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lunes, 11 de marzo de 2019

La “crisis” de los cuarenta


La edad no es condición necesaria ni suficiente para validar capacidad, responsabilidad y honestidad

No entiendo el motivo por el cual la constitución fija una edad mínima para ser Presidente de la República, no hay razón alguna para ese límite y desconfié mucho más cuando consideré eso de la “crisis de los 40”. Si ahí inician los aprietos personales y emocionales, ¿por qué fijarla como edad mínima para optar a la presidencia? Parecería mejor dejarlo para los cincuentones -si es que en esa década no hay crisis- o incluso a los sesentones a quienes la propia constitución exime de la pena de muerte, aunque tampoco comprendo el porqué ¿Qué discusión tuvieron los constitucionalistas para incluir semejantes e inútiles topes etarios? Me da que la apatía juvenil respecto de la política es, en parte, producto de esa limitante, lo que se refleja en muchas cosas como la falta de empadronamiento de casi 1,5 millones de jóvenes.
Cuando en sus mozas ilusiones los jóvenes perciben que hasta llegar a los 40 no podrán optar a la presidencia, sienten limitadas sus aspiraciones y arrinconan la participación pública como opción. Eso no ocurre en la mayoría de países del mundo en los que la juventud comienza su participación política apenas alcanza la mayoría de edad, sabedores de que nada más que sus capacidades, aptitudes, involucramiento partidaria y votación ciudadana, limitaran sus aspiraciones. No comprendo el sustento de la traba juvenil más allá de la soberbia, del paternalismo mal entendido o de enaltecer la gerontocracia, especialmente cuando el país tiene casi un 80% de habitantes menores de 40 años.
Alejandro Magno reinó 13 años y murió con 32. En ese tiempo su Imperio se extendió desde Grecia, hasta el valle del Indo y Egipto. Napoleón fue proclamado emperador en 1804, con 35 años. Con 39 años, el francés Emmanuel Macron llegó al poder en Francia. Leo Varadkar con 38 años asumió el cargo de Taoiseach, es decir,  jefe del gobierno de Irlanda; Sebastián Kurz (31 años), primer ministro de Austria; Jüri Ratas (39 años) es primer ministro de Estonia desde 2016; Volodymyr Groysman fue investido primer ministro de Ucrania en 2016, a los 38 años; Carlos Alvarado ganó la presidencia de Costa Rica con 38 años; Nayib Bukele (37) la de El Salvador; Juan Guaidó enfrenta, como presidente encargado y con 35 años, al dictador Maduro y Tamin bin Hamad Al Znia lidera Qatar con 37 años. También hay autoritarios jóvenes, aunque son menos: Fidel Castro entró en la Habana con 33 años y Kim Jong-un (Corea del Norte) a los 35 es un despiadado dictador ¡Hasta Jesucristo dejó este mundo terrenal a los 33.
Es necesario y conveniente suprimir las limitantes por edad de los marcos constitucionales, excepción de la mayoría de edad. Las ilusiones deben poder encauzarse desde la juventud y el hecho de que no hayan restricciones legales, permite que cada quien genere su propia dinámica y empuje con el ánimo y la ilusión que desee. La edad no es condición necesaria ni suficiente para validar capacidad, responsabilidad y honestidad. No hay derecho a esterilizar a una mayoritaria juventud deseosa de hacer cosas ni válido hablar de madurez, sensatez o reflexión para situar un limite mínimo cuando la experiencia demuestra que la mayoría de políticos en el país responden, justamente, a la antítesis del perfil que se enarbola para justificar la edad.
Es necesario apostar por la juventud, por su ímpetu y capacidad y dejar de “producir” jóvenes desmotivados que convertimos en apáticos ciudadanos políticos, además de promover y perpetuar la indolente y nefasta visión gerontocrática ¡Claro que así nos va!

lunes, 4 de marzo de 2019

El río revuelto y los pescadores


Me da que se ha saturado nuestra hastía capacidad de asombro y nos hemos adormecido

