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lunes, 6 de febrero de 2012

Por aquí...., y por allá

Las comparaciones suelen ser odiosas, pero en ocasiones necesarias.

Aquí se procesa al general Ríos Montt, mientras en España se hace lo propio con al juez Baltasar Garzón. Ambos casos con similitudes que deberían llamar a la reflexión. Allá hubo una guerra civil que duró tres años y causó un millón de muertos. Aquí un conflicto interno que permaneció por 36 años y provocó entre 47 mil y 250 mil víctimas (según el informe/libro que se lea). Los números sugieren que aquel fue más intenso por la concentración en el tiempo y porque provocó -al menos- entre cuatro y veinte veces más víctimas (según los datos elegidos).
Allí, gobiernos de corte socialista como el de Felipe González o el de Zapatero alternaron con otros de centro (UCD) o centro-derecha (PP) y generaron proyectos y cambios consensuados que todavía perduran, en orden a buscar un equilibrio que superara una inservible e interminable confrontación. Fue durante la pasada administración socialista que se procedió a encausar al juez Garzón por querer abrir una “memoria histórica” ignorando la Ley de Amnistía aprobada en 1977 -con personal sesgo y apreciable grado de prevaricación-, que es a fin de cuentas por lo que se le acusa. En España, mal que bien, se cerró una herida histórica y el país y su sistema no están dispuestos a que nadie -siguiendo lineamientos pagados por activistas inescrupulosos- abra aquello que costó mucho cicatrizar. Aquí, mientras tanto, ideólogos de la antigua guerrilla y los vividores tradicionales del conflicto (que no coinciden necesariamente con las víctimas) siguen insistiendo en aquello que les da de comer y de paso ocultan parte de la historia -que ahora se comienza a desvelar- de la que fueron responsables.
Casos similares se reprodujeron en varios países europeos en diferentes momentos histórico-políticos y también en otros latinoamericanos. En ambas regiones se actuó de igual forma. Allí se cerraron, acá siguen interesadamente abiertos como en Argentina y Chile, por poner botones de muestra. Las heridas no curarán mientras existan quienes reciben su paga mensual para provocar problemas y rascar el alma de las auténticas víctimas, en beneficio de un presente tumultuoso que únicamente interesa y favorece a esos alborotadores, maestros en fingir, lamentarse, tergiversas y promover continuamente violencia verbal, mediática o física ¿Legitimidad para reclamar?, por supuesto que si, pero teniendo claro que toda la población fue afectada y no solamente quienes enarbolan esa bandera de forma monopólica. Allá y acá han ocurrido cosas iguales y diferentes. Allí, gobernaron socialistas; aquí “social-demócratas”. Ahora gobierna el PP, como acá. España no ha permitido que nadie desentierre muertos en su propio beneficio ni destruya una paz que costó mucho lograr. Guatemala no termina de encontrar esa vía de cierre que permita avanzar más allá del horizonte inmediato y continuamente se ancla o retrocede. Allí no tuvieron cabida los vividores ni los recalcitrantes y se evidencio que en ambos bandos hubo asesinos y abusadores; aquí, los de siempre, no dejan de aparecer y presionar y siguen viviendo como en el monte, aunque ahora sea capitalinos burgueses que dejaron (aparentemente) de apoyar aquello que les sirvió y que generó muchos cadáveres de los que son responsables cómo cómplices o autores, aunque no quieran asumir ese adeudo físico o intelectual. Allá la justicia ha acometido la limpieza de su propia imagen; acá falta mucho jabón por emplear ¿Mejor o peor? Pues es cuestión de gustos, porque nunca llueve a gusto de todos, pero creo que las cuentas salen allí, más claras que aquí.

lunes, 30 de enero de 2012

Todopoderosa democracia

Je ne suis pour rien, je suis pour qu´on ne déraisonne (Galiani)

