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lunes, 10 de abril de 2023

Hijos de …, y otros especímenes

Pareciera -y muchos votantes lo aceptan- que los apellidos paternos validan ciertos perfiles, al margen de la capacidad del individuo

El proceso electoral en marcha está repleto de candidatos “hijos de…”. Teóricamente, la revolución liberal separó lo político de lo familiar (Jaime, 2000), y estableció una distancia entre lo político, propio del ámbito público, y lo familiar y personal parte de lo privado. Sin embargo vemos en las papeletas a Zury Ríos, Bernardo Arévalo, Roberto Arzú (ahora su hijo como 3ª generación), las Torres, los Baldizón, los Morales (Jimmy), los Rivera, los Blanco (hijo de Orlando Blanco), los Cabrera (vástago del vicepresidente Cabrera), entre otras muchas dinastías chapinas. 

Y quienes no tiene hijos, o todavía son pequeños, incluyen sin pudor en los listados a sus hermanas, padres, yernos, cuñadas, primos o asesores. Normalmente La familia se extiende verticalmente en el tiempo por lazos sanguíneos y lateralmente por lazos sanguíneos y matrimoniales (Balmori, 1994), pero aquí se ha estirado a concubinas, novios, queridos, parejas con derechos, amantes, bellezas esculpidas con fondos públicos y especímenes similares ¡Qué más da! Y no sea incauto ni se deje engañar, no lo hacen por Guatemala, por el desarrollo, por “nuestra gente” ni por razones similares, sino única y exclusivamente por ellos mismos, por su ego, por caraduras, y porque no han entendido que los hijos no deberían ser una prolongación en el tiempo para resolver frustraciones, reivindicar éxitos, o suplir carencias de los padres, sino personas propias y no extensión de sus progenitores.

La política nacional se ha convertido en una especie de mancebía en donde lo inimaginable tiene cabida, y pasamos de los matrimonios estratégicos del medioevo a élites endogámicas, una especie de ecosistema político-cultural por reproducción incestuosa. Mientras en las empresas privadas es tendencia dejar a un lado la inmediata sucesión familiar y sustituirla por la capacidad de gestión de alguien externo, en lo público ocurre lo contrario. El principio de Peter se ignora y la falta de formación y de méritos para ocupar puestos en la administración, crea la obligación de buscar trabajo a familiares, amigos, colegas o mancebos (normalmente inútiles o no competitivos) en una sociedad en la que lo estatal es un botín sindical o político que perpetúa plazas, privilegios y depredadores.

Tal y como evidencia la publicidad electoral, somos caso de estudio para las teorías propuestas por Carl Gustav Jung y Freud sobre los complejos de Electra y de Edipo, marcadamente peligrosos cuando se trasladan a la gestión pública. Infancias inmaduras, adolescencias perdidas o adultez por definirse, pero con alto grado de frustración y dependencia emocional de sus progenitores, de los que no rompen -más bien reconstruyen- el cordón umbilical. Padres e hijos se encadenan en el tiempo, y se conforma una traumática oligarquía política con profusa presencia de parientes -inútiles o inexpertos la mayoría- en puesto de elección popular.

Pareciera -y muchos votantes lo aceptan- que los apellidos paternos validan ciertos perfiles, al margen de la capacidad del individuo quien a veces ni siquiera aparece en la coreografía o la narrativa del discurso electoral. Demasiados de esos familiares carecen de experiencia en gestión pública o no han trabajado en su vida en algo productivo, y cuando lo han hecho han sido mediocres, poco exitosos o fracasados, de ahí su salto a la política. Con ese paupérrimo curriculo pretenden ocupar altos puestos de gobierno, luego no nos quejemos de que las leyes son un desastre, el debate un griterío de burdel y no de parlamento o sus acciones estén alejadas de principios y valores éticos que seguramente nunca conocieron y menos practicaron.

Ese es el panorama electoral 2023 sobre el que tiene la responsabilidad y el poder de decidir. Ignoro si lo había advertido.

lunes, 3 de abril de 2023

El rol del ciudadano demócrata

En todos los países hay analfabetas, manipulados, irresponsables o ausentes del sistema que votan sin consecuencias directas para ellos

La democracia se basa en la toma de decisiones por mayoría, pero sin vulnerar los derechos de las minorías, aspecto que suele olvidarse al reflexionar sobre el concepto. De tal cuenta, cuando una sociedad debe de elegir autoridades, refrendar ciertas iniciativas o seleccionar alternativas sobre cuestiones de interés general, se convoca una consulta o referéndum y la ciudadanía vota.

