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lunes, 12 de enero de 2009

Colon irritable

Hay muchas características no deseables en un político. La peor es la mentira, de la que ya se habló suficiente en el último año especialmente al analizar los supuestos planes de la UNE, sobre todo los relativos a la seguridad. Otra, es acudir a la teoría de la conspiración. Es decir, ver micos apareándose donde no los hay, para esconder cualquier desastre o desaguisado y ocultar la realidad, pretendiendo llevar a los oyentes a un lugar imaginario donde el complot, las escuchas telefónicas y otras elucubraciones similares le distraigan del principal problema. Una tercera, es la irritabilidad que saca de las casillas a quien la genera y le provoca desvarío. El mal humor y el sin sentido, además de la falta de educación tienden a ser la tónica dominante en ese estado. La pasada semana hemos asistido a la graduación, con honores, en las dos últimas de alguno de nuestros distinguidos políticos.
Nada de esto es nuevo y está en el “programa de estudios” de “insignes” líderes de otras partes del continente, como Chávez, Evo Morales o Rafael Correa, además del maestro Castro, que cuando no tienen nada mejor que hacer y meten la pata, cosa habitual, acuden al discurso sostenido de qué sufren una conspiración. Dicen que los quieren matar, USA los quiere invadir o la oligarquía hacerse con el poder. Cualquier majadería es buena, porque de lo que se trata es de ocultar una realidad que, de lo contrario, se evidenciaría
Me viene a la mente aquellas obras del Siglo de Oro español, donde el marido despechado se dedica a ir retando a quienes dudan de la honestidad y del honor de su dama, mientras ella pone y quita, decide, sanciona y gasta y hace todo lo que considera útil para sus fines y propósitos. De vez en cuando, en actos públicos de piedad, con cierto tufo de farsa, ponen cara de gato de Shrek y culpan a periodistas o a los de siempre y se refugian en el gastado discurso de los pobres y desposeídos, es decir, los colectivos que manejan y engordan porque es el natural caldo de cultivo de esa politiquería.
Todavía hay gobernantes que hablan de democracia, sin entender el significado del término. Para ellos, democracia es hacer lo que les da la gana, argumentado que fueron elegidos (nunca dicen por cuantos) y condenando a los demás cuando no les gustan las críticas. No terminan de entender lo que realmente son: gestores políticos al servicio de los ciudadanos, quienes tienen el derecho y la obligación de hacer las críticas que consideren pertinentes en orden a mejorar lo que hacen o a evidenciar lo que deshacen. Pareciera que es necesario recordarles con frecuencia quien les paga el salario mensual que reciben.
Los dictadores ya se acabaron, aunque El Señor Presidente de MA. Asturias sigue demasiado presente todavía, en la mente de algunos que, llegando al poder, se erigen sobre un púlpito que pareciera que les absuelve de pecados y del ejercicio responsable de la política.
Hay que poner a los políticos en su sitio, donde les corresponde. Señalemos los abusos y a quienes los permiten. En todo desaguisado, adulterio incluido, siempre hay un último en enterarse y aceptar las cosas como son. ¡Y esto, solo es el primer año!, ese que quieren dejar sin crítica con la escusa de la conspiración y la consecuente irritación. No se crispe, sea feliz, lea a Chesterton: El hombre que fue jueves, es mucho más divertido y menos ulceroso.

