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lunes, 8 de noviembre de 2010

Perdónanos tata

El señor Presidente, que continuamente pide incrementar los impuestos, promueve la reforma fiscal y mendiga ayuda y préstamos porque no le alcanza el dinero del presupuesto, decidió condonar deudas impositivas a un “selecto” grupo de entidades y personas. Grotesca burla y vil nepotismo que reclama una categórica reacción, un contundente rechazo y un posterior escarmiento en las próximas elecciones ¡Casualidad que sean diputados afines, una empresa pública y cercanos colaboradores! Cualquier calificativo queda corto ante tamaña arbitrariedad.
Hay que tener una cara de piedra para pedirle al ciudadano honrado que haga otro esfuerzo y ponga más dinero del que normalmente le despojan, mientras quienes deben pagar por negligentes son eximidos en función de oscuras y preocupantes razones. Esa actitud simplemente no tiene cabida en ningún sistema de convivencia. Esquivó la responsabilidad del perdón presidencial a los condenados a muerte y no tuvo la valentía de enfrentar el problema de indultarlos públicamente, si así lo creía (yo sí lo creo), pero nos sorprende con el perdón fiscal, mucho más sutil, rastrero y selectivo. Incapaz de ejercer su derecho constitucional para evitar que algunos mueran, sí lo hizo para impedir que los que deben de pagar lo hagan ¿Cómo reaccionar ante esa pérfida actitud mientras hospitales, seguridad, escuelas y carreteras son un desastre?
La comunidad internacional debe suspender inmediatamente cualquier apoyo; o ser cómplice. Mientras los impuestos de españoles, noruegos, canadienses, norteamericanos y de otros, llegan al país a través de donaciones, se envía al mundo el mensaje de que aquí -si son consentidos presidenciales- no hay que cumplir la ley; aquellos otros ciudadanos ya cubrirán los gastos ¿Cómo atraer inversiones y que nos miren como un país con suficiente grado de decencia, honestidad y valores? La medida presidencial solo contribuye a destruir la imagen dañada que queda tras haber descendido sustancialmente en el índice de corrupción, en el de desarrollo humano y en el doing business. Hunden el país por segundos ante el silencio cómplice de muchos, el consentimiento asustadizo de otros, la colaboración diplomática y la pasividad de la mayoría. Tanto viaje a Japón para pedir préstamos o limosnear plañideramente ante la Unión Europea, cuando no hay voluntad de cobrar las tasas correspondientes al impago que debieron efectuar en su día ciertos favoritos. A otros, sin embargo, les cae la SAT con toda su capacidad fiscalizadora y sus multas. Esta desvergüenza no debe silenciarse.
El Vicepresidente, por su parte, manifestó no estar enterado. Ya nos hemos dado cuenta de que siempre se entera tarde, porque permite que una rosca lo mantenga aprisionado. Lo imperdonable es que él, que abandera la transparencia, siga ahí, apuntalando ese tipo de actuaciones que lo desmeritan. Hace un par de años, por Octubre, sugerí su dimisión, algo que amable y cordialmente me recordó en su momento. Pasado este tiempo reitero de nuevo, con todo mi respeto, aquella solicitud, sustentado en algo que por su experiencia, formación, prestigio y edad debe mantener: DIGNIDAD. No debe continuar siendo parte de una administración que maneja los fondos públicos despóticamente y exprime al contribuyente honrado con exigencias impositivas mientras condona a un selecto grupo de amigos cercanos. Eso es insostenible, imperdonable e inaceptable, a poco que quede vergüenza y algo de decencia.
Dejemos ya los lamentos, empresarios incluidos. Somos una caterva de pasivos capones que permitimos esos abusos y nos falta carácter para decirlo así de claro ¡De qué carajo nos quejamos!, estamos condenados al fracaso ¿Es solución un boicot fiscal?

