América Latina sigue convulsa por la actitud de ciertos Presidentes que modifican, o lo pretenden, las respectivas constituciones con el fin último de perpetuarse en el poder. Comenzó la fiebre con el desequilibrado de Chávez y, cual castillo de fichas de dominó, siguieron otros. El intento más reciente ha sido la burda maniobra del presidente Ortega quien apoyándose en una sentencia apañada por medio de una integración particular y anómala de la Sala Constitucional, pretende cambiar la de su país con la misma vil intención y sin ninguna legalidad.
Por años, se ha luchado en todo el mundo y muy particularmente en la región, contra dictaduras militares. A la fecha, todavía hay procedimientos abiertos por delitos cometidos en aquellos momentos: torturas, desapariciones, asesinatos y otros más. Sin embargo asumimos, aceptamos y hasta votamos, cuando no condecoramos y saludamos efusivamente, a Presidentes que son o terminan siendo igual de delincuentes que aquellos otros que pretendemos juzgar.
Tuvimos a uno confeso de dos asesinatos, y lo sabíamos antes de elegirlo. En Venezuela, hay un golpista juzgado y condenado que pretendió tomar el poder por la fuerza de las armas. Ahora, anacrónicamente, está al frente del país. Nicaragua es presidida por un violador que por veinte años cometió delito contra su propia hijastra, algo que mueve la conciencia de cualquier ser humano, salvo él, su esposa y algunos enfermos más. En Honduras, al margen de situaciones posteriores, el señor Zelaya decidió ignorar varias sentencias judiciales y del tribunal electoral, poniéndose voluntariamente al margen de la ley y, finalmente, en Cuba, manda un asesino que desde hace más de 50 años mata, diariamente, poco a poco a todo un pueblo cuando no lo condena a muerte directamente o lo pone en prisión. Son criminales confesos, ni siquiera presuntos, porque todo ellos han sido juzgados y condenados o han confesado o visibilizado su crimen. ¿Para qué tanta lucha contra dictadores si ahora votamos y ponemos al frente de gobiernos a otros idénticos?, o es que hay diferencia entre una tortura militar y una violación civil. O, entre un crimen cometido por un pelotón y un disparo de pistola en una calle mexicana. ¿Acaso no nos sentimos cómplices al elegirlos o mantenerlos en el poder con nuestro voto?. ¿Qué se siente al estrecharle la mano a uno de esos individuos o entregarle un galardón?. Pareciera que se han perdido valores fundamentales y la delincuencia se ha apoderado de cierta política. ¿Qué podemos esperar de esa clase de gestores?.
Todos esos regímenes apoyan la violencia callejera (recuerden el jueves negro o los disturbios actuales en Nicaragua, Honduras y Venezuela), únicamente proveen de trabajo público a los afiliados al partido y empobrecen y envilecen la situación nacional cada minuto. Nos estamos jugando la democracia frente a algo que ni siquiera es una alternativa de vida. Cada día perdemos más libertad, se recortan más derechos y la presión política cae sobre el ciudadano honrado que, por apatía e inacción, cuando no por colaboracionismo -espero que inconsciente- termina siendo asfixiado por el poder omnímodo del gobernante. Cuanto usted aspira a no importa que trabajo, tiene que llevar decenas de certificados y contar con múltiples cualificaciones y recomendaciones. Nuestras constituciones no piden prácticamente nada a quien desea ser Presidente. Cualquier loco -o criminal- puede llegar a estar al frente de un país y no se puede echar, por muy inútil que sea, antes de que termine el periodo. Es el viejo proverbio del zorro cuidando a las gallinas. ¡Qué peligro!. ¿No es para pensárselo dos veces?.
Este es un blog personal donde se editan las columnas de opinion (y otras) que semanalmente publico en el diario PRENSA LIBRE de Guatemala. La idea es generar un espacio de debate y opinión con los lectores, de forma que la libertad de expresión sea en doble sentido.
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martes, 17 de noviembre de 2009
lunes, 9 de noviembre de 2009
El informe
Casi al mismo tiempo en que el Presidente Colom declaró que le habían aconsejado que disminuyendo la brecha social se reduciría la violencia, el PNUD presentó un estudio en disconforme dirección, algo evidente y señalado en muchas ocasiones. El Organismo Internacional resalta como principal punto que “la seguridad ciudadana es esencial para el desarrollo humano”. Más claro si es posible: o se apuesta por la seguridad como primer y prioritario deber de gobierno o no hay desarrollo que valga, lo que confronta sustancial y directamente la aseveración presidencial, la política gubernamental, la pantomima de Cohesión Social y los discursos de ciertos grupos de presión que no han terminado de entenderlo todavía. ¿O será que sí?.
Pero no queda ahí, también señala que “el problema de la seguridad sí tiene soluciones conocidas”. Aquella inteligencia prometida, que nunca encontraron en esta Administración, se traduce sencillamente en la búsqueda de lo ya experimentado, conocido y evaluado. Deben tomar nota de como implementarlo y dejar de lado la manifiesta ineficiencia tras casi dos años de gestión. Si de verdad hubiera interés, solo hay que preguntar y dejarse asesorar en vez de que la soberbia o la incapacidad de ciertas autoridades terminen por enlutecer a más ciudadanos. En otro punto remarca: “las soluciones más eficaces respetan y refuerzan el Estado de Derecho”, lo que cierra el círculo que muchos han venido comentando: sin seguridad y sin Estado de Derecho, lo demás no funciona. No tendría que venir el PNUD a decir estas obviedades, pero como siempre hacemos caso a los “enviados especiales”, parece oportuno seguir la misma dinámica.
Para los que opinan que hay que incrementar los impuestos porque el dinero no llega y tenemos la más baja recaudación de América Latina, el análisis agrega: “el dinero no lo es todo”. ¿Qué decir ahora?. Resulta que hay otras formas de potenciar y promover medidas para alcanzar mayor seguridad. Por tanto, déjense de falacias y tonterías. Si la inseguridad no se arregla no hay explicación, al menos dentro de una mínima y congruente lógica que no sea política, claro.
Queda igualmente desvirtuado, tanto en el informe como en el Índice de Desarrollo Humano 2009, el argumento que suelen sustentar gobernantes, “comunidad internacional” y algún que otro columnista que no investiga, respecto a la brecha entre ricos y pobres (índice de Gini), como generador de violencia, Dicho registro en Guatemala es de 53,7, pero mayor es el de Panamá, Brasil, Colombia y cercano el de Chile (52) o Costa Rica (47,2). Es decir, países con similar desigualdad son mucho más seguros, lo que viene a demostrar que la brecha no es generadora de delincuencia. Dejen de sustentar interesadas teorías en falsedades o si lo desean, podemos acercarnos y parecernos a Niger, Sierra Leona, Etiopia o Burundi, con mucha “mayor igualdad”.
Ahora que continúa la pugna por conseguir más recursos para asignarle destino desconocido o despilfarrarlos en eso que “gestiona” doña Sandra, es hora de promover verdaderas políticas que nos lleven al desarrollo o seguir con el manoseo de la demagogia y del rentismo político. Las patrañas discusivas siguen haciendo de las suyas, no sé si intencionalmente, por pura ignorancia o porque esto de los pactos políticos cada vez resulta más caro y entre el listado de obras, el porcentaje y la intromisión de la hermana y el de algunos gobernadores, alcaldes y otros intermediarios, las comisiones subieron demasiado. ¿Sabe cuánto debe cada niño antes de nacer?. ¡Eso sí que genera pobreza y falta de desarrollo!, pero gubernamentalmente planificado.
Pero no queda ahí, también señala que “el problema de la seguridad sí tiene soluciones conocidas”. Aquella inteligencia prometida, que nunca encontraron en esta Administración, se traduce sencillamente en la búsqueda de lo ya experimentado, conocido y evaluado. Deben tomar nota de como implementarlo y dejar de lado la manifiesta ineficiencia tras casi dos años de gestión. Si de verdad hubiera interés, solo hay que preguntar y dejarse asesorar en vez de que la soberbia o la incapacidad de ciertas autoridades terminen por enlutecer a más ciudadanos. En otro punto remarca: “las soluciones más eficaces respetan y refuerzan el Estado de Derecho”, lo que cierra el círculo que muchos han venido comentando: sin seguridad y sin Estado de Derecho, lo demás no funciona. No tendría que venir el PNUD a decir estas obviedades, pero como siempre hacemos caso a los “enviados especiales”, parece oportuno seguir la misma dinámica.
