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lunes, 25 de junio de 2012

De pollitos y gallinas



 Toda acción tiene consecuencias. Los derechos conllevan responsabilidades

Hay que analizar si la actuación de los normalistas -y quienes les apoyan- es realmente normal. No recuerdo ningún caso de impúberes que en Europa o USA tomaran escuelas y tuvieran al país en jaque mientras autoridades y adultos discutían pueriles planteamientos. Aquí, sin embargo, el gobierno, ¡bien gracias!; los sindicatos magisteriales interesadamente callados mientras reelegían -una vez más- a  Joviel Acevedo -¡tanto discutir sobre la reelección presidencial!- y la sociedad en general perdida en otros planteamientos porque la verdad es que nos pela lo que pase, de ahí el futuro que nos espera. En resumen: un montón de niños y niñas menores de edad, financiados por inescrupulosos anónimos y becados los estudios con dinero publico, toman escuelas, impiden que sus compañeros asistan y para colmo ni siquiera serán afectados por las reformas que "combaten". Con ello se consiente, como es habitual, que grupos de presión terminen decidiendo -por encima del derecho individual y del interés colectivo- qué hacer en el país. Lo sustancial -el respeto a los derechos-  no se garantiza porque nos acostumbramos a que todo es dialogable y negociable, sin importar si es justo o legal. En este mimado conflicto medió, entre otros, la oficina de derechos humanos del arzobispado, suerte de ONG que desconozco lo que pinta en todo esto, cuando más bien aunque debería dar algunas explicaciones por conductas ahora denunciadas ante el MP, como otras ONG similares. Vividores y farsantes -defensores de "derechos humanos" de unos pocos- se dejan ver en situaciones que les generan publicidad y quizá recursos financieros, aunque huyen de los problemas reales que deberían afrontar. Promueven y potencian a gallitos peleones que luego veremos, seguramente, "estudiando" en la USAC y cometiendo similares desmanes tal y como la realidad de cada día demuestra; estarán al frente de ocupadores de fincas, de opositores a la minería, a las hidroeléctricas o serán vividores en ONG,s justificadoras de bochinches.
Tenemos lo que nos merecemos por cobardes y por permitir que esas cosas ocurran. No se trata de enviar a la PNC a que los saquen a cachiporrazos, pero si de responsabilizar a los progenitores de las conductas inapropiadas de sus hijos, que es lo que la ley hace con quienes son menores y, consecuentemente, irresponsables de sus actuaciones. Se ha ignorado la responsabilidad de los padres,  permitido violentar los derechos de otros estudiantes, despreciado lo que la mayoría del país quiere: una reforma educativa y pisoteado toda la lógica de actuación en un estado democrático donde los derechos individuales deben de ser inviolables. Contentos con la “negociación” tenida, como si de una victoria se tratase -cuando es un fracaso más- asistimos a otro triste capítulo de la historia de este país. Tardaremos en evolucionar porque nuestra forma de ser y de pensar no está por la labor y contra esa concepción mental se requiere de un desafío personal al que pareciera no estamos dispuestos. ¡Pues nada!, a seguir cohibidos, coartados y acobardados, como gallinas, y que los pollitos nos pongan en fuga, mientras nos quejamos en privado de lo que no tenemos pantalones de decir o exigir en público. Estoicamente consentimos a todos esos vividores del conflicto que nacen precisamente ahí, porque no se les educa y se les hacer aprender que jamás se debe de violar, bajo ningún concepto, el derecho de nadie y que quienes quieran ejercer los suyos, deben de respetar los de los demás ¡Luego tenemos mareros de 9 años y no sabemos el porqué! 