Al menos dos cuestiones son de interés en relación con el voto: el valor y la trascendencia del mismo. Respecto del primero, es incuestionable que todos tiene el mismo valor -salvo que cambiemos el modelo- porque no importa la calidad de la persona que deposita el papel en la urna. El votante puede tener mayor o menor capacidad de comprender lo que hace, al igual que diferente intención, responsabilidad, libertad, etc., pero el modelo social adoptado es uniforme e igual. En lo que concierne a lo segundo -la importancia- el ciudadano no siempre es consciente de que su voto realmente elige -o selecciona si lo desea- entre las opciones que le presentan. Salvo un fraude -que los ha habido- el conteo de los votos, que suele ser ampliamente supervisado, determina el ganador.

Por lo tanto hay principios sobre los que reflexionar, y muy seriamente. Si una mayoría no delega el poder ciudadano a través del voto, el ganador no se proclama. Si aceptamos que tenemos una democracia igualitaria, porque así previamente lo determinamos, no podemos quejarnos del voto no informado de otros. Si el sistema es clientelar y hace que los votantes se adapten complacientemente -porque reciben prebendas del candidato- hay que prestar atención y crítica al ciudadano acomodado y no exclusivamente al político. Si los votos valen lo mismo, deberíamos exigir que la responsabilidad también fuese idéntica y no exculpar de ella a determinados grupos por razones diversas. Si no vota, otros decidirán por usted, por lo que la abstención fortalece el valor del voto de quienes participan. Si hace uso de todas las opciones, incluido el voto nulo, estará dentro de la normativa vigente que, aunque sea mala, es la herramientas con la que se puede colaborar pacíficamente al cambio, y a construir el futuro.

No es de recibo justificar la inacción sobre la base de postulados que no pueden modificarse, porque se minaría la esencia de la democracia liberal. En todos los países hay analfabetas, manipulados, irresponsables o ausentes del sistema que votan sin consecuencias directas para ellos, pero no es factible un cambio al respecto sin romper el principio de igualdad. Es debatible, sin embargo, el valor del voto en el extranjero, especialmente de quienes no pagan impuestos en el país o residen permanentemente o por más de un determinado tiempo en otro. Igualmente es discutible que quienes están voluntariamente fuera de la formalidad económica deban ser sujetos de los mismos derechos -toda vez que eluden responsabilidades- respecto de quienes participan plenamente, aunque poco más que eso.

Hay muy poca educación en responsabilidad ciudadana y civilidad, pero especialmente en asumir las consecuencias de las decisiones que cada quien toma libre y voluntariamente. Nos acostumbramos al asistencialismo estatal y a sobrevalorar la capacidad de los políticos para que decidan por nosotros.

Cuando es electo un narcotraficante, un criminal, un delincuente, un corrupto o un imbécil -de esos hay más- no es culpa de ellos, sino del elector. No hay que mirar la oferta política, sino mirarse a un espejo y preguntarse: ¿por qué elegimos a ese personaje?, ¿qué clase de sociedad conformamos? Las malas decisiones políticas no nos hacen víctimas, sino victimarios.

¡Vamos, que hace falta más autocrítica madura y menos lloriqueo infantil!


lunes, 27 de marzo de 2023

El boomerang en campaña electoral

Las acciones contra Mulet han supuesto un boomerang antes del inicio oficial de la campaña, y generado más ruido del que pretendían silenciar

Las reiteradas denuncias contra Edmond Mulet, candidato presidencial del partido CABAL, no han pasado desapercibidas, más bien, han generado un cierto escándalo político-social, cobardemente callado por muchos de “nuestros futuros salvadores patrios”. El partido osó criticar la persecución a periodistas, denunciarlo ante la Sociedad Interamericana de Prensa y presentar un memoria en el Ministerio Público, y surgieron las acusaciones.

Es preciso señalar que CABAL ha sido EL UNICO partido que ha emprendido acciones directas en favor de los periodistas señalados e investigados, a pesar de “la indignación” que muchos han dicho tener. El resto de los partidos y su liderazgos han callado o se ha pronunciado tímidamente en redes, con esa todopoderosa excusa de “evitar campaña anticipada”. Sin embargo, a partir de esta semana escuchará gritar a todos ellos cómo piensan salvar el país y lo que harán por usted y su fututo, sin advertir que cuando de verdad tuvieron que dar la cara prefirieron refugiarse en el cómodo silencio del miedo.

Las acciones contra Mulet han supuesto un boomerang antes del inicio oficial de la campaña, y generado más ruido del que pretendían silenciar, lo que reposicionará seguramente al alza al candidato. Quienes lo desean fuera de la pugna -que por la falta de acción parecen ser todos los contrincantes-se han convertido en sus impulsores, y el resto de los veinte y pico de candidatos han demostrado pertenecer al grupo de pusilánimes dócilmente adaptados al podrido sistema político. Ninguno, además, ha salido a defender principios y valores tal y como debería ser -vea al respecto la serie de HBO: John Adams-, sino que han preferido la asustadiza afonía y mascullar en el entorno próximo, antes de exponer directamente lo que dicen pensar, pero que ellos mismos niegan con su inacción ¡No, no quiero políticos asustadizos antes de tomar el poder, luego solo queda que sean peores!

