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lunes, 16 de septiembre de 2013

Ineptocracia


El que no se atreve a ser inteligente, se hace político (Jardiel Poncela)

Suele ser habitual -más de lo deseable- que funcionarios públicos sorprendan con sus escándalos, como eventos circenses extraordinarios en la animada vida pública. No basta con los constantes espectáculos de políticos de pacotilla y periódicamente surge alguna actuación estelar y más estruendosa. La última, fue la detención en estado de ebriedad de la viceministra de salud y de su hijo. Cualquier funcionario borracho supone una manifiesta incorrección, pero que encima lo sea la vice de salud es un ejercicio de oxímoron retorcido, con el agravante de haber libado junto con su retoño, validando aquel lema de “familia que chupa unida permanece feliz”. Para la señora no sugiero la destitución, sino el inmediato nombramiento de ministra de ambiente. No creo que exista candidata más ambientada, aunque sea en las cantinas. A semejante desfachatez se agrega aquella otra de la diputada Buezo, detenida en Honduras portando pistola de fantasía con vulgar grabado. Lejos de ingresar en prisión fue detenida por muy poco tiempo debido a su  privilegiada condición y se zafó pagando unos tres mil dólares !Problema resuelto! Cualquier otro mortal hubiera pasado seguramente un calvario por semejante osadía, algo que no ocurre con “honorables” funcionarias. Una tercera chabacanería fue la pelea entre Delia Back -también diputada- y su otrora “compañero” de partido -macho Taracena-, donde se amenazó al “Supermán del Congreso”, por supuesta agresión/acoso, con el empleo de un adminículo eléctrico defensivo. Uno más de los históricos momentos tragicómicos que exhiben en ese circo parlamentario ¡Ay, mujeres divinas!
Lo que subyace en el fondo -y esto es lo importante- es la absoluta falta de principios éticos de quienes dicen representarnos y de aquellos que los nombran. Esto no es privativo de la política, también se da en otras manifestaciones de las relaciones humanas. Los accidentes de autobuses es un claro ejemplo de ello. La culpa la tendrá el piloto, pase lo que pase. Nadie se pregunta quién es el propietario del transporte, sobre los seguros de responsabilidad civil, si el conductor contaba con madurez suficiente y con experiencia para manejar un vehículo de esa clase -además de estar perfectamente ubicado y no “desaparecer” cuando las cosas van mal- o por qué se circula con sobrecarga. Tampoco sobre la falta de verificación y control policial en ruta, al atravesar localidades o de las patrullas de la PNC o COVIAL que se cruzan con el autobús: si le funcionan las luces, si tiene desperfectos que puedan representar peligro, si observa las normas de tránsito, etc. A muchos -usuarios incluidos- les pela el tema y cuando ocurre la tragedia, desentierran proyectos engavetados o hacen declaraciones que señalan al más frágil en la cadena de irregularidades. El dicho aquel de “muerto el perro se acabo la rabia” se aplica literalmente y la responsabilidad política o penal no trasciende más allá del implicado. 
Todo es más sencillo ¡Sumamente fácil! Cada quien, especialmente los designados para ejercer un cargo público, deben de asumir su responsabilidad y hacer su trabajo honestamente. Mientras el funcionario sea disfuncional y no funcione, todo seguirá siendo un coladero al que nadie esta dispuesto a ponerle la tapa. No hay que ser estratega para comprender que la mayoría de los problemas tienen sencilla y rápida solución, en la medida que cada quien asuma su responsabilidad y enfrente los retos correspondiente en lugar de libar, gastar dinero público en caros restaurantes o generar espectáculos bochornosos. En toda caso es lo que hay: mucho shumo/a inútil en el lugar equivocado.

Bolos en familia

Cualquier cargo público bolo es un espectáculo deplorable, pero la viceministra de salud en estado de ebriedad es algo inaudito. Me imagino a la tal “dama” cursando órdenes a los médicos para que cuando reciban pacientes no les prohíban el alcohol, más bien los incentiven ¿A ver usted bebe? No señor,  nunca. Pues a partir de ahora tómese sus copitas de guaro cada ocho horas.
La funcionaria (mejor cambiar al ministerio de ambiente) iba acompañada de su hijo para demostrar que hay que dar ejemplo ¡Familia que chupa unida permanece unida!, iba a ser el nuevo lema de Salud Pública, pero ya no pudieron. Sin embargo nadie ha señalado al responsable de nombrarla, sostenerla en el cargo y pagarle con nuestros impuestos. Siempre supimos que teníamos políticos corruptos, caraduras, sinvergüenzas, mafiosos, ladrones, matones y ahora surge esta nueva tipificación: la de bolos, sin distinción de género. Supongo que las feministas, esas que dicen que hay que poner cuotas de poder y que con ellas la situación estaría mejor, estarán viendo como lidian con este caso, pero también el de la diputada pistolera en Honduras, el de la tarántula, el de la ex esposa de Colom y algunas perlas más que ya actúan “como hombres”. Y es que esto no es un tema de género sino de ética.