viernes, 15 de junio de 2012

Otra visión de la crisis



Lo que se ve y lo que no se siente

Me preocupa el reduccionismo que se ha hecho de la crisis europea, focalizado en el ámbito económico-financiero. Es cierto que existe una enorme deuda –sin cuantificar– en muchos países de la Unión Europea y no lo es menos que las soluciones para su refinanciación no son ni populares ni aceptadas. Sin embargo, si el problema fuera exclusivamente económico bastaría, simplificando, establecer y cumplir un calendario de amortización. Dicho de otra forma simplista, el tema económico es a fin de cuentas algo numérico que se puede afrontar con un plan rígido que optimice y contenga el gasto público. Si es así de “fácil” ¿por qué la resistencia a su implementación? La pregunta invita a reflexionar sobre la clave de la “verdadera” crisis.
Hay dos generaciones de ciudadanos europeos educados, desde que nacieron, en una filosofía de asistencialismo estatal de la que no pueden zafarse por su enraizamiento. Desde la mas tierna infancia, experimentaron la salud “gratis”, la educación “gratis”, el transporte público subvencionado, la ayuda para adquisición de vivienda, los préstamos a bajo interés; jugaron en parque públicos con múltiples diversiones porque de lo contrario se cambiaba al alcalde hasta que alguno las instalara; tuvieron acceso a centros recreativos municipales donde -también “gratis”- disfrutaban de piscinas, canchas de tenis o campo de futbol y sabían a la perfección que si eran tres o mas hermanos, el Estado les reducía sustancialmente el pago impositivo, además de otros beneficios como familia numerosa. La experiencia de vida les mostró que habían nacido en un espacio geopolítico en el que los consolidados derechos eran el preámbulo de cualquier solicitud, fuese racional o no. De las obligaciones jamás se habló en las escuelas, en las charlas familiares o en inexistentes foros que únicamente se organizaban esporádicamente para reclamar más derechos. Todo debía ser gratis y que pagaran otros que eran desconocidos para muchos e identificados, por los más ideologizados, como “los ricos”. Se gastó todo lo que se pudo; consecuentemente se robo todo lo que se permitió y consiguientemente se construyó infraestructura que, en el caso español, se identifica inútil y valorada en más de 10 mil millones de euros.
El tiempo -que todo lo pone en su sitio- revela una deuda que comenzó, como aquella de la burbuja inmobiliaria, con unas decenas de millones para ir creciendo como bola de nieve y remontar la centena de miles de millones, sin ser la cifra definitiva. Llegó la hora de hacer cuentas y cada ciudadano tiene una deuda que ni siquiera imagina y mucho menos podrá pagar. Hablar de responsabilidad aparece inesperadamente y esas generaciones en su madurez deben de abordar una discusión para la que no están preparados ni dispuestos. Entienden el endeudamiento, porque es algo evidente, pero achacan sus males a los gobiernos y a los políticos, sin darse cuenta que ellos y sus padres fueron quienes los votaron y permitieron todo aquello, en la medida que ellos mismos disfrutaban de servicios “gratuitos” como los antes relatados. Son dos generaciones perdidas que deberán pasar para que otras nuevas entiendan que hay que hablar de derechos y de responsabilidades de forma simultánea y que nada es gratis sino que en el largo plazo alguien debe de hacer frente a los desmanes de otros. Matemáticamente se soluciona el problema en poco tiempo, socialmente requerirá de dos nuevas generaciones, es decir, 20 o 30 años mas. Esto es la verdadera lección a  aprender de la crisis, allí y aquí.

