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lunes, 30 de agosto de 2010

Autoridad y autoritarismo

Confundimos, temo que interesadamente, la autoridad con el autoritarismo y, asociadamente, la democracia con el libertinaje. Para contar con una “buena” democracia se argumenta la necesidad del consenso y del diálogo, algo que no objeto y además suscribo como necesario. Sin embargo, no se puntualiza con el mismo énfasis que cuando el diálogo no tiene sentido o sustento, hay sentencias jurídicas que lo encauzan o la norma (la ley) determina que las cosas son de forma distinta, el diálogo debe dejar paso a la acción, al ejercicio de la autoridad.
Casos recientes como el de los ocupas-encapuchados universitarios o el de invasores de fincas u otros que nos cortan de vez en cuando las carreteras, son ejemplos a no seguir. Se puede -se debe- ejercer el derecho individual hasta que se limita o coarta el de los demás. En ese preciso momento se deja de tener razón y el diálogo debe rechazarse como elemento de distensión porque realmente se está empleando como medio de dilatación o de presión. La democracia es el sistema de gestión política que requiere mayor grado de autoridad, que no de autoritarismo. Argumentaba un alto cargo comunista español que no hay democracia sin autoridad. Autoridad que, por cierto, proviene de las leyes y no de personas, como sería el autoritarismo. Autoridad para aplicar las normas con contundencia, decisión y sin fisuras. Autoridad que precisamente encumbra la democracia al lugar de honor que ocupa frente a otros sistemas donde el capricho y la arbitrariedad del gobernante o el libertinaje de grupos de interés terminan por imponerse y hacer sucumbir el imperio de la ley.
Padecemos, lamentablemente, esa situación en el país. Grupos de descontrolados y delincuentes organizados (o terroristas) imponen sus formas violentas, sus argumentos fuera de contexto y sus bajos intereses frente a la incapacidad del Gobierno de aplicar precisamente la ley de forma contundente. Envidiamos el famoso eslogan de “tolerancia cero” que tanto éxito tuvo en New York, pero somos incapaces de exigir la aplicación de medidas para que los buses lleven todas las luces, no obstaculicen el tráfico o no se parqueen donde les ronque la gana. Tampoco evitamos que se invadan fincas o que se retornen estas a sus propietarios antes de que pase menos de un año ocupadas por grupos de inconformes. No digamos del cierre de carreteras por otros manipulados que con pancartas que apenas saben leer, por un almuercito o pocos quetzales, impiden la libre locomoción.
No se ha entendido la democracia. Se ha contrapuesto a la autoridad y pareciera que hablar de la primera supone desechar la segunda cuando justamente es el perfecto complemento frente al libertinaje de los de siempre y el autoritarismo de grupos violentos que con cara tapada y haciendo gala de la más perfecta cobardía hacen lo que quieren. La culpa la tienen políticos y funcionarios, lamentablemente apoyados por instituciones que debieran velar por los derechos de todos. Creen poder esgrimir el discurso de la razón y del predominio del diálogo por sobre principios básicos muchos más altos en la escala de valores, como es la autoridad y los derechos del ser humano. Convierten la democracia en una pantomima interesada de aquellos que con postulados ideológicos trasnochados pretenden utilizarla en beneficio propio y seguir haciendo lo que aprendieron y practicaron de por vida: el autoritarismo más deleznable que, por supuesto, condenan y no permiten en otros. Todo un planteamiento que conviene aclarar contundentemente a los funcionarios tibios y a los farsantes bochincheros.

