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lunes, 8 de mayo de 2023

Narcoestado en el horizonte

A medida que surgen noticias y se sabe de los personajes que rodean al candidato, el narcoestado nacional pareciera configurarse en todo su esplendor

La semana pasada advertimos súbitamente que hay un candidato con alta intención de voto. Hasta entonces, Carlos Pineda era alguien que venía “sonando” pero que no había pasado el filtro de la encuesta electoral. Un personaje iracundo, sin conocimiento de política, campechano, hablador, locuaz. Su maquinaria electoral -enorme y mayormente digital- no había sido detectada y quizá esa era la estrategia que ahora se visualiza con mayor claridad.

La idea era posicionarlo sin que llamara la atención, y llevarlo silenciosamente a la parrilla de salida, lo que generaría seguimientos mediáticos del resto de candidatos y la “ignoración” de Pineda, ya que no todo es claro a su alrededor, y cuanto más tarde se supiera de su entorno y amigos mucho mejor, para que el tiempo juegue a su favor. Sin embargo, las mismas redes que lo promoviendo, fueron capaces, en cuestión de días, de exponer la realidad, y ahora inicia la dura batalla.

Pineda comenzó como candidato vice presidenciable -aunque no llegó a ser proclamado- del delincuente Mario Estrada, condenado en USA. Luego formó un partido con los Baldizón, pero Manuel -otro delincuente condenado en USA por lavado de dinero- al salir en libertad condicional, tomó las riendas del partido y lo expulsó. Así que, tras corto peregrinaje, terminó en un partido lleno de personajes señalados de graves delitos, con los que ahora se codea, aunque él diga que no son de su cuadrilla y se distancie de ellos a la vez que pide el voto para “el lápiz”. 

Pineda se enerva, especialmente cuando se le pregunta por la visa que no tiene para ir a EE.UU., algo que los norteamericanos niegan silenciosamente a personas relacionadas con la criminalidad organizada. Dice que nadie lo finanza, pero se mueve de un sitio para otro en caravanas con carros blindado y seguridad con armas largas, al mejor estilo de Sinaloa. Si en verdad nadie lo finanza -algo muy pueril de pensar- la sola “inversión” propia apunta a que terminará por cobrarla, lo que lo hace igualmente peligroso en el manejo de lo público, que por cierto desconoce con grandeza.

A medida que surgen noticias y se sabe de los personajes que rodean al candidato, el narcoestado nacional pareciera configurarse en todo su esplendor. Aquella CICIG que persiguió el financiamiento electoral con ahínco, ignoro, sin embargo, al narcotráfico y al crimen organizado, y dejó vía libre a quienes han crecido en el aporte de dinero para candidaturas municipales y nacionales. Ahora que el dinero se controla teóricamente -lo que es bueno- aflora únicamente el que no está controlado: el dinero sucio.

Dime con quien andas y te diré quién eres, dice ese refrán popular, y de momento al señor Pineda se le ha relacionado con esos delincuentes citados -Estrada y Baldizón-, pero también con el exasesor de la diputada García Navarijo -Ernesto Barrios-, Jorge Tobar Sosa sindicado en 2013 por lavado de dinero, Lesley Buezo exdiputada captura en Honduras, Fredy Salazar con orden de extradición por tráfico de cocaína, y otras bellezas similares.

No se trata de desprestigiar, sino de analizar de quien estamos hablando y las graves consecuencias que puede padecer el país de ser electo. Tampoco es que ahora que ha salido puntero en las encuestas se activen las críticas, sino que hasta ahora no se había prestado atención al personaje porque estaba en “zona gris”. Pineda es un Baldizón 2.0, pero sofisticado y con discurso populista, aunque eso no sería tan malo si sus socios no fuesen delincuentes confesos y personajes señalados por narcotráfico.

¡Al tanto con su voto, ahora más que nunca el ciudadano responsable tiene la llave!


lunes, 1 de mayo de 2023

El derrumbe de los muros

Quizá estamos asistiendo al nacimiento de “Latinoamérica” como nueva región que desecha el concepto iberoamericano, pero también el de América latina

El derrumbe del muro de Berlín -porque allí no se cayó nada-, sorprendió en su momento y evidenció que muchas cosas no son previsibles ni siquiera en el corto plazo, mucho menos eternas. Para que ocurriera se dieron determinadas circunstancias, entre otras la concurrencia del liderazgo de Margaret Thatcher, Ronald Reagan, Juan Pablo II y Mijaíl Gorbachov. Años atrás, hubo intentos de terminar con la Unión Soviética, pero no resultó porque el tiempo hace converger actores y situaciones para que ciertas cosas sean posibles. Aquella lección seguramente sirve como elemento de referencia para el análisis de otros escenarios, dando la sensación de que se puede estar llegando tarde al que se manifiesta en América latina.