lunes, 11 de junio de 2012

De Próceres a Reforma


 O como andar del tingo al tango

Comenzó la fiebre de las reformas. Han llegado masivamente, como los zompopos de mayo y pareciera que es preciso transformar todo: la constitución, la enseñanza, la ley electoral, el sistema…. No hay nada que se resista a la avalancha del cambio. Reformar es modificar algo, pero con el agregado -que incluye el diccionario- de que exista la intención de mejorarlo, de lo contrario quedaría excluido de ese concepto. En relación con una de ellas: la reforma educativa, algunos chicos -todavía en kínder- pretenden boicotear un cambio imprescindible en el país para mejorar la calidad de la enseñanza. Para tal logro, son apoyados por enmascarados terroristas que dicen estudiar en la USAC y lanzan cobardemente cocteles incendiarios contra quien se le ponga delante (¿a qué hora estudiarán?) ¡Normal que se opongan! Conforman un grupo de vividores analfabetas que no desean mejorar sino dedicarse a la delincuencia estudiantil organizada y, consecuentemente, luchan por el estatus quo. Sin embargo, es necesario que haya un cambio sustancial en el país y el magisterio evolucione hacia una carrera media con visos de ser superior en el corto plazo. Argumentos a favor sobran y, en contra, parece que no se sustentan más que en el seno de eso colectivos de facinerosos que pretenden, al igual que “sus hermanos mayores” -activistas bochincheros profesionales-, arrodillar al país.
La reforma constitucional, por su parte, puede requerir una lectura más pausada. A favor: los grupos minoritarios que carecen de suficiente representatividad y que no tienen nada que perder. La Asamblea Constituyente -que apoyan- les daría el poder del que escasean por falta de votos y consiguientemente favorecería su posicionamiento político. Además, podrían incluir todas las carajadas propias de los discursos vacíos que proclaman o de “modernismos” extremos. Baste pensar que haría un Orlando Blanco constituyente, quien se despachó con aquello de que “la moral en la política hay que apartarla”; los vividores de ayuda internacional que van creando opinión a medida que reciben el cheque del mes o los antiminas, anti hidroeléctricas, anti sembrados y anti todo, aunque abiertamente practican la anti ética, la anti honestidad y nunca dan la cara. Hay que acometer precisos cambios en la constitución ¡por supuesto que si!, pero únicamente aquellos que ya fueron evidenciados -le duela a quien le duela- en el proyecto ProReforma y que posteriormente han sido copiados, adaptados o interpretados por grupos que ahora pretende “liderar” el cambio. No importa, lo sustancial es que se produzcan las modificaciones que se requieren y que deben focalizarse en aspectos sustanciales: número de diputados, elecciones de magistrados, reducción del poder de ciertos colectivos: colegio de abogados y USAC, revocación del mandato presidencial, entre otros, de lo contrario las instituciones desvían su misión y terminan por no funcionar para lo que fueron constituidas, sino para ganar privilegios a costa de crearse parcelas de poder.
Tardamos en alejarnos de los próceres, de aquellos caudillos que todopoderosamente hacían y deshacían -aunque todavía quedan resabios de malos aprendices en ciertas municipalidades- y es momento de promover un marco de normas generales, sin excepción ni privilegios. Distanciados de los próceres es momento de reformar las cuestiones que impiden el progreso. No hay excusa para seguir malviviendo por más años ni razón para que unos pocos -encapuchados, pagados desde afuera, inútiles o prepotentes- sigan jodiendo la vida de honestos ciudadanos. Hay que apoyar el cambio razonado dentro de parámetros que impidan que por debajo de la mesa -como suele ser habitual- se manosee la ley.

lunes, 4 de junio de 2012

Piratas del Caribe



¡La vida pirata es la vida mejor!... Ahhhh, la botella de ron….


