Las encuestas sobre intención de voto descalabran a Sandra Torres. Tiene un pequeño porcentaje (11%) de aceptación que no ha crecido y cuenta con una proporción significativamente alta de rechazo. Es la peor oferta electoral que podría hacer un partido político a estas alturas del proceso. Sin embargo, parece no haber otro candidato y nadie se atreve a hacerle la competencia. Deben comerse esa pacaya y aceptar el particular antojo de participar de la dama a quien parece le pela un higo otras alternativas y propuestas. Total ¡el partido soy yo!, pensará frente al espejo cada mañana.
Ante la inmutabilidad de la decisión de ser ella la postulante, los asesores han diseñado una campaña para que parezca lo que no es. Incluye publicaciones en prensa donde colectivos de alcaldes piden a doña Sandra que acepte la candidatura -¡quién osa decir lo contrario!- y muchedumbre acarreada en los semáforos que ralentiza el tráfico, visten playeras verdes y portan “improvisadas” pancartas mientras intentan transmitir, cacareando a los automovilistas, “el clamor popular” por dicha señora. Quieren hacernos creer que el “pueblo y sus autoridades electas” imploran para que ella sea la “mesías salvadora”, cuando realmente son cuatro gatos (aquellos que ella mencionó en alguna ocasión) quienes realmente la respaldan. El objetivo fijado es recolectar un millón de firmas (a la mejor tradición de nuestros antiguos dictadores).Habrá que ver cuántas se consiguen en los comedores solidarios -por supuesto antes de ingresar a los mismos- o pertenecen a quienes reciben ayuda condicionada (ahora más que nunca) del fondo de cohesión social. Siguen la estrategia de “propaga, que algo queda” y pretenden comunicar suficiente presión y difundir la sensación de una ciudadanía que en pleno la invoca como la próxima candidata a la presidencia ¿Quién se lo cree?, ¿Quién paga todo eso?
Cada vez más me convenzo que debería de participar en las próximas elecciones salvo por el impedimento legal reconocido por la Corte de Constitucionalidad en 1998. Tuvimos experiencias interesantes que supusieron un punto de inflexión muy importante para la torcida historia que se divulgaba en el país. La más significativa fue el estrepitoso fracaso de Rigoberta Menchú quien desde entonces quedó discusivamente paralizada y con una proyección exterior mucho menos distorsionada que la tenida hasta ese momento. Hay que recordar -y eso también es Memoria Histórica- que apenas llegó al 3% de votos y su ficción entretejida de popularidad, feminismo, indigenismo, martirio y demás, quedó desbaratado. Muchos cuestionan hoy aquel prefabricado tópico, al igual que el de la URNG.
Por tanto, no hay que preocuparse de que la aspirante Torres -ciudadana con ventajas- sea candidata. Dejémosla hablar, oigamos lo que tiene que decir, escuchemos el tono en qué lo dice, esforcémonos por entenderla y, sobre todo, preguntémosle ¿qué hará para reducir los homicidios que su esposo no logró?, ¿cómo solventará la deuda generada por derivar fondos a cohesión social?, ¿qué piensa hacer con la maltrecha imagen de país que deja el actual gobierno?, ¿cuántos estados más de excepción decretará para emprender una lucha que han dejado perder?, ¿qué hará para recuperar una perdida infraestructura vial y paga la deuda flotante? y un largo etcétera. Que se someta a la voluntad inmisericorde de las urnas y quizás en 2012 se difumine, como otros, una candidata más botada que votada y más pitada que aclamada ¿Quiere entrar por la puerta?, no se le tenga miedo, sólo exijamos igualdad y mucho respeto a legalidad ¿Será capaz de divorciarse por alcanzar el poder?
Este es un blog personal donde se editan las columnas de opinion (y otras) que semanalmente publico en el diario PRENSA LIBRE de Guatemala. La idea es generar un espacio de debate y opinión con los lectores, de forma que la libertad de expresión sea en doble sentido.
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lunes, 7 de marzo de 2011
lunes, 28 de febrero de 2011
Rollo y mal rollo
Los bochincheros son un producto de temporada como el mango, la fresa, la papaya o los zompopos. Vividores profesionales del cuento y del ruido a quienes no interesa el motivo de la protesta o del cierre de carreteras en que intervienen porque lo importante, como en el deporte, es participar. La época electoral es momento propicio para la turba. Se sienten en casa, cómodos, excitados cual adolescentes en primavera y con la mente y el cuerpo listos para ir jodiendo al ciudadano común que madruga y encuentra que no puede utilizar el bus, el vehículo o la calle porque esos hijos del conflicto bloquean las vías de comunicación y “piden pacíficamente” -con palos en la mano- solidaridad con su causa. Medio inconscientes en ambulancia, algunos enfermos expiran mientras la sirena se desgañita pidiendo paso a esos sordos de la democracia y de los derechos individuales que persisten en el cierre o en el bloqueo.
Encabezan esas huestes delictivas “líderes” sindicales, locales, campesinos o proletarios que reclaman afanosamente sus derechos, ignorando al mismo tiempo los del resto. El ejemplo más numeroso, aunque no siempre el más ruidoso, es el del sindicato magisterial, un grupo de parásitos gorrones que se asocian con el poder al precio que sea y cobran dividendos que pagamos el resto. Otra casta la integran los “campesinos”, esos hijos del pasto que incendian llantas en cualquiera de los destrozados cruces de carreteras sin reparar que aunque no lo hicieran sería bien difícil circular porque el gobierno tampoco se preocupa de la red vial. Los más pánfilos, los que ayer lunes en ciertos semáforos y grupos insignificantes aclamaban la candidatura a la Presidencia de Sandra Torres ¡Quién se los cree!
Culpables de la situación son los políticos mediocres que se asocian en macabra danza con esos y otros grupos de presión y los utilizan cuando conviene, pagando después alto precio por una lealtad profana que dura lo que el desvío de fondos del presupuesto tarda en colmar su avaricia. Son los poderes paralelos al Estado, esos que nadie investiga y que suelen converger con los intereses del gobierno de turno. El ejercicio político insensato, permisivo y cobarde que fomenta el desprecio de los derechos de cada persona en beneficio de esos particulares, oscuros y monetarios intereses, sostiene el obsceno modelo mercantilista del club de sinvergüenzas y chantajistas profesionales.
La pasada semana la Corte de Constitucionalidad admitió un recurso que amparó a quienes nos hubiésemos quedado varados por la acción delictiva de grupos que dicen velar por “nuestros” derechos mientras los pisotean. El Frente Nacional de Lucha, una agrupación extorsionadora que ha alentado el impago de la luz, la no promoción de la minería, el tampoco desarrollo de las hidroeléctricas y un largo etcétera, fue la protagonista. El Presidente, más perdido que nunca al querer defender a uno de sus fieles lacayos, manifestó que “las Cámaras deben ir a su rollo”, a pesar de que tres años y pico después seguimos sin saber cuál es el suyo. En el ocaso fracasado de su mandato parece que le ha dado por respingar y dar muestras tardías del “ejercicio de su autoridad”, algo desconocido cuando debe tomar decisiones trascendentes o explicar asuntos de interés nacional, como las armas que ya no se compran, los muertos que no se reducen, el Fiscal que otros tuvieron que cesar, los servicios que no sirven o los despilfarros presupuestarios ¡Eso sí que es un mal rollo!