El “muro de la doctrina Monroe” está, cuando menos, muy debilitado. No solamente por la acción de China y Rusia, que conquistan terreno a velocidad inimaginable hace apenas diez años, sino que hay una confluencia de actores que establecen cierto paralelismo con lo sucedido en la Europa entre décadas de los ochenta y noventa. La reaparición de Lula, el protagonismo de López Obrador y la llegada de Petro, además de la suma de Nicaragua, Cuba, Venezuela, El Salvador, Honduras, Argentina y Chile -por lo menos- genera una dinámica en la que, casual o causalmente, confluyen esfuerzos por promover un liderazgo latinoamericano como pocas veces se puede recordar desde las independencias.

Contrapuesto a la concurrencia señalada -y como pasara con Gorbachov- los Estados Unidos están sumidos en una crisis interna con marcada carecían de liderazgo -demócrata y republicano- que genera una introspección político-social aguda, dificulta el ejercicio político y descuida la política exterior. De esa cuenta, se genera una dinámica continental de la que puede surgir esa nueva referencia opacada, hasta el último cuarto del siglo XIX, por el decadente imperio español del momento y, a partir de entonces, por el naciente norteamericano.

Quizá estamos asistiendo al nacimiento de “Latinoamérica” como nueva región que desecha el concepto iberoamericano -con cordón umbilical en la península que la conquistó- pero también el de América latina, como el sumatorio de un conjunto de países sin dinámica convergente. Los herederos de aquellos españoles, sometidos posteriormente por los USA, recuperan, desconectados de "sus progenitores", el poder político y social y edifican sobre pilares de identidad e idiosincrasia propias. Ese nuevo espacio geoestratégico no solamente tendría vida propia, y una dinámica que se iría alejando de postulados tradicionales de dependencia, sino que se podría sumar, como un peón más, al juego político mundial y confrontar el tradicional liderazgo USA, con el consecuente efecto negativo para los del norte.

La mala noticia es que, de forma similar a cómo ocurriera con la revolución china y la rusa, todo surge de movimientos ideológicos de izquierda revolucionaria-radical, y eso puede terminar por desintegrar la compleja alianza de los países latinos y polarizar o radicalizar la oposición de aquellos que no comulguen con el movimiento o, para ser exitosos, tener que sumar regímenes autoritarios “aliados” como China y Rusia. 

¿Asistimos al nacimiento de "Latinoamérica” como nuevo espacio geopolítico? ¿Qué papel estaría dispuesto a jugar la apocada Unión Europea en todo esto? Difícil a estas alturas tomar posición, pero pareciera que pueden conjugarse y compararse ciertos elementos con los procesos históricos citados. Nada es igual, pero siempre hay signos que delatan situaciones similares de cuyos resultados hay que tomar nota.

Es posible que sin advertirlo, estemos viviendo un nuevo cambio de era, de liderazgo y de tonalidad político-ideológica en el eterno y mal cuidado patio trasero de “las Américas”.


lunes, 24 de abril de 2023

Apocalipsis electoral

Dicen que el poder -y todavía estamos en la antesala del mismo- revela la verdadera esencial del ser humano, y estas elecciones parecen confirmar la regla

El proceso electoral que vivimos -o padecemos, no está clara la cosa- revela el grado de estupidez, sinrazón, populismo y degradación al que llegamos. Tenemos una mala democracia -que es un hecho- pero el ciudadano muestra poco espíritu democrático, lo que representa un problema. Es imposible construir un sistema republicano sobre la base del autoritarismo y la feroz defensa de ideas particulares más que del interés colectivo y valores éticos. Lejos de avanzar, se advierte un deterioro progresivo del espíritu participativo y conciliador, y el resurgir de la mejor versión dictatorial de cada uno.

Dicen que el poder -y todavía estamos en la antesala del mismo- revela la verdadera esencial del ser humano, y estas elecciones parecen confirmar la regla. Hay candidatos -imitadores de Bukele- que han mostrado el cobre del que están hechos. Uno grita, amenaza y despotrica sistemáticamente contra todo, mientras representa intereses de farmacéuticas sudamericanas que lo sostienen, y a las que seguramente debe de responder. Otro, se muestra incapaz de contestar preguntas que lo alteran y molestan, y acude a la descalificación despótica con quienes le inquieren ¿Qué no harían si gobernaran? Alguno más, sin presentar la papelería exigida para ser inscrito, se victimiza y presenta una falsa realidad del porqué no pueden participar, escondiendo al ciudadano las verdaderas razones de su exclusión. Las hay que callan y siguen su camino, sin inmutarse, como si la campaña no fuera con ellas, más allá de alimentar un debate verdulero sobre si tenía razón la del machete o la pistolera, mientras las huestes -contratadas y pagadas- resuelven a golpes el “debate político-electoral”. Entre tanto, redes, medios y personas replican falsos mensajes, en un intento por generar opinión publicada a favor del amigo, el sistema o la ideología que promueven ¡Qué vergüenza! 