Ni cambio de legislatura ni renovación del Congreso ni Constituyente ni leches ¡Esto tiene difícil solución! La razón principal es que muchos cerebros tienen enquistado un costumbrismo donde la falta de ética es protagonista. A demasiados habitantes del país no les preocupa -ni les interesa- ordenar el mismo, buscar justicia o  actuar con decencia, sino formar parte de algún grupo de privilegiados para hacerse con cualquiera de los botines creados desde antaño. Se trata de asaltar el botín de los medicamentos, el de los fertilizantes, fundar una ONG para que adjudiquen obras o dedicarse al negocio del transporte público para recibir sustanciosas subvenciones, entre otros. Los capitalinos pagan el fertilizante de los campesinos y aquellos subvencionan el transporte de los primeros mientras entre los dos asumen el elevado costo de los privilegios de los funcionarios ¡Incomprensible absurdo! Millones que estimulan la depredación y fomentan la creación de monopolios y oligopolios que hacen que los concursos se diseñen a medida de los oferentes. Los sindicados, por su parte, negocian con quienes llegan al poder y obtienen una sustancial tajada a través de prerrogativas impensables en otros países. Al final del día la piratería -no la ética- es la protagonista del quehacer de todos esos zopilotes que engullen el festín que el resto pagamos.
Lo mismo hacen aquellos “indignados” desde el otro lado del Atlántico, pidiendo no un ajuste para salir de la crisis sino que haya más dispendio de recursos económicos para ahondarla. No entienden de economía ni de responsabilidad individual, ¡qué bonito es vivir a costa de los demás! Se escudan en el discurso de que sean los “ricos” o aquellos que “más ganan”, quienes asuman esos despilfarros -o robos- y promueven una irracional discusión para que otros paguen lo que ellos quieren disfrutar, sin devolver nada de lo que reciben. La salud "gratis", la educación también y por supuesto las carreteras, la conservación del medio ambiente, el transporte, etc. Aducen que la democracia -que entienden como el gobierno de la mayoría- debe de predominar en todo eso, aceptando que muchos decidan lo que pocos deben de hacer, salvo cuando los pocos pueden esgrimir derechos ancestrales, indigenismo, género, situaciones históricas o no importa que otra excusa para contradecir e invertir el primer discurso. Quieren vivir como aquellos que condenan, pero no se atreven a ser tan directos. No dicen la verdad de lo que persiguen pero codician lo del vecino y cuando lo obtienen lo esconden o lo niegan, como el oro robado a barcos que los piratas enterraban para que nadie supiera ni se lo quitaran.
No somos un paisito de mierda, como alguien dijo, pero si de una manifiesta y extendida falta de ética, donde la práctica de las buenas costumbres y el respeto por la norma se reserva para la casa o cuando se sale al extranjero, fuera de ahí, la ley del más fuerte se hace visible en cualquier colectivo. Promovemos el chispudo, el motorista "pilas" que peligrosamente se atraviesa entre los carros sin respetar y el "buena onda" que sin escrúpulos nos cuela en la fila, admirando y reconociendo al pícaro que vulnera las reglas, en lugar de censurarlo por cara dura. Vivimos permanentemente un festival de locos donde la estupidez y la hipocresía ocupan lugares destacados. Hemos aprendido a coexistir con ello, lo aceptamos como "patrimonio nacional" y hasta es simpático, aunque comienza a ser un problema.
¡La vida pirata es la vida mejor!, sin trabajar....

lunes, 28 de mayo de 2012

Interpretando una crisis


Lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible

Hacía tiempo -de hecho no recuerdo la última vez- que no paseaba por Madrid con rumbo perdido. Tengo la ventaja de poder abstraerme de los monumentos, de las tiendas y de asuntos que llaman la atención al primerizo porque los he visto cientos de veces. Me centre, en esta ocasión, en lo que suele pasar desapercibido cuando los sentidos se entretienen con otros eventos: en las personas. Intenté descifrar rostros demacrados, miradas perdidas y actitudes crispadas. De inmediato recordé mi visita a Buenos Aires en 1999 en el preámbulo de la crisis económica de la que Argentina parece no haber aprendido nada, y muchos otros países tampoco. Gente deambulando, desencantada, desconfiada, dudosa del futuro inmediato y sin convicción de que todo puede mejorar. Suele ser el análogo inicio de muchas crisis.
Observé más mendigos que de costumbre -con el agravante de que algunos no llegaban a los 40 años- que se tapaban con un cobertor y ponían un letrero de esos que pretende transmitir la lastima que la cara refleja. Me adentré en la céntrica calle Montera donde hasta la prostitución -marcada en cada esquina- transmitía una clara preocupación. En la zona, decenas de compradores de oro, de relojes de marca y de joyas, atendían la demanda de personas que cada vez más empeñan cosas personales. Madrid es la capital de un desencanto nacional generado en el último decenio por gobiernos inescrupulosos -votados por ciudadanos irresponsables- que se endeudaron hasta límites insostenibles y cuya actuación refleja hoy ese panorama descrito. Los indignados -desaparecidos de las calles- lejos de comprender el problema, desean sumarse como grupo de presión que también quiere vivir del presupuesto del Estado ¿Por qué unos si y otros no?, es la pregunta que no terminan de responderse dos generaciones perdidas y educadas en esa "filosofía" nacionalista y pedigüeña. En lugar de preocuparse porque todos seamos iguales -sin privilegios- buscan la manera de pertenecer a grupos subsidiados !No entendieron nada! El sistema se mantiene (en parte) con la economía informal a la que han migrado demasiados, lo que permite atestar al atardecer los bares de tapas sin importar el día de la semana.
Los gobernantes manipuladores, ladrones, inútiles o corruptos provocan graves situaciones que se manifiestan después de haberse retirado con su cuenta repleta. España paga la factura de gobiernos socialistas -y de oposición irresponsable y poco contundente- que prefirieron apostar por el gasto desmesurado y la alta presión fiscal, exactamente lo que aquí quieren vendernos ahora asesores desfasados que cobran millones por implementar un modelo probadamente desastroso. La deuda española -y otras europeas- alcanza cifras incompresibles y ha servido para construir aeropuertos en los que no aterriza un solo avión, campos de fútbol a medio terminar y centros de entretenimiento y convenciones que apenas ofrecen el cascarón pero cuyo interior está abandonado o sin finalizar, entre otros despropósitos. Documentadas investigaciones fácilmente muestran infraestructura inservible por   más de 10 mil millones de euros, además de inciertas deudas de administraciones autonómicas y municipalidades amenazadas de intervención por el gobierno central. Desconozco que aprenderemos de todo esto, pero el espectáculo está servido. Allí se habla de recorte, aquí de más gasto, aunque una cuarta o quinta parte del presupuesto es pura tiradera de dinero en privilegios, sin contar la corrupción y la ineficiencia -cuando no incapacidad- en la gestión ¿Nos lamentaremos con el tiempo? !Brutos hay que ser, si eso ocurre!

