La pasada campaña electoral giró fundamentalmente sobre el tema de la seguridad. Uno la ofrecía con “mano dura” y el otro, le contestaba que él la conseguiría “con inteligencia”. Como suele ocurrir con las promesas electoreras, a estas alturas del año ni la una, ni la otra.
Muchas administraciones han olvidado cual es su principal deber. La seguridad y la justica claman en el desierto, antes el autismo gubernamental. La policía es un desastre sin solución que de vez en cuando se le mete al carro o en su casa a extorsionarle o robarle. El sistema judicial sirve para casi todo, menos para propiciar justicia. No hay voluntad de arreglar prisiones y, a pesar de que ya van tres directores este año, el fondo de corruptela y desidia es el de costumbre ya que todos apuestan a un equilibrio inestable sin soluciones de largo plazo. Mejor no ser detenido si no quiere que cualquier deshonesto de la cadena de custodia le saque pisto a perpetuidad. El gasto de gobierno es cada vez más ineficiente. En los presupuestos de este año el sistema penitenciario tiene menos asignación que el pasado y el ejército y la policía apenas cuentan con recursos para cubrir gastos corrientes. Sin embargo, los magos del Congreso hacen desaparecer más de ochenta millones y otras dependencias del Estado devuelven, por falta de ejecución, más de cuatrocientos. En esas lamentables condiciones de gestión, se atiende una solicitud de ampliación de presupuesto y doña Sandra aprovecha y pide mil cien millones más para su programa de Cohesión Social, sin contar las ingentes cantidades que el sistema goebbeliano de la UNE dilapida en propaganda inútil, sectaria y absurda, pero cara, muy cara.
Se pueden contar más muertes violentas en un día que en muchos países europeos en un año. La mayoría de los casos que se denuncian en el MP quedan impunes y ese ridículo porcentaje que dicen llega a los juzgados termina por diluirse en dimes y diretes de amparos y otras artimañas judiciales. Nos quejamos, pero aquí nada ha cambiado, salvo la versión del presidente que al inicio decía que habría resultados en los primeros meses y ahora pide paciencia. Señor, los más de 3500 muertos violentos que llevamos en lo que va de año (chóferes de bus incluidos), le prometen paciencia eterna, pero los vivos le reclamamos resultados más inmediatos o el reconocimiento de su desinterés o ineficacia.
El modelo de la PNC no es el adecuado. Hay que decir claramente que es producto de lo estipulado en los Acuerdos de Paz y que muchos oenegistas y otros expertos han estado asesorando, por años, a los distintos gobiernos para conformar esa organización, si bien ahora se esconden entre ridículas elucubraciones y no afrontan la responsabilidad que tienen en el fracaso. Los éxitos en la captura de Manolito y de alguna banda de secuestradores, son pétalos de una flor marchita y excepciones que no hacen la regla.
Vivimos en un absoluto desamparo y no se percibe solución a corto plazo porque no hay ni voluntad ni bemoles ni cojones, para arreglar el problema. Prometieron seguridad, se les eligió para ello y, sin embargo, se dedican a otras cosas políticamente más productivas. ¿Para qué le vale a la viejita su estufa con tambo incluido si luego no puede comprar el gas o la asesina el marero de turno?. La foto, sin embargo, presenta a la pareja presidencial bien sonrientes. ¿De qué?, me pregunto.
Mi confianza en el ministro de gobernación.
Este es un blog personal donde se editan las columnas de opinion (y otras) que semanalmente publico en el diario PRENSA LIBRE de Guatemala. La idea es generar un espacio de debate y opinión con los lectores, de forma que la libertad de expresión sea en doble sentido.
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lunes, 1 de septiembre de 2008
lunes, 25 de agosto de 2008
Maldita Corrupción
Es imposible desayunar un día sin que tengamos que bajar la vista vergonzosamente y reflexionar sobre la corrupción. El tema ha pasado de ser criminalmente perseguible, a preocupantemente sanitario. Duele el estómago, el hígado se hincha, el espíritu se encoleriza y la dignidad provoca una suerte de léxico que termina por aflorar entre dientes y se acuerda de todos los malditos corruptos, y de sus madres.
Algunos funcionarios públicos son una auténtica vergüenza para el país, para la política y para el colectivo humano. Roban y despilfarran con desvergüenza y con la cara dura propia del pícaro medieval, pero sin la gracia de aquel. Nada les importa, se mofan, se burlan y nos tratan de bobos. Dos ex presidentes del Congreso cuestionados que ponen cara de circunstancia como si con ellos no fuera el tema del desvío de fondos públicos. ¿Se conducirán con ese grado de aparente estupidez en sus empresas privadas y sus finanzas particulares?. ¿Dejarán que otros las manejen como lo han permitido con esos fondos?. Dos ex presidentes de la república huidos con cientos de millones sustraídos. Uno se los peló cash y otro a través de transferencias de dependencias estatales y ministros allegados. Los menos, purgan sus crímenes en cárceles donde todo se compra o se vende. El MP parece apartar la vista de ciertas causas, cuando no las pierde, extravía o sencillamente no avanza en la investigación. Los diputados se asombran de lo que ocurre y rasgan sus levitas: ¿a qué se dedicarán si no se enteran de lo que pasa en su lugar de trabajo?. ¿O sí?. Por último, el presidente de turno, hace como el mico: no ve, no oye, no habla y seguimos sin saber qué pasó con el pisto desviado a su sobrina política -exitosa empresaria juvenil-, los alcaldes de su partido que distrajeron fondos municipales, los que se recetan altas comisiones, los ministros que usan trucos para el reparto de fertilizante, los que prorrogan interesadamente los contratos de provisión de medicinas, los fideicomisos, los funcionarios de ciertas secretarías que promueven el nepotismo, el cheque de Q500 mil que cobro la UNE pero que no lo cobró, el dispendio en gastos sociales, las ONG,s que malversan, los inspectores de trabajo que sobornan, los funcionarios de migración y aduanas que cobran indebidamente, personeros del IGSS que se auto recetan pensiones fantasmas y así sucesivamente. No nos engañemos. ¿Cuántos financistas y amigos quedan todavía por contentar?.
Corrupción en la política, en las escuelas que certifican a hijos de sindicalistas, en la universidad que expide títulos y paraliza la investigación, en los juzgados donde las causas se pierden o los que tienen que notificar cobran por no hacerlo, en el policía que te hace el alto y se despacha algunos quetzalitos, en aquellos a quienes “se les olvida” entregar la factura del consumo realizado, en los que acreditan miles de quetzales de combustible en un solo día o en los que copian tarjetas de crédito. Corrupción maldita en los que ocupan puestos públicos y pretenden robar los días que llegan a trabajar, en los que venden prebendas, en quienes predican un discurso y aplican otro diferente, en aquellos que dicen amar a su país pero realmente le importa un bledo, en quienes ponen su mano en el corazón para cantar el himno nacional y están pensando como joder al prójimo, en los que paralizan la ciudad con reclamos “pacíficos y sociales”. Maldita la corrupción que nos hunde, nos humilla, nos envuelve y nos coloca en la cola del progreso.
