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lunes, 27 de enero de 2025

La crisis de los diez minutos

Los límites de la diplomacia se desplazan nuevamente y entran en el territorio del hard power, del que habían salido hace tiempo, y retoma el realismo

Durante el fin de semana el presidente Petro provocó una crisis que vino a durar -versión Joaquín Sabina- “lo que duran dos peces de hielo en un wiski on the rock”. El colombiano, acostumbrado a salidas de tono -no es la primera, recuerden aquella con Giammattei- quiso echarle un pulso al “recién llegado” de Trump, y quedó ridiculizado, además de mostrar nuevamente su carácter colérico, pero sobre todo incapacidad de negociar y ver la política con la altura de miras esperada en un presidente.

No ha sido el único que durante la pasada semana diera cediera -o diera la razón- ante el rubio norteño. Lo hizo la Alta representante de la UE para asuntos exteriores, Kaja Kallas, quien afirmó, durante una intervención en la Agencia Europea de Defensa (EDA), que es “hora de invertir más en la UE en temas de seguridad y defensa, y asumir responsabilidades”, y pone en justa dimensión y equilibrio las declaraciones de Trump exigiendo a sus socios europeos mayor colaboración en materia de seguridad y defensa, especialmente en lo que se refiere al financiamiento de la OTAN. Entendieron que la buena vida y el estado de bienestar requieren de un sistema de seguridad adecuado, y financiado.

También el contralor de Panamá, quien anunció severas medias tras evidenciar una concesión de 25 años prorrogables, otorgada por el Estado a Panama Ports Company (PPC), subsidiaria de la china Hutchison Ports Holdings (HPH). La concesión, con dos espacios -uno en cada océano- y con un total de 344 hectáreas por la que no pagan al Estado panameño desde que iniciara en 1998, se interpreta como la sustitución de un enclave norteamericano por otro chino. Aunque es una empresa que opera en otros países, está claro que hacerlo en el Canal de Panamá -con control en dos océanos- tiene unas implicaciones geoestratégicas muy diferentes.

El tercero fue el ministro de Asuntos Exteriores ruso, al afirmar que “Rusia está a la espera de que el equipo de Trump aclare sus posiciones sobre el posible acuerdo de alto al fuego en Ucrania”. Parece que también el Presidente Putin ha escuchado las sugerencias del norteamericano sobre terminar el conflicto a la mayor brevedad, y la UE teme quedar fuera del plan final del conflicto.

Se impone la realpolitik, oculta en gobiernos anteriores, que parece resurgir, como lo hizo después de la II Guerra Mundial, y desplazar el idealismo wilsoniano que no ha dado los resultados esperados. Promovieron un mundo de diplomacia del diálogo, pacifismo y lo políticamente correcto, y de pronto somatan la mesa y nos muestran el mundo de otra forma, nada distinto a cómo se hiciera durante la Guerra Fría. Y es que la democracia y la libertad requieren de, al menos, dos condiciones previas: inversión en seguridad para protegerla y autoridad para sostenerla, y no asumir que una vez alcanzadas se sostienen por el “buen hacer” propio y de vecinos.

Aunque es poco reconocido, por primera vez surge una confrontación -de momento casi monolítica- a pactos como el Foro de Sao Paulo o el Grupo de Puebla que tradicionalmente han operado de forma concurrente sin que se les hiciera frente, como ocurrió con la Internacional Socialista de la segunda mitad del siglo XX.

Los límites de la diplomacia se desplazan nuevamente y entran en el territorio del hard power, del que habían salido hace tiempo, y retoman el realismo para confrontar una suerte de solft power y geoeconomía empleado por los rivales -China especialmente- para lograr el liderazgo mundial.

¿Asistimos al resurgir de USA?, me da la impresión de que, al menos, el intento está más que visible.

domingo, 19 de enero de 2025

Guys I'm back

Cuando los resultados electorales son producto de un proceso en el que no hubo amañamiento o irregularidades, solamente queda aceptar los resultados que la mayoría dispone

Algunos se siguen tomando la política no como algo serio, que lo es -y mucho-, sino como una batalla campal de suma cero, en la que si el contrario gana -sobre todo si es ideológicamente opuesto- solo cabe la descalificación permanente que es lo único que les queda. Son emotivos, viscerales e irracionales que no terminan de entender la democracia, aunque se autoperciben -palabreja de moda- como paladines de esta.

Cuando los resultados electorales son producto de un proceso en el que no hubo amañamiento o irregularidades -lo que no ocurre en dictaduras y autoritarismos como los que se siguen maquillando- solamente queda aceptar los resultados que la mayoría dispone, porque es unos de los pilares fundamentales de la democracia liberal que nos hemos dado, y a la que aspiramos permanentemente.

