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lunes, 17 de enero de 2011

Avestruces

Aturdidos, en el mejor de los casos, quedamos muchos al ver al señor Cac enterrar a su esposa y a sus tres hijos fallecidos como consecuencia del atentado terrorista dentro de un bus. Intentar describir la situación, el dolor o los sentimientos encontrados sería un esfuerzo inútil y no hallaríamos palabras, frases ni forma de plasmar esas emociones. No está hecha la vida para que un padre entierre a toda su familia, menos con esa forma brutal y despiadada en la que murieron.
No he visto imágenes del Presidente, de su esposa, del Ministro de Gobernación o del Vicepresidente en los funerales ¡Ni una sola! Esos, que tanto se desviven “por los pobres y los sectores más vulnerables de la sociedad”, fueron incapaces de practicar no el liderazgo del que carecen sino el deber de representar el sentimiento de pésame y repudio que invadía a toda la población. Reparten cubiletes, molinillos de grano y se apoderan de la memoria de la Revolución de Octubre con exagerada parafernalia mediática, pero cuando deben dar la cara, desaparecen. Algún preocupado asesor seguramente les hizo ver la conveniencia de no asistir y se escondieron acobardados. Contrasta la actitud con la del presidente Obama al condenar y enfrentar el atentado contra la senadora Giffords; con la del presidente Piñeira esperando -uno a uno- a los mineros rescatados o con la de otras autoridades frente a actos terroristas. Sin embargo, en este país de la “solidaridad y de la cohesión social”, no estuvieron presentes, no quisieron enfrentar el reto y escaparon para no asumir la responsabilidad que eluden desde hace tres años. El único representante gubernamental fue el “imperialista” embajador de los Estados Unidos.
Pensando en esta dejación, alguien me hizo ver que jamás han ido a funerales por cualquiera de las seis mil víctimas asesinadas anualmente en el país ni por aquellos policías caídos en acto de servicio, tal y como una vez el ex embajador de Chile les recriminó, con razón, en un acto público. En estas situaciones es donde se aprecia, aún más, la carencia de liderazgo. Escondieron la cabeza y como el avestruz, prefirieron que las aguas se calmaran sin enfrentar la realidad y crudeza de la situación. No querían que les reprocharan la manifiesta ineptitud gubernamental en materia de seguridad. El fracaso estrepitoso al nombrar ministros que están en prisión o con numerosas causas abiertas o la falta de inteligencia para combatir el problema. El único resultado “positivo” de esta administración es el incremento del crimen organizado, del narcotráfico y de la perdida de espacios que son ocupados por grupos de mafiosos criminales. De eso pueden estar orgullosos y atribuirse todo el mérito posible.
Es lamentable que en circunstancias como las que se han vivido (y se siguen viviendo), el Presidente y su gabinete no se apresten a dar la cara, acompañando a las víctimas, situándose al frente como se hubiese esperado de una autoridad y asumiendo la responsabilidad que les corresponden. Volvieron a faltar pantalones a esos soldados asustadizos que no enfrentan la batalla y huyen a la primera, prefiriendo permanecer en la sombra y que los problemas “se resuelvan solos”. Es en definitiva, lo que hacen muchos de quienes les rodean, delincuentes condenados o frustrados guerrilleros que asesoran o se refugian detrás del poder y que no pasaron de ser huevos tibios en el combate cuerpo a cuerpo. Como en aquel entonces, hoy siguen temerosos. Da pena y vergüenza verlos actuar ¡Miserables! Pero, ¿qué hacemos y exigimos los demás?