domingo, 20 de mayo de 2012

Tachador tachado

Aunque la noticia apareció hace un mes en medios costarricenses, aquí no ha tenido eco o intencionadamente fue silenciada, algo que cada vez me convence más. El antaño Fiscal General tico -ahora Comisionado de la CICIG- deberá enfrentar un proceso por un “error” judicial que mantuvo en prisión a un ciudadano durante cuatro años y ahora es absuelto por certeza (primera vez que ocurre en la historia reciente del país). Comparte denuncia con el escritor-fiscal la controversial Guiselle Rivera, conocida por sus pleitos con Castresana durante su permanencia en CICIG y la negativa a que declarara en un caso nacional. No pensaba don Francisco que su novela “Sin cuerpo si hay delito”, iba a ser superada. Ahora tiene tema para otra más esotérica: ¿Qué hacer cuando aparece el cuerpo? No se ven a las histéricas habituales -acostumbradas a exigirle a los demás- escribir sobre la necesidad de cambiar al Comisionado porque está en duda, precisamente, su buen hacer. Tampoco a la Comisión Internacional de Juristas -en plural, aunque sea una sola persona- denunciar ruidosamente que deje el cargo por estar señalado de graves delitos. No es trivial la observación porque la CICIG fiscaliza procesos de elección de autoridades nacionales y escudriña la vida de candidatos, pero parecer ser incapaz de ver la viga en el ojo propio ¿Con qué autoridad moral podrá pronunciarse sobre la honorabilidad de ciertos aspirantes? ¿Cómo recusar a un juez, si el propio jefe del Organismo Internacional está cuestionado? El denunciante tico fue indebidamente condenado con pruebas que se presuponen falseadas -habrá que analizarlas para ver que convicción mostraban- y permaneció años en prisión, lo que cuestiona esa táctica de encarcelar por tiempo prolongado que parece ser utilizada por la CICIG para “ablandar” a los detenidos. Casos sobran. El más notorio el de los hermanos Paiz Valdés, entregados hace dos años y aún sin juicio ¿Hay o no pruebas?, porque no se puede recluir en prisión indefinidamente a las personas. El desestimado de juzgar a Carlos Vielman es otra de las renuncias a pesar de mantenerlo exiliado por casi tres años; el nulo avance en el caso Portillo, después de la absolución por falta de pruebas, es otra muestra de la “eficiencia” del ente y la liberación de algunos detenidos por meses, la guinda de este ilegal proceder. Corresponde de inmediato que el tachado don Francisco haga sus maletas y se centre en su caso. Es un funcionario altamente contaminado, como los que él mismo cuestiona, denuncia y aparta aunque difícilmente tomará la decisión de irse, a fin de cuentas los jueces con intereses, ideologías o compromisos terminan enseñando el trasero y dejando al descubierto su particular hacer: Castresana, Garzón, etc. A esta vergüenza deben de sumarse los parásitos-aduladores de CICIG que viven de consultorías para tal ente y se muestran incapaces de reconocer esta situación, permaneciendo callados y calladas como cobardes, a pesar de explotar, promover denuncias y escribir artículos amañados cada vez que quieren destruir a alguien. Tocaron al “jefe” -nombrado por ellos mismos en pactado consenso- y se desnudó otra historia de complot, de mafias, de poderes paralelos, de vividores comprados y de ideólogos que impregnan de basura el acontecer nacional. Ya tiene el cuerpo del delito señor juez, ahora hay que ver si tendrá los bemoles de asumir su responsabilidad y de excusarse. Por cierto ¿quién dijo que los ticos lo hacían todo bien? ¡Y un carajo!