Es curioso observar, sin embargo, que persiste una guerra ideología inconclusa en este país, y que lejos de estar superada o permanecer latente aflora con más frecuencia de la que se hubiese deseado, pero sobre todo esperado, a 30 años de la firma de los acuerdos de paz.

Se pudo ver recientemente una delegación de la URNG, encabeza por la diputada de dicho partido en el PARLACEN, Aura Lily Escobar, como viajaba a Venezuela a la toma de posesión del dictador Maduro. También es la diputada que felicitó a Cuba en el día de la “rebeldía nacional” y la que percibe unos $4,000 dólares mensuales, frente a los menos de treinta de los trabajadores de los regímenes que aplaude y promueve. No menos descaro y poca vergüenza tuvieron los de CODECA -aquellos que jalaron al anterior PDH de candidato- quienes rechazaron, en un comunicado, la presencia en Guatemala del presidente electo de Venezuela, Edmundo González, mientras glorificaban y santificaban al dictador venezolano, como sus colegas extremistas del otro partido ¡Así las cosas con los golpistas en pleno siglo XXI!

Está claro que solamente la democracia permite que organizaciones extremistas -como la URNG y CODECA- tengan espacios de expresión y militancia social. Justamente lo que ellos impiden con actitudes autoritarias, algo que por supuesto es conveniente revisar. Los no demócratas no deberían poder destruir la convivencia desde la democracia, y esos partidos extremistas o terroristas -que los hay en otros lugares- tendrían que ilegalizarse porque son un cáncer terminal para un sistema que se basa en la participación plural, dentro de un marco legal y con reglas que ellos no observan e irrespetan.

Muchos de quienes permanentemente condenan o critican a Trump -elegido por más de 77 millones de norteamericanos- son incapaces de ver el problemón nacional existente con esos dos partidos radicales de extrema izquierda, y alguno más que se consolida a la sombra. Por cierto, y al respecto, hay que hacer notar la crítica que hace Insigth Crimen -y que callarán muchos informativos e informadores-, sobre cómo en esta administración progresista de SEMILLA ha lubricado a los Consejos de desarrollo con millonarios fondos que ponen en tela de juicio el compromiso con la transparencia y la buena gestión pública ofrecida, aunque haya sido calificado como “negociación política” por el ministro de finanzas, el mismo que la negó precisamente en el pasado cuando así fue tachada por analistas y medios.

La doble moral no es nada nuevo en autoridades políticas, y más notoriamente en aquellas que en su vida no han hecho otra cosa que jugar en ese tablero de inmoralidades, sin haber trabajado en algo productivo. El mayor problema, no obstante, es normalizar esas situaciones y acomodarnos, para terminar siendo cómplices en lugar de ciudadanos fiscalizadores que ejercen su responsabilidad.

lunes, 13 de enero de 2025

Consummatum est

Lo he dicho varias veces, pero nunca está de más: las dictaduras existen porque las democracias lo permiten.  

La dictadura venezolana se ha consolidado a pesar de sórdidas protestas políticamente correctas de las democracias. Las tiranías cubana y nicaragüense enviaron a sus máximos opresores -Díaz-Canel y Ortega- a pavonearse en un escenario marcado de sangre por su amigo Maduro. Otros países países, con honrosas excepciones, delegaron representantes, embajadores o achichincles varios a aplaudir al matón venezolano, evidenciando la doble moral que caracteriza a ciertos políticos. Lo he dicho varias veces, pero nunca está de más: las dictaduras existen porque las democracias lo permiten.

El criminal que rige los destinos de Venezuela -aunque realmente son varios- propondrá seguramente una reforma constitucional al estilo nicaragüense, para perpetuarse definitivamente en el poder, algo que inició Castro y de lo que todavía no se ha podido desprender Cuba. Son esas cosas que se normalizan en la vida, se tornan habituales y son menos cuestionadas por las generaciones que nacieron después de 1959, porque para ellos “siempre ha sido así”. Es increíble que en pleno siglo XXI los autoritarios sigan teniendo espacio en la vida social ¿Dónde está la ONU, la OEA, la Corte Penal o el Tribunal Internacional de Justicia? Si no hacen nada para detener a criminales y defender la democracia y la libertad, no sirven para nada.

Hace tiempo que dejé de creer en “los pueblos oprimidos”, lo que únicamente ocurre cuando aquellos no están dispuestos a luchar contra la opresión, y prefieren que mueran otros en la lucha, sin advertir que finalmente terminan muriendo ellos. Los pueblos dormidos -no los valientes- sufren las consecuencias de su inacción, y no hay que ser tan condescendiente y perdonarlo todo. Finalmente son un grupo de líderes -María Corina Machado en este caso- quienes jalan a aquellos otros que desean el cambio sin sacrificar vida ni patrimonio. No advierten que la historia les pone en un lugar y momento irrepetible, y hay que apencar con las responsabilidades del momento. Es muy probable que tanto héroe conocido no lo hubiese sido de haber estado en otro tiempo, al igual que muchos otros quedaron en el anonimato porque las circunstancias no fueron las adecuadas ¿Qué hubiese sido de un Ronald Reagan sin Margaret Thatcher, Juan Pablo II o Mijaíl Gorbachov, o cualquier otra combinación entre ellos?