Hubiese esperado, ahora que muchos dicen rasgarse las vestiduras, un pronunciamiento de la mayoría de los partidos -o al menos de ciertos candidatos- que apostase por la libertad de opinión, pero con acciones contundentes y dando la cara y no escondidos detrás de Twitter, TikTok, Instagram o espacios similares. Que ese inexistente comunicado público fuese firmado y publicado en medios, y que expusiera el nombre y los apellidos del quienes pretenden dirigir el país. Sin embargo, han demostrado tener pánico a un grupito de desequilibrados emocionales a quienes ceden espacios por su cobardía. 

Esto no es la lucha contra un candidato o frente a una determinada acción, sino la forma de tomar un país desde las sombras por golpistas aficionados, a quienes se les otorgan espacios sin resistencia ¿Quiénes son?, pues como dicen los novelistas de misterio: follow the money, aunque en esta ocasión deba cambiarlo por: quien sale beneficiado en el proceso electoral.

En fin, tenemos el gobierno al que nos parecemos, y por tanto nos merecemos. Dejamos que las cosas pasen y nos enroscamos en nuestra comodidad de ciudadanos indignados reclamadores de derechos, pero huidizos de las responsabilidades inherentes, y así nos va. Somos reflejo de nuestra propia cobardía, y los hechos lo demuestran diariamente. Muchos candidatos mediocres -y otros delincuentes que es peor- a quienes los votantes irán a escuchar promesas que dejan de cumplir antes de hacer, mientras disfrutan del almuerzo que pagarán caro en los siguientes años o usan la gorra que esconderán por tiempo para que nos sepan que los eligieron.

En todo caso, ya sabe -aunque no se lo termine de creer- que su voto es quien elige a las autoridades, y nadie más, no venga luego con quejas o cuentos.

lunes, 20 de marzo de 2023

Adoptado por UNE, condenado por USA

Fue en ese momento cuando el “hijo prodigo” de los verdes vio la oportunidad de representar a una socialdemocracia huérfana

Por los aspavientos y sacudida de polvo que algunos hacen, pareciera que Baldizón surgió por generación espontánea, floreció en primavera o llegó, como los zompopos, al llamado de las lluvias. No advierten -o intencionalmente ignoran- el momento político de su apogeo y las personas que lo encumbraron, promovieron y ayudaron en momentos críticos, algo que vergonzosamente esconden bajo la alfombra. 

Manuel Baldizón llegó al Congreso de la mano del PAN (2003), pero rápidamente tránsfugo hacia la UNE. En 2007 fue electo diputado por dicho partido, y en 2010 fundó LIDER, poco antes de que Sandra Torres se divorciara de Colom y, con fraude de ley, intentará llega a la presidencia de la república, aunque le fue impedido y provocó el rechazo ciudadano que todavía mantiene. Fue en ese momento cuando el “hijo prodigo” de los verdes vio la oportunidad de representar a una socialdemocracia huérfana, y en 2011 optó a la presidencia de la república. Superado por Pérez Molina, obtuvo 14 diputados, aunque fue la UNE, con 48 legisladores, la que se disputó y transó con el PP, el Congreso, el poder municipal y los variados negocios turbios.

En 2015, el panorama era diferente. Las encuestas otorgaban a Baldizón una holgada victoria muy por encima de su competidora -Sandra Torres- y un tercero en lid, variable según el momento. El hijo putativo agarraba el volante del carro mientras la UNE perdía fuerza, lo que no fue aceptado por las ambiciones y compromisos de Torres, ni mucho menos por el poder político territorial que ostentaba. Así que sorpresivamente fue relegado y pasaron a la siguiente vuelta la segunda y el tercero en intención de voto, y Manuel sufrió una estrepitosa derrota de la que aún no se ha recuperado emocional, judicial ni políticamente.  Después de aquella forzada catarsis -y de algunos días con el psiquiatra-, ocurrieron cosas inimaginables meses atrás: salió del país, hizo negocios en Dominicana y fue capturado en Estados Unidos, donde más tarde arrestaron también a Mario Estrada y González Mayorga, financista de la UNE. 

El Congreso quedó encabezado por LIDER, aunque el partido sintió la orfandad de un delincuente confeso y condenado. Así que la UNE consolidó nuevamente el poder legislativo -recuerden los presidentes del Congreso de entonces- y Sandra Torres retomó el control que su paisano petenero -apapachado años atrás- pretendió arrebatarle, aunque terminó con sus huesos en una prisión federal norteamericana. Era momento de seguir con la pugna electoral, pero sin adversarios díscolos en las papeletas.