Por su parte, las izquierdas, se siguen quejándose -lo que hacen de maravilla- del poco gasto para la campaña, y sustentan que eso es parte de su fracaso, porque no son conocidos ni llegan a la masa de votantes. Silencian que la URNG lleva 25 años como partido fracasado, y menos, pero con igual falta de aceptación social, WINAQ, SEMILLA y ahora VOS, “el de los renacidos”. Simplemente el ciudadano no ve opciones en esas propuestas porque advierte la versión “Sistema 2.0”, y más vale malo conocido que bueno por conocer. Dejan pasar los desastres del equipo que inscribió a la planilla municipal de los primeros, o quizá ocultan la verdadera estrategia: hacer ruido y gritar fraude, a lo que otros se sumarán a sabiendas de que no tendrán votos para figurar en la foto del fracaso, pero así conseguirán algo de atención. De CODECA se ha dicho casi todo, y es mejor ignorar a quienes justifican hurtos, desestabilizan y desean subvertir el orden en pro de un mundo exterminador comunista, a pesar del fracaso histórico que supuso. 

Y como es habitual, el irresponsable votante se dedica a pedir a gringos y europeos que vengan a solucionar el problema del que él mismo huye o se esconde. Eso sí, que la intervención sea “la que a mí me gusta”, vaya a ser que ocurra como en el 54 -y sucesivas- que no fueron del agrado de muchos. Por último, grupitos ruidosos, asociados con ONGs nacionales e internacionales, se pasean por el escenario electoral diciendo quienes deben participar y qué y cómo hay que hacer para que todo se ajuste “a parámetros internacionales”, mientras pasan factura del viaje, el alojamiento y los viáticos a quienes financian tales mamarrachadas.

¿Y así queremos salir del atolladero? Pues bien, sigamos, que el batacazo no hay quien nos lo quite.


lunes, 17 de abril de 2023

Derecha e izquierda, valores y principios

La respuesta a ese desmadre no la vamos a encontrar en la ideología, sino, en general, en la ausencia de principios y valores éticos


La pugna ideológica, más intensa en periodo electoral, es una realidad y anima una necesaria discusión. Derechas e izquierdas presentan programas económicos, sociales o de infraestructura, desde ángulos diferentes: estatista o no, con capital público, privado o mixto, con énfasis social o individual, etc. Sin embargo, no entendemos que cuando falta un eje transversal de educación en principios y valores, debatir sobre cuestiones ideológicas es un distractor periférico que no llega al meollo del asunto. 

En esta sociedad poco educada en principios éticos, no tiene sentido la discusión ideológica, y no sirve para nada. Las “derechas” y las “izquierdas” son lo mismo. La desnutrición infantil les importa un carajo, al menos en el ejercicio práctico de la política -el discurso es diferente-, la educación pública -o el nefasto sistema educativo- tampoco les perturba mucho, y no digamos el cambio de normas subjetivas por otras objetivas y generales. 

No son diferentes, son iguales de racistas, excluyentes, clasistas y mediocres, y se ve mejor con los ejemplos de El Salvador, Nicaragua y Honduras, donde han gobernado izquierdas y derechas, con idéntico resultado: corrupción, autoritarismo, violencia y robo de recursos públicos. Aquí, como “las izquierdas no han gobernado”, pareciera que es un tema exclusivo de “derechas”, aunque olvidamos que hay alcaldes de todo el espectro político y, con alguna excepción, los problemas son idénticos. Además, la UNE es socialdemócrata -aunque muchos lo callan para seguir con la narrativa- y ha ostentado el poder nacional, y el local por 15 años.

La respuesta a ese desmadre no la vamos a encontrar en la ideología, sino, en general, en la ausencia de principios y valores éticos. Cuando un país gusta de recomendaciones y no de la meritocracia, de incluir a parientes en listados de beneficiados políticos, se utilizan los recursos del Estado en favor propio para financiar privilegios, se prometen las mismas sandeces, se comprometen económicamente con deuda pública a futuras generaciones o no se manifiesta un solo día en la calle por miles de asesinatos o violaciones, resulta que el panqueque es el mismo, aunque le pongamos mermelada o miel.

Nos hemos deshumanizado e invisibilizado al ser humano. No se presta atención a la persona, sino a integrantes de grupos de presión/poder cercanos a la ideología de interés. No se legisla para individuos, sino para colectivos: tercera edad, LGTBQ+, niños, mujeres, indígenas, trabajadores, etc., y en la medida que atomizamos al ser humano generamos grupúsculos que conforma entes sociales inestables, competitivos entre sí y con interacciones en las que predomina un juego de suma cero asociado al presupuesto y a la función pública: o tuyo o mío.