Vamos encaminados a una era de populismo y autoritarismo permitido y alentado por ciudadanos acostumbrados a vivir sin luchar, a recibir “todos los derechos que el Estado les debe de proporcionar”, y a eludir responsabilidades en beneficio de las migajas que los autoritarios dirigentes deciden repartir, cuando eso ocurre. Se han perdido valores esenciales que se construyen únicamente sobre la responsabilidad y el deber que hay que asumir según el momento y la situación, y el miedo y la cobardía sirven de refugio a aquellos que justifican o permiten los desmanes de otros.

La diáspora venezolana suma ya los ocho millones de personas, la cubana es difícil de calcular, y desde Nicaragua la pareja de payasos presidenciales deporta a ciudadanos en aviones. La comunidad internacional mantiene a sus embajadores y misiones internacionales, bajo el paraguas de la justificación del pragmatismo político, en lugar de retirarlos inmediatamente y aislar absolutamente el país. Hay quienes dicen que sería peor, pero si el caso cubano no les ha dejado claro que no es así será difícil convencerlos.

Pocos entienden, y menos aceptan, que contra el autoritarismo únicamente cabe la legitima defensa, y que la presión, primero, pero todo el poder duro, después, son acciones justificadas en pro de esa democracia que dicen querer y defender, pero cuyos valores y principios pisotean con su actuar.

¡Viva la libertad carajo!

lunes, 6 de enero de 2025

Y llegó el año 2025

¿Existirá una segunda oportunidad para esta administración?, es una pregunta que frecuentemente se puede escuchar en charlas de amigos.  


En 2024, precisamente por estas fechas, había un sentimiento generalizado de júbilo y expectación. Un análisis sobredimensionado de los optimistas habituales -muy lejos del realismo que los números marcaban- generaba esperanzas en un gobierno progresista que proponía acabar con la corrupción y mejorar los temas sociales, pendientes desde hace tiempo. Un año después, la ilusión ha desaparecido en aquellos que no entendieron la falta de improvisación política de quienes llegaban al poder. 
Dicen que para la primera impresión no hay segundas oportunidades, y es exactamente dónde nos encontramos. Un gobierno débil, pasivo, inexperto y sin logros, por mucho que algunos todavía se devanen los sesos buscando frases rimbombantes con las que justificar lo que el ciudadano no percibe. Dato mata relato, y no se ve nada en comunicaciones, un 34% más de niños muertos por desnutrición -los defensores dicen que había subregistro- y algunos cambios ministeriales que se avecinan por falta de resultados.
Se fue el año en resolver una disputa entre el Ejecutivo y el MP, aunque la institución investigadora ha sido infinitamente más hábil que el propio Presidente y, desde luego, que sus asesores. Y es que no entendieron que el ciudadano lo que necesita y busca son soluciones a los problemas que le aquejan: la económica, los precios de productos de primera necesidad, las medicinas, las carreteras, etc., y no los pleitos de alto nivel en los que se ensalzaron. No distinguieron entre lo urgente y lo importante.
Muy lejos del actuar presidencial, y con prácticamente el mismo tiempo en el poder, Milei, con las ideas infinitamente claras y un país institucionalmente en contra, por como lo dejaron los kirchneristas, ha sido capaz de implementar cambios que no se habían visto en décadas en parte del mundo occidental. Y es que la fe del ciudadano no está puesta en maquillajes que se borran con las primeras lágrimas, sino en medidas de fondo que pueden cambiar esas necesidades citadas.
Aquí, por el contrario, las justificaciones han sido asideros de cualquier comentario crítico: que si todo estaba mal -eso deberían haberlo sabido-; que si los anteriores robaban mucho; que la justicia no los deja ser partido -aunque el Ejecutivo podría hacer cosas-; y diferentes excusas de las que estuvo ausente el ministerio de gobernación -a cuyo ministro nunca oí quejarse- o el de educación, que con el remozamiento de escuelas pareciera haber culminado sus logros 2024. El que culpa a los demás tiene un largo camino por recorrer en su viaje. El que se culpa a si mismo está a mitad de camino. El que no culpa a nadie, ha llegado (proverbio chino).
¿Existirá una segunda oportunidad para esta administración?, es una pregunta que frecuentemente se puede escuchar en charlas de amigos. Pues a estas alturas del partido me da la impresión de que no. La razón principal es que no hay plan y para colmo de penas disputas internas, producto de corrientes diferentes de pensamiento partidario y de ambiciones, parecen no converger en algo que pueda unir a todos.
La oposición consiguió su presupuesto abultadísimo -más la ampliación- y una ley que le permite gastar lo del año pasado y lo de este, así que navegarán en ese río de aguas revueltas buscando ventajas, coimas y porcentajes en obras y otras contrataciones, algo que el oficialismo sabía, pero que prefirió apoyar con tal de sumar la aprobación de legislación que no les servirá para nada. También creyeron que pactaban la elección de magistrados, pero a la primera de cambio pudieron advertir que no, como era visible desde el primer momento, aunque nunca quisieron aceptarlo. 