martes, 10 de septiembre de 2013

Ética y periodismo


 “La ética debe acompañar siempre al periodismo, como el zumbido al moscardón”
La ética -relaciona con una profesión- se refiere al comportamiento humano y a las normas morales que la rigen. Es decir, qué tan ajustadas a la moral son las conductas que se observan. La moral, por su parte, aborda lo acomodadas a “lo bueno” o “lo malo” que están dichas actuaciones profesionales. De esa cuenta actuar éticamente puede resumir en hacer las cosas “bien” y conforme a lo que se espera de una conducta correcta.
El derecho a la libre expresión o de libre emisión del pensamiento, es algo que cada quien ejerce individualmente como estima más conveniente. No se debe de regular y el limite de su ejercicio está antes de aquella línea donde se lesiona los derechos de otros. Se puede hablar, escribir, opinar, siempre que no se ofenda, lesione o agreda a los demás. La libertad de expresión -como cualquier otra manifestación de aquella- conlleva necesariamente la responsabilidad de su ejercicio. Es importante comprender la trascendencia de esta inseparable relación. Si se carece de responsabilidad no es posible ejercer rectamente ningún derecho, y el de libre emisión del pensamiento no es una excepción. Cuando quien ejerce el periodismo hace públicos informes, reportajes, noticias u opiniones, debe de asumir la responsabilidad de lo que transmite. Difundir mensajes falsos, información no veraz, datos no contrastados o insultar como medio de atraer la atención, son comportamientos censurables para quien actúe de esa forma. Como comunicadores o informadores no hay que eludir la fiscalización del gremio, lo que supondría que se prefiere la inmunidad que justamente se evidencia como preocupante o ilegal en otros colectivos. El periodista debe de someterse también a la crítica sobre su quehacer y cuando actúe incorrectamente asumir la correspondiente responsabilidad. La prensa, no es (no debe de ser) el cuarto poder. De entenderlo así, se comportará como lo hacen otros poderes, con el riesgo de tornarse despótica y buscar la justificación de cualquier conducta con la consecuente impunidad. Por el contrario, los  medios deben de ser el contrapoder, fiscalizar, investigar y colaborar para que sean precisamente valores éticos los que presidan actuaciones políticas, empresarias, personales y también profesionales. Si se tiene claro el horizonte, es relativamente fácil actuar correctamente, pero si lo que se desea es contar con portadas llamativas sin importar la verdad, se pone como excusa la prisa para publicar sin comprobar o se acude a la cobardía del anonimato, del chisme, del insulto, de la descalificación -o al “me han dicho”- se podrá justificar fácilmente todo cuanto se haga, pero sin observar necesariamente los parámetros exigibles. La ética periodística es el sustento del buen hacer profesional.
Es preciso tener presente el consejo del filosofo Savater quien dijo en alguna ocasión: “no hay que esperar a que otro sea ético para serlo uno mismo”. La ambición, la prisa, el descuido, presumir que se cuenta con la verdad absoluta, creerse superior a los demás, publicar sin confrontar o vender la pluma, la voz o incluso el medio, ensoberbecen las actuaciones, anulan la responsabilidad y prostituyen el concepto del derecho a la libre expresión, generando un actuar cuestionable que desdice de la profesión y sustenta argumentos para que oeneges de vividores, columnistas parcializadas o ideologizadas o políticos inescrupulosos -todos ellos carentes de esa ética que se pretende- sustenten discursos falaces, mientan ante organismos nacionales e internacionales, se victimicen falsamente o promuevan leyes que permitan la censura y limiten el libre ejercicio de la expresión ¡Seamos mucho mejores que todos ellos!

Que viene…, ¿el lobo?



El nuevo comisionado de CICIG ha sido nombrado y tomará posesión en fechas próximas. Muchos  hablan de las “expectativas” sobre el personaje y lo que hará (o podrá, o le dejarán hacer). Esperanzas tradicionalmente frustradas no solamente en esta instancia ¡Siempre esperando que harán otros y poca -o ninguna- preocupación por qué haremos nosotros! Mezcla de malinchismo necio, de irresponsabilidad constante y de enardecido positivismo cegador.
El comisionado es un tuitero que a través de dicha red deja ver su perfil, y su ideología. Creo -aunque pendiente de prueba- que tendremos “más de lo mismo”. Un juez que dice: “Afirmo que los graves y serios cuestionamientos que se le hacen a una persona no pueden desecharse con el argumento de la presunción de inocencia”, seguramente encontrará aquí abono para sus ideas y sustento de sus opiniones, especialmente usando los tradicionales procedimientos CICIG. Siguiendo el perfil del twitter, podría sobrarle un poquito de ego y de mediaticidad, especialmente para un juez “neutro”.
Los dos anteriores ya nos vacunaron de casi todos los virus. Al final de CICIG, el país habrá perdido y los quejumbrosos vividores, se reciclarán y buscarán otra forma de rentar la venta de esperanza que es periódicamente comprada por ciudadanos cobardes e inactivos ¡Bienvenido al talibán!, perdón… al tal Iván (“dichoso corrector automático”).

lunes, 2 de septiembre de 2013

La gota…, ¡el colmo!