De tanto emplearla, la hemos prostituido. “Democracia”, una palabra que sustancialmente significa poco pero que queremos que abarque demasiado, aunque se ha quedado corta para englobar los anhelos político-sociales del ser humano. Su significado es multidimensional porque obedece a quien la pronuncia y su alcance no tiene horizonte definido porque imprecisa es su dimensión. Cualquiera la utiliza para sus propósitos sin que realmente quede claro a qué desea referirse, ni el interlocutor lo reclame. Se promueve un término chicloso, polisémico y amoldable a necesidades personales previamente determinadas que se ha terminado por degradar. Se sorprenderá al saber que la palabra democracia no aparece en muchas constituciones de América Latina y por supuesto no figura en la nuestra. En algunas, escasamente incluyen adjetivaciones como “democrático (a)” -en la mayoría no llega a una decena de referencias (dos en la guatemalteca)- aunque no falta día que alguna ocurrente declaración política contenga referencias sobre como se ansía alcanzar un buen nivel de democracia. La parte, es decir, la toma de decisiones por mayoría, ha terminado por ocupar el “reino” del todo.
Si realiza la búsqueda sustituyendo el término por el de república, observará que en la mayoría de las constituciones se acerca o rebasa a la centena de referencias (la guatemalteca, la que más). Es decir, las pretensiones nacionales se sustentan en la república como sistema de organización y gestión política y no en la democracia ¿Por qué seguimos entonces con el mismo discurso cuando deberíamos aspirar a la mejor república posible? Es la república, a fin de cuentas, la que incluye la democracia como sistema de toma de decisiones, pero también el estado de derecho, el respeto a los derechos del individuo y otros valores que conforman esa noble pretensión que se ha vulgarizado y terminado por denominar -errónea o interesadamente- “democracia”. Se habla de democracia, de participación democrática, de democracia liberal, social-democracia o cualquier otra composición similar, sin definir qué es ni mucho menos que abarca, porque difícilmente incluye más de lo ya indicado. Olvidamos hablar de república que conlleva no sólo un modelo político más amplio y perfecto que incluye aquella otra, sino que también requiere de responsabilidad y mayor participación del ciudadano. Nos conformamos con las migajas de las formas y huimos o no queremos entender la esencia del fondo, quizá porque requiere implicarse y conforma un marco mucho reducido para maniobras políticas interesadas. A fin de cuentas, la “democracia” nos ha servido para presumir -o inventar- la “democracia islámica”, hablar de “democracia cubana” o terminar por aceptar que en Venezuela o en Nicaragua, también hay “democracia”. La estupidez de Galiani ha sido aceptada por el ciudadano analfabeta que escucha y repite sin llegar al fondo del asunto y olvida luchar por un sistema republicano donde se observen parámetros muchos más estrictos que garantizarían la vida en libertad. Hemos ridiculizado los asuntos públicos y al oír “democracia” caemos fulminados por el rayo de la sinrazón para doblegarnos a las explicaciones que políticos astutos hacen de la locución que moldean a su capricho e interés y justifican en el “pueblo”.
Es preciso despertar en un momento aún propicio y comenzar a hablar de lo que las constituciones contemplan profusamente: La República, cuyos valores y principios deben ser observados y puestos en marcha. De lo contrario, seremos -y Aristóteles lo anunció- aniquilados porque cada régimen contiene el germen de su propia destrucción. La desdeñada democracia, terminará por hundirnos en la dictadura ¡Viva la República!