domingo, 29 de diciembre de 2024

Entre la felicidad y la paz

¿Cuánto cabrá en el traje de madera que estamos destinados a estrenar un día, aunque el árbol ni siquiera esté todavía plantado?

Parece ser condición humana la búsqueda permanente de la felicidad, como señalaron Aristóteles, Sócrates y otros. Extensa literatura y diversas reflexiones filosóficas están orientadas en esa dirección. El “único” problema es que ese “estado de satisfacción físico y espiritual” es subjetivo lo que nos lleva a hablar de “felicidades”. 

Podríamos, sin embargo, estar buscando en el sitio incorrecto, de ahí la frustración que genera esa exploración permanente, y los escasos logros que se alcanzan. Cierta mayoría, además, amarra la felicidad a posesiones materiales aunque tampoco terminan de encontrar satisfacción porque la ambición es infinita ¿Está la humanidad encaminada en la dirección correcta? 

Antonio Gala, extraordinario escritor, en una entrevista con Jesús Quintero, periodista no menos destacado, dijo que él ya no buscaba la felicidad, ni mucho menos el amor, sino la serenidad. Ese estado de tranquilidad parece ser mucho más asequible que aquel otro, y probablemente más fácil de lograr. 

El diario trajín apenas deja tiempo para resolver la coyuntura, y ni siquiera es siempre posible. Un día, de pronto, súbitamente, un amor acabado, unos bienes perdidos, un proyecto evaporado, un fallecimiento o un desastre económico o natural, nos traslada a un mundo vacío, porque todo se ha perdido y hay que empezar de cero. Es ahí cuando se comienza a construir la “nueva vida”, pero sobre todo a edificar ese nuevo espíritu de búsqueda. Parafraseando a Joaquín Sabina, otro gran poeta: ¿Cuánto cabrá en el traje de madera que estamos destinados a estrenar un día, aunque el árbol ni siquiera esté todavía plantado? La respuesta es evidente y universal: apenas el propietario, y todo lo demás quedará fuera. Heidegger lo sugiere con la idea de la existencia auténtica frente a la inauténtica.

La paz interior es un estado de permanente serenidad en el que la “pre-ocupación” no existe. Una suerte de armonía entre lo externo y lo interno que permite ver las cosas con mayor claridad, pausadamente y fuera de influencias sociales, de dinero, de cantidad y de otros condicionantes. Consiste en saber que estás ahí, en un espacio infinito y complejo, que eres una pieza insignificante de un puzle enorme, pero que sin ella está incompleto, y por lo tanto tienes tu espacio. Es conocer el sitio que verdaderamente ocupas, pero sobre todo el que ocuparás en el futuro. Requiere colocar ciertas prioridades en un orden diferente, y ese puede ser el principal obstáculo cuando se tienen posesiones materiales de las que no queremos o podemos desprendernos, y quedamos inevitablemente atados a ellas. 

Es deseable, cuanto antes, iniciar el camino hacia la búsqueda de la paz, de la serenidad, y no confundirlo con el de la felicidad. Ahora que inicia otro año, puede ser un buen momento para tenerlo como único propósito, en lugar de esos listados de deseos que terminan por difuminarse con el tiempo, tras inútiles esfuerzos por amarrarnos a lo de siempre. Quizá sea la razón por la que muchos monjes viven en un estado de absoluta tranquilidad, y son capaces de transmitirlo a quienes los ven o escuchan. Personas no ancladas -por las razones que sean- a cuestiones materiales de las que pueden prescindir o disfrutar intermitentemente. Tranquilidad para estar, sentir, percibir, soñar, vivir y ser. 

Nada es tan importante como la paz interior que termina por transmitir esa sensación de serenidad, e irradia un aura perceptible. No hay que desecharlo todo, pero sí evitar que distraiga, esclavice o condene a un diario sinvivir que únicamente el encuentro de la paz puede contrarrestar. En el fondo, como dijo Sartre, “estamos condenados a ser libres”.