Encabezan esas huestes delictivas “líderes” sindicales, locales, campesinos o proletarios que reclaman afanosamente sus derechos, ignorando al mismo tiempo los del resto. El ejemplo más numeroso, aunque no siempre el más ruidoso, es el del sindicato magisterial, un grupo de parásitos gorrones que se asocian con el poder al precio que sea y cobran dividendos que pagamos el resto. Otra casta la integran los “campesinos”, esos hijos del pasto que incendian llantas en cualquiera de los destrozados cruces de carreteras sin reparar que aunque no lo hicieran sería bien difícil circular porque el gobierno tampoco se preocupa de la red vial. Los más pánfilos, los que ayer lunes en ciertos semáforos y grupos insignificantes aclamaban la candidatura a la Presidencia de Sandra Torres ¡Quién se los cree!
Culpables de la situación son los políticos mediocres que se asocian en macabra danza con esos y otros grupos de presión y los utilizan cuando conviene, pagando después alto precio por una lealtad profana que dura lo que el desvío de fondos del presupuesto tarda en colmar su avaricia. Son los poderes paralelos al Estado, esos que nadie investiga y que suelen converger con los intereses del gobierno de turno. El ejercicio político insensato, permisivo y cobarde que fomenta el desprecio de los derechos de cada persona en beneficio de esos particulares, oscuros y monetarios intereses, sostiene el obsceno modelo mercantilista del club de sinvergüenzas y chantajistas profesionales.
La pasada semana la Corte de Constitucionalidad admitió un recurso que amparó a quienes nos hubiésemos quedado varados por la acción delictiva de grupos que dicen velar por “nuestros” derechos mientras los pisotean. El Frente Nacional de Lucha, una agrupación extorsionadora que ha alentado el impago de la luz, la no promoción de la minería, el tampoco desarrollo de las hidroeléctricas y un largo etcétera, fue la protagonista. El Presidente, más perdido que nunca al querer defender a uno de sus fieles lacayos, manifestó que “las Cámaras deben ir a su rollo”, a pesar de que tres años y pico después seguimos sin saber cuál es el suyo. En el ocaso fracasado de su mandato parece que le ha dado por respingar y dar muestras tardías del “ejercicio de su autoridad”, algo desconocido cuando debe tomar decisiones trascendentes o explicar asuntos de interés nacional, como las armas que ya no se compran, los muertos que no se reducen, el Fiscal que otros tuvieron que cesar, los servicios que no sirven o los despilfarros presupuestarios ¡Eso sí que es un mal rollo!
lunes, 21 de febrero de 2011
¡Necios con la campaña!
Ante la falta de éxito en la investigación de una campaña nacional de desprestigio contra la CICIC, el Comisionado Dall’Anese busca ahora culpables del descrédito en el ámbito internacional. Hasta la fecha, el Comisionado se había mantenido semi-discreto y no aparecía mucho en los medios, dedicándose a lo que sabe y debe hacer con entusiasmo y consagración: investigar esos poderes paralelos al Estado que nos embarran y que cada vez parecen menos ocultos para todos, excepto para él. Sin embargo, cuando los resultados no son los deseables, se cuestionan o los casos no se concretan suficientemente o se desmoronan, parece que la salida hacia adelante pasa por crear un distractor -como hacen muchos gobiernos-, en este caso, la campaña de desprestigio.
Muy ingenuo debería ser el señor Dall’Anese si cuando asumió el cargo no evaluó que más que campaña lo que hay son grupos de ciudadanos que no aceptan -y es legítimo- a la CICIG como forma de arreglar los problemas de país; otros que no la quieren, sencillamente porque no les gusta, y otros más desde fuera que no están dispuestos a que sus impuestos vengan a un país donde las autoridades y los ciudadanos hacen muy poco por arreglar sus propios problemas y quedan a la espera de la caridad menesterosa de la cooperación internacional. También debería valorar que las campañas se pueden dar en ambos sentidos: aquellas que tienen a desprestigiar y las que ensalzan. Ambas crean sentimientos extremos y encontrados. La primera porque rechaza al ente, la segunda porque lo diviniza y aunque las dos generan una imagen distorsionada, la atención sólo se centra en una de ellas. Muchas personas hay en el país que diariamente encumbra a la CICIG, lo difunden en campos pagados, escriben resaltando sus bondades, destacan las cualidades sobrehumanas de sus integrantes y suben artificialmente el nivel de expectativas por encima de lo que sería habitual. Hasta el momento, el éxito no está en consonancia con lo esperado, con el tiempo, con los recursos invertidos y con el esfuerzo empleado. Ese grupo de optimistas que niegan la realidad de las cosas, los pro-CICIG y los que toman tragos con sus representantes, los condecoran, ensalzan y proyectan a los cielos, son tan culpables como aquellos que sin pruebas son acusados de crear un clima de intranquilidad en el país ¿Por qué no se les persigue o critica con la misma contundencia?
El recién anuncio de un cabildeo internacional en su contra pone de nuevo en el candelero el tema del desprestigio y de la persecución. Sin embargo, es el propio juez quien acusa sin aportar pruebas al respecto ni decir a quienes visitó Robert Gelbard, que es la persona que supuestamente complota. Ese tipo de acusaciones que arriban al resultado final sin que medien las pruebas que conducen al mismo, son idénticas a las que en su momento utilizó Castresana y salpicó de lodo a muchos generadores de opinión del país para que, a la fecha, todos hayan sido exculpados. Es preferible, señor juez, ser más prudente y aprender de los errores del pasado para no cometerlos en el futuro. Si lidia con esa CICIG es porque su antecesor abusó en muchos comentarios y se extralimitó supongo que aconsejado por el mismo director de comunicaciones que usted tiene ahora. No haga lo mismo o presente las pruebas que tenga. ¡Ah!, que le conste: no me he puesto de acuerdo con el tal Gelbard ni con otros.
Muy ingenuo debería ser el señor Dall’Anese si cuando asumió el cargo no evaluó que más que campaña lo que hay son grupos de ciudadanos que no aceptan -y es legítimo- a la CICIG como forma de arreglar los problemas de país; otros que no la quieren, sencillamente porque no les gusta, y otros más desde fuera que no están dispuestos a que sus impuestos vengan a un país donde las autoridades y los ciudadanos hacen muy poco por arreglar sus propios problemas y quedan a la espera de la caridad menesterosa de la cooperación internacional. También debería valorar que las campañas se pueden dar en ambos sentidos: aquellas que tienen a desprestigiar y las que ensalzan. Ambas crean sentimientos extremos y encontrados. La primera porque rechaza al ente, la segunda porque lo diviniza y aunque las dos generan una imagen distorsionada, la atención sólo se centra en una de ellas. Muchas personas hay en el país que diariamente encumbra a la CICIG, lo difunden en campos pagados, escriben resaltando sus bondades, destacan las cualidades sobrehumanas de sus integrantes y suben artificialmente el nivel de expectativas por encima de lo que sería habitual. Hasta el momento, el éxito no está en consonancia con lo esperado, con el tiempo, con los recursos invertidos y con el esfuerzo empleado. Ese grupo de optimistas que niegan la realidad de las cosas, los pro-CICIG y los que toman tragos con sus representantes, los condecoran, ensalzan y proyectan a los cielos, son tan culpables como aquellos que sin pruebas son acusados de crear un clima de intranquilidad en el país ¿Por qué no se les persigue o critica con la misma contundencia?
