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lunes, 31 de julio de 2023

Democracia prostituida

La culpa no es exclusiva de los políticos, sino también de aquellos que lucran con su voto, ambos actos censurables y delictivos

Increíble que un partido como la UNE obtuviera la mayor cantidad de votos en primera vuelta sin haber publicado un programa político que pudiera leerse y analizarse. Los electores de los verdes -y no son los únicos- votaron sin conocer ni mucho menos analizar la propuesta de Sandra Torres. Pudieron hacerlo por fe, convencimiento, atracción por la señora o cualquier otro motivo que escapa de lo racional, pero no por estar de acuerdo con el inexistente plan.

Por otra parte, charlas con líderes de distintos departamentos -y varias denuncias- confirman la compra de votos, lo que establece un clientelismo entre el político que paga y el ciudadano que vende, con la esperanza de que si es electo le volverá a pagar en el futuro. Una prostitución del voto de la que muchos exculpan a “los más pobres”, como si fueran los únicos. En democracia todos los votos valen lo mismo, porque el derecho es universal para cualquier ciudadano, por lo tanto, no es concebible exonerar a quienes exigen iguales privilegios, pero eluden la responsabilidad de ejercerlos honestamente. La culpa no es exclusiva de los políticos, sino también de aquellos que lucran con su voto, ambos actos censurables y delictivos. Esos “pobres” -que algunos suelen justificar- tienen clarísimo que están vendiendo su derecho y libertad a elegir, y conscientemente lo hacen. Si eso se justifica por necesidad, cualquier otra cosa: prostitución, robo, atraco o similar, podrá ser igualmente justificable ¡No nos engañemos! Lo que hay que promover -teniendo como principio no cuestionable el voto universal- es que quienes elijan lo hagan con responsabilidad o, de lo contrario, sean condenados con igual contundencia que quienes les pagan. No hay que callar ni ser débil para decirlo porque ninguno es víctima, y ambos son delincuentes.

Lo que reflejan los hechos descritos es que hay un lupanar de la democracia. El ciudadano, exigente de derechos, ha olvidado la responsabilidad de ejercerlos con ética, porque le importa un soberano bledo el programa político de los candidatos y es feliz si se embolsa una cantidad de dinero, aunque sea prostituyéndose con el voto. No nos quejemos luego de los resultados, porque aquel que pagó a quien lo votó, necesita depredar recursos públicos para resarcirse y volver a pagar a otros, que se sumarán a esa subvención encubierta. 

El comportamiento no es más que el reflejo de una extensa hipocresía nacional que mientras sea silenciosa no perturba, no molesta. Llenamos el país de moteles para ocultar infidelidades, pagamos parte del salario en nómina o factura y otro poco en cash, para eludir deberes fiscales, y compramos el carro o la casa a nombre de la empresa para desgravar impuestos. Un país con demasiada ciudadanía de doble moral -y poca ética- capaz de hacer todo lo anterior mientras se rasgan las vestiduras en público para mostrar el enojo que producen “los corruptos”, y grita reclamando -pero a otros- decencia, dignidad y buen gobierno. De tal cuenta, nunca acertamos a seleccionar bien a los gobernantes por razones como las citadas, aunque no falta aquello de culparlos continuamente.

Como es habitual, en esta ocasión deberemos elegir entre bandidos o inexpertos. Seguramente apostemos por la decencia -aunque ya veremos la cantidad de votos que consiguen los otros- y dedicaremos una administración más a aprender como gobernar “bien” el país. En 2027, el debate no será muy diferente, porque volverán los mercaderes de votos con proyectos de infraestructura, canastas, bolsas solidarias, becas…, para seguir desanimando al reducido grupo que va quedando de “honestos a toda costa”. 

Siento que la realidad sea tan dura de describir, aunque ni siquiera así despertamos.

lunes, 24 de julio de 2023

Hoja de ruta en época de guerra

Esta sociedad tiene, entre sus males, uno muy remarcado: la incapacidad de hablar, debatir racionalmente y escuchar

Una enorme confusión permea el ambiente, y la fricción extrema -antesala de la violencia- se deja ver en demasía. Desatada la debacle, los extremista habituales -que Dios los recoja pronto- queman sus últimos cohetes y muestran su vileza, truhanería y desesperación. Como los espacios no suelen quedarse vacíos, surgen otros -extremistas- progres con similares formas y modos. Una suerte de péndulo con oscilaciones que cada vez tienen picos más altos, y ocasionalmente se da la vuelta y aparece por el lado opuesto. Hay demasiados radicales -desesperados o eufóricos, según miremos, pero fanáticos al fin y al cabo- y el ambiente aconseja un llamado a la cordura en lugar de tensar la cuerda, con riesgo de romperla. El sistema está tan presionado que es preciso que cada uno asuma su papel para reducir la probabilidad. 