martes, 2 de noviembre de 2010

Mas corrupción

El informe de Transparencia Internacional 2010 sitúa a Guatemala nueve puestos por debajo de 2009. Es decir, ocupa un peor lugar en percepción de corrupción. Quien haya seguido la dinámica político-económica del país, no debería sorprenderse ni extrañarse ya que es la consecuencia inevitable del mal gobierno que padecemos. Contrasta, sin embargo, con esta administración que ha cacareado insistentemente su apuesta por la transparencia, aunque ahí están los resultados cosechados !Dime de qué presumes y te diré de qué careces!
Crearon un viceministerio y un observatorio contra la corrupción y el vicepresidente enarboló la bandera de una lucha que tenía perdida de antemano desde el interior de la estructura política a la que pertenece. El viceministerio no sirvió para nada. Del observatorio no se oyó hablar después de la ruidosa presentación, a pesar de estar conformado por “personalidades ilustres de la academia, la sociedad civil y bla, bla, bla”. Y el vice, supuesto adalid de esa lucha (como de otras), hace tiempo que perdió la credibilidad y otras cosas. En política, como en casi todo, los resultados son los que cuentan y lo constatado es que los traslados millonarios de fondos continúan, cesaron a un ministro por no entregar los datos requeridos de MIFAPRO (consentido por el Presidente que no ordenó lo debido) y dilataron las peticiones de una diputada sobre informes del mismo programa. Cuando se proporcionaron, fue imposible trabajarlos porque el formato electrónico tenía toda clase de candados. Ademas, ahora parece que se exoneró o amnistió del pago de impuestos a “ciertos contribuyentes”. El Gobierno trabaja arduamente para impedir lo que dice promover: la transparencia.
Las primeras declaraciones gubernamentales, tras la publicación del informe, fueron de "preocupación", lo que traducido a lenguaje comprensible significa que les pela que digan tal o cual cosa porque ellos van a seguir haciendo lo mismo sin inmutarse. Ejemplo y curiosidad semántica de como una sola palabra es capaz de concentrar todo ese contenido, algo que sólo ocurre en política. Permitirán que la mayoría de las obras publicas sean construidas por ONG,s de amigos; financiarán como les venga en gana programas fantasma o gestionados por espíritus o brujas; repartirán ingentes cantidades millonarias para promover obras, otra frasesita que significa que lo gastarán o robarán como de costumbre; usarán fondos públicos destinados a un fin para desviarlos a otro diferente donde el descontrol sea la norma; sollozarán lastimosa y apesadumbradamente para ver a quien engañan esta vez -después de europeos y japoneses- y así conseguir donaciones o prestamos millonarios que tirarán a la basura, como de costumbre; manifestarán, con cara compungida, que están muy preocupados y constreñidos y que el país necesita reformas estructurales e invitarán a expertos de ONU para declarar que hay que subir los impuestos, que también traducido quiere decir que desean más para despilfarrar y seguir consolidando la caradura habitual frente a la impavidez del ciudadano que todo lo cree o permite por falta de carácter para denunciar públicamente este engaño manipulador al que es diariamente sometido.
Excusas para todo, aunque no harán lo principal: impedir el robo, la malversación o el despilfarro de los recursos públicos. La noticia será opacada por otras similares o peores y en pocos días no recordaremos nada de todo esto que viene sucediendo por años y que estoica o estúpidamente soportamos con pasmosa complacencia. Ya estamos peor que el año pasado y aquí no pasa nada. Seguimos lejos de Sudán y Congo pero debajo de Liberia y Malawi. Ahora, !a promover la inversión y el desarrollo!.

