Mañana tomará posesión el nuevo presidente de Honduras, el electo Porfirio Lobo. Con ello se pondrá fin, ¡esperemos!, a todo una serie de acontecimientos y despropósitos que alentados desde Venezuela y asumidos inmediata y erróneamente por la “comunidad internacional”, terminaron por desconocer primero al gobierno de Micheletti y luego las últimas elecciones generales. Sin embargo, el ejemplo de los ciudadanos hondureños perdurará y dentro de algunos años, tardíamente como suele ser, será un icono de la exaltación de los principios democráticos y de la lucha por la separación de poderes que Montesquieu nos donara siglos atrás.
Confusa y equivocadamente, el debate se presentó como la lucha por una nueva alternativa, cuando en el fondo es un duelo entre los valores de la democracia liberal y el autoritarismo más descarado. Lo ocurrido evidenció el ansia del modelo presidencialista latinoamericano por acaparar todo el poder en un gobierno de hombres y no de leyes, algo que comenzó en Venezuela y se fue extendiendo a Bolivia, Ecuador, Nicaragua y lo intentó en Honduras. A fin de cuentas, una burda copia de la nefasta, trasnochada y criminal dictadura cubana.
El tiempo, afortunadamente, ha evidenciado el fracaso del experimento que se pretendía extender y que ya tiene suficiente contraste con los más de 50 años de tiranía en la isla. Todos los países que pretendieron seguirlo ocupan los últimos puestos en desarrollo económico, libertad de expresión, corrupción, respeto a la propiedad privada y, en general, libertad del ser humano, lo que hace no sea válido como opción. Aunque disfrazado de “socialismo del siglo del siglo XXI”, el absolutismo que se nos avecina dista mucho de cualquier alternativa democrática, sea esta de izquierda o de derecha, y por tanto de un modelo que pueda encajarse dentro de los parámetros de la política moderna. Destruida la libertad como consecuencia del irrespeto a los derechos individuales y por medio de manipulaciones del Estado de Derecho, la convivencia no es posible.
Lo ocurrido en Honduras sirvió de freno para la pretensión del movimiento albista de expandirse por la región (razón del enojo de todos esos energúmenos) y posiblemente nunca lleguemos a saber el impacto real en Guatemala de los acontecimientos que aquel domingo se dieron en el país vecino. Muchos dejaron de reconocer al régimen y otros, contumazmente, no quieren aceptar al nuevo presidente. Se equivocaron los primeros e insisten los segundos en la misma línea. Guatemala, sin política exterior coherente, empleó ese doble e indefinido discurso que nunca dice nada pero que no es propio de quien desea liderar una política regional. A la fecha se sigue sin saber con certeza que se hará porque continúan las declaraciones políticamente correctas y son dependientes de su propia ineptitud y, otro tanto, están vendidos a ideólogos perdidos y obsoletos. Nunca saldremos del atasco nacional, pero por méritos propios y sobrada incompetencia.
Pronto veremos el nuevo régimen hondureño reconocido y aceptado mundialmente y aquí se habrá perdido una gran oportunidad de hacer algo sensato en política exterior. El mundo aceptará tarde que ese movimiento retrogrado venezolano no lleva sino a la destrucción y al caos, aunque algunos sigan dudándolo. En lo político y en lo económico, el intervencionismo nunca ha sido la solución y, aunque el efecto Chávez primero y Obama después -con sus diferencias- fueron la plataforma de muchos ideólogos para presentar una nueva era, ya vimos cuales son los resultados de uno y otro. Todo eso y mucho más ha sido la lección rápida pero contundente, que nos han dado los hondureños.
Este es un blog personal donde se editan las columnas de opinion (y otras) que semanalmente publico en el diario PRENSA LIBRE de Guatemala. La idea es generar un espacio de debate y opinión con los lectores, de forma que la libertad de expresión sea en doble sentido.
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lunes, 25 de enero de 2010
lunes, 18 de enero de 2010
Lo que Rosenberg desnuda
La “resolución” del caso Rosenberg deja muchos interrogantes en el aire. El primero, es lo insólito del caso. Al parecer, una auto ejecución que supera los guiones más imaginativos y sofisticados de Hollywood, aunque existe una película basada en un caso similar. El segundo, más allá de ese por ahora “final”, es la génesis de la trama. Es decir, la búsqueda del motivo del asesinato del señor Khalil Mussa y su hija Marjorie, a fin de cuentas la razón que origina la “inmolación” del abogado y donde podrían encontrarse motivos suficientes para interpretar ese y otros escenarios de diferente manera. ¿Cómo va esa investigación?. Pareciera que lo urgente se paralizó y cedió el protagonismo a lo importante o impactante. ¿Dejadez jurídica o interés de otro tipo?.
Pero, es el tercer aspecto el que merece una atención todavía más particular, porque a fin de cuentas es el primer problema que le preocupa a la ciudadanía, se manifiesta continuamente en las encuestas y es donde el Gobierno protagoniza un fracaso absoluto continuamente puesto de manifiesto: la inseguridad. ¿Por qué ha pasado por alto, sin aparente alboroto, que con una llamada telefónica se pudiera contactar una banda de sicarios, muchos de alta en la PNC, y planificar y ejecutar un crimen con esa celeridad?. Es decir, cualquiera tiene a la mano, como si de urgencias se tratase, y por una módica cantidad, la posibilidad de que le resuelvan su afán de venganza. Esto es como esos teléfonos de citas que nadie publicita, pero que todos conocen o como ese lugar donde se compran cosas robadas, incluso se encuentran las propias, y se sigue consintiendo la venta con el beneplácito y la aquiescencia de todos, autoridades incluidas.
Funcionarios públicos que deberían velar por nuestra seguridad se dedican, en horas de asueto o incluso de trabajo, a delinquir y contribuyen a incrementar el número de asesinatos, de por sí preocupantemente alto. Cualquier problemilla que usted tenga puede ser solventado por la vía del tiro en la cabeza con una simple llamadita, una rápida sentada en cualquier establecimiento de comida rápida y un pago diferido perfectamente asumible. ¿Sabe lo que eso significa?. Estamos reconociendo y aceptando, con una pasmosa tranquilidad, que el crimen organizado forma parte de nuestra agenda telefónica, está incrustado en las estructuras de las instituciones de seguridad y, para colmo, en nuestra mente. Un Ministro de Gobernación que no sabía que tenía en casa (¿o tendrá todavía?) asesinos a sueldo. Un director de la PNC que desconocía, ¡dicen!, lo que hacían sus oficiales en horas de trabajo o incluso ignoraba las actividades “extraescolares” de los mismos y, en definitiva, un gobernante que es ineficiente en conseguir el mínimo grado de seguridad en las calles, admite el nombramiento de esas autoridades (a pesar de las advertencias que le hicieron) y no emprende la limpieza y enjuicia a quienes deberían impedir, pero no cometer, crímenes. Lo peor, una ciudadanía no ajena a todo ello. ¿A donde hemos llegado?. La omisión, el silencio, el que se conozcan teléfonos de bandas de asesinos y no se denuncien, la complicidad manifiesta y otros delitos similares son los que el abogado, suicidado o asesinado, ha dejado en evidencia. Esto es, el Estado desastre, aunque no fallido, en el que vivimos y que consentimos. Menos jactarse y más ejercicio de la responsabilidad por desconocer lo que pasa o por no actuar contundentemente contra lo que, resulta ahora, era evidente.
¡Cuánto irresponsable en el mismo guacal!.