Para conformar una sociedad exitosa hay que establecer sólidas bases de respeto y rectitud ética, y eso no ocurre desde la ideología que es un estadio posterior. Hay que comenzar por hablar de que todos los seres humanos somos iguales, sin privilegios, cuotas o beneficios; hay que respetar la fila; acceder a los puestos por méritos no por amiguismo; no dejar tirado el carro en la calle ni reservar lugares para otros; no matar, robar, disparar ni amenazar; apoyar leyes generales y no particulares o interpretativas; cultivar eso que se llama honestidad; no acosar o violar ni consentir que nadie muera de hambre, entre otras muchas cosas.

Perdón, pero nos mal educamos en ser chispudos, pillos y vivos, así que hablar de ideología es una pérdida de tiempo que solo pueden permitirse quienes han superado la fase previa de respeto al otro, y cultivado la civilidad. Seguimos anclados en la prehistoria política mientras nos damos ínfulas de modernos ¡Qué penoso!


lunes, 10 de abril de 2023

Hijos de …, y otros especímenes

Pareciera -y muchos votantes lo aceptan- que los apellidos paternos validan ciertos perfiles, al margen de la capacidad del individuo

El proceso electoral en marcha está repleto de candidatos “hijos de…”. Teóricamente, la revolución liberal separó lo político de lo familiar (Jaime, 2000), y estableció una distancia entre lo político, propio del ámbito público, y lo familiar y personal parte de lo privado. Sin embargo vemos en las papeletas a Zury Ríos, Bernardo Arévalo, Roberto Arzú (ahora su hijo como 3ª generación), las Torres, los Baldizón, los Morales (Jimmy), los Rivera, los Blanco (hijo de Orlando Blanco), los Cabrera (vástago del vicepresidente Cabrera), entre otras muchas dinastías chapinas. 

Y quienes no tiene hijos, o todavía son pequeños, incluyen sin pudor en los listados a sus hermanas, padres, yernos, cuñadas, primos o asesores. Normalmente La familia se extiende verticalmente en el tiempo por lazos sanguíneos y lateralmente por lazos sanguíneos y matrimoniales (Balmori, 1994), pero aquí se ha estirado a concubinas, novios, queridos, parejas con derechos, amantes, bellezas esculpidas con fondos públicos y especímenes similares ¡Qué más da! Y no sea incauto ni se deje engañar, no lo hacen por Guatemala, por el desarrollo, por “nuestra gente” ni por razones similares, sino única y exclusivamente por ellos mismos, por su ego, por caraduras, y porque no han entendido que los hijos no deberían ser una prolongación en el tiempo para resolver frustraciones, reivindicar éxitos, o suplir carencias de los padres, sino personas propias y no extensión de sus progenitores.

La política nacional se ha convertido en una especie de mancebía en donde lo inimaginable tiene cabida, y pasamos de los matrimonios estratégicos del medioevo a élites endogámicas, una especie de ecosistema político-cultural por reproducción incestuosa. Mientras en las empresas privadas es tendencia dejar a un lado la inmediata sucesión familiar y sustituirla por la capacidad de gestión de alguien externo, en lo público ocurre lo contrario. El principio de Peter se ignora y la falta de formación y de méritos para ocupar puestos en la administración, crea la obligación de buscar trabajo a familiares, amigos, colegas o mancebos (normalmente inútiles o no competitivos) en una sociedad en la que lo estatal es un botín sindical o político que perpetúa plazas, privilegios y depredadores.

Tal y como evidencia la publicidad electoral, somos caso de estudio para las teorías propuestas por Carl Gustav Jung y Freud sobre los complejos de Electra y de Edipo, marcadamente peligrosos cuando se trasladan a la gestión pública. Infancias inmaduras, adolescencias perdidas o adultez por definirse, pero con alto grado de frustración y dependencia emocional de sus progenitores, de los que no rompen -más bien reconstruyen- el cordón umbilical. Padres e hijos se encadenan en el tiempo, y se conforma una traumática oligarquía política con profusa presencia de parientes -inútiles o inexpertos la mayoría- en puesto de elección popular.

Pareciera -y muchos votantes lo aceptan- que los apellidos paternos validan ciertos perfiles, al margen de la capacidad del individuo quien a veces ni siquiera aparece en la coreografía o la narrativa del discurso electoral. Demasiados de esos familiares carecen de experiencia en gestión pública o no han trabajado en su vida en algo productivo, y cuando lo han hecho han sido mediocres, poco exitosos o fracasados, de ahí su salto a la política. Con ese paupérrimo curriculo pretenden ocupar altos puestos de gobierno, luego no nos quejemos de que las leyes son un desastre, el debate un griterío de burdel y no de parlamento o sus acciones estén alejadas de principios y valores éticos que seguramente nunca conocieron y menos practicaron.