domingo, 24 de octubre de 2010

Flor de loto

Con la infraestructura del país destrozada, la violencia criminal recorriendo ociosa e impunemente las calles más transitadas y supuestamente “vigiladas” de la ciudad, en plena discusión del presupuesto 2011 y con la CICIG estampillada de prepotencia mediática e ineficiencia judicial, la pareja presidencial dispuso darse una vuelta por Japón. Además del dinero que costo la aventura asiática al erario público, el Presidente viajó, de ser ciertas las insinuaciones de una sagaz periodista, con más asientos reservados de los que sus augustas posaderas son capaces de cubrir en un viaje, salvo que deseara disfrutar de todo el sake de business class (clase de negocios como cursimente matizo el funcionario Robles).
Mientras tomaba fotos con el Fujiyama al fondo, su ministro de Sanidad fue interpelado por “donar” graciablemente la grosera cantidad de 685 millones de quetzales al sombrío engendro de Cohesión Social. Impertérrito, lo confeso, ante la diputada Montenegro, sin que se le pararan los pelos, sitiera pena por quienes no pueden ser atendidos en los hospitales públicos “porque faltan recursos” o vergüenza de otra clase. Nada como una cara dura bien cimentada y el suficiente grado de desfachatez para hacer esas declaraciones. Como chico bueno, prometió no hacerlo más si se aprueba el próximo presupuesto. Mientras tanto, aquel que prometió que cuidaría esos asuntos, sigue ensimismado, impertérrito y soñando con pititangas y pildorillas erectoras, mientras le dure el chance.
Entre los grandes logros alcanzados en el país nipón -ante la imposibilidad de engañar más a los donantes europeos- está un préstamo de 120 millones de dólares. Si fuera japonés preguntaría para qué quiere esa cantidad de dinero cuando su ministro obsequia y despilfarra aquella otra antes indicada, pero como los nipones son muy correctos e inclinan la cabeza para saludar, es presumible que guarden prudente silencio ante manifiesto descaro. No debería ignorar el mandatario que esos orientales tienen su orgullo y una decencia muy especial y acentuada que no admite el engaño ni la mala administración y cuando algunos así actúan, se suicidan haciéndose el harakiri. ¡Cuidado mi gordo!, no vayamos a tener un incidente diplomático si descubren el pastel.
Finalizado el viaje, además de alguna indigestión de sushi y fotos para el álbum familiar (cuando fue a Cuba apenas trajo postales) tendremos, en el mejor de los casos, una nueva deuda, otro gasto inútil, un ejercicio más de falta de visión y nula inversión. Es decir, lo de siempre. Y como el préstamo es pagadero dentro de 18 años, este gobierno será recordado por los actuales alumnos de jardín y kínder por haberles creado una obligación a tan temprana edad ¡Triste forma de pasar a la historia! Me preocupa, sin embargo, los rumores de aquellos que dicen que consultó a los amigos que ayudaron al ex presidente Fujimori cuando salió precipitadamente huyendo a la isla antes de que la justicia le pidiera cuentas, ¿será? No creo, porque se delataría rápidamente por la ausencia de rasgos orientales, aunque peores cosas se han visto.
Conceder créditos a manirrotos que durante tres años han demostrado carecer de planes, convierte en culpables a los donantes de esa “comunidad internacional” que no se entera, parece autista, lava su conciencia y es cómplice de la debacle que vivimos. ¿Quieren ayudar?, mejor no presten ni un centavo más. La “ayuda internacional” solo sirve para promover y sostener a políticos abusivos o ineficientes más que para salvar a ningún país ¿Acaso hay algún ejemplo virtuoso? ¡Pues entonces!

lunes, 18 de octubre de 2010

Un par, ¿De ejemplos?

Trascendentes noticias fueron la visita y declaraciones del ex presidente Uribe y el exitoso rescate de los mineros en Chile, tras meses de enérgico trabajo. Gobierno, columnistas de prensa, periodistas de diferentes medios y muchos otros, destacaron ambos acontecimientos y, especialmente, los consejos y ejemplos del líder colombiano durante de su gestión. Los medios escritos incluso acentuaron la propuesta del Presidente Colom al paisa para que fuera testigo de una posible reforma fiscal en el país. “Héroes” de referencia usados como símbolo por muchos sectores del país que alabaron esos comportamientos. Lo siguiente, sugerido por muchos, es aplicar las medidas que por allí resultaron exitosas, sobre todo las relacionadas con el tema fiscal y la violencia. Hacemos como en el “cole” y algo que muchos no terminan de descartar como práctica deshonesta e inútil: el copy and paste.
Manifiestamente incapaces de generar alguna política pública exitosa, a pesar de los años transcurridos, querrán copiar lo que hacen esos países sin darse cuenta que ahí no radica el meollo. Contarán, eso sí, con algo para continuar confundiendo hasta que dentro de un año sean juzgados en las urnas y sacados de circulación por ostensible ineptitud. Deberían haber preguntado a ambos mandatarios de dónde sacaron fuerza y carácter para implementar todo eso que se les reconoce como exitoso (y que sustancialmente lo es). Descubrirían, posiblemente, que debajo de la superficie de las políticas públicas hay, sobre todo, voluntad férrea de ejecutarlas, lo que implica una fuerza implementadora que es finalmente la que catapulta exitosamente la idea hasta el objetivo. Eso se llama, en buen francés, agallas, tesón, arrojo y es precisamente lo que aquí falta.
Traigan asesores, consulten a expertos internacionales, nacionales o extraterrestres, pongan a los “peludos y pelones” a rumiar e incluso zangoloteen por tiempo indefinido sobre “las medidas más convenientes y oportunas en función de la situación coyuntural, las reformas estructurales por hacer y la ingobernabilidad que todo ello genera” ¡Da igual! Se requiere algo que no hay: valor, traducido en coraje necesario para poner las cosas en marcha y tomar decisiones firmes y mantenerlas a pesar de los obstáculos. Hemos visto con frecuencia como el gobernante dice algo de lo que se desdice al poco. La intervención del RENAP fue una de tantas reculadas en su gestión. La indecisión, junto con la ausencia de objetivos y de ideas claras, son características destacadas de esta administración. Pero, no se puede pedir peras al olmo.
Piñeira movilizó Chile, hasta conseguir salvar a ciudadanos enterrados y Uribe frenó e inició el fin de un grupo de narco-terroristas sicarios. Aquí somos incapaces de parar un solo día para evitar una veintena de asesinatos por jornada, más bien nos acribillan en nuestra propia casa o en centros comerciales ¡Esa es la diferencia! Es preciso programar, en alguna granja de pollos, un curso intensivo sobre cómo hacer crecer los bemoles, de lo contrario no habrá fórmula que resulte exitosa. Atendemos la forma, pero obviamos el fondo desde donde se impulsa exitosamente los planes. El referente colombiano y el chileno, por cierto de centro-derecha que se les olvida a muchos de los criticones de ese sector del espectro político, resultan ser ahora dos de los mejores modelos de acción de gobierno en América Latina. Pregúntenle al gobierno de Chile como, además de salvar a sus mineros, ha salido de un terremoto destructor sin mendigar ayuda internacional ni dar apariencia de lastimero ¡Aprendan a tener un par!, y no precisamente de países referentes.