Para los que opinan que hay que incrementar los impuestos porque el dinero no llega y tenemos la más baja recaudación de América Latina, el análisis agrega: “el dinero no lo es todo”. ¿Qué decir ahora?. Resulta que hay otras formas de potenciar y promover medidas para alcanzar mayor seguridad. Por tanto, déjense de falacias y tonterías. Si la inseguridad no se arregla no hay explicación, al menos dentro de una mínima y congruente lógica que no sea política, claro.
Queda igualmente desvirtuado, tanto en el informe como en el Índice de Desarrollo Humano 2009, el argumento que suelen sustentar gobernantes, “comunidad internacional” y algún que otro columnista que no investiga, respecto a la brecha entre ricos y pobres (índice de Gini), como generador de violencia, Dicho registro en Guatemala es de 53,7, pero mayor es el de Panamá, Brasil, Colombia y cercano el de Chile (52) o Costa Rica (47,2). Es decir, países con similar desigualdad son mucho más seguros, lo que viene a demostrar que la brecha no es generadora de delincuencia. Dejen de sustentar interesadas teorías en falsedades o si lo desean, podemos acercarnos y parecernos a Niger, Sierra Leona, Etiopia o Burundi, con mucha “mayor igualdad”.
Ahora que continúa la pugna por conseguir más recursos para asignarle destino desconocido o despilfarrarlos en eso que “gestiona” doña Sandra, es hora de promover verdaderas políticas que nos lleven al desarrollo o seguir con el manoseo de la demagogia y del rentismo político. Las patrañas discusivas siguen haciendo de las suyas, no sé si intencionalmente, por pura ignorancia o porque esto de los pactos políticos cada vez resulta más caro y entre el listado de obras, el porcentaje y la intromisión de la hermana y el de algunos gobernadores, alcaldes y otros intermediarios, las comisiones subieron demasiado. ¿Sabe cuánto debe cada niño antes de nacer?. ¡Eso sí que genera pobreza y falta de desarrollo!, pero gubernamentalmente planificado.
domingo, 1 de noviembre de 2009
Uno y otros
He esperado, intencionadamente, la evolución de la crisis que se desató cuando la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua declaró "inaplicable" un artículo de la Constitución que prohíbe la reelección presidencial.
Sin embargo, no he visto una significativa reacción de articulistas, de analistas ni de políticos en relación con el manoseo jurídico del tema, el infantilismo de la sentencia y la obviedad en el paso por la entrepierna del marco legal nicaragüense. Muchos fueron capaces de entrarle, aún con pocos argumentos, al tema hondureño, valorando las decisiones de aquella Suprema Corte y del Congreso contra el delincuente Zelaya, pero pocos han tenido la valentía de analizar este manipuleo, al igual que tampoco lo hicieron con aquel otro que impidió al alcalde de Caracas tomar el puesto para el que fue democráticamente electo.
Se constata el doble rasero de ciertos actores del acontecer político que evidencia algo fácil de intuir: hay mucho lacayo de quienes manejan el entorno que apuesta por el golpismo, la dictadura y el toqueteo de las instituciones en tanto en cuanto respondan a los intereses de sus amigotes, venezolanos y cubanos para mas señas.
Asistimos, impertérritos y pasivos, al empoderamiento de todo un grupo de descerebrados con alma de dictador que quieren perpetuarse en el poder con el cuento chino de que el pueblo los votó, sin anotar que muchos de ellos lo fueron por escasos votos de diferencia y que, además, hay otros poderes que los balancean y les impiden hacer las mamarrachadas que pretenden en nombre del pueblo y con la anuencia de aquel. Ya demostró Cuba hace muchos años que la única razón de una revolución de ese tipo es perpetuar un linaje de criminales y abusadores para que los serviles del régimen puedan tener vida de lujo mientras el resto, ese pueblo que aclaman continuamente, no tenga libertad, padezca racionamiento o esté sometido al capricho de sus opresores, cuando no en prisión.
Venezuela comenzó la andadura por la misma senda hace más de una década. La represión, el incremento de la violencia, la devaluación de la moneda, la nacionalización de empresas, el despotismo gubernamental, el silencio forzado de medios de comunicación no afines y otra serie de atropellos, están a la orden del día y en aumento. Algunos incautos creyeron al inicio que “la cosa iba con otros”, hasta que se han visto copados por una dictadura que los oprime y amenaza continuamente. Bolivia y Ecuador, siguieron la estela. Honduras se rebeló y se echó encima la poderosa maquinaria propagandística de los comandantes y de la desprestigiada OEA, amplificada por algunos “intelectuales” que esos regímenes becan con estudios, viajes, reconocimientos o pagan en metálico. Ahora, sin solucionar nada de lo anterior, el Presidente de Nicaragua se suma al avasallamiento y a la estupidez político-jurídica y busca, como sus colegas, la perpetuación en el poder, saltándose los preceptos constitucionales y las normas vigentes, al amparo de resoluciones judiciales emanadas de órganos sumisos o amañados y con el silencio cómplice de los que gustan de esos sistemas en tanto en cuanto les otorgan donaciones para sus ONG,s, viajes para sus personas u otro tipo de prebendas. ¡Quien dijo que Roma no paga a traidores?. El tren del populismo, cargado de dictadores, se acerca a velocidad preocupante arrollando la democracia liberal y sus principios. Hay que resolver el dilema antes de que sea tarde o haga otra parada. ¿Nos pondremos en alerta o nos quejaremos cuando todo pase?. ¡Manos a la obra!. Podemos dar la talla, aunque sea por una vez.
Sin embargo, no he visto una significativa reacción de articulistas, de analistas ni de políticos en relación con el manoseo jurídico del tema, el infantilismo de la sentencia y la obviedad en el paso por la entrepierna del marco legal nicaragüense. Muchos fueron capaces de entrarle, aún con pocos argumentos, al tema hondureño, valorando las decisiones de aquella Suprema Corte y del Congreso contra el delincuente Zelaya, pero pocos han tenido la valentía de analizar este manipuleo, al igual que tampoco lo hicieron con aquel otro que impidió al alcalde de Caracas tomar el puesto para el que fue democráticamente electo.
Se constata el doble rasero de ciertos actores del acontecer político que evidencia algo fácil de intuir: hay mucho lacayo de quienes manejan el entorno que apuesta por el golpismo, la dictadura y el toqueteo de las instituciones en tanto en cuanto respondan a los intereses de sus amigotes, venezolanos y cubanos para mas señas.
Asistimos, impertérritos y pasivos, al empoderamiento de todo un grupo de descerebrados con alma de dictador que quieren perpetuarse en el poder con el cuento chino de que el pueblo los votó, sin anotar que muchos de ellos lo fueron por escasos votos de diferencia y que, además, hay otros poderes que los balancean y les impiden hacer las mamarrachadas que pretenden en nombre del pueblo y con la anuencia de aquel. Ya demostró Cuba hace muchos años que la única razón de una revolución de ese tipo es perpetuar un linaje de criminales y abusadores para que los serviles del régimen puedan tener vida de lujo mientras el resto, ese pueblo que aclaman continuamente, no tenga libertad, padezca racionamiento o esté sometido al capricho de sus opresores, cuando no en prisión.
