Lo primero que hizo el Presidente cuando ocurrió el escándalo del video donde se le acusó de asesinato, fue acudir, a través del canciller, a la OEA para recibir el “decidido respaldo” que le permitirá resistir al “hostigamiento” a que es sometido injustamente, por las muchas manifestaciones y miles de comentarios y conjeturas que se vierten por doquier.
Más tarde, el caso fue llevado a la cumbre centroamericana celebrada en Managua, donde el vicecanciller nicaragüense declaro: “Tenemos que defendernos mutuamente (...), somos uno solo, somos hermanos centroamericanos” y los inspirados presidentes pusieron broche de oro emitiendo un comunicado donde señalaban al crimen organizado como responsable de los sucesos que acabaron con la vida del Sr. Rosenberg y dieron, como era de esperar, su apoyo y solidaridad al gobierno de Colom insistiendo en la necesidad de preservar la institucionalidad y no perturbar la consolidación de la democracia. ¡Zorros, cuidando gallinas!.
Simpáticas las autoridades nicaragüenses. Podridos de billetes que no transparentan, procedentes de Venezuela, facilitan la entrada en Centroamérica de dudosos iraníes y se dedican a hundir a su país por momentos, pero tienen tiempo de preocuparse por la democracia y las instituciones en Guatemala. ¿Por qué no trabajaran por las suyas que están al borde del colapso?.
También, los organismos intergubernamentales y las organizaciones supraestatales requieren de una detenida lectura. Se amparan los unos a los otros, esconden sus fechorías y reproducen el sistema corrupto de uno a otro país.. ¡Hoy por ti y mañana por mi!. No son instituciones democráticas y electas por los ciudadanos que sirvan a fines de aquellos, ¡nada que ver!. Son organismos que defienden la razón de Estado y asumen posturas que promueven los intereses de gobernantes, no siempre escrupulosos. El caso más patético se dará en la próxima cumbre de la OEA, donde tanto Honduras como Nicaragua pedirán el reingreso de Cuba a la organización. Ahí deberemos devolver el pago de favores que ahora nos están haciendo y, sin saberlo -doble contra sencillo- seguro que votamos por el ingreso de Cuba, en respuesta a esa generosa solidaridad de los hermanos centroamericanos. Con ello, actuamos de igual manera que hicieron con nosotros. Al final de cuentas los únicos perjudicados serán los ciudadanos de siempre y esos ¿qué importan?. ¿Quién hay detrás de todo esto?. Los socios de siempre, lo de “descubren” micrófonos en casa presidencial, los del Petrocaribe, los embajadores que se jactan en privado de tener acceso directo al Presidente, quienes lo llevan a la isla y el barbudo ni los recibe, los que envían aviones por si hay que salir corriendo…: los venezolanos y los cubanos, perdón, los malos venezolanos y peores cubanos, no mezclemos a quienes están fuera de todo este sucio juego.
Estas superestructuras no sirven si no para preservar el estatocentrismo y el poder del Estado (Gobierno) sobre la ciudadanía. Son un cúmulo de despropósitos antidemocráticos, gestionados por un selecto club de truhanes que aspiran a tener más poder que el que ya tienen o tuvieron en sus respectivos países. Se trata de la globalización del poder corrupto.
Se inmiscuyen en todo, pero son incapaces de solucionar nada ni de tomar posturas concretas porque su sello final es lo políticamente correcto que les garantiza la sobrevivencia. Contar con el apoyo de la OEA visto lo visto y lo que viene, no es un logro, es la peor referencia que podemos ofrecer. Si antes estábamos en crisis, ahora entramos en desgracia. Ojo al voto con lo de Cuba, veremos si llevo razón.
Este es un blog personal donde se editan las columnas de opinion (y otras) que semanalmente publico en el diario PRENSA LIBRE de Guatemala. La idea es generar un espacio de debate y opinión con los lectores, de forma que la libertad de expresión sea en doble sentido.
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lunes, 25 de mayo de 2009
lunes, 18 de mayo de 2009
Fuera de foco
Desde que este gobierno comenzó su andadura algo se aclara por momentos: la esposa del presidente ejerce un primordial papel cada vez más consolidado dentro del mismo. Al principio pareció anecdótico y singular, lo que generó un significativo rechazo y una fuerte crítica, sin embargo no hubo impedimento para que progresivamente colocara a sus peones, por cierto a cualquier precio, en los lugares desde donde se podía controlar absolutamente todo. ¿Es esto un golpe de Estado técnico?. La trascendental crisis que vive el país, producto entre otros de la denuncia que en un video hace el difunto abogado Rosenberg, resaltan la reflexión anterior.
Hemos visto en TV a un presidente que insiste en su inocencia, muestra un titubeo preocupante, un pobre discurso y una significativa inseguridad en cuantas entrevistas ha concedido. Parece no estar a la altura de los acontecimientos. No podemos tampoco dejar de lado algunos hechos anteriores a la crisis. El primero, cuando un diputado oficialista (todavía no expulsado) anunció la posible disolución del Congreso. El segundo, unas declaraciones nada afortunadas del propio presidente afirmando que la autoridad era él. El tercero, el decreto del estado de calamidad por el vicepresidente y su anulación, a los pocos días, por el mandatario. Toda una conexión-desconexión de hechos reveladora de que quien manda no había puesto de acuerdo a los actores y, evidentemente, se producía una cierta interferencia, quizás hasta interesada.
¿Qué ha estado pasando?. Difícil de entender si miramos al responsable legal del problema, pero no al verdadero. Hemos mezclado, hasta la confusión, el poder real con el poder difuso y, atendiendo y exigiéndole al primero, se nos ha olvidado y opacado el segundo, como si enfocamos un primer plano y todo lo demás queda borroso. El presidente ha seguido defendiendo a su esposa, en lugar de defender al país y desmantelar de una vez por todas estas tramas. Si en 24 horas se localiza, detiene y pasa a disposición judicial el autor de unos comentarios sobre un determinando Banco, cual es la razón para que después de más de una semana de ser acusados de asesinato, la esposa del presidente y el secretario privado, ambos sin antejuicio, todavía no hayan sido citados siquiera a declarar. Una forma peculiar de aplicar la justicia, en un país en el que muchos políticos terminan por asumir que la ley no es igual para todos, ni mucho menos para ellos.
Se ha revelado el auténtico poder paralelo al Estado: una rosca alrededor del presidente desde el principio confirmada. Su esposa, su cuñada y otros grupos de escogidos ciudadanos, parece que son quienes manejan el país a su antojo, razón por la que el mandatario únicamente ha estado apagando fuego y poniendo cara de “yo no fui”. El pago a manifestantes, la coacción a Alcaldes y otras muestras del “apoyo popular” en las manifestaciones, además de la propuesta de sedición para el líder opositor y las advertencias de apología delictiva del PGN, lo evidencian más todavía. La guinda: la presentación del problema como una lucha de clases. La iglesia también quiere su parte.
Es posible que haya que incluir, entre las soluciones políticas que se manejan, la variable de qué hacer con alguien que no termina por ejercer la autoridad que se le ha delegado, dejando los grandes problemas en manos de un poder difuso que se muestra virulento como nunca antes había ocurrido. Hay que desnudar a los verdaderos responsables que andan tras bambalinas. Movamos el zoom y veamos el fondo, ya que la forma es la de siempre.
Hemos visto en TV a un presidente que insiste en su inocencia, muestra un titubeo preocupante, un pobre discurso y una significativa inseguridad en cuantas entrevistas ha concedido. Parece no estar a la altura de los acontecimientos. No podemos tampoco dejar de lado algunos hechos anteriores a la crisis. El primero, cuando un diputado oficialista (todavía no expulsado) anunció la posible disolución del Congreso. El segundo, unas declaraciones nada afortunadas del propio presidente afirmando que la autoridad era él. El tercero, el decreto del estado de calamidad por el vicepresidente y su anulación, a los pocos días, por el mandatario. Toda una conexión-desconexión de hechos reveladora de que quien manda no había puesto de acuerdo a los actores y, evidentemente, se producía una cierta interferencia, quizás hasta interesada.