lunes, 23 de agosto de 2010

Encapuchados

Lo que ocurre en la Universidad Pública (USAC) se llama descaro y desvergüenza. Por segunda vez en el año está cerrada a la fuerza. Las predicas de los derechos que defienden o que promueven ciertos grupos, son pura charlatanería. Tampoco las instituciones destinadas a defender los mismos, desde la PDH hasta la última de las creadas que ya suman decenas, se pronuncia contundentemente contra esos delincuentes. Resumen: unos flojos incapaces de confrontar a otros descarados.
El interés colectivo que tanto promulgan y defienden, se lo pasan debajo de la pernera cuando realmente tienen que dar la cara y adoptar una posición concluyente en un difícil ambiente. Es de interés general que se respete, tanto el derecho individual como que no prime el interés de grupitos sobre el colectivo. Sin embargo, un puñado de pendejitos irresponsables con cara tapada (¿de vergüenza?) decidió que hay que cerrar la USAC para promover sus descaradas propuestas, incluida la de modificar las condiciones de acceso (a la baja por supuesto) o la de incrementar el número de veces que un estudiante puede perder un curso (tres actualmente). No quieren estudiar y aprendieron a vivir eternamente del esfuerzo de los demás.
Las autoridades de la USAC, con el discurso tibio e ineficaz acostumbrado, optan por no defender los derechos de la mayoría de estudiantes que no pueden acceder al campus porque aquellos encapuchados se lo impiden. Adolecen de la catadura moral y del coraje suficiente para ocupar esos puestos porque no solo no ejercen su autoridad en pro de la justicia, sino que juegan a medias tintas para mantenerse en puestos políticos -no académicos- desde donde promover sus intereses o los de otros. Ese es el auténtico mal de la universidad pública: las externalidades negativas del poder. Cualquier reforma constitucional debe sacar de su articulado las referencias a la USAC. No más poder político que ha terminado por opacar la preocupación académica y prácticamente desplazado la inquietud por la educación, por el análisis ponderado, por el debate constructivo y por la enseñanza, algo que milagrosamente todavía sigue vivo en el corazón de muchos profesores y alumnos.
La situación, aunque se corresponda con una triste realidad nacional, no es permisible. Financiamos con nuestros impuestos esas barrabasadas y sostenemos a quienes las consienten. Grupos, no siempre de oligarcas como muchos predican, sino diversos y ocultos, son los que manejan el país y echan continuos pulsos a la justicia. La solución es bien fácil: aplicar las leyes e imponer la autoridad en un lugar público que todos pagamos. El discurso de los implicados tiene el mismo tufo dinosaurista de siempre y responden a modelos fracasados que creíamos ya superados. No solo derrochan cientos de millones de quetzales en un país de pobres por el que dicen luchar, sino que estos últimos (los pobres) les importan una soberana calabaza y los dejan atemorizados en la puerta de entrada mientras ellos, los “valientes” encapuchados, defienden intereses difusos cuyo fin es sostener en el poder a los de siempre para que sigan haciendo lo de costumbre: nada. Muchos de ellos llevan años matriculados y con su pobre actuar de alumnos o la permisividad de malos catedráticos, permiten que la USAC, aunque sea de las primeras universidades de América Latina en cantidad de alumnos, no supere los últimos lugares en calidad educativa. ¿Así queréis levantar al país que decís amar?, ¿Así queréis luchar por la pobreza y el desarrollo?
¡Hala pues: ¡Id y enseñad a todos!, a ver quien os entiende y escucha.

lunes, 16 de agosto de 2010

¡No nos dimos cuenta!

Lejos, como algunos piensan, de que el actual mundo está desideologizado, estamos en idéntica situación que durante la segunda mitad del pasado siglo. Es el mismo bailarín, pero con diferente vestuario. Así como el principio de conservación de la material: cambia, pero no se destruye ni desaparece.
Aquel aparente alegrón de burro de la revolución bolchevique y el triunfo de la revolución cubana, años después, se puede constatar que únicamente trajo (y trae), opresión, pobreza, autoritarismo, prisión y muertes, demasiadas muertes. Capricho, todas ellas, de un loco y sus amigos al frente del poder. Era imposible en el siglo XXI, en la era de la tecnología, seguir vendiendo aquel modelo criminal como una alternativa política. Sin embargo, la mutación ha sido posible y el sucedáneo chavista es lo mismo pero con una diferente forma de venta. No ha cambiado el color rojo o verde del uniforme, la denominación de comandante, los discursos ricos-pobres o proletariado-oligarquía ni las momias que los sostienen. Únicamente variaron las formas para que los más incrédulos dejen de ver el fondo totalitario y perciban un modelo ajustado a parámetros democráticos que puede resultar una alternativa. Se equivocaron entonces, y se equivocan mucho más ahora.
Antes eran violentos, rápidos y buscaban soluciones por la vía de la involución directa. Ahora son aparentemente pacíficos, más lentos y manipulan las vías que la democracia les permite. Combatían con fusil y cara tapada y ahora presentan cara amigable, inocentona y hasta sonríen simpáticamente. Cooptan las instituciones, manipulan los procesos, compran o imponen a jueces o diputados y terminan por hacerse con el poder. En Venezuela, Nicaragua y otros lugares se muestran, con el tiempo, tal cual son: totalitarios, absolutistas y dictadores de la peor calaña.
Aquí, en Guatemala, vivimos un proceso que tiende exactamente a eso. Gran parte de aquellos “combatientes” del conflicto que nunca pudieron alcanzar puestos de liderazgo político porque estuvieron escondidos o bien porque nadie los votó, ahora son asesores gubernamentales (algunos con antecedentes penales muy graves), ocupan puestos claves o desde la sombra, amañan y promueven interesadas estrategias. Manipulan, que es lo que han sabido hacer toda su vida. Nunca fueron, y ahora tampoco lo son, alternativas políticas dentro de la democracia. Tienen, como en los ejemplos anteriores, ideas totalitarias. Vienen a quedarse, pero con todo el país y por tiempo indefinido. Es posible que como la URSS, setenta años después o Cuba, más de cincuenta más tarde, o como ahora Venezuela, nos demás cuenta del problema muy tarde. Esa sentencia de que quien no aprende de la historia está condenado a repetirla, es ahora más válida que nunca.
En aquellos países no se dieron cuenta de lo que se les venía. Una vez llegó la avalancha, perdieron sus propiedades, fueron cerradas empresas, se confiscó y expropió todo cuanto el dictadorzuelo consideró y los únicos que prosperaron fueron los que se encontraban en ese entorno podrido, miserable y corrupto del poder. La lección a aprender es que todos, sin excepción, terminan siendo devorados: empresarios, pobres, ricos, rurales, urbanos…, no importa. Nadie se libra porque pueda negociar o congraciarse con ellos, muchos menos los tibios, los acomodados o quienes los vean como buenos. Aunque aquellos no se dieran cuenta, nosotros no tenemos esa excusa. Está pasando. Ocurre todos los días. Luego no se diga que no hubo advertencia. ¿Qué piensa usted hacer? Una opción es seguir siendo víctima, otra no cerrar los ojos.

