No es caprichoso que la función esencial del Gobierno sea proporcionar seguridad y justicia. Sin ellas, la libertad y los derechos del ser humano se encuentran comprometidos, restringidos o anulados. No se puede ejercer la libre locomoción mientras se produzcan asaltos o asesinatos en cada esquina. Tampoco la libertad de expresión, si por ello te agreden y el delito queda impune. Mucho menos el libre intercambio de bienes y servicios, cuando las garantías jurídicas no existen y ni hablar del respeto a la propiedad privada si invade impunemente tu lugar de residencia. No es gratuito el permanente reclamo al Gobierno para que tome medidas urgentes que reduzcan los niveles ascendentes de criminalidad y concentre su atención en esa área de la gestión pública.
Invertir (tiempo y recursos) en seguridad y justicia tiene una reversión directa y concreta: la creación de un clima de percepción de tranquilidad que permita emprender intercambios libres sometidos a un marco legal que asegure la confianza y promueva un ambiente propicio para la inversión y el consecuente desarrollo. Sin embargo, la actual administración continúa desviando fondos a otras áreas y se recrean en esa diplomacia de la “agenda positiva” que niega la triste, nefasta y fracasada realidad, mientras publicitan lo “bueno y bonito” (que no barato) de su labor, sustentado en visiones fantasiosas y artificiales, cuando no falsas.
Escalar algunos niveles de seguridad y justicia, no es complejo. Implementen las extradiciones inmediatas, algo que temen los delincuentes organizados. No solo porque afuera los vayan a juzgar más duramente sino porque rompe sus redes mafiosas y se les desconecta de su entorno criminal. Pongan orden en las prisiones siguiendo una política transparente, sin privilegios y de cero tolerancia con los infractores y muden frecuentemente a los pandilleros de cárcel para que las clicas no estén juntas en los mismos centros. Denunciemos esa nueva clase social de la narco-oligarquía, personas sin oficio conocido que adquieren grandes mansiones, manejan vehículos de lujo o se pavonean de su riqueza en aldeas donde reina la pobreza. Corten el flujo injustificado de sumas de dinero de las que nadie conoce su procedencia y no puede justificarse. Hagamos cumplir y respetar las leyes. En resumen: hagan algo, más allá del autismo, la cobardía o la resignación de costumbre, ya que optaron por asumir la responsabilidad del ejercicio del poder.
No vale la inacción, la pasividad, la dejadez ni mucho menos la connivencia para que estos temas los arregle la comunidad internacional. La CIGIG ha evidenciado que se pueden hacer ciertas cosas, pero como no se ha fortalecido el engranaje nacional, se ha reducido el nivel de eficiencia porque las fiscalías y el sistema judicial terminan por esperar resultados de aquellos y se crea un clima en el que cada vez trabajan menos, esperando que otros lo hagan y evitando críticas a su labor o ceses. La solución no es la pena de muerte (ya mueren demasiados) ni los jueces sin rostro, que algunos reclaman, sino los jueces con huevos. Tampoco seguir pidiendo desde el gobierno paciencia, conformismo o más recursos cuando no se tienen iniciativas claras ni prioridades establecidas en esta área.
Debemos asumir que esto es trascendental para la libertad, el desarrollo y el ejercicio de los derechos del ser humano o seguiremos conformes con propuesta inútiles, ineficientes, descaradas, partidarias e interesadas, propias de charlatanes que llegaron sin planes, ideas y no cuentan con la inteligencia ni con la voluntad para superar el escollo ¡Aguántense!, no es la respuesta.
Este es un blog personal donde se editan las columnas de opinion (y otras) que semanalmente publico en el diario PRENSA LIBRE de Guatemala. La idea es generar un espacio de debate y opinión con los lectores, de forma que la libertad de expresión sea en doble sentido.
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lunes, 26 de julio de 2010
lunes, 19 de julio de 2010
Pre fraude
Las gravísimas irregularidades que se han presentado en relación con el Registro Nacional de Personas (RENAP) y los sucios y oscuros negocios de determinados directivos que también se han evidenciado, descubren un sistema corrupto hasta lo más profundo. Hay general desconfianza en que los documentos personales de identificación (DPI) pueden no ser lo fiables que nos dijeron y varias denuncias en el MP dejan entrever manipulaciones, cuando no duplicidades, venta de certificaciones y otros chanchullos propios de inescrupulosos, mafiosos y delincuentes asociados, de esos que debería investigar CICIG.
No queda de otra que reclamar a gritos una auditoría pública y urgente del RENAP. No es posible ir a un proceso electoral donde se cuestiona lo esencial: la identidad de las personas que ejercerán el derecho al voto. Es preciso entrarle a fondo al DPI y al padrón electoral. El TSE debe liderar este proceso con acompañamiento de la mayoría de sectores y hay que hacerlo ¡ya! La tercera pata de esta saga de despropósitos la constituye los programas de “Confusión Social” que lidera, ahora bajo cuerda, la esposa del presidente y todo el amañamiento en relación con expedición de cédulas, empadronamientos y votos condicionados, también denunciado.
En cualquier elección, sobre todo en aquellas que se ganan por unos miles de votos, esas variables constituyen, sin duda, una línea estrategia de trabajo elaborada, seguida y manipulada por quienes quieren quedarse con el país, al estilo de los dictadorzuelos del momento y siguiendo sus mismas maniobras. Es hora de que todos los sectores sociales aboguen por asegurar una base mínima de parámetros y fundamentos que no pueden faltar en cualquier sistema democrático, sin importar la tendencia política. No debe ser actitud conformarse con lo que tenemos y llegar a un proceso electoral en el que las condiciones no sean iguales sino que favorezcan, únicamente, a quienes han tenido el tiempo, la habilidad y el descaro de ir toqueteando maliciosamente esas bases sustanciales y necesarias.
El Congreso, como de costumbre, ha reaccionado tarde a lo que los medios de comunicación venían denunciando por tiempo. Ahora, los diversos sectores sociales no deben desperdiciar un solo instante y comenzar a reclamar, exigir y poner en marcha auditorias que permitan detectar en qué momento y con qué grado de transparencia estamos en relación con el DPI, el padrón electoral y el clientelismo político de los programas sociales que promueve el Gobierno. No podemos dejarnos llevar por la corriente ni dormirnos, mientras continúa -algo ya probado- manipulándose el sistema democrático.
No es solo labor de algunos, más bien una sentida necesidad de todos y fundamentalmente de los partidos políticos que quieren competir en igualdad de condiciones. La tan traída comunidad internacional tiene mucho que decir a la hora de reconocer regímenes que no salgan de procesos electorales limpios, transparentes y sobre bases no cuestionables. De momento, no reunimos esas condiciones de credibilidad y no podemos llegar a unas elecciones en estas condiciones. Estamos a tiempo de ponerle remedio de lo contrario podemos lamentarnos por años, como ocurre en otros países. Hay que exigir los derechos individuales y promover la necesaria seguridad jurídica que requiere el proceso. El TSE cuenta todavía con un alto grado de credibilidad, lo que le permite promover y liderar estas iniciativas de forma que siga siendo un referente de pulcritud, limpieza y honestidad. ¡A trabajar!, pero sobre todo a arreglar lo que otros interesados han querido manipular y manosear, como siempre ocurre con los perdedores.
No queda de otra que reclamar a gritos una auditoría pública y urgente del RENAP. No es posible ir a un proceso electoral donde se cuestiona lo esencial: la identidad de las personas que ejercerán el derecho al voto. Es preciso entrarle a fondo al DPI y al padrón electoral. El TSE debe liderar este proceso con acompañamiento de la mayoría de sectores y hay que hacerlo ¡ya! La tercera pata de esta saga de despropósitos la constituye los programas de “Confusión Social” que lidera, ahora bajo cuerda, la esposa del presidente y todo el amañamiento en relación con expedición de cédulas, empadronamientos y votos condicionados, también denunciado.