¿Qué ha estado pasando?. Difícil de entender si miramos al responsable legal del problema, pero no al verdadero. Hemos mezclado, hasta la confusión, el poder real con el poder difuso y, atendiendo y exigiéndole al primero, se nos ha olvidado y opacado el segundo, como si enfocamos un primer plano y todo lo demás queda borroso. El presidente ha seguido defendiendo a su esposa, en lugar de defender al país y desmantelar de una vez por todas estas tramas. Si en 24 horas se localiza, detiene y pasa a disposición judicial el autor de unos comentarios sobre un determinando Banco, cual es la razón para que después de más de una semana de ser acusados de asesinato, la esposa del presidente y el secretario privado, ambos sin antejuicio, todavía no hayan sido citados siquiera a declarar. Una forma peculiar de aplicar la justicia, en un país en el que muchos políticos terminan por asumir que la ley no es igual para todos, ni mucho menos para ellos.
Se ha revelado el auténtico poder paralelo al Estado: una rosca alrededor del presidente desde el principio confirmada. Su esposa, su cuñada y otros grupos de escogidos ciudadanos, parece que son quienes manejan el país a su antojo, razón por la que el mandatario únicamente ha estado apagando fuego y poniendo cara de “yo no fui”. El pago a manifestantes, la coacción a Alcaldes y otras muestras del “apoyo popular” en las manifestaciones, además de la propuesta de sedición para el líder opositor y las advertencias de apología delictiva del PGN, lo evidencian más todavía. La guinda: la presentación del problema como una lucha de clases. La iglesia también quiere su parte.
Es posible que haya que incluir, entre las soluciones políticas que se manejan, la variable de qué hacer con alguien que no termina por ejercer la autoridad que se le ha delegado, dejando los grandes problemas en manos de un poder difuso que se muestra virulento como nunca antes había ocurrido. Hay que desnudar a los verdaderos responsables que andan tras bambalinas. Movamos el zoom y veamos el fondo, ya que la forma es la de siempre.
viernes, 15 de mayo de 2009
Video killed the radio star
La aparición sorpresiva de un video y otros documentos del abogado asesinado Sr. Rosenberg, ha puesto al gobierno en un jaque difícil de describir y superar. La grabación presenta a un ciudadano que teme por su vida y, como prueba póstuma, registra su versión de los ciertos sucesos acaecidos antes y después del asesinato de un prestigioso industrial y su hija, implicando en los crímenes al presidente, a su esposa, al secretario privado y a un banquero, entre otros.
En relación con el tema, el canal televisivo CNN entrevistó al presidente de la República y el más piadoso calificativo que se le puede adjudicar a la conversación es el de “patética”. Vimos a un mandatario perdido, sin vocabulario, sin frases hiladas, sin coherencia y donde la duda, la repetición y la falta de argumentos eran la tónica dominante. Miraba continuamente de reojo, supongo que a sus asesores y no pudo responder la pregunta sobre si pensaba que el abogado se había inmolado, además de olvidar muchas cosas, entre ellas que era Secretario General de la UNE cuando dijo desconocer con cuánto dinero había contribuido el banquero implicado a su campaña. Una imagen penosa de alguien que sigue refugiándose en la conspiración.
Esta crónica de una muerte anunciada evidencia que los denominados poderes ocultos lo son en la medida que cada uno nos tapamos los ojos y no queremos ver la realidad de lo que sucede en el país. Se sabe el nombre de los capos del crimen organizado, qué vehículos conducen o tienen en sus innumerables fincas, también detectadas. Se conocen las propiedades que adquieren, cuando salen y entran del país, con que jueces o fiscales compadrean y a quienes compran, sobornan o amenazan. Se sabe todo, pero cerramos los ojos y a ese panorama oscuro y artificialmente resultante, le denominamos torcidamente poderes ocultos. Si ocultos, pero para nuestra propia irresponsabilidad.
Para elevar la tensión, se trajeron (que no vinieron) a la capital, en aviones y helicópteros privados, a todos los alcaldes y gobernadores del país, forzándolos a dar su apoyo al mandatario. También se organizaron manifestaciones interesadas, para competir con aquellas otras voluntarias que pedían su dimisión.
No es posible una investigación independiente y eficiente con el mandatario, su esposa y su secretario en los puestos de poder, real o difuso, que ahora ocupan. Se debería aplicar aquella frase tan manoseada por los defensores de la CICIG: quien no deja la puerta libre es porque apoya al crimen organizado. Cayeron en su propia trampa dialéctica, aunque siguen retorciendo el argumento en su beneficio. Los diversos análisis no han enfatizado en el fracaso del sistema judicial nacional y el pobre, por no decir nulo, papel del Congreso. Estamos en un sistema que ha colapsado. No podemos esperar más de algo que no puede dar más de sí. Esto se acabó y parece que han sido los jóvenes quienes se han dado cuenta.
Sr. Espada, usted es un hombre exitoso y un excelente y prestigioso profesional reconocido y admirado, como otros muchos. Sin embargo, el tiempo, caprichosamente, selecciona y pone en determinados momentos a ciertas personas en el trance de tener que tomar grandes decisiones que pasarán a la historia y desvelarán realmente el carácter y la madera de qué están hechos. Hemos llegado al límite. Ahora o nunca. Si dejamos pasar esta ocasión, aquí puede ocurrir en el futuro cualquier cosa.
¿Usted, ciudadano, qué piensa hacer al respecto?, además de abrir los ojos.
En relación con el tema, el canal televisivo CNN entrevistó al presidente de la República y el más piadoso calificativo que se le puede adjudicar a la conversación es el de “patética”. Vimos a un mandatario perdido, sin vocabulario, sin frases hiladas, sin coherencia y donde la duda, la repetición y la falta de argumentos eran la tónica dominante. Miraba continuamente de reojo, supongo que a sus asesores y no pudo responder la pregunta sobre si pensaba que el abogado se había inmolado, además de olvidar muchas cosas, entre ellas que era Secretario General de la UNE cuando dijo desconocer con cuánto dinero había contribuido el banquero implicado a su campaña. Una imagen penosa de alguien que sigue refugiándose en la conspiración.
Esta crónica de una muerte anunciada evidencia que los denominados poderes ocultos lo son en la medida que cada uno nos tapamos los ojos y no queremos ver la realidad de lo que sucede en el país. Se sabe el nombre de los capos del crimen organizado, qué vehículos conducen o tienen en sus innumerables fincas, también detectadas. Se conocen las propiedades que adquieren, cuando salen y entran del país, con que jueces o fiscales compadrean y a quienes compran, sobornan o amenazan. Se sabe todo, pero cerramos los ojos y a ese panorama oscuro y artificialmente resultante, le denominamos torcidamente poderes ocultos. Si ocultos, pero para nuestra propia irresponsabilidad.
Para elevar la tensión, se trajeron (que no vinieron) a la capital, en aviones y helicópteros privados, a todos los alcaldes y gobernadores del país, forzándolos a dar su apoyo al mandatario. También se organizaron manifestaciones interesadas, para competir con aquellas otras voluntarias que pedían su dimisión.
No es posible una investigación independiente y eficiente con el mandatario, su esposa y su secretario en los puestos de poder, real o difuso, que ahora ocupan. Se debería aplicar aquella frase tan manoseada por los defensores de la CICIG: quien no deja la puerta libre es porque apoya al crimen organizado. Cayeron en su propia trampa dialéctica, aunque siguen retorciendo el argumento en su beneficio. Los diversos análisis no han enfatizado en el fracaso del sistema judicial nacional y el pobre, por no decir nulo, papel del Congreso. Estamos en un sistema que ha colapsado. No podemos esperar más de algo que no puede dar más de sí. Esto se acabó y parece que han sido los jóvenes quienes se han dado cuenta.