lunes, 9 de agosto de 2010

Vida tras la muerte

Ha muerto un gran hombre. Dicho así, tan simple, dice poco, al fin y al cabo grandes seres humanos fallecen cada día. No todos, sin embargo, dejan una impronta tan especial y tan marcada en varias generaciones. A fin de cuentas, el recuerdo radica en las obras, como la Biblia acertadamente profetiza.
Algunos de su generación poseen idénticas cualidades a las que él mostraba a diario: tesón, sentido del humor, capacidad crítica, sensatez, humanidad, humildad y un claro ideario de valores y de metas. Fue (son) el referente para muchos que quisiéramos, alguna vez, llegar a cumplir los ochenta con todo ese bagaje de valores que en otros pareciera que el tiempo va desgastando.
Nunca desfalleció en la lucha por un ideal esencial: la libertad. Su curiosidad le llevó a preguntarse por qué unos son más exitosos que otros o cuál es la fórmula “secreta” que hace que ciertos pueblos sean más ricos y prósperos que aquellos que siguen siendo pobres. Indagó en lo más profundo del ser humano y exploró por doquier para encontrar esa especie de oráculo que respondiera a sus preguntas de curioso empresario, amante de su país, pero sobre todo de los seres humanos que lo conforman.
Junto con otros amigos tuvo la brillante idea de poner en marcha una Universidad, un tanque de pensamiento que fuera capaz de promover la educación sobre principios de la libertad. Libre para pensar, libre para actuar, libre para emprender, libre, en definitiva, para buscar por uno mismo esa felicidad que continuamente anhelamos y pretendemos alcanzar o deseamos disfrutar a lo largo de nuestra vida. Era, como algunos lo han definido, un campeón de la libertad.
La constancia y el entusiasmo eran las bisagras del cofre que atesoraba sus innumerables cualidades. Hizo realidad un sueño: una institución en un país sin instituciones y emprendió otros. Uno finalizó con la propuesta de Pro Reforma, criticada por algunos, vilipendiada por otros pero que hasta el momento es la única alternativa presentada al caduco modelo de convivencia que todavía tenemos. Ni siquiera sus críticos, como en las grandes batallas, fueron capaces de contravenir los desafiantes postulados que, gusten o no, están suficientemente sustentados. Si algo caracterizó a Muso fue su capacidad de argumentar, de pensar, de ponderar, de evaluar y de proponer la decisión más adecuada.
Aún contra corriente de algunos opositores que continúan con esa nefasta práctica nacional y heredada de la crítica inservible y destructiva, deja toda una escuela de pensamiento que articuló en torno a la justicia y a la libertad y que es seguida por un buen número de generaciones -que enarbolan la bandera de la libertad con responsabilidad- con presencia en diferentes foros, áreas y disciplinas. Generaciones de jóvenes (y no tan jóvenes) que aprendieron como hacer las cosas con ilusión y entusiasmo y que hoy están repartidos por toda la geográfica y conforman un entramado social que imprime positivos cambios al país.
Mi cariño al emprendedor, mi admiración por el maestro, mi homenaje al decano y, sobre todo, mi esperanza por saber que existe una impresionante multitud, tal cual el soñaba, capaz de promover una sociedad más próspera: No tenemos que seguir siendo pobres para siempre, titulaba uno de sus libros. La muerte no es el final y en este caso, solamente es la continuación de un proyecto sin Muso presente, algo imperturbable porque la ideas permanecen y la obra queda.
¡Mis respetos Muso! Hoy las lágrimas son más libres que nunca.

