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lunes, 24 de marzo de 2014

El villano favorito



Al poder le ocurre como al nogal, no deja crecer nada bajo su sombra (Antonio Gala)

Hay un movimiento intencionado que con angustiante avidez presenta a la candidata Paz y Paz como “el curriculum”. Pregonan cómo en el país nadie es capaz de hacerse cargo de la fiscalía general, una vez ha pasado por aquellas manos con esa incomprobable eficiencia que aducen. La actual fiscal reúne, según ellos, las mejores virtudes de la raza y aúna ese conjunto de cualidades que la hacen distinta, diferente y, lo más atrevido: es única y sin igual. El resto de candidatos son ninguneados al estilo que describía Octavio Paz (¡por cierto!) y llegan a la inmadura conclusión de que hay que reelegirla porque de lo contrario el país entrará en una espiral de caída en picado. Algunos(as) de esos supporters se han dado a la tarea de hacerle ver al mundo -no es exageración- tal necesidad, y no cejan en ese empeño.
En otros países, a la política se juega con estándares conocidos. Aquí se manosea la institucionalidad en beneficio de los grupos tradicionales y escondidos de presión que  llevan tiempo viviendo de ese cuento que es “lo público”, especialmente cuando se maneja al antojo personal, y no están dispuestos a perder cuotas de poder que nunca ganaron con formulas democráticas sino cooptando instituciones. Bajo las enaguas de la “única” fiscal posible se esconden abogados y excandidatos de URNG, periodistas/activistas del EGP que lo más trascendente en sus vidas es haber cobrado permanentemente del erario público nacional/internacional o acusados de agresión sexual y fabricadores de causas que esconden sus culpas -o las evaden- tras el escudo del cargo. Parásitos que no tienen a donde ir y buscan el calor del hogar que no le conceden ni legitiman los votos ¡Por cierto, cuando lo intentaron por esa vía fracasaron estrepitosamente! Esa es, entre otras, la sustancial diferencia con Nicaragua y El Salvador, países también de postconflicto en los que no ocurre lo que aquí pasa, porque allí la izquierda alcanzó al poder (otro análisis es como lo ejercen) mientras aquí se le negó en las urnas.
La candidata y su curriculum, no son muy fiscalizables, al igual que su plan de trabajo. Antes, al menos por decencia -aunque la ley obliga- estaba colgado en la web del MP el informe de gestión 2011 y, tras un reclamo desde estas líneas, pusieron tardíamente el de 2012 (el 2013 no apareció nunca). Pero como no quieren que se chequeen los datos allí incluidos, los quitaron y sustituyeron por una suerte de inútiles presentaciones que camuflan y ocultan información real. Un ejemplo de manoseo y desinformación propio de quienes promueven a la del curriculum. No hay mucha diferencia entre esas verdades a medias, las mentiras baldizonianas o la tradicional visión exclusiva y manipulada de la interpretación histórica de este país. El poder -el maldito poder- mantiene en vilo y en expectativa a personajes oscuros que necesitan esconderse tras la sombra de otros no menos claros, y que les hacen el juego. En todo caso se puede afirmar -escuche la comunidad internacional o lo ignore- que el país cuenta con decenas de candidatos igual o mejores que doña Claudia y que para su tranquilidad puede ser relevada sin traumas. Posiblemente sufrirán mucho quienes les mueven los hilos porque, de nuevo, deberán buscar un trabajo productivo o seguir, como ha sido costumbre, viviendo de limosnas internacionales, pero ese es otro tema. Propongan a quien quiera, pero no digan que no hay alternativas. Como país merecemos mucho más respeto.

lunes, 17 de marzo de 2014

Criminales “criminalizados”



Una mentira repetida adecuadamente mil veces se convierte en una verdad (Goebbels)