lunes, 11 de octubre de 2010

Lobotomía

Días atrás, durante un debate universitario, un joven asistente tomó la palabra y alabó las bondades del régimen cubano. Entre otras charadas destacó los “logros” en educación, salud, seguridad y justicia. Sus sentimientos, quizá bienintencionados por esas “conquistas sociales” en una de las dictaduras más despiadadas y duraderas de la historia, eran manifiestos y profundos. Al finalizar su intervención le pregunté si había visitado Cuba y su respuesta fue negativa. ¿Cómo entonces, le dije, hace ese tipo de afirmaciones enfáticas sobre algo que desconoce? Y es en ese punto, donde comenzó mi preocupación.
Un adolescente apenas de 18 años, alumno de la USAC y que lucía una camiseta con el logo de la “tricentenaria” rodeado de personajes como el dictador Castro, el asesino Guevara, los delincuentes Chávez (golpista) y Ortega (violador) y alguno más, es capaz en un foro público, sin haber tenido experiencia vivencial alguna, de defender las “bondades” de una dictadura que cada día asesina a muchos cubanos ¿Quién introdujo esas ideas, y de esa forma, en un cerebro que apenas comienza a vivir? ¿Qué fuerza le hizo presentar su pobre argumento en público, sin avergonzarse de cuanto decía ni temor a sufrir una confrontación que era incapaz de sostener? Todo un ejemplo de sin sentido, cuando no de maléfica intención, que se repite en muchos jóvenes que abanderan ese discurso manipulado y asimilable a aquel otro del conflicto armado interno pero que son incapaces de sustentar.
Lo expuesto, junto con esa otra ilegal chulada de minorías manipuladoras y enmascaradas que ha tenido cerrada a la fuerza la universidad estatal, debe promover una seria reflexión sobre qué se está creando y a qué precio. El afán de poder, producto de una normativa añeja y malintencionada, hace que el noble fin de la educación deje paso a otro no tan noble: la injerencia en la toma de decisiones públicas.
Sin embargo, el sesgo ideológico, el “coco wash” y la manipulación por medio de cualquier forma de presión, incluso ilegal y violenta como se ha demostrado, parecieran ser objetivos superiores que se han posicionado por encima de otros más distinguidos e importantes. Hay que sacar a la USAC del juego político y de las influencias y del manoseo a que se ha acostumbrado. Un importante número de sus miembros desean estar ahí no para mejorar la calidad educativa sino para imponer sus candidatos y criterios en las múltiples comisiones de las que forman parte. Se trata, en definitiva, de utilizar el presupuesto nacional y el abrigo de la enseñanza superior para manejar el país en función de espurios intereses políticos. Una insoportable perversión que vicia muchos procesos y destruye a cientos de jóvenes.
Espero que algún diputado (o una ONG,s) de esos que se rasgas las vestiduras cuando el Ejército gasta mal tal o cual cantidad de su presupuesto, por cierto supervisado al céntimo, decida pedir cuentas a la universidad estatal que disipa no se sabe cuánto ni cómo y nadie se atreve a fiscalizar o a pedir rendición de cuentas por el uso de fondos públicos. Se desconoce cuánto cuesta un graduado, en qué rubros se gasta el dinero, cuánto perciben sus funcionarios ni como se ejecuta el presupuesto. Lo peor es que nadie se ha atrevido a hacerlo, así que reto a los fiscalizadores para que exijan que se publique y analice una ejecución presupuestaria detallada, como ocurre con otros organismos. Nadie ha osado enfrentar a la todopoderosa maquinaria política de la universidad estatal y eso es realmente penoso ¡Dejen de ser cómplices!