lunes, 2 de agosto de 2010

¡Vaya desastre!

Incrédulos, interesados, embusteros y personeros del gobierno (no incluidos anteriormente), integran el colectivo de los que todavía opinan que no hemos colapsado, que aún no tocamos fondo. No pertenezco a ninguno de esos colectivos y estoy convencido que hace tiempo que llegamos a ese punto.
En seguridad, el gobierno se ha mostrado ineficiente, incapaz, no ya de cortar la violencia sino de siquiera aminorarla; el modelo policial es un más que patente fracaso. En Sanidad se cierran hospitales por falta de recursos, mientras se suspendió un contrato supervalorado tras publicarlo la prensa, de lo contrario se habría suscrito, como ocurrió con otros. En medio ambiente podemos llegar al choque social si se cumplen las promesas de algún alcalde de traer a miles de campesinos a la capital para apoyar la decisión presidencial sobre Perenco. El sector justicia no avanza, está atorado. La nueva comisión de postulación para seleccionar candidatos a Fiscal General ha sido reactivada por la CC porque dormitaba perpetuamente. El presidente de la CSJ, quien la debe de presidir, favorece a una joven allegada -y al padre de la misma- con contratos de trabajo que denuncia la prensa y es señalado por algunas organizaciones de posibles delitos que pudo cometer en su anterior ejercicio profesional. La infraestructura del país está hecha un auténtico desastre y sin recursos para reconstruirla. El turismo se ha reducido significativamente por la inseguridad que padecemos y los negocios a él asociados se ven afectados por lo mismo. Los ataques a medios de comunicación, a la libertad de prensa y al ejercicio del derecho a la expresión, son más visibles que nunca y algunos comunicados gubernamentales y oficialistas han proferido graves amenazas. El documento de identificación está cuestionado y se teme que el próximo proceso electoral no se produzca con la transparencia requerida. El terrorismo ha hecho acto de presencia con atentados en buses. En resumen, estamos en el peor momento “democrático” de la historia reciente del país. La inacción y el silencio gubernamental es la respuesta más inteligente a los problemas del ciudadano y, cada día, la percepción es que estamos mucho peor que el día anterior. Los “grandes” esfuerzos políticos se orientan a mantener el poder, justificar lo inexcusable o arremeter contra quienes evidencian esa incompetencia.
Este análisis del panorama nacional, que tanto se niega desde el poder, es externamente evidenciado, entre otros, por el Barómetro Iberoamericano 2010 (www.cimaiberoamerica.com). El Presidente peor valorado (24%) es Álvaro Colom, decreciendo la valoración de su gestión de 21% en 2008 a 16% en 2010. El reconocimiento positivo a la labor de gobierno en materia de seguridad, economía, salud, educación y medio ambiente, oscila entre el 12 y 21%. El país ocupa los últimos puestos en confianza en casi todas las instituciones. Los ciudadanos dan un valor de aceptación medio del 18% a la gestión del gobierno en áreas como: corrupción, salud, desempleo, economía, educación y terrorismo, entre otros.
No es un Estado fallido, es un gobierno que falla. Llegó con aparentes promesas bajo el brazo, pero ningún plan. Han querido seguir sustentando el sistema en las personas y su habilidad para resolver los problemas, solo que en este caso, ni siquiera eso ha sido suficiente. Estamos colapsados y todavía queda demasiado tiempo para optar por otras vías. Paciencia, resignación, ¡aguántense!, es lo que queda, por eso aquellas inapropiadas declaraciones del Presidente. A fin de cuentas, la verdad de la situación y la única solución. Pero recuerde: ¡cualquier situación por mala que sea, es susceptible de empeorar!