Pero, es el tercer aspecto el que merece una atención todavía más particular, porque a fin de cuentas es el primer problema que le preocupa a la ciudadanía, se manifiesta continuamente en las encuestas y es donde el Gobierno protagoniza un fracaso absoluto continuamente puesto de manifiesto: la inseguridad. ¿Por qué ha pasado por alto, sin aparente alboroto, que con una llamada telefónica se pudiera contactar una banda de sicarios, muchos de alta en la PNC, y planificar y ejecutar un crimen con esa celeridad?. Es decir, cualquiera tiene a la mano, como si de urgencias se tratase, y por una módica cantidad, la posibilidad de que le resuelvan su afán de venganza. Esto es como esos teléfonos de citas que nadie publicita, pero que todos conocen o como ese lugar donde se compran cosas robadas, incluso se encuentran las propias, y se sigue consintiendo la venta con el beneplácito y la aquiescencia de todos, autoridades incluidas.
Funcionarios públicos que deberían velar por nuestra seguridad se dedican, en horas de asueto o incluso de trabajo, a delinquir y contribuyen a incrementar el número de asesinatos, de por sí preocupantemente alto. Cualquier problemilla que usted tenga puede ser solventado por la vía del tiro en la cabeza con una simple llamadita, una rápida sentada en cualquier establecimiento de comida rápida y un pago diferido perfectamente asumible. ¿Sabe lo que eso significa?. Estamos reconociendo y aceptando, con una pasmosa tranquilidad, que el crimen organizado forma parte de nuestra agenda telefónica, está incrustado en las estructuras de las instituciones de seguridad y, para colmo, en nuestra mente. Un Ministro de Gobernación que no sabía que tenía en casa (¿o tendrá todavía?) asesinos a sueldo. Un director de la PNC que desconocía, ¡dicen!, lo que hacían sus oficiales en horas de trabajo o incluso ignoraba las actividades “extraescolares” de los mismos y, en definitiva, un gobernante que es ineficiente en conseguir el mínimo grado de seguridad en las calles, admite el nombramiento de esas autoridades (a pesar de las advertencias que le hicieron) y no emprende la limpieza y enjuicia a quienes deberían impedir, pero no cometer, crímenes. Lo peor, una ciudadanía no ajena a todo ello. ¿A donde hemos llegado?. La omisión, el silencio, el que se conozcan teléfonos de bandas de asesinos y no se denuncien, la complicidad manifiesta y otros delitos similares son los que el abogado, suicidado o asesinado, ha dejado en evidencia. Esto es, el Estado desastre, aunque no fallido, en el que vivimos y que consentimos. Menos jactarse y más ejercicio de la responsabilidad por desconocer lo que pasa o por no actuar contundentemente contra lo que, resulta ahora, era evidente.
¡Cuánto irresponsable en el mismo guacal!.
lunes, 11 de enero de 2010
A dos años del final
“El hombre doctrinario (man of system), en cambio, se da ínfulas de muy sabio y está casi siempre tan fascinado con la supuesta belleza de su proyecto político ideal que no soporta la más mínima desviación de ninguna parte del mismo. Pretende aplicarlo por completo y en toda su extensión, sin atender ni a los poderosos intereses ni a los fuertes prejuicios que puedan oponérsele. Se imagina que puede organizar a los diferentes miembros de una gran sociedad con la misma desenvoltura con que dispone las piezas en un tablero de ajedrez. No percibe que las piezas del ajedrez carecen de ningún otro principio motriz salvo el que les imprime la mano, y que en el vasto tablero de la sociedad humana cada pieza posee un principio motriz propio, totalmente independiente del que la legislación arbitrariamente elija imponerle. Si ambos principios coinciden y actúan en el mismo sentido, el juego de la sociedad humana proseguirá sosegada y armoniosamente y muy probablemente será feliz y próspero. Si son opuestos o distintos, el juego será lastimoso y la sociedad padecerá siempre el máximo grado de desorden.
Para dirigir la visión del estatista puede indudablemente ser necesaria una idea general, e incluso doctrinal, sobre la perfección de la política y el derecho. Pero el insistir en aplicar, y aplicar completa e inmediatamente y a pesar de cualquier oposición, todo lo que esa idea parezca exigir, equivale con frecuencia a la mayor de las arrogancias. Comporta erigir su propio juicio como norma suprema del bien y del mal. Se le antoja que es el único hombre sabio y valioso en la comunidad y que sus conciudadanos deben acomodarse a él, no él a ellos. Ésta es la razón por la cual los príncipes soberanos son con diferencia los más peligrosos de los teóricos políticos. Dicha arrogancia les es totalmente familiar. No abrigan dudas sobre la inmensa superioridad de sus opiniones. Por consiguiente, cuando estos reformadores imperiales y regios condescienden a contemplar la constitución del país confiado a su gobierno, rara vez descubren en ella nada peor que los obstáculos que en ocasiones opone a la ejecución de su propia voluntad. Menosprecian la divina máxima de Platón y consideran que el estado está hecho para ellos, no ellos para el estado. De ahí que el principal objetivo de sus reformas sea remover dichos obstáculos, reducir la autoridad de la nobleza, eliminar los privilegios de ciudades y provincias, y lograr que tanto los individuos y los grupos más importantes del estado como los más débiles e insignificantes sean igualmente incapaces de oponerse a sus dictados.” (Adam Smith. La Teoría de los Sentimientos Morales. 1759).
Y, sin embargo, 250 años después, a pesar de la continua queja de los 500 años de opresión, siguen sin aprender nada ni toman nota de que el fracaso permanente es exclusivo producto de su prepotencia, cuando no manifiesta incapacidad. Creen saberlo todo e incluso son tan osados que consideran pueden pensar y decidir lo que es “bueno” para los demás, eso sí, sin consultarles vaya a ser que descubran que los demás no tienen ningún interés en que nadie decida por ellos. A fin de cuentas, pobres diablos…., que cada día nos hacen más pobres. ¡Todo un canto a la irresponsabilidad!.
En el caso nacional, la foto cursi, la pose amorosa y las magdalenas “regaladas” con dinero público, un evento digno del tercermundismo más patente. ¡Cómo nos van a tomar en serio!.
Para dirigir la visión del estatista puede indudablemente ser necesaria una idea general, e incluso doctrinal, sobre la perfección de la política y el derecho. Pero el insistir en aplicar, y aplicar completa e inmediatamente y a pesar de cualquier oposición, todo lo que esa idea parezca exigir, equivale con frecuencia a la mayor de las arrogancias. Comporta erigir su propio juicio como norma suprema del bien y del mal. Se le antoja que es el único hombre sabio y valioso en la comunidad y que sus conciudadanos deben acomodarse a él, no él a ellos. Ésta es la razón por la cual los príncipes soberanos son con diferencia los más peligrosos de los teóricos políticos. Dicha arrogancia les es totalmente familiar. No abrigan dudas sobre la inmensa superioridad de sus opiniones. Por consiguiente, cuando estos reformadores imperiales y regios condescienden a contemplar la constitución del país confiado a su gobierno, rara vez descubren en ella nada peor que los obstáculos que en ocasiones opone a la ejecución de su propia voluntad. Menosprecian la divina máxima de Platón y consideran que el estado está hecho para ellos, no ellos para el estado. De ahí que el principal objetivo de sus reformas sea remover dichos obstáculos, reducir la autoridad de la nobleza, eliminar los privilegios de ciudades y provincias, y lograr que tanto los individuos y los grupos más importantes del estado como los más débiles e insignificantes sean igualmente incapaces de oponerse a sus dictados.” (Adam Smith. La Teoría de los Sentimientos Morales. 1759).
Y, sin embargo, 250 años después, a pesar de la continua queja de los 500 años de opresión, siguen sin aprender nada ni toman nota de que el fracaso permanente es exclusivo producto de su prepotencia, cuando no manifiesta incapacidad. Creen saberlo todo e incluso son tan osados que consideran pueden pensar y decidir lo que es “bueno” para los demás, eso sí, sin consultarles vaya a ser que descubran que los demás no tienen ningún interés en que nadie decida por ellos. A fin de cuentas, pobres diablos…., que cada día nos hacen más pobres. ¡Todo un canto a la irresponsabilidad!.