¡Por un 2025 sereno y en paz!


lunes, 23 de diciembre de 2024

2025: el año de Arévalo

No es que otros lo hicieran o lo hubiesen hecho peor, pasado y futuro en el que no estamos, sino que quienes ejercen el poder no dan los resultados mínimos esperados

Después de un año vacío, desierto, fútil, con alta desesperanza y frustración, debería llegar algo mejor, aunque siempre podemos caer más bajo. Las políticas públicas esperadas no llegaron y reparar el hundimiento en la autopista de Palín o arreglar el famoso puente de Nahualate son quimeras. Los únicos pilares reforzados han sido las excusas, a pesar del incremento presupuestario de Q15,000 millones. No es mi opinión, sino la suma de entrevistas que hicimos en radio ConCriterio, en las que se destacaron positiva, pero únicamente, el remozamiento de las escuelas, una lavada de cara que no acomete los problemas de fondo, aunque menos es nada.

Diez de los catorce ministerios han pasado el año sin pena ni gloria, y de las secretarias tampoco se tienen muchas noticias. La de Seguridad Alimentaria, que debería ser prioritaria, no ha tenido el éxito esperado. Quizá sea muy atrevida esta afirmación, pero ahí la dejo para el debate: “muchos ministros y secretarios han sido consultores y desde una oficina propusieron grandes proyectos que no son capaces de implementar”. Lo que me recuerda aquel chiste del consultor que desafió al pastor a que podía adivinar en diez segundos las ovejas que tenía en el rebaño. Cuando acertó y eligió una de ellas como premio, el pastor le dijo: yo sé que usted es consultor por tres razones, la primera, porque ha venido sin que nadie lo llame; la segunda porque no me ha dicho nada que ya no supiera; y la tercera porque en lugar de llevarse una oveja se confundió y se llevó al perro”.

Nos gobiernan demasiados técnicos, consultores y asesores que nunca implementaron un proyecto y se quedaron en el diseño del ciclo de las políticas públicas, y mucho diputado que no ha trabajado en su vida y desconoce lo que es la gestión empresarial. Al Presidente, uno más de esos “especialistas”, le ocurre lo mismo, y los resultados quedan a la vista. No es que otros lo hicieran o lo hubiesen hecho peor, pasado y futuro en el que no estamos, sino que quienes ejercen el poder no dan los resultados mínimos esperados.

Y aunque “la esperanza es el arte de encontrar luz en los rincones más oscuros”, además de ser lo último que se pierde, hay un límite en la capacidad de aguante del ser humano, especialmente cuando partió de las altas expectativas que generó esta administración.

El año próximo es el único que queda para mostrar algo perceptible, y quizá ni siquiera los doce meses. Tienen el mayor prepuesto histórico, la más baja popularidad presidencial, y un país hundido en todas las áreas de gobierno, por lo que no debería ser muy difícil lograr algo. Otros políticos -Milei es el mejor ejemplo, además de Bukele- lograron -guste o no- cambios significativos en sus países durante el primer año de gobierno. Contaban con un plan, que es lo que aquí no hubo, además de objetivos claros, horizonte a donde llegar, ideas, capacidad, voluntad y coraje.

Nada será peor que el fracaso de este gobierno, porque disipará las pocas esperanzas que quedan y abrirá las puertas a un modelo de corrupción más sofisticado y extendido. Hay que dejar las excusas a un lado, porque sabían lo que había, en qué se metían, y no se justifica hablar de problemas y obstáculos, cuando deberían haber llegado al gobierno con soluciones.

En esto de las segundas oportunidades hay dos visiones: la de quienes creen en ellas y otros que consideran que darle una segunda a alguien es como darle otra bala porque la primera no le mató.

En cualquier caso, muy Feliz Navidad.


lunes, 16 de diciembre de 2024

Navidad, tiempo de olvido

Entre villancicos, convivios, críticas de amigos, y algunos tragos de más, soportamos el chaparrón y nos contentamos con decir que antes todo era peor

Con ese especial encanto de las celebraciones ruidosas y multitudinarias, pero también con una hipocresía fuera de toda duda, las fiestas navideñas permiten un impune borrón y cuenta nueva. Se termina un año -del que se quiere recordar poco- y se inicia otro, en el que se hacen idénticos planes, a ver qué ocurre. Una suerte de contumacia histórica que ya supera los dos siglos, y que permite poner el contador a cero sin padecer ni sufrir mucho por el recorrido.

Seguramente no recordamos el inicio de este año, con la esperanza de emprender un nuevo camino, alejado de la corrupción y mínimamente eficaz en las decisiones públicas. Expectativas que, como todos los años, se traducían en buenos deseos y aspiraciones y que, como todos ellos, vemos frustradas 365 días más tarde ¡Definitivamente somos dignos de estudio!