lunes, 26 de julio de 2010

Seguridad y Libertad

No es caprichoso que la función esencial del Gobierno sea proporcionar seguridad y justicia. Sin ellas, la libertad y los derechos del ser humano se encuentran comprometidos, restringidos o anulados. No se puede ejercer la libre locomoción mientras se produzcan asaltos o asesinatos en cada esquina. Tampoco la libertad de expresión, si por ello te agreden y el delito queda impune. Mucho menos el libre intercambio de bienes y servicios, cuando las garantías jurídicas no existen y ni hablar del respeto a la propiedad privada si invade impunemente tu lugar de residencia. No es gratuito el permanente reclamo al Gobierno para que tome medidas urgentes que reduzcan los niveles ascendentes de criminalidad y concentre su atención en esa área de la gestión pública.
Invertir (tiempo y recursos) en seguridad y justicia tiene una reversión directa y concreta: la creación de un clima de percepción de tranquilidad que permita emprender intercambios libres sometidos a un marco legal que asegure la confianza y promueva un ambiente propicio para la inversión y el consecuente desarrollo. Sin embargo, la actual administración continúa desviando fondos a otras áreas y se recrean en esa diplomacia de la “agenda positiva” que niega la triste, nefasta y fracasada realidad, mientras publicitan lo “bueno y bonito” (que no barato) de su labor, sustentado en visiones fantasiosas y artificiales, cuando no falsas.
Escalar algunos niveles de seguridad y justicia, no es complejo. Implementen las extradiciones inmediatas, algo que temen los delincuentes organizados. No solo porque afuera los vayan a juzgar más duramente sino porque rompe sus redes mafiosas y se les desconecta de su entorno criminal. Pongan orden en las prisiones siguiendo una política transparente, sin privilegios y de cero tolerancia con los infractores y muden frecuentemente a los pandilleros de cárcel para que las clicas no estén juntas en los mismos centros. Denunciemos esa nueva clase social de la narco-oligarquía, personas sin oficio conocido que adquieren grandes mansiones, manejan vehículos de lujo o se pavonean de su riqueza en aldeas donde reina la pobreza. Corten el flujo injustificado de sumas de dinero de las que nadie conoce su procedencia y no puede justificarse. Hagamos cumplir y respetar las leyes. En resumen: hagan algo, más allá del autismo, la cobardía o la resignación de costumbre, ya que optaron por asumir la responsabilidad del ejercicio del poder.
No vale la inacción, la pasividad, la dejadez ni mucho menos la connivencia para que estos temas los arregle la comunidad internacional. La CIGIG ha evidenciado que se pueden hacer ciertas cosas, pero como no se ha fortalecido el engranaje nacional, se ha reducido el nivel de eficiencia porque las fiscalías y el sistema judicial terminan por esperar resultados de aquellos y se crea un clima en el que cada vez trabajan menos, esperando que otros lo hagan y evitando críticas a su labor o ceses. La solución no es la pena de muerte (ya mueren demasiados) ni los jueces sin rostro, que algunos reclaman, sino los jueces con huevos. Tampoco seguir pidiendo desde el gobierno paciencia, conformismo o más recursos cuando no se tienen iniciativas claras ni prioridades establecidas en esta área.
Debemos asumir que esto es trascendental para la libertad, el desarrollo y el ejercicio de los derechos del ser humano o seguiremos conformes con propuesta inútiles, ineficientes, descaradas, partidarias e interesadas, propias de charlatanes que llegaron sin planes, ideas y no cuentan con la inteligencia ni con la voluntad para superar el escollo ¡Aguántense!, no es la respuesta.