lunes, 4 de octubre de 2010

Reto para la CC

Dos años se lleva supervisando concienzudamente la elección de magistrados a la Corte Suprema, de Contralor, de Fiscal General y de otras autoridades públicas, de forma que las generalidades que para los mismos señala la Constitución se observen y amplíen en aquellas otras en que los tiempos y las exigencias sociales determinan que hay que mejorar, como la honestidad y otras.
El esfuerzo no ha dado todavía los resultados apetecidos, pero al menos ha servido para reflexionar sobre la clase de autoridades que el país necesita en orden a promover la transparencia, la eficacia del sistema y el ejercicio honesto del cargo. De hecho, cuando un Fiscal General fue señalado por diversas causas, la CC determinó anular el proceso de selección y elección del mismo y comenzar de nuevo. Todo parece plausible, coherente y hasta sano para contar con unas autoridades con alto grado de moralidad y de capacidad profesional.
En poco tiempo elegirán a los miembros de la futura CC. Poco se ha hablado de ello y no hay suficiente debate sobre las cualidades que deben poseer los mismos. Sin embargo, el tema es crucial. La elección es puramente política, tal y como determina la Constitución, lo que posibilita que desde el poder se nombre a quienes pueden garantizar a muchos “un cierto grado de confianza, lealtad y tranquilidad” durante los años siguientes. El peligro: el máximo tribunal podría tomar decisiones con preocupante componenda política.
Es preciso fiscalizar, al igual que se ha venido haciendo, ese proceso, incluso de matizar como deben entenderse los lineamientos que recoge el artículo 270, de forma que la simpleza en la redacción no permita que se nombren a amigos, a operadores de decisiones políticas ni a allegados al poder, como podría ocurrir. La próxima CC será, en última instancia, quien dilucide si algunas personas pueden ser candidatas y tomará decisiones trascendentales para la vida del país, algunas con difícil irretroactividad si luego, como ya ha ocurrido, se constata que no fueron del todo acordes con la legalidad sino producto del oportunismo político. Aquí no hay comisiones de postulación ni tiempo para investigar a los candidatos, de ahí la necesidad de comenzar lo más pronto posible.
Lo que sucede en Nicaragua debe ponernos sobre aviso. El dictador Ortega ha nombrado a sus amigos magistrados y creado un corpus judicial que ha terminado, como en Cuba y Venezuela, por darle forma legal a las arbitrariedades que se les ocurren a esos dictadores, entre ellas las de perpetuarse en el poder. Esa politización de la justicia sirve, exclusivamente, para aparentar un modelo democrático que tiene de todo menos de aquello y que termina por judicializar la política y posibilitar la perpetuación de ese grupo de totalitarios y sus aventajados alumnos.
Demasiada energía llevamos gastada, pero todavía debe quedar para exigir a la actual CC que concrete y haga público el perfil de los nuevos magistrados y promueva la adecuada fiscalización, de forma que no se terminen nombrando a los amigos del poder para que hacernos creer que las decisiones posteriores se ajustarán a Derecho y no serán sentencias emitidas en función de los intereses de quienes los nombraron. El Estado de Derecho, el respeto a la justicia, la observancia de las normas y una serie de valores universales y necesarios pueden desplomarse y encontrarnos con una democracia que en modo alguno responde más allá de los intereses de grupos oscuros. Es la hora del último empujón y debemos contar con la suficiente fuerza para llevarlo a cabo.