Arévalo debería de emitir un mensaje de sosiego y paz, y capitalizar la imagen conciliadora que ello representa. Sandra Torres podría dejar de avivar el fuego con comentarios desesperados y populistas, y apostar por la racionalidad. El MP tiene que comprender que el proceso electoral hay que respetarlo y abstenerse de realizar acciones fuera de lugar. El TSE continuar con lo que ya le han dicho: llevar a cabo la segunda vuelta. La CC no soltar las riendas del país que, aunque no le corresponde, a eso nos acostumbramos hace años, y lo aceptamos con jurídica resignación. A la CSJ le compete suspender inmediatamente al juez Orellana, para evitar esos frecuentes desmadres judiciales. El PDH tiene que asumir su papel y denunciar la vulneración de derechos humanos, además de promover la convivencia y la legalidad. El gobierno, lo mejor que puede hacer es dimitir en pleno y salir corriendo. El Congreso emitir una declaración institucional en la que apoye el proceso democrático y exija respeto a las normas constitucionales. Los activistas, disfrazados o no de periodistas, dejar de azuzar, provocar, falsear noticias irresponsablemente y buscar “likes”, en beneficio de un clima necesario de paz y tranquilidad. Por su parte, colectivos empresariales, agrupaciones de la sociedad civil, instituciones en general y mayoría de ciudadanos, han hecho lo que deben: ponerse del lado correcto de la historia y hacerlo público.

Esta sociedad tiene, entre sus males, uno muy remarcado: la incapacidad de hablar, debatir racionalmente y escuchar. No es nuevo, y la historia lo evidencia en más de una ocasión. Guste o no, ha llegado el momento de que los sediciosos acepten que “no pasarán” y reconduzcan sus intenciones. A los golpistas hay que sacarlos de la ecuación, pero al mismo tiempo evitar que entren otros similares en la medida que salen los primeros. 

Apostamos el futuro en un órdago electoral, y los resultados se hicieron ver, aunque nada está escrito en piedra y falta una segunda vuelta definitoria, en la que muchos -de varios bandos- han puesto toda la carne en el asador. En la victoria hay que ser humilde y en la derrota hay que tener dignidad, y reivindicar la lucha por valores y principios, más que por personas o partidos, además de respetar las reglas de la democracia previamente aceptadas. 

Cada personaje, institución, organización y ciudadano tienen un papel en todo esto, y no deben de esperar a que alguien dé el pistoletazo de salida, sino actuar inmediatamente. Está en juego la incipiente democracia y la convivencia pacífica, pero sobre todo el futuro de nuestros hijos que no puede quedar en manos de narcotraficantes, criminales, golpistas de cuello blanco o progres con pelo alborotado. La revolución violenta no conduce a ninguna parte, pero la pasividad tampoco.

lunes, 17 de julio de 2023

“No hay democracia sin determinación”

Ser demócrata se muestra en el fracaso, cuando los elegidos no son de su preferencia, porque ensalza el valor superior de reglas previamente establecidas

Me atrevería a decir que ni siquiera en 2015 hubo un acuerdo nacional tan amplio. En esta ocasión faltaron únicamente los sediciosos habituales, a quienes no hay que nombrar para que se vayan vaporizando al estilo orwelliano, y sean inmediatamente condenados al ostracismo. Esos extremistas delincuentes, atentaron abiertamente contra el modelo democrático, pero particularmente contra lo que dicen defender: el futuro de nuestros familias, especialmente de nuestros hijos, y en general contra las aspiraciones de muchos jóvenes. Intentan desesperadamente promover “los dos minutos de odio” con trasnochados discursos, cuando lo que persiguen realmente es mantener el control mafioso de instituciones desde las que depredan recursos públicos por años.

El autor de la frase que titula la columna es Julio Anguita, un encomiable paisano cordobés y comunista, y empuja la necesidad de destacar -en ese “espontáneo consenso”- a dos grupos que sobresalieron por omisión o acción. El primero incluye al Ejecutivo y al Congreso. Del Presidente no se puede esperar mucho, salvo que termine su tiempo, se largué y engrose la lista de ilustres despreciables nacionales, pero el Vicepresidente y su silencio no tienen perdón ni justificación, así como la de los ministros. Por cierto, dos renunciaron. Del Congreso se hubiese esperado que algún partido político -¡alguno!- presentará una declaratoria para condenar lo ocurrido, pero lejos de eso todos ellos y la mayoría de los diputados -cobarde o interesadamente- callaron.  Y si, son los mismos partidos y diputados que pedían el voto hace apenas una semanas y prometían un futuro feliz, aunque son incapaces de promover una declaración institucional o dar la cara frente a lo que sucedió ¡Mi desprecio a todos ellos!, y también a la mayoría de los alcaldes.