En cualquier elección, sobre todo en aquellas que se ganan por unos miles de votos, esas variables constituyen, sin duda, una línea estrategia de trabajo elaborada, seguida y manipulada por quienes quieren quedarse con el país, al estilo de los dictadorzuelos del momento y siguiendo sus mismas maniobras. Es hora de que todos los sectores sociales aboguen por asegurar una base mínima de parámetros y fundamentos que no pueden faltar en cualquier sistema democrático, sin importar la tendencia política. No debe ser actitud conformarse con lo que tenemos y llegar a un proceso electoral en el que las condiciones no sean iguales sino que favorezcan, únicamente, a quienes han tenido el tiempo, la habilidad y el descaro de ir toqueteando maliciosamente esas bases sustanciales y necesarias.
El Congreso, como de costumbre, ha reaccionado tarde a lo que los medios de comunicación venían denunciando por tiempo. Ahora, los diversos sectores sociales no deben desperdiciar un solo instante y comenzar a reclamar, exigir y poner en marcha auditorias que permitan detectar en qué momento y con qué grado de transparencia estamos en relación con el DPI, el padrón electoral y el clientelismo político de los programas sociales que promueve el Gobierno. No podemos dejarnos llevar por la corriente ni dormirnos, mientras continúa -algo ya probado- manipulándose el sistema democrático.
No es solo labor de algunos, más bien una sentida necesidad de todos y fundamentalmente de los partidos políticos que quieren competir en igualdad de condiciones. La tan traída comunidad internacional tiene mucho que decir a la hora de reconocer regímenes que no salgan de procesos electorales limpios, transparentes y sobre bases no cuestionables. De momento, no reunimos esas condiciones de credibilidad y no podemos llegar a unas elecciones en estas condiciones. Estamos a tiempo de ponerle remedio de lo contrario podemos lamentarnos por años, como ocurre en otros países. Hay que exigir los derechos individuales y promover la necesaria seguridad jurídica que requiere el proceso. El TSE cuenta todavía con un alto grado de credibilidad, lo que le permite promover y liderar estas iniciativas de forma que siga siendo un referente de pulcritud, limpieza y honestidad. ¡A trabajar!, pero sobre todo a arreglar lo que otros interesados han querido manipular y manosear, como siempre ocurre con los perdedores.
lunes, 12 de julio de 2010
Esbirros
Fui protagonista de un lamentable suceso acontecido muy temprano en la Avda. de los Próceres. Una patrulla de la PNC con luces y sirena pedía paso que le iba siendo dado por los pacientes conductores que en sus vehículos saturaban a esa hora las tres vías en dirección al Obelisco. Detrás, desquiciados, tres automóviles de esos que usan funcionarios públicos pretendían obviar que los carriles estaban ocupados y se atravesaban peligrosamente adelantando, apartando y casi golpeando a los vehículos, entre ellos el mío. El último intento rebasar y cruzó de uno a otro carril hasta que perdió el control, hizo un par de fintas, casi invadió la acera y ante la pitada de los conductores, uno de los guardaespaldas sacó amenazante su arma automática por la ventanilla trasera izquierda. Al llegar a la sexta avenida cruzaron el bulevar veloz y peligrosamente a la izquierda por un lugar prohibido. Un espectáculo de atrevimiento e irresponsabilidad. ¿Con qué derecho creen que pueden obviar el tráfico intenso que los demás ciudadanos soportamos? ¿Quiénes son para avasallar a los que madrugan y esperan su turno pacientemente?
Decía un amigo mío que no hay nada como darle una gorra o un traje a un bobo, porque enseguida se cree alguien. Ocurre con muchos funcionarios. Llegan al poder y con gorra o con traje piensan que pueden abusar de quienes les eligieron y pagan sus excentricidades. Los vemos de todo tipo: los que invierten dinero público desde el Congreso, los que se van de vacaciones con su secretaria, los que usan y abusan de celulares, vehículos o gasolina, los que pagan comidas en restaurantes de lujo con vino de primera y los que están en busca y captura por cosas que todavía no sabemos. Torpes antes, pero pilas y chispudos una vez se ponen el traje y se sienten “don autoridad”.
En seguridad no es diferente. Dotados de arma y placa se creen Agente 007 sin darse cuenta que apenas llegan a Súper Agente 86. Son irresponsables y ocasionalmente en lugar de proteger matan, asustan o agreden. No saben emplear los medios con los que cuentan ni tienen el criterio para hacerlo. Dejan de ser servidores públicos para convertirse en abusadores públicos y ocultan tras su apariencia frustración, incapacidad o inmadurez. No son profesionales de nada y suelen estar ahí por pago de favores o previas inversiones políticas. Si aquel “guardaespaldas”, en una de las maniobras temerarias y delicadas que hizo el vehículo, hubiera accionado el arma que asomó por la ventanilla, estaríamos muertos más de uno y seguro que como en el caso del vehículo del Ministerio de Gobernación que atropelló y mató a una persona que tranquilamente circulaba por la acera, nunca sabríamos qué pasó ni que irresponsable autoridad iba dentro. Asesinan diariamente a una veintena de ciudadanos ¡como para que fuerzas encargadas de protección actúen de forma que puedan morir más! Pagamos su salario, los carros que manejan y las armas que portan y debemos exigirles. No más irresponsabilidad, impunidad ni cobertura de negligencias.
Denuncié el hecho a la oficina de responsabilidad policial minutos después (teléfono 4065-1502). La placa del vehículo que casi termina provocando victimas es P-743DPS, la hora exacta las 7.18 am del martes 5 de julio y además, en la página de la municipalidad, tiene 8 remisiones impagadas desde 2009 por exceso de velocidad. No hay excusas para investigar y actuar, salvo la inacción ante este tipo de abusos delictivos !No esperemos que mate a nadie para lamentarnos!
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Decía un amigo mío que no hay nada como darle una gorra o un traje a un bobo, porque enseguida se cree alguien. Ocurre con muchos funcionarios. Llegan al poder y con gorra o con traje piensan que pueden abusar de quienes les eligieron y pagan sus excentricidades. Los vemos de todo tipo: los que invierten dinero público desde el Congreso, los que se van de vacaciones con su secretaria, los que usan y abusan de celulares, vehículos o gasolina, los que pagan comidas en restaurantes de lujo con vino de primera y los que están en busca y captura por cosas que todavía no sabemos. Torpes antes, pero pilas y chispudos una vez se ponen el traje y se sienten “don autoridad”.
En seguridad no es diferente. Dotados de arma y placa se creen Agente 007 sin darse cuenta que apenas llegan a Súper Agente 86. Son irresponsables y ocasionalmente en lugar de proteger matan, asustan o agreden. No saben emplear los medios con los que cuentan ni tienen el criterio para hacerlo. Dejan de ser servidores públicos para convertirse en abusadores públicos y ocultan tras su apariencia frustración, incapacidad o inmadurez. No son profesionales de nada y suelen estar ahí por pago de favores o previas inversiones políticas. Si aquel “guardaespaldas”, en una de las maniobras temerarias y delicadas que hizo el vehículo, hubiera accionado el arma que asomó por la ventanilla, estaríamos muertos más de uno y seguro que como en el caso del vehículo del Ministerio de Gobernación que atropelló y mató a una persona que tranquilamente circulaba por la acera, nunca sabríamos qué pasó ni que irresponsable autoridad iba dentro. Asesinan diariamente a una veintena de ciudadanos ¡como para que fuerzas encargadas de protección actúen de forma que puedan morir más! Pagamos su salario, los carros que manejan y las armas que portan y debemos exigirles. No más irresponsabilidad, impunidad ni cobertura de negligencias.