Sr. Espada, usted es un hombre exitoso y un excelente y prestigioso profesional reconocido y admirado, como otros muchos. Sin embargo, el tiempo, caprichosamente, selecciona y pone en determinados momentos a ciertas personas en el trance de tener que tomar grandes decisiones que pasarán a la historia y desvelarán realmente el carácter y la madera de qué están hechos. Hemos llegado al límite. Ahora o nunca. Si dejamos pasar esta ocasión, aquí puede ocurrir en el futuro cualquier cosa.
¿Usted, ciudadano, qué piensa hacer al respecto?, además de abrir los ojos.
lunes, 11 de mayo de 2009
El Estado soy yo
Estábamos suficientemente advertidos sobre la voracidad monetaria del actual gobierno. Desde que asumieron el poder, el objetivo ha sido uno: disponer de la mayor cantidad posible de dinero y gastarlo sin dar explicaciones a nadie. En el primer año, el presupuesto se engrosó con endeudamientos varios. Al finalizar 2008, aprobado el mayor rubro de egresos de la historia, hubo todo un revuelo para que se levantaran los candados legales que impedían el traslado arbitrario y caprichoso de fondos, pulso que ganó el partido en el poder. Ahora, la pugna sigue siendo la misma: quieren más fondos y la reforma fiscal es el medio.
El presidente ha manifestado claramente que aquí no va nada si previamente la reforma fiscal no es sancionada, lo que evidencia su convicción patrimonialista, y añadido: la autoridad soy yo, obviando que la Constitución únicamente se la delega, aunque el portavoz gubernamental, haciendo malabarismos dialécticos, lo presenta como un convencido demócrata que no impone y respeta los otros poderes del Estado. De otro lado, algunos diputados oficialistas construyeron sus andamiajes y fueron señalados por sus compañeros de presionar, amenazar y hasta sobornar, para que accediesen a la aprobación de la ley. Otros, más lanzados y menos prudentes y responsables, dijeron que podría disolverse el Congreso ante la inoperatividad del mismo, lo que traducido quiere decir que no cumplen con precisión las órdenes de la dirigencia visible e invisible de la UNE.
¡Lo que hay que ver!. Toda la vida culpando al Ejército de dar golpes de Estado y ahora la mediocridad política quiere darnos uno por medio de la disolución parlamentaria y el ejercicio autoritario, algo aprendido y manejado cum laude en la época de Serrano. La amenaza es la salida bravucona y desafiante de quienes no pueden, saben, ni quieren vivir en democracia y aprenden de los vecinos isleños y del Sur, copiando sus sucios manejos y su discurso atrevido. Se trata de perpetuarse en el poder, como sea, y de contar con todos los recursos económicos posibles, también como sea. La guinda: el estado de calamidad (otra clavada al vice que sigue en la inopia), que viene a evidenciar la calamidad de Gobierno y de Estado. ¡Tomen nota comunidad internacional y CIGIG donde están los poderes ocultos!. ¡Vaya lección de democracia!.
¡Dejémonos de tonterías!, lo único que quieren es plata y poder. Hay una pandilla de desvergonzados absolutista, camuflados de legisladores y políticos en ejercicio, cuya cara no tiene punto de comparación con el más duro y frío de los metales. Esto es un atraco a mano armada, público, obsceno, descarado, hecho con absoluta chulería y despotismo, y anunciado en tono amenazante. No hay avances en ninguna de las áreas de gobierno ni preocupación por ello, ahí sigue la inseguridad. Sin embargo, necesitan dinero para continuar con la política de dilapidación pública de recursos a través de programas sociales manejados sin transparencia y con arbitrariedad, algo siempre irresponsable, y hasta delictivo, pero más en épocas de crisis como la actual.
¡Buen avance hemos hecho!. Años atrás, con don Portillo, nos enterábamos de los desfalcos, desvíos y transferencias anómalas (cursilería semántica para describir el robo), después de que ocurrieran. Ahora, antes de que suceda, te lo anuncian en directo y el aparato de poder se pone en marcha para atemorizarte con un golpe de Estado. Añales despotricando de los chafas y acusándolos de golpistas y mira ahora por donde salen. Siguiendo la lógica de los Acuerdos de Paz, ¿será que podemos reducir el Congreso o el Gobierno en un 33%?.
El presidente ha manifestado claramente que aquí no va nada si previamente la reforma fiscal no es sancionada, lo que evidencia su convicción patrimonialista, y añadido: la autoridad soy yo, obviando que la Constitución únicamente se la delega, aunque el portavoz gubernamental, haciendo malabarismos dialécticos, lo presenta como un convencido demócrata que no impone y respeta los otros poderes del Estado. De otro lado, algunos diputados oficialistas construyeron sus andamiajes y fueron señalados por sus compañeros de presionar, amenazar y hasta sobornar, para que accediesen a la aprobación de la ley. Otros, más lanzados y menos prudentes y responsables, dijeron que podría disolverse el Congreso ante la inoperatividad del mismo, lo que traducido quiere decir que no cumplen con precisión las órdenes de la dirigencia visible e invisible de la UNE.
¡Lo que hay que ver!. Toda la vida culpando al Ejército de dar golpes de Estado y ahora la mediocridad política quiere darnos uno por medio de la disolución parlamentaria y el ejercicio autoritario, algo aprendido y manejado cum laude en la época de Serrano. La amenaza es la salida bravucona y desafiante de quienes no pueden, saben, ni quieren vivir en democracia y aprenden de los vecinos isleños y del Sur, copiando sus sucios manejos y su discurso atrevido. Se trata de perpetuarse en el poder, como sea, y de contar con todos los recursos económicos posibles, también como sea. La guinda: el estado de calamidad (otra clavada al vice que sigue en la inopia), que viene a evidenciar la calamidad de Gobierno y de Estado. ¡Tomen nota comunidad internacional y CIGIG donde están los poderes ocultos!. ¡Vaya lección de democracia!.
¡Dejémonos de tonterías!, lo único que quieren es plata y poder. Hay una pandilla de desvergonzados absolutista, camuflados de legisladores y políticos en ejercicio, cuya cara no tiene punto de comparación con el más duro y frío de los metales. Esto es un atraco a mano armada, público, obsceno, descarado, hecho con absoluta chulería y despotismo, y anunciado en tono amenazante. No hay avances en ninguna de las áreas de gobierno ni preocupación por ello, ahí sigue la inseguridad. Sin embargo, necesitan dinero para continuar con la política de dilapidación pública de recursos a través de programas sociales manejados sin transparencia y con arbitrariedad, algo siempre irresponsable, y hasta delictivo, pero más en épocas de crisis como la actual.
¡Buen avance hemos hecho!. Años atrás, con don Portillo, nos enterábamos de los desfalcos, desvíos y transferencias anómalas (cursilería semántica para describir el robo), después de que ocurrieran. Ahora, antes de que suceda, te lo anuncian en directo y el aparato de poder se pone en marcha para atemorizarte con un golpe de Estado. Añales despotricando de los chafas y acusándolos de golpistas y mira ahora por donde salen. Siguiendo la lógica de los Acuerdos de Paz, ¿será que podemos reducir el Congreso o el Gobierno en un 33%?.
lunes, 4 de mayo de 2009
Narcoactividad
La narcoactividad es un conjunto de actividades delictivas artificialmente creadas. La prohibición de las drogas generó un mercado furtivo donde se dieron cita productores, distribuidores y consumidores, algo que se pudo prever de haber aprendido la lección tras la prohibición de la distribución y del consumo de alcohol en los Estados Unidos al inicio del pasado siglo. Aquella norma, producto del puritanismo más ortodoxo, provocó, además de un mercado clandestino, toda una estructura delictiva que se manifestó violentamente a través de luchas entre bandas y grupos mafiosos surgidos a raíz de su implementación, exactamente como ocurre hoy. El ser humano, haciendo gala de su terquedad, falta de aprendizaje y contumacia, comete el mismo error, del cual siempre hay alguien que se aprovecha.