Algunos llevamos tiempo denunciando -otros obviándolo- cómo delincuentes profesionales se dedican a agitar masas en el interior so pretexto de no explotar los recursos naturales, nacionalizar la energía, expulsar a las transnacionales y similares despropósitos. No es nuevo. Ha sido, y es, la burda forma tradicional de movilización “social” de regímenes de corte “revolucionario” de épocas pasadas. Así actuaron los grupos insurgentes. Tratan de contar -en apariencia- con algún motivo medianamente comprensible, aunque el trasfondo -diferente e interesado- sea realmente el propósito final. De esa guisa, se sostienen los movimientos anti hidroeléctricas en Huehuetenango, denunciados por los COCODES, legítimos representantes comunitarios; el ninguneo a la corporación indígena de Sololá; la falta de detenciones de criminales señalados y con orden de captura en Barillas, la permisividad con los ladrones de electricidad en San Marcos o la libre actuación de asesinos  anticementera en San Juan Sacatepéquez, además de  otros muchos.
El Estado, lejos de cumplir con su deber de aplicar justicia y evitar los delitos manifiestos que se comenten, negocia “paz” por delincuencia controlada y permite que roben la energía eléctrica a pesar de haber más de 500 denuncias sin detenciones, procesamientos y encarcelamientos de culpables, por otra parte perfectamente identificados. Los réditos no son menores. Esos chantajistas agrupados en ONG,s obtiene pingües beneficios que se cifran en millones anuales. Parte de ese dinero del que se apropian -25/30%- es su modus vivendi y les permite enriquecerse, algo confesado en prensa por cierta activista de esos robos. El resto, lo reinvierten en movilizaciones, compra de voluntades, pago de infraestructura, logística y reinicio del proceso.
Lejos de ser un beneficio para la comunidad, provocan un auténtico desastre, cada vez más complicado de resolver. Los ciudadanos honestos no pueden pagar su consumo eléctrico porque son obligados bajo amenaza a que se conecten al servicio que esos delincuentes proveen (producto del robo) y la empresa no puede entrar a esos lugares porque sus operarios son secuestrados o linchados. Cada vez son peores la condiciones de suministro y menor la certeza jurídica, lo que empeora el servicio. El gobierno calla porque sabe que de no hacerlo le ponen patas arriba la localidad, y consiente el chantaje “controlado” que pagamos el resto de ciudadanos. Aquí no hay conflictividad social, tal cual la quieren hacer ver. Es cierto que hay problemas que deben solucionarse, como la construcción de determinada infraestructura para que localidades lejanas cuenten con servicios mínimos, pero eso no puede hacerse consintiendo el crimen y el terrorismo ni desligándose de la responsabilidad inherente del gobernante de proporcionar seguridad y hacer cumplir la ley.
Aprendida la lección, otros grupos hacen lo propio y negocian el perdón de deuda producto de ventas de terrenos, también bajo presión. Hace tiempo consiguieron las tierras y ahora se niegan al pago. Otro robo permitido que parece no impactar mucho en la conciencia de quienes lo pagamos. Los políticos despojan; los criminales desvalijan; ciertas ONG,s roban y algunos delincuentes se llevan lo que queda. El gobierno calla; el MP enmudece; la justicia cierra los ojos. Usted, yo y muchas comunidades del interior se empobrecen, mientras somos asaltados en esta democracia popular (de populacho, que diría Sartori) que termina derivando al populismo depredador. Algún día, como en Venezuela, lo asesinarán. Aquí sobran sicarios que llevan tiempo sin jalar el gatillo y están dispuestos a hacerlo ¡Todo un club de pandilleros terroristas y sus correspondientes defensores (as), aupados por inútiles y castrados gobernantes!