En el caso nacional, la foto cursi, la pose amorosa y las magdalenas “regaladas” con dinero público, un evento digno del tercermundismo más patente. ¡Cómo nos van a tomar en serio!.
lunes, 4 de enero de 2010
Dimes y diretes
Desde que este Gobierno llegó al poder aumentaron los comentarios de qué quien realmente mandaba no era el Presidente elegido sino su esposa. A estas alturas del cuento, la incertidumbre está suficientemente despejada, salvo para los incautos.
Para mayor estafa a la democracia, el equipo en la sombra está conformado por toda una mesnada de la vieja izquierda vengativa, ideológicamente perdida y revanchista. Se pueden ver “grandes figuras” cerca del poder, como la de un ex secretario general de la URNG, condenado por violación y ahora prominente asesor presidencial, quien el pasado 12 de octubre firmó una carta, como representante gubernamental, donde acordó, con otro grupo también de ese ramal ideológico -FRENA-, la intervención de la empresa eléctrica en San Marcos. Los “intelectuales del régimen” y otros interesados, han contribuido creando el grupo FARO y utilizando peroratas de los sesenta, que ya costaron mucha sangre en América Latina, desean impedir que sus amigos que viven de privilegios dejen de hacerlo, USAC especialmente incluida. Promueven “espacios de discusión” donde corean los únicos gritos que aprendieron en las pocas clases a las que asistieron en la misma universidad y los comparten con un representante del sindicato del TSE para dejar claro que están contra PROREFORMA, con posturas que únicamente promueven el rechazo visceral pero nunca la alternativa propositiva, resultado de un trabe ideológico y de una incapacidad manifiesta. El denominado “sindicato magisterial”, representado por un personaje que no fue expulsado por dejadez y frivolidad de autoridades que no cumplen con su deber, promueve la postura oficial y se torna el mejor mercenario para bochinches. Curiosa también, ¡cómo no!, la postura del impávido Ministro de Finanzas quien hace un presupuesto que solamente él se cree para que finalmente lo manosee uno de sus ex subalternos con opuesto criterio y el fin último de financiar toda esa silenciosa involución. La guinda, la ponen otros del entorno próximo que con odio compulsivo, polarizan y homenajean a asesinos y delincuentes de aquel conflicto armado que todavía perdura en sus mentes, olvidándose de otras víctimas, al mejor estilo argentino del momento. La orquesta se acompasa bajo la batuta experta de una embajada isleña y otros caribeños más novatos, asiduos consejeros.
El Presidente está siendo progresivamente apartado de la gestión política, tal como se hizo con el Vicepresidente, y lo contentan con sus programitas de radio y sus “gobernando con la gente”, que le preparan días antes para que todo quede como le gusta y las preguntas sean las “pertinentes”, mientras tras bambalinas otros mueven los hilos. La realidad es que el país está gobernado por algunos que nunca elegimos y manipulado ideológicamente por quienes tampoco fueron capaces de obtener representación política suficiente. Si a ese manifiesto escenario le sumamos los tránsfugas que incorporan al Congreso partidos políticos que nadie voto y tampoco existían durante el proceso electoral, conformamos la debacle en que vivimos y enfrentamos un enorme fraude a la democracia.
Este año 2010 es decisivo. Es la oportunidad de oro para que intenten rentabilizar las “inversiones” que están haciendo opacamente con dinero público. Veremos, seguramente, cosas mucho peores y golpes de timón que serán auténticos golpes de estado, aunque esa denominación la reserven para sus oponentes. Esa trasnochada izquierda codiciosa cuyos discursos descansan en el pueblo y en la gente, nunca se ha preocupado por nadie que no sea su propio ego y sus mezquinos intereses. Promueven la polarización, el miedo, el odio y mucha violencia y se constata que no han evolucionado positivamente en nada.
¡Feliz Año!..., a todos.
Para mayor estafa a la democracia, el equipo en la sombra está conformado por toda una mesnada de la vieja izquierda vengativa, ideológicamente perdida y revanchista. Se pueden ver “grandes figuras” cerca del poder, como la de un ex secretario general de la URNG, condenado por violación y ahora prominente asesor presidencial, quien el pasado 12 de octubre firmó una carta, como representante gubernamental, donde acordó, con otro grupo también de ese ramal ideológico -FRENA-, la intervención de la empresa eléctrica en San Marcos. Los “intelectuales del régimen” y otros interesados, han contribuido creando el grupo FARO y utilizando peroratas de los sesenta, que ya costaron mucha sangre en América Latina, desean impedir que sus amigos que viven de privilegios dejen de hacerlo, USAC especialmente incluida. Promueven “espacios de discusión” donde corean los únicos gritos que aprendieron en las pocas clases a las que asistieron en la misma universidad y los comparten con un representante del sindicato del TSE para dejar claro que están contra PROREFORMA, con posturas que únicamente promueven el rechazo visceral pero nunca la alternativa propositiva, resultado de un trabe ideológico y de una incapacidad manifiesta. El denominado “sindicato magisterial”, representado por un personaje que no fue expulsado por dejadez y frivolidad de autoridades que no cumplen con su deber, promueve la postura oficial y se torna el mejor mercenario para bochinches. Curiosa también, ¡cómo no!, la postura del impávido Ministro de Finanzas quien hace un presupuesto que solamente él se cree para que finalmente lo manosee uno de sus ex subalternos con opuesto criterio y el fin último de financiar toda esa silenciosa involución. La guinda, la ponen otros del entorno próximo que con odio compulsivo, polarizan y homenajean a asesinos y delincuentes de aquel conflicto armado que todavía perdura en sus mentes, olvidándose de otras víctimas, al mejor estilo argentino del momento. La orquesta se acompasa bajo la batuta experta de una embajada isleña y otros caribeños más novatos, asiduos consejeros.
El Presidente está siendo progresivamente apartado de la gestión política, tal como se hizo con el Vicepresidente, y lo contentan con sus programitas de radio y sus “gobernando con la gente”, que le preparan días antes para que todo quede como le gusta y las preguntas sean las “pertinentes”, mientras tras bambalinas otros mueven los hilos. La realidad es que el país está gobernado por algunos que nunca elegimos y manipulado ideológicamente por quienes tampoco fueron capaces de obtener representación política suficiente. Si a ese manifiesto escenario le sumamos los tránsfugas que incorporan al Congreso partidos políticos que nadie voto y tampoco existían durante el proceso electoral, conformamos la debacle en que vivimos y enfrentamos un enorme fraude a la democracia.
Este año 2010 es decisivo. Es la oportunidad de oro para que intenten rentabilizar las “inversiones” que están haciendo opacamente con dinero público. Veremos, seguramente, cosas mucho peores y golpes de timón que serán auténticos golpes de estado, aunque esa denominación la reserven para sus oponentes. Esa trasnochada izquierda codiciosa cuyos discursos descansan en el pueblo y en la gente, nunca se ha preocupado por nadie que no sea su propio ego y sus mezquinos intereses. Promueven la polarización, el miedo, el odio y mucha violencia y se constata que no han evolucionado positivamente en nada.
¡Feliz Año!..., a todos.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Acuerdos de Paz
Llegamos a un aniversario más de la firma de los acuerdos de paz. Es posible que se vuelvan a levantar voces en torno al no cumplimiento de los mismos, especialmente contra el Ejército, que a fin de cuentas es la piñata más cómoda para apalear con ese discurso. Sin embargo, hay que dejar claro que ha sido la única institución que ha cumplido cabalmente la mayoría de los compromisos, con excepción de la cesión del Decam al Ministerio de Gobernación, más por ineficiencia, incapacidad o falta de voluntad de este último que por otra cosa. Algunos, llegado este punto, se rasgarán las vestiduras, pero repasen el correspondiente acuerdo para ver que no queda mucho por hacer. Lo que no se cumplió obedece a que se hizo una consulta popular y el resultado que se perseguía, modificar algunos artículos constitucionales, no se logró. Por tanto, no es posible nombrar un ministro de la Defensa Civil o cambiar las misiones constitucionales, entre otras cosas.