lunes, 14 de mayo de 2012

Entre Barillas y Avatar



 ¡Cuando, a toda costa, se quiere justificar la violencia!


Lo ocurrido en Barillas no es casualidad. Obedece a un estructurado plan que hace metástasis en el país. Lo promueve redes de narcos, parte de ayuda internacional, vividores del conflicto, ideólogos trasnochados y columnistas asociados. La cortina de humo se conforma con cualquier combinado: un asesinato por esclarecer, el discurso indigenista, el Convenio 169, la pobreza o cualquier otro, como la matanza que planificaron y no consiguieron. No es la primera vez que se producen actos violentos en aquel municipio. Ciertos grupos -solamente tres de las 26 comunidades- llevan tiempo atemorizando, maltratando, amenazando, secuestrando a personas, ocupando propiedades y quemando maquinaria. El incidente que dejó un muerto y dos heridos, fue utilizado como punto de partida para pedir explicaciones al gobierno, olvidando que es el MP -la Fiscalía General- quien tienen la responsabilidad de investigar. Incluso dos columnistas -vividoras de aquella ayuda- llegaron a culpar directamente a la empresa, supongo que tendrán sus pruebas o una incontrolada frustración.
Meditado el asunto, hay aspectos que no escapan al análisis racional. Uno es que la empresa -guste o no- cumple con todos los requisitos legales para poder operar en el país. Otro, que se buscaba una reacción violenta del ejército para contar con víctimas que ofrecer a este nuevo modelo de revolución. La tercera, que asistimos a un pulso a la autoridad del gobierno para provocar y presentarlo como un “gobierno militarista”. Las tres convergen en diferentes actuaciones,  no sólo en Barillas sino en todo el territorio nacional. La mecánica es similar: una turba utiliza la violencia, vulnera la ley y comete cualquier desmán que luego justifican ciertos grupos, algunos “lideres”, vividores de “la sociedad civil” y columnistas afines ¡Listo el complot! Entre todos promueven aquella teoría de la espiral del silencio (Neumann) para sustituir las instituciones formales (gobierno democráticamente elegido) por las informales (grupos de presión), argumentando que la legalidad debe sustituirse por una prefabricada legitimidad. La idea es que “ellos” digan qué es la ley, cuándo y cómo se aplica y a quién. Pero, “ellos” están pagados, son minoría, delinquen y no cumplen la propia ley ¿Quién dijo que la lucha ideológica se había acabado?
Muy pocos han dedicado siquiera una línea a los héroes de aquellos acontecimientos: los militares que estaban en el destacamento y un desconocido lugareño que, en Q´anjobál, los defendió. Parece avergonzarnos que servidores públicos salieran exitosos de las agresiones de aquella turba. Algunos hubieran deseado que dispararan para acusarlos de criminales, como en el pasado. Sin embargo, lejos de perder el combate, el comandante y sus hombres ganaron aquella batalla con la cabeza y no a cabezazos. Tuvieron las agallas de contenerse, de humillarse, de permitir que les agredieran y de tragarse el honor y el deber en beneficio de la paz. Priorizaron los derechos de los demás y no los suyos (que también los tenían), aunque no les conceder matar ericanae"llostuirse por la legitimidad 0.a frustraciimporta si voy delante o detruosdicen qur las informnaleser acusarlosán premios en Japón, en Suecia o distinciones en Washington ¡Cumplieron con su deber! y eso no se agradece a “chafas” ni a los anónimos campesinos. La guerra no siempre es solución, pero si hay que hacerla mejor contar con una unidad repleta de soldados como esos que dieron una lección ejemplar y demostraron ser mucho más valientes que los cobardes asesinos que los golpearon y pretendían quemarlos. No sienta pena mi Mayor por preocuparse y llorar por sus subordinados, eso lo engrandece hasta límites inimaginables e incompresibles para algunos. Mi respeto, igual de intenso, para el aldeano.