lunes, 5 de enero de 2009

El embajador

Con la periodicidad acostumbrada, el embajador de Cuba en Guatemala hizo unas declaraciones sobre la revolución cubana y “sus logros”, algo que también resaltaron pocos columnistas a quienes les cautiva el sistema, aunque no viven allí, vaya a ser que las cosas no sean como las pintan.
La primera crueldad del diplomático es la respuesta a la pregunta sobre el salario medio de un campesino. Se despacha con un: ¡Son ricos, millonarios!, algo que solo puede afirmarse estando bien arrebujado con Baco o con sadismo salvaje, ya que humilla a miles de sus compatriotas a quienes otros burócratas matan literalmente de hambre. Podría haber declarado que no les va mal o que ganan lo suficiente, pero no, solo el desprecio por el ser humano le sustenta la grosería de hacer tal aseveración. Más adelante, aclara que los campesinos son los dueños de la tierra y claro, como ese es el Estado, pudiera llevar razón, porque quienes lo administran sí que son ricos, los pobres son los que eufemísticamente denomina “obreros agrícolas”. Seguro el embajador tiene un humor negro y acido que muchos nos terminamos de apreciar o es circunstancial, por la bulla de las fiestas.
Otro tema que apunta, también recurrente por los amantes de la revolución, es el educativo. Conviene dejar claro que las democracias occidentales cuentan con un índice de alfabetización cercano al cien y, además, con un plus: es libremente elegida, dispone de una amplia y variada oferta y los estudios son reconocidos y valorados en el mundo, cosas de las que adolece la castrista. Recordemos, para escarnio de don Omar, que no se convalidó el título de quienes se graduaron allá como médicos, algo común por el mundo con el resto de profesionales cubanos.
Continúa afirmando, en su profundización sobre las bondades del régimen, que en Cuba no hay clases y, ahí, debo darle la razón. Sus amigos revolucionarios hicieron a todos iguales: pobres, esclavos, sin propiedades, sin libertad de movimiento, ni de opinión, ni de nada. Ellos, los burócratas, no están en ese grupo de condenados. Prefieren dirigir, planificar y organizar al resto. A fin de cuentas solo hay una clase desposeída, gobernada a la fuerza por una banda que se cree mucho más lista y decide antojadizamente sobre los demás y sus vidas. Eso se llama despotismo o dictadura, aquí y en el resto del mundo.
Al embajador y a los apologistas, se les “olvidó” hablar de la represión, de las prisiones, de la escasez, de la falta de acceso a la propiedad, de la imposibilidad de contar con mínimas comodidades, de la falta de libertad y de los muertos, esos que se ahogan huyendo del “paraíso cubano” o los que el régimen y sus informantes asesinan porque se atreven a opinar, escribir o sencillamente discrepar. ¿Qué sería de ustedes, aduladores, si vivieran allá el día que quisieran expresarse de forma diferente?.
Don Omar, una vez caiga el régimen, ¡que caerá!, me gustaría verlo dando esas declaraciones en la Bodeguita del Medio. Es posible que sus paisanos entusiasmados, esos ricos y felices campesinos que usted señala, lo lanzaran por el malecón o igual, como han tenido humor y bemoles para enfrentar al dictador y a sus secuaces, todavía le ofrezcan un mojito y le bailen una salsa: ¡asuca!. Para ello es preciso saber si usted estará allí o hará como muchos altos funcionarios de los países comunistas de Europa del Este cuando estrepitosamente se desplomó la URSS. Como ve, don, no soy diplomáticamente correcto, pero la verdad, abruma. No más engaños.

viernes, 26 de diciembre de 2008

¿Feliz Año?