lunes, 23 de enero de 2012

Reescribiendo la historia

Cierto: quien no conoce la verdadera historia está condenado a repetirla

Las denuncias contra presuntos ex guerrilleros y otros señalados de cómplices o colaboradores no son sucesos aislados. Hay que agregar, al menos, otros cuatro hechos relevantes y concurrentes. Uno, el estrepitoso fracaso electoral (por segunda vez) de una persona considerada, hasta entonces, como referente externo y de atención de la prensa internacional: Rigoberta Menchú. Otro, el desastre electoral de las coaliciones y propuestas de izquierda que apenas consiguieron votos. El tercero, el triunfo contundente de un ex militar para ocupar la presidencia de la República y que además cuenta con enormes expectativas ciudadanas sobre una gestión pública que se visualiza esperanzadora y, por último, la descomposición de la UNE y la espantada de sus cuadros más significativos. Por ello, desde hace unos meses la prensa internacional -y la ciudadanía del país- comenzó a buscar otros referentes de opinión como alternativa a los habituales que acostumbraban a monopolizar ciertos medios. Cuesta, sobre todo desde fuera, comprender lo que está ocurriendo y fácilmente se desorientan al comprobar que aquellos a quienes entrevistaban y emitían opiniones “cualificadas” sobre lo que ocurría en el país, tienen realmente muy poca representatividad y, por el contrario, a quienes acusaban, culpaban e intentaban procesar, resultan democráticamente elegidos como autoridades. Esa contradicción, entre una “verdad” fabricada y la realidad contrastada, requiere unos minutos de reflexión.
La historia del país -tradicionalmente secuestrada- comienza a reescribirse de forma diferente a la usual. Se evidencia que las cosas no fueron como algunos dijeron por años o, al menos, hay una versión sustancialmente diferente. Aparecen libros de historia y sociología que cuestionan el Informe de Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) y reducen sustancialmente cifras que figuran en aquel o presentan hechos que no se incluyeron. Personajes conocidos y encumbrados, son ahora cuestionados por su participación en uno de los bandos combatientes, por mentir o exagerar cuando escribieron o por difundir datos irreales o inventados sobre algunos aspectos del conflicto interno. Se demuestra -porque la democracia lo permite- que no son políticamente aceptados y aquella URNG (y sus socios) que dilató por 36 años el enfrentamiento, apenas consiguió votos para colocar a un diputado en el Congreso. En resumen, se presenta una nueva y desconocida cara de aquella moneda que interesadamente se quiso mantener mostrando únicamente el escudo, obviando una sustancial parte de la misma. Ahora, la ciudadanía y los medios de comunicación extranjeros, se preguntan sobre lo que está pasando y les cuesta interpretar unos hechos que, por otra parte, se han convertido en el detonador de un necesario cambio. Los de siempre dicen que es preciso “recuperar la memoria histórica” y eso es exactamente lo que está ocurriendo, pero no están dispuestos a aceptarla tal cual se manifiesta y pretenden seguir a toda costa relatándola como acostumbraban a pregonar y no como realmente fue. Esta catarsis ya se hizo en otros países de post conflicto, aunque aquí llega un tanto retrasada producto del freno de ciertas ONG,s y personajes -denunciados en el primer mensaje presidencial- que prefieren permanecer con privilegios de opinión y salarios de la ayuda internacional a enfrentar la verdad que dicen buscar. Son tiempos de cambio, de transparencia, de enfrentar las cosas como realmente sucedieron y de comprender que fue algo que afectó a todos. Esperemos que quienes acapararon y encadenaron la verdad por demasiado tiempo, tengan ahora la capacidad crítica de aceptar una situación distinta y contribuyan a buscar esa fórmula reconciliadora tan necesaria en el país.

A CONTINUACIÓN AGREGO ......un testimonio de alguien que vivió masacres de la guerrilla...

lunes, 16 de enero de 2012

Investidura presidencial

¿Cuáles son sus prioridades? Las mías que nadie se muera mañana

¡Qué bonito el acto de investidura! ¡Cuánto mandatario por acá? Qué orgasmo de satisfacción más especial ver calles cortadas, vehículos con sirenas que desviaban a ciudadanos que pretendían desplazarse y estaban ajenos a lo que ocurría, policías distraídos que no vigilaban donde a diario todos saben que asaltan, porque estaban cuidando a tan “majestuosas personalidades”. Somos pobres y pedigüeños, y constantemente solicitamos ayuda internacional porque no podemos atender las necesidades más básicas; queremos subir la recaudación fiscal, pero derrochamos Q10 millones en un relevo presidencial ¿Qué pensará un español o un griego a quien su gobierno le reduce prestaciones mientras envían dinero para que los guatemaltecos lo gasten en una suntuosa investidura presidencial? Somos unos hipócritas consumados y permisivos que dejamos hace tiempo de tener vergüenza y respeto propio y únicamente nos queda la piel de la cobardía que se endurece, cual callo, con el tiempo.
Podríamos haber gastado los millones en algo productivo -o en lo que nos diera la gana- a fin de cuentas el dinero es nuestro y no de quienes los despilfarraron. Repartir medio millón de almuerzos y evitar muertes por desnutrición; contratar por un año a 250 policías para enfrentar los asesinatos y la violencia que nos consume; construir 100 eco-escuelas con dos aulas cada una; incorporar a 300 maestros para que hagan su trabajo mas allá de las protestas sindicales; pavimentar las carreteras del país antes de que los agujeros nos traguen; irse de putas mas de 20,000 veces, aunque eso sería variable en función de si proceden de la línea o de un club de élite; adquirir otras tantas botellas de Zacapa Centenario para repartirlas entre los beodos visitantes o bebérselas a solas mientras, como aquel rey moro, mientras alguien llora como mujer lo que no supo hacer hombre; organizar numerosas fiestas con pititangas y viagras corriendo con inusual alegría; dotar de motocicletas y vehículos policiales en condiciones a las fuerzas de seguridad; comprarle pistolillas nuevas, fusiles en reúso o aviones de segunda mano a un ejército nacional que nadie moderniza; organizar “cajas chicas” para que los diputados caraduras las gasten en fiestillas privadas, gasolina para carros, loas acaloradas al dios Baco o caprichos similares, etc. Sin embargo, “elegimos donarlas” para un festejo “público” al que fueron invitados unos pocos y del que “las iglesias” dieron su visto bueno -como en la época imperial- con tedeum incluidos, aunque sustituyeron la corona y el cetro por Ferragamo, Chanel, Herrera, Rolex y otras joyas de la corona.
¿Son necesarias esas visitas cuando hay embajadores de cada país que pueden asistir a un acto simple y sobrio? ¿Por qué aceptamos sin rechistar que eso “del protocolo” tiene que ser así? ¡Claro que tenemos lo que nos merecemos! si permitimos que sigan viviendo del cuento. Aparecerán con sirenas y carros de guaruras pidiendo que nos quitemos del carril porque quieren pasar, al igual que cierran las calles de uso público. Hay que ser contundente con los abusos, siempre sin sentido, y este -el cambio de mandatario- debería ser un acto sencillo en el Congreso, donde dieran agua pura, café nacional y algún que otro chocolate. El resto, lujo al que no deberíamos contribuir para que la quinceañera tenga su fiesta, aunque comience dos horas tarde y sin algunos diputados que no son sino “golpistas técnicos”. Si la quieren, que la paguen de su bolsa los entrantes y los salientes ¡Qué oportunidad perdida para haber dado una nueva imagen!
PD: ensayen los besos la próxima vez.