lunes, 7 de mayo de 2012

Gritos en el silencio


La cara, interesadamente oculta, de la verdad del conflicto armado 

No conozco a Evelio, pero me contactó para relatarme una historia. No se por qué me eligió a mí, pero no quiero defraudarle ni a quienes menciona con dolor y tristeza. Evelio nació en Salacuim, al Norte de Cobán. Vivió el acoso del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) y describe detalladamente cómo esos asesinos contactaron con religiosos de la zona para -utilizando el evangelio- difundir un interesado mensaje de lucha. Entre 1979-1981, la actividad guerrillera se incrementó y el discurso tomó otro rumbo: el reclamo de tierras ajenas como propias. Desde entonces, comenzó la persecución y la muerte de dueños de fincas. Una noche de septiembre de 1981 -en las fincas Copalá y Las Mercedes- mataron a cinco personas. Los guerrilleros se habían hecho con el control de la zona y en días sucesivos continuaron asesinando en comunidades vecinas. No quedaba otra alternativa que el éxodo, dejar cuanto se poseía y salir del lugar de forma apresurada. Todo quedó allá. Todo se perdió. Los que no huyeron, fueron reclutados por las huestes rebeldes y obligados a integrar sus filas, alojándose en campamentos: Río Chiquito, Bethania, Peñas Blancas, etc.
Salacuim se convirtió en refugio de muchos de los que huían y el EGP decidió tomar el control de la aldea. Llegaban y con ruidoso tropel rompían el silencio de la noche mientras buscaban  a quienes creían enemigos o colaboradores del Ejército. Muchos hombres dejaban la vivienda al atardecer y dormían en el campo, única forma de preservar sus vidas. Sin embargo, Pablo Tut e Ismael Medina no tuvieron la suerte de otros y fueron ametrallados. El milagroso arribo de una patrulla militar -procedente de Playa Grande- en noviembre de ese año, produjo un respiro a los atemorizados habitantes. Sin embargo, al amanecer del día siguiente, alrededor de 300 integrantes del EGP ingresaron por la calle principal con intención de instalarse en la aldea y tuvieron un encuentro con la tropa que los auyentó sin que se produjeran bajas en ninguno de los bandos. El aparente plan de invasión fracasó, pero desde aquel día el asedio fue mayor. El EGP rondaba las cercanías de Salacuim; quienquiera que salía a trabajar era ejecutado, como le ocurrió a los hermanos Pop y posiblemente con el hijo de Enrique Pop, hasta la fecha desaparecido; pero lo peor estaba por venir. El 10 de mayo (día de la madre) de 1982, una columna del  EGP “lo celebró” ametrallando a la población, como quien cobra una cuenta pendiente, las casas fueron incendiadas, la destrucción total era el objetivo de aquellos asesinos. Los muertos quedaban tirados por doquier y los sobrevivientes se refugiaron en Saholom. El saldo fue de 23 honorables personas masacradas: Rafael Ruiz, Heriberto Prado, Victor Prado, Juan Ventura Prado, Cándido Medina, Agustín Tista, Daniel Gónzalez, Roberto Poou y otros, fueron fusilados o quemados. Doña Reyes Gónzalez -quien debió recibir loas por ser mamá-  murió carbonizada.
Evelio, alejado ahora de aquella escena, sueña cada tanto con los horrores que el tiempo no ha borrado y está convencido de quienes fueron los asesinos, algunos hoy personajes públicos y conocidos que estuvieron concentrados y entrenándose en aldea Campur. Mientras tanto, ocultan la realidad, continúan con el discurso parcializado que esconde sus actos criminales y acusan de “genocidas” a quienes portaban el uniforme verde oliva, aprovechando para pavonearse impunemente a nuestro alrededor, recibir premios, avivar el fuego del odio y vivir de aquel conflicto que los convirtió en verdugos ruines, por más que se hagan las víctimas.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Policía municipal