Venezuela comenzó la andadura por la misma senda hace más de una década. La represión, el incremento de la violencia, la devaluación de la moneda, la nacionalización de empresas, el despotismo gubernamental, el silencio forzado de medios de comunicación no afines y otra serie de atropellos, están a la orden del día y en aumento. Algunos incautos creyeron al inicio que “la cosa iba con otros”, hasta que se han visto copados por una dictadura que los oprime y amenaza continuamente. Bolivia y Ecuador, siguieron la estela. Honduras se rebeló y se echó encima la poderosa maquinaria propagandística de los comandantes y de la desprestigiada OEA, amplificada por algunos “intelectuales” que esos regímenes becan con estudios, viajes, reconocimientos o pagan en metálico. Ahora, sin solucionar nada de lo anterior, el Presidente de Nicaragua se suma al avasallamiento y a la estupidez político-jurídica y busca, como sus colegas, la perpetuación en el poder, saltándose los preceptos constitucionales y las normas vigentes, al amparo de resoluciones judiciales emanadas de órganos sumisos o amañados y con el silencio cómplice de los que gustan de esos sistemas en tanto en cuanto les otorgan donaciones para sus ONG,s, viajes para sus personas u otro tipo de prebendas. ¡Quien dijo que Roma no paga a traidores?. El tren del populismo, cargado de dictadores, se acerca a velocidad preocupante arrollando la democracia liberal y sus principios. Hay que resolver el dilema antes de que sea tarde o haga otra parada. ¿Nos pondremos en alerta o nos quejaremos cuando todo pase?. ¡Manos a la obra!. Podemos dar la talla, aunque sea por una vez.
lunes, 26 de octubre de 2009
AMOR...y...
Siglos lleva la humanidad esforzándose por comprender el amor. Unos, pretendieron asociarlo con el prójimo, con cercana visión religiosa donde el amor, a fin de cuentas, se traduce en servicio a los demás, al otro. Los más ascetas, se recrearon en la contemplación divina o, de vez en cuando, en la del ser amado. Vivieron por y para él, sin que lo vieran o lo palparan, aunque quienes entraron en trance o se acercaron al mismo, confesaron que era posible sentirlo y percibirlo. Sensación, a mi parecer, resignada y siempre reservada a un grupo reducido y selecto, pero lejos del resto de los mortales.
Otros, tratando el tema en prosa o en poesía, no fueron capaces de definirlo o lo hicieron de manera difusa y etérea, marcando una época donde la melancolía, la depresión, el drama y hasta el suicido fue la tónica dominante y supuso el fin de muchos. Todo un permanente sufrimiento por la persona amada que no siempre era visible ni real. Don Quijote puede ser el representante de toda esa época, mezclando un sin número de factores, sana locura por su amada Dulcinea, incluida.
Psicólogos, psiquiatras y otros estudiosos del comportamiento humano, llevaron a cabo un ímprobo esfuerzo por clasificar el amor, distinguiendo entre el eros, la philia y la compasión, sustentado en el rumbo de la conducta que parecía asociarse al tiempo de permanencia de la relación y a la evolución en la forma, aunque no necesariamente se producía siempre por el orden indicado ni correspondía a la edad cronológica de la pareja. Los más, se quedaron en clasificaciones sencillas: amor filial, de pareja, de amigos o las extendieron a las relaciones homosexuales o bisexuales.
Grupos más simplistas -o menos complicados- decidieron que el amor estaba asociado a la edad y catalogaron el amor juvenil, el amor maduro e incluso el amor en la vejez, relacionado con una especie de pasión irreflexiva a medida que la edad era menor o de tendencia a la ternura conforme pasaban los años; Diferenciaron amor y sexo, y forjaron una tercera opción que los unía y resultaba perfecta, naciendo aquello de “hacer el amor”; O lo tomaron como algo contrapuesto a otros terribles conceptos: “haz el amor y no la guerra”. Los mas materialista, crearon el día del amor reduciendo lo afectivo a un simplismo preocupante. Como ven todo un abanico de opciones, clasificaciones y posibilidades.
Algunos más, no nos complicamos la vida cavilando sobre todo lo anterior. Es más, ni nos importa. El amor es un sentimiento que cuando se ha querido explicar racionalmente ha terminado por desvirtuarse o por destruirse. No podemos entender ciertas cosas, pero peor es querer descifrarlas. Sencillamente se siente y toda especulación en torno al mismo pareciera inútil e innecesaria. Intentar explicar el frío o el calor, es un esfuerzo colosal, pero mucho más fácil que hacerlo con otras sensaciones donde es posible que el amor ocupe la cúspide.
Te amo, porque te amo y si se busca una razón del porqué se puede entrar en un terreno donde falten las palabras y se empleen términos imprecisos. No se ama o se deja de amar a capricho, el amor no es siempre manejable. Me apunto a la sugerencia pascaliana: “El corazón tiene razones que la razón desconoce” o a la agustina: “La medida del amor, es el amor sin medida”. Y, si así se despacharon el filosofo y el santo, ¿quiénes somos nosotros para buscar muchas más aclaraciones o poner límites?. “Sencillamente”, te amo, punto. ¿Acaso debo renunciar a ello o tengo que explicarlo más?. Mejor dejarlo ahí.
Otros, tratando el tema en prosa o en poesía, no fueron capaces de definirlo o lo hicieron de manera difusa y etérea, marcando una época donde la melancolía, la depresión, el drama y hasta el suicido fue la tónica dominante y supuso el fin de muchos. Todo un permanente sufrimiento por la persona amada que no siempre era visible ni real. Don Quijote puede ser el representante de toda esa época, mezclando un sin número de factores, sana locura por su amada Dulcinea, incluida.
Psicólogos, psiquiatras y otros estudiosos del comportamiento humano, llevaron a cabo un ímprobo esfuerzo por clasificar el amor, distinguiendo entre el eros, la philia y la compasión, sustentado en el rumbo de la conducta que parecía asociarse al tiempo de permanencia de la relación y a la evolución en la forma, aunque no necesariamente se producía siempre por el orden indicado ni correspondía a la edad cronológica de la pareja. Los más, se quedaron en clasificaciones sencillas: amor filial, de pareja, de amigos o las extendieron a las relaciones homosexuales o bisexuales.
Grupos más simplistas -o menos complicados- decidieron que el amor estaba asociado a la edad y catalogaron el amor juvenil, el amor maduro e incluso el amor en la vejez, relacionado con una especie de pasión irreflexiva a medida que la edad era menor o de tendencia a la ternura conforme pasaban los años; Diferenciaron amor y sexo, y forjaron una tercera opción que los unía y resultaba perfecta, naciendo aquello de “hacer el amor”; O lo tomaron como algo contrapuesto a otros terribles conceptos: “haz el amor y no la guerra”. Los mas materialista, crearon el día del amor reduciendo lo afectivo a un simplismo preocupante. Como ven todo un abanico de opciones, clasificaciones y posibilidades.
Algunos más, no nos complicamos la vida cavilando sobre todo lo anterior. Es más, ni nos importa. El amor es un sentimiento que cuando se ha querido explicar racionalmente ha terminado por desvirtuarse o por destruirse. No podemos entender ciertas cosas, pero peor es querer descifrarlas. Sencillamente se siente y toda especulación en torno al mismo pareciera inútil e innecesaria. Intentar explicar el frío o el calor, es un esfuerzo colosal, pero mucho más fácil que hacerlo con otras sensaciones donde es posible que el amor ocupe la cúspide.
Te amo, porque te amo y si se busca una razón del porqué se puede entrar en un terreno donde falten las palabras y se empleen términos imprecisos. No se ama o se deja de amar a capricho, el amor no es siempre manejable. Me apunto a la sugerencia pascaliana: “El corazón tiene razones que la razón desconoce” o a la agustina: “La medida del amor, es el amor sin medida”. Y, si así se despacharon el filosofo y el santo, ¿quiénes somos nosotros para buscar muchas más aclaraciones o poner límites?. “Sencillamente”, te amo, punto. ¿Acaso debo renunciar a ello o tengo que explicarlo más?. Mejor dejarlo ahí.
lunes, 19 de octubre de 2009
La puntita
Una vez elegidos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y de las salas apelaciones, con una especie de sentimiento de satisfacción por parte de casi todos, aunque no total, parece que lo que queda ahora, como muchos han evidenciado, es fiscalizar la actuación de los mismos en orden a constatar que sus decisiones se ajustan a Derecho y no son “capricho del azar” o producto de la presión o del típico amañamiento. Hay una especie de “sensación de triunfo” por haber logrado sacar a corruptos y cuestionados de las listas y también de que fueran designados por el Congreso como titulares de la plaza. De alguna forma ¡todos contentos!.