lunes, 19 de julio de 2010

Pre fraude

Las gravísimas irregularidades que se han presentado en relación con el Registro Nacional de Personas (RENAP) y los sucios y oscuros negocios de determinados directivos que también se han evidenciado, descubren un sistema corrupto hasta lo más profundo. Hay general desconfianza en que los documentos personales de identificación (DPI) pueden no ser lo fiables que nos dijeron y varias denuncias en el MP dejan entrever manipulaciones, cuando no duplicidades, venta de certificaciones y otros chanchullos propios de inescrupulosos, mafiosos y delincuentes asociados, de esos que debería investigar CICIG.
No queda de otra que reclamar a gritos una auditoría pública y urgente del RENAP. No es posible ir a un proceso electoral donde se cuestiona lo esencial: la identidad de las personas que ejercerán el derecho al voto. Es preciso entrarle a fondo al DPI y al padrón electoral. El TSE debe liderar este proceso con acompañamiento de la mayoría de sectores y hay que hacerlo ¡ya! La tercera pata de esta saga de despropósitos la constituye los programas de “Confusión Social” que lidera, ahora bajo cuerda, la esposa del presidente y todo el amañamiento en relación con expedición de cédulas, empadronamientos y votos condicionados, también denunciado.
En cualquier elección, sobre todo en aquellas que se ganan por unos miles de votos, esas variables constituyen, sin duda, una línea estrategia de trabajo elaborada, seguida y manipulada por quienes quieren quedarse con el país, al estilo de los dictadorzuelos del momento y siguiendo sus mismas maniobras. Es hora de que todos los sectores sociales aboguen por asegurar una base mínima de parámetros y fundamentos que no pueden faltar en cualquier sistema democrático, sin importar la tendencia política. No debe ser actitud conformarse con lo que tenemos y llegar a un proceso electoral en el que las condiciones no sean iguales sino que favorezcan, únicamente, a quienes han tenido el tiempo, la habilidad y el descaro de ir toqueteando maliciosamente esas bases sustanciales y necesarias.
El Congreso, como de costumbre, ha reaccionado tarde a lo que los medios de comunicación venían denunciando por tiempo. Ahora, los diversos sectores sociales no deben desperdiciar un solo instante y comenzar a reclamar, exigir y poner en marcha auditorias que permitan detectar en qué momento y con qué grado de transparencia estamos en relación con el DPI, el padrón electoral y el clientelismo político de los programas sociales que promueve el Gobierno. No podemos dejarnos llevar por la corriente ni dormirnos, mientras continúa -algo ya probado- manipulándose el sistema democrático.
No es solo labor de algunos, más bien una sentida necesidad de todos y fundamentalmente de los partidos políticos que quieren competir en igualdad de condiciones. La tan traída comunidad internacional tiene mucho que decir a la hora de reconocer regímenes que no salgan de procesos electorales limpios, transparentes y sobre bases no cuestionables. De momento, no reunimos esas condiciones de credibilidad y no podemos llegar a unas elecciones en estas condiciones. Estamos a tiempo de ponerle remedio de lo contrario podemos lamentarnos por años, como ocurre en otros países. Hay que exigir los derechos individuales y promover la necesaria seguridad jurídica que requiere el proceso. El TSE cuenta todavía con un alto grado de credibilidad, lo que le permite promover y liderar estas iniciativas de forma que siga siendo un referente de pulcritud, limpieza y honestidad. ¡A trabajar!, pero sobre todo a arreglar lo que otros interesados han querido manipular y manosear, como siempre ocurre con los perdedores.