lunes, 9 de enero de 2012

De guerras y genocidios

O se emplea la terminología adecuada o mejor callar hasta encontrarla

Ciertos analistas -coincidentemente son los habituales- manifiestan machaconamente que el conflicto armado guatemalteco fue una guerra en la que se cometió genocidio. Puede que sea por error, aunque no hay que descartar la mala fe. El término “guerra” es un concepto político-jurídico en el marco general del derecho internacional que se refleja en la mayoría de las constituciones del mundo. A modo de ejemplo, el artículo 171 de la Constitución nacional lo contempla. La guerra se declara y consecuentemente la paz se firma. Si embargo para que “exista” -desde un punto de vista formal- debe haber un pronunciamiento oficial del Estado que la proclama, de lo contrario no es correcto hablar de guerra. Así, la “guerra contra el terrorismo”, la “guerra en Irak”, la “guerra contra las drogas” y otras manifestaciones similares son ficciones que no se ajustan al adecuado marco conceptual.
Lo mismo que ocurre con el término anterior -y con idéntica alegría mediática- emplean el de genocidio. Para hablar de tal, como figura en el convenio, debe de existir “la intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional” algo difícilmente demostrable que además no existe en ninguno de los planes operativos militares del conflicto interno. No se ha comentado suficientemente la posibilidad de cometer acciones que contempla el tratado sin que tengan que ser calificadas de genocidio. Por ejemplo, puede haber "matanzas de miembros de un grupo", al igual que pudiera haber “traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo”, pero si no existe la intención de destruirlo, no formaría parte de esa tipificación y no necesariamente constituiría tal delito. No obstante el uso del término es un excelente argumento político por dos razones importantes. La primera que no prescribe y por tanto se puede perseguir en cualquier momento. La segunda que conlleva una importante carga emotiva asociada a matanzas (genocidios) como la de judíos en la segunda guerra mundial o mas recientemente entre hutus y tutsis.
Ciertos medios de comunicación y articulistas, usan esa terminología ante la falta de otra mas apropia (como con aquel “golpe de Estado” en Honduras) o porque conviene para conseguir interesados fines más allá de la supuesta justicia que pretenden. Si se admiten los argumentos de quienes así opinan y de otros “expertos”, el mayor genocida de este país fue Miguel Ángel Asturias quien en su tesis de graduación -el problema social del indio- llegó a proponer la mezcla de sangre indígena con otra europea con el fin de mejorar un colectivo que reiteradamente definió como defectuoso y tarado, mostrando una clara intención contra un grupo ¿Habrá un juicio histórico?, porque ni siquiera se menciona en esta discusión. Otros “genocidas” serían las Naciones Unidas por retirar misiones de paz a sabiendas de que se cometerían matanzas étnicas, como ocurrió en Ruanda; el presidente Ahmadinejad, al promover la destrucción de Israel o el peruano Humala quien quería fusilar a los homosexuales. En esto, como en otras cosas, predomina la acritud, la venganza, la cortedad de mente, el interés crematístico o simplemente el protagonismo a cualquier precio, sin mucha discusión más allá de la ideológica. Por cierto, los mismos indígenas a quienes “querían destruir” servían como soldados en el Ejército “destructor” y ahí no eran "masacrados", contradicción que no niega matanzas por aclarar ni delitos que no deben ocultarse, pero de ahí a lo otro hay un abismo jurídico, una intencionalidad política y mucha torpeza o mala leche permanente.

martes, 3 de enero de 2012

Año Nuevo, ¿vida nueva?