El recién anuncio de un cabildeo internacional en su contra pone de nuevo en el candelero el tema del desprestigio y de la persecución. Sin embargo, es el propio juez quien acusa sin aportar pruebas al respecto ni decir a quienes visitó Robert Gelbard, que es la persona que supuestamente complota. Ese tipo de acusaciones que arriban al resultado final sin que medien las pruebas que conducen al mismo, son idénticas a las que en su momento utilizó Castresana y salpicó de lodo a muchos generadores de opinión del país para que, a la fecha, todos hayan sido exculpados. Es preferible, señor juez, ser más prudente y aprender de los errores del pasado para no cometerlos en el futuro. Si lidia con esa CICIG es porque su antecesor abusó en muchos comentarios y se extralimitó supongo que aconsejado por el mismo director de comunicaciones que usted tiene ahora. No haga lo mismo o presente las pruebas que tenga. ¡Ah!, que le conste: no me he puesto de acuerdo con el tal Gelbard ni con otros.
lunes, 14 de febrero de 2011
Revoluciones árabes
Egipto acapara la atención mundial. Miles de manifestantes han forzado la salida del presidente Mubarak y buscan alternativas de gobierno para el país africano, algo similar a lo sucedido semanas atrás en Túnez y que comienza en Yemen. Occidente, parece ahora advertir la opresión política en el mundo árabe y “de pronto” descubre que todo el norte de África y la gran mayoría de los países árabes de Medio Oriente son dictaduras disfrazadas: partido único, reinos, sultanatos o estrafalarias democracias. También, que muchos de sus presidentes llevan una treintena de años en el poder y que se reeligen o designan a sus hijos como sucesores creando un régimen dinástico, algo muy criticado y condenado en Corea del Norte mientras en estos otros lugares es aprobado y admitido por la hipocresía de la particular política exterior de los países desarrollados: Europa, Federación Rusa y Estados Unidos, ente otros.
Contar con socios que aseguren el suministro de petróleo, de gas o sosieguen y silencien, sin importar la forma, a potenciales migrantes, es una tranquilidad para los “grandes”. Otra cosa es sacar a Zelaya de Honduras, ahí se pronunciaron, denunciaron y presionaron con toda su “diplomacia” para que las cosas volvieran a la “normalidad democrática”. Cuando se trata de dictadores como Castro, Chávez o quienes ocupan las presidencias de aquellos países árabes -o de toda África- es otra cosa. Sacar los blancos e inmaculados dientes a relucir podría generar consecuencias políticas y económicas de alto impacto y, por tanto, mejor callar. Es el realismo político más bajo, ruin y mediocre de quienes pactan con el diablo a cualquier precio para obtener privilegios y beneficios, importándoles un cuerno si las personas están sometidas, aterrorizadas, sujetas a presiones políticas, son puestas en prisión o asesinadas de múltiples formas.
Esos regímenes que ahora se tambalean y comienzan a querer caer -o como juego de fichas de dómino que arrastran unas a otras- son producto de situaciones consentidas por las grandes potencias en su exclusivo beneficio y privilegio. Frente a la tiranía política pocas cosas tienen cabida y la revolución enfocada hacia el otro extremo suele ser tan mala o contraproducente como la situación que se vive, así que pocas esperanzas se vaticinan, salvo saltar de un lado al otro del péndulo. La reacción peor que la solución y el integrismo islámico es una sombra de fondo.
Igual que en el fraudulento proceso electoral iraní, evidenciado por las redes sociales, no esperemos grandes cambios ni posturas categóricas de los poderosos. La tibieza será lo normal. La autodeterminación y no inmiscuirse en los procesos internos serán los pilares que sustenten cualquier discurso oficial y las reuniones urgentes de la ONU, de la OEA o de cualquier otro organismo internacional, por supuesto que no ocurrirán, a diferencia del caso hondureño, cuando en 48 horas se movilizaron para protestar contra el pequeñito centroamericano que hizo sus deberes políticos. La igualdad, la justicia, los valores universales y los principios democráticos a los que se apela constantemente no importan en esta ocasión y serán eclipsados por otros diferentes.
Demandamos democracia en demasía y pensamos que ahí está la solución de todo. Nos dejamos llevar por el espejismo de “grandes gobernantes” que oscurecen nuestro entender y raciocinio e ignoramos la realidad porque nos conviene. Sacrificamos, conscientemente, la libertad de otros sin darnos cuenta de que también anulamos parte de la nuestra. Dejamos de pensar y nos convertimos en autómatas de quienes tienen el micrófono internacional ¡Porca miseria!
Contar con socios que aseguren el suministro de petróleo, de gas o sosieguen y silencien, sin importar la forma, a potenciales migrantes, es una tranquilidad para los “grandes”. Otra cosa es sacar a Zelaya de Honduras, ahí se pronunciaron, denunciaron y presionaron con toda su “diplomacia” para que las cosas volvieran a la “normalidad democrática”. Cuando se trata de dictadores como Castro, Chávez o quienes ocupan las presidencias de aquellos países árabes -o de toda África- es otra cosa. Sacar los blancos e inmaculados dientes a relucir podría generar consecuencias políticas y económicas de alto impacto y, por tanto, mejor callar. Es el realismo político más bajo, ruin y mediocre de quienes pactan con el diablo a cualquier precio para obtener privilegios y beneficios, importándoles un cuerno si las personas están sometidas, aterrorizadas, sujetas a presiones políticas, son puestas en prisión o asesinadas de múltiples formas.
Esos regímenes que ahora se tambalean y comienzan a querer caer -o como juego de fichas de dómino que arrastran unas a otras- son producto de situaciones consentidas por las grandes potencias en su exclusivo beneficio y privilegio. Frente a la tiranía política pocas cosas tienen cabida y la revolución enfocada hacia el otro extremo suele ser tan mala o contraproducente como la situación que se vive, así que pocas esperanzas se vaticinan, salvo saltar de un lado al otro del péndulo. La reacción peor que la solución y el integrismo islámico es una sombra de fondo.
Igual que en el fraudulento proceso electoral iraní, evidenciado por las redes sociales, no esperemos grandes cambios ni posturas categóricas de los poderosos. La tibieza será lo normal. La autodeterminación y no inmiscuirse en los procesos internos serán los pilares que sustenten cualquier discurso oficial y las reuniones urgentes de la ONU, de la OEA o de cualquier otro organismo internacional, por supuesto que no ocurrirán, a diferencia del caso hondureño, cuando en 48 horas se movilizaron para protestar contra el pequeñito centroamericano que hizo sus deberes políticos. La igualdad, la justicia, los valores universales y los principios democráticos a los que se apela constantemente no importan en esta ocasión y serán eclipsados por otros diferentes.
Demandamos democracia en demasía y pensamos que ahí está la solución de todo. Nos dejamos llevar por el espejismo de “grandes gobernantes” que oscurecen nuestro entender y raciocinio e ignoramos la realidad porque nos conviene. Sacrificamos, conscientemente, la libertad de otros sin darnos cuenta de que también anulamos parte de la nuestra. Dejamos de pensar y nos convertimos en autómatas de quienes tienen el micrófono internacional ¡Porca miseria!
lunes, 7 de febrero de 2011
¿Servicio Cívico?