Algunos funcionarios públicos son una auténtica vergüenza para el país, para la política y para el colectivo humano. Roban y despilfarran con desvergüenza y con la cara dura propia del pícaro medieval, pero sin la gracia de aquel. Nada les importa, se mofan, se burlan y nos tratan de bobos. Dos ex presidentes del Congreso cuestionados que ponen cara de circunstancia como si con ellos no fuera el tema del desvío de fondos públicos. ¿Se conducirán con ese grado de aparente estupidez en sus empresas privadas y sus finanzas particulares?. ¿Dejarán que otros las manejen como lo han permitido con esos fondos?. Dos ex presidentes de la república huidos con cientos de millones sustraídos. Uno se los peló cash y otro a través de transferencias de dependencias estatales y ministros allegados. Los menos, purgan sus crímenes en cárceles donde todo se compra o se vende. El MP parece apartar la vista de ciertas causas, cuando no las pierde, extravía o sencillamente no avanza en la investigación. Los diputados se asombran de lo que ocurre y rasgan sus levitas: ¿a qué se dedicarán si no se enteran de lo que pasa en su lugar de trabajo?. ¿O sí?. Por último, el presidente de turno, hace como el mico: no ve, no oye, no habla y seguimos sin saber qué pasó con el pisto desviado a su sobrina política -exitosa empresaria juvenil-, los alcaldes de su partido que distrajeron fondos municipales, los que se recetan altas comisiones, los ministros que usan trucos para el reparto de fertilizante, los que prorrogan interesadamente los contratos de provisión de medicinas, los fideicomisos, los funcionarios de ciertas secretarías que promueven el nepotismo, el cheque de Q500 mil que cobro la UNE pero que no lo cobró, el dispendio en gastos sociales, las ONG,s que malversan, los inspectores de trabajo que sobornan, los funcionarios de migración y aduanas que cobran indebidamente, personeros del IGSS que se auto recetan pensiones fantasmas y así sucesivamente. No nos engañemos. ¿Cuántos financistas y amigos quedan todavía por contentar?.
Corrupción en la política, en las escuelas que certifican a hijos de sindicalistas, en la universidad que expide títulos y paraliza la investigación, en los juzgados donde las causas se pierden o los que tienen que notificar cobran por no hacerlo, en el policía que te hace el alto y se despacha algunos quetzalitos, en aquellos a quienes “se les olvida” entregar la factura del consumo realizado, en los que acreditan miles de quetzales de combustible en un solo día o en los que copian tarjetas de crédito. Corrupción maldita en los que ocupan puestos públicos y pretenden robar los días que llegan a trabajar, en los que venden prebendas, en quienes predican un discurso y aplican otro diferente, en aquellos que dicen amar a su país pero realmente le importa un bledo, en quienes ponen su mano en el corazón para cantar el himno nacional y están pensando como joder al prójimo, en los que paralizan la ciudad con reclamos “pacíficos y sociales”. Maldita la corrupción que nos hunde, nos humilla, nos envuelve y nos coloca en la cola del progreso.
lunes, 18 de agosto de 2008
Nacionalizar y nacionalismo
Inquietante es la disputa aparecida en diversos medios entre la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE) y la Empresa Eléctrica de Guatemala (EEGSA). Según la primera, le corresponde fijar las tarifas de distribución, remitiéndose la segunda al debido proceso que determina la correspondiente Ley General de Electricidad que en su artículo 75 contempla, caso de discrepancias, el nombramiento de una Comisión Pericial (CP).
Al llegar el asunto a ese punto, se conformó una CP integrada por tres expertos. Uno, nombrado por cada una de las partes y, otro, de común acuerdo. Los peritos emitieron su informe y todos hubiésemos pensado que sería el final del conflicto, sin embargo, la CNEE, consideró que el informe no era vinculante, sino informativo y decidió ignorarlo, fijando sus propias tarifas. El artículo en cuestión dice textualmente que la CP, “…, se pronunciará sobre las discrepancias…”, debiendo echar mano del diccionario de la lengua española, tal y como indica el marco legal vigente, para saber que se entiende por pronunciar, y que no es otra cosa que determinar o resolver. Es decir, la CP resuelve con su propuesta y da por terminado el conflicto entre las partes. Creo que encaja perfectamente en el espíritu de la ley de huir de un monopolio decisor de la CNEE y proponer un arbitraje regulado por expertos que equilibre el proceso. No obstante, la CNEE desconoció esa interpretación y el informe. ¿Para qué entonces contempla la ley una CP si la CNEE concentra finalmente el poder?. No tiene sentido el proceso sino es con el elemento vinculante arbitral de la CP (equilibrio de poderes).
Con los precios fijados para los próximos cinco años, por cierto menores que los usados en los cinco pasados a pesar de una importante inflación acumulada, la EEGSA está técnicamente en quiebra por lo que se le puede dificultar cumplir, en el mediano plazo, con sus compromisos, a pesar de que por ahora todo está sujeto a decisión judicial. ¿Por qué la CNNE ignora el informe pericial que ella misma apoya y en el que participa?. ¿Cuál es la razón de fijar unos precios muy por debajo de aquellos con los que se operaba y menores que los que emplean otras distribuidoras?. ¿Es una decisión técnica o una maniobra política?.
La intervención y nacionalización está contemplada en la ley citada. Se puede llegar por muchas vías y las primeras piedras parecen haberse anclado al terreno, exaltación nacionalista incluida. El escenario más peligroso es la vuelta a un Estado-propietario con los males que la historia nos enseña. La incertidumbre que genera el problema es un malísimo mensaje para todos, especialmente para aquellos que tienen que invertir y ven que los criterios cambian caprichosamente o tienen que debatirse en tribunales, sobre todo cuando vemos que una jueza admite un amparo el día 30 de julio y lo revoca el 31. Con el amparo vigente, la CNEE envía a publicar el decreto que fija las tarifas. ¿Acaso sabía que al día siguiente la jueza iba a revocar su decisión o se arriesgó a ello a pesar de predicar que son escrupulosos con la observancia de la ley?. El Congreso, incapaz de resolver sus asuntos relacionados con la corruptela, echa más leña al fuego y declara su apoyo a la CNEE. ¡Pura hipocresía!. ¿Quién gana con todo esto?, quizás algún financista de la UNE al que se le debe pisto y está relacionado con la energía eléctrica. Se admiten apuestas y se aceptan nombres.
Al llegar el asunto a ese punto, se conformó una CP integrada por tres expertos. Uno, nombrado por cada una de las partes y, otro, de común acuerdo. Los peritos emitieron su informe y todos hubiésemos pensado que sería el final del conflicto, sin embargo, la CNEE, consideró que el informe no era vinculante, sino informativo y decidió ignorarlo, fijando sus propias tarifas. El artículo en cuestión dice textualmente que la CP, “…, se pronunciará sobre las discrepancias…”, debiendo echar mano del diccionario de la lengua española, tal y como indica el marco legal vigente, para saber que se entiende por pronunciar, y que no es otra cosa que determinar o resolver. Es decir, la CP resuelve con su propuesta y da por terminado el conflicto entre las partes. Creo que encaja perfectamente en el espíritu de la ley de huir de un monopolio decisor de la CNEE y proponer un arbitraje regulado por expertos que equilibre el proceso. No obstante, la CNEE desconoció esa interpretación y el informe. ¿Para qué entonces contempla la ley una CP si la CNEE concentra finalmente el poder?. No tiene sentido el proceso sino es con el elemento vinculante arbitral de la CP (equilibrio de poderes).