Sin embargo, y lamentablemente, la última palabra en este país no la tienen ni unos ni otros de los designados. La decisión final, por interés político, la tiene la Corte de Constitucionalidad (CC), constituida en Súper Tribunal Superior de Justicia que acapara las misiones propias de cualquier CC y las de la CSJ, sin haber dejado espacio para que esta última sea realmente el eslabón final de una secuencial cadena y la única alta magistratura en decidir asuntos judiciales, salvo aquellos que realmente se refieran a interpretación de la Constitución.
Es decir, la punta del iceberg está en la CC pero, ¿quiénes designan a los magistrados de esa Corte?. Curiosamente el Congreso, el Colegio de abogados, la USAC, el Ejecutivo y el Organismo Judicial. ¡Ráscate lo que yo me sé!. Resulta que todos ellos son precisamente los que han sido señalados por actuación “ligera”, cuanto no dudosa, ahora que no encuentro palabras que no ofendan. El Congreso ya demostró que si no se le presiona hubiera nombrado a cuestionados; el Presidente declaró que la UNE (y también su cuñada, aunque eso lo dijo otro) llevaba dos años trabajando en el proceso; El Colegio de abogados está dirigido, al igual que el Tribunal de honor del mismo, por una planilla promovida por el “rey del tenis”, según él mismo declaró en TV; La USAC….., uhfff, para que seguir. Creímos haber solucionado lo oscuro y lo oculto del problema y, finalmente, todas las resoluciones que tomen los elegidos llegarán en última instancia a los decisores supremos que pueden terminar por responder a criterios políticos, porque políticamente han sido designados y no por méritos de otra clase. ¿Qué hemos arreglado pues?. Esto no ha sido mas que una cosmética, un alegrón de burro, un lifting veraniego, pero el problema sigue ahí, es más, posiblemente perdamos la visión global si seguimos enfocados en lo puntual que se ha “resuelto”.
Por ello, los interesados se han conformado y no han hecho alboroto. A fin de cuentas influyen, y seguirán haciéndolo, en el “Super Tribunal” porque ellos son quienes nombraron, y nombrarán, dentro de año y pico a los nuevos integrantes. ¿Por qué no cambiar también el procedimiento para la próxima elección?. Alguno de los actuales magistrados cuenta con impedimentos similares a los que se les señalaron a esos otros que no dejaron elegir ahora.
Hay que poner el ojo no solamente en las decisiones de los nuevos magistrados, más bien en las que emita la CC y evidenciar los malos manejos que se puedan producir. No podemos conformarnos con haber reparado las bisagras si la puerta tiene la cerradura en mal estado. Ahí, en la CC, convergen realmente los intereses políticos y parece que el teléfono suena más de lo debido o es el lugar donde alguno redacta su ponencia en función de otros intereses más allá de los puramente legales. ¡Alguien tiene un ejemplo!. ¡Yo, si!.
Sin embargo, y lamentablemente, la última palabra en este país no la tienen ni unos ni otros de los designados. La decisión final, por interés político, la tiene la Corte de Constitucionalidad (CC), constituida en Súper Tribunal Superior de Justicia que acapara las misiones propias de cualquier CC y las de la CSJ, sin haber dejado espacio para que esta última sea realmente el eslabón final de una secuencial cadena y la única alta magistratura en decidir asuntos judiciales, salvo aquellos que realmente se refieran a interpretación de la Constitución.
Es decir, la punta del iceberg está en la CC pero, ¿quiénes designan a los magistrados de esa Corte?. Curiosamente el Congreso, el Colegio de abogados, la USAC, el Ejecutivo y el Organismo Judicial. ¡Ráscate lo que yo me sé!. Resulta que todos ellos son precisamente los que han sido señalados por actuación “ligera”, cuanto no dudosa, ahora que no encuentro palabras que no ofendan. El Congreso ya demostró que si no se le presiona hubiera nombrado a cuestionados; el Presidente declaró que la UNE (y también su cuñada, aunque eso lo dijo otro) llevaba dos años trabajando en el proceso; El Colegio de abogados está dirigido, al igual que el Tribunal de honor del mismo, por una planilla promovida por el “rey del tenis”, según él mismo declaró en TV; La USAC….., uhfff, para que seguir. Creímos haber solucionado lo oscuro y lo oculto del problema y, finalmente, todas las resoluciones que tomen los elegidos llegarán en última instancia a los decisores supremos que pueden terminar por responder a criterios políticos, porque políticamente han sido designados y no por méritos de otra clase. ¿Qué hemos arreglado pues?. Esto no ha sido mas que una cosmética, un alegrón de burro, un lifting veraniego, pero el problema sigue ahí, es más, posiblemente perdamos la visión global si seguimos enfocados en lo puntual que se ha “resuelto”.
Por ello, los interesados se han conformado y no han hecho alboroto. A fin de cuentas influyen, y seguirán haciéndolo, en el “Super Tribunal” porque ellos son quienes nombraron, y nombrarán, dentro de año y pico a los nuevos integrantes. ¿Por qué no cambiar también el procedimiento para la próxima elección?. Alguno de los actuales magistrados cuenta con impedimentos similares a los que se les señalaron a esos otros que no dejaron elegir ahora.
Hay que poner el ojo no solamente en las decisiones de los nuevos magistrados, más bien en las que emita la CC y evidenciar los malos manejos que se puedan producir. No podemos conformarnos con haber reparado las bisagras si la puerta tiene la cerradura en mal estado. Ahí, en la CC, convergen realmente los intereses políticos y parece que el teléfono suena más de lo debido o es el lugar donde alguno redacta su ponencia en función de otros intereses más allá de los puramente legales. ¡Alguien tiene un ejemplo!. ¡Yo, si!.
lunes, 12 de octubre de 2009
Justi-CICIG-a
¡Valiente embrollo en el que andamos metidos!. De la nueva normativa para seleccionar magistrados, lo más importante es que se aplicaron”criterios de representación de minorías”, lo que impidió, como antaño, las aplanadoras pactadas en planillas amañadas. Eso no evitó el calor de costumbre en el seno de la Comisión de Postulación (CP). En pleno proceso, la Decana de la Universidad Mariano Gálvez abandonó la misma alegando amenazas y nadie ocupó su puesto ni se preocuparon por sustituirla, salvo antes de la última votación, donde se quiso enviar a un representante. ¿Qué intereses hubo al final que no se reconocieron en el ínterin?; ¿Cometió delito de abandono de funciones?.
Muchos cuestionan a la CP por no haber realizado una buena selección. Sin embargo, la honorabilidad y la ética, eran puntuadas sobre la base de tres o cuatro certificados: antecedentes policiales, ausencia de denuncias, etc., es decir, algo que cualquiera puede obtener en blanco, a pesar de estar manchado de negro. ¿Era esa la forma o la fórmula?, posiblemente no, pero fue sobre la que se hizo. Presiones tampoco faltaron. El “Nadal chapín”, que sabía cómo influir y lo había perfeccionado anteriormente, parece que es el gran derrotado en este proceso al no incluir a ninguno de sus patrocinados.
Los “grupos de la sociedad civil” también hay que presentarlos de frente y con sus intereses. El 80% de las denuncias no sirvieron para nada. Eran anónimas o estaban firmadas por quienes no representaban legalmente a los movimientos que incluían sus logos, alguno de los cuales, como la Asociación de Abogados Mayas, llegó a presentarse en determinado momento a decir que el suyo había sido utilizado, en esa ocasión, sin su consentimiento. ¿Qué fundamento real tenían ciertas denuncias?, ¡hay que verlas!. Algunas consistieron en acusar a la magistrada de tener hasta cuatro amantes (tesis doctoral para psicólogos, pero no tema para la CP) o de haber cambiado de carro.
Por su parte, la CICIG nunca presentó en la CP alegato alguno ni prueba fundamental, de las que luego tuvo conocimiento el Congreso ni estuvo en las vistas públicas, algo que hubiese sido más útil y efectivo, aunque menos mediático, y decidió reservar la información “por si no lo hacía bien”. Sin memorial acusador, ahora extemporáneo, es imposible que aquellos evaluadores determinaran la idoneidad de algunos/as.