¿Tienes entre 18 y 24 años? De ser así, el gobierno acaba de endilgarle la obligación de realizar 728 horas de servicio cívico ¿Alguien te consultó?, ¿estás enterado del tema?, ¿sabes cuando se publicó la norma? o ¿cuándo se debatió? Seguro que la respuesta a todas las preguntas es un rotundo “no” y acabas de sorprenderte por lo que sin tu permiso ni conocimiento te colgaron.
Mientras en las sociedades desarrolladas cualquier servicio a la comunidad -salvo los debidos a sentencia judicial- tiende a ser voluntario y altruista, estos gobiernos populistas arrean para atrás y vuelven a normar lo que hace más de veinte años desapareció en aquellas. El discurso oficial dice que “por ahora” será voluntario pero como hay intención de que vaya creciendo el número de puestos, terminará por no haber suficientes candidatos. Entonces, podrán llamar a todos los comprendidos entre las edades indicadas. Si estudias, tienes una empresa o estás en proceso de consolidar tu negocio, vete despidiendo. El todopoderoso ejecutivo te enviará, con un salario de miseria, a trabajar en los asuntos que determinen de utilidad pública. Aunque más sofisticado y moderno, el modelo es similar a las milicias cubanas y venezolanas. Un grupo de manejables al servicio de un estado opresor y manipulador que con cualquier excusa social -de esas que sobran- termina por hipnotizar a los que no tienen empleo o a joder a quienes lo tienen. El ejército no repartirá más bolsas solidarias, ahora lo harán los chicos del servicio cívico. Las patrullas de seguridad serán complementadas por los chicos del servicio cívico y el acarreo de manifestantes y movilización de los mismos lo organizará y ejecutará, los chicos y chicas del servicio cívico. Otra manera de ganar adeptos para la causa política de la revolución populista que nos auguran oscuros personajes en la sombra que mangonean esta Administración. Su coordinador: un ministro cesado por un corte de justicia por incumplir sus deberes y que debería estar inhabilitado para todo cargo político.
De momento, joven entre 18 y 24 años, has perdido tu libertad. El gobierno determinará anualmente, como dice la norma, cuantos tienen que formar parte de esa milicia que están creando a bajo costo y menor eficacia, salvo para los fines espurios de quienes retuercen la mente, sacrifican a las personas y pretenden manejar el país como si de un circo de títeres se tratase. El sólo hecho de que el artículo 4 del reglamento incluya la palabra “deberán” en lugar de “podrán” es para desechar el resto por improcedente. Sin ninguna razón te obligarán a que aparques tus proyectos, tus éxitos, tu familia, tu trabajo y te dediques a lo que el gobierno de turno decida. En lugar de que nuestros empleados trabajen para nosotros, tú que los elige, deberás trabajar para aquellos que votaste e irás a su ritmo, lo harás donde él decida y cuando lo estime oportuno ¿Creías ser libre?, pues te equivocaste, nos la clavaron, no te avisaron. Reacciona o dentro de poco estarás vestido de caqui o verde oliva, desfilando marcialmente al son que toque el dictadorzuelo de turno y sometido, por Q8.50 la hora, a esos “príncipes de la democracia”, “adalides de la libertad y de la igualdad” y “padres de la patria”.
Mal estábamos, pero nos superamos. Los viejos seguimos dóciles y decadentes; a los jóvenes, la mayoría en este país, los quieren adoctrinar y manipulan ¡Quien gritaba libertad alguna vez, se durmió! o se acobardó.
Mientras en las sociedades desarrolladas cualquier servicio a la comunidad -salvo los debidos a sentencia judicial- tiende a ser voluntario y altruista, estos gobiernos populistas arrean para atrás y vuelven a normar lo que hace más de veinte años desapareció en aquellas. El discurso oficial dice que “por ahora” será voluntario pero como hay intención de que vaya creciendo el número de puestos, terminará por no haber suficientes candidatos. Entonces, podrán llamar a todos los comprendidos entre las edades indicadas. Si estudias, tienes una empresa o estás en proceso de consolidar tu negocio, vete despidiendo. El todopoderoso ejecutivo te enviará, con un salario de miseria, a trabajar en los asuntos que determinen de utilidad pública. Aunque más sofisticado y moderno, el modelo es similar a las milicias cubanas y venezolanas. Un grupo de manejables al servicio de un estado opresor y manipulador que con cualquier excusa social -de esas que sobran- termina por hipnotizar a los que no tienen empleo o a joder a quienes lo tienen. El ejército no repartirá más bolsas solidarias, ahora lo harán los chicos del servicio cívico. Las patrullas de seguridad serán complementadas por los chicos del servicio cívico y el acarreo de manifestantes y movilización de los mismos lo organizará y ejecutará, los chicos y chicas del servicio cívico. Otra manera de ganar adeptos para la causa política de la revolución populista que nos auguran oscuros personajes en la sombra que mangonean esta Administración. Su coordinador: un ministro cesado por un corte de justicia por incumplir sus deberes y que debería estar inhabilitado para todo cargo político.
De momento, joven entre 18 y 24 años, has perdido tu libertad. El gobierno determinará anualmente, como dice la norma, cuantos tienen que formar parte de esa milicia que están creando a bajo costo y menor eficacia, salvo para los fines espurios de quienes retuercen la mente, sacrifican a las personas y pretenden manejar el país como si de un circo de títeres se tratase. El sólo hecho de que el artículo 4 del reglamento incluya la palabra “deberán” en lugar de “podrán” es para desechar el resto por improcedente. Sin ninguna razón te obligarán a que aparques tus proyectos, tus éxitos, tu familia, tu trabajo y te dediques a lo que el gobierno de turno decida. En lugar de que nuestros empleados trabajen para nosotros, tú que los elige, deberás trabajar para aquellos que votaste e irás a su ritmo, lo harás donde él decida y cuando lo estime oportuno ¿Creías ser libre?, pues te equivocaste, nos la clavaron, no te avisaron. Reacciona o dentro de poco estarás vestido de caqui o verde oliva, desfilando marcialmente al son que toque el dictadorzuelo de turno y sometido, por Q8.50 la hora, a esos “príncipes de la democracia”, “adalides de la libertad y de la igualdad” y “padres de la patria”.
Mal estábamos, pero nos superamos. Los viejos seguimos dóciles y decadentes; a los jóvenes, la mayoría en este país, los quieren adoctrinar y manipulan ¡Quien gritaba libertad alguna vez, se durmió! o se acobardó.
lunes, 31 de enero de 2011
¡Ay Ministro!
El Ministro de Gobernación declaró recientemente: “que no se puede pensar sólo en seguridad”. Escuchar esas palabras amerita algunos comentarios y consideraciones, además de ser preocupantes y poco esperanzadoras. No se focaliza, como debiera, en su tarea de seguridad, sino que está pensando en otras áreas de gobierno, lo que le permite aquella afirmación que también le sirve para justificar el desvío presupuestario que comenta. Emplea el tecnicismo de que “no se hacen transferencias sino que se ceden espacios presupuestarios”, para argumentar que decide quedarse sin Q567 millones, cuando su departamento es uno de los menos eficaces, más cuestionados, carga con cerca de seis mil cadáveres anuales y en torno a cien delitos diarios denunciados. Es como aquel gringo a quien le pregunté cual era la diferencia entre delete y erase y, tras poner cara de desconcertado, me contestó: la verdad no lo sé, pero te puedo asegurar que en ambos casos se borra todo. Es decir, con una u otra justificación, el dinero no estará nunca disponible para atender los desafíos pendientes.
