cara dura de siempre!.
Asistimos impertérritos a otro descarado atraco con anuencia del poder político. El cuento manido y falso, de que hay que tener recursos para promover el desarrollo, sirve para justificar cualquier cantidad que caprichosamente se incrementa y manosea hasta contar con el apoyo de partidos y sectores amigos que aprovechan la situación existente para hacerse con pingues beneficios. Alí Baba era más cuidadoso y menos descarado.
El partido oficial tiene al menos dos posiciones en este espectáculo. La primera, dispuesta a negociar con diputados a cualquier costo. La segunda, ansía recursos pero sin que ello frene el proyecto de reforma fiscal ni la negociación y acercamiento al sector empresarial. Ambas se ignoran (¿o complementan?) y sus intereses no convergen necesariamente. La prueba más patente fue la reunión de algunos diputados con el presidente y el rumor, cuando no amenaza, de dejar el partido, todo ello porque se ven fuera del generoso reparto de millones, por no citar cierto grupo de alcaldes que aspiran a lo mismo. También salieron a las calles campesinos y otros grupos que coincidentemente amedrentaron a la ciudadanía y coadyuvaron a la aprobación de los bonos. La consentida demostración de fuerza tenía por objetivo aclararnos que pueden poner patas arriba al país ¿Recuerdan el jueves negro?, ¡pues no lo olviden!, son los mismos. Descubrieron que el chantaje, la presión y la intimidación tienen resultados positivos aunque ello incida directamente en la falta de inversión y el desarrollo pero, ¿acaso eso les importa?.
No se han preocupado de reducir el contrabando, incorporar la economía informal o buscar más transparencia, a pesar de que fueron promesas electorales del partido en el poder. Tampoco en reducir las millonarias cifras en propaganda que sostiene a muchos medios de comunicación algunos ilegales (cifrados en más de 400), ya que les hacen la campaña política anticipada. Muchos menos en recortar o racionalizar los gastos en los que incurrimos cada día y que son ineficientes e ineficaces, algunos indemostrables por las trabas que ponen como es el caso de Cohesión Social; otros perfectamente evaluables.
Llevamos dos años en continua celebración de cumpleaños y queremos seguir con la piñata. No les duele la boca de pedir más dinero y no han hecho absolutamente nada por ser más eficientes o suprimir el derroche. Quitemos los inútiles viajes de políticos y jueces (algunos con secretaria), la propaganda manipuladora, la subvenciones a empresas deficientes e inoperantes, las comisiones a las ONG,s que terminan engañando, el desconocido y descontrolado gasto de la USAC y mucho más, ¿Cuánto ahorraríamos?, o podemos esperar a que nos pase como a Grecia.
Les gustó la fiesta, como a los niños, y cada cual espera su regalo antes de irse.

lunes, 26 de abril de 2010

¿Sin CICIG?

El Comisionado de la CICIG presentó resultados de su gestión ante la ONU. Esencialmente un resumen de actividades y las investigaciones más destacadas que se han evidenciado en el tiempo que lleva al frente de la Comisión.
Nos congratulamos de tener a un ex presidente en prisión, un insólito asunto Rosenberg con algunos detenidos y otros en busca y captura, un arrestado pendiente de expatriación por el asesinato de Víctor Rivera y otras perlas todavía inacabadas. Éxitos y logros que deben reconocerse y resaltarse pero que no pasan de ser el boceto en lapicero de un magistral cuadro al óleo.
Me picotea la curiosidad sobre el estado de aquel asunto del ex fiscal Matus y ese otro sumario relacionado con la señora Monterroso quien pedía dejara la investigación el organismo internacional, además del error de mantener preso a un ciudadano que finalmente fue liberado. Dicho de una manera más inquisitiva: ¿qué ha pasado, casi un año después, con aquellos “laureles” que en su momento tuvieron tanta difusión mediática? La respuesta parece clara: absolutamente nada. Se olvidaron en alguna parte y se borraron de nuestras mentes ¡Lo de siempre!
Ese es básicamente mi argumento ¿Qué ocurrirá con los procedimientos que están en fiscalía o tribunales? Me temo que nada. Es cuestión de esperar y olvidarlos como ha ocurrido con otros, sencillamente porque nada o muy poco se ha invertido en mejorar el funcionamiento del sistema nacional de justicia que es finalmente el que debe asumir la responsabilidad de los expedientes y mientras eso no ocurra lo único que quedará será mucha esperanza desvanecida e inversiones millonarias insuficientemente eficaces y eficientes.
Sin ánimo de mala interpretación preguntémonos, ¿Qué hace la CICIG que no pueda hacer cualquier equipo de investigadores nacionales? Absolutamente nada. La sola diferencia es que ellos lo hacen y estos no. Y no por falta de capacidad sino porque la mayoría de funcionarios no asumen sus responsabilidades ni se ponen los pantalones que es necesario portar en ciertos cargos. Es decir: por miedo, cobardía, tradicional desidia o porque únicamente piensan en dilapidar fondos públicos en viajes, algunos con secretaria.
De poco vale optimizar el cacareado proceso de elección de fiscal si a quien se designe no muestra la energía, la valentía y el coraje necesarios para emprender las investigaciones que en la mayoría de los casos es posible finalizarlas exitosamente con un mínimo esfuerzo, pero que requieren de voluntad. De nada valdrá que otros hayan demostrado que las cosas son posibles si no se cuenta con el suficiente grado de vergüenza y ganas de trabajar honestamente. Para nada servirá tener detectados a los culpables o encerrados en la cárcel si el día que la CICIG desaparezca serán puestos en libertad porque nadie asumirá el compromiso que otros contrajeron ¿Quién se acuerda a estas alturas de la extradición de Portillo a USA?.
Algunos pusilánimes implorarán para que la CICIG continúe y esperarán que siga haciendo nuestros deberes. Craso error pensar o creer que siempre habrá alguien dispuesto a solucionarnos los problemas y menos a correr con los gastos. Dejemos de gimotear y patalear puerilmente por nuestro miserable futuro y llamemos a las cosas por su nombre: esta impresentable situación no se arregla por falta de huevos ¡Huy dijo huevos! Cursis y mojigatos que únicamente alimentan discursos falaces, vacíos y políticamente correctos. Por cierto, muy al gusto chapín.