En la primera vuelta de las elecciones de 2019 -con Baldizón políticamente decapitado- Sandra Torres se ufanaba de ser dueña y señora, mientras se pavoneaba con encuestas que reflejaban alta intención de voto ¡Alea iacta est que dijera Julio Cesar! Sin embargo, el karma que nunca falla hizo que en segunda vuelta Giammattei, con apenas 600,000 votos en la primera, captara 1,3 millones, mientras ella apenas incrementó 250,000. La candidata Torres sufrió una estrepitosa derrota similar a la de Manuel años atrás. 

Varios análisis han querido buscar más culpables que ellos mismos y más causas que la voluntad del votante de rechazarlos. Baldizón surgió en aquel espacio que quedó vació consecuencia de la insaciable ambición de Sandra Torres, y los dos se destruyeron para bien del país y júbilo electoral. Ahora aparecen de nuevo, físicamente reconstruidos, pero política y judicialmente desgastados, y con la fama que les precede. Ninguno llegará lejos porque sus estructuras partidarias están desmoronadas, de ahí el caos político nacional. Y es que el tiempo acomoda todo en su sitio. 

Requiescat in pace ambos. Sin ellos, la corrompida política nacional, está ligeramente mejor.

lunes, 13 de marzo de 2023

Los jinetes de la Apocalipsis

Una especie de oligarquía bananera que pretende tomar el poder, a través de la venta de curules, y arrodilla al país ante el crimen organizado


Puedo entender el argumento del Tribunal Supremo Electoral sobre que no sea impedimento haber sido condenado fuera de Guatemala para ser candidato político aquí. Desechado lo anterior, como criterio para participar en procesos electorales, la constitución indica que “no se atenderá más que a razones fundadas en méritos de capacidad, idoneidad y honradez”.  La idoneidad consiste en ser “adecuado y apropiado para algo”, tema debatible, al igual que la capacidad. Sin embargo, ser honrado se define como “rectitud de ánimo, integridad en el obrar”, y creo que eso está más claro y es aplicable a muchos candidatos.

Baldizón, Portillo y Jimmy Morales, no reúnen -independientemente de las condenas que tuvieron u otras circunstancias- la calidad de honradez que determina la constitución, y el TSE lo sabe. Los dos primeros admitieron delitos de lavado de dinero en Estados Unidos, y fueron condenados por ello. Aunque la sentencia no sea tenida en cuenta, hay que valorar la aceptación voluntaria de declararse criminales y culpables de los hechos. Es decir, de no ser íntegros en su obrar, por lo que el criterio de honradez no aplica. Respecto de Jimmy Morales, recordemos los millones aparecidos durante su gobierno en maletas en el interior de una casa, como posible cobro de coimas en uno de sus ministerios; el incendio en el Hogar Seguro en el que fallecieron más de cuarenta niñas; la estafa del libramiento de Chimaltenango, o aquella ONG promovida por la cubana que fichó a muchos de su gabinete -y a él mismo- con el objetivo de protegerse diplomáticamente, pero también para hacer negocios oscuros. A Jimmy, quien juramentó su cargo de diputado al PALACEN “versión Drácula” -a medianoche y escondido- no ha habido tiempo siquiera para investigarlo. La falta de “integridad en el obrar” -y en el caso Morales también la incapacidad- es más que evidente en esos jinetes de la Apocalipsis. 

Para estas elecciones, los tres han hecho lo mismo: promover partidos personales en los que dos de ellos incluyen, además, a sus hijos -inexpertos e incapaces para el cargo que pretenden- y el de Zacapa a “sus mujeres”. Una especie de oligarquía bananera que pretende tomar el poder a través de la venta de curules, y arrodilla al país ante el crimen organizado. No estamos hablando de delitos menores ni de errores o equivocaciones presidenciales en políticas públicas, se trata de comportamientos dolosos continuados del crimen organizado -el narcotráfico siempre detrás- en el que hay robos de fondos públicos y lavado de dinero procedente de graves delitos. 

Es necesario que el ciudadano tome conciencia de la importancia de su voto en este proceso electoral, quizá el más crítico de la democracia moderna guatemalteca. Hay que decir “no” a esos patricios, a sus hermanos, hijos, mujeres, y al resto de mafiosos asociados a sus formaciones políticas, independientemente de lo que diga el TSE o confirmen -si es que ocurre- tribunales superiores. La democracia está en peligro y el voto irresponsable es el único que puede colocar a esos impresentables en puestos de dirección. Una razón más para meditarlo seriamente e incluso para votar nulo, salvo que tenga claro su candidato o sea un tremendo irresponsable y cómplice de los resultados. 