En la votación final, a última hora de la noche del domingo y en las primeras del lunes, hubo personas que con su presencia trataron de presionar a alguno de los miembros de la Comisión, concretamente de entre los Decanos. Sus demás colegas alentaban al jurista observado en sus posaderas para que no se dejara influir. Mientras, un grupito telefoneaba descaradamente a ver por quien debían votar y, finalmente, fue el que eligió a los seis señalados. El Presidente, como postre, declaró que la UNE llevaba dos años de negociaciones y trabajo para este proceso de nombramiento de jueces. ¿Lo quieren más claro?. R.I.P., para los corruptos manipuladores.
Ahora los magistrados deben comenzar a ajustar sus decisiones realmente a Derecho y no a intereses que les comprometen. Los tribunales no pueden ser mesas de negociación, sino aplicadores fieles de normas generales donde la razón está al margen de la presión o el amiguismo.
A todo esto, hay un importante porcentaje olvidado de personas de bien que han iniciado una revolución de fondo en el país. ¡Un aplauso a los que ejercieron el liderazgo esperado a pesar de las críticas!.
Muchos cuestionan a la CP por no haber realizado una buena selección. Sin embargo, la honorabilidad y la ética, eran puntuadas sobre la base de tres o cuatro certificados: antecedentes policiales, ausencia de denuncias, etc., es decir, algo que cualquiera puede obtener en blanco, a pesar de estar manchado de negro. ¿Era esa la forma o la fórmula?, posiblemente no, pero fue sobre la que se hizo. Presiones tampoco faltaron. El “Nadal chapín”, que sabía cómo influir y lo había perfeccionado anteriormente, parece que es el gran derrotado en este proceso al no incluir a ninguno de sus patrocinados.
Los “grupos de la sociedad civil” también hay que presentarlos de frente y con sus intereses. El 80% de las denuncias no sirvieron para nada. Eran anónimas o estaban firmadas por quienes no representaban legalmente a los movimientos que incluían sus logos, alguno de los cuales, como la Asociación de Abogados Mayas, llegó a presentarse en determinado momento a decir que el suyo había sido utilizado, en esa ocasión, sin su consentimiento. ¿Qué fundamento real tenían ciertas denuncias?, ¡hay que verlas!. Algunas consistieron en acusar a la magistrada de tener hasta cuatro amantes (tesis doctoral para psicólogos, pero no tema para la CP) o de haber cambiado de carro.
Por su parte, la CICIG nunca presentó en la CP alegato alguno ni prueba fundamental, de las que luego tuvo conocimiento el Congreso ni estuvo en las vistas públicas, algo que hubiese sido más útil y efectivo, aunque menos mediático, y decidió reservar la información “por si no lo hacía bien”. Sin memorial acusador, ahora extemporáneo, es imposible que aquellos evaluadores determinaran la idoneidad de algunos/as.
En la votación final, a última hora de la noche del domingo y en las primeras del lunes, hubo personas que con su presencia trataron de presionar a alguno de los miembros de la Comisión, concretamente de entre los Decanos. Sus demás colegas alentaban al jurista observado en sus posaderas para que no se dejara influir. Mientras, un grupito telefoneaba descaradamente a ver por quien debían votar y, finalmente, fue el que eligió a los seis señalados. El Presidente, como postre, declaró que la UNE llevaba dos años de negociaciones y trabajo para este proceso de nombramiento de jueces. ¿Lo quieren más claro?. R.I.P., para los corruptos manipuladores.
Ahora los magistrados deben comenzar a ajustar sus decisiones realmente a Derecho y no a intereses que les comprometen. Los tribunales no pueden ser mesas de negociación, sino aplicadores fieles de normas generales donde la razón está al margen de la presión o el amiguismo.
A todo esto, hay un importante porcentaje olvidado de personas de bien que han iniciado una revolución de fondo en el país. ¡Un aplauso a los que ejercieron el liderazgo esperado a pesar de las críticas!.
lunes, 5 de octubre de 2009
El cuarto poder
ESTE ARTICULO ES INEDITO. NO SE HA PUBLICADO PORQUE LA COLUMNA, ESE DIA, APARECIO EN BLANCO BAJO EL TITULO DE !INJUSTICIA!, COMO CONDENA SOLIDARIA A QUIENES HAN MANIPULADO EL PROCESO DE SELECCIÓN DE MAGISTRADOS.
!!!MI DESPRECIO A TODOS ELLOS!!!
Montañas de comentarios ha traído la selección de los magistrados a la Corte Suprema de Justicia. Inicialmente se comenzó por criticar, fiscalizar y hasta presionar a la Comisión de Postulación. Muchos de los integrantes, lejos de hacer su trabajo, se dedicaron a hablar continuamente por teléfono para solicitar instrucciones a quienes, desde afuera, realmente dirigían y opinaban en aquellas discusiones por boca de algunos de los representantes pagados o manejados por intereses difusos. Al final, lograron conformar una lista de 26, muchos de los cuales no llegaron ni a 60 puntos, lo que evidencia el corto CV y la escasa calidad de los candidatos. ¡Habría que meditar sobre ello!.
También hay que criticar el desmedido protagonismo de los denominados “grupos de la sociedad civil”. Sin representar a nadie, más que a ellos mismos, y con un manejo mediático sin precedentes, apretaron hasta la saciedad. Enviaron propuestas, fotocopias de prensa como denuncias y sugerencias avaladas por firmar ilegibles, cuando no anónimos. A ellos no había quien los cuestionara ni fiscalizara. Querían quitar a los “malos”, pero no dejaban de imponer a los suyos, a los “buenos y honestos”. ¡Quién sabe dónde pusieron el rasero de medir!. A fin de cuentas, tenían que justificar millones de donaciones internacionales que los sustentan y les dicen en qué dirección actuar. Con todo ese alboroto, ¿qué abogado defenderá ahora a algún sospechoso de narco o qué juez dictara una sentencia que, dentro de unos años, digan que es “incorrecta” o amañada?. Hemos pasado de la presión de los grupos ocultos a la de los “juzgadores sociales”. ¿En qué mejoramos, pues?.
A esos de “la buena voluntad”, hay que sumarle la CICIG que también incidió lo suyo. Sin embargo, no puede ser admisible, que un juez de la categoría de Castresana, haga una denuncia pública ex temporánea y sin aportar pruebas. ¿Por qué no presentó los alegatos documentados en la Comisión?. Creo que se precipitó, y pudo ser por la presión de los mismos grupillos que compadrean en el ámbito internacional, y ya sabe que quienes pagan, exigen.
Finalmente, el triangulo se completa con el Congreso. Haciendo caso omiso de cualquier sugerencia, ya tenían pactado quienes serían los magistrados. ¡Acaso no son ellos los que mandan!. ¿Quién se cree todavía eso de que son “los representantes del pueblo”?. Los diputados solo se representan a ellos mismos y a quienes les pusieron ahí, los demás, les importamos un carajo. No es criticable el pacto, sino más bien como lo hicieron y con la elegancia que se pasaron cualquier consideración por la entrepierna.
En todo esto, nadie reparó, y por eso todo ha quedado igual que estaba, en quien manda en este país. Algunos ingenuos periodistas todavía fueron a pedir la opinión del Presidente en relación con la elección. ¿Creen, mis estimados, que es el Presidente quien decide?. Deben buscar a la sombra y con faldas quien, discretamente, mueve los hilos de este país y los convierte en sólidos amarres. El “grupito justiciero” ya había decidido quienes serían nombrados, que deberán hacer y, por supuesto, a quien deben obedecer en el futuro.
Seguimos mirando de reojo en lugar de enfocarnos en cómo están realmente las cosas. ¿A quién le interesar una justicia ad hoc?, pues a quien la tenga que maneja interesadamente. Está pendiente la elección presidencial, el caso Rosemberg y muchas otras cosas propias y de amigos que hay que resolver. Dejen de mirar la decoración y presten atención al poder en la sombra, de lo contrario, seguiremos sorprendiéndonos cada vez que ocurran cosas como estas.
!!!MI DESPRECIO A TODOS ELLOS!!!