Denuncié el hecho a la oficina de responsabilidad policial minutos después (teléfono 4065-1502). La placa del vehículo que casi termina provocando victimas es P-743DPS, la hora exacta las 7.18 am del martes 5 de julio y además, en la página de la municipalidad, tiene 8 remisiones impagadas desde 2009 por exceso de velocidad. No hay excusas para investigar y actuar, salvo la inacción ante este tipo de abusos delictivos !No esperemos que mate a nadie para lamentarnos!
lunes, 5 de julio de 2010
Dinosaurios
Con sendas publicaciones escritas, la UNE y el Gobierno iniciaron una campaña de descalificación, amenazas y presión a quienes critican su desastrosa gestión. No aceptan que la censura es general, sin que haya un solo espacio escrito, radial o televisado -no comprado- que hable bien de algo inexistente: la política pública de esta Administración y del partido que la sustenta.
Conspiran los dinosaurios de siempre, los que cada día que despertamos siguen a la sombra del poder. No pudieron gobernar ni con votos ni con armas, nunca obtuvieron representación política y alientan ideologías trasnochadas, irracionales y hasta criminales por momentos, que han demostrado no servir más que para promover el autoritarismo y el empobrecimiento. Quieren el poder por la fuerza ya que nunca lo alcanzarían honesta y democráticamente. Y se miran en el ALBA.
Algunos párrafos de esas proclamas goebbesianas, aluden a la “preocupación por los pobres” cuando el país está más empobrecido que nunca por culpa de su ineficiente y torpe actuar. Se vanaglorian del crecimiento de las inscripciones escolares, pero callan que la mayoría carece de techo y donde sentarse, se caen o simplemente no existen. Esgrimen un supuesto incremento de consultas en el IGSS, pero no hay medicinas, ni médicos, ni maquinaria apropiada y los hospitales cierran consultas. La seguridad les importa un carajo y los asesinatos diarios aumentan. Publicitan con descaro “las cosas que hacen”, pero es un bluff que se disipa al visitar los lugares donde dicen que han mejorado las condiciones de vida. Llaman a la movilización a través de “alcaldes, cooperativistas, organizaciones sociales, magisterio..”, anticipándonos lo que será el país en pocos meses: un campo de batalla con dos bandos. Uno de masas manipuladas por oscuros y delincuenciales lideres comprados. Otro, el resto de la honrada ciudadanía. Concluye uno de los comunicados con la siguiente amenaza: “…, a ustedes les decimos: Aquí estamos, sabemos quiénes son y estamos preparados”.
Quienes redactan esa clase de campos pagados son los de siempre que escondidos en el anonimato apuntan sin señalar y nunca dan la cara. Son los cobardes del conflicto, los inconformes con la paz y los que usurpan el poder. Asesores delincuentes y bandoleros que empleando fondos públicos, mentiras y coacciones pretenden quedarse con el país sin importar el precio. Piden que la CICIG investigue ¡de acuerdo! Debería de indagarse el calado delictivo de los comunicados, la directa amenaza que incluyen o la nómina periodística que tienen contratada. El del gobierno, señala a un “director y patrocinador de un programa de opinión televisiva”, circunstancias muy específicas de una persona.
Creen que por tener poder tienen razón, sin advertir que no es así. La debilidad ha permitido que terminen gobernando otros, sin haber aprovechado la oportunidad que tuvieron para realmente hacer cosas por el país que cambien esas tristes y magras cifras, excepto en delincuencia que cada día son más altas y alarmantes. El ejercicio de la función pública requiere programa y acción, dos cosas que han faltado desde el inicio y que a estas alturas ya no es posible acometer. No quieren aceptar el fracaso, pero la situación, los resultados y la opinión pública se los hacen ver a diario.
La sociedad debe darse cuenta de que clase de esperpentos hay escondidos detrás de un aparente Gobierno que no gobierna y lo que puede llegar a ocurrir. Si son capaces de difundir descarada e impunemente semejantes amenazas ¿qué no harán cuando puedan? Son anónimos y cobardes, eso los distingue. Mi nombre figura arriba ¿Dónde está el vuestro?
Conspiran los dinosaurios de siempre, los que cada día que despertamos siguen a la sombra del poder. No pudieron gobernar ni con votos ni con armas, nunca obtuvieron representación política y alientan ideologías trasnochadas, irracionales y hasta criminales por momentos, que han demostrado no servir más que para promover el autoritarismo y el empobrecimiento. Quieren el poder por la fuerza ya que nunca lo alcanzarían honesta y democráticamente. Y se miran en el ALBA.
Algunos párrafos de esas proclamas goebbesianas, aluden a la “preocupación por los pobres” cuando el país está más empobrecido que nunca por culpa de su ineficiente y torpe actuar. Se vanaglorian del crecimiento de las inscripciones escolares, pero callan que la mayoría carece de techo y donde sentarse, se caen o simplemente no existen. Esgrimen un supuesto incremento de consultas en el IGSS, pero no hay medicinas, ni médicos, ni maquinaria apropiada y los hospitales cierran consultas. La seguridad les importa un carajo y los asesinatos diarios aumentan. Publicitan con descaro “las cosas que hacen”, pero es un bluff que se disipa al visitar los lugares donde dicen que han mejorado las condiciones de vida. Llaman a la movilización a través de “alcaldes, cooperativistas, organizaciones sociales, magisterio..”, anticipándonos lo que será el país en pocos meses: un campo de batalla con dos bandos. Uno de masas manipuladas por oscuros y delincuenciales lideres comprados. Otro, el resto de la honrada ciudadanía. Concluye uno de los comunicados con la siguiente amenaza: “…, a ustedes les decimos: Aquí estamos, sabemos quiénes son y estamos preparados”.
Quienes redactan esa clase de campos pagados son los de siempre que escondidos en el anonimato apuntan sin señalar y nunca dan la cara. Son los cobardes del conflicto, los inconformes con la paz y los que usurpan el poder. Asesores delincuentes y bandoleros que empleando fondos públicos, mentiras y coacciones pretenden quedarse con el país sin importar el precio. Piden que la CICIG investigue ¡de acuerdo! Debería de indagarse el calado delictivo de los comunicados, la directa amenaza que incluyen o la nómina periodística que tienen contratada. El del gobierno, señala a un “director y patrocinador de un programa de opinión televisiva”, circunstancias muy específicas de una persona.
Creen que por tener poder tienen razón, sin advertir que no es así. La debilidad ha permitido que terminen gobernando otros, sin haber aprovechado la oportunidad que tuvieron para realmente hacer cosas por el país que cambien esas tristes y magras cifras, excepto en delincuencia que cada día son más altas y alarmantes. El ejercicio de la función pública requiere programa y acción, dos cosas que han faltado desde el inicio y que a estas alturas ya no es posible acometer. No quieren aceptar el fracaso, pero la situación, los resultados y la opinión pública se los hacen ver a diario.
La sociedad debe darse cuenta de que clase de esperpentos hay escondidos detrás de un aparente Gobierno que no gobierna y lo que puede llegar a ocurrir. Si son capaces de difundir descarada e impunemente semejantes amenazas ¿qué no harán cuando puedan? Son anónimos y cobardes, eso los distingue. Mi nombre figura arriba ¿Dónde está el vuestro?
lunes, 28 de junio de 2010
El partidito
Con una sonrisa difícil de comprender, y justificar en muchas ocasiones, el Presidente comparó su gabinete con un equipo de futbol, asemejando la dimisión de tres de sus ministros (en una semana) a cambios que, como en aquellos, suelen ser normales por cansancio o desilusión.