Ese es el panorama electoral 2023 sobre el que tiene la responsabilidad y el poder de decidir. Ignoro si lo había advertido.

lunes, 3 de abril de 2023

El rol del ciudadano demócrata

En todos los países hay analfabetas, manipulados, irresponsables o ausentes del sistema que votan sin consecuencias directas para ellos

La democracia se basa en la toma de decisiones por mayoría, pero sin vulnerar los derechos de las minorías, aspecto que suele olvidarse al reflexionar sobre el concepto. De tal cuenta, cuando una sociedad debe de elegir autoridades, refrendar ciertas iniciativas o seleccionar alternativas sobre cuestiones de interés general, se convoca una consulta o referéndum y la ciudadanía vota.

Al menos dos cuestiones son de interés en relación con el voto: el valor y la trascendencia del mismo. Respecto del primero, es incuestionable que todos tiene el mismo valor -salvo que cambiemos el modelo- porque no importa la calidad de la persona que deposita el papel en la urna. El votante puede tener mayor o menor capacidad de comprender lo que hace, al igual que diferente intención, responsabilidad, libertad, etc., pero el modelo social adoptado es uniforme e igual. En lo que concierne a lo segundo -la importancia- el ciudadano no siempre es consciente de que su voto realmente elige -o selecciona si lo desea- entre las opciones que le presentan. Salvo un fraude -que los ha habido- el conteo de los votos, que suele ser ampliamente supervisado, determina el ganador.

Por lo tanto hay principios sobre los que reflexionar, y muy seriamente. Si una mayoría no delega el poder ciudadano a través del voto, el ganador no se proclama. Si aceptamos que tenemos una democracia igualitaria, porque así previamente lo determinamos, no podemos quejarnos del voto no informado de otros. Si el sistema es clientelar y hace que los votantes se adapten complacientemente -porque reciben prebendas del candidato- hay que prestar atención y crítica al ciudadano acomodado y no exclusivamente al político. Si los votos valen lo mismo, deberíamos exigir que la responsabilidad también fuese idéntica y no exculpar de ella a determinados grupos por razones diversas. Si no vota, otros decidirán por usted, por lo que la abstención fortalece el valor del voto de quienes participan. Si hace uso de todas las opciones, incluido el voto nulo, estará dentro de la normativa vigente que, aunque sea mala, es la herramientas con la que se puede colaborar pacíficamente al cambio, y a construir el futuro.

No es de recibo justificar la inacción sobre la base de postulados que no pueden modificarse, porque se minaría la esencia de la democracia liberal. En todos los países hay analfabetas, manipulados, irresponsables o ausentes del sistema que votan sin consecuencias directas para ellos, pero no es factible un cambio al respecto sin romper el principio de igualdad. Es debatible, sin embargo, el valor del voto en el extranjero, especialmente de quienes no pagan impuestos en el país o residen permanentemente o por más de un determinado tiempo en otro. Igualmente es discutible que quienes están voluntariamente fuera de la formalidad económica deban ser sujetos de los mismos derechos -toda vez que eluden responsabilidades- respecto de quienes participan plenamente, aunque poco más que eso.

Hay muy poca educación en responsabilidad ciudadana y civilidad, pero especialmente en asumir las consecuencias de las decisiones que cada quien toma libre y voluntariamente. Nos acostumbramos al asistencialismo estatal y a sobrevalorar la capacidad de los políticos para que decidan por nosotros.

Cuando es electo un narcotraficante, un criminal, un delincuente, un corrupto o un imbécil -de esos hay más- no es culpa de ellos, sino del elector. No hay que mirar la oferta política, sino mirarse a un espejo y preguntarse: ¿por qué elegimos a ese personaje?, ¿qué clase de sociedad conformamos? Las malas decisiones políticas no nos hacen víctimas, sino victimarios.

¡Vamos, que hace falta más autocrítica madura y menos lloriqueo infantil!


lunes, 27 de marzo de 2023

El boomerang en campaña electoral

Las acciones contra Mulet han supuesto un boomerang antes del inicio oficial de la campaña, y generado más ruido del que pretendían silenciar

Las reiteradas denuncias contra Edmond Mulet, candidato presidencial del partido CABAL, no han pasado desapercibidas, más bien, han generado un cierto escándalo político-social, cobardemente callado por muchos de “nuestros futuros salvadores patrios”. El partido osó criticar la persecución a periodistas, denunciarlo ante la Sociedad Interamericana de Prensa y presentar un memoria en el Ministerio Público, y surgieron las acusaciones.