 “La prueba suprema de virtud consiste en poseer un poder ilimitado sin abusar de él”

Sin epítetos para calificar ciertas actuaciones ignominiosas de CICIG que no estén en ese grupo de vocablos que definen como “malas palabras”. Algunos afectados han comentado cómo fueron objeto de persecución, presión, interrogatorios y hasta permanencia en prisión por tiempo muy superior al que determina la ley, algo que denunció el PDH y que don Dall´Anese olvidó menciona en su último “informe”. Conocimos el desmentido de las acusaciones del colaborador eficaz que utilizaron para mantener en prisión a los Valdés Paiz y la denuncia del mismo sobre la presión recibida por personajes que tienen nombre y apellidos y trabajan para CICIG/MP. Toleramos el descaro y la prepotencia con que posicionaron mediáticamente aquel informe sobre “los jueces de la impunidad”, con apenas algunos investigados porque no ha habido denuncias concretas ni mucho menos pruebas fehacientes contra ellos. Asistimos al juicio -que perdieron- contra el ex presidente Portillo y aunque a las primeras jueces que lo absolvieron las quisieron inmolar (dos fueron incluidas en el informe mencionado), no se atrevieron a hacer lo mismo con el tribunal en pleno que en segunda instancia lo exculpó. Tampoco fueron muy “finos” en el caso Pavón y la jueza presidente del tribunal les reprochó la presencia en la causa de muchos documentos inútiles pero ninguna prueba, lo que sustentó la absolución de cuatro de los acusados tras haber permanecido más de tres años en prisión.
Con ese panorama beige y olor nauseabundo, el segundo comisionado -igual que ocurrió con el primero- se va cesado, aunque teatralmente despedido con la hipocresía de la diplomacia que no admite públicamente fracasos ni discusiones sobre autoritarismo. Aún caliente la silla, la prensa publica como la CC fue presionada por la CICIG para que la extradición de Portillo se diera con carácter de urgencia, amén de otras subliminales y delictivas insinuaciones de un alto funcionario ¡Esto huele a podrido y apesta! Si los medios no hubieran sacado a la luz el asunto seguiríamos con el dibujo angelical que nos han querido vender -desde una izquierda radical- consultores y vividores de esa aberración internacional que representa ingresos, poder e influencia para ellos y su entorno. Hay también que señalar -con la misma contundencia- a ciertos magistrados de la CC que enterados de lo que ocurrió -porque se levantó un acta- silenciaron cobardemente y con complicidad el hecho, debiendo compartir responsabilidad judicial que, al igual que con aquellos, nadie seguramente depurará ¡Hete ahí el legado de CICIG: chantaje permanente al sistema de justicia! Recientemente se conoció quien será tercer y último comisionado. Un colombino que se deja leer en twitter y que a través de sus comentarios desnuda su perfil e ideología.
¡Estamos muy mal! Vinieron a investigar aparatos clandestinos, pero se volvieron más clandestinos que los que nunca indagaron; emplearon toda clase de métodos sucios, como los que “pretendían” eliminar; promovieron la politización judicial y se pasearon por las más elementales reglas de la ética y de la justicia. Es la única misión internacional que ha tenido dos jefes y ambos han sido cesados ¡Eso da vergüenza!, pero permite comprender como funcionan esos engendros de mercenarios ideologizados. Concurrente con esto -¡por si no fuera poco!- surge una denuncia por colusión -amparada provisionalmente por la CC- contra el magistrado Barrientos y la Fiscal Paz, y  también, una iniciativa para derogar el mandato de CICIG. Se puede decir más fuerte, pero no más claro: ¡esto es una basura!

Chalequitos y chaqueteros



1.     Si a los motoristas los quieren vestir de orange brillante con grabado de placas y hacerlos circular por la derecha (para reducir la criminalidad) podrían -consecuentemente con tal mentecata decisión- ponerle un chaleco a todos los políticos y obligarles a conducirse por la senda de la ética ¡Mismos procedimientos deberían generar, idénticos resultados! ¿Y si vestimos de rosa a todos los diputados? El sheriff Arpaio hace eso con los delincuentes.
2.     CICIG se va en 2015 y Dall´anesse también, pero ahorita. Su último informe es un homenaje al cinismo, al despropósito, al descaro y a la hipocresía. Claro que por 25K melones/mes un abogado -aunque sea tico- es capaz de escribir cualquier cosa ¿Qué han logrado?, evidenciar que ninguna solución puede venir de afuera. O le hacemos ganas o nadie soluciona este desbarajuste. Dirán que gracias a ellos el país está mejor, pero a pesar de esa muestra de daño cerebral irreversible, hay que permitir el alcohol y las drogas.
3.     Aquel superagente 86 y su compañera la agente 99, me recuerdan, por su despiste, hilaridad y desorientación, a los de la “99” (9 avda. y 9 calle). Cajón de caraduras sin vergüenza y muy lejos de la comicidad de aquellos otros actores de primera.