En estas fechas, solemos utilizar la expresión “Feliz Año” para desear lo mejor en el periodo que comienza cada primero de enero. De forma más coloquial que reflexiva, la empleamos con amigos, vecinos y hasta desconocidos, sin reparar siempre en el significado. Visto lo que nos ha pasado este año (y otros), mejor es que releguemos tal felicitación al menos hasta el mes de marzo, con objeto de ver primero si se ajusta a lo que de verdad nos espera.
Hace un año no teníamos el actual gobierno, ni suponíamos que a estas alturas estaría compitiendo por ser el más nefasto de historia democrática. Contábamos con más ilusión de la que nos queda doce meses después, tras darnos cuenta de la mala e interesada gestión política y de la falta de planes en casi todo. Los nuevos ricos inescrupulosos era menos ya que faltaban por otorgar contratos cuestionados, favorecer a los amigos del poder, asignar dinero a ONG,s de familiares o cuates y cosas similares. Por lo menos teníamos casi Q83 millones más, antes de que algún listillo decidiera perderlos en fondos fantasmas, aunque parece que no era la primera vez. Antes, otro alguien “invirtió” de igual delictiva forma.
Hace un año, existía la esperanza para que cerca de cinco mil niños pudieran formar parte de un hogar y tuvieran una familia. Hoy, la ley de adopciones ha dejado a más de cuatro mil novecientos noventa huérfanos y olvidados de por vida. Eso sí, el gasto por no hacer nada ha sido el mismo o más que el que antes se utilizaba en mantener una estructura que no gustaba a quienes viven de lo público. Además, por la calle circulaban más de ocho mil personas y ciento sesenta pilotos y ayudantes de bus que ponían colorido y ruido al paisaje. Hoy no están porque han sido asesinados por la ola imparable de violencia, producto de una desidia gubernamental nunca vista.
Un año ha, el asesino confeso Portillo era buscado y se esperaba su extradición de México. Vivíamos con la expectativa de que pudiera pagar sus fechorías por la sumatoria de delitos que se denunciaban y que el MP parece que nunca tomó nota de ellos. Aunque hoy están libres, en la cárcel permanecían algunos condenados por abusos cometidos durante su gestión. Curiosamente pertenecían a la administración del FRG, quien ahora pacta con el gobierno de turno. Los narcos se dejaban ver con igual descaro y desfachatez, pero los conflictos entre ellos eran menos patentes.
En las arcas públicas se podía contabilizar unos miles de millones que ya no están y que fueron repartidos con la mano izquierda de quien maneja esa ficción llamada fondo de cohesión social. Además: las carreteras tenían menos baches, la sanidad estaba mal, el aeropuerto en construcción, los jueces eran igual de lentos o ineficientes (o ambos), Rigoberta Menchú se dejaba ver más, algunos obispos se interesaban por lo que les incumbía y también por lo que no les importaba, los impuestos eran menores, no había tanta familia en la esfera de puestos públicos y…., uf, un montón más de cosas.
Algo si permanece y no ha cambiado, hay que reconocerlo: la ineficiencia policial y las malas mañas de muchos congresistas.
¿Es lógico felicitar el año con ese panorama?. Dejemos de usar tal expresión y por lo menos veamos cómo se inicia el 2009, de lo contrario seguiremos con ese optimismo enfermizo que nos caracteriza, aun con la certeza de que todo seguirá igual de mal, o peor. No digamos más, hasta marzo.

martes, 23 de diciembre de 2008

! Ho, ho, ho !

Querido Santa, sorry por escribirte tarde pero como seguro que tienes facebook y wi-fi en el trineo, te envío esta carta por INTERNET. Espero llegue a tiempo y no sea una pacaya.
Soy un güiro de Guatemala. Este año me he portado super cool. No me he capeado del cole, he sacado full cienes y me he graduado de kínder con honores. La Navidad está cerca así que quiero pedirte algunos regalitos y como eres tan buena onda y de ahuevo, me los traes, plis:
1. Un ROBOCOP grandote con rayo láser, porque la seguridad está na’ que ver. Mi papá todo el día está brincón y dice: ¡por la gran put..!, ¿no iban con inteligencia a arreglar la seguridad?.
2. También quiero un set de Barbie gobernante. Creo que las venden por Argentina. Consígueme uno. ¡Ah!, pero con complementos tipo nip tuck que mejoren la imagen o a falta de pan: peluca, maquillaje y otros. Sin parientes, porfa. No novios, no hermanas.
3. Para mi primito Rafa que es un buen ruco, necesito un juego de mesa de esos virgos que se llaman “operando”. Hay que distraerlo con algo, así no abre la bocota y de paso puede repartir huesos.
4. ¡No es que se me haya ido la onda!. Quiero como158 disfraces del “chapulín colorao”. Me gustaría repartirlos a los chaqueteros de mi país. Mi vecino Juancho dice malas palabras porque extravían mucho pisto, son mañosos y hacen clavos, pero yo creo que son como los Padrinos Mágicos. ¡Ellos sí que saben!: viajan al extranjero, hacen magia, trucos y desparecen cualquier cosa.
5. Me traes, porfa, un BINGO gigante y bien chilero para los magistrados de la CSJ o un monigote de cartón o de PVC. Llevan los jodios como veintitantas veces queriendo elegir al presi y no se ponen de acuerdo. Santa, ¿qué tendrá ese cargo que todos lo quieren?.
6. Si tienes chance, me urge un bolígrafo sin tinta, de esos chafas que se borra lo que escribe. Es para enviárselo al mero mero, al que firma los acuerdos y las leyes. Mi mamá dice que lo que nos sobran son normas y que a puro huevo quiere que paguemos más. Mi mami se pondrá contenta.
7. Un martillo de juez. Pero que no sea chiquito ni gacho. No es para golpear la mesa y poner orden, no. Lo quiero hermosote para cachiporrear al juez y que de una vez haga algo con todos esos malotes que se las llevan y siempre van pintados y feos, aunque algunos visten bien caqueros.
8. ¡Ah!, una pelota teledirigida. Es para la selección de fut. Porfa, Santa, pon interés en esto porque llevamos bien fregados muchos años.
9. Un cubetazo de chelas con poporopos, para mi papá. Mientras se las bebe no se queja de lo mal que va todo. ¡Debe ir bien mal, porque siempre habla de lo mismo!. Los poporopos me los como yo.
10. Una varita mágica de esas que hacen las chusas de convertir en rana o sapo a los pura lata y mal cayentes. Prometo ser muy picky al emplearla, pero no te aseguro que me pele un poquito.
Ala, Santa, me voy que mi hermanita llega y es muy shute. Ten cuidado cuando vengas porque los de EMETRA te ponen cepo en el trineo y ahí te lo dejan. También hay muchos mala onda que te puede asaltar o quitar un tu reno. Entrénalos para que puyen con los cuernos a todos esos pisaos.
Gracias Santa por ser tan nice. TQM. Pablete.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Limosneros