Es momento también de sacar de la legislación el antejuicio que permite que algunos se digan inocentes porque la ley impide que se les investiguen de los muchos delitos de que son acusados, y normar mejor las condiciones que deben de cumplir los futuros candidatos, para evitar discusiones vacías.

Ahora más que nunca su voto tiene el valor decisivo que siempre reclamó, pero debe ejercerlo con sabiduría y responsabilidad.


lunes, 6 de marzo de 2023

Lo que en verdad interesa y preocupa

Difícilmente se arreglarán problemas que no son reclamo social porque carecen de rentabilidad política 


Me llegó recientemente una encuesta, de esas que dicen que “es la última”, y refleja cosas interesantes. Algunos puntajes de candidatos suben y bajan a criterio de quienes hacen los sondeos o los contratan, aunque siempre hay servicios decentes que presentan la realidad numérica. Sin embargo, no quiero destacar eso, sino los problemas que dicen tener os ciudadanos y que desean que los políticos “solucionen”.

En esa última que cayó en mis manos el pasado fin de semana, destacan como problemas principales -igual en todas las que he visto- la corrupción, el desempleo, la delincuencia, la pobreza o la economía familiar, variando un poco el orden según el momento. La desnutrición infantil y la educación, ni siquiera aparecen ¿Qué lectura tiene eso? Supongo que muchas, pero hay un par de ellas en las que el acuerdo es más unánime. Una, que los problemas de otros no nos afectan como sociedad, salvo que nos los recuerden, porque de lo contrario cada uno enarbola su preocupación, que es la que manifiesta. Dos, que difícilmente se arreglarán problemas que no son reclamo social porque carecen de rentabilidad política y, consecuentemente, no se traducen en políticas públicas al no generar beneficios partidarios.

Al menos, esas razones, sostienen la falta de preocupación político-social por personas que mueren de hambre o crecen con deficiencias, y por otras que reciben mala educación o sencillamente permanecen analfabetas. El combo de las dos genera individuos con enormes dificultades para desarrollarse, conseguir un trabajo cualificado y bien pagado o prosperar, incluso mínimamente. 

Esa dejadez sobre temas importantes corrobora, igualmente, dos argumentos que suelen no ser muy aceptados por estatistas acérrimos. El primero se refiere a la acción humana -Mises-, y certifica el punto de que el ciudadano -independientemente de su origen y condición- se preocupa fundamentalmente -cuando no de forma exclusiva- por su situación personal, y hasta que no la satisface no piensa en los demás, algo que Maslow también señaló de otra forma. El segundo, aplica el principio anterior desde otro ángulo y evidencia que el político atiende preferentemente temas que le son rentables y urgentes, aunque no sean importantes o trascendentes. La desnutrición y el analfabetismo no son temas populares ni atraen multitud de votantes, luego tienen pocas posibilidades de obtener aprobación política, porque al ser baja la relación costo-beneficio, la rentabilidad es muy poca.

Por eso la iniciativa privada o personas con gran capacidad económica y valores muy determinados son quienes suelen promover campañas contra esas carencias que impiden el desarrollo o, a través de sus fundaciones, financian y adquirieren compromisos en pro de la nutrición o la educación. Se podría entender muy sencillo si se dejara a un lado eso de que el político busca el bien común, y se comprendiera que realmente persigue su propio bien, el de sus afines y alcanzar el poder, y no siempre para fines nobles siquiera.

No comprender algo tan simple, que además está en la esencia del ser humano, conduce a dejar de lado problemas importantes en beneficio de los urgentes: pavimentar calles o carreteras, regalar bolsas de comida que apenas satisfacen un día o prometer subvenciones después de cobrar más impuestos de los que supuestamente le devolverán.

Estamos en puertas electorales y las encuestas y sondeos no nos muestran esa cruda realidad de la que escapamos a menudo. Es un excelente momento para reflexionar antes de responder, para cumplir con las obligaciones previo a exigir derechos, y a comprometerse con el país antes de apostar por intereses particulares que no son prioridad para todos.


lunes, 27 de febrero de 2023

La época más bonita del año

Tan aprovechado es aquel que promete sandeces como el analfabeta político que lo vota y lo coloca al frente de instituciones

La sugerencia del título le puede hacer pensar en la Navidad, fechas memorables en las que ponemos cara de buena gente, quizá en la Semana Santa que se aproxima, en la fecha de su cumpleaños o en el mes del cariño que se acaba hoy. Pero está equivocado, lo más bonito del año es la época preelectoral.

En estos meses previos a las elecciones se bachean las calles que por años han estado llenas de agujeros y deteriorado la suspensión de su vehículo; jardines abandonados repletos de papeles, vidrios o basura se tornarán floridos y elegantes o se presentarán nuevos autobuses y mostrarán las comodidades disponibles. Todo gracias a la gestión de “su alcalde”, quien le pedirá el voto para continuar en esa línea de “desarrollo, bienestar y justicia social para todos”.