El Ministro Menocal “piensa” como si fuera presidente o le hace el juego a su jefa. Mira problemas generales, en lugar de centrarse en los suyos y buscarles remedio, aparentando ser tan comprensivo con médicos y maestros que cede su techo presupuestario para gremios con desconocidos propósitos. Si hubiese ido a algún entierro de los asesinados a diario se habría dado cuenta que debería velar más porque su ministerio cuente con los medios necesarios para combatir la violencia y que, en su caso, el Ministerio de Educación o el de Sanidad no deben inquietarle mientras en el suyo no solucione las enormes y preocupantes dificultades con que cuenta, o bien puede prescindir de su escolta y de su carro blindado para ser consecuente con lo que dice: ¡mira lo que hago y no lo que digo!
Patrullas que no se emplean, fueron compradas hace un año, están aparcadas y todavía sin rotular, ¡emplee ahí el dinero!; se intenta, ¡por cuarta vez!, construir una cárcel de máxima seguridad, ¡emplee ahí el dinero!; el presidente se desgañita pidiendo una reforma fiscal para que tengamos seguridad porque necesita más presupuesto, ¡emplee ahí el dinero!; las motos de la policía son incapaces de seguir delincuentes porque son pocas, malas o no tienen para gasolina, ¡emplee ahí el dinero; se cuestiona el bajo salario de los funcionarios policiales, ¡emplee ahí el dinero; las comisarías adolecen de lo básico para un desempeño profesional decente, ¡emplee ahí el dinero!; los dormitorios policiales son indignantes, ¡emplee ahí el dinero! Y así podríamos seguir recordándole múltiples lagunas en el desempeño de su deber, la mayoría “justificadas por el bajo presupuesto” con el que dice contar, aunque decide reducir su techo presupuestario en beneficio de otros, cuando esa no es su misión ni de quien desde la sombra exige recursos para Cohesión Social.
Cada vez que usted niega el uso de los fondos que le fueron asignados y aparece un cadáver, su conciencia le debería reclamar desde el fondo de su alma. Este año, que ustedes han calificado de exitoso en su gestión, “únicamente” han asesinado (según sus datos) a 5960 personas. Dígales a sus familias que redujo su techo presupuestario porque los maestros, los médicos, los peludos o la señora se lo pidieron. Al menos sea honesto con ellos ¿Cuáles serán los comentarios de doña Helen Mack?, porque no se puede estar “en misa y repicando”, tal cual el dicho sentencia.
El Ministro Menocal “piensa” como si fuera presidente o le hace el juego a su jefa. Mira problemas generales, en lugar de centrarse en los suyos y buscarles remedio, aparentando ser tan comprensivo con médicos y maestros que cede su techo presupuestario para gremios con desconocidos propósitos. Si hubiese ido a algún entierro de los asesinados a diario se habría dado cuenta que debería velar más porque su ministerio cuente con los medios necesarios para combatir la violencia y que, en su caso, el Ministerio de Educación o el de Sanidad no deben inquietarle mientras en el suyo no solucione las enormes y preocupantes dificultades con que cuenta, o bien puede prescindir de su escolta y de su carro blindado para ser consecuente con lo que dice: ¡mira lo que hago y no lo que digo!
Patrullas que no se emplean, fueron compradas hace un año, están aparcadas y todavía sin rotular, ¡emplee ahí el dinero!; se intenta, ¡por cuarta vez!, construir una cárcel de máxima seguridad, ¡emplee ahí el dinero!; el presidente se desgañita pidiendo una reforma fiscal para que tengamos seguridad porque necesita más presupuesto, ¡emplee ahí el dinero!; las motos de la policía son incapaces de seguir delincuentes porque son pocas, malas o no tienen para gasolina, ¡emplee ahí el dinero; se cuestiona el bajo salario de los funcionarios policiales, ¡emplee ahí el dinero; las comisarías adolecen de lo básico para un desempeño profesional decente, ¡emplee ahí el dinero!; los dormitorios policiales son indignantes, ¡emplee ahí el dinero! Y así podríamos seguir recordándole múltiples lagunas en el desempeño de su deber, la mayoría “justificadas por el bajo presupuesto” con el que dice contar, aunque decide reducir su techo presupuestario en beneficio de otros, cuando esa no es su misión ni de quien desde la sombra exige recursos para Cohesión Social.
Cada vez que usted niega el uso de los fondos que le fueron asignados y aparece un cadáver, su conciencia le debería reclamar desde el fondo de su alma. Este año, que ustedes han calificado de exitoso en su gestión, “únicamente” han asesinado (según sus datos) a 5960 personas. Dígales a sus familias que redujo su techo presupuestario porque los maestros, los médicos, los peludos o la señora se lo pidieron. Al menos sea honesto con ellos ¿Cuáles serán los comentarios de doña Helen Mack?, porque no se puede estar “en misa y repicando”, tal cual el dicho sentencia.
lunes, 24 de enero de 2011
El perito
Tengo en mis manos un dictamen pericial firmado por el director general del ente gubernamental radiodifusión y televisión nacional, Carlos Enrique Morales Monzón, que obedece a un requerimiento judicial que le hicieran. En el mismo, le solicitan que haga “un peritaje de medios de comunicación” para determinar si hubo campaña de desprestigio contra: CICIG, MP, Comisionado Castresana, jueza Galicia y otros; si se realizó campaña mediática a favor de los hermanos Valdés y que establezca el lenguaje utilizado y las expresiones manifestadas en las publicaciones objeto de análisis. El “perito” elabora su informe en apenas tres días de fin de semana (del 7 al 9 de enero) y, con el análisis de nueve columnas de opinión (dos mías) y un video, llega a conclusiones que, cuanto menos, pueden ser tildadas de atrevidas, osadas, tendenciosas y falsas. No se puede hacer un peritaje de medios -mi “experto” e imprudente funcionario público- sin contar con la radio, la TV, toda la prensa escrita y muchos más, pero usted, intrépido “periodista”, lo hace con ese exiguo material: ¡torero!
Al leer el “análisis” se aprecia como recurre frecuentemente a las escuchas telefónicas, a facturas de cierto periodista o a declaraciones testimoniales del MP que le proporcionaron. Me pregunto, ¿qué tiene que ver eso con el análisis mediático que le solicitan? Extrae, muy atrevidamente, conclusiones sobre el “poco profesionalismo” de algunos columnistas, el abuso “del derecho de libertad de expresión garantizado en la Constitución” o concluye que la fiscalía y la jueza Galicia están “actuando adecuadamente y conforme a derecho”. Juicios de valor que nada tienen que ver con la auditoría que le solicitan, pero además, lo hace sin apoyarse en indicios, citas académicas, sentencias, jurisprudencia ni referencia alguna que respalde, valide o confirme sus resueltas y contundentes aseveraciones. Para que el documento no tenga desperdicio, cita a cierto columnista que cuestionó al Secretario de Comunicación Social de la Presidencia y afirma: “basta con revisar el caso de Nuestro Diario, una publicación técnicamente mal elaborada desde el punto de vista periodístico”, sin agregar que fue editor de ese medio -hasta que lo despidieron- y no hizo un buen trabajo según él mismo valora. Aprovecha para ventilar, en documento oficial y con opiniones personales, sus asuntos: distingue al funcionario Robles (¿su jefe?) y critica a Nuestro Diario. Además, en 2010 publicó artículos de apoyo y reconocimiento a Castresana y firmó manifiestos públicos de adhesión a CICIG, debiendo por ello haber quedado invalidado para peritar sobre el asunto.