Simulacro de paz terminado. Guarden los buenos deseos. Comenzamos de nuevo.

Terminó un año lleno de anécdotas y particularidades, como otros. A ese 2011, sin embargo, hay que agregarle ser el último de la gestión de una saga electa de forajidos y depredadores con sospechosa cara de inocentes. El año nuevo abre una puerta a la esperanza perdida desde hace tiempo. Se acaba el tiempo del tragicómico binomio gobernante y se abrirá un espacio para que otros puedan hacer lo que por tiempo se ha venido esperando. Habrá una oportunidad -posiblemente la última- para componer un país carcomido hasta la médula por la corrupción, el nepotismo, el compadrazgo y el ejercicio institucionalizado y descarado del robo desde la función pública. Debe comenzar una nueva era y enderezar ese rumbo que, cual beodo -que coincidencia-, no parece encontrar el camino recto.
Es hora de ignorar a personajes oprobiosos desaparecidos, como el trepa e inmaduro de Baldizón cuyas prefabricadas e infantiles promesas no calaron en una población cansada de mentiras. También de marcarle un outside a la mangoneadora "ex" a quien la justicia puso en su lugar, no sin que antes despachara caprichosamente algunos cientos de millones en beneficio propio o clientelar. Momento de señalar a los diputados corruptos que despilfarran con profesional descaro, hacen negocios sucios que nadie denuncia o con silencio cómplice permiten que otros compañeros (as) "honorables" los hagan, sin tener los pantalones -ni las faldas- de denunciarlos por muy buenos y fiscalizadores que se venden de cara a la galería. Hay que devolver las riendas del país donde siempre deberían haber estado: en manos de ciudadanos responsables, y quitárselas a ese grupito de envalentonados, silenciosos y mafiosos que pretenden seguir jugando su partida de ajedrez sin importarle "los peones" que sacrifican ni los crímenes que consienten con su impasibilidad.
Crearon de prisa y con sorpresa un sindicato en Gobernación, aunque tuvieron cuatro años para hacerlo; duplicaron el sueldo a la Contralora; redujeron el horario de los empleados del Ministerio de Economía, dejando la jornada laboral en 6.45 horas, mas 1.15 horas para comidas; generaron en Salud el mayor caos de los últimos años; no se sabe a cuanto asciende la deuda flotante; ordenaron cortar el suministro eléctrico en Xela y aledaños, aunque no se hizo efectivo; duplicaron la deuda publica; redireccionaron -con el habitual descaro- dinero sobrante de otras dependencias para difundir mas propaganda mentirosa que amortigüe la fenomenal pitada que se escuchará el día 14 cuando dejen el poder, y casi todo eso en el ultimo mes del año. No solo han sido nefastos, estériles e inútiles manifiestos sino que ahora muestran el lado habitual de la agresividad y de la venganza y no cejan en empedrar el camino para frenar a los que vienen poniendo obstáculos en todas las dependencias que pueden.
La vida nueva que deseamos, nadie -que no seamos nosotros mismos- nos la dará. Inútil esperar un salvador, un caudillo o un príncipe. No aparecerá mas que el sapo de costumbre que, aunque lo besemos, seguirá siendo batracio con diferente grado de repugnancia y con capacidad de saltarse los obstáculos legales. No perdamos otra oportunidad, seria catastrófico y diría muy poco de nosotros. Tomemos las riendas del destino y despidamos a los delincuentes como se merecen, con silbidos, abucheos, criticas y sobre todo, con el código penal que parece que comienza a tomar protagonismo en el país y a poner entre rejas a criminales ¡Feliz 2012!.., para algunos.

¿Quién removió el hormiguero?

Ningún monopolio suele ser bueno. El de la "verdad", tampoco.