Si hacemos un rápido balance político probablemente no sepamos qué decir de los logros de ministerios como el de agricultura, cultura y deportes, desarrollo social, economía, energía y minas, ambiente y recursos naturales, trabajo y previsión social o relaciones exteriores. De los otros, hemos escuchado hablar del de la defensa nacional y de salud pública, pero posiblemente tampoco podamos colgarles medalla alguna. De los restantes, gobernación cuenta la activación de una prisión para reclusos peligrosos, finanzas nos ha endeudado hasta el cuello con los pactos presupuestarios más caro de la historia, comunicaciones, con tres ministros, no ha sido capaz de arreglar la famosa autovía a Palín, aunque parece reiniciará sus reparación en febrero del próximo año, y educación ha pintado varias escuelas, lo que repite incansablemente como el logro del siglo ¡No se desilusione, porque apenas hemos comenzado!

A la cabeza de ese despropósito administrativo, un Presidente que sigue manteniendo el mayor salario de los mandatarios latinoamericanos, con un fotógrafo personal que devenga Q30,000 mensuales y que, con enorme pasividad y aquiescencia,  ha permitido que hijos, amigos, parientes, novios o cercanos a personas del partido cuenten con jugosos contratos como “personas de confianza”, mientras el resto de jóvenes -sus hijos o los míos- no pueden optar a una plaza pública porque se siguen otorgando a dedo ¡Una moral laxa!

Los legisladores, mayoritariamente sinvergüenzas, aprueban leyes que benefician a quienes financiaron sus curules o se suben el sueldo y se otorgan indemnización antes de irse de vacaciones con más de Q12,000 millones concedidos a los inútiles, mafiosos y corrompidos consejos de desarrollo, que los gastaran a placer durante el 2025, porque una nueva ley así se lo permite.

El poder judicial -que pactaron elegir y se felicitaron por ello- actúa de idéntica manera a como lo hacía aquel otro que querían cambiar  porque era producto de mafias anteriores.

Los sindicatos y grupos de presión aprovechan el río revuelto y se recetan nuevos bonos como ese del ministerio de finanzas denominado “bono de impulso económico”, por Q4,500, que pagamos con nuestros impuestos y que podríamos gastar a placer si no nos lo quitaran para otorgarlo caprichosamente mediante el chantaje habitual de fin de año.

Entre villancicos, convivios, críticas de amigos, y algunos tragos de más, soportamos el chaparrón y nos contentamos con decir que antes todo era peor, y que ahora ya no hay corrupción. Recordamos a los malvados Giammattei, Morales, Pérez…, y nos remontamos hasta el inicio de la era democrática nacional, pensando que ¡por fin superamos los problemas!

Somos almas impuras, niños de pecho, púberes felices jugando en un kínder nacional, pero frustrados, incapaces, y sobre todo conformistas con una triste situación que permitimos y que periódicamente refrendamos para repetir el ciclo ¡Pues feliz Navidad entonces!, y hasta el año que viene.

lunes, 9 de diciembre de 2024

Cuotas de género y otras linduras

Este progresismo moderno nos ha llevado a extremos en los que incluso emitir opinión tiene como resultado la crítica punzante de ciertos pelmazos

En un medio escrito español se pudo leer el siguiente titular hace unos días: “El joven que se ha quedado sin ser bombero por el opositor trans…” Narra la historia de un hombre que consigue la última plaza para ingresar como bombero -la número 126-, y cuando pensaba que tendría al merecido trabajo -ganado por oposición- una reclamación de otro hombre, que se había declarado mujer, lo dejó fuera de cupo. 

El autopercibido mujer, con las marcas que había obtenido en las diferentes pruebas como varón, fue reclasificado en función del baremo femenino de puntuación -mucho más condescendiente que el masculino- y ascendió cien puestos, a lugar 101 del 201 que ocupaba. Obviamente desplazo al hasta entonces número 126, al lugar 127, y lo sacó del listado de aprobados.

Así que si se incendia su casa o requiere otros servicios de bomberos, será conveniente que solicite que vayan exclusivamente hombres porque han pasado pruebas más exigentes, y por tanto estarán en mejores condiciones de atender su urgencia. Es inverosímil que se contrate a dos tipos de bomberos -pero también policías y militares- teniendo en cuenta que, debido a las diversas emergencias que atienden, tendrían que contar con las mismas capacidades.  Hay una evidente discriminación que empeora la atención, aumenta los costos, expulsa a personas más cualificadas del trabajo público y promueve y tolera un sistema de desigualdad que afecta negativamente el servicio prestado a la ciudadanía. Pagamos por algo “de primera” y nos puede llegar “de quinta”, porque la diferenciación de exigencias así lo permite. 