El “estudio” coincide en fecha con otros realizados a la misma velocidad: una lamentable declaración judicial del director de Ciencias de Comunicación de la USAC y otro grafológico, y cierran el círculo que se teje sobre otro caso de CICIG que parece se cae: ¡pura coincidencia! ¿Así funciona la justicia? Un “experto” elabora una mamarrachada, ignora lo que le preguntan\, justifica con nueve artículos y un reportaje de TV “un estudio de medios” y ahí sigue, en vez de ser despedido no ya por tendencioso -que podría ser- sino por inepto, aunque será premiado por su servilismo, ¡ya lo veremos!
Lo que no han entendido quienes complotan y se venden, es que la dignidad, la vergüenza, el honor y el derecho (además del factor h) de quienes escribimos y decimos la verdad: NO SE COMPRA ni se hipoteca, menos se amilana de esa forma ¡Quedó claro ahora peludos! Sigan manipulando a los pusilánimes, de nosotros no conseguirán nada, salvo crítica y desprecio.
Al leer el “análisis” se aprecia como recurre frecuentemente a las escuchas telefónicas, a facturas de cierto periodista o a declaraciones testimoniales del MP que le proporcionaron. Me pregunto, ¿qué tiene que ver eso con el análisis mediático que le solicitan? Extrae, muy atrevidamente, conclusiones sobre el “poco profesionalismo” de algunos columnistas, el abuso “del derecho de libertad de expresión garantizado en la Constitución” o concluye que la fiscalía y la jueza Galicia están “actuando adecuadamente y conforme a derecho”. Juicios de valor que nada tienen que ver con la auditoría que le solicitan, pero además, lo hace sin apoyarse en indicios, citas académicas, sentencias, jurisprudencia ni referencia alguna que respalde, valide o confirme sus resueltas y contundentes aseveraciones. Para que el documento no tenga desperdicio, cita a cierto columnista que cuestionó al Secretario de Comunicación Social de la Presidencia y afirma: “basta con revisar el caso de Nuestro Diario, una publicación técnicamente mal elaborada desde el punto de vista periodístico”, sin agregar que fue editor de ese medio -hasta que lo despidieron- y no hizo un buen trabajo según él mismo valora. Aprovecha para ventilar, en documento oficial y con opiniones personales, sus asuntos: distingue al funcionario Robles (¿su jefe?) y critica a Nuestro Diario. Además, en 2010 publicó artículos de apoyo y reconocimiento a Castresana y firmó manifiestos públicos de adhesión a CICIG, debiendo por ello haber quedado invalidado para peritar sobre el asunto.
El “estudio” coincide en fecha con otros realizados a la misma velocidad: una lamentable declaración judicial del director de Ciencias de Comunicación de la USAC y otro grafológico, y cierran el círculo que se teje sobre otro caso de CICIG que parece se cae: ¡pura coincidencia! ¿Así funciona la justicia? Un “experto” elabora una mamarrachada, ignora lo que le preguntan\, justifica con nueve artículos y un reportaje de TV “un estudio de medios” y ahí sigue, en vez de ser despedido no ya por tendencioso -que podría ser- sino por inepto, aunque será premiado por su servilismo, ¡ya lo veremos!
Lo que no han entendido quienes complotan y se venden, es que la dignidad, la vergüenza, el honor y el derecho (además del factor h) de quienes escribimos y decimos la verdad: NO SE COMPRA ni se hipoteca, menos se amilana de esa forma ¡Quedó claro ahora peludos! Sigan manipulando a los pusilánimes, de nosotros no conseguirán nada, salvo crítica y desprecio.
lunes, 17 de enero de 2011
Avestruces
Aturdidos, en el mejor de los casos, quedamos muchos al ver al señor Cac enterrar a su esposa y a sus tres hijos fallecidos como consecuencia del atentado terrorista dentro de un bus. Intentar describir la situación, el dolor o los sentimientos encontrados sería un esfuerzo inútil y no hallaríamos palabras, frases ni forma de plasmar esas emociones. No está hecha la vida para que un padre entierre a toda su familia, menos con esa forma brutal y despiadada en la que murieron.
No he visto imágenes del Presidente, de su esposa, del Ministro de Gobernación o del Vicepresidente en los funerales ¡Ni una sola! Esos, que tanto se desviven “por los pobres y los sectores más vulnerables de la sociedad”, fueron incapaces de practicar no el liderazgo del que carecen sino el deber de representar el sentimiento de pésame y repudio que invadía a toda la población. Reparten cubiletes, molinillos de grano y se apoderan de la memoria de la Revolución de Octubre con exagerada parafernalia mediática, pero cuando deben dar la cara, desaparecen. Algún preocupado asesor seguramente les hizo ver la conveniencia de no asistir y se escondieron acobardados. Contrasta la actitud con la del presidente Obama al condenar y enfrentar el atentado contra la senadora Giffords; con la del presidente Piñeira esperando -uno a uno- a los mineros rescatados o con la de otras autoridades frente a actos terroristas. Sin embargo, en este país de la “solidaridad y de la cohesión social”, no estuvieron presentes, no quisieron enfrentar el reto y escaparon para no asumir la responsabilidad que eluden desde hace tres años. El único representante gubernamental fue el “imperialista” embajador de los Estados Unidos.
Pensando en esta dejación, alguien me hizo ver que jamás han ido a funerales por cualquiera de las seis mil víctimas asesinadas anualmente en el país ni por aquellos policías caídos en acto de servicio, tal y como una vez el ex embajador de Chile les recriminó, con razón, en un acto público. En estas situaciones es donde se aprecia, aún más, la carencia de liderazgo. Escondieron la cabeza y como el avestruz, prefirieron que las aguas se calmaran sin enfrentar la realidad y crudeza de la situación. No querían que les reprocharan la manifiesta ineptitud gubernamental en materia de seguridad. El fracaso estrepitoso al nombrar ministros que están en prisión o con numerosas causas abiertas o la falta de inteligencia para combatir el problema. El único resultado “positivo” de esta administración es el incremento del crimen organizado, del narcotráfico y de la perdida de espacios que son ocupados por grupos de mafiosos criminales. De eso pueden estar orgullosos y atribuirse todo el mérito posible.
Es lamentable que en circunstancias como las que se han vivido (y se siguen viviendo), el Presidente y su gabinete no se apresten a dar la cara, acompañando a las víctimas, situándose al frente como se hubiese esperado de una autoridad y asumiendo la responsabilidad que les corresponden. Volvieron a faltar pantalones a esos soldados asustadizos que no enfrentan la batalla y huyen a la primera, prefiriendo permanecer en la sombra y que los problemas “se resuelvan solos”. Es en definitiva, lo que hacen muchos de quienes les rodean, delincuentes condenados o frustrados guerrilleros que asesoran o se refugian detrás del poder y que no pasaron de ser huevos tibios en el combate cuerpo a cuerpo. Como en aquel entonces, hoy siguen temerosos. Da pena y vergüenza verlos actuar ¡Miserables! Pero, ¿qué hacemos y exigimos los demás?