El décimo quinto aniversario de la firma de la paz evidencia de nuevo que jamás se concretó el proceso que se pretendía. Desde aquel lejano 1996 en que se materializó una idea político-estratégica y se dejó -teóricamente- de combatir, muchas cosas han sucedido. Hoy mueren más personas por violencia que durante el conflicto armado y la polarización se acentúa por días. Se acaba el monopolio de los (y las) columnistas y oenegistas que, con dinero de donantes, construyeron una ficción perpetuada en una premio Nobel con nula capacidad de liderazgo y convocatoria (algo constatado) y de otras (y otros) que encontraron un filón en lo internacional para inmolarse y contar historias que hacen llorar o encogen corazones, aunque no se ajusten necesariamente a la verdad, lo que no niega hechos muy violentos cometidos por ambos bandos, sin importar el porcentaje. Las recientes denuncias de personas perjudicadas por la guerrilla ha hecho resurgir el “otro lado", el contrapunto al discurso monopólico hasta ahora existente, y súbitamente aparecen nombres, lugares, asesinatos "olvidados" y otros hechos que cuestionan a quienes sistemáticamente -casi de oficio- acusan únicamente al ejército de las debacles del pasado. Narraron por años una sola parte de la historia y el repentino surgimiento de otra configura la balanza que los (y las) de siempre no aceptan porque hasta ahora lo resumían, sin discusión, en un único volumen histórico ¡Como si los militares fuesen asesinos y el enemigo “fantasma” que usaba armas mortíferas, organizaba emboscadas, secuestraba, tortura y asesinaba a civiles, nunca hubiese existido! Se publican mas libros de ex guerrilleros, ex militares e historiadores que exponen los hechos de forma diferente, reconociendo lo que ocurrió: acciones muy crueles propias de cualquier conflicto y no distintas a otros. Han elegido a un ex militar como presidente y las (y los) de costumbre deciden ignorar la voluntad de la mayoría pregonando un interesado o prefabricado pasado, algo que no ocurrió cuando el presidente fue economista o ingeniero o la ilegal ex candidata, de su cuerda ideológica. No pueden permitir que alguien democráticamente votado por la mayoría pero retirado del ejército -al que atacan sistemáticamente- ocupe la presidencia, simplemente debilita los frágiles cimientos sobre los que han edificado toda una falacia histórica. Quienes se promueven como referentes de la “verdad” ocupan desde hace años altos puestos administrativos: ministerios, cargos internacionales en derechos humanos, asesores presidenciales o embajadoras de “buena” voluntad, viven del cuento o de la dádiva internacional, hacen del conflicto su modus vivendi y se dedican a viajar y a exponer esa versión pintoresca que le interesa oír a una comunidad internacional adormecida en otro nivel político mientras tranquiliza su conciencia ayudando a pobres y subdesarrollados. La contraparte rompe esa vida teatral-circense, les mueve la "caja chica" y evidencia otra realidad, mostrando al mundo que lo único cierto es que en una guerra muere mucha gente y que las “víctimas de la violencia” no se reducen a una elite escogida sino a varias generaciones. Podemos seguir, como en Argentina, encarcelando a militares mientras ex guerrilleros mueven los hilos, suerte que cambiara en algún momento. Procesar, como en España, a jueces-estrella que quieren crear una inexistente “memoria histórica” o adoptar un modelo propio. Continuar así solo sirve para promover otro tipo de violencia y perder quince años mas.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Del Watergate al Zacapagate

¿Será cierto que los bolos dicen siempre la verdad?