El segundo grupo es más censurable porque fueron activos, y me refiero a ciertas iglesias evangélicas. Desde púlpitos muy reconocidos -y otros muy ignorados- se promovieron mensajes de rechazo, condena y odio al candidato Arévalo, en un marcado afán por satanizarlo, endemoniarlo y presentarlo como el maligno. Algunos de esos pastores tienen intereses partidarios y hasta hijos diputados, y otros han sido cuestionados por lavado de dinero en sus respectivas iglesias, pero ¡solo es casualidad! Desde la fe, que maneja y manipula a muchas personas, no es aceptable ese discurso destructor, utilizado también, por cierto, por sectores católicos contra proyectos hidroeléctricos o de minería. Quienes condenan desde la militancia religiosa terminan validando a aquel enemigo de las confesiones: “la religión es el opio del pueblo”.

Serviles políticos, manipuladores pastores y el grupito de golpistas profesionales son los únicos que han estado en pro de este intento de rompimiento constitucional o golpe a la democracia. El resto: cámaras empresariales, organizaciones de la sociedad civil, grupos de apoyo nacionales y extranjeros y la activa ciudadanía, se mostraron contrarios a la acción de inescrupulosos mafiosos que pretenden seguir moviendo los hilos en el país. También se ha demostrado que estamos muy lejos de Nicaragua, Venezuela o Cuba. Lo aquí ocurrido -imposible en aquellos países- lo pone de manifiesto, sin ser menos cierto que hay quienes, vestidos de salvadores fariseos, empujan en esa dirección autoritaria. 

Ser demócrata se muestra en el fracaso, cuando los elegidos no son de su preferencia, porque ensalza el valor superior de reglas previamente establecidas. En agosto hay que aceptar a quien la mayoría decida en la urnas. No hacerlo, demostrará una preocupante sintomatología golpista por parte de esperpentos sin valores ni principios que pretenden sacrificar eternamente a nuestros hijos en beneficio de sus delincuenciales aspiraciones. Esta vez, los ciudadanos, la última línea de defensa, pero la más efectiva, nos encargaremos de mandarlos al carajo.

lunes, 10 de julio de 2023

El pintoresco diseño institucional

Con un sistema así diseñado no es de extrañar que estemos permanentemente radicalizados, enojados, furibundos, polarizados, asqueados

Si fuésemos una sociedad autocrítica -que no lo somos- y tuviéramos espíritu de superación, de mejora y de perfeccionamiento -que tampoco lo tenemos- estaríamos regocijándonos por la primera parte cumplida del proceso electoral, pero cuestionándonos a la vez por qué se ignora al 17% de ciudadanos que expresaron su deseo de repetir las elecciones -voto nulo- y otro 7% de votos blancos que podrían significar lo mismo. El voto nulo es un rechazo a las ofertas electorales -a los candidatos- no al proceso democrático, y debería pensarse en cambiar la ley. En lugar de llamarle voto nulo tendría que sustituirse en el futuro -para dejar las cosas claras- por una casilla que diga “repetir las elecciones”, que en definitiva es lo que expresa.

Sin embargo, aquellos que aplauden la democracia y la vitorean permiten que se ignore a la mayoría de los ciudadanos cuando deciden desechar, libre y responsablemente, las ofertas electorales. Claro, como a esa mayoría se le rechaza, no queda de otra que votar siempre por los que quedan, porque la repetición electoral está excluida como opción ¡Es impresionante la incongruencia con la que vivimos!, no solo en temas relacionados con la política y la democracia, sino en infinidad de aspectos, y así nos va.

Esa es la razón, y no otra, de la falta de legitimidad de los gobernantes desde el inicio de la era democrática. Se lo pongo en números que suena mejor aunque duela más: 1 de cada cuatro ciudadanos de los que votaron, 1 de cada seis de todos los que pudieron votar o 0.8 de cada diez habitantes de este país, eligieron no ya al presidente -que sería ridículo-, sino conjuntamente a los dos candidatos que pasan a segunda vuelta que es más caricaturesco. El Presidente, finalmente, será el “preferido” de prácticamente la mitad de los números anteriores, que son quienes votaron por alguna de las dos opciones ¡Ahora hablemos de democracia, de mayorías, de legitimidad y de otras cuestiones!, y luego echémonos a dormir, o nos descojonamos de risa.

Con un sistema así diseñado -que ignora a la mayoría que piden repetir las elecciones y paupérrimas minorías eligen a sus gobernantes- no es de extrañar que estemos permanentemente radicalizados, enojados, furibundos, polarizados, asqueados o, si pertenece a alguno de esos pequeños porcentajes citados: feliz, exaltado o encendido. Somos una sociedad muy mediocre en términos de calidad democrática, lo que evidencian todos los indicadores institucionales, y es imposible avanzar siquiera un milímetro sin superar la estupidez humana numéricamente visible. Es decir: estamos como estamos, porque somos como somos.