Es preciso señalar que CABAL ha sido EL UNICO partido que ha emprendido acciones directas en favor de los periodistas señalados e investigados, a pesar de “la indignación” que muchos han dicho tener. El resto de los partidos y su liderazgos han callado o se ha pronunciado tímidamente en redes, con esa todopoderosa excusa de “evitar campaña anticipada”. Sin embargo, a partir de esta semana escuchará gritar a todos ellos cómo piensan salvar el país y lo que harán por usted y su fututo, sin advertir que cuando de verdad tuvieron que dar la cara prefirieron refugiarse en el cómodo silencio del miedo.

Las acciones contra Mulet han supuesto un boomerang antes del inicio oficial de la campaña, y generado más ruido del que pretendían silenciar, lo que reposicionará seguramente al alza al candidato. Quienes lo desean fuera de la pugna -que por la falta de acción parecen ser todos los contrincantes-se han convertido en sus impulsores, y el resto de los veinte y pico de candidatos han demostrado pertenecer al grupo de pusilánimes dócilmente adaptados al podrido sistema político. Ninguno, además, ha salido a defender principios y valores tal y como debería ser -vea al respecto la serie de HBO: John Adams-, sino que han preferido la asustadiza afonía y mascullar en el entorno próximo, antes de exponer directamente lo que dicen pensar, pero que ellos mismos niegan con su inacción ¡No, no quiero políticos asustadizos antes de tomar el poder, luego solo queda que sean peores!

Hubiese esperado, ahora que muchos dicen rasgarse las vestiduras, un pronunciamiento de la mayoría de los partidos -o al menos de ciertos candidatos- que apostase por la libertad de opinión, pero con acciones contundentes y dando la cara y no escondidos detrás de Twitter, TikTok, Instagram o espacios similares. Que ese inexistente comunicado público fuese firmado y publicado en medios, y que expusiera el nombre y los apellidos del quienes pretenden dirigir el país. Sin embargo, han demostrado tener pánico a un grupito de desequilibrados emocionales a quienes ceden espacios por su cobardía. 

Esto no es la lucha contra un candidato o frente a una determinada acción, sino la forma de tomar un país desde las sombras por golpistas aficionados, a quienes se les otorgan espacios sin resistencia ¿Quiénes son?, pues como dicen los novelistas de misterio: follow the money, aunque en esta ocasión deba cambiarlo por: quien sale beneficiado en el proceso electoral.

En fin, tenemos el gobierno al que nos parecemos, y por tanto nos merecemos. Dejamos que las cosas pasen y nos enroscamos en nuestra comodidad de ciudadanos indignados reclamadores de derechos, pero huidizos de las responsabilidades inherentes, y así nos va. Somos reflejo de nuestra propia cobardía, y los hechos lo demuestran diariamente. Muchos candidatos mediocres -y otros delincuentes que es peor- a quienes los votantes irán a escuchar promesas que dejan de cumplir antes de hacer, mientras disfrutan del almuerzo que pagarán caro en los siguientes años o usan la gorra que esconderán por tiempo para que nos sepan que los eligieron.

En todo caso, ya sabe -aunque no se lo termine de creer- que su voto es quien elige a las autoridades, y nadie más, no venga luego con quejas o cuentos.

lunes, 20 de marzo de 2023

Adoptado por UNE, condenado por USA

Fue en ese momento cuando el “hijo prodigo” de los verdes vio la oportunidad de representar a una socialdemocracia huérfana

Por los aspavientos y sacudida de polvo que algunos hacen, pareciera que Baldizón surgió por generación espontánea, floreció en primavera o llegó, como los zompopos, al llamado de las lluvias. No advierten -o intencionalmente ignoran- el momento político de su apogeo y las personas que lo encumbraron, promovieron y ayudaron en momentos críticos, algo que vergonzosamente esconden bajo la alfombra. 

Manuel Baldizón llegó al Congreso de la mano del PAN (2003), pero rápidamente tránsfugo hacia la UNE. En 2007 fue electo diputado por dicho partido, y en 2010 fundó LIDER, poco antes de que Sandra Torres se divorciara de Colom y, con fraude de ley, intentará llega a la presidencia de la república, aunque le fue impedido y provocó el rechazo ciudadano que todavía mantiene. Fue en ese momento cuando el “hijo prodigo” de los verdes vio la oportunidad de representar a una socialdemocracia huérfana, y en 2011 optó a la presidencia de la república. Superado por Pérez Molina, obtuvo 14 diputados, aunque fue la UNE, con 48 legisladores, la que se disputó y transó con el PP, el Congreso, el poder municipal y los variados negocios turbios.