lunes, 10 de enero de 2011

Terrorismo

La explosión de un artefacto en el interior de bus no es un hecho aislado. Más bien se conecta con otros que sucedieron el pasado mes cuando se derribaron torres de electricidad, aunque el crimen, por las vacaciones, pasó desapercibido y fue poco valorado. Iniciamos una serie de atentados terroristas que son producto de la inutilidad ostensible de este Gobierno para enfrentar la violencia que sigue su escalada exponencial. Recordemos que desde hace unos años asesinan a pilotos y ayudantes sin que se haya reducido el número de víctimas ni esclarecido algo que permita poner fin al problema. Los más destacado que hicieron fue regalar juguetes a los huérfanos de todas aquellas personas; ¡triste política asistencialista! En una dictadura, el jefe del Estado es el responsable de las masacres y muertes, de ahí esas acusaciones de genocidio que pululan por tribunales internacionales, pero, en una “democracia” nadie aparece como culpable, por acción u omisión, de muchos más crímenes, tal cual ocurre en el país. Se encojen de hombros, echan la culpa a pasadas administraciones, piden más dinero que luego no son capaces de ejecutar o simplemente desvían millones para programas como Cohesión Social. Sin embargo, nulos resultados positivos en la lucha contra el crimen no ya organizado, sino la delincuencia común.
Las sonadas noticias sobre la aprehensión de tal o cual cantidad de droga o las detenciones producidas durante el pasado estado de sitio, no llevan parejas la declaración de la procedencia de las armas incautadas, del número de serie (que diría si pertenecen o no a determinadas organizaciones), la procedencia de las mismas o la identidad de los propietarios de las fincas donde se confiscan aviones o se detienen zetas, entre otros sustanciales aspecto. Lo importante es la difusión mediática para trasladar la sensación de qué se está haciendo, aunque realmente no es casi nada. Esta manipulación de información se constata igualmente cuando se hicieron públicas las cifras de asesinados con la declaración “vergonzosa” (aunque pedagogía, según el Presidente) de que son menos que en 2009, cuando el año no había finalizado y, en todo caso, la reducción es tan exigua que mejor les valdría llorar de pena que gritar de alegría.
Con ese escenario de incapacidad o falta de voluntad para combatir realmente el crimen organizado, el gobierno sigue sin elaborar más de una cincuentena de reglamentos necesarios para desarrollar ciertas leyes claves, como la de armas y municiones o la del servicio civil que podría emplear a muchos ciudadanos como policías auxiliares para, por ejemplo, repartir citaciones judiciales y así liberar oficiales que lucharían frontalmente contra el crimen. Soluciones, ¡claro que las hay!, pero esto es un juego interesado, tanto político como de ciertas ONG,s, que produce muchos réditos y que nadie está dispuesto a dilapidar mientras las ganancias sean jugosas. Pero, interés real por solucionar los problemas, ¡ninguno! En vez de estado de sitio lo que se debería de declarar es un día de silencio, manifestación y vergüenza nacional y sentarse a pensar que hacer para evitar un solo muerto el día de mañana. Sin embargo eso no interesa. Lamentamos la muerte de una familia pero nos enteramos que llevamos años pagando extorsiones con nuestros impuestos por medio de la subvención millonaria a propietarios de buses. El colmo: International Crisis Group nos cita como un país en el hay que vigilar los conflictos en gestación. Otros: Irak, Sudán, Haití, Somalia, etc. Atentos: nos espera mucho mas de esto. A fin de cuentas parece ser que es lo que les interesa.

lunes, 3 de enero de 2011

2011

Recién iniciamos un nuevo año, como otras muchas veces. La costumbre, la buena fe y las colosales intenciones que nos colman en estas fechas, harán que repensemos múltiples propósitos para los próximos trescientos y pico de días. Como en pasadas ocasiones, corremos el riesgo de que la esperanza, el optimismo enfermizo y la falta de racionalidad, impidan ver las cosas como son. Sin embargo, 2011 puede ser un buen año para despertar y darnos cuenta que los golpes de estado -por cierto, poco condenados por quienes suelen hablar o escribir sobre derechos humanos- se dan desde el poder en Venezuela y Nicaragua. Seguramente la solución final será estruendosa, por permitirlo con el silencio cómplice que solamente se perturba para condenar hechos como los que ocurrieron en Honduras, finalmente un mejor país de lo que estaría con el delincuente Zelaya perpetuado en el poder y “ por ahora” empleado de Chávez.
Dispondremos de mucho tiempo para aceptar que con CICIG o sin ella, seguimos sin tener una justicia pronta y cumplida, porque el problema es la falta de exigencia y permitir un sistema que consiente, cuando no promueve, los procesos viciados, el amañamiento y la cobardía de muchos jueces que se resignan en vez de enfundarse debidamente los pantalones, prefiriendo perpetuarse en un sistema corrupto y mercantilista que no cambian por miedo, comodidad o rentabilidad. Tendremos la oportunidad -si queremos- de aprender que los políticos no sirven eso que pomposamente denominan el bien común. Más bien utilizan el sistema para su propio beneficio y de paso hacen algo sonado que le salva la cara, aunque cueste el triple. Es momento para no dejar corromper mas el sistema admitiendo cambios de partido cuando fueron elegidos por otro distinto o pretendiendo, sin haberse sometido a procesos electorales, ejercer el poder bajo coberturas ficticias, como la de “primera dama”, que no figuran en el sistema legal pero que “justifican” el manejo cuestionado y poco claro de fondos; o de ver quién es el responsable, por inacción, de los más de seis mil asesinatos anuales, sin inmutarse, ser juzgado ni perseguido por genocida. Existe la oportunidad de que el Vicepresidente tome apenas un par de minutos y una octavilla para relatar lo que ha hecho en tres años de figurar en el gabinete o reflexione sobre la transparencia que promueve el gobierno y que no ha superado la voluntad declarativa, mientras continúan los contratos fraudulentos que terminan provocando miles de víctimas, desolación y perdidas enormes que se evitarían si la corrupción realmente se combatiera.
Despertemos, meditemos sobre qué hacer este año para evitar hundir más el país que con pasión e ilusión contribuimos a engrandecer. Hay que informarse y no dejarse llevar por falsas promesas, frases vacías o eslogan, como suele ser habitual. Nadie arreglará lo que nuestra cobardía, pereza o falta de entusiasmo no quiera solucionar. El destino es nuestro hasta que decidamos dejarlo al manoseo de todos los que suelen venderse al mejor postor pretendiendo luego vendernos también a todos. Es el año de tomar el porvenir bajo responsabilidad propia y no soñar con los ojos abiertos sin querer admitir que las cosas están muy mal y que la libertad se escapa un poco cada día. Es tiempo del realismo práctico y de comenzar a ser éticos no esperando a que otros lo sean. Hora de ser nosotros mismos y de pelear por nuestros anhelos y aspiraciones, cualquiera que sea el precio. Esos pueden ser auténticos propósitos para este 2011.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Palabras