lunes, 27 de septiembre de 2010

La debacle

La ineficacia gubernamental, el gasto público desmesurado y opaco, el mangoneo de los peludos y otras marrullerías propias de personajes detrás del poder -porque el legalmente constituido ha brillado por su ausencia- no son las únicas razones de la dramática, preocupante y comprometida situación en la que nos encontramos. Falta (siempre faltó) un equipo de trabajo con ideas claras y capacidad para ponerlas en práctica y se suma la ausencia de un programa de gobierno. Se sentaron en la poltrona sin planes, sin ganas y sin ideas, excepto la de arrasar desde la oscuridad y ese ha sido el eje central de toda esta perdición.
Ahora, la discusión se ha trasladado a lo interno del partido. La incorporación de los tránsfugas de la GANA y el intento de reposicionamiento de los peludos, ha desatado una guerra interna que apunta al estropicio final. Primero fue la huida de los Baldizón-boys, ahora la salida del Secretario General y en el ínterin, la pérdida de influencia de quienes se creían todopoderosos desde sus Secretarias. En el centro de la discusión, el tema de si la esposa del presidente, quien cuenta con un altísimo índice de rechazo en las encuestas, es o no la opción electoral acertada.
Les preocupa cómo salvar la cara cuando no tengan el poder dentro de un par de años y la justicia (y CICIG) cuente con carta blanca para poder sacar a la luz, siguiendo el modo políticamente interesado de algunos casos, cierta información de que disponen. En poco tiempo, el interés de los uneinistas se reducirá a intentar salvar la piel cuando magistrados independientes y efectivos comiencen a pedir cuentas de las omisiones o acciones de su “gestión”. Enfrentamos un espectáculo de supervivencia personal en el que, a la voz de “mariquita el último”, muchos ensayan como abandonar el barco o subirse al palo mayor para aguantar la zozobra.
Son conscientes, cada vez más, de que doña Sandra no es garantía de éxito para los próximos comicios y, a estas alturas, sólo pueden buscar alternativa entre bufones, peludos vengativos o desacreditados y desconocidos. Mientras, el resto, pactan para salvar su “carrera política”. Es decir, no tienen a nadie y, sobre todo y mucho más grave, no tienen nada que ofrecer como mínimamente exitoso durante su gestión de gobierno y sí mucho que tapar. Otra administración UNE, sin cambio de liderazgo y sin debate ideológico profundo, más allá de esa tapadera de “socialdemocracia” adquirida por osmosis, sería como el Agatha tras el Stan: un desastre de proporciones incalculables. Deben llevar a cabo una catarsis profunda, más allá del manipuleo interesado que han promovido hasta el momento y pocos pueden darle ese giro necesario.
Lo peor de todo, es el daño que por inoperantes todavía pueden hacer en el tiempo que les queda y en lugar de combatirse los unos a los otros terminen por salpicarnos, algo así como lo ocurrido en el parqueo del hotel Tikal Futura cuando fueron a detener a unos criminales. Nos tienen acostumbrados a esos daños colaterales que ni prevén, ni planifican y no sé si les interesan. Son improvisadores profesionales que vinieron a perpetuarse mientras articulan un discurso acomodado que pensaban les generaría réditos. ¡Nada que ver! Si algo hay que destacar del proceso electoral anterior es que las personas dejaron la bobería a un lado y hoy meditan su voto y reconocen al lobo, aunque se esconda tras la piel de oveja o bale, en lugar de aullar.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Hello!