Hay, sin embargo, otros aspectos de interés que es preciso resaltar. Uno es el reconocimiento a la institución por cumplir y hasta firmar públicamente la finalización de algunos de esos compromisos, como fue la reducción de efectivos en un 33 por ciento. Otro, haber adaptado su presupuesto, no ya al 0.66 por ciento del PIB, sino a la mitad, lo que no permite, como estaba previsto, llevar a cabo la modernización. Muchos querrán encontrar esa cifra en los acuerdos, pero es posible que nunca lo hagan. Es producto de un cálculo minucioso, tomando las cantidades que figuran en uno de los anexos donde, por cierto, hay otras condiciones del pacto. La tasa del 0.66 por ciento se fija con la premisa de que el crecimiento económico será sostenido y mínimo del 6 por ciento anual, lo que significa que en 2009 el presupuesto del Ejército debería no haber sido menor de Q2.149.9 millones, y para 2010 estaría en torno a los Q2.277.9 millones. Parece un buen momento para aclarar ciertos puntos que voces interesadas nunca terminan ni de explicar ni, como he comprobado en ocasiones, de entender, aunque los manejan con soltura a su capricho y discrecionalidad.
La realidad es que un sector significativo de la sociedad vive de hacer críticas continuas a ciertas instituciones, y de esa forma generan donaciones y fondos que sustentan inútiles estudios y propuestas reiterativas mientras la crítica prosiga. Otra parte sigue con la cantaleta ideológica y, en los estertores de sus agónicos postulados, cocean como pueden a los que saben no se defenderán porque apolítico y no deliberante es su papel. Y, finalmente, algunos más prefieren un país sin militares porque es la forma de que la anarquía termine por implantarse y así puedan reinar en sus respectivos feudos. ¿Para qué si no la reducción del 50 por ciento en 2004?
Quieren ser líderes sin capacidad de liderazgo y no les gusta la competencia de un grupo de personas uniformadas: “la envidia es aquella pasión que ve con maligna ojeriza la superioridad de quienes realmente merecen toda la superioridad que ostentan” (A. Smith). ¡Claro que hay elementos innobles en la institución!, ¿y dónde no?, pero eso no le resta el valor como colectivo ni el ejemplo que han dado. Encerremos la demagogia en el baúl y expresemos las cosas como son. No es necesario que la historia cuente lo que fue cuando ya nada tiene arreglo. Si no están conformes, miren el porqué de sus diferencias y verán odio visceral, forma de vivir o, sencillamente, incapacidad de generar más discursos que los confrontativos. La verdad, guste o no, solo es una.
Hay, sin embargo, otros aspectos de interés que es preciso resaltar. Uno es el reconocimiento a la institución por cumplir y hasta firmar públicamente la finalización de algunos de esos compromisos, como fue la reducción de efectivos en un 33 por ciento. Otro, haber adaptado su presupuesto, no ya al 0.66 por ciento del PIB, sino a la mitad, lo que no permite, como estaba previsto, llevar a cabo la modernización. Muchos querrán encontrar esa cifra en los acuerdos, pero es posible que nunca lo hagan. Es producto de un cálculo minucioso, tomando las cantidades que figuran en uno de los anexos donde, por cierto, hay otras condiciones del pacto. La tasa del 0.66 por ciento se fija con la premisa de que el crecimiento económico será sostenido y mínimo del 6 por ciento anual, lo que significa que en 2009 el presupuesto del Ejército debería no haber sido menor de Q2.149.9 millones, y para 2010 estaría en torno a los Q2.277.9 millones. Parece un buen momento para aclarar ciertos puntos que voces interesadas nunca terminan ni de explicar ni, como he comprobado en ocasiones, de entender, aunque los manejan con soltura a su capricho y discrecionalidad.
La realidad es que un sector significativo de la sociedad vive de hacer críticas continuas a ciertas instituciones, y de esa forma generan donaciones y fondos que sustentan inútiles estudios y propuestas reiterativas mientras la crítica prosiga. Otra parte sigue con la cantaleta ideológica y, en los estertores de sus agónicos postulados, cocean como pueden a los que saben no se defenderán porque apolítico y no deliberante es su papel. Y, finalmente, algunos más prefieren un país sin militares porque es la forma de que la anarquía termine por implantarse y así puedan reinar en sus respectivos feudos. ¿Para qué si no la reducción del 50 por ciento en 2004?
Quieren ser líderes sin capacidad de liderazgo y no les gusta la competencia de un grupo de personas uniformadas: “la envidia es aquella pasión que ve con maligna ojeriza la superioridad de quienes realmente merecen toda la superioridad que ostentan” (A. Smith). ¡Claro que hay elementos innobles en la institución!, ¿y dónde no?, pero eso no le resta el valor como colectivo ni el ejemplo que han dado. Encerremos la demagogia en el baúl y expresemos las cosas como son. No es necesario que la historia cuente lo que fue cuando ya nada tiene arreglo. Si no están conformes, miren el porqué de sus diferencias y verán odio visceral, forma de vivir o, sencillamente, incapacidad de generar más discursos que los confrontativos. La verdad, guste o no, solo es una.
sábado, 26 de diciembre de 2009
!Vos, Santa!
Querido Santa.
Mi mamita no quiere que conecte la compu. Como ya cumplí un añito más me di un colazo por el café internet. ¡Ná que ver!, ni agua me sirven, pero entro al facebook y al mail. ¿Sabés que estamos en crisis?. He leído que cerca de donde eres, echan puntan y no lo pasan tan mal. Aquí tenemos un buen clima pero, ¡puchica!, nos quedamos helados con malas épocas como esta.
El Gobierno, bueno vos de eso no sabés porque vivís solo con los ciervos, pero para que te hagás una idea son los que nos friegan como quieren y dicen que es por nuestro bien, quiere subir los impuestos -¡qué de a huevo!- y mi papi alega que de donde telas va a sacar más para que la gemela se lo gaste como quiera. Creo que se refiere a aquellas torres de NY city, pero yo le digo: ¡papi si Bin Laden las destruyó hace años!, y mi papi murmura, se masca y entre dientes dice algo así como: ¡falta hace uno tropical!. No tengo ni idea de lo que piensa, ya sabés como son los mayores.
Mira vos, quiero una cicle grandota y si la encuentras con remos, mejor. Tal como van las cosas voy a tener que hacer mi tanate y salir volando y saber si hasta nadando. Me urge un juego de cartas y una ruleta con fichas. En el descanso del cole, voy a montar un mi casino. Quiero ayudar a papi. Lo haré en el recreo y junto a la tiendita de los jueves, así me irá mejor. ¿Tú crees que la miss me dirá algo?. ¡Aguas Santa!, no se te puede olvidar, para mi bici, el chaleco y el casco pero porfis con la placa grabada. Ya sabés, negro con letras blancas y tu hacete uno para poder circular con tu trineo. La verdad que no sirve para nada porque siguen tronandose a gente desde las motos, pero mejor no tener clavos. También un Lego fiscal, pá que algunos se distraigan construyendo su castillo de tasas, deudas y pagos, así no friegan. Ah, ¡cómo no!, una piñata-Taracena para cachimbiarla. He visto en la TV que le arrojan agua, le chipotean la cara, le empujan y le quiebran las lentes. ¡Debe ser bien chilera la cosa!. Si te querés rayar, traéme un juego moderno de esos de “dice que su familia progresa”, pero no chafa sino bien caquero. Hay que agarrarle la onda y ser un poco mañoso pero cuando controlás, ganás un pistarrajal. Las instrucciones son difíciles de conseguir. Uno que sale en la tele dice que no las da. ¡Ah!, y un walkie talkie, que suben los celus.