Antes de publicarlas, envío mis columnas a un grupo de amigos para pedirles opinión. Los comentarios más habituales son dos: es muy directa o contiene palabras duras o malsonantes. Estamos habituados a no hablar francamente. Divagamos -demasiado en ocasiones- para decir algo que no emplearía más de una sencilla frase. Introducimos el saludo y preguntamos por la familia, el trabajo o la vida, antes de abordar el argumento principal. Las compañías telefónicas que lo saben, hacen negocio a costa de quienes chachalaquean demasiado, superflua o inútilmente. Rara vez llamamos caradura o sinvergüenza a quien se lo merece o mandamos al carajo al que se gana a pulso tal afrenta. Pedimos permiso más que perdón y muchos se aprovechan a sabiendas que jamás diremos las verdades de frente, en la cara y categóricamente.
Asociado a lo anterior unimos el concepto maleable de “malas palabras”. Las palabras no son ni buenas ni malas, simplemente tienen el significado convenido. Es posible que el tono, las circunstancias o el contexto en qué se emitan les impriman un determinado plus, pero no más. Se forjaron e incluyeron en el vocabulario porque eran necesarias para poder describir o precisar ciertas situaciones. Así, al majadero sólo se le puede nombrar de esa forma y al estúpido de esta otra, además de los correspondientes sinónimos que están para cuando la actitud de aquellos es contumaz y nos cansamos de estar refrendando frecuentemente el mismo calificativo. La puta es ramera o meretriz y el culo se ha venido en denominar trasero, aunque algunos pusilánimes han decidido hablar de nalgas por la alergia que les produce aquel apelativo. En determinados lugares, el culantro se denomina cilantro porque tal cual comienza ya es difícil designarlo y hasta los frailes que venían con Cortes, en relato de Francisco Pérez de Antón, denominaron cursimente a los aguacates fruta de San Jerónimo, antes que usar otro nombre sinónimo de la glándula masculina de su origen náhuatl.
Conformamos una sociedad farsante y asustadiza que prefiere los giros vagos e imprecisos a las expresiones concretas y claras. Nos provocan europeos y norteamericanos porque dicen “qué”, en lugar de ¡qué manda!, o “no” en vez de ¡no gracias!, mientras gastamos gran cantidad de energía en eso que sutilmente hemos convenido en denominar educación, sin diferenciarla muy bien de la hipocresía, del disimulo o del cantinfleo que suele ser lo común. Los eventos públicos son eternos en agradecimientos, hastiados saludos a personalidades y un sinfín de protocolo que lejos de ensalzar la actividad la hacen cansada y aburrida. Los discursos se eternizan o se vuelven góticos hasta el hartazgo y cualquier evento es bueno o malo “al peso”, es decir, en función de lo que dura y de las “soberbias” intervenciones que incluye, aunque no digan nada o repitan lo de siempre. Socialmente promovemos la retórica pomposa vacía de contenido y el discurso grandilocuente y huero. El mejor reflejo de todo esto, pero no el único, es la política, donde no hay arenga que no aluda a “la necesidad de emprender significativos cambios estructurales que posibiliten el consenso y coadyuven a reducir la deuda social que permea el imaginario de una nación castigada por la historia y el abuso de poder, especialmente sobre las clases más oprimidas y marginales” ¡Ops! Eso se llama majadería, está en el diccionario, y a quienes lo manifiestan tardos, que también figura en el mismo texto gramatical. Propósito para 2011: hablemos directo y claro ¡Cojones con las sandeces!