lunes, 12 de julio de 2010

Esbirros

Fui protagonista de un lamentable suceso acontecido muy temprano en la Avda. de los Próceres. Una patrulla de la PNC con luces y sirena pedía paso que le iba siendo dado por los pacientes conductores que en sus vehículos saturaban a esa hora las tres vías en dirección al Obelisco. Detrás, desquiciados, tres automóviles de esos que usan funcionarios públicos pretendían obviar que los carriles estaban ocupados y se atravesaban peligrosamente adelantando, apartando y casi golpeando a los vehículos, entre ellos el mío. El último intento rebasar y cruzó de uno a otro carril hasta que perdió el control, hizo un par de fintas, casi invadió la acera y ante la pitada de los conductores, uno de los guardaespaldas sacó amenazante su arma automática por la ventanilla trasera izquierda. Al llegar a la sexta avenida cruzaron el bulevar veloz y peligrosamente a la izquierda por un lugar prohibido. Un espectáculo de atrevimiento e irresponsabilidad. ¿Con qué derecho creen que pueden obviar el tráfico intenso que los demás ciudadanos soportamos? ¿Quiénes son para avasallar a los que madrugan y esperan su turno pacientemente?
Decía un amigo mío que no hay nada como darle una gorra o un traje a un bobo, porque enseguida se cree alguien. Ocurre con muchos funcionarios. Llegan al poder y con gorra o con traje piensan que pueden abusar de quienes les eligieron y pagan sus excentricidades. Los vemos de todo tipo: los que invierten dinero público desde el Congreso, los que se van de vacaciones con su secretaria, los que usan y abusan de celulares, vehículos o gasolina, los que pagan comidas en restaurantes de lujo con vino de primera y los que están en busca y captura por cosas que todavía no sabemos. Torpes antes, pero pilas y chispudos una vez se ponen el traje y se sienten “don autoridad”.
En seguridad no es diferente. Dotados de arma y placa se creen Agente 007 sin darse cuenta que apenas llegan a Súper Agente 86. Son irresponsables y ocasionalmente en lugar de proteger matan, asustan o agreden. No saben emplear los medios con los que cuentan ni tienen el criterio para hacerlo. Dejan de ser servidores públicos para convertirse en abusadores públicos y ocultan tras su apariencia frustración, incapacidad o inmadurez. No son profesionales de nada y suelen estar ahí por pago de favores o previas inversiones políticas. Si aquel “guardaespaldas”, en una de las maniobras temerarias y delicadas que hizo el vehículo, hubiera accionado el arma que asomó por la ventanilla, estaríamos muertos más de uno y seguro que como en el caso del vehículo del Ministerio de Gobernación que atropelló y mató a una persona que tranquilamente circulaba por la acera, nunca sabríamos qué pasó ni que irresponsable autoridad iba dentro. Asesinan diariamente a una veintena de ciudadanos ¡como para que fuerzas encargadas de protección actúen de forma que puedan morir más! Pagamos su salario, los carros que manejan y las armas que portan y debemos exigirles. No más irresponsabilidad, impunidad ni cobertura de negligencias.
Denuncié el hecho a la oficina de responsabilidad policial minutos después (teléfono 4065-1502). La placa del vehículo que casi termina provocando victimas es P-743DPS, la hora exacta las 7.18 am del martes 5 de julio y además, en la página de la municipalidad, tiene 8 remisiones impagadas desde 2009 por exceso de velocidad. No hay excusas para investigar y actuar, salvo la inacción ante este tipo de abusos delictivos !No esperemos que mate a nadie para lamentarnos!
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lunes, 5 de julio de 2010

Dinosaurios

Con sendas publicaciones escritas, la UNE y el Gobierno iniciaron una campaña de descalificación, amenazas y presión a quienes critican su desastrosa gestión. No aceptan que la censura es general, sin que haya un solo espacio escrito, radial o televisado -no comprado- que hable bien de algo inexistente: la política pública de esta Administración y del partido que la sustenta.
Conspiran los dinosaurios de siempre, los que cada día que despertamos siguen a la sombra del poder. No pudieron gobernar ni con votos ni con armas, nunca obtuvieron representación política y alientan ideologías trasnochadas, irracionales y hasta criminales por momentos, que han demostrado no servir más que para promover el autoritarismo y el empobrecimiento. Quieren el poder por la fuerza ya que nunca lo alcanzarían honesta y democráticamente. Y se miran en el ALBA.
Algunos párrafos de esas proclamas goebbesianas, aluden a la “preocupación por los pobres” cuando el país está más empobrecido que nunca por culpa de su ineficiente y torpe actuar. Se vanaglorian del crecimiento de las inscripciones escolares, pero callan que la mayoría carece de techo y donde sentarse, se caen o simplemente no existen. Esgrimen un supuesto incremento de consultas en el IGSS, pero no hay medicinas, ni médicos, ni maquinaria apropiada y los hospitales cierran consultas. La seguridad les importa un carajo y los asesinatos diarios aumentan. Publicitan con descaro “las cosas que hacen”, pero es un bluff que se disipa al visitar los lugares donde dicen que han mejorado las condiciones de vida. Llaman a la movilización a través de “alcaldes, cooperativistas, organizaciones sociales, magisterio..”, anticipándonos lo que será el país en pocos meses: un campo de batalla con dos bandos. Uno de masas manipuladas por oscuros y delincuenciales lideres comprados. Otro, el resto de la honrada ciudadanía. Concluye uno de los comunicados con la siguiente amenaza: “…, a ustedes les decimos: Aquí estamos, sabemos quiénes son y estamos preparados”.
Quienes redactan esa clase de campos pagados son los de siempre que escondidos en el anonimato apuntan sin señalar y nunca dan la cara. Son los cobardes del conflicto, los inconformes con la paz y los que usurpan el poder. Asesores delincuentes y bandoleros que empleando fondos públicos, mentiras y coacciones pretenden quedarse con el país sin importar el precio. Piden que la CICIG investigue ¡de acuerdo! Debería de indagarse el calado delictivo de los comunicados, la directa amenaza que incluyen o la nómina periodística que tienen contratada. El del gobierno, señala a un “director y patrocinador de un programa de opinión televisiva”, circunstancias muy específicas de una persona.
Creen que por tener poder tienen razón, sin advertir que no es así. La debilidad ha permitido que terminen gobernando otros, sin haber aprovechado la oportunidad que tuvieron para realmente hacer cosas por el país que cambien esas tristes y magras cifras, excepto en delincuencia que cada día son más altas y alarmantes. El ejercicio de la función pública requiere programa y acción, dos cosas que han faltado desde el inicio y que a estas alturas ya no es posible acometer. No quieren aceptar el fracaso, pero la situación, los resultados y la opinión pública se los hacen ver a diario.
La sociedad debe darse cuenta de que clase de esperpentos hay escondidos detrás de un aparente Gobierno que no gobierna y lo que puede llegar a ocurrir. Si son capaces de difundir descarada e impunemente semejantes amenazas ¿qué no harán cuando puedan? Son anónimos y cobardes, eso los distingue. Mi nombre figura arriba ¿Dónde está el vuestro?