lunes, 10 de marzo de 2014

Hipocresía y violencia


No se puede ser y no ser algo al mismo tiempo y bajo el mismo aspecto (Aristóteles) 
Pregunte a los asistentes a cualquier foro sobre cuál creen que es el continente con mayor proporción de violencia contra la mujer en relación con el hombre. Las respuestas, seguramente, serán que las regiones más violentas porcentualmente hablando, son África, Asia o América y las que menos porcentaje presentan, serían Europa u Oceanía. Yo lo he hecho decena de veces y los resultados son similares. Sin embargo, mire el Global Study on Homicide 2011 (pág. 64) y se sorprenderá al saber que la región más violenta (relación hombres mujeres) es Europa (27%) y la que menos América (10%).
Prensa Libre publicó la pasada semana un gráfico sin comentarios ni análisis (debería haber sido portada) en el que corrobora los datos indicados sustentados en un informe de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales. En el mismo se muestra que una de cada tres (33,3%) mujeres europeas encuestadas manifiesta haber sido víctima de violencia física o sexual al menos una vez en su vida a partir de los 15 años. Hasta ahí se redondea la conclusión de que aquella región tiene un serio problema de violencia contra las féminas. Si llegado a este punto le preguntasen cuáles son los países de Europa más violentos desde esta perspectiva, segura y cándidamente contestaría algo similar a lo que pensó cuando propuse la primera cuestión. Pensaría que los mediterráneos -más machistas- responden a ese perfil de hombres abusones. Vuelve a equivocarse. Según ese informe los punteros son Dinamarca (52% de mujeres), Finlandia (47%), Suecia (46%) y Holanda (45%) ¡Oh sorpresa! Por cierto, entre los de menor porcentaje están los mediterráneos.
Dicen -no se si será verdad- que el machismo es más protector. Interesante teoría que conviene explorar. Los machistas protegen precisamente a las mujeres por el hecho de “anularlas”, lo que no justifica dicha actitud, pero la lanza a discusión en el marco teórico indicado Introduzcamos -para mayor discusión- la variable religiosa y veamos que países católicos parecen ser menos agresores que aquellos protestantes ¿Por qué tanta bulla aquí -no allí- en relación con la violencia contra la mujer? ¿Sabe que muchos de esos países son los que más ayudan a difundir este discurso falso? Han trasladado aquí la discusión de sus problemas. Suecia y Holanda dan millonarias “donaciones” para programas que en teoría luchan contra la violencia de generó, pero incapaces de arreglar sus propios fracasos, destacan como países altamente criminales en relación con la violencia sexual y física contra la mujer. Son los suecos y los holandeses quienes encabezan esa lista, aunque con dinero pretendan aleccionar sobre cómo deben de hacerse las cosas por estas tierras. La hipocresía se une a la violencia y permanecemos lelos antes discursos que no se sostiene con cifras ni con argumentos racionales, sino con retóricas amañadas que tienen eco en vividores y promotores de esas cuestiones. La próxima donación sueca u holandesa habría que devolverla y darles algo de nuestra parte para educar a aquellos centroeuropeos y nórdicos -“no machistas”- y que no agredan a su población femenina. Esta actitud es similar a la de otros países que ignoran sus propios problemas y trasladan la discusión por medio de financiamiento y ONG,s fuera de su territorio. El tema de los recursos naturales o la discusión indigenista son ejemplos similares. Como en el norte asesinaron a todos allá por 1700-1800 o los encerraron en reservas, traen el debate y la protesta por estos lares ¡Listos los vikingos y los canchitos!

miércoles, 5 de marzo de 2014

Reconocimientos y galardones


(www.republicagt.com)
El gobierno de los Estados Unidos, a través de su embajada en Guatemala y por medio de su portavoz, el embajador cesante Chacón, hizo una publicación en medios escritos y declaraciones en otros radiados y televisados en las que alababa la labor de la Fiscal General e incluso de forma muy directa abogaba por la continuidad de la misma en el cargo.
Traicionó al embajador Chacón su lenguaje norteamericano cuando denominó a Claudia Paz y Paz “socia” de los USA. En la National Security Strategy aparecen los tres grupos en que los norteamericanos dividen al resto del mundo: amigos, enemigos y partners  (socios-aliados). Tanto los primeros como los segundos tienen un particular trato y previstos diferentes vectores de incidencia en dicha estrategia. Los únicos que se libran del check and control son, precisamente, los socios porque responden a aquellos países que son vistos como “hermanos”: Canadá y Reino Unido, entre otros pocos. Por esa razón tratar a la Fiscal General de socia conlleva un lenguaje que es necesario interpretar.
No contentos con lo anterior -y para mayor incidencia en cuanto se ha dicho- se acaba de reconocer con el premio “mujeres valientes” a la jueza Yassmin Barrios. Cualquiera que sea el historial profesional de la magistrada -nada extraordinario respecto de otros- lo cierto es que fue todo un escándalo en el juicio que presidió. Desconoció la orden de la sala de Apelaciones y la Corte de Constitucionalidad no tuvo más remedio que anular las actuaciones. De haber sido más comedida y ajustar sus fallos a Derecho posiblemente la CC no hubiera contado con elementos suficientes para retrotraer las actuaciones a la fecha donde ella deja de obedecer una orden de tribunal superior. A lo anterior, hay que agregar el disparo de júbilo, visible, emocionado, visceral y pueril, cuando emitió la sentencia, algo impresentable para un juez y que en USA, además de crear un sustancioso escándalo, sería, seguramente, motivo de expulsión de la carrera. Cabría preguntar a los premiadores si estimaron que el juicio lo llevó a cabo únicamente la homenajeada o donde están, en su caso, los otros dos magistrados que componían el tribunal ¡Acaso no fueron igual de valientes? El ninguneo se coló en la propuesta y destacaron, justamente, lo que pretendían: a esa persona en particular, no a la justicia ¡Bien por los USA!
Los premios dejan claro que hay que seguir utilizando la justicia como elemento politizador de lo que ocurre en la vida pública, fuera del país norteño ¡claro está!, y que aunque seamos una nación donde se observan poco o nada los DDHH (versión Kerry), los USA no han firmado ninguna convención al respecto, aplican la pena de muerte sin discusión ni manifestaciones que cambien su legislación, pero se permiten decir al resto qué y cómo hay que hacer las cosas.
Como no hay dos sin tres, recordemos que hace unos años reconocieron a otra “héroe” nacional quien dejó de perseguir a su ex conviviente (Arnoldo Noriega, URNG) por violar repetidamente durante varios años a su hija, ignorando y sin cuestionarse que ella misma fue una activista del EGP y que habría que analizar su estadía en alguna facción guerrillera por Cobán, especialmente en el mes de mayo de 1982 cuando se produjo la matanza de Salacuim por fuerzas de ese grupo insurgente.
Allí dan unas medallitas y aquí el Presidente otorga otra al embajador. A fin de cuentas es un tema de intercambio y si Obama tuvo su Nobel sin darle un palo al agua, ¡cual es la razón de que otros no tenga su pinche reconocimiento?