Con los precios fijados para los próximos cinco años, por cierto menores que los usados en los cinco pasados a pesar de una importante inflación acumulada, la EEGSA está técnicamente en quiebra por lo que se le puede dificultar cumplir, en el mediano plazo, con sus compromisos, a pesar de que por ahora todo está sujeto a decisión judicial. ¿Por qué la CNNE ignora el informe pericial que ella misma apoya y en el que participa?. ¿Cuál es la razón de fijar unos precios muy por debajo de aquellos con los que se operaba y menores que los que emplean otras distribuidoras?. ¿Es una decisión técnica o una maniobra política?.
La intervención y nacionalización está contemplada en la ley citada. Se puede llegar por muchas vías y las primeras piedras parecen haberse anclado al terreno, exaltación nacionalista incluida. El escenario más peligroso es la vuelta a un Estado-propietario con los males que la historia nos enseña. La incertidumbre que genera el problema es un malísimo mensaje para todos, especialmente para aquellos que tienen que invertir y ven que los criterios cambian caprichosamente o tienen que debatirse en tribunales, sobre todo cuando vemos que una jueza admite un amparo el día 30 de julio y lo revoca el 31. Con el amparo vigente, la CNEE envía a publicar el decreto que fija las tarifas. ¿Acaso sabía que al día siguiente la jueza iba a revocar su decisión o se arriesgó a ello a pesar de predicar que son escrupulosos con la observancia de la ley?. El Congreso, incapaz de resolver sus asuntos relacionados con la corruptela, echa más leña al fuego y declara su apoyo a la CNEE. ¡Pura hipocresía!. ¿Quién gana con todo esto?, quizás algún financista de la UNE al que se le debe pisto y está relacionado con la energía eléctrica. Se admiten apuestas y se aceptan nombres.
lunes, 11 de agosto de 2008
La Comitiva
Me acabo de cruzar con una comitiva. Se veía venir desde lejos. Dos motoristas la encabezaban manoseando el aire como posesos, indicándonos que nos apartáramos como si sobráramos de donde estábamos. Detrás, un carro de policía. Luego, uno de guaruras. En medio, don importante, seguido de más guaruras y más policías. Las sirenas prendidas en tonos azul y rojo, ¡qué colorido!.
Les pela que estemos esperando en el semáforo o que vayamos a cruzar la calle, solo quieren que nos quitemos de en medio porque don importante lleva prisa. Quizá ni sabe a dónde va, pero va con prisa. Si usted es detenido o le hacen perder su tiempo, no importa, lo realmente trascendental es que don importante llegue en hora. ¿Por qué no saldrá, como usted y yo, un poquito más temprano?.
Durante las elecciones todos se llaman Guayo, Alvarito, Rafa, Meme, ¡put.!, y ahora son incapaces de hacer una filita de nada. Se acostumbran rápido a que tienen el paso libre. No recuerdo donde votamos eso, en qué ley está reflejado o por qué se permite. Desconozco una propuesta electoral que diga que a los importantes hay que dejarles pasar por encima nuestra, con chulería, sin pedir permiso y, además, que nos pueden intimidar con fusiles asomando por las ventanas de esos carro-guaruras que llevan delante y detrás.
Dicen que es por seguridad. En este país todo es por seguridad: el polarizado de los carros, la ley seca, las sirenas, cuando llegamos tarde, siempre la seguridad es la escusa. Eso es una carajada, ningún político corre peligro. A los ministros no se los echan porque nadie los conoce ya que los cambian cada mes. Quién carajo identifica a un ministro si cuando ya tienes todo planificado van y lo cesan. Al vice, na que ver. El siempre está en el extranjero, de viaje, y todo sabemos que en el extranjero no matan a nadie, así que tranqui. Y si fuera el presi, menos todavía. Torció el rumbo hace tiempo y nadie sabe adónde va, está perdido: ¿cómo lo van a localizar?. ¿Quiénes son entonces esos don importantes que de vez en cuando nos joden el turno en la cola del semáforo?. Tampoco son diputados porque esos prefieren pasar de puntillas, inadvertidos, como si no hubiesen roto un plato en su vida, sobre todo ahora con el escándalo del pisto-distraído y del doctor diputado, como su coetáneo de la Corte Suprema. ¡Joder llegar a esa edad con esos argumentos!. ¡Mi deber constitucional!, dice uno. ¡Yo no fui el del pisto!, arguye el otro. Todo hecho un asco y el culpable evadido.
¿Por qué no dedican esos guaruras y autopatrullas para detener a la gentuza que hunde miserablemente el país?. ¿Por qué no utilizan todo ese lujo de fuerza para darnos seguridad?. ¿Por qué coño no esperan su jodido turno en la fila y de paso se enteran de lo que cuesta moverse por la ciudad?.
Dicen que quieren arreglar las cosas, pero para ello hay que conocer las causas. Hay que estar su tiempito detrás de un busero fumao que va deteniéndose donde le da la gana y conduciendo como quiere. Ellos, los importantes, no se enteran de lo que pasa. Así nos va, se creen que todo marcha bien, que son buenos y eficientes, que van por el camino correcto y que los demás somos unos pendejillos sin importancia.
Ea musha, pon la sirena, meta la pata y retira a toda esa tribu de adelante. !Apártense, que voy!, dice don importante, mientras toma café y lee, sin prisas, esta columna.
Les pela que estemos esperando en el semáforo o que vayamos a cruzar la calle, solo quieren que nos quitemos de en medio porque don importante lleva prisa. Quizá ni sabe a dónde va, pero va con prisa. Si usted es detenido o le hacen perder su tiempo, no importa, lo realmente trascendental es que don importante llegue en hora. ¿Por qué no saldrá, como usted y yo, un poquito más temprano?.
Durante las elecciones todos se llaman Guayo, Alvarito, Rafa, Meme, ¡put.!, y ahora son incapaces de hacer una filita de nada. Se acostumbran rápido a que tienen el paso libre. No recuerdo donde votamos eso, en qué ley está reflejado o por qué se permite. Desconozco una propuesta electoral que diga que a los importantes hay que dejarles pasar por encima nuestra, con chulería, sin pedir permiso y, además, que nos pueden intimidar con fusiles asomando por las ventanas de esos carro-guaruras que llevan delante y detrás.
Dicen que es por seguridad. En este país todo es por seguridad: el polarizado de los carros, la ley seca, las sirenas, cuando llegamos tarde, siempre la seguridad es la escusa. Eso es una carajada, ningún político corre peligro. A los ministros no se los echan porque nadie los conoce ya que los cambian cada mes. Quién carajo identifica a un ministro si cuando ya tienes todo planificado van y lo cesan. Al vice, na que ver. El siempre está en el extranjero, de viaje, y todo sabemos que en el extranjero no matan a nadie, así que tranqui. Y si fuera el presi, menos todavía. Torció el rumbo hace tiempo y nadie sabe adónde va, está perdido: ¿cómo lo van a localizar?. ¿Quiénes son entonces esos don importantes que de vez en cuando nos joden el turno en la cola del semáforo?. Tampoco son diputados porque esos prefieren pasar de puntillas, inadvertidos, como si no hubiesen roto un plato en su vida, sobre todo ahora con el escándalo del pisto-distraído y del doctor diputado, como su coetáneo de la Corte Suprema. ¡Joder llegar a esa edad con esos argumentos!. ¡Mi deber constitucional!, dice uno. ¡Yo no fui el del pisto!, arguye el otro. Todo hecho un asco y el culpable evadido.
¿Por qué no dedican esos guaruras y autopatrullas para detener a la gentuza que hunde miserablemente el país?. ¿Por qué no utilizan todo ese lujo de fuerza para darnos seguridad?. ¿Por qué coño no esperan su jodido turno en la fila y de paso se enteran de lo que cuesta moverse por la ciudad?.