Esto de ser niño me preocupa porque asegura don Antonio -el papito de Luis- que cuando seamos mayores tenemos que pagar no sé cuantos miles de pesos por las deudas que contrae el Gobierno. Ala madre, Santa, ¿será posible que todavía no he ganado un len y ya debo un montón de pisto?. No entiendo mucho de política pero dejaré de cantinearme a Claudita porque entonces deberé el doble, ¡digo yo!.
Mira vos Santa, creo que el mejor regalo de todos es que me llevés a dar una vuelta por donde tu vivís. Allí todo blanquito, silencioso, bien mango, cool, sin nadie que te joda. Algún rebuzno de reno impertinente pero poco más. Aquí, entre el humo de las camionetas, los mareros y los rebuznos, también impertinentes, aunque no de renos, la vida es muy particular.
Te quiero.
Pablete
Mi mamita no quiere que conecte la compu. Como ya cumplí un añito más me di un colazo por el café internet. ¡Ná que ver!, ni agua me sirven, pero entro al facebook y al mail. ¿Sabés que estamos en crisis?. He leído que cerca de donde eres, echan puntan y no lo pasan tan mal. Aquí tenemos un buen clima pero, ¡puchica!, nos quedamos helados con malas épocas como esta.
El Gobierno, bueno vos de eso no sabés porque vivís solo con los ciervos, pero para que te hagás una idea son los que nos friegan como quieren y dicen que es por nuestro bien, quiere subir los impuestos -¡qué de a huevo!- y mi papi alega que de donde telas va a sacar más para que la gemela se lo gaste como quiera. Creo que se refiere a aquellas torres de NY city, pero yo le digo: ¡papi si Bin Laden las destruyó hace años!, y mi papi murmura, se masca y entre dientes dice algo así como: ¡falta hace uno tropical!. No tengo ni idea de lo que piensa, ya sabés como son los mayores.
Mira vos, quiero una cicle grandota y si la encuentras con remos, mejor. Tal como van las cosas voy a tener que hacer mi tanate y salir volando y saber si hasta nadando. Me urge un juego de cartas y una ruleta con fichas. En el descanso del cole, voy a montar un mi casino. Quiero ayudar a papi. Lo haré en el recreo y junto a la tiendita de los jueves, así me irá mejor. ¿Tú crees que la miss me dirá algo?. ¡Aguas Santa!, no se te puede olvidar, para mi bici, el chaleco y el casco pero porfis con la placa grabada. Ya sabés, negro con letras blancas y tu hacete uno para poder circular con tu trineo. La verdad que no sirve para nada porque siguen tronandose a gente desde las motos, pero mejor no tener clavos. También un Lego fiscal, pá que algunos se distraigan construyendo su castillo de tasas, deudas y pagos, así no friegan. Ah, ¡cómo no!, una piñata-Taracena para cachimbiarla. He visto en la TV que le arrojan agua, le chipotean la cara, le empujan y le quiebran las lentes. ¡Debe ser bien chilera la cosa!. Si te querés rayar, traéme un juego moderno de esos de “dice que su familia progresa”, pero no chafa sino bien caquero. Hay que agarrarle la onda y ser un poco mañoso pero cuando controlás, ganás un pistarrajal. Las instrucciones son difíciles de conseguir. Uno que sale en la tele dice que no las da. ¡Ah!, y un walkie talkie, que suben los celus.
Esto de ser niño me preocupa porque asegura don Antonio -el papito de Luis- que cuando seamos mayores tenemos que pagar no sé cuantos miles de pesos por las deudas que contrae el Gobierno. Ala madre, Santa, ¿será posible que todavía no he ganado un len y ya debo un montón de pisto?. No entiendo mucho de política pero dejaré de cantinearme a Claudita porque entonces deberé el doble, ¡digo yo!.
Mira vos Santa, creo que el mejor regalo de todos es que me llevés a dar una vuelta por donde tu vivís. Allí todo blanquito, silencioso, bien mango, cool, sin nadie que te joda. Algún rebuzno de reno impertinente pero poco más. Aquí, entre el humo de las camionetas, los mareros y los rebuznos, también impertinentes, aunque no de renos, la vida es muy particular.
Te quiero.
Pablete
lunes, 14 de diciembre de 2009
Linchamientos
Con frecuencia, asistimos a un linchamiento en cualquier parte del país. Recientemente, se produjeron algunos en los que, además, de prender fuego a alguna auto patrulla de la PNC se invadieron instalaciones policiales. Ese tipo de “crimen popular” no ha sido ni perseguido ni castigado con la necesaria contundencia y proyecta una imagen pobre del país y más preocupante del Gobierno.
Habría que comenzar preguntándose quién tiene la capacidad de convocar en el área rural a un grupo numeroso de personas donde los medios de comunicación no son los mejores ni el transporte público tampoco. Me da que la respuesta quedaría reducida al líder político-social o al religioso. ¿Se me olvida alguien?. Por tanto, habría que investigar a esos “nuevos Lynch’s locales” para poder llegar al meollo del asunto y depurar responsabilidades. Otra cuestión sobre la que reflexionar es que esos actos, al igual que los azotes públicos y otros castigos denigrantes que atentan contra los derechos del individuo, nada tienen de maya y mucho de salvajismo. De una vez por todas hay que debatir seriamente sobre los límites del derecho consuetudinario. Quienes lo practican o lo permiten, a veces en presencia o con participación de menores, deberían también ser indagados, cuando no enjuiciados. Hay que dejarse de sandeces y posicionarse frente a ese tipo de comportamientos delictivos. ¿Cuánto de aquello trae estas consecuencias?.
No creo que sea producto, como muchos sostienen, de los años de conflicto. De ser así veríamos lo mismo o parecido en Colombia, en El Salvador, en Bosnia o en cualquier otra parte del mundo. Sin embargo, los casos más recientes que me vienen a la memoria son los del oeste americano de los siglos XVIII y XIX, cuando grupos de asaltantes, de cuatreros y de asesinos campaban a sus anchas e imponían la ley del más fuerte. ¿Será que esa es la situación del país y no queremos reconocerlo?.
Se observan pocas denuncias públicas y menos reacción política local que condenen esa conducta criminal que implica a todos, colectivo indígena incluido. Esa clase de comportamiento debe ser manifiesta y contundentemente censurada y no escudarse en lo mal que realmente estamos y en cómo no funciona ni la seguridad ni la justica, que también es una gran verdad. “Orgullosos” de mantener uno de los mayores índices de muertes violentas e incapaces de reducirlos a pesar de “planes” inexistentes y promesas incumplidas, pareciera que también debemos estar “contentos” de ocupar el primer lugar en bárbaras ejecuciones populares.
No hablamos solamente de castigar a un infractor, que ni puede defenderse ni cuenta con la oportunidad de declarar su inocencia, sino de todo un rito de destrucción del ser humano, de la violación sistemática del mismo y del desprecio de valores fundamentales. Se le golpea, se le arrastra hasta que la carne queda al descubierto, se le corta en trozos y/o se le prende fuego sin mayor piedad. ¿Qué delito puede tener un castigo similar?. ¿Qué justicia es esa?. ¿Por qué el Gobierno no hace presencia inmediata e impide que eso ocurra?. Parece que la incapacidad o el interés ocupan un importante papel en la gestión de esas situaciones de crisis. ¿Quiénes ganan al final con todo ello?.
Si antes dábamos pena, ahora damos vergüenza. Seguimos sin querer saber quiénes son ni enfrentar el tema con la inflexibilidad que merece. ¿Por qué no suprimir la ayuda de cohesión social en lugares donde eso ocurra?. Mientras eso ocurre, el Gobierno dilapida dinero en celebrar el día de la transparencia. ¿Se puede tener el norte más perdido?.