lunes, 28 de junio de 2010

El partidito

Con una sonrisa difícil de comprender, y justificar en muchas ocasiones, el Presidente comparó su gabinete con un equipo de futbol, asemejando la dimisión de tres de sus ministros (en una semana) a cambios que, como en aquellos, suelen ser normales por cansancio o desilusión.
Olvidó puntualizar, sin embargo, que hay diferentes equipos. Los que juegan en división de honor y aquellos otros improvisados de chamusca de barrio. Nunca sabremos, por esa imprecisión, donde insertar su comentario. No recordó que apenas son tres los cambios permitidos durante el juego y no la treintena que han pasado por diversos altos cargos con más pena que gloria, comisarios destituidos y procesados no incluidos. Omitió los que salieron por acumulación de tarjetas o fueron directamente expulsados por la CC, el MP o la CICIG con la roja, por actuaciones delictivas. Desconoció el importante papel del entrenador y cómo, a fin de cuentas, los equipos exitosos terminan siéndolo por la armonía y disciplina que aquel impone, quedándose sin puesto los coachs mediocres que no terminan de conformar un auténtico conjunto. Ignoró que la cancha de juego es un recinto en el que hay reglas fijas que se hacen cumplir y que “el todo vale” no es norma escrita ni pactada en el noble juego del fútbol al que asimiló sin mucho acierto y más desconocimiento con la política: escabrosa, mezquina y oscura.
Comparto, aunque de eso no habló, la similitud entre los millones que ganan muchos futbolistas y el sueldo de ciertos Presidentes (él incluido) o lo que se pelan bastantes políticos: unos patean la pelota y otros nos patean las pelotas. Suena similar, pero duele más en el segundo caso. También vale el ejemplo del jugador que permanece ignorado en el banquillo y nunca sale a la cancha, aunque no todos se llaman Rafael. No destacó la colorida y armónica actuación de las porristas frente a lo sombrío, obsceno y descarado de las que se creen divas de la política, sin la frescura adolescente sino con una desagradable mala cara, una importante dosis de soberbia y un preocupante autoritarismo ¡Cómo querría el Presidente que su gabinete se pareciera a un equipo de futbol! Es más: siquiera que fuera un equipo. Lo único claro con toda esta crisis (qué es lo que vivimos) es que el entrenador solo sirve para justificar continuamente el fracaso y la derrota. A esos, los clubes los despiden sin pensarlo dos veces, los jugadores les huyen antes de perder más su cotización y la afición le reclama permanente, diferencias sustanciales con la política. Ya jugamos en última categoría, aunque todavía es posible descender más y de seguir así hasta nos expulsarán del club de amigos del deporte.
Los futbolistas se emocionan al oír su himno nacional, representan honrosamente a su país, lloran e incluso caen abatidos cuando pierden, se empeñan en el campo con fuerza y con dureza y tienen un importante sentido de la dignidad profesional que los motiva a prepararse, entrenarse y entregarse a su trabajo. Demasiados políticos inescrupulosos solo quieren hacer en poco tiempo la carrera que a otros les cuesta años, esfuerzo y trabajo. De valores, ¡ni hablar!
Esto no es un juego, aunque para cierto grupo lo ha sido desde el principio. Un juego electoral que ha descuidado el deber de gobernar. Preferible hacer comparaciones más acertadas, aun con la sonrisa incompresible de siempre, y no correr el riesgo de equivocarse. Por ejemplo, con un improvisado partido familiar de papi-futbol.