Ojeé una de esas publicaciones denominadas “del corazón” en las que agraciados, desconocidos y desocupados personajes llenan páginas de fotografías a todo color en impresionantes fiestas o en lujosas mansiones y lucen modelos de tal o cual afamado diseñador. Aparentan dibujar una sonrisa de simulada felicidad que más pareciera fingidamente interesada para promover la adquisición de esas revistas y seguir haciéndose millonarios, mientras, en compensación, nos cuentan sus versátiles amores trimestrales, sus complicados embarazos de bebés rubitos con ojitos azules o las tristezas que padecen cuando se divorcian. Un espectáculo picante de alegrías y penas que se simultanea entre las decenas de páginas vacías de contenido, más allá de esa superflua y estéril existencia.
Encontramos también, princesas y príncipes que nunca reinarán y que afanosamente buscan pareja en ese limitado círculo de frívolos aristócratas que se embarcan en sus veleros durante el verano o se deslizan con esquís de marca por las pistas más famosas, durante el invierno. Las menos jovencitas, narran con detalle cómo se esfuerzan por decorar sus lujosas viviendas con ese toque de elegancia tan especial y burgués que las caracteriza, a costa, por supuesto, de la revista que les posibilita su azarosa y relajada vida. Caben igualmente, en ese conglomerado de farándula, los denominados artistas. Algunos, tienen que ser identificado con la desconocida serie que hicieran, la película que alguna vez grabaron o el cuadro incompresible que pintaran, con el fin de que el lector no se pierda y pasen desapercibidos, salvo aquellas que enseñan alegremente sus retocados senos operados en cualquier afamada clínica norteamericana, mientras contienen la respiración para evitar en la instantánea esas partes que compusieron pero que regresaron a su sitio y afean la toma. O la más reciente historia del cantante famoso que se casa por la iglesia después de estar divorciado, tener cinco hijos y 20 años de convivencia con su pareja ¡Toma ya! ¿Qué otro humano puede conseguir tal favor religioso?
Un mundo contrahecho y artificialmente sostenido por los lectores de esos semanarios que promueven sueños lascivos e intentan trasportarte a un paradisiaco edén donde los carros último modelo, los apartamentos lujosos o las casas con decenas de habitaciones y sus correspondientes cuartos de baño, son una realidad. Vividores profesionales, sostenidos por aburridos trabajadores que envidian ese tipo de vida que nunca llegarán a “disfrutar”. En aquel instante pensé, ¿a qué hora trabajarán todos esos? , y ¿qué harán para mantenerse sin dar golpe si no son políticos? Al no encontrar explicación alguna, concluí que son sus lectores quienes los sostienen al adquirir esas revistas. Construyen y, lo peor, financian un mundo ideal que nunca disfrutarán pero que le regalan a otros para que periódicamente les den envidia con sus fotos, sus lanchas y sus motos de agua o les refrieguen esas rubias angelicales o esos torsos masculinos musculados. Por cierto, nadie sabe muy bien dónde o qué estudiaron y la verdad es que no importa mucho. De escarbar en su curriculum es posible que no encontremos mucho contenido.
Supongo que todo eso tiene parte de culpa en que avancemos tan poco y vivamos una ficción que termina por opacar la realidad mucho más dura, pero más agradable, desafiante y emprendedora. Me rebelo y me niego a comprar semanarios que permitan vivir del cuento a tanto caradura y a otros que luego se reúnen en un estudio de TV a comentar a gritos lo que usted y yo leemos o meditamos en la soledad de nuestro cuarto de baño.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Independencia….

Honraremos con boato, grandilocuencia y la correspondiente publicidad gubernamental, “un año más de independencia”. Lo que realmente termina importando es el purrum del día, la paga sin trabajarlo porque es feriado y lucir banderitas color azul cielo y blanco acá y allá que demuestren el “patriotismo” que nos invade. Puro folclore que esconde una realidad muy diferente opacada interesada y conscientemente.
Unos, dependen del gobierno en ayudas, aportes, empleo o influencias para poder hacer sus negocios. Otros, dependen del cuello que pueda tener tal o cual funcionario corrupto, pero amigo, para apropiarse de un trozo del pastel que frecuentemente reparten. Algunos más, dependen de los jueces o fiscales mafiosos y del tiempo que pueden tapar o esconder su caso para que nunca llegue a juicio. Reclusos, que dependen de ciertos empleados de presidios para contar con privilegios en su celdas donde lo que pueden pagar es susceptible de ingresar. Mujeres casadas, que dependen de hombres machistas que no las dejan sacar la nariz al sol o les reducen el “donativo mensual” con el que deben hacer frente a los gastos de la casa. Hijos, que dependen de sus padres porque eso de vivir solos en un país con tanta inseguridad no es bueno y el hogar los acoge hasta que se casan o se cansan. Políticos, que dependen de financistas a menudo interesados, poco pulcros y hasta criminales que requieren, a su vez, un ambiente laxo en material de seguridad. Enfermos, dependientes de asignaciones presupuestarias a un sistema de salud inexistente y pequeños e ilusos escolares, pendientes de que les construyan escuelas que dicen que existen y nadie sabe donde están edificadas.
Diputados, que dependen del humor de alguna dama para seguir en su puesto y altos cargos, que dependen del dedo de algún otro más alto cargo para continuar en su siempre servil puesto. Fiscales, magistrados y contralor que dependen de que CICIG les dé el visto bueno y los grupitos de la sociedad civil los acepten. Pobres saltimbanquis, dependientes de la limosna de los conductores que se detienen en los semáforos y tienen la suerte de no ser asaltados o baleados en los mismos por otros, que dependen de la droga o de lo que recauden a punta de pistola. Ciudadanos honrados, que dependen de la suerte de cada día para regresar indemnes a sus casas después del trabajo.
Alumnos de la universidad estatal, que dependen de que unos pocos encapuchados delincuentes les dejen libre el paso para continuar con sus estudios y tener un mejor mañana que les permita ser realmente independientes; administrativos, que también dependen de la “buena voluntad” de esos barbaros que bloquean al paso y el correspondiente pago salarial. Comunidades enteras, que se han hecho dependientes de la asignación dadivosa de Cohesión Social o de laminitas que diputados distritales u otras “altas autoridades” de gobierno les entregan mientras el agua les llega hasta la médula o termina matándolos. Agricultores, que dependen del fertilizante regalado que los mismos de siempre distribuyen y cobran a precio de oro. Detentores de poder o cercanos al mismo, que dependen de que la información de sus bajos vicios que otros tienen, no salga a la luz pública y los inhabilita paran hablar porque les han agarrado por donde más duele.
¿Y todavía celebramos la “independencia” cuando cada vez dependemos de más cosas y perdemos más libertad? ¿No será que nos tenemos que independizar de verdad? ¡Adelante pues!, es momento para reflexionar y avanzar en esa positiva dirección.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Cascarón de huevo