No he visto imágenes del Presidente, de su esposa, del Ministro de Gobernación o del Vicepresidente en los funerales ¡Ni una sola! Esos, que tanto se desviven “por los pobres y los sectores más vulnerables de la sociedad”, fueron incapaces de practicar no el liderazgo del que carecen sino el deber de representar el sentimiento de pésame y repudio que invadía a toda la población. Reparten cubiletes, molinillos de grano y se apoderan de la memoria de la Revolución de Octubre con exagerada parafernalia mediática, pero cuando deben dar la cara, desaparecen. Algún preocupado asesor seguramente les hizo ver la conveniencia de no asistir y se escondieron acobardados. Contrasta la actitud con la del presidente Obama al condenar y enfrentar el atentado contra la senadora Giffords; con la del presidente Piñeira esperando -uno a uno- a los mineros rescatados o con la de otras autoridades frente a actos terroristas. Sin embargo, en este país de la “solidaridad y de la cohesión social”, no estuvieron presentes, no quisieron enfrentar el reto y escaparon para no asumir la responsabilidad que eluden desde hace tres años. El único representante gubernamental fue el “imperialista” embajador de los Estados Unidos.
Pensando en esta dejación, alguien me hizo ver que jamás han ido a funerales por cualquiera de las seis mil víctimas asesinadas anualmente en el país ni por aquellos policías caídos en acto de servicio, tal y como una vez el ex embajador de Chile les recriminó, con razón, en un acto público. En estas situaciones es donde se aprecia, aún más, la carencia de liderazgo. Escondieron la cabeza y como el avestruz, prefirieron que las aguas se calmaran sin enfrentar la realidad y crudeza de la situación. No querían que les reprocharan la manifiesta ineptitud gubernamental en materia de seguridad. El fracaso estrepitoso al nombrar ministros que están en prisión o con numerosas causas abiertas o la falta de inteligencia para combatir el problema. El único resultado “positivo” de esta administración es el incremento del crimen organizado, del narcotráfico y de la perdida de espacios que son ocupados por grupos de mafiosos criminales. De eso pueden estar orgullosos y atribuirse todo el mérito posible.
Es lamentable que en circunstancias como las que se han vivido (y se siguen viviendo), el Presidente y su gabinete no se apresten a dar la cara, acompañando a las víctimas, situándose al frente como se hubiese esperado de una autoridad y asumiendo la responsabilidad que les corresponden. Volvieron a faltar pantalones a esos soldados asustadizos que no enfrentan la batalla y huyen a la primera, prefiriendo permanecer en la sombra y que los problemas “se resuelvan solos”. Es en definitiva, lo que hacen muchos de quienes les rodean, delincuentes condenados o frustrados guerrilleros que asesoran o se refugian detrás del poder y que no pasaron de ser huevos tibios en el combate cuerpo a cuerpo. Como en aquel entonces, hoy siguen temerosos. Da pena y vergüenza verlos actuar ¡Miserables! Pero, ¿qué hacemos y exigimos los demás?
lunes, 10 de enero de 2011
Terrorismo
La explosión de un artefacto en el interior de bus no es un hecho aislado. Más bien se conecta con otros que sucedieron el pasado mes cuando se derribaron torres de electricidad, aunque el crimen, por las vacaciones, pasó desapercibido y fue poco valorado. Iniciamos una serie de atentados terroristas que son producto de la inutilidad ostensible de este Gobierno para enfrentar la violencia que sigue su escalada exponencial. Recordemos que desde hace unos años asesinan a pilotos y ayudantes sin que se haya reducido el número de víctimas ni esclarecido algo que permita poner fin al problema. Los más destacado que hicieron fue regalar juguetes a los huérfanos de todas aquellas personas; ¡triste política asistencialista! En una dictadura, el jefe del Estado es el responsable de las masacres y muertes, de ahí esas acusaciones de genocidio que pululan por tribunales internacionales, pero, en una “democracia” nadie aparece como culpable, por acción u omisión, de muchos más crímenes, tal cual ocurre en el país. Se encojen de hombros, echan la culpa a pasadas administraciones, piden más dinero que luego no son capaces de ejecutar o simplemente desvían millones para programas como Cohesión Social. Sin embargo, nulos resultados positivos en la lucha contra el crimen no ya organizado, sino la delincuencia común.
Las sonadas noticias sobre la aprehensión de tal o cual cantidad de droga o las detenciones producidas durante el pasado estado de sitio, no llevan parejas la declaración de la procedencia de las armas incautadas, del número de serie (que diría si pertenecen o no a determinadas organizaciones), la procedencia de las mismas o la identidad de los propietarios de las fincas donde se confiscan aviones o se detienen zetas, entre otros sustanciales aspecto. Lo importante es la difusión mediática para trasladar la sensación de qué se está haciendo, aunque realmente no es casi nada. Esta manipulación de información se constata igualmente cuando se hicieron públicas las cifras de asesinados con la declaración “vergonzosa” (aunque pedagogía, según el Presidente) de que son menos que en 2009, cuando el año no había finalizado y, en todo caso, la reducción es tan exigua que mejor les valdría llorar de pena que gritar de alegría.
Con ese escenario de incapacidad o falta de voluntad para combatir realmente el crimen organizado, el gobierno sigue sin elaborar más de una cincuentena de reglamentos necesarios para desarrollar ciertas leyes claves, como la de armas y municiones o la del servicio civil que podría emplear a muchos ciudadanos como policías auxiliares para, por ejemplo, repartir citaciones judiciales y así liberar oficiales que lucharían frontalmente contra el crimen. Soluciones, ¡claro que las hay!, pero esto es un juego interesado, tanto político como de ciertas ONG,s, que produce muchos réditos y que nadie está dispuesto a dilapidar mientras las ganancias sean jugosas. Pero, interés real por solucionar los problemas, ¡ninguno! En vez de estado de sitio lo que se debería de declarar es un día de silencio, manifestación y vergüenza nacional y sentarse a pensar que hacer para evitar un solo muerto el día de mañana. Sin embargo eso no interesa. Lamentamos la muerte de una familia pero nos enteramos que llevamos años pagando extorsiones con nuestros impuestos por medio de la subvención millonaria a propietarios de buses. El colmo: International Crisis Group nos cita como un país en el hay que vigilar los conflictos en gestación. Otros: Irak, Sudán, Haití, Somalia, etc. Atentos: nos espera mucho mas de esto. A fin de cuentas parece ser que es lo que les interesa.
Las sonadas noticias sobre la aprehensión de tal o cual cantidad de droga o las detenciones producidas durante el pasado estado de sitio, no llevan parejas la declaración de la procedencia de las armas incautadas, del número de serie (que diría si pertenecen o no a determinadas organizaciones), la procedencia de las mismas o la identidad de los propietarios de las fincas donde se confiscan aviones o se detienen zetas, entre otros sustanciales aspecto. Lo importante es la difusión mediática para trasladar la sensación de qué se está haciendo, aunque realmente no es casi nada. Esta manipulación de información se constata igualmente cuando se hicieron públicas las cifras de asesinados con la declaración “vergonzosa” (aunque pedagogía, según el Presidente) de que son menos que en 2009, cuando el año no había finalizado y, en todo caso, la reducción es tan exigua que mejor les valdría llorar de pena que gritar de alegría.