lunes, 20 de diciembre de 2010

Abrasiva

Así la describe, entre otros epítetos, uno de los informes publicado por Wikileaks y elaborado por personeros de la embajada USA con “ayuda” de cierto diputado oficialista. La incluyen de facto como miembro del gobierno y la destacan como la más activa y trabajadora de quienes sí lo integran, evidenciando que el resto son sumisos, están sometidos a su voluntad y ella determina quien se queda o se marcha. Recalcan su carácter mandón, dominante, malhumorado y regañón, su participación en Consejos de Ministros y su influencia en la promoción o remoción de miembros del gabinete, como pasó con Quintanilla. La sitúan en la izquierda más radical junto con conocidos y antiguos miembros de la guerrilla asociados al asesinato de un embajador norteamericano durante le época del conflicto y concluyen que quiere darle un giro importante a la UNE y (re) tomar el poder en el próximo proceso electoral. La falta de transparencia es la cualidad más destacada de su programa de Cohesión Social.
El Presidente, al ser cuestionado, se cuidó mucho de hacer alguna evaluación negativa, posiblemente porque sabe que también puede ser regañado o apartado, tal como hizo con otros a quienes le faltaron pantalones para plantarse ante la irritante señora que se cree, porque la han dejado hacer, todopoderosa, aunque nunca fue candidata, elegida ni participó en proceso electoral alguno. Los gringos, como siempre, dan en el clavo de lo que muchos vienen diciendo desde hace tiempo: ¡quien manda en este país es la esposa del presidente!
Ese es el panorama que pretenden ocultar y que viene enlodando la política desde la llegada de la UNE. El mando irascible en la sombra ejercido por esa izquierda que nunca ganó elección alguna, no tuvo representación ni siquiera mínima y que, sin embargo, quiere mandar, cuando no quedarse con el país, algo que con preocupación y análisis también presenta el informe. Siguen golpeando con la idea de que todo eso no es verdad, que la señora no correrá, además de otras cantinfladas similares que pretenden desviar la atención de lo que lleva siendo evidente desde el inicio. Esta administración se ha caracterizado por el mangoneo, la falta de transparencia, el control por otros desde la sombra y el objetivo último de perpetuarse en el poder de algunos. El ex embajador cubano es citado como colaborador de este proceso, pero los gringos pasaron por alto, porque en aquel entonces todavía ejercía, que también el ex embajador chileno ha estado visitando el país y está subido a ese carro populista de la manipulación política. Tanto reconocimiento y tanta afectividad con los que mandan ahora es reconocida con consultorías millonarias a los ex diplomáticos. De Cuba no me extraña, pero Chile debe ser mucho más serio que eso y llamar al orden a sus mercenarios activistas, especialmente cuando han ejercido cargos de representación estatal. Son, a fin de cuentas, demócratas de pacotilla que sólo utilizan la palabrita para el discurso pero se pasan por el forro del pantalón cualquier principio que la sustente, con el propósito de ejercer el poder absoluto.
Seguiremos leyendo cables, aunque el presidente los ignore o se avergüence al no poder aclararlos y tener que asumirlos. A ver si el próximo nos revela quien volvió de más en el helicóptero norteamericano que viajó una vez a Puerto Barrios y en el que iba el vicepresidente con personeros de dicha embajada, a lo mejor se entienden ciertas actitudes de silencio y manipulación ¡Al tanto con Wikileaks!

lunes, 13 de diciembre de 2010

¡Traigan a Vielman!