Habría que comenzar preguntándose quién tiene la capacidad de convocar en el área rural a un grupo numeroso de personas donde los medios de comunicación no son los mejores ni el transporte público tampoco. Me da que la respuesta quedaría reducida al líder político-social o al religioso. ¿Se me olvida alguien?. Por tanto, habría que investigar a esos “nuevos Lynch’s locales” para poder llegar al meollo del asunto y depurar responsabilidades. Otra cuestión sobre la que reflexionar es que esos actos, al igual que los azotes públicos y otros castigos denigrantes que atentan contra los derechos del individuo, nada tienen de maya y mucho de salvajismo. De una vez por todas hay que debatir seriamente sobre los límites del derecho consuetudinario. Quienes lo practican o lo permiten, a veces en presencia o con participación de menores, deberían también ser indagados, cuando no enjuiciados. Hay que dejarse de sandeces y posicionarse frente a ese tipo de comportamientos delictivos. ¿Cuánto de aquello trae estas consecuencias?.
No creo que sea producto, como muchos sostienen, de los años de conflicto. De ser así veríamos lo mismo o parecido en Colombia, en El Salvador, en Bosnia o en cualquier otra parte del mundo. Sin embargo, los casos más recientes que me vienen a la memoria son los del oeste americano de los siglos XVIII y XIX, cuando grupos de asaltantes, de cuatreros y de asesinos campaban a sus anchas e imponían la ley del más fuerte. ¿Será que esa es la situación del país y no queremos reconocerlo?.
Se observan pocas denuncias públicas y menos reacción política local que condenen esa conducta criminal que implica a todos, colectivo indígena incluido. Esa clase de comportamiento debe ser manifiesta y contundentemente censurada y no escudarse en lo mal que realmente estamos y en cómo no funciona ni la seguridad ni la justica, que también es una gran verdad. “Orgullosos” de mantener uno de los mayores índices de muertes violentas e incapaces de reducirlos a pesar de “planes” inexistentes y promesas incumplidas, pareciera que también debemos estar “contentos” de ocupar el primer lugar en bárbaras ejecuciones populares.
No hablamos solamente de castigar a un infractor, que ni puede defenderse ni cuenta con la oportunidad de declarar su inocencia, sino de todo un rito de destrucción del ser humano, de la violación sistemática del mismo y del desprecio de valores fundamentales. Se le golpea, se le arrastra hasta que la carne queda al descubierto, se le corta en trozos y/o se le prende fuego sin mayor piedad. ¿Qué delito puede tener un castigo similar?. ¿Qué justicia es esa?. ¿Por qué el Gobierno no hace presencia inmediata e impide que eso ocurra?. Parece que la incapacidad o el interés ocupan un importante papel en la gestión de esas situaciones de crisis. ¿Quiénes ganan al final con todo ello?.
Si antes dábamos pena, ahora damos vergüenza. Seguimos sin querer saber quiénes son ni enfrentar el tema con la inflexibilidad que merece. ¿Por qué no suprimir la ayuda de cohesión social en lugares donde eso ocurra?. Mientras eso ocurre, el Gobierno dilapida dinero en celebrar el día de la transparencia. ¿Se puede tener el norte más perdido?.
lunes, 7 de diciembre de 2009
La Corte
En reciente sentencia, la Corte de Constitucionalidad (CC) sembró más inseguridad jurídica en el país de la ya existente. Por tres votos contra dos, dio la razón a la Comisión Nacional de Energía Eléctrica frente al amparo de la Empresa Eléctrica (EEGSA). Dictaminó que el ente gubernamental puede fijar el VAD, es decir la parte proporcional de la tarifa que va a parar a la distribuidora. Eso es mucho más que un tecnicismo jurídico y su trascendencia la pagaremos todos en el mediano plazo. El reclamo internacional apunta a más de Q5.000 millones. Si usted es inversor ya sabe que se expone a que ese ente, insisto del Gobierno, regule los beneficios de su inversión al capricho del momento y no podrá acudir a ninguna instancia judicial para exponer o pelear su caso puesto que ya se dictó sentencia definitiva. Sus inversiones quedarán condicionadas a la relación que mantenga con el poder.
Cuando se llevó a cabo la privatización, se publicó una ley que “aseguraba”, precisamente, que ni las distribuidoras ni el órgano central pudieran amañar los procesos en su beneficio. Se certificaba con ello que el precio final debería fijarse por alguien con capacidad técnica que no perteneciera ni al Gobierno ni obedeciera a los intereses de las empresas. Por ello, la Comisión Pericial, conformada por expertos en la materia, debería ser la única con esa capacidad (véase Chile). Sin embargo, la particular interpretación, mínimamente ganada, de la CC fija nuevas y preocupantes reglas de juego para los negocios en general, ya que la distribución afecta a todo el colectivo empresarial y de ahí la trascendencia del evento. Ahora, cualquier Gobierno puede agarrar, por donde yo me sé, a quienes pensaban que eso era un problema de la EEGSA. ¿Cuánto pagará su empresa por la próxima factura eléctrica?, la respuesta es que el Gobierno de turno lo decidirá. ¡Agárrese a las consecuencias!.
Por otra parte, eso de que todas las disputas puedan llegar a la CC parece un mecanismo perverso. En otros lugares del mundo, esos que denominamos civilizados, a donde viajamos y nos maravillamos de lo que ocurre, la CC se limita a resolver interpretaciones de la Constitución. Es decir, termina siendo un tribunal de interpretación política, más que penal, administrativo o civil. El hecho de utilizar la CC como “Súper Corte Suprema de Justicia” la deja en evidencia y debería atraer la atención del ciudadano en la elección y en el actuar de sus integrantes. ¿Cómo es posible que algún magistrado cuyo hijo trabaja en una importante Dirección de Gobierno pueda resolver imparcialmente asuntos donde el Gobierno es parte?, o ¿cuántos son catedráticos asalariados de universidad pública o suplentes con despacho abierto?. Si se incursiona en el Derecho, la excusa o la recusación son instrumentos que intentan prevenir la actuación tendenciosa e incluso delictiva de magistrados que son juez y parte en ciertos asuntos.
Tras el empacho de la pasada elección de magistrados pareciera que hay un conformismo con la actual situación y, sin embargo, el peligro sigue latente. Mientras exista una CC conformada políticamente, como ahora, y pueda conocer de todos los asuntos, de nada nos sirve que fiscalicemos la selección de jueces o tribunales de menor nivel. Si a ello le añadimos que hay intereses de algunos magistrados que pueden incidir en el principio de independencia judicial, la suerte está echada.
Los inversionistas sí terminan por valorar todos esos puntos. ¿Será por eso la reciente escasa oferta -3 de 16 posibles- (una es del propio Estado), en la licitación de anillos de transporte eléctrico?.
Cuando se llevó a cabo la privatización, se publicó una ley que “aseguraba”, precisamente, que ni las distribuidoras ni el órgano central pudieran amañar los procesos en su beneficio. Se certificaba con ello que el precio final debería fijarse por alguien con capacidad técnica que no perteneciera ni al Gobierno ni obedeciera a los intereses de las empresas. Por ello, la Comisión Pericial, conformada por expertos en la materia, debería ser la única con esa capacidad (véase Chile). Sin embargo, la particular interpretación, mínimamente ganada, de la CC fija nuevas y preocupantes reglas de juego para los negocios en general, ya que la distribución afecta a todo el colectivo empresarial y de ahí la trascendencia del evento. Ahora, cualquier Gobierno puede agarrar, por donde yo me sé, a quienes pensaban que eso era un problema de la EEGSA. ¿Cuánto pagará su empresa por la próxima factura eléctrica?, la respuesta es que el Gobierno de turno lo decidirá. ¡Agárrese a las consecuencias!.