Dicen que quieren arreglar las cosas, pero para ello hay que conocer las causas. Hay que estar su tiempito detrás de un busero fumao que va deteniéndose donde le da la gana y conduciendo como quiere. Ellos, los importantes, no se enteran de lo que pasa. Así nos va, se creen que todo marcha bien, que son buenos y eficientes, que van por el camino correcto y que los demás somos unos pendejillos sin importancia.
Ea musha, pon la sirena, meta la pata y retira a toda esa tribu de adelante. !Apártense, que voy!, dice don importante, mientras toma café y lee, sin prisas, esta columna.
lunes, 4 de agosto de 2008
!Si yo fuera mujer!
Ignoro la razón por la que algunas mujeres no se desprenden del determinante “de” seguido del apellido del marido. Encontramos a Leonor de, a María de, a Carmen de, como si de propiedades se tratase. Tan fuerte es la sensación de pertenencia que nos fijamos más en el “dueño” que en la persona que presenta.
Si yo fuera mujer, me molestaría enormemente ser de nadie, como un objeto. Reclamaría ser yo misma y que me distinguieran por lo que soy o, a lo sumo, que mi esposo fuese igual de mío que yo de él: Luis de, Mario de…. Me dirán que el uso del apellido de casada es un derecho pero, hasta donde yo entiendo, los derechos son agregados que amplían mis oportunidades y no me las anulan ni reducen. Al usar el famoso “de” quedo como poseída por alguien. Además, sencillamente no me gusta y me resisto. ¿Acaso no puedo?.
Si yo fuera mujer, me opondría a que mis hijos tengan que apellidarse primero como su padre y luego como su madre. ¿Cuál es la razón para que la ley determine ese orden?. ¿No sería mejor que lo acordasen los padres?. Así, el apellido femenino no se perdería y, de forma complementaria, serviría para que algunos de mala familia se pudieran camuflar, aunque a los García García les diese igual un método que otro.
Si yo fuera mujer, me gustaría cortarle la mano a quien me la pretenda levantar con perversos propósitos. Sugiero que se las lave y mejor acaricie a sus hijos o vaya al baño a purgar sus frustraciones. Aconsejaría a mis hijas el estudio y la búsqueda de un empleo que les permitiesen ser independientes, para no tener que recoger calcetines de nadie ni mucho menos calzoncillos mojados de bolo nocturno. Si yo fuera mujer, no querría tener que depender de unos pocos de quetzales abandonados en la mesita por la noche o al amanecer, para tener que multiplicar, con ellos, los panes y los peces de las comidas de cada día. Dispondría de mi propio control de TV y estaría cambiando los canales como me diera la chingada gana: no más futbol, no más beisbol, no más chichudas.
Quiero, por encima de todo, vivir y disfrutar de la vida, de los árboles, del sol, de los zompopos y de mi entorno. Odio el sometimiento del macho que, después de marcharse de casa, pretende comprar eternamente mi vida con la amenaza del retiro de una miserable pensión sujeta al miedo de la violencia o al rapto de los hijos.
Si yo fuera mujer, tiraría una certera piedrecilla a esos ojos que te desnudan, te profanan, te inundan y, sobre todo, creen leer tu pensamiento y hacerlo concurrente con las sucias ideas de quien observa. Si yo fuera mujer, agradecería me pasasen la cuenta del restaurante y no me viesen la cara de pobre-dependiente del compañero de turno, como si mi tarjeta no tuviese fondos. En mi travesura, me pondría directa y violentamente detrás de cualquier hombre que va subido en un bus y me pegaría descaradamente a su espalda, hasta que se sonroje o le toque la nalga.
Si yo fuera mujer, proclamaría a los vientos mi esencia de mujer, de ser humano, de criatura perfecta, de dadora de vida, de hija complaciente, de madre sin igual, de espíritu libre, de infinita capacidad de comprensión, de belleza, de mente capaz, de resignación, de lucha, de voluntad, de honradez,…..
¡Si yo fuera mujer!.
Si yo fuera mujer, me molestaría enormemente ser de nadie, como un objeto. Reclamaría ser yo misma y que me distinguieran por lo que soy o, a lo sumo, que mi esposo fuese igual de mío que yo de él: Luis de, Mario de…. Me dirán que el uso del apellido de casada es un derecho pero, hasta donde yo entiendo, los derechos son agregados que amplían mis oportunidades y no me las anulan ni reducen. Al usar el famoso “de” quedo como poseída por alguien. Además, sencillamente no me gusta y me resisto. ¿Acaso no puedo?.
Si yo fuera mujer, me opondría a que mis hijos tengan que apellidarse primero como su padre y luego como su madre. ¿Cuál es la razón para que la ley determine ese orden?. ¿No sería mejor que lo acordasen los padres?. Así, el apellido femenino no se perdería y, de forma complementaria, serviría para que algunos de mala familia se pudieran camuflar, aunque a los García García les diese igual un método que otro.
Si yo fuera mujer, me gustaría cortarle la mano a quien me la pretenda levantar con perversos propósitos. Sugiero que se las lave y mejor acaricie a sus hijos o vaya al baño a purgar sus frustraciones. Aconsejaría a mis hijas el estudio y la búsqueda de un empleo que les permitiesen ser independientes, para no tener que recoger calcetines de nadie ni mucho menos calzoncillos mojados de bolo nocturno. Si yo fuera mujer, no querría tener que depender de unos pocos de quetzales abandonados en la mesita por la noche o al amanecer, para tener que multiplicar, con ellos, los panes y los peces de las comidas de cada día. Dispondría de mi propio control de TV y estaría cambiando los canales como me diera la chingada gana: no más futbol, no más beisbol, no más chichudas.
Quiero, por encima de todo, vivir y disfrutar de la vida, de los árboles, del sol, de los zompopos y de mi entorno. Odio el sometimiento del macho que, después de marcharse de casa, pretende comprar eternamente mi vida con la amenaza del retiro de una miserable pensión sujeta al miedo de la violencia o al rapto de los hijos.
Si yo fuera mujer, tiraría una certera piedrecilla a esos ojos que te desnudan, te profanan, te inundan y, sobre todo, creen leer tu pensamiento y hacerlo concurrente con las sucias ideas de quien observa. Si yo fuera mujer, agradecería me pasasen la cuenta del restaurante y no me viesen la cara de pobre-dependiente del compañero de turno, como si mi tarjeta no tuviese fondos. En mi travesura, me pondría directa y violentamente detrás de cualquier hombre que va subido en un bus y me pegaría descaradamente a su espalda, hasta que se sonroje o le toque la nalga.
Si yo fuera mujer, proclamaría a los vientos mi esencia de mujer, de ser humano, de criatura perfecta, de dadora de vida, de hija complaciente, de madre sin igual, de espíritu libre, de infinita capacidad de comprensión, de belleza, de mente capaz, de resignación, de lucha, de voluntad, de honradez,…..
¡Si yo fuera mujer!.
lunes, 28 de julio de 2008
Jodidos vamos
Unas declaraciones poco afortunadas del presidente en relación con el gobierno anterior obligan a recapacitar sobre el actual. Ciertos argumentos sobre si seis meses de gestión es poco tiempo para ofrecer resultados, se contrastan y contradicen con las actuaciones gubernamentales al cesar a dos ministros por ineficientes y cuestionarse a otros muchos cargos. Es decir, ellos si creen que ese es un plazo más que razonable para ver resultados, aunque interesadamente promuevan otras conclusiones.