Se preguntarán por qué no se termina con el problema de las drogas y cada vez se genera más violencia en torno al mismo, a pesar de la lucha constante de casi todos los gobiernos del mundo. La respuesta pudiera ser más fácil de lo que se cree, aunque es necesario buscarla fuera de la estrecha, condicionada y tradicional caja de pensamiento, anudada, en más de una ocasión, con “moralismos” muy particulares.
Todo comportamiento extremo tiende a acaparar, total o parcialmente, la mente, el cuerpo, la psique o el espíritu del ser humano y condiciona o impide proceder racional y equilibradamente. El abuso de drogas, incluido el alcohol, las pastillas para dormir -u otras que se consumen con frecuencia-, la adicción al juego, al sexo, incluso al trabajo y muchos más, pueden traer muy negativas consecuencias. ¿Por qué satanizar la droga y dejar todos esos otros y miles más sin penalizar?. En los países desarrollados mueren más personas en accidentes de circulación que por consumo de drogas, ¿por qué no se prohíbe el automóvil?. Parece una proposición estúpida, pero no mucho más que lo es la prohibición de la droga.
Los gobiernos dedican miles de millones de dólares en mantener estructuras burocráticas para resolver un problema cuya ruta de búsqueda de soluciones está equivocada, de ahí el poco éxito. El narcotraficante es un empresario. Compra donde mejor le ofrecen, procesa en los lugares que más ventajas o seguridad le dan y vende donde hay demanda y es más rentable, como cualquier inversor. Luego, con las ganancias, promueve otros negocios y tiende a generar una red lo más amplia y lucrativa posible. Además no consume droga, porque de hacerlo es consciente que iría a la ruina y su negocio no podría prosperar y hasta promueve valores familiares y de amistad. Es así como hay que verlo, entenderlo y “combatirlo”.
¿Qué se puede hacer?. Pues formalizar el mercado que existe fundamentalmente por la demanda norteamericana y europea. La prohibición no hace más que elevar el precio del producto, generar violencia y, finalmente, ofertar mala calidad porque la reclamación no es posible. Muchos piensan que todo esto es una aberración, exactamente como ocurría en los EEUU en la década de los 20, hasta que consiguieron superar esa condicionada forma de pensar.
Todo esto no es más que un problema de ejercicio de libertad con responsabilidad, algo que nos resistirnos a asumir porque conllevaría, por nuestra parte, un mayor compromiso. Se prefiere que sea el Estado el encargado de liberar de “ese mal” nuestra puritana conciencia y, con dos o tres golpes de pecho, salvar nuestras almas o tener a quien culpar en caso de fracaso. Algo más hipócrita posiblemente sea difícil de encontrar. ¿Quieren acabar de verdad con el narcotráfico y sus efectos?. Háganles temblar con solo hablar de legalización.
Se preguntarán por qué no se termina con el problema de las drogas y cada vez se genera más violencia en torno al mismo, a pesar de la lucha constante de casi todos los gobiernos del mundo. La respuesta pudiera ser más fácil de lo que se cree, aunque es necesario buscarla fuera de la estrecha, condicionada y tradicional caja de pensamiento, anudada, en más de una ocasión, con “moralismos” muy particulares.
Todo comportamiento extremo tiende a acaparar, total o parcialmente, la mente, el cuerpo, la psique o el espíritu del ser humano y condiciona o impide proceder racional y equilibradamente. El abuso de drogas, incluido el alcohol, las pastillas para dormir -u otras que se consumen con frecuencia-, la adicción al juego, al sexo, incluso al trabajo y muchos más, pueden traer muy negativas consecuencias. ¿Por qué satanizar la droga y dejar todos esos otros y miles más sin penalizar?. En los países desarrollados mueren más personas en accidentes de circulación que por consumo de drogas, ¿por qué no se prohíbe el automóvil?. Parece una proposición estúpida, pero no mucho más que lo es la prohibición de la droga.
Los gobiernos dedican miles de millones de dólares en mantener estructuras burocráticas para resolver un problema cuya ruta de búsqueda de soluciones está equivocada, de ahí el poco éxito. El narcotraficante es un empresario. Compra donde mejor le ofrecen, procesa en los lugares que más ventajas o seguridad le dan y vende donde hay demanda y es más rentable, como cualquier inversor. Luego, con las ganancias, promueve otros negocios y tiende a generar una red lo más amplia y lucrativa posible. Además no consume droga, porque de hacerlo es consciente que iría a la ruina y su negocio no podría prosperar y hasta promueve valores familiares y de amistad. Es así como hay que verlo, entenderlo y “combatirlo”.
¿Qué se puede hacer?. Pues formalizar el mercado que existe fundamentalmente por la demanda norteamericana y europea. La prohibición no hace más que elevar el precio del producto, generar violencia y, finalmente, ofertar mala calidad porque la reclamación no es posible. Muchos piensan que todo esto es una aberración, exactamente como ocurría en los EEUU en la década de los 20, hasta que consiguieron superar esa condicionada forma de pensar.
Todo esto no es más que un problema de ejercicio de libertad con responsabilidad, algo que nos resistirnos a asumir porque conllevaría, por nuestra parte, un mayor compromiso. Se prefiere que sea el Estado el encargado de liberar de “ese mal” nuestra puritana conciencia y, con dos o tres golpes de pecho, salvar nuestras almas o tener a quien culpar en caso de fracaso. Algo más hipócrita posiblemente sea difícil de encontrar. ¿Quieren acabar de verdad con el narcotráfico y sus efectos?. Háganles temblar con solo hablar de legalización.
lunes, 27 de abril de 2009
Irán: el terror en casa
Desde que el presidente Hugo Chávez llegó al poder, Irán se ha posicionado con más fuerza en el continente americano. Las visitas a los amigos bolivarianos y la reciprocidad de estos han sido numerosas, al punto que el Miami Herald llegó a decir: Al presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad le debe encantar el clima tropical. Completa el círculo la puesta en marcha, por la venezolana CONVIASA, de un vuelo comercial Caracas-Damasco-Teherán, las visas concedidas por Nicaragua a iraníes sin observar los protocolos, la presencia de aquellos en otros países centroamericanos y las inversiones no muy claras en este lado del mundo. Ahora, el próximo 6 de mayo, está prevista la visita del presidente iraní a Brasil para reunirse con su homólogo Lula que hasta ahora no había conectado con el régimen terrorista iraní, lo que debe ser una llamada de atención, preocupación y prudencia.
En la pasada Cumbre sobre el Racismo, donde algunos países no participaron y todos los europeos se ausentaron mientras Ahmadinejad arremetió contra Israel, ninguno de los representantes latinoamericanos abandonó el foro, lo que deja clara la postura, por otra parte habitual, de la diplomacia hemisférica en relación con el terrorismo yihadista que predica y practica Irán.
La política del “avestruz” -esconder la cabeza ante situaciones conflictivas- ha hecho que la mayoría de gobiernos del continente no se definan en relación con temas espinosos, ejemplo las FARC, algo que quedó claro en la declaración final de la XX cumbre del Grupo de Río a raíz de la crisis entre Colombia y Ecuador por el ataque a un campamento en territorio de este último país. En la misma, no se califica a los “insurgentes” ni de terroristas, algo que sí ha hecho la Unión Europea y los EEUU, ni de libertadores como sugirió en su momento el presidente de Venezuela y alguno de sus seguidores. Esto es, se ignora el problema presuponiendo incorrectamente que al desconocerlo, no existe.