Servir es un honor. Hacerlo bien un deber. Reconocerlo una obligación

Llevo tiempo queriendo escribir algunas reflexiones sobre la PMT. Diariamente, desde muy temprano, se posicionan para regular la circulación. Sin importar que llueva, diluvie, truene o relampaguee, se pueden ver con sus uniformes reflectantes intentando  -y a menudo consiguiendo- que el denso tráfico -del que no tienen la culpa- sea más fluido. Tengo una excelente percepción de la PMT capitalina y de la de Santa Catarina Pinula, algo que seguramente a muchos les pueda extrañar. Para quienes ya se les paró el pelo, añadiré que hasta creo que están a la altura de muchas policías de países que visitamos y envidiamos, por lo que parece oportuno destacar y reconocer el esfuerzo y el trabajo que realizan. Admito que me han parado, sancionado y hasta he discutido en algún momento, lo que no autoriza a tachar a todos despectivamente sino mas bien alienta a pensar que muchas veces -quizá todas- sea culpa de nuestra actitud chapino-indómita y de la fea maña de no cumplir muchas normas.
En dos ocasiones telefoneé a sendas municipalidades para transmitir mi agradecimiento a unos agentes que observe como ayudaban, sin embargo quien tomó el teléfono insistía en conocer el motivo de mi queja. No están acostumbrados a que se les felicite ni a recibir llamadas de satisfacción por el servicio. He visto a agentes enfrentar y perseguir con la moto a carros -buenos carros- por circular por carril prohibido poniendo en peligro la vida de quienes venían en sentido contrario y detener a vehículos que pretendían evadir la fila que el resto guardaba. Agentes con criterio que resuelven conflictos y enfrentan a conductores abusivos de bus que creen poder cargar pasajeros en cualquier lugar. Policías que empujan el carro detenido por desperfecto mecánico o que ayudan a cambiar llantas a personas que no pueden o no saben. Otros que amablemente indican la dirección que se busca o que ofrecen opciones para el parqueo en eventos multitudinarios. Como nada es perfecto, se podrá encontrar algún abusivo, despistado o que elude cumplir con su deber porque no desea tener problemas. No obstante, mi percepción es positiva en proporción tan elevada que desecho los escasos recuerdos que tengo sobre malas experiencias.
En vista de la bondad del modelo, considero que ha llegado el momento de dar un paso cualitativo y participar en seguridad ciudadana. Es hora, con apoyo del ministerio de Gobernación, de que la PMT asuma misiones de policía de barrio o comunitaria y descargue -o alivie- de ciertas funciones a la PNC. Estoy consciente del reto, del riesgo, de la responsabilidad y del desgaste que puede representar, pero si han sido capaces de hacer funcionar exitosamente el actual modelo, no hay porque dudar de que puedan con este otro y con ello mejorar sensiblemente las condiciones de vida, demostrando que es posible tener una policía que funcione. Es, además, un deber del gobernante -de los alcaldes en este caso- aceptar el desafío del que seguro saldrán exitosos, tal y como lo han hecho con el modelo de PMT vigente. Es obligación ciudadana apoyar estos aciertos que repercuten en nuestro diario convivir y que ignoramos en demasiadas ocasiones. Hay que telefonear más frecuentemente para felicitar a los agentes, incluso saludarlos por las mañanas o invitarlos a un café, ¿por qué no? La vida en sociedad pasa por implicarse en los temas comunes y la seguridad, además de uno de ellos, es el más importante. Reconozcamos la labor de aquellos que hacen bien su trabajo y no desaprovechemos oportunidad alguna para expresarlo.