Con esas cifras ridículas, todavía algunos se permiten “profundos debates” sobre si hay o no que volver a contar los votos, como si, dados los porcentajes, se modificara esencialmente alguno de ellos. También están aquellos otros que hablan de “fraude” -mientras abren la boca más de la cuenta, como si con ello transmitieran un fraude mayor- sin advertir que desde que no se considera la voluntad de la mayoría el fraude democrático está consumado. Con la falta de legitimidad que los números expresan, hablar de fraude o de conteo es perder el tiempo en la inútil periferia del debate.

Nos quejamos de que no progresamos, nos estancamos, hay corrupción, los políticos no atienden los problemas nacionales y una larga retahíla sobradamente conocida. No advertimos -pobrecitos- que con este sistema seguiremos eternamente igual porque, en el fondo, y aunque no guste, muy pocos ciudadanos son los que (im)ponen a las autoridades al frente de este país. Lo demás son acciones derivadas de la causa principal: falta de autocrítica, capacidad de diálogo, entendimiento y seriedad.


lunes, 3 de julio de 2023

Toca resolver el dilema

Los discursos políticos son eso: discursos, y cuando se alcanza el poder no se suele actuar como en campaña electoral

Ganó el voto nulo por decisión de la mayoría de los ciudadanos, y de eso se trata la democracia, aunque no habrá una nueva elección. El sistema está mal diseñado y pasan a segunda vuelta los candidatos dos y tres, lo que vulnera el deseo mayoritario y expone un grave problema de diseño institucional. 

Aunque la UNE representa “lo tradicional”, hay que concederle los más de 800 mil votos obtenidos y quizá otros 200 mil derivados a VOS, y cuya suma es similar a los de 2019. Semilla se presenta como “nuevo y antisistema” aunque en la presente legislatura ha participado en el Congreso, y obtiene sorpresivamente un alto número de votos. El resto de partidos no ha sido desplazado por la “izquierda”, sino por el cansancio y el hartazgo de la corrupción. 

La pregunta sin respuesta es hacía dónde se encaminarán los votantes en la segunda vuelta. Suponiendo que quienes eligieron esas dos preferencias continúen con ellas, la participación baje al 40/45% y se reduzca el voto nulo que no tiene efecto práctico en esta oportunidad, habrá unos 2 millones de votos “disponibles” por atraer. Recordemos cómo en las pasadas elecciones Thelma Aldana apostó por Telma Cabrera, pero también Sandra Torres se alió con cualquier grupo en su voracidad por el poder. Muchas combinaciones son posibles, y hay que esperar a ver si el ciudadano se decanta por un partido tradicional y pragmático -UNE- o apuesta por algo nuevo y hasta cierto punto esperanzador -Semilla-

Ambos son de marcada izquierda económica -la UNE migró hacia el utilitarismo-, lo que representará un importante gasto público que pagará el contribuyente. Proponen proyectos sociales clientelares, intervencionismo estatal, subsidiariedad y temas de una agenda progresista con matices populistas, pero requieren de pactos, y Sandra -igual que en esta legislatura- lo tiene mejor con el Congreso electo. A Arévalo le será complejo, y abre una puerta a utilizar las manifestaciones populares como mecanismo de apoyo y presión. La UNE es socia de los partidos que han obtenido mayoría de diputados, mientras Semilla atraería votos de partidos minoritarios, con los que coquetea en el hemiciclo, aunque serán suficientes. Quizá haya que reflexionar sobre si es mejor tener amigos y aliados que enemigos con poder, y analizar el riesgo.

Hay que destacar, también, un voto más en línea en la UNE: presidencia, congreso y municipalidades, lo que optimiza teóricamente la gestión pública. No ocurre con Semilla que experimenta un fenómeno similar al del MLP en 2019: aceptación presidencial -y en el Congreso en este caso-, pero con un único alcalde en todo el país ¿Cuál opción generará más equilibrio de poder?

La ciudadanía reclama cambios y está harta, de ahí que el ganador de estas elecciones sea el voto nulo, pero no todos comparten la forma de hacerlo. El dilema no es fácil porque la incertidumbre y el rechazo son los elementos principales. Lo que ocurra dependerá de muchos factores, algunos todavía desconocidos, y especialmente del sentir ciudadano en el momento de depositar su voto. Los discursos políticos son eso: discursos, y cuando se alcanza el poder no se suele actuar como en campaña electoral. Yo me fijaría, entre otras cosas, en el costo económico y social de la oferta, en los hechos, en el pasado y las acciones de cada candidato, en el sentir personal después de haber meditado responsablemente el voto y en lo que ocurre en el entorno político regional. Cualquiera puede equivocarse, pero quien no analiza la situación y se deja llevar por la emoción tiene muchas más posibilidades de errar, y de lamentarse luego.


lunes, 26 de junio de 2023

Catarsis postelectoral: el Kinder surprise

El voto nulo fue el ganador de este proceso, lo que representa un importante rechazo ciudadano a todo lo que ha venido ocurriendo

Que los resultados presidenciales se veían venir, fue algo erróneamente promovido en las pocas encuestas que se publicaron. El orden anunciado fue alterado por el único que tenía el poder para hacerlo, y que no se tuvo en cuenta: el voto ciudadano, que muchos consideraron, como era habitual, torpe o comprado. 