La cortina de humo de Petrocaribe ha impedido que los medios de comunicación recojan con más detalle la debacle en la que está inmersa el gobierno de la UNE. No hay resultados positivos en ninguna de las áreas, se ha cambiado con más frecuencia de la deseable a personal de muy alto nivel y el afán de gasto crece desmesuradamente. Asistimos a un ajuste de poder donde todos quieren llevarse la mejor parte. El exabrupto presidencial obedece al descontento con las encuestas de percepción ciudadana y los pobrísimos resultados de su actuar político, lo que no es perdonable, sobre todo si consideramos que dispuso de ocho años y, consecuentemente, deberíamos estar viendo otros efectos si la planificación hubiese sido la adecuada y los compromisos no existieran. Esta administración está demasiado hipotecada. Con todos quiere estar bien, lo que le lleva a ese derroche de esfuerzos improductivos y a la afanosa búsqueda de dinero.
El gobernante se cree lo que termina presentándole su gabinete proselitista y deja de ver la realidad del panorama nacional. Con ingentes gastos en propaganda, pregonan que todo marcha bien y lo proclaman difundiendo la entrega de casas construidas en la anterior administración o la distribución de miserables canastas que son pan para hoy y hambre para mañana. Eso si, los fotógrafos, los aduladores y la divulgación del evento no faltan.
Presiento que el presidente es un capitán solitario en un barco a la deriva donde la tripulación lucha por salvarse y llevarse el botín en los mejores salvavidas. Algo así como una versión trágica de los Piratas del Caribe. Todavía tendrá que soportar la ruptura de su partido, la traición de muchos que aparentemente le apoyan y otras cuestiones de mayor calado que impactarán negativamente en la gobernanza del país. En resumen, está como el tango: más solo que nunca.Tras seis meses de gobierno, seguimos perdidos y sin dirección adecuada por la deriva que imprimen los intereses de muchos sectores. El vice viajero ha dejado de pregonar aquello de yo me haré cargo de “lo social” y tanto la educación como la sanidad, siguen hipotecadas por grupos mafiosos de distintos cuello. Los crímenes siguen creciendo y ya llevamos dos estados de prevención. El bajo porcentaje de ejecución del gasto público denota una falta de estrategia y, sin embargo, se pide más dinero. La infraestructura del país no avanza, salvo los baches que cada vez son más. Para agosto comenzará el show en el Congreso donde se desatará una lucha por el poder. El narcotráfico y las maras, campan a sus anchas. Las lluvias generan deslaves y sepultan a personas, como si nada hubiésemos aprendido del Mitch y del Stan. Ciertamente, la crisis internacional y la muerte de la Mocosita, no son culpa del gobierno. Sin embargo, esto es la crónica de una muerte anunciada, al mejor estilo del colombiano. ¡Loa a los optimistas!
La cortina de humo de Petrocaribe ha impedido que los medios de comunicación recojan con más detalle la debacle en la que está inmersa el gobierno de la UNE. No hay resultados positivos en ninguna de las áreas, se ha cambiado con más frecuencia de la deseable a personal de muy alto nivel y el afán de gasto crece desmesuradamente. Asistimos a un ajuste de poder donde todos quieren llevarse la mejor parte. El exabrupto presidencial obedece al descontento con las encuestas de percepción ciudadana y los pobrísimos resultados de su actuar político, lo que no es perdonable, sobre todo si consideramos que dispuso de ocho años y, consecuentemente, deberíamos estar viendo otros efectos si la planificación hubiese sido la adecuada y los compromisos no existieran. Esta administración está demasiado hipotecada. Con todos quiere estar bien, lo que le lleva a ese derroche de esfuerzos improductivos y a la afanosa búsqueda de dinero.
El gobernante se cree lo que termina presentándole su gabinete proselitista y deja de ver la realidad del panorama nacional. Con ingentes gastos en propaganda, pregonan que todo marcha bien y lo proclaman difundiendo la entrega de casas construidas en la anterior administración o la distribución de miserables canastas que son pan para hoy y hambre para mañana. Eso si, los fotógrafos, los aduladores y la divulgación del evento no faltan.
Presiento que el presidente es un capitán solitario en un barco a la deriva donde la tripulación lucha por salvarse y llevarse el botín en los mejores salvavidas. Algo así como una versión trágica de los Piratas del Caribe. Todavía tendrá que soportar la ruptura de su partido, la traición de muchos que aparentemente le apoyan y otras cuestiones de mayor calado que impactarán negativamente en la gobernanza del país. En resumen, está como el tango: más solo que nunca.Tras seis meses de gobierno, seguimos perdidos y sin dirección adecuada por la deriva que imprimen los intereses de muchos sectores. El vice viajero ha dejado de pregonar aquello de yo me haré cargo de “lo social” y tanto la educación como la sanidad, siguen hipotecadas por grupos mafiosos de distintos cuello. Los crímenes siguen creciendo y ya llevamos dos estados de prevención. El bajo porcentaje de ejecución del gasto público denota una falta de estrategia y, sin embargo, se pide más dinero. La infraestructura del país no avanza, salvo los baches que cada vez son más. Para agosto comenzará el show en el Congreso donde se desatará una lucha por el poder. El narcotráfico y las maras, campan a sus anchas. Las lluvias generan deslaves y sepultan a personas, como si nada hubiésemos aprendido del Mitch y del Stan. Ciertamente, la crisis internacional y la muerte de la Mocosita, no son culpa del gobierno. Sin embargo, esto es la crónica de una muerte anunciada, al mejor estilo del colombiano. ¡Loa a los optimistas!
martes, 22 de julio de 2008
¿Crisis o cambio?
Se entienden por crisis la variación brusca de una determinada situación a otra, mejor o peor. La crisis representa un punto de inflexión en la estabilidad de un sistema establecido de cosas que termina solucionándose al volver al nivel en el que se produjo la alteración. El proceso que tiene por finalidad regresar al estado inicial, es lo que se ha venido en denominar control, gestión y conducción de crisis.
En los últimos meses, venimos oyendo hablar de crisis económica, de petróleo, de gobierno, de valores y de otras muchas más. Pareciera que los esfuerzos de técnicos, economistas o políticos, se conducen a ver la forma de superar la crisis en la dirección antes indicada, esto es: estabilizarse en torno a los niveles previos. Sin embargo, pudiera ser que no estemos ante una crisis, sino ante un cambio que no terminamos de entender y mucho menos de aceptar.
El petróleo sube bruscamente, producto de muchos factores, entre ellos, el resurgir de economías asiáticas dormidas. Ciertos alimentos se han encarecido, en parte, como consecuencia de la promoción de los biocombustibles. La globalización ha flexibilizado y acrecentado la capacidad de elegir de las personas y les abre un mundo nuevo y diversificado. Cada vez hay más ofertas educativas virtuales y, los cambios en las presenciales, ponen en jaque los tradicionales procedimientos y cuestionan, hasta la médula, la labor del Estado en direccionarse hacia la enseñanza pública como modelo universal. El fracaso de los sistemas tradicionales de salud y pensiones, especialmente en los países europeos, ha incrementado las cargas impositivas y buscado mano de obra que permita mantener, aunque sea en coma, el sistema. La gestión pública tiene retos y exigencias ciudadanas en torno a la transparencia, la ejecución presupuestaria eficiente, la disponibilidad de la información y la eficacia del servidor público, entre otras.