Escuchará diversas propuestas sobre lo fácil que es arreglar el tráfico, la falta de agua, el desorden en los parqueos de la vía pública o el contaminante basurero municipal, del que emanan múltiples olores y es punto de cita para todo tipo de bichos. Se asombrará al ver como los bordillos de las banquetas adquieren colores vivos, producto de una mano de pintura electoral, mientras los alcaldes, que llevan cuatro años escondidos en sus despachos ignorando reclamos ciudadanos, aparecen por doquier, como zompopos de mayo, a saludar y pedir que los llamen por su nombre o por su apodo, porque son “gente del pueblo”.

Años sin hacer nada para en cuatro meses asfaltar todas las calles al mismo tiempo, llenar de máquinas, camiones y desniveles las vías, generar atascos y entorpecer el tráfico y así mostrar lo que son capaces de hacer durante su gobierno en “pro del ciudadano”. No sé si llorar de pena o de risa; tomármelo en broma o con resignación; gritar o poner la música alta para no escucharme.

Cuántas rinoplastias habría que hacer después de las elecciones si realmente fuese cierta aquel cuento de Pinocho y su nariz creciendo cuando mentía. Qué hipocresía en cascada más evidente, notable y descarada. Cuánta mala gestión acumulada que ahora pretende una reelección con propuestas que encandilan a algunos, duermen a otros y generan escozor y urticaria en la mayoría de los ciudadanos.

No debería ser tan difícil mandar al carajo a esos personajes que permanecen por años en forma de larva, y súbitamente surgen cual mariposa alada pavoneando los lindos colores del partido. A mí me produce algo de nauseas mezclado con sentimiento de desprecio porque con mayor frecuencia -tema de edad seguramente- no tolero a mentirosos, hipócritas, vividores y a quienes hunde progresivamente el país con gilipolleces que no son capaces de sostener más de un par de meses, tiempo promedio que hablan cada cuatro años. 

Propongo que las elecciones sean cada dos años, al menos lavaremos la cara del país bienalmente. Incluso se puede hacer bien y separar las elecciones municipales de las nacionales y el Congreso cambiarlo al 50% durante esos procesos.

Sin embargo, no puedo desconocer que lo relatado ocurre porque hay un caldo de cultivo social que lo permite y promueve, más ahora que ha subido el precio de los huevos. Tan aprovechado es aquel que promete sandeces como el analfabeta político que lo vota y lo coloca al frente de instituciones que no le generan los resultados esperados al elector -o incluso se vuelven contra él- y además les paga un jugoso salario extensivo a sus hijos, primos, novias, madres, parientes, e incluso paga cirugías reconstructivas a alguna de sus amantes. 

Perdón, pero no se me ocurre otra cosa que gritar: ¡qué tontos somos!


lunes, 20 de febrero de 2023

Managua de la Asunción

Anunciada la estrategia, se hará todo lo posible por descalificar, desconocer y anular las elecciones, y se buscará apoyo externo como resonancia

No es difícil visualizar la estrategia del partido MLP y de quienes lo acuerpan. Se trata de posicionar el mensaje -“Somos otra Nicaragua”-, y mejor fuera del país que es de donde puede venir mayor presión. A partir de ahí desconocer todo lo que ocurra, particularmente el proceso electoral que tacharán de fraudulento y al que restarán legitimidad ¡Alea iacta est!

Ese estratégico posicionamiento -que también interesa y beneficia a otros grupos políticos- se reforzará en los meses que quedan hasta las elecciones, y no es descartable que ciertos movimientos -como ya lo hizo CODECA y advirtieron sus dirigentes- generen protestas de esas que terminan con violencia o en negación de zonas: bloqueos, cierres de vías con uso de palos y pinchos, etc., con la intención de reivindicar por la fuerza la “ilegitimidad de las elecciones”. Una suerte de movimiento similar al de Bolivia, Colombia, Perú y Chile.

Resaltarán la innegable realidad de la corrupción política que antes no se notaba tanto porque era precisamente la socialdemocracia de la UNE -aquella que condecoró a Fidel Castro y coqueteó con Hugo Chávez y que tenía más de un tercio de diputados y alcaldes- quien pactaba silenciosamente con uno o dos partidos del momento -LIDER, PP, FCN…- mientras ahora lo hacen con muchos más, lo que encarece y muestra el modelo tradicional que antes no era tan evidente, aunque igual de caro.