De la UNE se esperaba, de Semilla ni se veía venir, mucho menos por una diferencia tan estrecha. Por primera vez dos partidos de izquierdas competirán por la presidencia, aunque el control del Congreso haga que el ganador deba pactar con otras fuerzas políticas muy distintas y opuestas.

El voto nulo fue el ganador de este proceso, lo que representa un importante rechazo ciudadano a todo lo que ha venido ocurriendo: corrupción, mal manejo de fondos públicos, falta de justicia, etc. Zury podría haber sido opción, pero su arrime a mafiosos, mercenarios, aprendices de golpistas y personajes del gobierno anterior -además de una pésima campaña- la han relegado a un puesto inimaginable hace unas semanas. El hundimiento de CABAL merece una investigación más pausada. VAMOS y VIVA estuvieron cerca, y obtuvieron muchos más votos de los proyectados, lo que apunta a una presión e inversión millonaria en las alcaldías. VOS, URNG, MLP y Winaq están profundamente estancados y sus candidatos sufren nuevamente estrepitosas derrotas porque la población no ve en ellos la “esperanza” que pretenden trasladar. Ciertos populismos y otras alternativas también son desechados por el votante, hastiado de lo habitual y de personajes reciclados como Jimmy Morales o Baldizón.

Toca hacer predicciones para la segunda vuelta respecto de la dirección que tomará el votante. En resumen: apoyar o huir de Sandra Torres y experimentar algo nuevo. Tal y como ocurrió en las dos pasadas elecciones, y vistos los números, puede ser que Arévalo sobrepase a una Sandra atorada, aunque nada es seguro porque hay muchos votos en juegos buscando reacomodo. 

El Congreso sigue igual: repartido, atomizado y repleto de impresentables, con dudosa calidad moral de los partidos representados y de la mayoría de los ganadores. Con quórum de mañosos, deberán establecerse pactos -si es posible- que en esta política doméstica tropical se traducen en entregar parcelas de poder o conceder privilegio, todo ello a costilla del presupuesto público que no es otra cosa que el dinero de los impuestos. La alternativa puede ser la practicada en distintos países latinoamericanos: el freno o la anulación del ejecutivo desde el legislativo.

La alcaldía capitalina no cambia de manos -pendiente de impugnaciones-, a pesar de haber estado muy cerca “Canela”, lo que impedirá reformas más radicales, aunque el alcalde perpetuo deberá lidiar con concejales de varios partidos que seguramente mejorarán el diálogo y oxigenarán la administración municipal, algo necesario hace años.

Hay que esperar la reacción de quienes hablaban de fraude y decían que no había opciones, y ver si mantienen su discurso o terminan por aceptar que nunca contaron en sus elucubraciones con la idea de un votante más informado, libre y capaz de tomar decisiones sin la presión tradicional. Es muy probable que las narrativas cambien y se blanquee el proceso que ha estado descalificado desde el inicio por muchos de quienes ahora están posicionados en la parrilla de salida. En política parece que todo cabe, todo sirve, y las palabras se las lleva el viento apenas unos día después del triunfo, que finalmente es lo importante. Semilla dio la sorpresa, VAMOS no pudo sumar a pesar de la maquinaria estatal, VALOR y CABAL fueron grandes perdedores, y VIVA mantiene su posición. Ganó el voto nulo, pero sin consecuencias, aunque en democracia el votante es quien decide.


lunes, 19 de junio de 2023

¿Engañados, conformistas o cómplices?

Muchos autoritarios y dictadores llegaron al poder democráticamente electos por ciudadanos similares a ellos, con parecidas características.

Apenas quedan unos días para las elecciones. El conteo de votos determinará quiénes son electos para alcaldes y diputados y si hay una segunda vuelta presidencial, que todo apunta en esa dirección. Ningún candidato alcanzará el puesto para el que se postula sino cuenta con la mayoría de los votos que los ciudadanos, libre y voluntariamente, les otorguen. Todo muy simple y sencillo de entender.

Lo anterior ocurre en la mayoría de los países, por muy malas democracias que tengan, aunque sea más difícil entender lo que ocurre en Nicaragua, Venezuela, Cuba o el proceso en El Salvador. Es inconcebible que la esposa de Daniel Ortega sea la vicepresidenta del país, que la de Maduro elija el comité nacional electoral o que la sombra de los Castros siga presente en Cuba. El efecto Bukele será similar y está en marcha. De momento, acoge a una parte de sus familiares en puestos directivos en el partido o en ciertas instituciones.