Olía mal -apestaba más bien- esta administración y se puso de manifiesto, en parte, cuando encontraron aquella factura por la compra de pititanga y viagras. Por cierto, nunca aclarada a pesar de pagarla con dinero público. Algún pervertido desgreñado y solitario con presumible dificultad eréctil que se aburría de jugar con simuladores o con otras cosas, decidió echarse una su canita aérea costeada por el contribuyente ¡Qué bonito! Ahora, la sorpresa es la compra por la SAAS de una ingente cantidad de licor fino para “regalar a mandatarios” beodos que demandan productos alcohólicos nacionales ¿Por qué carajo no lo paga don Álvaro de su bolsillo? ¿Acaso me regalan a mi algo los mandatarios extranjeros? La poca vergüenza es justificada por el vocero Robles como algo natural “que sucede” ¡Ya se que ocurre!, por eso me remueve el estómago que lo reconozca con esa desfachatez. El Presidente -no mucho más hábil- lo admite como algo que está “dentro de los parámetros técnicos y legales”, forma elegante de decir que se güevearon el dinero para adquirir bebidas de marca pero que no piensan reconocerlo. Tampoco aclaran si ya se las soplaron o todavía les queda una reservita en bodega para terminar el año ¿Harán estas declaraciones antes o después de echarse los tragos? Si los presidentes extranjeros desean Zacapa Centenario, recomiendo la compra -¡en ofertón Pérez!- de dos botellas de litro por $80 en la zona libre de impuestos del aeropuerto, algo que seguro desconocen porque utilizan aviones privados o la sala VIP, cuando agentes de seguridad de algunas de las Torres -que evaden millones a Panamá- no la ocupan. Eso les pasa por no volar en líneas aéreas regulares, de lo contrario se darían cuenta del cuestionado estado del aeropuerto y de los servicios que se prestan en su interior.
Para premiar el servilismo, callan la boca de los encargados de la SAAS condecorándolos como si de héroes se trataran. El segundo de esa dependencia -compadre del primero- demostró su expertise licorera cuando fue censurado por la PNC por estar libando fuera del tiempo permitido por la ley y en estado de cuestionada sobriedad, pero -a pesar de la prepotencia y del escándalo que provocó- silenciaron el caso y lo confirmaron en su puesto ¡como debe de ser! También sale a la luz como contratan gasolina a destajo, gastan deprisa el dinero extra que ingresa producto de una mejor recaudación y crean otros problemas para mortificar a los que viene detrás. Creen, como otros hicieron, que serán intocables y que se irán de rositas con su etiqueta verde, dorada o azul bajo el brazo, sin percibirse -quizá porque hace demasiado tiempo que están borrados de poder- que la justicia les llegará y que tendrán que responder de sus desmanes porque muchos nos encargaremos de evidenciar esos abusos, incluido el viaje a Rusia de alguna novia para realizar cursos de seguridad. Pasarán a la historia como una pandilla de malhechores, dipsomaníacos, mañosos o pervertidos que se cagaron en el país y que, sin escrúpulos, vaciaron las arcas públicas para buscar como perpetuarse. Que pena que no se cumpla positivamente aquel dicho de “si los borrachos estuvieran en el poder lo tendríamos todo doble”, aunque negativamente bien que ocurre.
CONSEJO: reserven alguna botellita y hagan una visita a Matamoros para ir tomando nota de lo que significa el encierro carcelario a ver si así utilizan -como los condenados a muertes o lo moribundos- sus últimos minutos para arrepentirse ¡Que les aproveche..., mangantes!

lunes, 12 de diciembre de 2011

Cultura de depredación

Las grandes comilonas son el denominador común de los gastos políticos “imprevistos”

La búsqueda, detención y juicio de alguna de las Torres es una aguja en un pajar de corrupción generalizada que se viene denunciando desde hace tiempo, producto de una suerte de “cultura política consentida y tolerada” que practican quienes, sin vergüenza y con descaro manifiesto, hacen lo que les viene en gana. El caso Torres no es el único que evidencia el saqueo de recursos estatales. Nunca he visto cómo gasta los fondos asignados la USAC. La tricentenaria debe tres siglos de claridad y transparencia en el uso de dinero público. Los ingresos, desperdigados por el presupuesto, son difíciles de determinar y muchos menos conocer con certeza el costo por estudiante puesto que al contar con más del triple de los que ingresan cada cinco años, hace que cada graduado le salga al erario publico -a los que pagamos impuestos- tan caro como si estudiara en Harvard. Eso sin contabilizar cómo y quienes gestionan los ingresos por parqueo, las matriculas, los pagos mensuales o las tienditas que pululan en el interior. Seguro no se invierte ni en mejoras tecnológicas ni en infraestructura. Una incógnita no desvelada a la fecha por ningún ente fiscalizador.
Otra fuente de corrupción es el fondo rotativo del Congreso. Cada bancada -según el número de diputados- la junta directiva, las comisiones de trabajo y la administración, tienen asignada una cantidad para gasto discrecional (Q300.000/mes aproximadamente). La caja chica se ha convertido en arca escandalosa. El diputado Taracena, retornado de su honeymoon, admite en una liquidación (noviembre 2011), cinco facturas de un tal Jorge Alfonso Samayoa Arroyave por igual valor de Q5,250 cada una (total de Q26,250) y otras siete de la misma persona -en otra liquidación diferente- por un total de Q36.750. Las doce facturas con numeración correlativa -¿Samayoa sólo factura a don Mario?- no se corresponden con el orden de la fecha, ¡Ah!, y aprobadas por los auditores del Congreso.
En todas las bancadas y comisiones se observan recibos por montos enormes que alimentarían a más de un centenar de personas de las que se mueren de hambre mientras los “notables” tragan a destajo, se lo chupan en restaurantes y cevicheras o incluso compran en una librería católica, algo que no consigo entender, salvo que sea un prontuario de oraciones para salvar sus corrompidas almas. La Primera Secretaría del Congreso gasta demasiado en la gasolinera Marte (dos o tres veces al día, fines de semana incluidos) y en el restaurante la Marea, donde el marisco le relaja la moral. La comisión de probidad desembolsa sistemáticamente el dinero de cada mes (Q3.000) en dos sentadas de Comida Rápida Bethel con facturas de cuestionada numeración. La comisión del menor y de la familia liquida múltiples recibos de comida rápida que alimentan a diputados para que comprendan mejor a los niños. Los Unionistas, a punto de desaparecer, celebran continuamente en la fonda de Don Nayo con montos cada uno de alrededor de Q3,000. La URNG, muy revolucionaria y de izquierdas, aprovecha algunos fines de semana en el hotel Miralvalle. Unión Democrática gusta de la comida española de la zona 13 y el diputado Reynabel Estrada gasta en hotel y cafetería Kimberly y en cafetería Yosselin cerca de Q15.000 en tres días (uno domingo). Negocios de familia, propios o de amigos ¡Corrupción a fin de cuentas! Muchos ciudadanos honrados trabajan duro diariamente para que ciertos caraduras despilfarren nuestros recursos. Aun así somos agraciados, miles mueren de hambre sin enterarse de todo esto ¡Qué basura! ¡Qué asco! ¡Qué poca vergüenza!