El mantra de que somos Nicaragua servirá para presentar al mundo la necesidad de convocar esa asamblea constituyente que dé a luz el Estado plurinacional que ciertos sectores llevan tiempo promoviendo, pero que, democráticamente, no lo consiguen con votos libres. Se trata de antagonizar, polarizar y tomar el poder a través de procedimientos revolucionarios modernos con aquello de que “el pueblo sea quien decida”, lo que desemboca -como la historia muestra- en regímenes autoritarios como el cubano, el nicaragüense o el venezolano. Olvidamos que quienes así piensan y actúan han sido asiduos visitantes de esos países -o entrenados en ellos- y aprendieron el modelo. Algunos, incluso lo pelearon durante el conflicto armado, igual que el “camarada comandante Ortega” al que hoy desconocen entre dientes pero a quien imitaron en el pasado.

Anunciada la estrategia, se hará todo lo posible por descalificar, desconocer y anular las elecciones, y se buscará apoyo externo como resonancia allende las fronteras. La alternativa no es mejor, y querrá continuar con el modelo fallido que muchos ciudadanos sostienen con sus votos porque forman parte de esos grupos de interés beneficiados por quienes llegue al poder: sindicatos, funcionarios, grupos que reciben subvenciones, contratistas que pagan sobornos y golpistas aficionados. En medio de sándwich una población hastía que debe de tomarse muy en serio el poder del voto que depositará en las urnas y entender que votar nulo es una opción para zafarse de esos grupos que siguen sus sórdidas peleas entre bambalinas.

La lucha por el poder está en su más sutil efervescencia y otros, desde el extremo opuesto, la potencian como un par de fuerzas complementarias. Es verdad que hay muy pocas opciones políticas tolerables, respetables y que puedan servir como catalizador de la crisis que padecemos -sobre todo de valores- y que nos lleva a extremos monopolizados y a discusiones intrascendentes. Sin embargo, el país dista mucho de ser una dictadura como Nicaragua -por mucho que se repita- lo que no quita que la rampante corrupción, la inescrupulosa política o la ineficiencia judicial sean motivos de conformismo.

El tiempo y la historia ponen el destino nacional en sus manos. De usted depende no fallar. Medite su voto.

lunes, 13 de febrero de 2023

Amor, cariño, amistad

Tardamos demasiado tiempo en detectar qué es lo fundamental en la vida, mientras coqueteamos con lo urgente, con lo superfluo.

Este 14 de febrero es buen día para reflexionar sobre el cariño, el amor y la amistad. De hecho, cualquier momento debería serlo para meditar sobre lo que muchos han considerado motor de la vida. El amor, en sus diferentes formas de expresión -la amistad y el cariño son dos de ellos-, es combustible emocional necesario para trabajar, relacionarte, estudiar, ocupar el tiempo libre y hasta perder la cabeza. Tendemos a hacer aquello que nos apasiona, aunque no siempre se logre, y relacionarnos con las personas que alegran el corazón y el espíritu. Es una disposición humana natural y permanente a la que ciertas pasiones negativas relegan, y hacen que olvidemos su importancia.

Hay amores que matan y amores que salvan. Amores que reviven al pensar en besos, abrazos, caricias, miradas, pensamientos, y sueños que los actualizan. Amores prohibidos, imposibles o perdidos en el tiempo de una juventud pasada. Amores eternos que permanecen escondidos en la sobra del alma y reflejados en fotos descoloridas por el paso de los años. Amores que quitan el sueño o te relajan en la contemplación, incluso amores que son realmente desamores y se disfrazan astutamente para no ser detectados. Amor que transmuta con el tiempo de pasión a amistad y a contemplación, y lejos de perder intensidad la modula y engrandece. Amor a los hijos, a los nietos, a la pareja, a los padres, a la familia.... Amor contemplativo, entregado, servicial, gratuito, genuino, amor de siempre. El amor se manifiesta de diferentes formas, con distinta intensidad y nombres diversos, porque -como dijera Pascal- el corazón tiene razones que la razón desconoce.

Tardamos demasiado tiempo en detectar qué es lo fundamental en la vida, mientras coqueteamos con lo urgente, con lo superfluo. Solemos optar por lo grandioso en lugar de buscar las gotas de esencia, y perdemos años distraídos y almacenando riqueza, posesiones, fama, poder o construyendo altares al ego. Relegamos la humildad y la sustituimos por soberbia; la paz interior por estrés permanente, y el atardecer felizmente acompañado por la bulla. Dejamos a un lado miradas cómplices, que suelen ser los primeros besos no dados, manos entrelazadas, corazones palpitantes, café cómplice de atardecer crepuscular o de frío amanecer que invita al suspiro, a la paz interior, a un sentimiento de felicidad. 