El tema de la extradición del señor Vielman empieza a ser un despelote con pocas cosas claras. Parece que hubo un error judicial en la inclusión o tipificación del delito por parte de las autoridades judiciales lo que sirvió a la CC para suspender momentáneamente el proceso, además de una serie de especulaciones en torno a presiones de CICIG, falta de eficiencia por parte de Relaciones Exteriores e incluso alguna que otra oscura maniobra, denunciada en prensa por uno de los defensores, sobre la actuación de la jueza. El olor no es a vainilla, precisamente.
Por su parte, los oenegistas “promotores de la justicia” también han hecho su trabajo. Bajo un eslogan uniforme denominado “justicidio”, aparecieron simultáneamente en prensa gran cantidad de artículos: ¿estrategia de manipulación o casualidad? El caso Pavón, antes caso Giamattei, ahora es caso Vielman; a la CC la cuestionan, aunque la ensalzaron cuando sacó las castañas del fuego al Presidente que no tuvo la gallardía de destituir al Fiscal General cuestionado por ellos; alaban a la CICIG cuando interesa, ignorando las arbitrariedades y errores que comenten entre “éxito y éxito” y al PDH le perdonan el caso de su ex esposa y aquel ciudadano que estuvo en prisión injustamente por seis meses, en beneficio de apoyo para remover el estercolero. El reclamo por la justicia sólo les sirve de justificación para otros fines espurios.
Esos “activistas sociales” son una rémora para el progreso y sólo quieren continuar como referentes mediáticos para recolectar más dinero que nutra sus caducas e interesadas organizaciones. Se retroalimentan cual dráculas de la savia de los billetes de donantes y promueven su particular e interesada visión de la justicia que se sustenta en que las cosas son buenas si favorecen sus posturas y manipuladas o mediocres sino responden a sus comprados intereses. Bueno sería estudiar a cada uno y ver si trabajan en algo más o una vez se les termine la teta de la donación morirán por inanición. Conforman ONG,s, no fiscalizables y ocultan de donde les vienen los fondos porque pondrían en peligro sus opiniones. Están eximidas, muchas de ellas, del pago de impuestos, pero son quienes más cacarean que es preciso subir la tasa fiscal. Proclaman el respeto a los derechos humanos, la presunción de inocencia y otros similares, pero son implacables cuando se trata de doblarle el codo a la justicia en beneficio de lo que consideran “la verdad”, aunque aquella quede muy distante de sus posturas. Han vendido su opinión, su honestidad y sus argumentos a quienes les inyectan fondos a la improductiva economía en la que basan su negocio. La rentabilidad estriba en publicar para autoconsumo lo que otros iguales a ellos quieren oír y en defenderlo como si de la verdad revelada se tratase.
Pareciera que hay otra consigna más allá de la palabreja del “justicidio”, es la de ¡traigan a Vielman!, una implacable cacería en la que la pieza ha sido determinada y condenada con antelación. ¡Ah!, y mejor estar en sintonía con ellos, de lo contrario se ponen de acuerdo para situarte con el crimen organizado. Son un grupo de hipócritas vividores que, como ya dije otras veces, hay que desenmascarar. Ahí siguen manipulando lo que pueden y sobre todo elecciones como las que vimos días atrás ¿Cuestionarán cierta preocupante ideologización de la recién nombrada Fiscal General o por ser similar a la suya la alabarán con publicaciones en prensa y declaraciones públicas? ¡Estemos al tanto!