Montañas de comentarios ha traído la selección de los magistrados a la Corte Suprema de Justicia. Inicialmente se comenzó por criticar, fiscalizar y hasta presionar a la Comisión de Postulación. Muchos de los integrantes, lejos de hacer su trabajo, se dedicaron a hablar continuamente por teléfono para solicitar instrucciones a quienes, desde afuera, realmente dirigían y opinaban en aquellas discusiones por boca de algunos de los representantes pagados o manejados por intereses difusos. Al final, lograron conformar una lista de 26, muchos de los cuales no llegaron ni a 60 puntos, lo que evidencia el corto CV y la escasa calidad de los candidatos. ¡Habría que meditar sobre ello!.
También hay que criticar el desmedido protagonismo de los denominados “grupos de la sociedad civil”. Sin representar a nadie, más que a ellos mismos, y con un manejo mediático sin precedentes, apretaron hasta la saciedad. Enviaron propuestas, fotocopias de prensa como denuncias y sugerencias avaladas por firmar ilegibles, cuando no anónimos. A ellos no había quien los cuestionara ni fiscalizara. Querían quitar a los “malos”, pero no dejaban de imponer a los suyos, a los “buenos y honestos”. ¡Quién sabe dónde pusieron el rasero de medir!. A fin de cuentas, tenían que justificar millones de donaciones internacionales que los sustentan y les dicen en qué dirección actuar. Con todo ese alboroto, ¿qué abogado defenderá ahora a algún sospechoso de narco o qué juez dictara una sentencia que, dentro de unos años, digan que es “incorrecta” o amañada?. Hemos pasado de la presión de los grupos ocultos a la de los “juzgadores sociales”. ¿En qué mejoramos, pues?.
A esos de “la buena voluntad”, hay que sumarle la CICIG que también incidió lo suyo. Sin embargo, no puede ser admisible, que un juez de la categoría de Castresana, haga una denuncia pública ex temporánea y sin aportar pruebas. ¿Por qué no presentó los alegatos documentados en la Comisión?. Creo que se precipitó, y pudo ser por la presión de los mismos grupillos que compadrean en el ámbito internacional, y ya sabe que quienes pagan, exigen.
Finalmente, el triangulo se completa con el Congreso. Haciendo caso omiso de cualquier sugerencia, ya tenían pactado quienes serían los magistrados. ¡Acaso no son ellos los que mandan!. ¿Quién se cree todavía eso de que son “los representantes del pueblo”?. Los diputados solo se representan a ellos mismos y a quienes les pusieron ahí, los demás, les importamos un carajo. No es criticable el pacto, sino más bien como lo hicieron y con la elegancia que se pasaron cualquier consideración por la entrepierna.
En todo esto, nadie reparó, y por eso todo ha quedado igual que estaba, en quien manda en este país. Algunos ingenuos periodistas todavía fueron a pedir la opinión del Presidente en relación con la elección. ¿Creen, mis estimados, que es el Presidente quien decide?. Deben buscar a la sombra y con faldas quien, discretamente, mueve los hilos de este país y los convierte en sólidos amarres. El “grupito justiciero” ya había decidido quienes serían nombrados, que deberán hacer y, por supuesto, a quien deben obedecer en el futuro.
Seguimos mirando de reojo en lugar de enfocarnos en cómo están realmente las cosas. ¿A quién le interesar una justicia ad hoc?, pues a quien la tenga que maneja interesadamente. Está pendiente la elección presidencial, el caso Rosemberg y muchas otras cosas propias y de amigos que hay que resolver. Dejen de mirar la decoración y presten atención al poder en la sombra, de lo contrario, seguiremos sorprendiéndonos cada vez que ocurran cosas como estas.
lunes, 28 de septiembre de 2009
Esposas
El famoso dicho: “detrás un gran hombre hay una gran mujer”, no aclara cuál el papel de la fémina, el nivel de relación en la pareja ni despeja otros muchos enigmas. Hay pícaros y agudas feministas que piensan que detrás de un hombre de éxito lo que hay realmente es una mujer sorprendida.
En Honduras, doña Xiomara Castro, que nadie sabe donde estaba cuando en pijama y de madrugada sacaron a su marido de la cama, se presenta como una esposa angustiada y afligida, aunque hacía muchos años, hasta donde tengo información, que no convivía con el delincuente-presidente. Parece, sin embargo, que aprovechar el momento que le brinda el saltimbanqui de su consorte y la publicidad gratuita que recibe, merece todo el esfuerzo por presentarse como una dama aturdida que aguarda la llegada del “esposo” desterrado y ahora refugiado. De paso, se promueve la muy pícara.
En Nicaragua, más de lo mismo. Doña Rosario Murillo esculpa a su esposo, el comandante Daniel Ortega, de las violaciones sistemáticas que hizo de su hija cuando era una niña, como aquel de la URNG (¿lo recuerdan?), y no lo encarcela que es donde debería estar esa calaña de depravados. No entiendo como una madre (o un padre) puede excusar a nadie de esa atrocidad, pero haciendo un enorme esfuerzo, lo que puedo imaginar es al precio que lo hace. Por eso, es vox populi que quien manda realmente en Nicaragua y desea llegar al poder, es la tal patrona. No hay almuerzo gratis, ni guerrilla que guarde castidad. Nada nuevo, María Antonieta, apodada “madame déficit”, ya dejo claro hace años de lo que era capaz.
Por eso, los dictadorzuelos de verdad, los autoritarios finos y despiadados, son célibes. Vean a Fidel Castro, solitario de siempre aunque, como Lugo (asceta también), regando hijos por doquier, pero sin mujer que desde la sombra le mueva la silla o le haga cortarse la barba y cambiarse la sudada camisa verde olivo. O Hugo Chávez, quien aparece ataviado de rojo pasión (o sangre), porque tampoco tiene una mujer detrás que le asesore en su imagen. Ninguno de los dos está dispuesto a que una damisela le dispute el poder o le haga plegarse a ciertos deseos femeninos. ¿Son o no listos los “tíos”?, ¡eh!.
Sigamos. ¿Quién sabe cómo se llama la pareja de don Evo Morales?. ¡Ven!, ni idea, porque es de la misma mara. Lleva esos suéteres anticuados y ese corte de pelo a lo garçon que no le favorece y nadie le dice lo fachoso que se ve. Le falta, como a los otros, su media naranja (y un poco de buen gusto) y, también como los otros, tiene hijos esparcidos y es aprendiz de tirano. El “Che”, fue otro del club. Sin dama fija y matando por el mundo, aunque ahora venda muchas camisetas.
A estas alturas del cuento estarán pensando cuál es la situación por aquí. Lo dejo a su descabellada y calenturienta imaginación. Con los ingredientes disponibles tienen suficiente para elaborar su propia teoría. Pero como no quiero ser ingrato, ahí van unas pistas más: ¿quién dilapida más dinero que nadie en este gobierno?; ¿quién dicen que manda, de verdad?; ¿quién ha colocado a su mami, a su hermana, a su hermano y a otros de la “familia”?; ¿quién quita y pone ministros y otros cargos?; ¿quién quiere ser presidente?. El puzle no es tan difícil. Vean lo que ocurre en Honduras y Nicaragua y se aproximarán a la solución.
Más que una columna de opinión, me ha salido un sodoku, pero ¡ánimo, usted es capaz de resolverlo!. Envíenme su solución.
En Honduras, doña Xiomara Castro, que nadie sabe donde estaba cuando en pijama y de madrugada sacaron a su marido de la cama, se presenta como una esposa angustiada y afligida, aunque hacía muchos años, hasta donde tengo información, que no convivía con el delincuente-presidente. Parece, sin embargo, que aprovechar el momento que le brinda el saltimbanqui de su consorte y la publicidad gratuita que recibe, merece todo el esfuerzo por presentarse como una dama aturdida que aguarda la llegada del “esposo” desterrado y ahora refugiado. De paso, se promueve la muy pícara.