En 2015, el panorama era diferente. Las encuestas otorgaban a Baldizón una holgada victoria muy por encima de su competidora -Sandra Torres- y un tercero en lid, variable según el momento. El hijo putativo agarraba el volante del carro mientras la UNE perdía fuerza, lo que no fue aceptado por las ambiciones y compromisos de Torres, ni mucho menos por el poder político territorial que ostentaba. Así que sorpresivamente fue relegado y pasaron a la siguiente vuelta la segunda y el tercero en intención de voto, y Manuel sufrió una estrepitosa derrota de la que aún no se ha recuperado emocional, judicial ni políticamente.  Después de aquella forzada catarsis -y de algunos días con el psiquiatra-, ocurrieron cosas inimaginables meses atrás: salió del país, hizo negocios en Dominicana y fue capturado en Estados Unidos, donde más tarde arrestaron también a Mario Estrada y González Mayorga, financista de la UNE. 

El Congreso quedó encabezado por LIDER, aunque el partido sintió la orfandad de un delincuente confeso y condenado. Así que la UNE consolidó nuevamente el poder legislativo -recuerden los presidentes del Congreso de entonces- y Sandra Torres retomó el control que su paisano petenero -apapachado años atrás- pretendió arrebatarle, aunque terminó con sus huesos en una prisión federal norteamericana. Era momento de seguir con la pugna electoral, pero sin adversarios díscolos en las papeletas.

En la primera vuelta de las elecciones de 2019 -con Baldizón políticamente decapitado- Sandra Torres se ufanaba de ser dueña y señora, mientras se pavoneaba con encuestas que reflejaban alta intención de voto ¡Alea iacta est que dijera Julio Cesar! Sin embargo, el karma que nunca falla hizo que en segunda vuelta Giammattei, con apenas 600,000 votos en la primera, captara 1,3 millones, mientras ella apenas incrementó 250,000. La candidata Torres sufrió una estrepitosa derrota similar a la de Manuel años atrás. 

Varios análisis han querido buscar más culpables que ellos mismos y más causas que la voluntad del votante de rechazarlos. Baldizón surgió en aquel espacio que quedó vació consecuencia de la insaciable ambición de Sandra Torres, y los dos se destruyeron para bien del país y júbilo electoral. Ahora aparecen de nuevo, físicamente reconstruidos, pero política y judicialmente desgastados, y con la fama que les precede. Ninguno llegará lejos porque sus estructuras partidarias están desmoronadas, de ahí el caos político nacional. Y es que el tiempo acomoda todo en su sitio. 

Requiescat in pace ambos. Sin ellos, la corrompida política nacional, está ligeramente mejor.

lunes, 13 de marzo de 2023

Los jinetes de la Apocalipsis

Una especie de oligarquía bananera que pretende tomar el poder, a través de la venta de curules, y arrodilla al país ante el crimen organizado


Puedo entender el argumento del Tribunal Supremo Electoral sobre que no sea impedimento haber sido condenado fuera de Guatemala para ser candidato político aquí. Desechado lo anterior, como criterio para participar en procesos electorales, la constitución indica que “no se atenderá más que a razones fundadas en méritos de capacidad, idoneidad y honradez”.  La idoneidad consiste en ser “adecuado y apropiado para algo”, tema debatible, al igual que la capacidad. Sin embargo, ser honrado se define como “rectitud de ánimo, integridad en el obrar”, y creo que eso está más claro y es aplicable a muchos candidatos.

Baldizón, Portillo y Jimmy Morales, no reúnen -independientemente de las condenas que tuvieron u otras circunstancias- la calidad de honradez que determina la constitución, y el TSE lo sabe. Los dos primeros admitieron delitos de lavado de dinero en Estados Unidos, y fueron condenados por ello. Aunque la sentencia no sea tenida en cuenta, hay que valorar la aceptación voluntaria de declararse criminales y culpables de los hechos. Es decir, de no ser íntegros en su obrar, por lo que el criterio de honradez no aplica. Respecto de Jimmy Morales, recordemos los millones aparecidos durante su gobierno en maletas en el interior de una casa, como posible cobro de coimas en uno de sus ministerios; el incendio en el Hogar Seguro en el que fallecieron más de cuarenta niñas; la estafa del libramiento de Chimaltenango, o aquella ONG promovida por la cubana que fichó a muchos de su gabinete -y a él mismo- con el objetivo de protegerse diplomáticamente, pero también para hacer negocios oscuros. A Jimmy, quien juramentó su cargo de diputado al PALACEN “versión Drácula” -a medianoche y escondido- no ha habido tiempo siquiera para investigarlo. La falta de “integridad en el obrar” -y en el caso Morales también la incapacidad- es más que evidente en esos jinetes de la Apocalipsis. 

Para estas elecciones, los tres han hecho lo mismo: promover partidos personales en los que dos de ellos incluyen, además, a sus hijos -inexpertos e incapaces para el cargo que pretenden- y el de Zacapa a “sus mujeres”. Una especie de oligarquía bananera que pretende tomar el poder a través de la venta de curules, y arrodilla al país ante el crimen organizado. No estamos hablando de delitos menores ni de errores o equivocaciones presidenciales en políticas públicas, se trata de comportamientos dolosos continuados del crimen organizado -el narcotráfico siempre detrás- en el que hay robos de fondos públicos y lavado de dinero procedente de graves delitos. 