La explicación es sencilla, lógica y legal: una mayoría de ciudadanos los encumbraron, como ocurrió con Hitler, aunque hoy se lamenten de no poder salir de ellos. Muchos autoritarios y dictadores llegaron al poder democráticamente electos por ciudadanos similares a ellos, con parecidas características, alegando que creyeron en sus propuestas en lugar de reconocer que simplemente se parecían a ellos. Y es que hay tendencias extremas que luego se vuelven contra aquel que las eligió, y de las que no puede escapar.

Cuando un autoritario toma el control político sólo puede continuar siendo más autoritario. A Bukele, Maduro, Ortega o Díaz-Canel les es imposible dejar el poder porque han sido denunciados por graves violaciones de derechos humanos, y terminarían en prisión. Sólo tienen un opción viable: perpetuarse. Hay tantos ejemplos en la historia que desconocerlos es cerrar los ojos a una realidad tan evidente que nos hace colaboradores o cómplices.

Quizá la palabra más incluida y destacada en las distintas acepciones de democracia sea “libre o libertad”. Poco se habla de la responsabilidad del ciudadano a la hora de elegir, y de las consecuencias de su decisión. Por eso, la ley deja votar únicamente a los mayores de edad, porque son responsables de sus decisiones, y es la razón por la que hay cierta oposición al voto en el extranjero, ya que no pagan impuestos en el país y tampoco padecen las consecuencias de sus decisiones al residir fuera. Pero, como no gustamos de ser señalados o de cargar con culpas que eludimos, apoyamos el “voto universal” y difuminamos la relación entre libertad y responsabilidad ¡Si Esaú entregó su primogenitura por un plato de lentejas, tampoco es para tanto!

Es necesario leer los programas políticos, en vez de alegar que nos engañaron. Nadie se deja engañar cuando firma un contrato de trabajo y deja claras las condiciones. Hay que investigar a los candidatos, averiguar quiénes son y qué han hecho en su vida; en lo privado no se contrata a nadie sin seguir meticulosamente ese proceso. Elijamos la mejor opción después de analizarlas, porque lo normal no es entregar nuestra confianza a desconocidos, ni confiarles dinero a quienes sabemos que lo pueden robar. Si en la vida privada utilizamos filtros y controles muy precisos a quienes contratamos o con quienes nos relacionamos, ¿cuál es la razón para no hacerlo en la vida pública?

No nos engañan, simplemente nos despreocupamos por lo público, algo que no hacemos normalmente en el resto de las cosas de la vida, porque quizá sea más llevadero quejarnos de otros y vez de cambiar nuestra indiferencia. El 25 tenemos una cita con nuestra conciencia.

lunes, 12 de junio de 2023

Votos, votantes y elecciones

No nos engañemos, a los delincuentes los eligen otros delincuentes, así que consolide primero sus valores y principios éticos

La pregunta más frecuente que recibo es ¿por quién voto?, y algunos agregan: ¡usted que sabe de esto! Siento desilusionar a los curiosos porque no es posible una respuesta que señale directamente a candidato alguno. Sin embargo, y para no dejarlos en la inopia, propongo una fórmula que cada uno debería de elaborar y aplicar.

El primer paso es tomar conciencia de que su voto forma parte de los necesarios para designar a los políticos que tendremos durante los próximos cuatro años, así como de autoridades que aquellos nombren. Si entiende eso, comprenderá rápidamente la responsabilidad que tiene como ciudadano y la trascendencia de no tomarse a broma a quien elegirá, así evita lamentos posteriores.

Hecho lo anterior -condición imprescindible para continuar- debe de meditar sobre sus principios y valores. Es decir: ¿está realmente contra la corrupción o forma parte de esos grupos que viven de los políticos que les otorgan el puesto o los contratos por amiguismo? ¿Desea un mejor futuro para sus hijos o le da igual lo que pase en el país? ¿Es de los que se salta la fila o maneja por la acera o verdaderamente aspira a un mundo de respeto y valores universales? No nos engañemos, a los delincuentes los eligen otros delincuentes, así que consolide primero sus valores y principios éticos. Hecha la tarea, puede ir desechando a muchos estafadores, narcotraficantes, vividores que estuvieron en la política y sabemos cómo actuaron, y un largo etcétera que reducirá el listado sustancialmente. Pero busque, no espere que nadie lo haga por usted, sea un ciudadano responsable y de tiempo completo.