Es frecuente observar como miembros del gobierno efectúan declaraciones en relación con la solicitud de ayuda económica o viajan a otros países para conseguirla y emprender ciertos proyectos de esos que denominan sociales. Esa forma políticamente correcta de mendigar, nunca produjo resultados provechosos y en cambio, nos desnuda como pedigüeños e incapaces de administrarnos eficazmente. A quienes así piensan o hablan, yo le preguntaría, a modo de ejemplos, por qué no financian esos proyectos con el equivalente que se güevearon en el Congreso y continuaría inquiriendo si los responsables están ya en prisión. O, qué fue lo que hicieron con aquellos 100 millones de dólares del IPM que “invirtieron” -y perdieron claro-, algo que reponemos todos los años quienes nunca cobraremos de esa institución. ¿Están ya sentenciados los culpables?. Eso sería un cuestionario propio del que presta, asiste o dona.
Para limosnear cuando la justicia es ineficiente, se es incapaz de ejecutar el presupuesto, se “ahorra” en determinadas dependencia y se roba o mal invierte en otras, sumando lo que se despilfarra a través de los fideicomisos, contratación de ONG,s o derrochan ciertos “programas sociales”, hay que tener un alto nivel de desvergüenza y un discurso cínico que la acompañe y complemente.
La ayuda internacional normalmente no sirve para nada, excepto para hacer más ricos a los corruptos, más irresponsables a los gobiernos y tener escusas para no emprender jamás el cambio de fondo necesario. Siempre hay alguna nación de ingenuos progresistas que termina pagando los despilfarros de este o de aquel, las malas políticas de tal o cual y la malversación de los de siempre. Un consejo a la “comunidad internacional”: dejen de dar y verán como fuerzan a que hagan sus deberes. Mientras provean seguirán como hasta ahora, porque siempre habrá algún cretino que pagará los abusos.
No sé qué pensarán los ciudadanos de esos países que con el cuento de los pobres, los ancianitos, las mujeres desvalidas y las pajas sobre el indigenismo, terminan ablandando su corazón y apoyan transferencias para mejorar este otro lado del mundo. Lo que no saben es que los recursos que envían se los quedan, en su mayor parte, los gestores de ciertas ONG,s y los políticos del momento que hacen un uso particular e interesado de ellos. A los niños, viejitos, ancianas e indígenas, solo les queda una su laminita, una su librita de frijol o una gorrita de la ONG o del partido político, además de una fotografía que luego publican a todo color (con tres mil dólares de nuestros impuestos), en una página de prensa para rentabilizar la operación. Pura lavada de cara, pero de la cara dura de los que manejan esos asuntos.
Quienes estén dispuestos a ser críticos con el tema, aconsejo leer En Defensa del Capitalismo Global, de Johan Norberg, o ver su reportaje en you tube. Por cierto que es sueco y no se lo hace. Menos caridad y mejor establecer condiciones apropiadas para que haya inversión, que es lo que genera riqueza.
Sería bueno que el pedigüeño que designen, se dé una lecturilla del libro e investigue como se manejaron los fondos de ciertas ONG,s ya que con el pisto que despilfarraron tienen resuelto cualquier problemilla del momento. Mientras tanto, metan en la cárcel al que distrajo “los ahorros” del Congreso y a otros que les impiden contar con efectivo de inmediato. Remedio casero, pero mucho más ético y, sobre todo, más ejemplarizante. Aprendamos de una vez a hacer las cosas con seriedad y dejemos de mendigar, que damos pena, ¡coño!.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Una "N"