Es necesario que el ciudadano tome conciencia de la importancia de su voto en este proceso electoral, quizá el más crítico de la democracia moderna guatemalteca. Hay que decir “no” a esos patricios, a sus hermanos, hijos, mujeres, y al resto de mafiosos asociados a sus formaciones políticas, independientemente de lo que diga el TSE o confirmen -si es que ocurre- tribunales superiores. La democracia está en peligro y el voto irresponsable es el único que puede colocar a esos impresentables en puestos de dirección. Una razón más para meditarlo seriamente e incluso para votar nulo, salvo que tenga claro su candidato o sea un tremendo irresponsable y cómplice de los resultados. 

Es momento también de sacar de la legislación el antejuicio que permite que algunos se digan inocentes porque la ley impide que se les investiguen de los muchos delitos de que son acusados, y normar mejor las condiciones que deben de cumplir los futuros candidatos, para evitar discusiones vacías.

Ahora más que nunca su voto tiene el valor decisivo que siempre reclamó, pero debe ejercerlo con sabiduría y responsabilidad.


lunes, 6 de marzo de 2023

Lo que en verdad interesa y preocupa

Difícilmente se arreglarán problemas que no son reclamo social porque carecen de rentabilidad política 


Me llegó recientemente una encuesta, de esas que dicen que “es la última”, y refleja cosas interesantes. Algunos puntajes de candidatos suben y bajan a criterio de quienes hacen los sondeos o los contratan, aunque siempre hay servicios decentes que presentan la realidad numérica. Sin embargo, no quiero destacar eso, sino los problemas que dicen tener os ciudadanos y que desean que los políticos “solucionen”.

En esa última que cayó en mis manos el pasado fin de semana, destacan como problemas principales -igual en todas las que he visto- la corrupción, el desempleo, la delincuencia, la pobreza o la economía familiar, variando un poco el orden según el momento. La desnutrición infantil y la educación, ni siquiera aparecen ¿Qué lectura tiene eso? Supongo que muchas, pero hay un par de ellas en las que el acuerdo es más unánime. Una, que los problemas de otros no nos afectan como sociedad, salvo que nos los recuerden, porque de lo contrario cada uno enarbola su preocupación, que es la que manifiesta. Dos, que difícilmente se arreglarán problemas que no son reclamo social porque carecen de rentabilidad política y, consecuentemente, no se traducen en políticas públicas al no generar beneficios partidarios.

Al menos, esas razones, sostienen la falta de preocupación político-social por personas que mueren de hambre o crecen con deficiencias, y por otras que reciben mala educación o sencillamente permanecen analfabetas. El combo de las dos genera individuos con enormes dificultades para desarrollarse, conseguir un trabajo cualificado y bien pagado o prosperar, incluso mínimamente. 

Esa dejadez sobre temas importantes corrobora, igualmente, dos argumentos que suelen no ser muy aceptados por estatistas acérrimos. El primero se refiere a la acción humana -Mises-, y certifica el punto de que el ciudadano -independientemente de su origen y condición- se preocupa fundamentalmente -cuando no de forma exclusiva- por su situación personal, y hasta que no la satisface no piensa en los demás, algo que Maslow también señaló de otra forma. El segundo, aplica el principio anterior desde otro ángulo y evidencia que el político atiende preferentemente temas que le son rentables y urgentes, aunque no sean importantes o trascendentes. La desnutrición y el analfabetismo no son temas populares ni atraen multitud de votantes, luego tienen pocas posibilidades de obtener aprobación política, porque al ser baja la relación costo-beneficio, la rentabilidad es muy poca.

Por eso la iniciativa privada o personas con gran capacidad económica y valores muy determinados son quienes suelen promover campañas contra esas carencias que impiden el desarrollo o, a través de sus fundaciones, financian y adquirieren compromisos en pro de la nutrición o la educación. Se podría entender muy sencillo si se dejara a un lado eso de que el político busca el bien común, y se comprendiera que realmente persigue su propio bien, el de sus afines y alcanzar el poder, y no siempre para fines nobles siquiera.

No comprender algo tan simple, que además está en la esencia del ser humano, conduce a dejar de lado problemas importantes en beneficio de los urgentes: pavimentar calles o carreteras, regalar bolsas de comida que apenas satisfacen un día o prometer subvenciones después de cobrar más impuestos de los que supuestamente le devolverán.

Estamos en puertas electorales y las encuestas y sondeos no nos muestran esa cruda realidad de la que escapamos a menudo. Es un excelente momento para reflexionar antes de responder, para cumplir con las obligaciones previo a exigir derechos, y a comprometerse con el país antes de apostar por intereses particulares que no son prioridad para todos.