Y es que la políticas públicas de corte internacional han aturdido la razón y la mínima lógica, y creado un espacio para que el feminismo manipulador y radial sea un eje transversal del progresismo moderno, pero con altísimo costo social que se silencia. 

Lo único que habría que hacer en la función pública es fijar condiciones mínimas de entrada, según el trabajo que se ofrezca. Y si hay que manejar una manguera de agua de cierto peso y presión, hará falta un fuerza determinada que deberá trasladarse a las condiciones física de entrada, pero sin diferencias según el sexo. Luego, quienes pasen esas pruebas, deberían ser contratados por el orden de puntuación obtenido, para poder prestar el servicio correspondiente al ciudadano lo mejor posible ¿En qué momento, en un espacio tan sumamente racional, metieron la cuchara y generaron tales elucubraciones con aquiescencia de otros mendrugos que pueden necesitar dichos servicios en el futuro?

De seguir así, supongo que habrá que cambiar el modelo de atención en los teléfonos de emergencias, y cuando alguien pida ayuda le pasen primero un cuestionario específico para ver a qué velocidad corre el atracador que le acaba de robar, la corpulencia que tiene o el peso de la persona que se está ahogando, entre otros datos, y así decidir si llega un hombre, una mujer o alguien autopercibido como tales, porque contarán con capacidades físicas muy distintas,  ya que así se lo permitieron en el ingreso.

La gilipollez se cuenta por sí misma y no requiere de sesuda reflexión. Este progresismo moderno nos ha llevado a extremos en los que incluso emitir opinión tiene como resultado la crítica punzante de ciertos pelmazos -y pelmazas- incapaces de ver más allá de sus narices.

Cada vez más se promueve y potencia el odio “al macho alfa”, aunque se sustituye por “la hembra alfa” con idénticos errores y prejuicios que aquellos que se desean desterrar.

Estamos en un mundo al revés, en casi todo, y esto del femininazismo no es una excepción, sino más bien cumple la regla a cabalidad.

¡Uy que dije!


lunes, 2 de diciembre de 2024

Un presupuesto muy mal visto

La guinda del pastel, pareciera ser, es que nadie lo sugirió ni aprobó, y el propio presidente del Congreso dijo desconocer la subida salarial en un 78%

Transar con el presupuesto ha sido tradicional en la política nacional, y fue lo que se le achacó a ese grupo de diputados mafiosos por parte de quienes ahora son oficialistas. Negociaban dádivas, mordidas y obras que se otorgaban en el Congreso para conseguir favores ¿Le suena el discurso? El propio Presidente, que ahora celebra públicamente la aprobación, afirmó: “El presupuesto es el aceite de la corrupción”, y parece que la frase viene a cuento en el aprobado para el 2025 por los suyos.

Entiendo que hay un margen aceptable y ético en la negociación política por parte de los diputados. Sin embargo, cuando se pasa la línea de lo racional se entra en ese universo paralelo de la corruptela, aunque parece ser que la barra se ha subido y lo que antes se tachaba como tal, ahora se considera aceptable, y lo denominan negociación ¡Venga, no nos engañemos!

El presupuesto 2025 ha sido contundentemente rechazado por tanques de pensamiento de prestigio, cámaras empresariales tradicionales y nuevas, analistas cualificados de distintos sectores y diferentes opinadores, y lo que es el colmo: por personas e instituciones dentro del propio partido. A ninguno le cuadra, y quienes son más directos se atreven a calificarlo como algo negociado que ha permitido conseguir votos para aprobar otras cosas, pero que ha hipotecado la ética del partido SEMILLA. Dicho de otra forma: han hecho lo mismo que criticaban con el argumento de que no han entregado efectivo, aunque eluden explicar que otorgan miles de millones a los Consejos de Desarrollo que se han mostrado históricamente corruptos e ineficientes, además de otras consideraciones respecto del endeudamiento y del millonario gasto para ONGS.

La guinda del pastel, pareciera ser, es que nadie lo sugirió ni aprobó, y el propio presidente del Congreso dijo desconocer la subida salarial en un 78%, además de la indemnización -ilegal- al terminar su periodo. Se saltaron las trancas con la soberbia del que confronta descaradamente cualquier reclamo, pero nadie quiere asumir el costo de lo negociado, pactado y aprobado. Antes era una vergüenza y ahora es un descaro, aunque el cambio en el calificativo no mejora la gestión ni los resultados, y es momento de advertirlo o, como siempre ocurre, quejarnos años más tarde de lo que no se supo enfrentar en el momento.

Este presupuesto aprobado es el que hubiese correspondido para 2027 de haber crecido el PIB un 4.1% anual, pero no superamos el 3.5%. Además, incluyendo en el articulado unos Q5,500 millones más para comunicaciones y otras cuestiones, lo que eleva el gasto público real a Q154,000.