Lo que estamos viviendo no es, en modo alguno, una crisis. Asistimos a un cambio de métodos, procedimientos y formas de interactuar, comunicarnos y organizarnos e incluso de nuevos valores. Hace poco una gran multinacional reconocía que, por primera vez, se adquiere más música a través de la web que por la compra de los tradicionales CD. El paradigma del reproductor de música tradicional con la publicidad del cantante y la venta empaquetada de un producto del que únicamente interesaba una o dos canciones, se derrumba, en beneficio de otra forma más eficiente. No hay crisis en el sector, si no un cambio radical que obliga a hacer las cosas de una forma distinta y acorde con la nueva demanda. Lo mismo está ocurriendo en la gestión pública, la salud, la educación, la infraestructura, las relaciones interpersonales, la información, etc. Somos protagonistas de un cambio, no de una crisis. Es necesario cambiar paradigmas, visualizar otros horizontes, comprender a las nuevas generaciones y sus formas de interactuar, generar organizaciones más eficientes y emplear métodos, no siempre tradicionales.
Las nuevas demandas han generado el cambio y producido nuevas forma de relación. Luchar por “resolver la crisis” es querer anclarse en el pasado y volver la vista hacia atrás, en lugar de apuntar el potencial creativo, hacia adelante. Las crisis se resuelven, los cambios se enfrentan. El capital humano toma el liderazgo del nuevo proceso y encabeza el ranking de la oferta. O lo vemos y nos lanzamos a por ello, o nos quedamos anclados en el tiempo.
En los últimos meses, venimos oyendo hablar de crisis económica, de petróleo, de gobierno, de valores y de otras muchas más. Pareciera que los esfuerzos de técnicos, economistas o políticos, se conducen a ver la forma de superar la crisis en la dirección antes indicada, esto es: estabilizarse en torno a los niveles previos. Sin embargo, pudiera ser que no estemos ante una crisis, sino ante un cambio que no terminamos de entender y mucho menos de aceptar.
El petróleo sube bruscamente, producto de muchos factores, entre ellos, el resurgir de economías asiáticas dormidas. Ciertos alimentos se han encarecido, en parte, como consecuencia de la promoción de los biocombustibles. La globalización ha flexibilizado y acrecentado la capacidad de elegir de las personas y les abre un mundo nuevo y diversificado. Cada vez hay más ofertas educativas virtuales y, los cambios en las presenciales, ponen en jaque los tradicionales procedimientos y cuestionan, hasta la médula, la labor del Estado en direccionarse hacia la enseñanza pública como modelo universal. El fracaso de los sistemas tradicionales de salud y pensiones, especialmente en los países europeos, ha incrementado las cargas impositivas y buscado mano de obra que permita mantener, aunque sea en coma, el sistema. La gestión pública tiene retos y exigencias ciudadanas en torno a la transparencia, la ejecución presupuestaria eficiente, la disponibilidad de la información y la eficacia del servidor público, entre otras.
Lo que estamos viviendo no es, en modo alguno, una crisis. Asistimos a un cambio de métodos, procedimientos y formas de interactuar, comunicarnos y organizarnos e incluso de nuevos valores. Hace poco una gran multinacional reconocía que, por primera vez, se adquiere más música a través de la web que por la compra de los tradicionales CD. El paradigma del reproductor de música tradicional con la publicidad del cantante y la venta empaquetada de un producto del que únicamente interesaba una o dos canciones, se derrumba, en beneficio de otra forma más eficiente. No hay crisis en el sector, si no un cambio radical que obliga a hacer las cosas de una forma distinta y acorde con la nueva demanda. Lo mismo está ocurriendo en la gestión pública, la salud, la educación, la infraestructura, las relaciones interpersonales, la información, etc. Somos protagonistas de un cambio, no de una crisis. Es necesario cambiar paradigmas, visualizar otros horizontes, comprender a las nuevas generaciones y sus formas de interactuar, generar organizaciones más eficientes y emplear métodos, no siempre tradicionales.
Las nuevas demandas han generado el cambio y producido nuevas forma de relación. Luchar por “resolver la crisis” es querer anclarse en el pasado y volver la vista hacia atrás, en lugar de apuntar el potencial creativo, hacia adelante. Las crisis se resuelven, los cambios se enfrentan. El capital humano toma el liderazgo del nuevo proceso y encabeza el ranking de la oferta. O lo vemos y nos lanzamos a por ello, o nos quedamos anclados en el tiempo.
martes, 15 de julio de 2008
Recuperar la razón
Con frecuencia se habla de ingobernabilidad o de falta de gobernanza en ciertos países y, como no, en Guatemala. Para ello se echa mano del índice correspondiente del Banco Mundial que, a su vez, está construido sobre seis variables diferentes, dos de la cuales son el Estado de Derecho (rule of law) y el control de la corrupción.
Pues bien, si usted toma los datos disponibles (1996-2007) y los ordena, comprobará que todos los países de la región tienen las más bajas calificaciones en esas dos variables. Los gobiernos se han olvidado de construir un auténtico Estado de Derecho y del deber de luchar contra la corrupción. En otras palabras, se ha hecho caso omiso de que la sociedad moderna se organiza en torno a esa ficción jurídica que es el Estado para obtener seguridad y justicia.
¿Qué ha ocurrido?. Sencillamente, el gobernante se ha dedicado a otras cosas y olvidado su principal razón de ser (civil servant o public servant). Con un discurso basado más en la emotividad que en el razón (Sartori lo expone en alguna de sus obras), el mensaje político ha tomado cierta deriva y se ha conducido rumbo a la cohesión social, la educación, la salud, los pobres, los colectivos marginados, el transporte público y gratuito, el ambientalismo y otros mensajes que la ciudadanía percibe con el corazón pero que no siempre tienen eco en la razón. No es casualidad, es producto de ciertas tendencias filosóficas posmodernistas, donde la razón fue desplazada y otras cosas ocuparon su lugar (J.J. Sebreli lo cuenta muy bien en El Olvido de la Razón).
Sin embargo, la racionalidad matemática comprueba que el fallo es continuo y sistemático. El Estado no cumple con sus cometidos y no proporciona el necesario grado de seguridad y justicia que permita, posteriormente, que el resto de condiciones se den por añadidura. No hay desarrollo social y superación de la pobreza, sin justicia. No hay salud o no sirve para mucho, si asesinan a los jóvenes porque nadie combate el alto índice de criminalidad. No hay medioambiente, si la propiedad privada no se asegura y respeta, mucho menos si se es permisivo ante las ocupaciones ilegales o incluso se justifican con argumentos irracionales. De nada vale la educación si no puede ejercerse la profesión o los costos de la inseguridad y la falta de justicia son tan elevados que impiden obtener la rentabilidad necesaria. En conclusión, nada sirve si la seguridad y la justicia no son valores que priman en la sociedad y se respetan los derechos del individuo por encima de todo, especialmente de los intereses de grupos.
Por desgracia, los Estados siguen gastando fortunas en no hacer mucho porque olvidaron su primer deber: proporcionar seguridad y justicia. Seguir tirando el presupuesto en otros rubros, sin arreglar primero aquellos, es abrir agujeros en el suelo, para luego volver a llenarlos de tierra. No hay convicción racional de esto y sí mucho de populismo emotivo que termina exaltando a las masas orteguianas y limitando el horizonte de lo estratégico al final del día.