Aunque cualquier situación por mala que sea es susceptible de empeorar, estamos en un impasse preocupante en el que la mayor parte de la ciudadanía no sabe muy bien lo que está pasando. Apenas queda tiempo y espacio en la mente para que la últimas noticias sepulten la conmoción de las anteriores, y se apropien de nuestros sentimientos y pasiones. El día a día es tan intenso que “el ayer” queda súbitamente en el pasado y se archiva en el olvido. Una forma como otra cualquiera de superar continuos asombros y desengaños y poder levantarse al día siguiente con la certeza de que algo hará olvidar el último golpe, aunque el nuevo nos sacuda mucho más fuerte ¡Adorable este país que no deja que te duermas mientras te insensibiliza!
Es curioso observar cómo el fenómeno descrito tiene anestesiados a muchos. Si pregunta por la situación de Zury Ríos, Thelma Aldana o Sandra Torres escasamente le aciertan a una de las tres porque entre tanto amparo, recurso, inscripción fallida, finiquito y otras bagatelas administrativas, nos perdimos. La actualidad, de momento y hasta que ocurra algo nuevo que la supere, está en esas fotos de la viuda de Byron Lima y el enamorado investigador de la CICIG, hechas públicas por un personaje condenado por asesinato a 820 años de prisión que está siendo juzgado por otro asesinato, el del exmilitar Lima. Puede pensar lo que desee del affaire, pero si Tarantino supiera de esto no se retiraría tras el estreno de su próxima película y haría una versión más kafkiana del asunto, agregando conexiones del El Taquero con inquilinos de Mariscal Zavala.
En este maremoto noticioso que se renueva a diario, ha sido convocada la comisión de postulación para selección de jueces y magistrados y el Congreso avanza en la discusión sobre la ley de reconciliación nacional que me huelo generará mucha más hostilidad. También se ha aprobado el préstamo de los 100 millones de dólares para combatir la desnutrición crónica y finalmente, después de mucha pugna, será manejado por el ministerio de salud. Por último, el registro de ciudadanos ha abierto la puerta a la inscripción de diputados tránsfugas, aquellos que pensamos que nos habíamos quitado de encima para siempre. Mientras, los hijos, parientes, amigos, amantes, madres, novias formales y amigas con derechos de nuestros políticos -que haberlas ahílas- van inscribiéndose en los listados para diputados/as nacionales y del PARLACEN, una especie de pensión a cuatro años agradecida por los retoños desempleados que no piensa acabar el aburrido bachillerato y por ciertas damas que pasarán de esporádicos encuentros a escondidas en restaurantes lujosos a autoridades políticas con derecho a carro, teléfono, seguro de vida y tratamiento de “honorable” ¡Cómo si el hábito hiciera al monje!
Con todo lo relatado más lo que las redes desde el anonimato y los call-centers difunden diariamente para atiborrar mente y corazón, me da que se ha saturado nuestra hastía capacidad de asombro y nos hemos adormecido. En ese ambiente preapocalíptico, los pescadores avezados, que no son otros que los de siempre, obtienen sus ganancias mientras nos distraemos con las aguas bravas. Cuando nos demos cuenta y despertemos -si eso ocurre- además de que el dinosaurio seguirá allí, se habrán llevado el dinero, el voto y el cargo político y nuevamente un montón de inútiles descerebrados y mafiosos consumados -con paridad de genero- estarán ocupando cargos públicos porque nos dormimos fácilmente en los laureles.
¡Despierte compadre! o cuando se de cuenta será fin de junio, muy tarde para tomar conciencia de lo que se viene y recuperar la razón perdida o aletargada.

lunes, 25 de febrero de 2019

Lo público como botín familiar


Toda sociedad tiene los gobernantes que se merece que son aquellos que se les parece
  
En este atípico proceso electoral -entre otras cosas- intentan privatizar, cual herencia familiar, algunos partidos políticos e incluir en los mismos a candidatos apenas conocidos en su casa a la hora de comer. Los Arzú, los Lau, los Medrano, los Bac, los Ubico, los Alonzo o los Cabrera, a través del el FCN, el PAN o TODOS, han decidido que sus retoños, familiares y allegados, ocupen puestos como diputados, aun siendo absolutamente pipiolos. Pero, ¿a qué político le interesa la política más que rentabilizar su puesto? Cuando son cuestionados responden que no es “ilegal” o que nadie quiere presentarse y no les queda “de otra” que enlistar a amigos, parientes o “colaboradoras” más cercanas, como eufemísticamente le denominan a sus parejas. Eso si -¡Dios me libre de no mencionarlo!- con apoyo abrumador y aclamados por las bases del partido, vayan a pensar maliciosamente que son puestos dedo.
Chequee las listas y verá a un montón de impúberes e inexpertos dispuestos a vivir de la política nacional; lo primero no es delito, lo segundo una falta de respeto al elector. Se engolosinan mientras disfrutan de las mieles de los vehículos asignados, los guardaespaldas o disponen de combustible pasando la factura a los fondos rotativos del Congreso -privilegios que aturden y atolondran a la muchachada- pero terminan manipulados por los mañosos habituales. Moceríos que apenas han concluido el bachillerato o se limpian solos la nariz y adultos desempleados que se dormirán -como don Jimmy- en las reuniones porque habitualmente no amanecían antes del mediodía.
Uno de esos muchos es el hijo de actual ministro de ambiente y recursos naturales, aquel que contrató a dos madres de sus hijos -que luego tuvo que despedir- y cuando fue nombrado ministro -y dejó de ser fotógrafo- tuvo que sacar al vástago a quien ahora le encuentra un puesto como candidato a diputado por el partido PAN junto con el nieto de Arzú; otro, incluido en el listado del FCN-Nación, es hijo del vicepresidente Cabrera ¡Qué lindo es el amor!, pero que caro para el contribuyente mantener a familias de gorrones.
Quienes hacen esas listas siguen el principio de: jefe que no abusa pierde prestigio, usan el dedo índice como filtro de calidad académica y carecen del nivel ético para estar en política. Inescrupulosos personajes -inmorales o amorales- que no siempre distinguen el bien del mal y que conceptos como la honestidad, la honorabilidad, la decencia o la ética jamás estuvieron en su vocabulario ni presentes en su conducta. Sinvergüenzas hay en toda sociedad -aunque no es excusa para que sigan ahí- así que tome nota porque deberá votar el próximo mes de junio y decidir qué desea para este país. Aquellos que usted seleccione con su voto serán electos y ocuparán una curul, un sillón presidencial o un asiento municipal. Toda sociedad sin valores, sin principios y sin capacidad para distinguir lo decente y descartar contundentemente lo incorrecto, tiene los gobernantes que se merece que son aquellos que se les parece ¿Piensa usted asumir su responsabilidad y votar por partidos que no incluyan a personajes cuestionados o a quienes carecen de experiencia suficiente en gestión pública? Esa, y no otra, es la pregunta que debe hacerse antes de seguir manteniendo un sistema clientelar, autoritario y familiar.
Sea libre, en la medida que le dejan seleccionar y no elegir, pero sobre todo sea responsable y recuerde que en esta ocasión el voto nulo tiene valor y es una opción para desechar un proceso electoral que no le gusta ni satisface las necesidades del país.
¿Tomará cartas en el asunto o seguimos con lo mismo?