lunes, 6 de diciembre de 2010

Top Secret

La revelación en la web de una enorme cantidad de documentos confidenciales, presumiblemente elaborados por la diplomacia norteamericana, ha dejado sin respiración a muchos, sorprendido a otros tantos y descubierto como son las cosas en la política. Los aprovechados de siempre, léase Chávez, Correa y el resto de jugadores sucios de póker latino, se han rasgado cual fariseos las vestiduras, sin darse cuenta que lo ocurrido en el hermano país del norte sería imposible en los suyos “tan democráticos”. Los gringos, al menos, tienen un sistema que permite, aunque sea muy de vez en cuando, que estas cosas sucedan y, sin verlas naturalmente, no actúan tampoco, tan hipócritamente.
Quienes creían -o aparentaban- que el mundo se sustentaba sobre una alfombra de pacifismo e idealismo, sea por ingenuos o por ignorantes, acaban, cual niños de kínder, de descubrir que los regalos de Navidad no los trae quien siempre pensaron, sino míster Bush, el señor Obama o, en otros lugares, sus homólogos. Aterricemos: la política siempre fue realista pero cerramos los ojos ante semejante evidencia.
Me gustaría que algún cubano tuviera el valor y la oportunidad (sobre todo esto último) de revelar las masacres de Castro, los casos de asesinato en Angola o en otros lugares donde los servicios secretos o militares actuaron o las malas mañas del otrora golpista venezolano, como financia regímenes de pacotilla o pretende remover gobiernos para hacerlos “más democráticos”; el delincuente Ortega, violador familiar y ahora manipulador del proceso electoral que se les avecina o de aquellas municipales fraudulentas que ya son historia. Saber cuántos asesinatos hubo en la Unión Soviética durante la guerra Fría o la Revolución precedente o que piensa el dictador coreano. Todo eso, y mucho más, no se sabrá nunca porque ni siquiera existe, como si ocurre en los Estados Unidos, la posibilidad de que alguien puede filtrar a la prensa todas esas suciedades propias de políticos que les importa un bledo el bien común, ¡como a todos!, y solamente velan por sus particulares intereses. Me sorprende, eso sí, que todavía los gringos duden de la salud mental de una presidenta, algo que cualquier estudiante de siquiatría de primer año habría resuelto rápidamente o del narcisismo del presidente francés, propio del chauvinismo galo. Varios debieron, al parecer, hacer los informes filtrados porque la clavan perfectamente con el presidente italiano: juerguista, mujeriego y otros calificativos similares o aquella apreciación sobre el presidente Zapatero (el español) en la que detectan que es un problema para los USA, sin darse cuenta que también lo es, y mucho más grave, para los españoles. Falta un poco más de concreción, trabajo y análisis en el pentágono, en el departamento de exterior y hasta en la Casa Blanca. Esos gringos siguen pecando de ingenuos, sin darse cuenta que todos los que supuestamente analizaron, espiaron o estudiaron, son mucho peor de lo que ellos dejaron por escrito. Es la lacra política que maneja los países sin escrúpulos.
Por tanto, meditemos hasta donde llevar este escándalo. Preferiría, a pesar de todo, vivir en un país en el que eso ocurre que en otro en el que es impensable que se sepa siquiera donde llegan los fondos públicos, a quien pertenecen las facturas del famoso Viagra, quien manda por encima del Presidente o cuáles son los pactos que hacen diputados a la sombra del presupuesto. ¡No seamos hipócritas!, somos mucho peores que ellos que, al menos, tienen las agallas de publicarlo unos y enfrentarlo otros.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Tutelaje

Es común escuchar afirmaciones sobre colectivos desprotegidos o que carecen de la necesaria instrucción y consecuentemente no pueden ejercer ciertos derechos o cuentan con dificultad para lograr determinadas metas. El discurso, así planteado, instituye un conjunto de grupos sociales: mujeres, niños, indígenas, ancianos y otros, a los que se les atribuye la cualidad de no poder, por sí mismos, salir del aprieto en el que convenientemente se les sitúa. Creadas imaginariamente las colectividades, identificadas y fijadas sus limitaciones, sólo queda determinar el nivel de tutelaje y, por supuesto, designar al tutelador. Organización civil, política o sabio todopoderoso que termina por interpretar aquellas necesidades y erigirse como salvador de todos, como si fuera un perfecto conocedor de qué deben hacer aquellos “incapaces”. He ahí la razón de la ingente cantidad de organizaciones civiles y lidercillos mediocres que quieren tener razón cuando manifiestan categóricamente qué hacer con grupos de indígenas o qué es mejor para los ancianos, justificando que no saben o no pueden. Es el basamento político-populista del liderazgo oscuro que permea una sociedad cobarde, al consentir que otros lleven las riendas de su destino, sin darse cuenta -o permitiéndolo interesadamente- que todo es un entramado de intereses para saltarse reglas, acomodarlas a su provecho o mangonear al grupo de desposeídos.
La humanidad ha evolucionado a pesar de un analfabetismo histórico. Baste recordar la sociedad medieval y la cantidad de personas que vivían infinitamente peor que hoy y, sin embargo, se progresó y consiguió prosperidad y desarrollo inimaginable. Recordemos el surgimiento de la burguesía y de los emprendedores de los siglos XVI y XVII y observaremos que no es necesario más que contar con la puerta abierta -la libertad- para que el ser humano inicie una marcha imparable hacía el éxito. De hecho, grandes empresarios y emprendedores fueron (y lo son hoy día) analfabetas o con estudios mínimos.
No debemos, por tanto, aceptar pasivamente que nadie se erija en representante de los intereses y deseos de otros, mucho menos de colectivos tradicionalmente identificados, ni permitir esa osadía que únicamente hace progresar a quien la justifica con sus infames propósitos. La sociedad, por siglos, ha sobrevivido a gobiernos, a reyes absolutistas, a señores feudales, a dictadores asesinos y a otros abusadores. A nadie, por muy analfabeto que sea, le falta la mínima y suficiente capacidad de raciocinio que le permita emprender acciones para mejorar sus condiciones de vida. El problema de la falta de oportunidades estriba en trabas burocráticas, en muros artificiales que construyen normas legales o en el deseo de algunos de querer, a la fuerza, representar ciertos intereses (sindicados, por ejemplo), pero todo ello es generado por gobernantes o personajes inescrupulosos que creen tener derecho y razón para tutelar a esos grupos que identifican y limosnean, estableciendo una relación biunívoca que termina por convencer a los menesterosos de que su destino es mendigar toda la vida cual parásitos y sustentar a quien les promete pan y techo, sin darse cuenta de que es precisamente lo que impunemente les quita cada día.
Nunca es tarde para despertar y tener fe en las capacidades que poseemos como seres humanos, cualquiera que sea nuestra condición, y de la responsabilidad que tenemos al dejar en manos de esos “salvadores” nuestra vida, nuestras decisiones y el prometedor futuro. El problema de tanto lamento y tan frecuentemente es que desperdiciamos mucha energía creadora que podríamos emplear para avanzar, además de darles motivos para que sobrevivan todos esos manipuladores ladrones de libertad.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Telenovela