Por otra parte, eso de que todas las disputas puedan llegar a la CC parece un mecanismo perverso. En otros lugares del mundo, esos que denominamos civilizados, a donde viajamos y nos maravillamos de lo que ocurre, la CC se limita a resolver interpretaciones de la Constitución. Es decir, termina siendo un tribunal de interpretación política, más que penal, administrativo o civil. El hecho de utilizar la CC como “Súper Corte Suprema de Justicia” la deja en evidencia y debería atraer la atención del ciudadano en la elección y en el actuar de sus integrantes. ¿Cómo es posible que algún magistrado cuyo hijo trabaja en una importante Dirección de Gobierno pueda resolver imparcialmente asuntos donde el Gobierno es parte?, o ¿cuántos son catedráticos asalariados de universidad pública o suplentes con despacho abierto?. Si se incursiona en el Derecho, la excusa o la recusación son instrumentos que intentan prevenir la actuación tendenciosa e incluso delictiva de magistrados que son juez y parte en ciertos asuntos.
Tras el empacho de la pasada elección de magistrados pareciera que hay un conformismo con la actual situación y, sin embargo, el peligro sigue latente. Mientras exista una CC conformada políticamente, como ahora, y pueda conocer de todos los asuntos, de nada nos sirve que fiscalicemos la selección de jueces o tribunales de menor nivel. Si a ello le añadimos que hay intereses de algunos magistrados que pueden incidir en el principio de independencia judicial, la suerte está echada.
Los inversionistas sí terminan por valorar todos esos puntos. ¿Será por eso la reciente escasa oferta -3 de 16 posibles- (una es del propio Estado), en la licitación de anillos de transporte eléctrico?.
lunes, 30 de noviembre de 2009
David y Pulgarcito
El “pulgarcito centroamericano” (El Salvador), lleva años dándonos lecciones de lo que es mejorar la competitividad y la calidad de vida, a pesar de ser un país de posconflicto, escusa que otros arguyen. Sus ciudadanos, su clase política y empresarial han sido capaces de empujar en la misma dirección y situarlo como el tercer país de la región en prácticamente todos los indicadores institucionales.
El pasado domingo, el “David” de la zona (Honduras) demostró que a pesar de la oposición, incluso grosera, de la mayoría de los países, del intervencionismo descarado de los “hijos de Fidel” y de ciertas presiones mediáticas, se puede salir adelante y dar al mundo una auténtica lección de política, de ciudadana, de educación y de espíritu de superación.
Los grandes, los lideres, no son precisamente los que se pliegan a los designios de otros, mucho menos si están manifiestamente equivocados. Ahí está USA que apostó por reconocer el resultado de las elecciones hondureñas, pero también Panamá y, a última hora, lo que no desmerece, Costa Rica, entre otros. El presidente Arias supo rentabilizar la negociación amañada que impulsó la OEA pero también rendirse a las evidencias y la racionalidad del caso al cambiar sustancialmente de postura.
Guatemala, políticamente hablando, tardó oficialmente en dejar claro lo que se evidenció tras el cierre de fronteras: siempre apostó por el delincuente Zelaya. Ahora, sin liderazgo -algo nada nuevo- deberá acomodarse a la nueva posición internacional que sin duda ira progresivamente reconociendo al nuevo gobierno hondureño. En los pequeños detalles está la diferencia, aunque aquí y en otros lugares, no se supo utilizar. Era un buen momento para que la cordura hubiese imperado pero, como otros muchos, se desaprovechó, porque había que quedar bien con los que pagan y dirigen voluntades desde la más desesperada agonía ideológica. Seguimos siendo rebasados por casi todos y cuando se quiera ejercer o reclamar el liderazgo histórico, seremos los últimos de la fila y habrá que esperar el turno, aunque siempre queda la escusa de los 500 años de opresión o la del conflicto armado. ¿Dará asilo Fidel o Chávez a Zelaya?. ¿Por qué no se va a vivir el ex hondureño a esos paraísos socialistas, a ver cuánto le permiten hablar y qué calidad de vida le espera?.
Honduras ha tenido la determinación de frenar la avalancha populista que galopaba desbocada. La democracia, lejos de haber sido violada como muchos pretenden, dejo ver mecanismos de protección que parecían dormimos o eran ignorados. Un poder legislativo eficiente o un poder judicial independiente, pueden servir de contrapeso a un ejecutivo con vocación absolutista. Se acabó el presidencialismo de corte dictatorial y la historia tendrá que reconocer este punto de no retorno. Antes se luchó contra dictadores y ahora hay que enfrentar a los usurpadores y a los delincuentes políticos cuyos fines son idénticos: perpetuarse en el poder y oprimir hasta sangrar. ¡Atención a los contumaces!.
Los modernos golpes “democráticos” y el afán revanchista, tienen remedio y el ejemplo hondureño es un referente. El cambio siempre ha sido protagonizado por elites y liderado por quienes han sido capaces de arriesgar lo necesario. Los pasivos, los cobardes, los acomodados y otros conformistas, nunca han protagonizado nada, menos grandes revoluciones o cambios sustanciales, salvo empleando la fuerza, el engaño o la coacción.
La región contaba con un Pulgarcito ejemplar y ahora con un histórico David. Por aquí, lamentablemente, seguimos pensando en el grandote de Goliat o en el asistencialismo gubernamental. Esa es la diferencia con los grandes, no otras.
El pasado domingo, el “David” de la zona (Honduras) demostró que a pesar de la oposición, incluso grosera, de la mayoría de los países, del intervencionismo descarado de los “hijos de Fidel” y de ciertas presiones mediáticas, se puede salir adelante y dar al mundo una auténtica lección de política, de ciudadana, de educación y de espíritu de superación.
Los grandes, los lideres, no son precisamente los que se pliegan a los designios de otros, mucho menos si están manifiestamente equivocados. Ahí está USA que apostó por reconocer el resultado de las elecciones hondureñas, pero también Panamá y, a última hora, lo que no desmerece, Costa Rica, entre otros. El presidente Arias supo rentabilizar la negociación amañada que impulsó la OEA pero también rendirse a las evidencias y la racionalidad del caso al cambiar sustancialmente de postura.
Guatemala, políticamente hablando, tardó oficialmente en dejar claro lo que se evidenció tras el cierre de fronteras: siempre apostó por el delincuente Zelaya. Ahora, sin liderazgo -algo nada nuevo- deberá acomodarse a la nueva posición internacional que sin duda ira progresivamente reconociendo al nuevo gobierno hondureño. En los pequeños detalles está la diferencia, aunque aquí y en otros lugares, no se supo utilizar. Era un buen momento para que la cordura hubiese imperado pero, como otros muchos, se desaprovechó, porque había que quedar bien con los que pagan y dirigen voluntades desde la más desesperada agonía ideológica. Seguimos siendo rebasados por casi todos y cuando se quiera ejercer o reclamar el liderazgo histórico, seremos los últimos de la fila y habrá que esperar el turno, aunque siempre queda la escusa de los 500 años de opresión o la del conflicto armado. ¿Dará asilo Fidel o Chávez a Zelaya?. ¿Por qué no se va a vivir el ex hondureño a esos paraísos socialistas, a ver cuánto le permiten hablar y qué calidad de vida le espera?.
Honduras ha tenido la determinación de frenar la avalancha populista que galopaba desbocada. La democracia, lejos de haber sido violada como muchos pretenden, dejo ver mecanismos de protección que parecían dormimos o eran ignorados. Un poder legislativo eficiente o un poder judicial independiente, pueden servir de contrapeso a un ejecutivo con vocación absolutista. Se acabó el presidencialismo de corte dictatorial y la historia tendrá que reconocer este punto de no retorno. Antes se luchó contra dictadores y ahora hay que enfrentar a los usurpadores y a los delincuentes políticos cuyos fines son idénticos: perpetuarse en el poder y oprimir hasta sangrar. ¡Atención a los contumaces!.