Olvidó puntualizar, sin embargo, que hay diferentes equipos. Los que juegan en división de honor y aquellos otros improvisados de chamusca de barrio. Nunca sabremos, por esa imprecisión, donde insertar su comentario. No recordó que apenas son tres los cambios permitidos durante el juego y no la treintena que han pasado por diversos altos cargos con más pena que gloria, comisarios destituidos y procesados no incluidos. Omitió los que salieron por acumulación de tarjetas o fueron directamente expulsados por la CC, el MP o la CICIG con la roja, por actuaciones delictivas. Desconoció el importante papel del entrenador y cómo, a fin de cuentas, los equipos exitosos terminan siéndolo por la armonía y disciplina que aquel impone, quedándose sin puesto los coachs mediocres que no terminan de conformar un auténtico conjunto. Ignoró que la cancha de juego es un recinto en el que hay reglas fijas que se hacen cumplir y que “el todo vale” no es norma escrita ni pactada en el noble juego del fútbol al que asimiló sin mucho acierto y más desconocimiento con la política: escabrosa, mezquina y oscura.
Comparto, aunque de eso no habló, la similitud entre los millones que ganan muchos futbolistas y el sueldo de ciertos Presidentes (él incluido) o lo que se pelan bastantes políticos: unos patean la pelota y otros nos patean las pelotas. Suena similar, pero duele más en el segundo caso. También vale el ejemplo del jugador que permanece ignorado en el banquillo y nunca sale a la cancha, aunque no todos se llaman Rafael. No destacó la colorida y armónica actuación de las porristas frente a lo sombrío, obsceno y descarado de las que se creen divas de la política, sin la frescura adolescente sino con una desagradable mala cara, una importante dosis de soberbia y un preocupante autoritarismo ¡Cómo querría el Presidente que su gabinete se pareciera a un equipo de futbol! Es más: siquiera que fuera un equipo. Lo único claro con toda esta crisis (qué es lo que vivimos) es que el entrenador solo sirve para justificar continuamente el fracaso y la derrota. A esos, los clubes los despiden sin pensarlo dos veces, los jugadores les huyen antes de perder más su cotización y la afición le reclama permanente, diferencias sustanciales con la política. Ya jugamos en última categoría, aunque todavía es posible descender más y de seguir así hasta nos expulsarán del club de amigos del deporte.
Los futbolistas se emocionan al oír su himno nacional, representan honrosamente a su país, lloran e incluso caen abatidos cuando pierden, se empeñan en el campo con fuerza y con dureza y tienen un importante sentido de la dignidad profesional que los motiva a prepararse, entrenarse y entregarse a su trabajo. Demasiados políticos inescrupulosos solo quieren hacer en poco tiempo la carrera que a otros les cuesta años, esfuerzo y trabajo. De valores, ¡ni hablar!
Esto no es un juego, aunque para cierto grupo lo ha sido desde el principio. Un juego electoral que ha descuidado el deber de gobernar. Preferible hacer comparaciones más acertadas, aun con la sonrisa incompresible de siempre, y no correr el riesgo de equivocarse. Por ejemplo, con un improvisado partido familiar de papi-futbol.
Olvidó puntualizar, sin embargo, que hay diferentes equipos. Los que juegan en división de honor y aquellos otros improvisados de chamusca de barrio. Nunca sabremos, por esa imprecisión, donde insertar su comentario. No recordó que apenas son tres los cambios permitidos durante el juego y no la treintena que han pasado por diversos altos cargos con más pena que gloria, comisarios destituidos y procesados no incluidos. Omitió los que salieron por acumulación de tarjetas o fueron directamente expulsados por la CC, el MP o la CICIG con la roja, por actuaciones delictivas. Desconoció el importante papel del entrenador y cómo, a fin de cuentas, los equipos exitosos terminan siéndolo por la armonía y disciplina que aquel impone, quedándose sin puesto los coachs mediocres que no terminan de conformar un auténtico conjunto. Ignoró que la cancha de juego es un recinto en el que hay reglas fijas que se hacen cumplir y que “el todo vale” no es norma escrita ni pactada en el noble juego del fútbol al que asimiló sin mucho acierto y más desconocimiento con la política: escabrosa, mezquina y oscura.
Comparto, aunque de eso no habló, la similitud entre los millones que ganan muchos futbolistas y el sueldo de ciertos Presidentes (él incluido) o lo que se pelan bastantes políticos: unos patean la pelota y otros nos patean las pelotas. Suena similar, pero duele más en el segundo caso. También vale el ejemplo del jugador que permanece ignorado en el banquillo y nunca sale a la cancha, aunque no todos se llaman Rafael. No destacó la colorida y armónica actuación de las porristas frente a lo sombrío, obsceno y descarado de las que se creen divas de la política, sin la frescura adolescente sino con una desagradable mala cara, una importante dosis de soberbia y un preocupante autoritarismo ¡Cómo querría el Presidente que su gabinete se pareciera a un equipo de futbol! Es más: siquiera que fuera un equipo. Lo único claro con toda esta crisis (qué es lo que vivimos) es que el entrenador solo sirve para justificar continuamente el fracaso y la derrota. A esos, los clubes los despiden sin pensarlo dos veces, los jugadores les huyen antes de perder más su cotización y la afición le reclama permanente, diferencias sustanciales con la política. Ya jugamos en última categoría, aunque todavía es posible descender más y de seguir así hasta nos expulsarán del club de amigos del deporte.
Los futbolistas se emocionan al oír su himno nacional, representan honrosamente a su país, lloran e incluso caen abatidos cuando pierden, se empeñan en el campo con fuerza y con dureza y tienen un importante sentido de la dignidad profesional que los motiva a prepararse, entrenarse y entregarse a su trabajo. Demasiados políticos inescrupulosos solo quieren hacer en poco tiempo la carrera que a otros les cuesta años, esfuerzo y trabajo. De valores, ¡ni hablar!
Esto no es un juego, aunque para cierto grupo lo ha sido desde el principio. Un juego electoral que ha descuidado el deber de gobernar. Preferible hacer comparaciones más acertadas, aun con la sonrisa incompresible de siempre, y no correr el riesgo de equivocarse. Por ejemplo, con un improvisado partido familiar de papi-futbol.
martes, 22 de junio de 2010
Calumnia, algo queda
En las últimas semanas se convocó por la CICIG dos interesantes conferencias de prensa. Una, para presentar la dimisión de su Comisionado quien manifestó su rechazo al nombramiento, en ese momento, del Fiscal General y patentizó contundentemente la poca cooperación que recibió de las autoridades de gobierno, lo que provocó una importante agitación nacional. La segunda, para presentar ciertas “averiguaciones” en relación con ciudadanos que nunca han sido formalmente acusados de nada, aunque sus nombres, teléfonos y otros extremos fueron profusamente divulgados.
Si de la primera hay que destacar y alabar el valor, el carácter y la fuerza de la misma, de la otra la irresponsabilidad parece lo más destacado, especialmente por presentar conversaciones que mantiene uno de los detenidos y otra persona célebre en el país. Leyendo detalladamente los diálogos que mantienen, no hay nada que usted o yo no hubiésemos podido comentar en relación con la actualidad político-social del momento, especialmente si, como ellos, somos personas inmersas profesional o personalmente en proyectos políticos o sociales o estamos interesados en temas de actualidad. El Comisionado las mostró con su nombre y apellidos, su número de teléfono y, con alguna, hasta hizo referencia permanente de un lugar de trabajo, aunque ese no fuera el habitual.