Sin embargo, los ataques a intereses israelitas en los noventas en Argentina y a principios de este año en Venezuela, apuntan hacia un embrión continental, bastante desarrollado, de terrorismo yihadista. Los innumerables coqueteos de Chávez con Ahmadinejad y de este con otros presidentes de la órbita del ALBA, han revelado bastante el panorama como explica la financiación de Irán a la implementación de ciertos proyectos y el apoyo de los países citados a la política nuclear del oriental.
Irán está construyendo una peligrosa e inteligente rama de la política exterior uno de cuyos pilares es Venezuela y busca socios para expandirse al resto del continente. Dentro de ella puede estar la visita a Brasil. El objetivo final apunta hacia la apertura de un canal terrorista capaz de desestabilizar todo el continente y acercarse a territorio de los EEUU, algo similar a la estrategia que desembocó en la crisis de los misiles de Cuba. El silencio (o la irresponsabilidad), en ocasiones interesado, de los gobiernos latinoamericanos representa el mejor acicate para los constructores del modelo.
Recordemos que las bases del terrorismo yihadista no son únicamente la destrucción del Estado de Israel, sino de todo Occidente. Olvidarlo puede traer nefastas consecuencias en el mediano plazo y tener que lamentar en el futuro la no adopción de medidas de hecho y el coqueteo con países extremistas. Brasil tiene próximamente la oportunidad de dejar las cosas claras y tomar una postura firme, salvo que se quiera interpretar como una visita por “encargo” de Obama, algo que también se especuló con el acercamiento a Cuba. Veremos que ocurre.
En la pasada Cumbre sobre el Racismo, donde algunos países no participaron y todos los europeos se ausentaron mientras Ahmadinejad arremetió contra Israel, ninguno de los representantes latinoamericanos abandonó el foro, lo que deja clara la postura, por otra parte habitual, de la diplomacia hemisférica en relación con el terrorismo yihadista que predica y practica Irán.
La política del “avestruz” -esconder la cabeza ante situaciones conflictivas- ha hecho que la mayoría de gobiernos del continente no se definan en relación con temas espinosos, ejemplo las FARC, algo que quedó claro en la declaración final de la XX cumbre del Grupo de Río a raíz de la crisis entre Colombia y Ecuador por el ataque a un campamento en territorio de este último país. En la misma, no se califica a los “insurgentes” ni de terroristas, algo que sí ha hecho la Unión Europea y los EEUU, ni de libertadores como sugirió en su momento el presidente de Venezuela y alguno de sus seguidores. Esto es, se ignora el problema presuponiendo incorrectamente que al desconocerlo, no existe.
Sin embargo, los ataques a intereses israelitas en los noventas en Argentina y a principios de este año en Venezuela, apuntan hacia un embrión continental, bastante desarrollado, de terrorismo yihadista. Los innumerables coqueteos de Chávez con Ahmadinejad y de este con otros presidentes de la órbita del ALBA, han revelado bastante el panorama como explica la financiación de Irán a la implementación de ciertos proyectos y el apoyo de los países citados a la política nuclear del oriental.
Irán está construyendo una peligrosa e inteligente rama de la política exterior uno de cuyos pilares es Venezuela y busca socios para expandirse al resto del continente. Dentro de ella puede estar la visita a Brasil. El objetivo final apunta hacia la apertura de un canal terrorista capaz de desestabilizar todo el continente y acercarse a territorio de los EEUU, algo similar a la estrategia que desembocó en la crisis de los misiles de Cuba. El silencio (o la irresponsabilidad), en ocasiones interesado, de los gobiernos latinoamericanos representa el mejor acicate para los constructores del modelo.
Recordemos que las bases del terrorismo yihadista no son únicamente la destrucción del Estado de Israel, sino de todo Occidente. Olvidarlo puede traer nefastas consecuencias en el mediano plazo y tener que lamentar en el futuro la no adopción de medidas de hecho y el coqueteo con países extremistas. Brasil tiene próximamente la oportunidad de dejar las cosas claras y tomar una postura firme, salvo que se quiera interpretar como una visita por “encargo” de Obama, algo que también se especuló con el acercamiento a Cuba. Veremos que ocurre.
lunes, 20 de abril de 2009
Comediantes
Rescatan ideas caducas que se demostraron fracasadas y utilizan la interpretación y el melodrama para confundir cada vez más a la audiencia. De la insufrible e inacabable verborrea de Castro, se ha pasado a la ocurrencia pueril y provocativa de Chávez. Otros, se sitúan en un punto intermedio de la línea: Morales, Ortega, Correa, la pareja Kistchner, no han desperdiciado ninguna oportunidad para imitar y querer superar a sus mentores.
La última farsa ha sido la del boliviano-bolivariano declarándose en huelga de hambre, como por años hicieron los criminales en las cárceles. Abandonar el cargo y cruzarse de brazos en señal de protesta termina por ser un delito y una pura pantomima de niño cagón y mal educado a la que no debería llegar ningún jefe de Estado, que se precie naturalmente. En el candelero también ha estado el presidente y ex obispo Lugo, “cumplidor y recto” y con voto de castidad, pero forzado a reconocer a su hijo bajo presión de la madre, con quien parece mantuvo relaciones durante diez años, aún cuando ella era menor de edad.
El populismo siempre ha sido falaz, embustero y oportunista, cómo no puede ser de otra forma. Sus dirigentes han empleado un doble discurso interesado en beneficio propio. Lo hizo Stalin, lo profundizó Hitler y lo han continuado mejorando muchos imitadores desde entonces, con el agravante de que a ninguno le tembló el pulso para aniquilar a cientos, miles o millones de personas, aunque luego hayan querido escribir la historia (y lo sigan haciendo) de forma diferente.
La nueva izquierda, ese denominado socialismo del siglo XXI, por muy renovado que se nos venda, no ha podido superar la actuación folclórica y el discurso fácil, prepotente, amañado y amparado en el colectivismo, donde es sencillo ocultarse y difícil identificar al responsable. Se creen los campeones de los derechos humanos y dicen preocuparse por las injusticias, los abusos, los pobres, las mujeres y los grupos más vulnerables y desfavorecidos, cuando en realidad son incapaces de mostrar respeto, aplicar justicia y observar la ley. ¿Qué esperar de esa clase de dirigentes?. Sus discursos están en las antípodas de sus acciones. Predican una cosa, pero para sustentar la farsa y el show mediático, aprovechan las circunstancias, el momento y la buena fe de la gente y adornan sus vacías actuaciones con gestos, palabras y colorido variopinto.
Quienes aspiran a ser como ellos, pero todavía no han incursionado en ese club de dementes, aparecen sin aviso en lugares públicos -como playas- o “regalan”, con dinero ajeno, vajillas y estufas de gas, eso sí con decenas de fotógrafos presentes que publican cientos de imágenes de la “sorpresiva y generosa” visita del mandatario. Propaganda pajera en pareja, con voluntad de imitar a aquellos otros destacados comediantes. Cuando los cachan, inventan conspiraciones y complots sobre asesinatos, con lo que justifican otro montón de barbaridades posteriores. El copy-paste no tiene límites y la payasada política, parece que tampoco.
Aspiran a ser líderes, pero no dan la talla. Les viene grande el cargo, tienen miedo a tomar decisiones y no asumen responsabilidades. Quieren, pero no pueden. Piensan que la historia los situará en un lugar de honor, sin darse cuenta que el tiempo solo pone a las personas en el sitio que realmente les corresponde. Émulos de héroes que se quedaron al principio de la lectura del cuento y en las primeras viñetas del comic, aunque creen que siguen avanzando a galope por la llanura para salvar a la humanidad. !Pobrecillos!,…., pero nosotros que los tenemos que soportar.