Como seguramente todavía tiene suficientes opciones, analice los planes de gobierno de los candidatos -si es que los tienen- y reflexione sobre el contenido y que harán en el poder. No crea a quienes ofrecen cosas gratis porque debería saber que el presupuesto está desfinanciado y no hay dinero. Además, pregúntese -y pregúntele- a quienes beneficiarían, porque con dinero público se puede prometer cualquier barbaridad. Tampoco se deje llevar por la pasión o la emotividad doctrinario-ideológica, quizá sea mejor alguien honesto de ideología opuesta que un perfecto sinvergüenza del ”mismo bando”. 

Con ese nuevo ejercicio habrá reducido sustancialmente las opciones. Entonces, y solo en ese momento, tome la decisión que considere oportuna. Deseche la ideología, la canción, el eslogan, la gorra, el desayuno o la belleza del candidato surgido de las redes sociales. Después de utilizar la razón, es momento de emocionarse con el voto y ponerle pasión al proceso, pero evite que sea a la inversa.

Y si, seguido el procedimiento indicado no le queda nadie en la lista -cosa altamente probable-, no se desilusione, todavía tiene el voto nulo, ese que muchos dicen que no sirve para nada, aunque mientan cada vez que lo afirman ¿Es difícil que gane?, muy difícil ¿Pueden los mismos candidatos volver a postularse?, es cierto, pero eso no quita que usted ejerza su derecho de protesta deslegitimadora de un sistema del que no gusta. Ir a la guerra con un palo no es lo mejor, pero es preferible a no llevar nada. Además entre votar mal o de manera conformista -cuyo resultado ya conoce de elecciones pasadas- puede ser preferible optar responsablemente por otra forma, que es lo que una postura ética -referida al inicio- le diría que debe de hacer.

He ahí la grandeza de la libertad, pero también la responsabilidad de ser ciudadano integrante del grupo de demócratas que pretende construir un mejor país ¡Ahora tiene la oportunidad, y únicamente de usted dependen los resultados!

lunes, 5 de junio de 2023

¿Seguro que la CICIG se fue?

Nos pasamos la justicia por el arco del triunfo, la venganza ocupa su puesto y se pretende reclamar un cobarde heroísmo propio de mentes infantiles

Algunos se congratulan en la medida que los candidatos políticos están dispuestos a que CICIG regrese. Esa cortedad de miras ignora que aquella comisión internacional -o mejor dicho su forma de operar- sigue plenamente vigente en el país. Antes allanaban viviendas, como ahora; detenían los jueves o viernes y presentaban ante el juez los lunes, también ahora; si el tribunal liberaba al detenido, lo señalaban de no hacer bien su trabajo, mismo que ahora vemos; presionaban a jueces para que sentenciaran como el autoritarismo de turno reclamaba, lo que vemos en ciertas judicaturas en estos días; exponían, pública y mediáticamente al acusado quien quedaba irremediablemente condenado, lo que modernamente hacen en redes sociales; ingresaban a los detenidos en prisión provisional o preventiva, justamente como ahora; se “aceptaron” culpas para no permanecer en prisión, ahora las aceptan pero dicen que los “fuerzan”; algunos huían y se escondían con idéntico miedo al que ahora otros manifiestan tener; se estigmatizaba a la persona mucho antes de ser juzgada y condenada, como en la actualidad; y un fiscal se asociaba constantemente a una jueza, aunque ahora hay inversión de género, porque es una fiscal a un juez. Se aceleró un juicio por genocidio, con igual velocidad a la que ahora utilizan para otros procesos. Encerraron en prisión, por más de siete años, a personas que hasta hace poco recobraron su libertad, y se mantienen presos a ancianos militares que aún no han sido juzgados. Pocas quejas y voces se levantaron contra aquella debacle, lo que contrasta poderosamente con los aireados escándalos de ahora. 

Procedimientos idénticos o muy similares, inventados por CICIG, perfeccionados por la FCT. Seguidores de la primera se quejaban de la segunda, actualmente es a la inversa, y la justificación es que son cosas distintas, pero no, es idéntica forma de proceder desde ángulos opuestos. Lo peor no es que aquellos iniciaran procesos cuestionados, politizados y aplaudidos, sino que estos, conocedores del daño que causaron, los repitan, perfeccionen, y sean enaltecidos ¡Ya basta carajo de tanto abuso!

Nos pasamos la justicia por el arco del triunfo, la venganza ocupa su puesto y se pretende reclamar un cobarde heroísmo propio de mentes infantiles que no pasaron la pubertad del desarrollo neuronal. Personajes mediocres que dicen salvar el país, cuando realmente condenan el futuro al elevar el péndulo tan alto que la caída posterior terminará arrastrando a muchos de los que ahora ríen estúpidamente las ocurrencias de tales sediciosos. Antes -reconózcanlo- se cometieron excesos denunciados desde diversas tribunas, pero no son diferentes a los actuales.