Vivimos preocupantes momentos. Los hacedores políticos han construido una fachada de aparente gestión pública tras la cual nunca hubo nada o casi nada, para que los más optimistas y sensibles no se vean afectados en su percepción y entusiasmo. Ministerios vacíos de contenido, sin planes, sin programas ni mucho menos estrategias. Contrariamente o lo que debiera ser, algunas estructuras paralelas son las que manejan el presupuesto asignado a aquellos que sistemática y descaradamente lo trasladan al famoso saco financiero sin fondo de Cohesión Social, desde donde han reparado caminos, distribuido bolsas de comida, creado comedores solidarios y hasta promovido clínicas móviles, cuando no repartido juguetes, zapatitos color fresa, muñequitas meonas o cubiletes con la imagen del gobernante y de su esposa, por no hablar del fiasco aquel de ¡vamos a la playa! o el otro de ¡limpiemos el lago! Todo con un único objetivo, pocos logros, manifiesta ineficiencia y nula trasparencia.
Alimentan y sostienen un gobierno ilegal en la sombra que derrocha los recursos públicos bajo el argumento jurídico de no poder fiscalizarlos porque no son, precisamente, un ente gubernamental. Todo un interesado juego de palabras que sirve para hacer la fiesta política de quienes lo controlan con sus desconocidos, pero cada vez más visibles, intereses políticos y electorales. Promueven y alientan presupuestos sin candados que hace posible gastos con dudosos fines y sin inspección ni control, algo que ha caracterizado, desde el principio, a esta Administración a pesar de haber creado algunas inútiles y fracasadas entidades para querer demostrar lo contrario.
Pareciera, también, haber marcado interés en generar tensión al suspender los pagos a los funcionarios públicos con el argumento de que no hay dinero, mientras algunos Ministros trasladan fondos millonarios a Cohesión Social y argumentan no tener efectivo para atender proyectos propios, por lo que muchas consultas de hospitales han sido cerradas, por no citar el deplorable estado de las carreteras, la infraestructura destruida o las deprimentes escuelas públicas ¡De seguridad, ni hablemos! Todo un desastre de gestión política, aunque culpan a Agatha o a las pertinentes lluvias, ¡como si en otros lugares del mundo no lloviese! Se han atrincherado en el discurso que promueve, sustenta y justifica la mediocridad, la inacción o la incapacidad y lo publicitan con todo lujo de medios ¡Para eso si hay dinero!, al igual que para promover grupos de manifestantes profesionales que les hacen el trabajo sucio y confrontativo.
Solo queda esperar unos meses finales de año plenos de actividades promotoras de confusión que parece ser la única propuesta de algunos. Miedo hobbesiano que engendre apáticos ciudadanos y justifique el ejercicio de la violencia desde el poder o el fomento de la anarquía que sostiene el autoritarismo de pequeños y descontrolados grupitos que hacen cuanto les viene en gana (véase USAC). El Presidente se queja frecuentemente del miedo que tiene a un golpe de estado, sin reparar ni mucho menos admitir y reconocer que el complot pareciera que se oficializa más cada vez, pero justamente contra el indefenso ciudadano. El aparente temor del mandatario nunca tiene fundamento ni pruebas. No hay ningún hecho que lo sustente y solo queda suponer que es producto de su frenesí. Por el contrario, de la penuria jurídica, económica, de infraestructura y desgobierno que padecemos, entre otras, cada día hay más pruebas que se pueden constatar.
Solo queda el cascarón pero se desconoce donde están realmente los huevos ¿O estos eran los de la “inteligencia”? ¡Realmente, ya no me recuerdo!