lunes, 18 de febrero de 2019

Si fuera candidato (que no lo soy)


Como ciudadanos nos merecemos una oportunidad que debemos provocar y promover nosotros mismos 

Los binomios presidenciales declarados y aquellos pendientes de hacerlo -como casi todos los políticos- tienen algo en común: el misterioso silencio que guardan sobre los acontecimientos del país. Se habla de prudencia, miedo al TSE, falta de planes, pasar desapercibidos, complicidad y otras cosas. De los candidatos conocidos -la minoría- ya sabemos que esperar, salvo que piense que van a cambiar -“me pega pero me quiere”-; de los nuevos es fácil predecir que no harán absolutamente nada por su inexperiencia. A todos ellos podemos situarlos entre la incapacidad y el oportunismo, con una alarmante y sustantiva mezcla de ambas.
Si fuera candidato, que no lo soy, incorporaría a mi campaña un significativo eje transversal: la probidad. Explicaría de qué vivo, mostraría mi declaración de la renta y declararía mis bienes porque como ciudadanos no debemos mantener a más vagos que adoptan la política como recurso para hacer dinero fácil a costa de los demás. Lo mismo exigiría a todo mi equipo ¿Está usted listo -candidato- para decir de que ha vivido los últimos años mas allá de hablar de “sus empresas” que generalmente no existen? ¿Está dispuesto a abrir la puerta de sus finanzas antes de pedir el voto? Seguramente no y evadiría la pregunta y la discusión del tema.
Si fuera candidato, que no lo soy, me enfocaría en pocos temas, porque prometer arreglarlo todo sería engañar, como siempre han hecho. Sin vías de comunicación y energía eléctrica sencillamente no hay manera de promover desarrollo. Ninguna empresa vendrá al país si sus costos de transporte y energéticos están sobrevalorados, por tanto es sencilla la fórmula para atraer inversiones. La salud y la educación son fundamentales como los ejes anteriores y generan capital humano. Sin mejorarlos seguiremos con mano de obra poco cualificada y altos índices de absentismo laboral, lo que resta en la ecuación de cualquier cálculo económico que genere desarrollo. Me centraría en la justicia, en la nacional, en la que debemos ir configurando para no ser CICIG-dependientes. Hay que incrementar el presupuesto de justicia y modificar la elección de jueces y magistrados amén de potenciar la carrera judicial. Finalmente, la seguridad es clave para que lo anterior sea posible. Una PNC fortalecida, un sistema de inteligencia eficiente y una carrera policial son los tres pilares para construir un mejor modelo que continúe reduciendo los índices de violencia.
Si fuera candidato, que no lo soy, presentaría a mi equipo de trabajo -a mis ministros- y retaría al electorado a darme la oportunidad de ejecutar planes concretos y sencillos de implementar como la ley de servicio civil para que el “cuello”, la amistad o la familiaridad, en lugar del historial profesional,  dejen de ser méritos para trabajar en la función pública. A la fecha, sin embargo, el silencio es la postura que como telón de fondo antecede a multitud de promesas volátiles e inútiles que arrancarán a mediados de marzo, proclamadas a los cuatro vientos por ineficientes candidatos, muchos desconocidos en los alrededores de su cuadra, cuyas espurias intenciones nos hacen víctimas propicias para los próximos cuatro años.
Creo, no obstante, que nada de lo anteriormente propuesto -como parte de un hipotético programa político- pasará de ser un sueño de noche de verano. El manejo mafioso del país ha sido constante desde 1821 y quiere perpetuarse otro siglo, dejando sin esperanza a jóvenes que claman porque las cosas cambien en beneficio del futuro y la oportunidad que nos merecemos, pero que debemos provocar y promover nosotros mismos.
Si fuera candidato, que no lo soy, seguro que con ese programa ganaba las elecciones en primera vuelta.