Los modernos golpes “democráticos” y el afán revanchista, tienen remedio y el ejemplo hondureño es un referente. El cambio siempre ha sido protagonizado por elites y liderado por quienes han sido capaces de arriesgar lo necesario. Los pasivos, los cobardes, los acomodados y otros conformistas, nunca han protagonizado nada, menos grandes revoluciones o cambios sustanciales, salvo empleando la fuerza, el engaño o la coacción.
La región contaba con un Pulgarcito ejemplar y ahora con un histórico David. Por aquí, lamentablemente, seguimos pensando en el grandote de Goliat o en el asistencialismo gubernamental. Esa es la diferencia con los grandes, no otras.
martes, 24 de noviembre de 2009
Reforma (?) fiscal
Continúa el cuento de la “reforma” fiscal, siempre orientada a que pague más quien ya lo hace o más tiene. Ese ha sido, por años, el discurso de quienes desean beneficiarse de los demás y distribuir la riqueza que otros generan, a su antojo por supuesto, sin trasparencia ni fiscalización.
Naciones Unidas ha tenido “la capacidad” (o la audacia) de definir quién es pobre, en función de fijar una cantidad de dólares al día. Sin embargo, no ha podido determinar “quien es rico”. Esa reflexión la ha dejado en manos de los promotores de gravar la riqueza del exitoso. Si usted triunfa porque arriesga capital, es creativo, tiene ideas que impactan o sencillamente la suerte le sonríe, esos hijos…, de lo ajeno, rápidamente le hipotecarán su esfuerzo.
Se deja a criterio del Gobierno de turno los límites y de esa forma puede ir jodiendo a diversas capas sociales, en función de la presión política que desee hacer. Pero, ¿hay otra forma de actuar?, ¡claro que sí!. Por ejemplo, que paguen las carreteras quienes las utilizan y estén exentos de esa carga quienes no. De esta forma pagaría peaje solo si usted circula por esas vías. Aplique este criterio a la mayoría de los servicios y obtendrá respuesta. Ejemplo, la escuela pública.
El Gobierno se queja de una disminución en la recaudación, pero no dice lo mal que ejecuta el presupuesto ni que menos de la mitad de los contribuyentes posibles pagan sus impuestos. Desconoce, por ejemplo, que alrededor de un 60% es economía informal. ¿Cuántas facturas le emiten en el interior del país?. ¿Cuántas facturas consigue usted en mercados de cualquier ciudad?. ¿Qué justificante de compra le expiden cuando adquiere, en los cientos de semáforos, tarjetas prepago para celulares?. ¿Por qué no se fiscalizan los millonarios negocios de la Terminal?. ¿Por qué no se suprimen los enormes gastos en propaganda del Gobierno, en viáticos al exterior y en obras a los Diputados?. ¿Cómo se gastan los miles de millones de cohesión social?.
Se podría seguir con una larga lista de interrogantes y cuantificarlos de forma que el dinero que afanosamente buscan no está, en primera instancia, en más cargas impositivas, más bien en ser eficientes con lo que tienen y, sobre todo, en aclarar los anteriores interrogantes. El programa electoral del actual Gobierno se orientaba precisamente en promover la incorporación de todos los que no pagan por múltiples razones. No obstante, ha sido preferible no enfrentar esa batalla y mucho más cómodo señalar a los empresarios, a los ricos o a los poderosos (a todos los que ONU no define), antes que incorporar responsablemente a los que están fuera del sistema y no participan del esfuerzo común que reclaman.
Mientras no se aborde el problema tal cual es y se establezcan unos lineamientos claros donde el que más consuma o más uso haga de los servicios sea el que más pague, pero también, el que menos tiene asuma su responsabilidad, no avanzaremos mucho. Me parece muy bien becar los estudios universitarios de alumnos sin recursos, pero ¿por qué cuando esos mismos alumnos son profesionales exitosos y triunfan no devuelven el dinero que otros le prestaron para así proseguir con la ayuda?. El cuento de la redistribución está monopolizado por los que no pagan o por los que siempre se benefician o viven del sistema (JA y su sindicato es un buen ejemplo). ¿Quién termina pagando la subvención al transporte urbano sino los habitantes del interior?.Es momento de buscar otras alternativas mas transparentes, eficientes y justas y dejarse de cuentos chinos que sigan manipulando la realidad.
Naciones Unidas ha tenido “la capacidad” (o la audacia) de definir quién es pobre, en función de fijar una cantidad de dólares al día. Sin embargo, no ha podido determinar “quien es rico”. Esa reflexión la ha dejado en manos de los promotores de gravar la riqueza del exitoso. Si usted triunfa porque arriesga capital, es creativo, tiene ideas que impactan o sencillamente la suerte le sonríe, esos hijos…, de lo ajeno, rápidamente le hipotecarán su esfuerzo.
Se deja a criterio del Gobierno de turno los límites y de esa forma puede ir jodiendo a diversas capas sociales, en función de la presión política que desee hacer. Pero, ¿hay otra forma de actuar?, ¡claro que sí!. Por ejemplo, que paguen las carreteras quienes las utilizan y estén exentos de esa carga quienes no. De esta forma pagaría peaje solo si usted circula por esas vías. Aplique este criterio a la mayoría de los servicios y obtendrá respuesta. Ejemplo, la escuela pública.
El Gobierno se queja de una disminución en la recaudación, pero no dice lo mal que ejecuta el presupuesto ni que menos de la mitad de los contribuyentes posibles pagan sus impuestos. Desconoce, por ejemplo, que alrededor de un 60% es economía informal. ¿Cuántas facturas le emiten en el interior del país?. ¿Cuántas facturas consigue usted en mercados de cualquier ciudad?. ¿Qué justificante de compra le expiden cuando adquiere, en los cientos de semáforos, tarjetas prepago para celulares?. ¿Por qué no se fiscalizan los millonarios negocios de la Terminal?. ¿Por qué no se suprimen los enormes gastos en propaganda del Gobierno, en viáticos al exterior y en obras a los Diputados?. ¿Cómo se gastan los miles de millones de cohesión social?.
Se podría seguir con una larga lista de interrogantes y cuantificarlos de forma que el dinero que afanosamente buscan no está, en primera instancia, en más cargas impositivas, más bien en ser eficientes con lo que tienen y, sobre todo, en aclarar los anteriores interrogantes. El programa electoral del actual Gobierno se orientaba precisamente en promover la incorporación de todos los que no pagan por múltiples razones. No obstante, ha sido preferible no enfrentar esa batalla y mucho más cómodo señalar a los empresarios, a los ricos o a los poderosos (a todos los que ONU no define), antes que incorporar responsablemente a los que están fuera del sistema y no participan del esfuerzo común que reclaman.
Mientras no se aborde el problema tal cual es y se establezcan unos lineamientos claros donde el que más consuma o más uso haga de los servicios sea el que más pague, pero también, el que menos tiene asuma su responsabilidad, no avanzaremos mucho. Me parece muy bien becar los estudios universitarios de alumnos sin recursos, pero ¿por qué cuando esos mismos alumnos son profesionales exitosos y triunfan no devuelven el dinero que otros le prestaron para así proseguir con la ayuda?. El cuento de la redistribución está monopolizado por los que no pagan o por los que siempre se benefician o viven del sistema (JA y su sindicato es un buen ejemplo). ¿Quién termina pagando la subvención al transporte urbano sino los habitantes del interior?.Es momento de buscar otras alternativas mas transparentes, eficientes y justas y dejarse de cuentos chinos que sigan manipulando la realidad.
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