Con ese escenario de incapacidad o falta de voluntad para combatir realmente el crimen organizado, el gobierno sigue sin elaborar más de una cincuentena de reglamentos necesarios para desarrollar ciertas leyes claves, como la de armas y municiones o la del servicio civil que podría emplear a muchos ciudadanos como policías auxiliares para, por ejemplo, repartir citaciones judiciales y así liberar oficiales que lucharían frontalmente contra el crimen. Soluciones, ¡claro que las hay!, pero esto es un juego interesado, tanto político como de ciertas ONG,s, que produce muchos réditos y que nadie está dispuesto a dilapidar mientras las ganancias sean jugosas. Pero, interés real por solucionar los problemas, ¡ninguno! En vez de estado de sitio lo que se debería de declarar es un día de silencio, manifestación y vergüenza nacional y sentarse a pensar que hacer para evitar un solo muerto el día de mañana. Sin embargo eso no interesa. Lamentamos la muerte de una familia pero nos enteramos que llevamos años pagando extorsiones con nuestros impuestos por medio de la subvención millonaria a propietarios de buses. El colmo: International Crisis Group nos cita como un país en el hay que vigilar los conflictos en gestación. Otros: Irak, Sudán, Haití, Somalia, etc. Atentos: nos espera mucho mas de esto. A fin de cuentas parece ser que es lo que les interesa.
lunes, 3 de enero de 2011
2011
Recién iniciamos un nuevo año, como otras muchas veces. La costumbre, la buena fe y las colosales intenciones que nos colman en estas fechas, harán que repensemos múltiples propósitos para los próximos trescientos y pico de días. Como en pasadas ocasiones, corremos el riesgo de que la esperanza, el optimismo enfermizo y la falta de racionalidad, impidan ver las cosas como son. Sin embargo, 2011 puede ser un buen año para despertar y darnos cuenta que los golpes de estado -por cierto, poco condenados por quienes suelen hablar o escribir sobre derechos humanos- se dan desde el poder en Venezuela y Nicaragua. Seguramente la solución final será estruendosa, por permitirlo con el silencio cómplice que solamente se perturba para condenar hechos como los que ocurrieron en Honduras, finalmente un mejor país de lo que estaría con el delincuente Zelaya perpetuado en el poder y “ por ahora” empleado de Chávez.
Dispondremos de mucho tiempo para aceptar que con CICIG o sin ella, seguimos sin tener una justicia pronta y cumplida, porque el problema es la falta de exigencia y permitir un sistema que consiente, cuando no promueve, los procesos viciados, el amañamiento y la cobardía de muchos jueces que se resignan en vez de enfundarse debidamente los pantalones, prefiriendo perpetuarse en un sistema corrupto y mercantilista que no cambian por miedo, comodidad o rentabilidad. Tendremos la oportunidad -si queremos- de aprender que los políticos no sirven eso que pomposamente denominan el bien común. Más bien utilizan el sistema para su propio beneficio y de paso hacen algo sonado que le salva la cara, aunque cueste el triple. Es momento para no dejar corromper mas el sistema admitiendo cambios de partido cuando fueron elegidos por otro distinto o pretendiendo, sin haberse sometido a procesos electorales, ejercer el poder bajo coberturas ficticias, como la de “primera dama”, que no figuran en el sistema legal pero que “justifican” el manejo cuestionado y poco claro de fondos; o de ver quién es el responsable, por inacción, de los más de seis mil asesinatos anuales, sin inmutarse, ser juzgado ni perseguido por genocida. Existe la oportunidad de que el Vicepresidente tome apenas un par de minutos y una octavilla para relatar lo que ha hecho en tres años de figurar en el gabinete o reflexione sobre la transparencia que promueve el gobierno y que no ha superado la voluntad declarativa, mientras continúan los contratos fraudulentos que terminan provocando miles de víctimas, desolación y perdidas enormes que se evitarían si la corrupción realmente se combatiera.
Despertemos, meditemos sobre qué hacer este año para evitar hundir más el país que con pasión e ilusión contribuimos a engrandecer. Hay que informarse y no dejarse llevar por falsas promesas, frases vacías o eslogan, como suele ser habitual. Nadie arreglará lo que nuestra cobardía, pereza o falta de entusiasmo no quiera solucionar. El destino es nuestro hasta que decidamos dejarlo al manoseo de todos los que suelen venderse al mejor postor pretendiendo luego vendernos también a todos. Es el año de tomar el porvenir bajo responsabilidad propia y no soñar con los ojos abiertos sin querer admitir que las cosas están muy mal y que la libertad se escapa un poco cada día. Es tiempo del realismo práctico y de comenzar a ser éticos no esperando a que otros lo sean. Hora de ser nosotros mismos y de pelear por nuestros anhelos y aspiraciones, cualquiera que sea el precio. Esos pueden ser auténticos propósitos para este 2011.
Dispondremos de mucho tiempo para aceptar que con CICIG o sin ella, seguimos sin tener una justicia pronta y cumplida, porque el problema es la falta de exigencia y permitir un sistema que consiente, cuando no promueve, los procesos viciados, el amañamiento y la cobardía de muchos jueces que se resignan en vez de enfundarse debidamente los pantalones, prefiriendo perpetuarse en un sistema corrupto y mercantilista que no cambian por miedo, comodidad o rentabilidad. Tendremos la oportunidad -si queremos- de aprender que los políticos no sirven eso que pomposamente denominan el bien común. Más bien utilizan el sistema para su propio beneficio y de paso hacen algo sonado que le salva la cara, aunque cueste el triple. Es momento para no dejar corromper mas el sistema admitiendo cambios de partido cuando fueron elegidos por otro distinto o pretendiendo, sin haberse sometido a procesos electorales, ejercer el poder bajo coberturas ficticias, como la de “primera dama”, que no figuran en el sistema legal pero que “justifican” el manejo cuestionado y poco claro de fondos; o de ver quién es el responsable, por inacción, de los más de seis mil asesinatos anuales, sin inmutarse, ser juzgado ni perseguido por genocida. Existe la oportunidad de que el Vicepresidente tome apenas un par de minutos y una octavilla para relatar lo que ha hecho en tres años de figurar en el gabinete o reflexione sobre la transparencia que promueve el gobierno y que no ha superado la voluntad declarativa, mientras continúan los contratos fraudulentos que terminan provocando miles de víctimas, desolación y perdidas enormes que se evitarían si la corrupción realmente se combatiera.
Despertemos, meditemos sobre qué hacer este año para evitar hundir más el país que con pasión e ilusión contribuimos a engrandecer. Hay que informarse y no dejarse llevar por falsas promesas, frases vacías o eslogan, como suele ser habitual. Nadie arreglará lo que nuestra cobardía, pereza o falta de entusiasmo no quiera solucionar. El destino es nuestro hasta que decidamos dejarlo al manoseo de todos los que suelen venderse al mejor postor pretendiendo luego vendernos también a todos. Es el año de tomar el porvenir bajo responsabilidad propia y no soñar con los ojos abiertos sin querer admitir que las cosas están muy mal y que la libertad se escapa un poco cada día. Es tiempo del realismo práctico y de comenzar a ser éticos no esperando a que otros lo sean. Hora de ser nosotros mismos y de pelear por nuestros anhelos y aspiraciones, cualquiera que sea el precio. Esos pueden ser auténticos propósitos para este 2011.
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