A la fecha, ciertas dependencia de gobierno así como los Consejos de Desarrollo, no han sido capaces de ejecutar siquiera una parte del aprobado para 2024, no digamos ya lo incrementado con la ampliación de Q15,000. La mayor parte del dinero sobrante pasará como activo al 2025, momento en el que los mafiosos tradicionales -apoyados por SEMILLA, por más que naveguen con bandera de pendejos- gastarán a su antojo y gusto, y cobrarán las correspondientes coimas propias del mangoneo en construcción y otros rubros.

Y es que aquello de que “el poder corrompe…”, se hace efectivo cuando se alcanza. La mayoría de los diputados y también de integrantes del ejecutivo, jamás han montado una empresa y tampoco han trabajado en el sector privado, así que el dinero les llega gracias a que otros producen para que ellos puedan subsistir. Una suerte de condición que habría que incluir en las próximas elecciones, y si no ha sido emprendedor no sea político, porque le faltará capacidad, experiencia y sapiencia.


lunes, 25 de noviembre de 2024

La era de la desinformación

Hasta la llegada del boom de la tecnología, únicamente había una verdad: la publicada en los grandes medios de comunicación

Los calificativos “duro y blando” (hard y soft), asociados al poder,  son empleados para señalar acciones de ciertos gobiernos. De tal cuenta, el poder duro se emplea para designar actuaciones contundentes de un Estado contra otro: empleo de la fuerza, la amenaza, el despliegue militar, etc. Por su parte, el poder blando se define como el conjunto de la cultura, valores y política exterior de un actor, y su capacidad para coaccionar o influir por estos medios, (Christiansen, Kirchner, y Wissenbach, 2019). Ejemplos son la diplomacia, la cooperación y otras formas “suaves” de incidir. El poder blando ha sustituido al duro porque no suele ser rechazado por las personas al ser menos visible, o incluso se mira como una forma aceptable de incidir. Pero no nos equivoquemos, con los dos formas se busca el mismo objetivo: el ejercicio de poder.

Hasta la llegada del boom de la tecnología, únicamente había una verdad: la publicada en los grandes medios de comunicación. Se aceptaba -no era fácil comprobarlo- que lo publicado era cierto y estaba absolutamente corroborado, algo que, hace unos años y como ejemplo, se pudo ver que no era así cuando The Washington Post se hizo eco del peligro de las armas químicas en Irak, una estrategia de contrainformación que los servicios de inteligencia norteamericanos elaboraron para justificar la invasión a aquel país ¡Los medios de comunicación tradicionales también podía mentir!

En la reciente campaña electoral norteamericana se ha visto la comunicación blanda cuando sutilmente medios tradicionales empleaban calificativos que se iban posicionando en la opinión pública: extrema derecha, populismo, fascismo, etc., asignados al ahora presidente electo. Contrariamente, se utilizaban adjetivos benévolos para hablar de su oponente. Se presentaron empates electorales y se elevó el nivel de esperanza en un triunfo demócrata sustentado en el voto latino, de mujeres y en la comunidad negra, además de en temas como el “derecho” al aborto. El resultado electoral evidenció la verdad que no se parecía a lo que la mayoría de los medios presentaron utilizando el poder blando de la comunicación.  También se puede observar en la realidad nacional, cuando ciertos medios otorgan inmunidad mediática al partido oficial, con el perdón de lo mismo que contundentemente criticaban a otros.

Terminada la elección, algunos medios escritos -The Guardian y La Vanguardia- decidieron no seguir publicando en X porque consideran que promueve la desinformación, ¡como si los medios tradicionales no hubieran hecho algo similar! Y es que muchos de ellos estaban acostumbrados a tener la razón sin competencia, a un alto precio de financiamiento y costo de equipo de redacción, y ahora, un perfil -real o falso- es capaz de tener un efecto igual o superior -utilizando incluso comunicación dura-, lo que pone en peligro el modelo empresarial, pero sobre todo la reducción del poder de incidir, y no queda de otra que cancelarlos. Olvidan aquello que dijera Hannah Arendt: “Para construir un mundo mejor, debemos aprender a escuchar, incluso lo que no queremos oír” . 

Pareciera que muchos medios quieren recuperar el ejercicio del “cuarto poder”, y actuar como operadores únicos de opinión pública y publicada, para posicionar las verdades editoriales sin que nadie las cuestione ¿Será ese el caballo de batalla real que subyace en todo esto que acabamos de vivir? 

Y es que no todo es color de rosa y tanto la comunicación como la desinformación blandas, solamente tienen una forma de combatirlas: con la responsabilidad del lector, que parece ser es la menos asumida por quienes no quieren ser engañados. Habrá que saber elegir, y no solamente poner la confianza en quienes hacen su particular batalla informativa.