Este país tiene demasiada sed de sangre y gusta humillar, presionar, juzgar, encarcelar, y si se pudiera matar a “los enemigos”, mucho mejor. Los misteriosos “chairos” destruirían a los indefinidos “corruptos”, y estos últimos a los primeros. Al final, no quedaría nadie porque el ardor y la sinrazón hacen que optemos por extremos ¡Puro primitivismo!

Es preciso levantar la voz y gritar que basta de persecuciones, presiones e irregularidades y que en la medida que sean consentidas y no se apueste por justicia -en lugar de venganza- este país se destruirá más todavía. La reconciliación debe buscar, con el esfuerzo de todos, el equilibrio necesario y dejar que la justicia funcione. Ya hemos visto lo perjudicial de estar en cualquier extremo, y todos sufrimos directa o indirectamente la acción de esos dos grupos. Si de uno salimos, es hora de sacudirse al otro, en bien de un futuro en paz.

No más autoritarios, dictadorzuelos, inquisidores y mercenarios jurídicos ¡Ya basta de tantos gañanes miserables destruyendo el futuro de un país que no le importa a ninguno!

lunes, 29 de mayo de 2023

Un viaje a ninguna parte

Ninguna sociedad ha evolucionado o se ha desarrollado sin enfrentar las vicisitudes que, según el momento, la historia ha puesto delante de ella

Sume los votos que recibieron en las pasadas elecciones personajes y partidos políticos de los que ahora nos quejamos permanente y preste atención a la cifra resultante. Naturalmente ganaron y colocaron a sus representantes en puestos de gobierno.  Y es que los corruptos no florecen en las instituciones por generación espontánea, sino que es el ciudadano quien los sitúa allí con su voto.

Nos hemos acostumbrado a culpar a medio mundo de nuestras desgracias político-sociales: que si la Conquista, los criollos, la élites, el conflicto armado o cualquier otro difuso grupo/concepto de moda, sin advertir que el verdadero culpable aparecería si nos miráramos al espejo. La callada realidad es que no somos los mejores a la hora de asumir responsabilidades ciudadanas. Leemos poco, por eso la mayoría de los partidos carece de programa político, y no dedicamos tiempo suficiente a investigar a quienes votamos, mientras se camuflan detrás de eslóganes, colores o cancioncitas del momento. Nos dejamos impresionar por mafiosos conocidos y algunos se preocupan más por la foto con el candidato delincuente de turno que  por el futuro que le deparará cuando lo vote.

Ninguna sociedad ha evolucionado o se ha desarrollado sin enfrentar las vicisitudes que, según el momento, la historia ha puesto delante de ella. Ya basta de victimizarnos constantemente, de berrinches e infantiles pataletas, de ejercer de plañideras profesionales y de rogar que otros vengan, con sus intervenciones, a solucionarnos nuestros los problemas. Dejemos de promover el mensaje de no podemos, cuando realmente no queremos complicarnos la vida y asumir responsabilidades, mientras esperamos que otros pongan la cara y el dinero, y asuman los costos que no estamos dispuestos a aceptar. Lo triste es que no nos avergonzamos del presente ni mucho menos del futuro que dejamos a nuestros hijos, a quienes preferimos sacar del país antes que hacerles ver que merece la pena seguir luchando por lo que hay por construir.

Dejemos de proclamar que no hay opciones porque quitan del listado a dos o tres, ya que siguen quedando veintitantos más el voto nulo. Y si todos esos no son alternativas, entonces tengamos el valor de cuestionarnos el modelo “democrático” que hemos organizado y debatir los cambios oportunos para que la mayoría no siga imponiendo a aquellos a quienes se parecen. 

Rompamos las cadenas de sindicatos mayoritarios que arrastran a sus afiliados y familiares a votar para seguir contando con privilegios propios de chantajistas, y cada año depredan los pocos recursos disponibles para salud y educación. Tumbemos a grupos mafiosos de otros sindicatos como los del puerto que generan ganancias para ellos y son una fuente de trabajo para sus familias y allegados. Cerremos los del organismo judicial, municipalidades, ministerio público, Congreso y demás entidades del Estado que se reparten bonos, fiestas, vehículos y privilegios ¡Pero digámoslo alto y claro!, y no con timidez ni con vacías y floridas palabras.

Algunos dicen que tenemos el gobierno que nos merecemos, pero seguro es al que nos parecemos, porque es votado por esa mayoría que vive del cuello, de los privilegios, de la toma de las instituciones estatales y de la coerción. Se eligen narcos porque hay narco; delincuentes y corruptos son designados por sus pares; mafiosos votan por otros iguales…, y al final esa sociedad podrida es la que coloca a quienes nos “gobiernan” por los siguientes años, porque el clientelismo da de comer, y es mayoría.

Los demás, cobardemente pusilánimes, solo saben quejarse, mendigar y aguantar estoicamente el sacrifico permanente, sin avergonzarse, porque, como dijo Maquiavelo, “quien controla el miedo de la gente se convierte en amo de sus almas”.