La última farsa ha sido la del boliviano-bolivariano declarándose en huelga de hambre, como por años hicieron los criminales en las cárceles. Abandonar el cargo y cruzarse de brazos en señal de protesta termina por ser un delito y una pura pantomima de niño cagón y mal educado a la que no debería llegar ningún jefe de Estado, que se precie naturalmente. En el candelero también ha estado el presidente y ex obispo Lugo, “cumplidor y recto” y con voto de castidad, pero forzado a reconocer a su hijo bajo presión de la madre, con quien parece mantuvo relaciones durante diez años, aún cuando ella era menor de edad.
El populismo siempre ha sido falaz, embustero y oportunista, cómo no puede ser de otra forma. Sus dirigentes han empleado un doble discurso interesado en beneficio propio. Lo hizo Stalin, lo profundizó Hitler y lo han continuado mejorando muchos imitadores desde entonces, con el agravante de que a ninguno le tembló el pulso para aniquilar a cientos, miles o millones de personas, aunque luego hayan querido escribir la historia (y lo sigan haciendo) de forma diferente.
La nueva izquierda, ese denominado socialismo del siglo XXI, por muy renovado que se nos venda, no ha podido superar la actuación folclórica y el discurso fácil, prepotente, amañado y amparado en el colectivismo, donde es sencillo ocultarse y difícil identificar al responsable. Se creen los campeones de los derechos humanos y dicen preocuparse por las injusticias, los abusos, los pobres, las mujeres y los grupos más vulnerables y desfavorecidos, cuando en realidad son incapaces de mostrar respeto, aplicar justicia y observar la ley. ¿Qué esperar de esa clase de dirigentes?. Sus discursos están en las antípodas de sus acciones. Predican una cosa, pero para sustentar la farsa y el show mediático, aprovechan las circunstancias, el momento y la buena fe de la gente y adornan sus vacías actuaciones con gestos, palabras y colorido variopinto.
Quienes aspiran a ser como ellos, pero todavía no han incursionado en ese club de dementes, aparecen sin aviso en lugares públicos -como playas- o “regalan”, con dinero ajeno, vajillas y estufas de gas, eso sí con decenas de fotógrafos presentes que publican cientos de imágenes de la “sorpresiva y generosa” visita del mandatario. Propaganda pajera en pareja, con voluntad de imitar a aquellos otros destacados comediantes. Cuando los cachan, inventan conspiraciones y complots sobre asesinatos, con lo que justifican otro montón de barbaridades posteriores. El copy-paste no tiene límites y la payasada política, parece que tampoco.
Aspiran a ser líderes, pero no dan la talla. Les viene grande el cargo, tienen miedo a tomar decisiones y no asumen responsabilidades. Quieren, pero no pueden. Piensan que la historia los situará en un lugar de honor, sin darse cuenta que el tiempo solo pone a las personas en el sitio que realmente les corresponde. Émulos de héroes que se quedaron al principio de la lectura del cuento y en las primeras viñetas del comic, aunque creen que siguen avanzando a galope por la llanura para salvar a la humanidad. !Pobrecillos!,…., pero nosotros que los tenemos que soportar.
domingo, 12 de abril de 2009
!Bajate de mi moto!
Si llevaba en moto a su hijo al colegio, o a su novia o esposa al trabajo, se le acabo el chance. El Gobierno ha decidido que únicamente puede ir un pasajero en motocicleta y además debe portar un chaleco reflectante color amarillo y un casco protector, ambos rotulados con el número de la placa.
Dicen que funciona en Colombia. !Claro!, como los buses, la policía, los hospitales, el Gobierno y otras instituciones que aquí ni chicha ni limonada. Copiar lo que otros hacen no necesariamente es lo mejor y siempre evidencia una importante carencia de ideas propias. Si sirviera, deberían emular la infraestructura de otros países, aprender por qué les funciona el transporte público, cómo hacer eficiente a la Policía y a los jueces y, sobre todo, imitar la honradez y la transparencia de políticos y funcionarios o aprender a renunciar cuando no se actúa correctamente, entre otras muchas genialidades. Puestos a plagiar, hagámoslo con cosas importantes.
El padre de familia que transportaba a sus hijos al colegio en una de esas 600 mil motos que hay en el país, ahora deberá pagar transporte, infringir la norma y arriesgarse a que lo sancionen o llevarlos corriendo, para de paso fomentar el deporte nacional. Si era de los que daba un aventón al trabajo a la mujer de su vida, se le acabó el conecte amigo. Ella tendrá que ir andando, arriesgarse a morir en bus o quizás opte por buscarse un novio con carro. Nuestros eminentes políticos han obviado, como siempre, las connotaciones negativas de sus magistrales inspiraciones, idilio incluido. Y, ¡cómo no!, han trasladado el costo de sus ocurrencias al usuario que tendrá que comprar chaleco y casco, y rotularlos. La ineficiencia a que nos tienen acostumbrados le cuesta a usted el doble. ¿Veamos de quien es la empresa que comienza a ofrecer esas innovaciones?.
Qué más da lo que exijan si el tema es que la PNC no tiene capacidad de identificar y arrestar al delincuente y cuando lo hace otros lo dejan libre. El problema persistirá porque no se ejerce la necesaria autoridad. Todavía circulan carros con placas antiguas, entre ellos uno del cuerpo diplomático, y sin embargo ahí están. Muchos de los vehículos de narcos son conocidos y no es obstáculo para que circulen libremente, sin que nadie los detenga, algunos hasta con armas de grueso calibre en el interior y cargados no precisamente de personas. Los asesinos cambiarán de forma de actuar o seguirán cometiendo sus fechorías utilizando placas falsas, que es lo más común y lo que suelen hacer, o robarán la moto, el chaleco y el casco.
Siguen pensando que la solución es legislar, cuando la clave está en hacer cumplir las leyes. Es más fácil emitir una tonta norma y vender la idea de que están haciendo algo que admitir que, a pesar de tener la responsabilidad, no están cumpliendo con su deber. ¿Qué harán en el Puerto de San José?. ¿Vestirán a los de la caravana del zorro de chapulines amarillos?. ¿Quién obligará al vicepresidente a que se ponga el chaleco cuando motee?. Lo siento por los moteros de corazón y por los amantes de las Harleys. Se les acabó la chumpa de cuero y el pañuelo a la cabeza y, lo peor e irreparable: la chica aparente en el sillón trasero. Nuestros insignes políticos han decidido que vistan como Drag Queens, una auténtica huecada para esos grandes roqueros de los 70's.
¡Bajate pues, de mi moto!.
Dicen que funciona en Colombia. !Claro!, como los buses, la policía, los hospitales, el Gobierno y otras instituciones que aquí ni chicha ni limonada. Copiar lo que otros hacen no necesariamente es lo mejor y siempre evidencia una importante carencia de ideas propias. Si sirviera, deberían emular la infraestructura de otros países, aprender por qué les funciona el transporte público, cómo hacer eficiente a la Policía y a los jueces y, sobre todo, imitar la honradez y la transparencia de políticos y funcionarios o aprender a renunciar cuando no se actúa correctamente, entre otras muchas genialidades. Puestos a plagiar, hagámoslo con cosas importantes.
El padre de familia que transportaba a sus hijos al colegio en una de esas 600 mil motos que hay en el país, ahora deberá pagar transporte, infringir la norma y arriesgarse a que lo sancionen o llevarlos corriendo, para de paso fomentar el deporte nacional. Si era de los que daba un aventón al trabajo a la mujer de su vida, se le acabó el conecte amigo. Ella tendrá que ir andando, arriesgarse a morir en bus o quizás opte por buscarse un novio con carro. Nuestros eminentes políticos han obviado, como siempre, las connotaciones negativas de sus magistrales inspiraciones, idilio incluido. Y, ¡cómo no!, han trasladado el costo de sus ocurrencias al usuario que tendrá que comprar chaleco y casco, y rotularlos. La ineficiencia a que nos tienen acostumbrados le cuesta a usted el doble. ¿Veamos de quien es la empresa que comienza a ofrecer esas innovaciones?.