En tanto se disipaba el excesivo protagonismo mediático de su antecesor, el comisionado de la CICIG guardó silencio y presuntamente trabajó, dos grandes virtudes de un juez. Sin embargo, el repertorio de “fracasos” -o de falta de pulcritud en la investigación- de muchos de los casos presentados por la comisión, el señalamiento de acoso sexual contra uno de los inmunes investigadores, las reveladoras declaraciones de la ex fiscal Guiselle Rivera y la negativa de la jueza encargada del caso de Giammattei de modificarle el delito, desataron la tormenta. Se consolidó aquel refrán de quien siembra vientos recoge tempestades.
La omnipotente CIGIG, entidad político-jurídica porque política es su designación (y parece que su juego), cuenta con dos de los incentivos más perversos: el dinero que cobran y el poder que tienen. Cuando rindió cuentas a los donantes, presentó “éxitos” de su gestión que, en parte, ahora se desvanecen. Pesquisas mediocres, inocentes en prisión, presiones desde diferentes ópticas y atrevidas, delictivas e impunes acusaciones públicas sin consistencia pero con mucha difusión, enmarcan el esperpento. Raudales de arbitrariedad, injusticia y autoritarismo judicial, algo que supuestamente iban a combatir. El artificial andamiaje está apuntalado por grupúsculos de la “sociedad civil”, organizaciones paralelas de poder que se proyectan como “los buenos” y exigen ser consultadas antes de que se tomen ciertas decisiones. El actual comisionado no es una excepción y tuvo que contar con el plácet de los que alborotan el país si las cosas no se hacen como ellos, autoritarios civiles consagrados, dicen. La justicia sólo se acepta y aplaude cuando está en sintonía con los intereses de esos grupos cuyos secretos fondos de financiación sirven para exigir la transparencia de otros. Hipócritas asociados en ciertas ONG,s que viven del cuento, de la limosna internacional y del expertis del que carecen.
El señalamiento a Castresana de haber mantenido relación con una de sus pasantes, desató toda una persecución a periodistas, analistas y comunicadores acusándolos de “conspiración”. Ahora que tampoco luce bien el panorama, regresa el mismo trillado discurso. Lo que no funciona bien -nunca lo hizo- fue el tal organismo, pero los mismos de siempre que lo acaparan y pervierten, se niegan a reconocer su responsabilidad. La reunión privada con la “comunidad internacional” y las posteriores declaraciones de un embajador, dicen poco de ese conjunto de funcionarios que protegidos por su impunidad creen poseer la verdad y se invisten de autoridad judicial por sobre la independencia de aquella. Queda por responder -y extender a todos esos- aquella interesante cuestión del vice Stein: ¿Quién supervisa a la CICIG para que no se desboque?
La gota que colma es la orden de captura dictada por un juez, apresuradamente y con nocturnidad, contra un policía y la ex fiscal Rivera quienes objetan una investigación en curso, impidiendo que el tribunal escuche otro relato de los hechos distinto a la versión oficial. Este atropello no es nada nuevo y cuenta con antecedentes en otro ente internacional: MINUGUA y el caso Gerardi. En aquel entonces, la discrepancia con la versión manejada le costó el puesto a un policía que esgrimía otra tesis del asesinato y de la participación del famoso perro Baloo. Este tinte añejo y político de la “versión oficial” suele desdibujar las cosas, aclarar poco, crear muchas dudas y apesta a amañamiento. El tico tiene un reto y, aunque concertado por las élites oenegistas del país, no termina de ser calibrado por muchos, ni siquiera de quienes lo recomendaron ¡Ah, y no soy conspirador!