De haber ocurrió eso en Europa o los Estados Unidos, al instante se habrían producido una gran cantidad de querellas por inmiscuirse en la vida privada, revelar datos personales, difamación, acusación infundada o exposición pública peligrosa, además porque no están respaldadas por denuncia penal o de otro tipo. Sin embargo, la inmunidad permite ese tipo de atropellos impensables en sitios donde el Estado de Derecho es una realidad y no un concepto naif y pactado, como aquí. No es correcto ni justo que en nombre de la justica se pueda afrentar, algo que ya ocurrió con el cuestionamiento de algunos aspirantes a la CSJ que fueron descartados sin pruebas más bien con argumentos como los que ahora escuchamos. La prepotencia, la arrogancia, la arbitrariedad no son elementos que correspondan al noble ejercicio del Derecho. A veces la frontera es fina pero debe respetarse.
El nombre de uno de los señalados en Google-imágenes genera más de mil resultados. Pues bien, decidieron colocar en la presentación su imagen con el logo de una institución privada del país, lo que crea un peligroso imaginario de asociación que si es intencionado tiene muy mala leche y de ser casualidad dice mucho de la torpeza de quienes lo hicieron.
La “amenazante” rueda de prensa sin denuncias frenó, por ejemplo, hablar del affaire que puso en duda la honorabilidad del ex Comisionado (algo que no comparto pero periodísticamente legítimo) y ha silenciado a muchos que se han visto escuchados, espiados o sujetos de caprichosa acusación pública, además de generar una importante psicosis de caza de brujas. Aquí hay una estrategia de mayor calado que pasa desapercibida y no deja claro quién realmente conspira y cuáles son sus intereses últimos. En política existen los dictadores, los populistas y los prepotentes. En la rama judicial se ubican los jueces estrella, los que se creen por encima del bien y del mal y los que promueven su juego interesado acorde con sus fines personales. Finalmente todos quedan en evidencia y, en España por ejemplo, a algunos hasta se les procesa. El fin no justifica los medios y no es correcto criminalizar arbitrariamente la opinión de las personas ni invadir su privacidad. No hay justicia, pero nos queda el cerebro.
Si de la primera hay que destacar y alabar el valor, el carácter y la fuerza de la misma, de la otra la irresponsabilidad parece lo más destacado, especialmente por presentar conversaciones que mantiene uno de los detenidos y otra persona célebre en el país. Leyendo detalladamente los diálogos que mantienen, no hay nada que usted o yo no hubiésemos podido comentar en relación con la actualidad político-social del momento, especialmente si, como ellos, somos personas inmersas profesional o personalmente en proyectos políticos o sociales o estamos interesados en temas de actualidad. El Comisionado las mostró con su nombre y apellidos, su número de teléfono y, con alguna, hasta hizo referencia permanente de un lugar de trabajo, aunque ese no fuera el habitual.
De haber ocurrió eso en Europa o los Estados Unidos, al instante se habrían producido una gran cantidad de querellas por inmiscuirse en la vida privada, revelar datos personales, difamación, acusación infundada o exposición pública peligrosa, además porque no están respaldadas por denuncia penal o de otro tipo. Sin embargo, la inmunidad permite ese tipo de atropellos impensables en sitios donde el Estado de Derecho es una realidad y no un concepto naif y pactado, como aquí. No es correcto ni justo que en nombre de la justica se pueda afrentar, algo que ya ocurrió con el cuestionamiento de algunos aspirantes a la CSJ que fueron descartados sin pruebas más bien con argumentos como los que ahora escuchamos. La prepotencia, la arrogancia, la arbitrariedad no son elementos que correspondan al noble ejercicio del Derecho. A veces la frontera es fina pero debe respetarse.
El nombre de uno de los señalados en Google-imágenes genera más de mil resultados. Pues bien, decidieron colocar en la presentación su imagen con el logo de una institución privada del país, lo que crea un peligroso imaginario de asociación que si es intencionado tiene muy mala leche y de ser casualidad dice mucho de la torpeza de quienes lo hicieron.
La “amenazante” rueda de prensa sin denuncias frenó, por ejemplo, hablar del affaire que puso en duda la honorabilidad del ex Comisionado (algo que no comparto pero periodísticamente legítimo) y ha silenciado a muchos que se han visto escuchados, espiados o sujetos de caprichosa acusación pública, además de generar una importante psicosis de caza de brujas. Aquí hay una estrategia de mayor calado que pasa desapercibida y no deja claro quién realmente conspira y cuáles son sus intereses últimos. En política existen los dictadores, los populistas y los prepotentes. En la rama judicial se ubican los jueces estrella, los que se creen por encima del bien y del mal y los que promueven su juego interesado acorde con sus fines personales. Finalmente todos quedan en evidencia y, en España por ejemplo, a algunos hasta se les procesa. El fin no justifica los medios y no es correcto criminalizar arbitrariamente la opinión de las personas ni invadir su privacidad. No hay justicia, pero nos queda el cerebro.
lunes, 14 de junio de 2010
El Fiscalazo
En reciente sentencia la CC anula el proceso de selección del Fiscal General y deja materia para reflexionar por algún tiempo. Sobre el supuesto de “recuperar la institucionalidad”, en palabras del presidente de la Corte, se anula todo lo actuado, aunque en su momento la propia CC estimó que lo único que había que hacer era discutir la honorabilidad, algo que se hizo. Posteriormente, el Presidente seleccionó, de entre una lista de seis, a uno de ellos. Ejecutado todo el proceso anterior, debería ser el propio mandatario quien tomara la oportuna decisión de mantenerlo o cesarlo.
La CC ha salvado al Presidente de tener que explicar las desconocidas razones de su elección y también del ejercicio de la responsabilidad de destituirlo si se había equivocado o se presentaban pruebas en su contra. Sin embargo, la decisión salomónica, aunque en mi opinión forzadamente ajustada a Derecho, soslaya todas esas actuaciones de la presidencia que sí eran institucionales y hubieran contribuido a construir esa supuesta “institucionalidad” que se pretende salvar. Si la CC se acostumbra a arreglar lo que estima no es correcto dentro de la esfera política y no judicial, incluso forzando ciertas decisiones, no nos lamentemos de que en el futuro se emitan otras sentencias que sigan la misma línea. Ocurre que en este caso gusta y es popular lo que se ha hecho y parece que “soluciona el problema”, pero no es diferente de aquella otra que permitió la candidatura de Ríos Montt (y entonces no gustó) o de cualquiera futura que pueda promover cambios inesperados o preocupantes, siempre bajo la misma etérea finalidad. Lo bueno suele ser enemigo de lo perfecto ¡Atención!
Por evitar politizar la justicia se ha optado por judicializar la política y salvarle la cara al Presidente, cuando en realidad se debería haber exigido la responsabilidad de la designación que hizo ¡Eso si que hubiera construido institucionalidad! y no el surgimiento del pretorianismo de siempre que termina por poner en manos de alguien la decisión de todos. Se echa en falta un artículo constitucional (por cierto promovido por Pro Reforma) sobre la recisión del mandato presidencial en situaciones concretas y definidas. Esto es, la posibilidad de convocar un referéndum cuando se agotan ciertas vías y el sistema no funciona, algo que contienen muchas Constituciones y resuelve problemas como estos o presiona para que los resuelva quien debe.
¿Quién asegura que la repetición del proceso va a dar resultados diferentes? ¿Quién que la próxima elección presidencial será la “adecuada”? Nadie. Es por eso que la institucionalidad no se ha salvado, únicamente se ha desviado el cauce de ingobernabilidad mientras se toma tiempo y respiro para volver a repetir lo mismo. El "gatopardismo" de que es ”necesario que todo cambie para que todo siga igual”.
El tiempo que queda es corto y las consecuencias pueden ser peores. Dilatar los problemas, ahora que tenemos muchos y el mundial de futbol se inicia, es una estrategia de corto plazo y de malos resultados.