Qué más da lo que exijan si el tema es que la PNC no tiene capacidad de identificar y arrestar al delincuente y cuando lo hace otros lo dejan libre. El problema persistirá porque no se ejerce la necesaria autoridad. Todavía circulan carros con placas antiguas, entre ellos uno del cuerpo diplomático, y sin embargo ahí están. Muchos de los vehículos de narcos son conocidos y no es obstáculo para que circulen libremente, sin que nadie los detenga, algunos hasta con armas de grueso calibre en el interior y cargados no precisamente de personas. Los asesinos cambiarán de forma de actuar o seguirán cometiendo sus fechorías utilizando placas falsas, que es lo más común y lo que suelen hacer, o robarán la moto, el chaleco y el casco.
Siguen pensando que la solución es legislar, cuando la clave está en hacer cumplir las leyes. Es más fácil emitir una tonta norma y vender la idea de que están haciendo algo que admitir que, a pesar de tener la responsabilidad, no están cumpliendo con su deber. ¿Qué harán en el Puerto de San José?. ¿Vestirán a los de la caravana del zorro de chapulines amarillos?. ¿Quién obligará al vicepresidente a que se ponga el chaleco cuando motee?. Lo siento por los moteros de corazón y por los amantes de las Harleys. Se les acabó la chumpa de cuero y el pañuelo a la cabeza y, lo peor e irreparable: la chica aparente en el sillón trasero. Nuestros insignes políticos han decidido que vistan como Drag Queens, una auténtica huecada para esos grandes roqueros de los 70's.
¡Bajate pues, de mi moto!.
lunes, 6 de abril de 2009
Bla..., bla..., bla.
Sonriente, eufórico y satisfecho se vio al presidente en televisión al declarar que ¡por fin!, el plan de seguridad, aquel que le diseñaron los “expertos” de las iglesias, el procurador y el rector de la USAC, estaba históricamente consensuado para ponerlo en marcha con los otros poderes del Estado. Sin embargo, hay que esperar al 15 de abril, para que la Semana Santa no le reste protagonismo y se pueda lanzar, a bombo y platillo. Asesinan a quince personas diarias, pero la propaganda tiene prioridad. He ahí lo importante.
Me pregunto qué sería del plan de seguridad que nos prometió tanto en la campaña electoral, como de aquellos otros que estaba elaborando y que a los cien días pidió que tuviéramos paciencia para ver los resultados, plazo que luego se prolongó a los seis meses y de ahí pasó a Navidad y al 2009. Ahora, con insistencia contumaz, burlona y un tanto grotesca, vuelve a ponerle fecha a la paciencia, esta vez hasta junio. Después, veremos hasta donde dilata nuevamente su inútil esperanza y abusa de nuestro aguante.
Carecía de un programa cuando era candidato y enfrentaba a su rival con el lema de que iba a conseguir la seguridad con inteligencia. No hubo nada de lo segundo y como era la condición esencial para cumplir con lo primero, todo este tiempo ha sido estéril.
Lo que han hecho los “cuatro fantásticos”, es proponer una serie de políticas y estrategias y eso en modo alguno eso es un plan que nos arregle los problemas de cada día. Se limitan a tomar medidas de esas que dicen que cambian “la estructura”. Con dos ministerios, comisiones varias de supervisión y otras entelequias, al final estaremos igual. Eso sí, falto tiempo para recordarnos que necesita más recursos, cuando hace unos días a Gobernación le sobraban millones, a la fecha no se ha ejecutado el presupuesto para seguridad y, para colmo, se han gastado en dos meses cerca de 140 millones en propaganda. ¡Queda clara la prioridad!.
¿Quién cree usted, señor Presidente, que es el responsable de esos más de siete mil asesinados ocurridos en lo que va de gestión del Gobierno de Álvaro Colom?. Pide ayuda, reúne a los embajadores y se lamenta por doquier de cómo lo persiguen y pretenden desestabilizarlo, sin reflexionar sobre la responsabilidad de su administración por no haber aplicado ninguna medida en el sector seguridad. ¿Hay que recordarle que la omisión y la inacción, también son formas delictivas?.
Acostumbra a echar la culpa a los gobiernos anteriores, no le quito razón, pero tuvo diez años para preparar un pinche plan, ya lleva más de quince meses en el poder, ha tenido tres ministros en esa área, varios viceministros e igual número de directores de policía y sigue con los cambios. En el sistema penitenciario y en Defensa el número de rotaciones ha sido similar y la ampliación del Ejército que prometió todavía no la ha realizado. ¿Cuántos asesinatos más tienen que ocurrir para que tome una decisión y adopte alguna medida?. ¿Cuánto más tiene que caer su popularidad para que reaccione?. ¡Déjese de discursos fáciles, quejumbrosos e improvisados y actúe!.
Dispone de todos los medios y tiene la necesaria autoridad, pero no toma decisiones, le falta voluntad y parece que asumir responsabilidades no es lo suyo, en cualquier empresa hace tiempo habría sido despedido. No siga con sermones vacíos ni genere más expectativas en un tema tan trascendente al que no le entra por una única razón: no le da la gana. Y punto.
Me pregunto qué sería del plan de seguridad que nos prometió tanto en la campaña electoral, como de aquellos otros que estaba elaborando y que a los cien días pidió que tuviéramos paciencia para ver los resultados, plazo que luego se prolongó a los seis meses y de ahí pasó a Navidad y al 2009. Ahora, con insistencia contumaz, burlona y un tanto grotesca, vuelve a ponerle fecha a la paciencia, esta vez hasta junio. Después, veremos hasta donde dilata nuevamente su inútil esperanza y abusa de nuestro aguante.
Carecía de un programa cuando era candidato y enfrentaba a su rival con el lema de que iba a conseguir la seguridad con inteligencia. No hubo nada de lo segundo y como era la condición esencial para cumplir con lo primero, todo este tiempo ha sido estéril.
Lo que han hecho los “cuatro fantásticos”, es proponer una serie de políticas y estrategias y eso en modo alguno eso es un plan que nos arregle los problemas de cada día. Se limitan a tomar medidas de esas que dicen que cambian “la estructura”. Con dos ministerios, comisiones varias de supervisión y otras entelequias, al final estaremos igual. Eso sí, falto tiempo para recordarnos que necesita más recursos, cuando hace unos días a Gobernación le sobraban millones, a la fecha no se ha ejecutado el presupuesto para seguridad y, para colmo, se han gastado en dos meses cerca de 140 millones en propaganda. ¡Queda clara la prioridad!.
¿Quién cree usted, señor Presidente, que es el responsable de esos más de siete mil asesinados ocurridos en lo que va de gestión del Gobierno de Álvaro Colom?. Pide ayuda, reúne a los embajadores y se lamenta por doquier de cómo lo persiguen y pretenden desestabilizarlo, sin reflexionar sobre la responsabilidad de su administración por no haber aplicado ninguna medida en el sector seguridad. ¿Hay que recordarle que la omisión y la inacción, también son formas delictivas?.
Acostumbra a echar la culpa a los gobiernos anteriores, no le quito razón, pero tuvo diez años para preparar un pinche plan, ya lleva más de quince meses en el poder, ha tenido tres ministros en esa área, varios viceministros e igual número de directores de policía y sigue con los cambios. En el sistema penitenciario y en Defensa el número de rotaciones ha sido similar y la ampliación del Ejército que prometió todavía no la ha realizado. ¿Cuántos asesinatos más tienen que ocurrir para que tome una decisión y adopte alguna medida?. ¿Cuánto más tiene que caer su popularidad para que reaccione?. ¡Déjese de discursos fáciles, quejumbrosos e improvisados y actúe!.