¿Olvido, necedad o interés?. Quizá un poco de todo, aunque prime alguno de los argumentos en ciertos momentos. Lo que está claro es que ya llevamos mucho tiempo sin hacer bien las cosas y no parece que apuntemos a nada mejor. La recuperación de la razón frente a otros patrones de conducta, además de la ética, por supuesto, marcan el camino más adecuado.
Pues bien, si usted toma los datos disponibles (1996-2007) y los ordena, comprobará que todos los países de la región tienen las más bajas calificaciones en esas dos variables. Los gobiernos se han olvidado de construir un auténtico Estado de Derecho y del deber de luchar contra la corrupción. En otras palabras, se ha hecho caso omiso de que la sociedad moderna se organiza en torno a esa ficción jurídica que es el Estado para obtener seguridad y justicia.
¿Qué ha ocurrido?. Sencillamente, el gobernante se ha dedicado a otras cosas y olvidado su principal razón de ser (civil servant o public servant). Con un discurso basado más en la emotividad que en el razón (Sartori lo expone en alguna de sus obras), el mensaje político ha tomado cierta deriva y se ha conducido rumbo a la cohesión social, la educación, la salud, los pobres, los colectivos marginados, el transporte público y gratuito, el ambientalismo y otros mensajes que la ciudadanía percibe con el corazón pero que no siempre tienen eco en la razón. No es casualidad, es producto de ciertas tendencias filosóficas posmodernistas, donde la razón fue desplazada y otras cosas ocuparon su lugar (J.J. Sebreli lo cuenta muy bien en El Olvido de la Razón).
Sin embargo, la racionalidad matemática comprueba que el fallo es continuo y sistemático. El Estado no cumple con sus cometidos y no proporciona el necesario grado de seguridad y justicia que permita, posteriormente, que el resto de condiciones se den por añadidura. No hay desarrollo social y superación de la pobreza, sin justicia. No hay salud o no sirve para mucho, si asesinan a los jóvenes porque nadie combate el alto índice de criminalidad. No hay medioambiente, si la propiedad privada no se asegura y respeta, mucho menos si se es permisivo ante las ocupaciones ilegales o incluso se justifican con argumentos irracionales. De nada vale la educación si no puede ejercerse la profesión o los costos de la inseguridad y la falta de justicia son tan elevados que impiden obtener la rentabilidad necesaria. En conclusión, nada sirve si la seguridad y la justicia no son valores que priman en la sociedad y se respetan los derechos del individuo por encima de todo, especialmente de los intereses de grupos.
Por desgracia, los Estados siguen gastando fortunas en no hacer mucho porque olvidaron su primer deber: proporcionar seguridad y justicia. Seguir tirando el presupuesto en otros rubros, sin arreglar primero aquellos, es abrir agujeros en el suelo, para luego volver a llenarlos de tierra. No hay convicción racional de esto y sí mucho de populismo emotivo que termina exaltando a las masas orteguianas y limitando el horizonte de lo estratégico al final del día.
¿Olvido, necedad o interés?. Quizá un poco de todo, aunque prime alguno de los argumentos en ciertos momentos. Lo que está claro es que ya llevamos mucho tiempo sin hacer bien las cosas y no parece que apuntemos a nada mejor. La recuperación de la razón frente a otros patrones de conducta, además de la ética, por supuesto, marcan el camino más adecuado.
martes, 8 de julio de 2008
El negocio de Petrocaribe
No tiene sentido la adhesión a esa ficción comercial de Petrocaribe, salvo que pensemos mal. El abastecimiento de combustible está asegurado por la empresa privada, por lo que no hay ninguna necesidad de buscar nuevos suministradores. El precio al que Chávez nos venderá el crudo es exactamente el mismo al que se cotiza en el mercado internacional, es más, seguro que las empresas hacen esfuerzos por negociar mejor porque las utilidades le van en ello. Tercero, los empresarios terminarán teniendo que comprar el Estado-empresario, con las manipulaciones que el proceso, sin duda, conllevará. Hay que preguntarse en qué infraestructura el Estado recibirá el combustible. Si la crea, generará un enorme gasto innecesario y si se sirve de la empresarial que ya existe, estaremos o favoreciendo a algunos amigos del régimen o pactando en condiciones ventajosas con otros. Finalmente, el empresario pagará al gobierno el precio del combustible en su totalidad y, el gobierno, trasladará la mitad a Venezuela y se quedará, literalmente, con la otra mitad, aunque de camino nos hipoteca al 1% por 25 años. Nuestros hijos seguirán pagando la deuda contraída, producto de tan insigne “oportunidad mercantil”.
Al final, este negocio de Petrocaribe, no es ni más ni menos que una forma de conseguir dinero y gastarlo sin dar explicaciones que tienen los gobiernos amigos de Chávez. El caso más patético, controversial y cuestionado es el que ya tiene operativo el gobierno de Ortega, quien maneja a su antojo cientos de miles de dólares de esa forma. Esa es la línea en la que nos conduciremos, aunque dirán que el destino del dinero es para “gastos sociales”, cuento que nos siguen vendiendo a pesar de haber prorrogado por un año las concesiones a los tradicionales proveedores de medicamentos de la sanidad pública, algo que el vice dijo iba a arreglar. Supongo que será el día que haga escala en el país y se quede algunos días a enterarse de lo que pasa. O, de concederles dinero a los Alcaldes de la GANA, como compra de sus favores, eso si no hay un reparto entre los intereses de los diputados que apoyen el proyecto.
Desde que el presidente Colom llegó al gobierno giró drásticamente en la política de austeridad que había anunciado estruendosamente durante la campaña electoral. Dijo que suprimiría burocracia y que recortaría gastos. Lo que ha hecho ha sido, exactamente, lo contrario. Crearía empleo, generaría seguridad con inteligencia y potenciaría las viviendas, a pesar de que seguimos peor que en aquel entonces. Su mayor esfuerzo ha sido dedicarse a que el Congreso le aprobará créditos extraordinarios y préstamos para satisfacer las ansias gastadoras en los temas sociales, algo que, además, no llega a la población del interior, a pesar de la propaganda intensiva. Insiste en que necesita mucho más dinero y ahí está la nueva solicitud en torno a los 3000 millones y la supuesta reforma fiscal que pretende. Con Petrocaribe, terminará por contar con cerca de 3500 millones más cada año, una deuda con la dictadura chavista y una muestra del alejamiento de la órbita USA.
Nos hipotecamos con un gobierno totalitario, algo en sí mismo cuestionable, y nos unimos a un proyecto realmente nefasto y preocupante para la democracia, pero sobre todo para la economía y el desarrollo. Dentro de 25 años estaremos pagando el precio del préstamo y, además, el precio político del acercamiento a esos regímenes. ¡Otra genialidad!.
Al final, este negocio de Petrocaribe, no es ni más ni menos que una forma de conseguir dinero y gastarlo sin dar explicaciones que tienen los gobiernos amigos de Chávez. El caso más patético, controversial y cuestionado es el que ya tiene operativo el gobierno de Ortega, quien maneja a su antojo cientos de miles de dólares de esa forma. Esa es la línea en la que nos conduciremos, aunque dirán que el destino del dinero es para “gastos sociales”, cuento que nos siguen vendiendo a pesar de haber prorrogado por un año las concesiones a los tradicionales proveedores de medicamentos de la sanidad pública, algo que el vice dijo iba a arreglar. Supongo que será el día que haga escala en el país y se quede algunos días a enterarse de lo que pasa. O, de concederles dinero a los Alcaldes de la GANA, como compra de sus favores, eso si no hay un reparto entre los intereses de los diputados que apoyen el proyecto.