lunes, 5 de diciembre de 2011

¡Las chicas superpoderosas!

Bubbles, Blossom y Buttercup Torres gustan demasiado del dinero

Hace meses cayó en desgracia. Ahora, además, es prófuga de la justicia y está buscada por delitos relacionados con el lavado de dinero. No más monopolio neoyorkino en el uso de la “caída de las Torres”, los chapines tiene derecho a emplear tan singular frase, aunque por otros motivos. Se acabó aquella desfachatez y manifiesto descaro con que doña Gloria se pavoneaba entre los alcaldes e impartía órdenes a gobernadores mediocres que cedían a presiones cuyo alto costo aun está por determinar. De nada le sirvió su mágica capa verde uneista. El amor fraternal entre ella y Sandra, pasó a mejor vida cuando los entresijos de la política y la captura del poder ocuparon lugares preeminentes. Era una relación de uña y mugre, pero únicamente prevaleció la roña. Cegadas por el poder -autoritaria y despóticamente- actuaron de forma irregular y frecuentemente de manera delictiva, sin percibir que el gobierno es efímero y tiene fin. Creyeron tener eternamente la sartén por el mango, sin darse cuenta que alrededor les movían la silla. El propio Presidente sufrió las secuelas de esa actuación predadora e inescrupulosa capaz de pasar por encima de la familia, del marido y de cualquiera que se ponga por delante ¿Era necesario, sin embargo, ese lujo de fuerza para detener a doña Gloria e hija?, me parece que no. A fin de cuentas iban a buscar a dos mujeres que no han hecho uso visible de fuerza. Más parecía un interesado montaje mediático de esos que el MP hace últimamente que una búsqueda eficiente que fue lo que no sucedió. Cabe también preguntarse por qué se ejecuta ahora con esa fuerza visible un caso denunciado hace varios años. Puede que sea por la eficacia del MP, por el interés político del mismo o, simplemente, producto de la causalidad. En cualquier no aclaran si enjuiciarán por incompetentes o cómplices a quienes en la fiscalía no fueron capaces de resolver un asunto que, en palabras de un funcionario del MP, había dejado rastros muy visibles.
La llegada del nuevo gobierno acongoja y acojona a muchos (as) que sienten próximo el peso de la ley y se visualizan juzgados con el rasero de la justicia que suele ser el más duro de todos. Esto es el principio de sucesos similares que continuarán. Me alegra sustancialmente que los culpables de cualquier delito enfrenten la justicia, pero no me gusta ni la manifestación estridente del poder coercitivo -últimamente apreciada en demasía junto con la proyección mediática- ni la ex temporalidad de ciertas actuaciones. La CICIG debería tomar las riendas -a ver si así resuelve algún caso- porque esos son los auténticos poderes paralelos al Estado que desangran este país, pero la noto ausente, quizá por el recorte de personal que anunciaron, por ser asunto espinoso y mejor evitarlo o porque buscan otros temas que catapulten a sus integrantes a formar parte de la planilla de la burocracia internacional y seguir viviendo del cuento -y de los impuestos- por muchos más años. En cualquier caso, las supernenas han caído en desgracia y es posible que terminen por limar asperezas y reconciliarse nuevamente, para pasarse el chivo de los escondites donde compartir los momentos difíciles que se avecinan. Aquello de “mi familia progresa”, que por un momento estuvo a punto de convertirse en “mi familia regresa”, ha caído definitivamente en desgracia. Ahora “mi familia se estresa o va presa”, parece la consigna de moda. Se acabaron los ultrasuperpoderes. Ah y superman fuera de juego, con kriptonita disuelta en whisky.