Dispone de todos los medios y tiene la necesaria autoridad, pero no toma decisiones, le falta voluntad y parece que asumir responsabilidades no es lo suyo, en cualquier empresa hace tiempo habría sido despedido. No siga con sermones vacíos ni genere más expectativas en un tema tan trascendente al que no le entra por una única razón: no le da la gana. Y punto.
lunes, 30 de marzo de 2009
Héroes y villanos
El gobierno continúa apropiándose de la memoria de personas fallecidas en diferentes circunstancias y elevándolas a la categoría de héroes nacionales. Hacen homenajes, piden perdón público, distinguen a familiares y entorno y, de paso, se apuntan un tanto político con autoritario descaro y preocupante sesgo.
El conflicto armado interno, o como se quiera denominar, impactó en todo el país y en varias generaciones. Algunas personas fallecieron, otras quedaron mutiladas, muchas traumadas y la totalidad de la población sufrió, en mayor o menor medida, las consecuencias derivadas de cualquier enfrentamiento armado. Todos en esos largos años, sin excepción, fueron víctimas. Sin embargo, se identifica a algunos y se oculta al resto de forma terriblemente interesada. Continúan abriendo ataúdes de victimas “buenas” en un solo lado del cementerio. Las “malas”, siguen enterradas.
Muchos fueron soldados, no hablo de oficiales, sino de sencillos ciudadanos que prestaban su servicio militar en distintos lugares del país. Salieron de sus aldeas con las ilusiones de un veinteañero y el deseo de superarse, como otros muchos. Lamentablemente, también como otros, no regresaron. Dejaron padres desolados, hermanos tristes e incluso esposa e hijos huérfanos. Hoy casi nadie los recuerda excepto en comentarios críticos o incluso despectivos.
El primer fallecido del conflicto fue un militar, el subteniente Ruano. Luego hubo otros asesinados, como el coronel Oliva y su pequeño nieto, el coronel Villagrán y su ayudante, masacrados tras un discurso en la Fuerza Aérea al recibir a soldados fallecidos o el teniente coronel Ayuso muerto con un tiro de gracia. También civiles, como el embajador de los EEUU Gordon Mein de quien se cumplieron 40 años el pasado agosto o el embajador alemán Karl von Spreti, secuestrado y asesinado en 1970, después de escribir una memorable carta a su hijo Alessandro de doce años. Y muchos miles más. ¿Quién se ha acordado de ellos?. ¿Acaso son villanos?, o no cuentan con el grado de sacrificio y heroísmo de aquellos otros que el gobierno distingue.
Nos muestran muertos de primera y otros de segunda o tercera. A los primeros se les dignifica, a los segundos se las ignora y humilla. Quienes promueven estos actos ocupan cargos públicos y muchos estuvieron en el bando de aquellos que asesinaron a los ahora olvidados o rondaron por días algún helicóptero caído para ver si remataban a sus ocupantes. Son como los sepulcros blanqueados del evangelio de San Mateo: relucientes por fuera, pero llenos de podredumbre repugnante y vomitiva en su interior. Aprovechan su posición para parcializar los homenajes. Mientras, estimulan el discurso del perdón y del reconocimiento a las “victimas”, pero con tal sesgo que pierde toda su credibilidad y razón de ser. ¿Quién paga todo esto y de dónde procede el dinero?. ¿Qué costo tiene la propaganda?. ¿Dónde está la escasez de recursos?.
Los Tiempos de Solidaridad son pura charlatanería. Hay toda una estrategia de expoliación de la memoria histórica en beneficio propio y un rescate interesado del conflicto, lo que obedece a torcidas actuaciones con un grado de hipocresía sin precedentes que promueve el enfrentamiento, genera nuevos problemas y marca un derrotero peligroso. La manipulación de la historia, ahora que se comienza a desvelar tal cual fue, sigue siendo un objetivo prioritario de ciertos sectores que no terminan de aceptar el fracaso de sus equivocadas y trasnochadas ideas ni la responsabilidad de lo que hicieron. Mientras buscan y fabrican sus héroes, cada día muere más gente… y más… y más…¿Quién fomenta la desestabilización?.
El conflicto armado interno, o como se quiera denominar, impactó en todo el país y en varias generaciones. Algunas personas fallecieron, otras quedaron mutiladas, muchas traumadas y la totalidad de la población sufrió, en mayor o menor medida, las consecuencias derivadas de cualquier enfrentamiento armado. Todos en esos largos años, sin excepción, fueron víctimas. Sin embargo, se identifica a algunos y se oculta al resto de forma terriblemente interesada. Continúan abriendo ataúdes de victimas “buenas” en un solo lado del cementerio. Las “malas”, siguen enterradas.
Muchos fueron soldados, no hablo de oficiales, sino de sencillos ciudadanos que prestaban su servicio militar en distintos lugares del país. Salieron de sus aldeas con las ilusiones de un veinteañero y el deseo de superarse, como otros muchos. Lamentablemente, también como otros, no regresaron. Dejaron padres desolados, hermanos tristes e incluso esposa e hijos huérfanos. Hoy casi nadie los recuerda excepto en comentarios críticos o incluso despectivos.
El primer fallecido del conflicto fue un militar, el subteniente Ruano. Luego hubo otros asesinados, como el coronel Oliva y su pequeño nieto, el coronel Villagrán y su ayudante, masacrados tras un discurso en la Fuerza Aérea al recibir a soldados fallecidos o el teniente coronel Ayuso muerto con un tiro de gracia. También civiles, como el embajador de los EEUU Gordon Mein de quien se cumplieron 40 años el pasado agosto o el embajador alemán Karl von Spreti, secuestrado y asesinado en 1970, después de escribir una memorable carta a su hijo Alessandro de doce años. Y muchos miles más. ¿Quién se ha acordado de ellos?. ¿Acaso son villanos?, o no cuentan con el grado de sacrificio y heroísmo de aquellos otros que el gobierno distingue.
Nos muestran muertos de primera y otros de segunda o tercera. A los primeros se les dignifica, a los segundos se las ignora y humilla. Quienes promueven estos actos ocupan cargos públicos y muchos estuvieron en el bando de aquellos que asesinaron a los ahora olvidados o rondaron por días algún helicóptero caído para ver si remataban a sus ocupantes. Son como los sepulcros blanqueados del evangelio de San Mateo: relucientes por fuera, pero llenos de podredumbre repugnante y vomitiva en su interior. Aprovechan su posición para parcializar los homenajes. Mientras, estimulan el discurso del perdón y del reconocimiento a las “victimas”, pero con tal sesgo que pierde toda su credibilidad y razón de ser. ¿Quién paga todo esto y de dónde procede el dinero?. ¿Qué costo tiene la propaganda?. ¿Dónde está la escasez de recursos?.
Los Tiempos de Solidaridad son pura charlatanería. Hay toda una estrategia de expoliación de la memoria histórica en beneficio propio y un rescate interesado del conflicto, lo que obedece a torcidas actuaciones con un grado de hipocresía sin precedentes que promueve el enfrentamiento, genera nuevos problemas y marca un derrotero peligroso. La manipulación de la historia, ahora que se comienza a desvelar tal cual fue, sigue siendo un objetivo prioritario de ciertos sectores que no terminan de aceptar el fracaso de sus equivocadas y trasnochadas ideas ni la responsabilidad de lo que hicieron. Mientras buscan y fabrican sus héroes, cada día muere más gente… y más… y más…¿Quién fomenta la desestabilización?.
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