Se ha cuestionado por muchos analistas quien mandaba realmente en este país, ahora hay que preguntarse además quién, cómo y hacia dónde lo dirige y conduce. Al fin de cuentas, para la mayoría de ciudadanos, el tema terminará pasando desapercibido y para los postuladores será toda una debacle, no porque deben comenzar, eso no es tan importante, más bien porque se perderán los encuentros del mundial. ¡Acaso hay en estos días algo de mayor interés!. Pues vale. Cada cual con su selección.
La CC ha salvado al Presidente de tener que explicar las desconocidas razones de su elección y también del ejercicio de la responsabilidad de destituirlo si se había equivocado o se presentaban pruebas en su contra. Sin embargo, la decisión salomónica, aunque en mi opinión forzadamente ajustada a Derecho, soslaya todas esas actuaciones de la presidencia que sí eran institucionales y hubieran contribuido a construir esa supuesta “institucionalidad” que se pretende salvar. Si la CC se acostumbra a arreglar lo que estima no es correcto dentro de la esfera política y no judicial, incluso forzando ciertas decisiones, no nos lamentemos de que en el futuro se emitan otras sentencias que sigan la misma línea. Ocurre que en este caso gusta y es popular lo que se ha hecho y parece que “soluciona el problema”, pero no es diferente de aquella otra que permitió la candidatura de Ríos Montt (y entonces no gustó) o de cualquiera futura que pueda promover cambios inesperados o preocupantes, siempre bajo la misma etérea finalidad. Lo bueno suele ser enemigo de lo perfecto ¡Atención!
Por evitar politizar la justicia se ha optado por judicializar la política y salvarle la cara al Presidente, cuando en realidad se debería haber exigido la responsabilidad de la designación que hizo ¡Eso si que hubiera construido institucionalidad! y no el surgimiento del pretorianismo de siempre que termina por poner en manos de alguien la decisión de todos. Se echa en falta un artículo constitucional (por cierto promovido por Pro Reforma) sobre la recisión del mandato presidencial en situaciones concretas y definidas. Esto es, la posibilidad de convocar un referéndum cuando se agotan ciertas vías y el sistema no funciona, algo que contienen muchas Constituciones y resuelve problemas como estos o presiona para que los resuelva quien debe.
¿Quién asegura que la repetición del proceso va a dar resultados diferentes? ¿Quién que la próxima elección presidencial será la “adecuada”? Nadie. Es por eso que la institucionalidad no se ha salvado, únicamente se ha desviado el cauce de ingobernabilidad mientras se toma tiempo y respiro para volver a repetir lo mismo. El "gatopardismo" de que es ”necesario que todo cambie para que todo siga igual”.
El tiempo que queda es corto y las consecuencias pueden ser peores. Dilatar los problemas, ahora que tenemos muchos y el mundial de futbol se inicia, es una estrategia de corto plazo y de malos resultados.
Se ha cuestionado por muchos analistas quien mandaba realmente en este país, ahora hay que preguntarse además quién, cómo y hacia dónde lo dirige y conduce. Al fin de cuentas, para la mayoría de ciudadanos, el tema terminará pasando desapercibido y para los postuladores será toda una debacle, no porque deben comenzar, eso no es tan importante, más bien porque se perderán los encuentros del mundial. ¡Acaso hay en estos días algo de mayor interés!. Pues vale. Cada cual con su selección.
lunes, 7 de junio de 2010
¡Qué desastre!
Otra vez nos lamemos las heridas, ahora tras el paso de la tormenta Agatha y de un nuevo estallido del Pacaya. Enterramos a nuestros muertos, ayudamos a miles de afectados o nos quedamos varamos por el cierre del aeropuerto, por carreteras cortadas o puentes hundidos. El gobierno se lamenta y compadece, publicita cuanto hace por socorrer a los necesitados y solicita ayuda, aunque no es capaz de diagnosticar exactamente la situación y atender a la seguridad, su misión principal.
Adjudican a Einstein aquella frase de “estupidez es querer cambiar las cosas y seguir haciendo lo mismo” y precisamente es lo que está ocurriendo. No aprendimos nada de las consecuencias del huracán Mitch, de la tormenta Stan o de la erupción volcánica del 98. Absolutamente nada. Olvidamos lo que pasó, las pérdidas humanas habidas o los costos económicos que se soportaron a pesar de haber organizado foros para detectar las causas de aquellos errores, las medidas a tomar o los planes que se tenían que acometer. A la fecha se han entregado, con gran propaganda que parece ser lo importante, algunas casitas y poco más. La estupidez permanente permea ciertas capas de la administración pública y corrobora la célebre frase del físico.
Bajo la premisa de que son catástrofes naturales e imprevisibles y la desinformación interesada que oculta ciertos hechos, se pretende cubrir la incompetencia y la incapacidad. Todo esto sucede no porque el Pacaya hace erupción y la tormenta Agatha coincide. No. Ocurre porque no hay ningún plan de contingencia que realmente funcione ni ganas ni propósito de hacerlo funcionar. Estamos en pañales en temas de prevención de desastres porque no se presta atención a esa rama de la seguridad, como tampoco a otras y las personas al frente de ciertos organismos públicos son inexpertos, acomodados o consecuencia de pago de favores.
Trabajé estos temas por cuatro años fuera del país y fui parte de la coordinación nacional del famoso efecto Y2K. Afirmo, confirmo y pregono, con el necesario conocimiento de causa, que las consecuencias no tienen porqué ser tan desastrosas cada vez que ocurre una calamidad de este tipo, salvo que la ineptitud sea el principio que impere en aquellos organismos y sus dirigentes. No se presta la suficiente atención en materia de seguridad, no existen planes de contingencia mas allá de pocas hojas mal escritas, no hay continuidad ni capacitación del personal, mucho menos colaboración interinstitucional y falta una detallada relación de capacidades disponibles, entre otros. No hay nada, y peor, no existe la más mínima voluntad de hacer algo. Son muertos “marginales” que además permiten poner de manifiesto la “bondad del gobierno” en ayudar a los más necesitados. Casi cambian vidas por propaganda; humillante. Cierran colegios públicos e impiden que los privados funcionen y tampoco dejan despegar aeronaves particulares para que no les resten protagonismo ¿Vergonzoso o delictivo?
Cientos de personas varadas fuera del país porque se tarda una semana en abrir el aeropuerto; miles de afectados de diferente forma; millardos perdidos en diversos sectores productivos; infraestructura dañada o colapsada y personas cruzadas de brazos que son incapaces de hacer su trabajo aunque explotan interesadamente su insensatez ¡Para eso si son buenos! Las propias autoridades terminan siendo la catástrofe, por su impericia, desfachatez, inacción y falta de responsabilidad en el ejercicio de sus funciones, entre las que está, primordialmente, la de seguridad. ¿Se creen que terminó?, pues no. Vendrá una y otra desgracia, sin que hagan muchos más que ahora. Es decir, NADA.
Adjudican a Einstein aquella frase de “estupidez es querer cambiar las cosas y seguir haciendo lo mismo” y precisamente es lo que está ocurriendo. No aprendimos nada de las consecuencias del huracán Mitch, de la tormenta Stan o de la erupción volcánica del 98. Absolutamente nada. Olvidamos lo que pasó, las pérdidas humanas habidas o los costos económicos que se soportaron a pesar de haber organizado foros para detectar las causas de aquellos errores, las medidas a tomar o los planes que se tenían que acometer. A la fecha se han entregado, con gran propaganda que parece ser lo importante, algunas casitas y poco más. La estupidez permanente permea ciertas capas de la administración pública y corrobora la célebre frase del físico.