En Nicaragua, más de lo mismo. Doña Rosario Murillo esculpa a su esposo, el comandante Daniel Ortega, de las violaciones sistemáticas que hizo de su hija cuando era una niña, como aquel de la URNG (¿lo recuerdan?), y no lo encarcela que es donde debería estar esa calaña de depravados. No entiendo como una madre (o un padre) puede excusar a nadie de esa atrocidad, pero haciendo un enorme esfuerzo, lo que puedo imaginar es al precio que lo hace. Por eso, es vox populi que quien manda realmente en Nicaragua y desea llegar al poder, es la tal patrona. No hay almuerzo gratis, ni guerrilla que guarde castidad. Nada nuevo, María Antonieta, apodada “madame déficit”, ya dejo claro hace años de lo que era capaz.
Por eso, los dictadorzuelos de verdad, los autoritarios finos y despiadados, son célibes. Vean a Fidel Castro, solitario de siempre aunque, como Lugo (asceta también), regando hijos por doquier, pero sin mujer que desde la sombra le mueva la silla o le haga cortarse la barba y cambiarse la sudada camisa verde olivo. O Hugo Chávez, quien aparece ataviado de rojo pasión (o sangre), porque tampoco tiene una mujer detrás que le asesore en su imagen. Ninguno de los dos está dispuesto a que una damisela le dispute el poder o le haga plegarse a ciertos deseos femeninos. ¿Son o no listos los “tíos”?, ¡eh!.
Sigamos. ¿Quién sabe cómo se llama la pareja de don Evo Morales?. ¡Ven!, ni idea, porque es de la misma mara. Lleva esos suéteres anticuados y ese corte de pelo a lo garçon que no le favorece y nadie le dice lo fachoso que se ve. Le falta, como a los otros, su media naranja (y un poco de buen gusto) y, también como los otros, tiene hijos esparcidos y es aprendiz de tirano. El “Che”, fue otro del club. Sin dama fija y matando por el mundo, aunque ahora venda muchas camisetas.
A estas alturas del cuento estarán pensando cuál es la situación por aquí. Lo dejo a su descabellada y calenturienta imaginación. Con los ingredientes disponibles tienen suficiente para elaborar su propia teoría. Pero como no quiero ser ingrato, ahí van unas pistas más: ¿quién dilapida más dinero que nadie en este gobierno?; ¿quién dicen que manda, de verdad?; ¿quién ha colocado a su mami, a su hermana, a su hermano y a otros de la “familia”?; ¿quién quita y pone ministros y otros cargos?; ¿quién quiere ser presidente?. El puzle no es tan difícil. Vean lo que ocurre en Honduras y Nicaragua y se aproximarán a la solución.
Más que una columna de opinión, me ha salido un sodoku, pero ¡ánimo, usted es capaz de resolverlo!. Envíenme su solución.
domingo, 20 de septiembre de 2009
Canchinflines
Meses tardaron en liberar a quien supuestamente agredió a la esposa de un nombrado funcionario público. Cuando “el asalto” ocurrió, muchos, y entre ellos un montón de eminentes feministas, se levantaron disparados de sus asientos para señalar la persecución y el maltrato de que son objeto las mujeres, lo que les sirvió para captar atención -y fondos- y exhibirse profusamente en los medios.
Brindaron ruedas de prensa acentuando el ataque y se apiñaron en torno a una causa que elaboraron, juzgaron y condenaron rápidamente y al unísono. ¡Hasta embajadores/as se apuntaron al evento!. El tal funcionario brindó entrevistas difundidas en radio, prensa y TV, donde se proyectó lacerado, gemebundo y compungido. Días más tarde, presentaban una elaborada teoría que perseguía, condenada y terminaba por encerrar al malvado hombre que meses después quedó en libertad porque parece que la cosa no fue como todos -y todas- dieron por hecho, antes, por supuesto, de que la versión cambiara sustancialmente. ¡Y lo dijo la CICIG!, a la que quisieron separar de las pesquisas.
Para toda esa parafernalia, se gastaron fondos públicos, se privó de libertad a una persona y se “resolvió” el caso, antes de investigarlo. La declaración expedita de la agredida y la presión de todos esos -y esas- miembros de la “mafia de los de la buena voluntad” sirvió para que el aparato mediático y corporativo, con contribución de algunos/as articulistas, se pusiera en marcha y elaborara la correspondiente teoría, independientemente de que fuera la correcta. ¿Acaso eso era importante?.
Ocurre así a diario. Un grupo de “damas y caballeros”, únicos integrantes de sus propias ONG,s, dan declaraciones en los medios y crean opinión pública en nombre de una sociedad civil que para nada representan. Sobreviven en un mundo donde parece que casi todo vale, incluidos sus mezquinos intereses. ¿Cuántas historias interesadas, como esta, se habrán fabricado y conducido a la hoguera a otras tantas personas?. Posiblemente más de las debidas.
Sin embargo, no he leído una sola nota de disculpa, admisión de error ni cambio de postura inicial. La soberbia -o el olvido, que estoy benévolo- es también compañera de viaje de ellos -y ellas-, insignes militantes de ONG,s, que únicamente conciben el fin último para el que existen. Ni siquiera se retractó aquel burócrata que teóricamente vela por nuestros derechos y que, cuando se equivoca, debería salir a la palestra y gimotear nuevamente, pero esta vez sonrojado.
Todo forma parte del poder difuso, mitad oenegista y mitad oficial, cargado de ponzoña que termina por invadir nuestra vida, generar opinión interesada y endilgarla como si fuera nuestra. Revelémonoslo contra esos fabricantes de conjeturas antes que nos incluyan en algún prefabricado caso y acabemos señalados, en prisión o en algún otro sitio peor.
¿Quién pedirá perdón ahora?: ¡nadie, por supuesto!. Ni siquiera la noticia ha tenido trascendencia en prensa, al menos equiparable a la que tuvo el escándalo. Somos una sociedad hipócrita, porque mojigato es nuestro comportamiento o al menos el de algunos -y algunas- que creen pueden seguir diciendo sandeces, comprometiendo a muchos y echándoles la culpa “a los de siempre”. Si los contamos (intente hacerlo), no son más de treinta pero presionan y se manifiestan continuamente, vetan a quienes no les gustan, imponen sus particulares intereses y promueven arbitrariamente lo que luego venden como opinión mayoritaria. Lo peor de todo: quienes apuntalan esos argumentos interesados y amañados porque son incapaces de alzar su propia voz. ¿Cobardes o conformistas?. Da igual, promueven idéntico efecto y permiten que todo esto ocurra impunemente.
Brindaron ruedas de prensa acentuando el ataque y se apiñaron en torno a una causa que elaboraron, juzgaron y condenaron rápidamente y al unísono. ¡Hasta embajadores/as se apuntaron al evento!. El tal funcionario brindó entrevistas difundidas en radio, prensa y TV, donde se proyectó lacerado, gemebundo y compungido. Días más tarde, presentaban una elaborada teoría que perseguía, condenada y terminaba por encerrar al malvado hombre que meses después quedó en libertad porque parece que la cosa no fue como todos -y todas- dieron por hecho, antes, por supuesto, de que la versión cambiara sustancialmente. ¡Y lo dijo la CICIG!, a la que quisieron separar de las pesquisas.
Para toda esa parafernalia, se gastaron fondos públicos, se privó de libertad a una persona y se “resolvió” el caso, antes de investigarlo. La declaración expedita de la agredida y la presión de todos esos -y esas- miembros de la “mafia de los de la buena voluntad” sirvió para que el aparato mediático y corporativo, con contribución de algunos/as articulistas, se pusiera en marcha y elaborara la correspondiente teoría, independientemente de que fuera la correcta. ¿Acaso eso era importante?.
Ocurre así a diario. Un grupo de “damas y caballeros”, únicos integrantes de sus propias ONG,s, dan declaraciones en los medios y crean opinión pública en nombre de una sociedad civil que para nada representan. Sobreviven en un mundo donde parece que casi todo vale, incluidos sus mezquinos intereses. ¿Cuántas historias interesadas, como esta, se habrán fabricado y conducido a la hoguera a otras tantas personas?. Posiblemente más de las debidas.