Todos amamos, porque es un sentimiento exclusivamente humano, aunque a algunos les resulte cursi reconocerlo. Hacemos las cosas por amor y con amor, pero no solemos detenernos a reflexionar sobre la importancia de ello, y sobre todo a profundizar. No advertimos que la vida es efímera y lo permanente es poco -o nada- y a lo sumo, un día, súbitamente, apenas te llevas el beso que te dio por la mañana tu pareja, tus hijos, tus padres, y para de contar, porque apenas cabrás en el ataúd que no pediste, pero que el tiempo te asignó irremediablemente. Olvidamos que el amor puede mutar sorpresivamente, o desaparecer. Damos por hecho -como con la libertad- que esos sentires que entornan nuestra vida son permanentes y no es necesario cultivar, luchar por ellos, reforzarlos, hasta que un día súbitamente se disipan, y dejan huérfana el alma.

Hoy -y siempre- es un buen momento para dar un beso, ofrecer una caricia, una mirada, un guiño, decir te amo o enviar ese saludo amistoso que la tecnología facilita. Un excelente día para disfrutar del amor, del cariño y de la amistad y de celebrar que puedes expresarlo porque la vida te regala instantes irrepetibles y de incalculable valor con esas personas únicas a las que amas y que, en el fondo, hacen que seas como realmente eres.

lunes, 6 de febrero de 2023

Leyes, normas y principios generales

La discusión se genera por la falta de voluntad de incluir principios generales en las normas y así interpretarlas según el interés del grupo dominante

En la serie “John Adams” -en HBO-, puede ver parte de la vida del que fuera padre fundador de los USA, primer vicepresidente, segundo presidente y primer embajador ante el Reino Unido de aquella emergente nación. En el capítulo 1, Adams defiende en tribunales a soldados británicos que dispararon sobre paisanos suyos. Cuando es criticado por sus compatriotas, manifiesta contundentemente que defiende principios generales, y que los soldados, independientemente del bando de procedencia, actuaron como tales y cumplieron con su deber. 

La anécdota -también lección- es oportuna en estos momentos de debates sesgados, parcializados, ideologizados e interesados que se producen como consecuencia del próximo proceso electoral. El tema del finiquito es uno y hay quienes consideran que se utiliza por “fuerzas ocultas” para vetar candidatos que no son de su agrado. Aun admitiendo que así sea -o se corra el riesgo de ello-, es una norma que llega al proceso porque ningún partido político propuso cambiarla y, consecuentemente, todos la aceptaron incluso a sabiendas de que puede manipularse, sobre todo después de que en las pasada elecciones ya fuera cuestionada ¿Por qué no la suprimieron -o lo intentaron- en los cuatro años anteriores? La constitución no indica tal requisito para ser presidenciable, y justamente por eso puede justificarse su expulsión del ordenamiento jurídico, o al menos haberse hecho el esfuerzo del cambio por los quejumbrosos, pero no fue así.

Además, ninguno de quienes se sulfuran porque ciertos candidatos no pueden participar o dicho requisito hace manipulable el proceso, piden idéntica consideración de principios para aquellos otros afectados por el artículo 186 de la constitución. De tal cuenta, los ministros de Estado pueden dimitir seis meses antes de las elecciones e integrar el binomio presidencial; los militares, sin embargo, deben de pasar cinco años fuera de filas y los ministros de culto no se sabe muy bien el tiempo porque no lo especifica, lo que implica que sea definitivo. El descompensado artículo no incluye -a pesar de que sus cargos son tan importantes o más que los que contempla- al Fiscal General, al PDH, al PGN, al Contralor General o a los magistrados salientes de la CC o la CSJ, por poner ejemplos de poderes similares -o incluso mayores- a los que limita. 

La discusión se genera por la falta de voluntad de incluir principios generales en las normas -¿entienden ahora la referencia inicial a Adams?-, y así interpretarlas según el interés del grupo dominante del momento; y todos aspiran a lo mismo. La normativa nacional no está mayormente sustentada en principios de generalidad de ley, sino en parámetros subjetivos y coyunturales que permiten subjetivar. Otro ejemplo se pudo ver en aquel taxativo mandado legal del voto secreto para elegir magistrado de la CC por la USAC, que también se quiso vulnerar alegando transparencia y antecedentes, aunque sigue sin modificarse porque lo importante era ganar la “batalla” y conseguir cuotas de poder, pero no cambiar la normar. O la ley de comisiones de postulación -que ya se sabe los quebraderos de cabeza que ocasiona- y tampoco genera propuestas de modificaciones para que los seleccionados lo sean por puntuación -parámetro objetivo- sino que finalmente se acepta que los postuladores elijan a quien deseen, y en otro nivel superior se designe también a dedo por la correspondiente autoridad, y no bajo parámetros de meritocracia.

Estamos como estamos porque no queremos debatir sobre principios sino sobre intereses -personales, de grupos o ideológicos- y consideramos acertado lo que nos gusta y contrario lo que nos disgusta, siempre en esa interpretación interesada de las normas. 

¡Qué dirían Adams o Rawls si levantaran la cabeza!