lunes, 3 de marzo de 2014

Desempleo y postulación


No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista 
Nos perdemos en discusiones sobre si tal postulante a magistrado, fiscal o contralor debe incluirse o no en los distintos listados que se elaboran. Para seleccionarlos, algunos quieren mejorar las condiciones profesionales, otros las académicas y muchos hablan de la honorabilidad y la ética como barreras de ingreso. Llevamos algunos años perdiendo el tiempo porque más tarde el Congreso o el Presidente terminan por elegir, precisamente, a quien le da la gana de esos extensos listados que se les presentan ¡Tanto esfuerzo, casi para nada!, o para nada.
Siempre me pregunté qué anima a un probo abogado exitoso, con un bufete lleno de casos bien pagados, o a un contralor cargado de trabajo, a presentarse a una elección en la que deberá abandonar su empresa privada para cobrar una miseria del Estado y cuando termine, tras cuatro o cinco años, reemprender y retomar un camino abandonado que deberá nuevamente construir. No obtenía la respuesta por bien pensado, pero me la hicieron ver. La mayor parte de esos candidatos -no todos- son desempleados y poco o nada exitosos en su profesión. Han sido, o lo son, trabajadores públicos que saltan o revolotean -como el colibrí- “de flor en flor pública” y buscan cómo quedarse en la estructura estatal. Para ello, y teniendo presente que el país carece de funcionarios civiles de carrera, no les queda de otra que medrar, ofrecerse, prestarse o, finalmente, venderse a quienes les ofrecen la posibilidad de “ser algo” por un tiempo. Ese “alegrón de burro” ajeno nos cuesta dinero, eficacia y falta de justicia para los ciudadanos que observan cómo aquellos electos y probos magistrados, fiscal o contralor, obedecen intereses muchas veces incompresibles y no actúan conforme a parámetros éticos y profesionales. Quizá porque nos quedamos pensando -como yo- en las extrañas causas que les animan a ocupar el cargo.
A ese grupito en desempleo, se les une -o coinciden en ellos mismos- otros que ya han sido “expulsados” del mercado laboral por distintas razones y no encuentran espacios en universidades, bufetes, consultoras ni otros lugares siquiera medidamente decentes. Por último, pero no menos importante, los hay con serios problemas de salud y que difícilmente serían candidatos adecuados porque terminan ausentándose del trabajo largo tiempo por cuestiones derivadas de enfermedades y, consecuente, no son eficaces para el trabajo que deben de realizar ni muchos menos para la tensión que tienen que soportar. Los hay, incluso, farmacodependientes, por ser fino en la expresión y evitar complejidades semánticas muchos más claras.
Ser funcionario público o elector de aquellos, requiere mucha más responsabilidad que las fijadas por calificaciones profesionales, académicas o éticas. Hay que ver si realmente son profesionales exitosos, han estado sujetos a fiscalización social, precisamente por haber trabajado en distintas áreas o mantenido un despacho exitoso, y si cuentan con las adecuadas condiciones sicofísicas para prestar el servicio con la intensidad que ello requiere y ellos mismos promueven antes de ser designados. De momento, demasiado desempleado, medrador, quebrantado de salud o vendido al mejor postor a cualquier precio, rondan como hienas las candidaturas. No todos son así, pero hay más de los deseables. Cumplen los “requisitos formales” y nos apabullan con sus tesis, tesinas, libros, “librinas” y experiencia laboral, aunque ya sabemos tal cual fraudulentamente mostró el “rey de las tesis y de los libros” -y su insigne asesor- cómo engordar el CV acompañado de tutores, revisores y otros “magnos” académicos y doctores prostituidos.