Sin embargo, no he leído una sola nota de disculpa, admisión de error ni cambio de postura inicial. La soberbia -o el olvido, que estoy benévolo- es también compañera de viaje de ellos -y ellas-, insignes militantes de ONG,s, que únicamente conciben el fin último para el que existen. Ni siquiera se retractó aquel burócrata que teóricamente vela por nuestros derechos y que, cuando se equivoca, debería salir a la palestra y gimotear nuevamente, pero esta vez sonrojado.
Todo forma parte del poder difuso, mitad oenegista y mitad oficial, cargado de ponzoña que termina por invadir nuestra vida, generar opinión interesada y endilgarla como si fuera nuestra. Revelémonoslo contra esos fabricantes de conjeturas antes que nos incluyan en algún prefabricado caso y acabemos señalados, en prisión o en algún otro sitio peor.
¿Quién pedirá perdón ahora?: ¡nadie, por supuesto!. Ni siquiera la noticia ha tenido trascendencia en prensa, al menos equiparable a la que tuvo el escándalo. Somos una sociedad hipócrita, porque mojigato es nuestro comportamiento o al menos el de algunos -y algunas- que creen pueden seguir diciendo sandeces, comprometiendo a muchos y echándoles la culpa “a los de siempre”. Si los contamos (intente hacerlo), no son más de treinta pero presionan y se manifiestan continuamente, vetan a quienes no les gustan, imponen sus particulares intereses y promueven arbitrariamente lo que luego venden como opinión mayoritaria. Lo peor de todo: quienes apuntalan esos argumentos interesados y amañados porque son incapaces de alzar su propia voz. ¿Cobardes o conformistas?. Da igual, promueven idéntico efecto y permiten que todo esto ocurra impunemente.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Parole, parole,.....
Pretende el gobernante, al decretar el Estado de Calamidad, enfrentar lo que sutil e interesadamente se ha denominado “desnutrición crónica”. La situación extraordinaria puede servir para dar menos explicaciones de dudosas adquisiciones y utilizar ayuda internacional arbitrariamente, además de poner silencio en algunas bocas, pero no pan.
Comenzaron pregonando transparencia, pero el cristal se opacó. Por el contrario, cada vez abogan más por quitar los candados del presupuesto, transferir fondos no importa de qué Ministerio al sancocho de Cohesión Social o generar más deuda y la “hambruna” les sirve para ese propósito que sigue siendo disponer de la mayor cantidad de dinero posible sin tener que dar cuenta a nadie ni siquiera entre ellos.
Recoge la prensa dos afirmaciones del Presidente un tanto baladíes y preocupantes. En la primera, dice que esto de la desnutrición crónica es un problema estructural. Para justificarlo no se remonta, como es costumbre, a la Colonia pero poco le falta. Sin embargo, no explica por qué no acometió un plan desde que llego al gobierno o, si es que lo hubo, cual es la razón del estrepitoso fracaso año y medio más tarde y después de “solo” diez años para planearlo. En la segunda, afirma que no se va a detener en tecnicismos y que “una sola vida tiene un valor incalculable”. Tampoco aclara si se refiere a la vida del que pasa hambre o no, porque desde hace años tenemos más de 17 muertos diarios y hasta la fecha la medida más inteligente ha consistido en orar, lanzar bendiciones y nombrar a ineficientes, cuando no delincuentes, funcionarios policiales. Todo eso es pura demagogia discusiva que no conduce a ninguna parte si bien evidencia los nulos planes del Gobierno salvo que no sea, insisto, manejar caprichosamente la mayor cantidad de fondos públicos.
Si la prioridad fueran los muertos ya se deberían haber tomado algunas medidas coherentes en el ámbito de la seguridad para reducir esas cifras que dice ignorar o no recordar porque le pasan gráficos y estadísticas de grandes números. Le informo, para que no lo olvide, que siguen creciendo los homicidios y ninguno de sus ministros y jefes de policía ha servido para frenar, ni para mantener congelada, la altísima cifra que nos sitúa como un país no solo violento, sino políticamente desastroso y carente de voluntad, por mucho que le quiera endilgar la culpa a otros.
Ustedes adolecen de cualquier política pública, salvo la fiscal y recaudatoria, por eso surgen todos los días problemas en cualquiera de las áreas de gobierno: salud, medioambiente, seguridad, defensa, educación, agricultura y otras. La prensa despacha constantemente preocupantes noticias y el Congreso evidencia, con sus interpelaciones, la falta de conocimiento, ideas, planes y gestión de los titulares de las respectivas carteras. El último, el de salud, salió literalmente corriendo: mal ministro pero buen fondista. Hay una razón: todos obedecen a la “voz de su amo” que usted, mejor que nadie, sabe quién es. Pero como la dirección no es lo que aparenta, los ministros se dedican a pasar sin pena ni gloria y no tienen los bemoles de dar un puñetazo en la mesa y denunciar lo que ocurre, prefiriendo permanecer impertérritos en el puesto sin enfrentar a quien de verdad manda. La ex ministra de educación lo ha dejado claro para quienes han querido entender.
Es lamentable oír que le conmueven los muertos y que uno solo merecería toda la atención. Desde que hizo esa declaración ya han superado los 100. ¿Qué independencia estamos celebrando, y de quién?.
Comenzaron pregonando transparencia, pero el cristal se opacó. Por el contrario, cada vez abogan más por quitar los candados del presupuesto, transferir fondos no importa de qué Ministerio al sancocho de Cohesión Social o generar más deuda y la “hambruna” les sirve para ese propósito que sigue siendo disponer de la mayor cantidad de dinero posible sin tener que dar cuenta a nadie ni siquiera entre ellos.
Recoge la prensa dos afirmaciones del Presidente un tanto baladíes y preocupantes. En la primera, dice que esto de la desnutrición crónica es un problema estructural. Para justificarlo no se remonta, como es costumbre, a la Colonia pero poco le falta. Sin embargo, no explica por qué no acometió un plan desde que llego al gobierno o, si es que lo hubo, cual es la razón del estrepitoso fracaso año y medio más tarde y después de “solo” diez años para planearlo. En la segunda, afirma que no se va a detener en tecnicismos y que “una sola vida tiene un valor incalculable”. Tampoco aclara si se refiere a la vida del que pasa hambre o no, porque desde hace años tenemos más de 17 muertos diarios y hasta la fecha la medida más inteligente ha consistido en orar, lanzar bendiciones y nombrar a ineficientes, cuando no delincuentes, funcionarios policiales. Todo eso es pura demagogia discusiva que no conduce a ninguna parte si bien evidencia los nulos planes del Gobierno salvo que no sea, insisto, manejar caprichosamente la mayor cantidad de fondos públicos.
Si la prioridad fueran los muertos ya se deberían haber tomado algunas medidas coherentes en el ámbito de la seguridad para reducir esas cifras que dice ignorar o no recordar porque le pasan gráficos y estadísticas de grandes números. Le informo, para que no lo olvide, que siguen creciendo los homicidios y ninguno de sus ministros y jefes de policía ha servido para frenar, ni para mantener congelada, la altísima cifra que nos sitúa como un país no solo violento, sino políticamente desastroso y carente de voluntad, por mucho que le quiera endilgar la culpa a otros.
Ustedes adolecen de cualquier política pública, salvo la fiscal y recaudatoria, por eso surgen todos los días problemas en cualquiera de las áreas de gobierno: salud, medioambiente, seguridad, defensa, educación, agricultura y otras. La prensa despacha constantemente preocupantes noticias y el Congreso evidencia, con sus interpelaciones, la falta de conocimiento, ideas, planes y gestión de los titulares de las respectivas carteras. El último, el de salud, salió literalmente corriendo: mal ministro pero buen fondista. Hay una razón: todos obedecen a la “voz de su amo” que usted, mejor que nadie, sabe quién es. Pero como la dirección no es lo que aparenta, los ministros se dedican a pasar sin pena ni gloria y no tienen los bemoles de dar un puñetazo en la mesa y denunciar lo que ocurre, prefiriendo permanecer impertérritos en el puesto sin enfrentar a quien de verdad manda. La ex ministra de educación lo ha dejado claro para quienes han querido entender.
Es lamentable oír que le conmueven los muertos y que uno solo merecería toda la atención. Desde que hizo esa declaración ya han superado los 100. ¿Qué independencia estamos celebrando, y de quién?.
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