Desde que el presidente Colom llegó al gobierno giró drásticamente en la política de austeridad que había anunciado estruendosamente durante la campaña electoral. Dijo que suprimiría burocracia y que recortaría gastos. Lo que ha hecho ha sido, exactamente, lo contrario. Crearía empleo, generaría seguridad con inteligencia y potenciaría las viviendas, a pesar de que seguimos peor que en aquel entonces. Su mayor esfuerzo ha sido dedicarse a que el Congreso le aprobará créditos extraordinarios y préstamos para satisfacer las ansias gastadoras en los temas sociales, algo que, además, no llega a la población del interior, a pesar de la propaganda intensiva. Insiste en que necesita mucho más dinero y ahí está la nueva solicitud en torno a los 3000 millones y la supuesta reforma fiscal que pretende. Con Petrocaribe, terminará por contar con cerca de 3500 millones más cada año, una deuda con la dictadura chavista y una muestra del alejamiento de la órbita USA.
Nos hipotecamos con un gobierno totalitario, algo en sí mismo cuestionable, y nos unimos a un proyecto realmente nefasto y preocupante para la democracia, pero sobre todo para la economía y el desarrollo. Dentro de 25 años estaremos pagando el precio del préstamo y, además, el precio político del acercamiento a esos regímenes. ¡Otra genialidad!.
martes, 1 de julio de 2008
Despierta
Una vez más nos escandalizamos por los sucesos acaecidos recientemente en el Congreso. Algo similar ocurrió cuando desbancaron el IPM o el CHN, inyectaron millones en ciertos bancos, algunos se llevaron el dinero en furgones y con nocturnidad, se alteró una ley en el Congreso, los diputados intentaron, en dos ocasiones, subirse el salario o se contabilizaban más votos que diputados había presentes en las sesiones, ciertos mareros sindicales se pasearon por el Estado de Derecho, el Ejecutivo pecó reiteradamente de nepotismo o permitió un “jueves negro”, el Organismo Judicial se cuestiona innumerables veces y el MP no se sabe si sirve para algo. Eso sin contar con dos ex presidentes huidos, un subdirector de policía buscado, un jefe de tránsito perdido, un vice y algún ministro que cumplieron o siguen en prisión y otros muchos prófugos o escondidos como ratas. Con qué facilidad extendemos nuestro recuerdo a la “opresión” de los 500 años de la conquista o al flagelo de los 36 años de conflicto interno y, sin embargo, la memoria se nos bloquea en el pasado inmediato.
Somos un país de quejumbrosos que no terminamos de ponernos los pantalones para enfrentar los problemas de un Estado patrimonialista. A la clase política no le interesa conectar con la ciudadanía, es más, le pela. Hay un club privado donde ingresan una serie de personajes que consideran que el Estado es suyo y pueden hacer lo que les venga en gana. Manejan fondos a su capricho y con descaro. Creen que eso de la política es “un proyecto familiar” y así lo declaraba “victoriosamente” no ha mucho un grupo de diputados y políticos que se dedicarán, a partir de ahora, a esa “altruista y noble empresa”, sin olvidar que en otros municipios ocurre lo mismo. Con el cuento de que luchan por los pobres y desvalidos, terminan amansando fortunas, desvalijando las arcas públicas y situando a sus inútiles amigos en puestos que deberían concederse por méritos. Mientras, nosotros, los ciudadanos, nos seguimos lamentando día tras día, sin, de una vez por todas, tener los bemoles de mandarlos a donde se merecen casi todos: al carajo o a su casa, para que de verdad trabajen.
Por si fuera poco, nos encanta mendigar migajitas de ese otro pastel que es la ayuda internacional. Sería bueno leer la historia de Bélgica, Holanda, Suecia, Noruega o Suiza, para ver en qué momento despegaron a base de esos incentivos. Invadidos por tribus bárbaras por siglos, conquistados por vikingos con cara de mala leche y cuernos en el casco, cuando no por rudos españoles de los Tercios de Flandes, salieron adelante por ellos mismos. Supongo que un día, al mirarse al espejo, decidieron llenar su espíritu y mente de dignidad, seriedad, espíritu constructivo, pro actividad, ética en el comportamiento, trabajo duro, capacidad de hacer frente a los delincuentes, sean o no políticos, fuerza y valor para decir las cosas por su nombre y en la cara, sin vueltas, rodeos, tapujos ni vergüenza. Desecharon la hipocresía como forma habitual de comportamiento. Decidieron construir el país por el que habían soñado mirando hacia el futuro y, supongo, que así seguirían reflexionando un rato más en su soledad de seres humanos. No se quejaron, solamente actuaron. Fueron libres y decididos.Aquí seguimos lo mismo, porque no despertamos. Por si fuera poco hay quienes creen que vamos en el rumbo correcto. Supongo que querrán decir que estaremos jodidos por otra centuria.
Somos un país de quejumbrosos que no terminamos de ponernos los pantalones para enfrentar los problemas de un Estado patrimonialista. A la clase política no le interesa conectar con la ciudadanía, es más, le pela. Hay un club privado donde ingresan una serie de personajes que consideran que el Estado es suyo y pueden hacer lo que les venga en gana. Manejan fondos a su capricho y con descaro. Creen que eso de la política es “un proyecto familiar” y así lo declaraba “victoriosamente” no ha mucho un grupo de diputados y políticos que se dedicarán, a partir de ahora, a esa “altruista y noble empresa”, sin olvidar que en otros municipios ocurre lo mismo. Con el cuento de que luchan por los pobres y desvalidos, terminan amansando fortunas, desvalijando las arcas públicas y situando a sus inútiles amigos en puestos que deberían concederse por méritos. Mientras, nosotros, los ciudadanos, nos seguimos lamentando día tras día, sin, de una vez por todas, tener los bemoles de mandarlos a donde se merecen casi todos: al carajo o a su casa, para que de verdad trabajen.
Por si fuera poco, nos encanta mendigar migajitas de ese otro pastel que es la ayuda internacional. Sería bueno leer la historia de Bélgica, Holanda, Suecia, Noruega o Suiza, para ver en qué momento despegaron a base de esos incentivos. Invadidos por tribus bárbaras por siglos, conquistados por vikingos con cara de mala leche y cuernos en el casco, cuando no por rudos españoles de los Tercios de Flandes, salieron adelante por ellos mismos. Supongo que un día, al mirarse al espejo, decidieron llenar su espíritu y mente de dignidad, seriedad, espíritu constructivo, pro actividad, ética en el comportamiento, trabajo duro, capacidad de hacer frente a los delincuentes, sean o no políticos, fuerza y valor para decir las cosas por su nombre y en la cara, sin vueltas, rodeos, tapujos ni vergüenza. Desecharon la hipocresía como forma habitual de comportamiento. Decidieron construir el país por el que habían soñado mirando hacia el futuro y, supongo, que así seguirían reflexionando un rato más en su soledad de seres humanos. No se quejaron, solamente actuaron. Fueron libres y decididos.Aquí seguimos lo mismo, porque no despertamos. Por si fuera poco hay quienes creen que vamos en el rumbo correcto. Supongo que querrán decir que estaremos jodidos por otra centuria.
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