Bajo la premisa de que son catástrofes naturales e imprevisibles y la desinformación interesada que oculta ciertos hechos, se pretende cubrir la incompetencia y la incapacidad. Todo esto sucede no porque el Pacaya hace erupción y la tormenta Agatha coincide. No. Ocurre porque no hay ningún plan de contingencia que realmente funcione ni ganas ni propósito de hacerlo funcionar. Estamos en pañales en temas de prevención de desastres porque no se presta atención a esa rama de la seguridad, como tampoco a otras y las personas al frente de ciertos organismos públicos son inexpertos, acomodados o consecuencia de pago de favores.
Trabajé estos temas por cuatro años fuera del país y fui parte de la coordinación nacional del famoso efecto Y2K. Afirmo, confirmo y pregono, con el necesario conocimiento de causa, que las consecuencias no tienen porqué ser tan desastrosas cada vez que ocurre una calamidad de este tipo, salvo que la ineptitud sea el principio que impere en aquellos organismos y sus dirigentes. No se presta la suficiente atención en materia de seguridad, no existen planes de contingencia mas allá de pocas hojas mal escritas, no hay continuidad ni capacitación del personal, mucho menos colaboración interinstitucional y falta una detallada relación de capacidades disponibles, entre otros. No hay nada, y peor, no existe la más mínima voluntad de hacer algo. Son muertos “marginales” que además permiten poner de manifiesto la “bondad del gobierno” en ayudar a los más necesitados. Casi cambian vidas por propaganda; humillante. Cierran colegios públicos e impiden que los privados funcionen y tampoco dejan despegar aeronaves particulares para que no les resten protagonismo ¿Vergonzoso o delictivo?
Cientos de personas varadas fuera del país porque se tarda una semana en abrir el aeropuerto; miles de afectados de diferente forma; millardos perdidos en diversos sectores productivos; infraestructura dañada o colapsada y personas cruzadas de brazos que son incapaces de hacer su trabajo aunque explotan interesadamente su insensatez ¡Para eso si son buenos! Las propias autoridades terminan siendo la catástrofe, por su impericia, desfachatez, inacción y falta de responsabilidad en el ejercicio de sus funciones, entre las que está, primordialmente, la de seguridad. ¿Se creen que terminó?, pues no. Vendrá una y otra desgracia, sin que hagan muchos más que ahora. Es decir, NADA.
Diagnóstico
Al un año de convocatoria electoral, las cosas están preocupantemente mal. No son augurios pesimistas ni adivinanzas de funesto visionario, simplemente hechos que se suceden y desdibujan el futuro próximo que deberemos de enfrentar.
Movimientos sociales manipulados promueven la intervención de las empresas eléctricas, en nombre de la soberanía energética. El proyecto de ley de Desarrollo Rural permite que el Estado disponga qué, cuándo y dónde se debe sembrar lo que, bajo el concepto de soberanía alimentaria, terminará por permitir la expropiación de fincas que incumplan los mandados gubernamentales. Un spot televisivo, en boca de la esposa del presidente, “sugería” a la gremial de azucareros que bajaran el precio del azúcar, con un tono amedrentador que permitía elucubrar sobre lo que podía ocurrir de no seguir tan insinuante consejo. El adoctrinamiento de niños con materiales elaborados y discursos confrontativos, es una realidad en el interior en giras de ciertos funcionarios. Hay importantes y descaradas presiones a ciertos empresarios, por parte de instituciones públicas dedicadas a la fiscalización bancaria. En discursos políticos, la polarización ricos-pobres aparece con demasiada frecuencia. La afiliación forzada y el voto condicionado es una realidad rural que facilitará ganar las elecciones y la futura CC, nombrada y controlada por fuerzas afines a quienes pretenden quedarse con el país, darán forma legal a esos y otros caprichos, posiblemente hasta con intentos de reformas constitucionales. Elementos cubanos, venezolanos y nacionales extremos al frente de un viejo y trasnochado ex diplomático comunista, elaboran estrategias de control de masas que activan cada vez que quieren presionar o exhibir fuerza, cortar carreteras o apoyar cualquier actuación sesgada de grupos de presión. El control de los medios de comunicación se basa en el miedo, el recorte de recursos o la amenaza en la renovación de frecuencias, apoyada por la denuncia judicial de otros con idéntica estrategia. Modificaciones al Código Municipal, empodera a los alcaldes y les da atribuciones para controlar empresas insidiosas, ofreciéndoles vías para que puedan recolectar más fondos, así los contentan e incorporan al silencio complaciente. Finalmente, aunque no es lo último, la creciente violencia nos encierra en casa y nos hace callar, para prevenir que la “delincuencia común” nos suprima y enmudezca para siempre. Es el miedo que precede a toda involución y sin el cual no es posible intimidar y amedrentar a grupos que todavía respiran y luchan contra lo que cada vez es más evidente en Cuba, Venezuela o Nicaragua.
El mutismo es cómplice de la inacción. Una importante cantidad de ciudadanos no terminan de entender lo que sucede o piensan que es “contra otros” y esperan confiados que la ola pase. Lo mismo creyeron en Venezuela y ahora quieren salir con urgencia del país o sufren recortes de luz o supresión del INTERNET y se lamentan por no haber tenido el coraje de enfrentar unidos el problema al inicio. Esta situación nacional no es casual, más bien la ejecución de un plan detallado que nos puede llevar a un escenario infinitamente peor. Hay gente expectantes pero muy pocos hacen algo eficiente. Los que quieren controlar este país por años, o para siempre, siguen su estrategia bien definida, muy elaborada y asesorada por quienes la practicaron por años. Podemos seguir dormidos o reaccionar de una vez por todas. Comienza a ser tarde, pero no imposible. ¡Por cierto!, la erupción del Pacaya es ajena al Gobierno. Al menos, eso dicen.
Movimientos sociales manipulados promueven la intervención de las empresas eléctricas, en nombre de la soberanía energética. El proyecto de ley de Desarrollo Rural permite que el Estado disponga qué, cuándo y dónde se debe sembrar lo que, bajo el concepto de soberanía alimentaria, terminará por permitir la expropiación de fincas que incumplan los mandados gubernamentales. Un spot televisivo, en boca de la esposa del presidente, “sugería” a la gremial de azucareros que bajaran el precio del azúcar, con un tono amedrentador que permitía elucubrar sobre lo que podía ocurrir de no seguir tan insinuante consejo. El adoctrinamiento de niños con materiales elaborados y discursos confrontativos, es una realidad en el interior en giras de ciertos funcionarios. Hay importantes y descaradas presiones a ciertos empresarios, por parte de instituciones públicas dedicadas a la fiscalización bancaria. En discursos políticos, la polarización ricos-pobres aparece con demasiada frecuencia. La afiliación forzada y el voto condicionado es una realidad rural que facilitará ganar las elecciones y la futura CC, nombrada y controlada por fuerzas afines a quienes pretenden quedarse con el país, darán forma legal a esos y otros caprichos, posiblemente hasta con intentos de reformas constitucionales. Elementos cubanos, venezolanos y nacionales extremos al frente de un viejo y trasnochado ex diplomático comunista, elaboran estrategias de control de masas que activan cada vez que quieren presionar o exhibir fuerza, cortar carreteras o apoyar cualquier actuación sesgada de grupos de presión. El control de los medios de comunicación se basa en el miedo, el recorte de recursos o la amenaza en la renovación de frecuencias, apoyada por la denuncia judicial de otros con idéntica estrategia. Modificaciones al Código Municipal, empodera a los alcaldes y les da atribuciones para controlar empresas insidiosas, ofreciéndoles vías para que puedan recolectar más fondos, así los contentan e incorporan al silencio complaciente. Finalmente, aunque no es lo último, la creciente violencia nos encierra en casa y nos hace callar, para prevenir que la “delincuencia común” nos suprima y enmudezca para siempre. Es el miedo que precede a toda involución y sin el cual no es posible intimidar y amedrentar a grupos que todavía respiran y luchan contra lo que cada vez es más evidente en Cuba, Venezuela o Nicaragua.