lunes, 15 de noviembre de 2010

Damas primero

El preludio del galanteo político del partido VIVA con Nineth Montenegro, que la puede llevar a postularse como vicepresidenta de la república, incrementa el número de mujeres que podrían estar en el candelero electoral 2011. Lo femenino, la femineidad o el género, como ahora se denomina, no dejan de figurar en el debate nacional, sin importar el tema, el momento o el área.
El podio aguardaría a Sandra Torres, Nineth Montenegro, Zury Ríos y Rosana Baldetti y, todavía por ver, a Adela Torrebiarte y alguien que se anime a última hora. Todas, gusten o no como opción política o incluso como personas, tienen en común alta capacidad de trabajo, marcado liderazgo y algunas hasta el mal carácter. Mujeres que han demostrado saber estar y hacer las cosas que se propusieron y aunque no siempre fueron nobles propósitos, no les resta mérito en el logro de sus particulares resultados. En un país que se reconoce machista, el hecho de que un proceso electoral convoque a tantas mujeres para altos puestos, parece todo un evento digno de mención. Verdad es que una golondrina no hace verano, pero al menos anuncia el inicio del mismo.
Con mujeres al frente -no importa donde- la gestión político-administrativa se ha caracterizado por mayor ausencia de corrupción y mejor eficiencia. Ningún absoluto suele ser cierto y este tampoco, pero hay que reconocer que así son las cosas. Países como este, donde la mujer es relegada (o se relega ella misma), se sostienen, precisamente, por el papel primordial que desempeñan. Son ellas las que mantienen hogares vacíos de paternidad; quienes estiran hasta el infinito el poco dinero que les llega o les pasan maridos inescrupulosos; las que enfrentan a esposos “machos” que no les permiten divorciarse o las abandonan; las que crían y cuidan a sus hijos y muchas veces a padres, abuelos y familiares cercanos y las que solidifican el pilar de un hogar, aunque no exista.
Una sociedad que “rechaza” o no da plena cabida al 50% de su población (las mujeres) está abocada al fracaso porque desprecia la mitad de su potencial humano. No es necesario crear el ministerio de equidad (estupidez zapaterista) ni promover leyes de cuotas para empoderar a las féminas. Hay que dejarlas salir del closet y -no nos rasguemos las vestiduras- que ellas quieran salir y enfrentar retos sin facilidades, prebendas ni vaselina. Valoremos al ser humano por encima del sexo (género) a qué pertenezca y veremos cómo funciona sin necesidad de reservar espacios con normas particulares de dudosa eficacia ¿Alguna ley las hace reinas del hogar, merecedoras del amor de sus hijos y supremas sustentadoras de la sociedad en qué vivimos? Ninguna, solo su fuerza de voluntad, su carácter, su entusiasmo, su liderazgo y su decisión.
¿Estamos preparados? Esa pregunta se la hicieron norteamericanos y franceses en pasadas elecciones y dieron su particular respuesta. También chilenos o brasileños y dieron la suya. Es posible que sin copiar, como siempre hacemos, haya llegado el momento de cuestionárnoslo. Las opciones comienzan a aparecer, eso ya es muy bueno, pero no suficiente. Sin embargo, ¡atención!, tampoco idealicemos a todas las damas. Recordemos a Valeria Mesalina, Lucrecia Borgia, la bruja de Blancanieves y otras más locales y con peor mala leche. No todo vale ni es necesario deslumbrarse y comprar el producto, sin antes leer las instrucciones. A fin de cuentas “Mujeres divinas”, es solo una canción. Mejor actuar con prudencia, mesura y diferenciando, así avanzaremos.