El mutismo es cómplice de la inacción. Una importante cantidad de ciudadanos no terminan de entender lo que sucede o piensan que es “contra otros” y esperan confiados que la ola pase. Lo mismo creyeron en Venezuela y ahora quieren salir con urgencia del país o sufren recortes de luz o supresión del INTERNET y se lamentan por no haber tenido el coraje de enfrentar unidos el problema al inicio. Esta situación nacional no es casual, más bien la ejecución de un plan detallado que nos puede llevar a un escenario infinitamente peor. Hay gente expectantes pero muy pocos hacen algo eficiente. Los que quieren controlar este país por años, o para siempre, siguen su estrategia bien definida, muy elaborada y asesorada por quienes la practicaron por años. Podemos seguir dormidos o reaccionar de una vez por todas. Comienza a ser tarde, pero no imposible. ¡Por cierto!, la erupción del Pacaya es ajena al Gobierno. Al menos, eso dicen.
martes, 25 de mayo de 2010
¿Racista y excluyente?
Hay un movimiento social enérgico contra la famosa ley que el Estado de Arizona ha promulgado contra los migrantes y la criminalización de estos. De entrada, no estoy de acuerdo con limitar la migración ni mucho menos con tomar medidas que la criminalicen. Dejando claro este punto, evidenciemos toda una hipocresía política no por parte de los USA -si algo tienen es que suelen ser claros y contundente- sino más bien por ciertos gobiernos, ONG,s y grupos sociales de países que se sienten afectados por aquella ley.
La constitución mexicana, el país que más reclama a USA por ser el que más migrante tiene en su territorio, tiene un art. 11 que se refiere a “los extranjeros perniciosos residentes en el país”; otro, el 27, que posibilita a la Secretaría de Relaciones conceder permiso de compra de ciertos bienes a extranjeros, siempre que convenga”; un 32 que dice: “Los mexicanos serán preferidos a los extranjeros en igualdad de circunstancias, para toda clase de concesiones y para todos los empleos, cargos o comisiones en que no sea indispensable la calidad de ciudadano”. Tampoco podrán los extranjeros servir en el Ejército o en las fuerzas de policía; el 33 es un poco más contundente: “el Ejecutivo de la Unión tendrá la facultad exclusiva de hacer abandonar el territorio nacional, inmediatamente y sin necesidad de juicio previo, a todo extranjero cuya permanencia juzgue conveniente”. Además, los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país. La guatemalteca no es menos. Diferencia entre ciudadanos de origen y naturalizados, teniendo estos últimos menos derechos, aunque las mismas obligaciones. Prefiere a los trabajadores guatemaltecos en lugar de los extranjeros en igualdad de condiciones (102-n) o requiere autorización del Ejecutivo para adquirir propiedades o inmuebles en ciertos lugares (122). La “progresista” de Costa Rica tiene un título particular para los extranjeros, a quienes impide intervenir en los asuntos políticos del país (título III) o no permite que sean dirigentes sindicales o tengan autoridad alguna dentro de esas organizaciones. Finalmente, la de El Salvador impide también que los extranjeros participen, directa o indirectamente, en la política interna del país, bajo pena de perder el derecho de residencia (97), sujetándolos a una ley especial en materia de adquisiciones de ciertos bienes (100 y 109).
Muchos países que hacen ruido contra aquella ley norteamericana tienen en sus legislaciones impedimentos mayores o iguales que los que el Estado de Arizona quiere implementar. Sin embargo no hay crítica interna que los haga desaparecer. ¿Quiénes dirigen los sindicatos de migrantes en USA sino extranjeros? ¿Quienes intervienen en la política nacional norteamericana, sino extranjeros? ¿Qué importante composición tienen los ejércitos USA sino extranjeros? ¿Quién es Gobernador de California sino un extranjero? ¿Podría ocurrir todo aquello en países latinos? Señalamos el error en el vecino del norte sin ver el desastre que tenemos en nuestra propia casa. Ellos, al menos, son autocríticos y capaces de aceptar la inconformidad nacional y extranjera ¿podríamos nosotros hacerlo? Otra vez la doble moral, aunque en esta ocasión no es achacable a los gringos, resulta que nosotros ya hemos aprendido lo que es la hipocresía política y cómo manejar la opinión pública con lamentos, sollozos, alusiones a los derechos humanos y otras pamplinas similares. Pobres, miserables y migrantes, pero no estúpidos ¡Listos que somos los latinos!
La constitución mexicana, el país que más reclama a USA por ser el que más migrante tiene en su territorio, tiene un art. 11 que se refiere a “los extranjeros perniciosos residentes en el país”; otro, el 27, que posibilita a la Secretaría de Relaciones conceder permiso de compra de ciertos bienes a extranjeros, siempre que convenga”; un 32 que dice: “Los mexicanos serán preferidos a los extranjeros en igualdad de circunstancias, para toda clase de concesiones y para todos los empleos, cargos o comisiones en que no sea indispensable la calidad de ciudadano”. Tampoco podrán los extranjeros servir en el Ejército o en las fuerzas de policía; el 33 es un poco más contundente: “el Ejecutivo de la Unión tendrá la facultad exclusiva de hacer abandonar el territorio nacional, inmediatamente y sin necesidad de juicio previo, a todo extranjero cuya permanencia juzgue conveniente”. Además, los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país. La guatemalteca no es menos. Diferencia entre ciudadanos de origen y naturalizados, teniendo estos últimos menos derechos, aunque las mismas obligaciones. Prefiere a los trabajadores guatemaltecos en lugar de los extranjeros en igualdad de condiciones (102-n) o requiere autorización del Ejecutivo para adquirir propiedades o inmuebles en ciertos lugares (122). La “progresista” de Costa Rica tiene un título particular para los extranjeros, a quienes impide intervenir en los asuntos políticos del país (título III) o no permite que sean dirigentes sindicales o tengan autoridad alguna dentro de esas organizaciones. Finalmente, la de El Salvador impide también que los extranjeros participen, directa o indirectamente, en la política interna del país, bajo pena de perder el derecho de residencia (97), sujetándolos a una ley especial en materia de adquisiciones de ciertos bienes (100 y 109).
Muchos países que hacen ruido contra aquella ley norteamericana tienen en sus legislaciones impedimentos mayores o iguales que los que el Estado de Arizona quiere implementar. Sin embargo no hay crítica interna que los haga desaparecer. ¿Quiénes dirigen los sindicatos de migrantes en USA sino extranjeros? ¿Quienes intervienen en la política nacional norteamericana, sino extranjeros? ¿Qué importante composición tienen los ejércitos USA sino extranjeros? ¿Quién es Gobernador de California sino un extranjero? ¿Podría ocurrir todo aquello en países latinos? Señalamos el error en el vecino del norte sin ver el desastre que tenemos en nuestra propia casa. Ellos, al menos, son autocríticos y capaces de aceptar la inconformidad nacional y extranjera ¿podríamos nosotros hacerlo? Otra vez la doble moral, aunque en esta ocasión no es achacable a los gringos, resulta que nosotros ya hemos aprendido lo que es la hipocresía política y cómo manejar la opinión pública con lamentos, sollozos, alusiones a los derechos humanos y otras pamplinas similares. Pobres, miserables y migrantes, pero no estúpidos ¡Listos que somos los latinos!
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