Al poco de llegar la UNE al poder, rápidamente nos dimos cuenta que la ”esperanza” de la sigla era puro bluf y que la expectativa no tenía sustancia alguna. Solo han faltado pocos meses más para ver que la “unidad” se ha desintegrado y también era algo vacío de contenido. Ahora queda esperar a ver si lo de “nacional” persiste o se desmorona. De la UNE, únicamente ha quedado la “N”.
La salida del diputado Baldizón y otros que lo apoyan, era algo cantado desde el principio, aunque ellos se encargaban de desmentirlo y proyectar una fingida unión que no pasaba el menor chequeo crítico.
La pasada Semana Santa, se preparó toda una campaña para someter al díscolo diputado a ese ficticio tribunal de honor y, a raíz de aquella movida, se desveló el asunto del desvío millonario de los “ahorros” del Congreso, quedando en evidencia e imputado el diputado Meyer. Ahora, un tiempito después, la historia se repite con distintos protagonistas. Sale malherido el diputado Taracena y al de siempre le quieren hacer lo de siempre: otro ficticio tribunal del honor. Veremos que sale ahora.
El sistema se desnuda de nuevo y emerge la influencia y el poder de doña Sandra y de su entorno. Sin embargo, todo no va a ser miel sobre hojuelas. De momento, el costo político será alto, muy alto. Tanto que es posible que la mayoría insuficiente de antes, se torne ahora incapaz. El diputado Baldizón puede contar con el apoyo de sus leales y de otros grupos que ya tuvieron su cisma y llevan algún tiempo acercándose al petenero. Por su parte la bancada de la “N” (lo que queda de la UNE) tendrá que pactar con el FRG, fuerza que toma un protagonismo importante y que es la ganadora de toda esta bulla, al menos en el corto plazo, o bien buscar cantidades extraordinarias de recursos económicos para ver si puede convencer a esos otros que se dejarán querer a cambio de sabe el diablo que negociación. No creo que la GANA se aglutine y sobresalga, ni que el PP haga más que esa parca y poco fructífera oposición que está haciendo.
Por otra parte, asistiremos a un patético espectáculo y presenciaremos una sangrienta batalla entre una y otro para ver quién termina influyendo más en el entorno político y saca mayor tajada de toda esta morbosa, desagradable y, sobre todo, populista situación. La próxima presidencia parece que lo requiere, aunque es posible que los dos se destrocen en el ruedo o en el circo, depende de cómo se platee el enfrentamiento. De momento uno ya tuvo que salir del país y ahora veremos una mayor fiscalización y crítica de los fondos de “confusión social” que maneja quien todos sabemos.
Para los que vemos los toros y el Congreso desde la barrera, este jaleo con tufo maquiavélico nos produce una doble sensación inexplicable. Por un lado, aplaudimos la refriega con la esperanza de que ambos salgan de la escena política. De otro, lamentaremos la situación cotidiana que sin duda se tornará mucho más compleja e incrementará el costo de los arreglos a los que nos tienen acostumbrados. Descubierta la fregadera, el precio de todo será más alto, especialmente el de los pactos, negociaciones y aprobaciones de esas componendas que solo ellos saben armar. Todavía quedan tres años para que este padecimiento se acabe y nadie asegura que después de la tempestad venga la calma, si no que puede llegar cualquiera de los que ahora alborota. Esto del poder bazofia, no tiene límites ni solución.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Darse color

En la misma prensa que el Ministro de Gobernación solicitaba más fondos para proporcionar seguridad y se daba a conocer que ya son cerca de ciento treinta los conductores o ayudantes de bus que han sido asesinados en lo que va de año, se informaba que la novia del vocero presidencial y el sindicalista magisterial JA. cuentan con seguridad pública para prevenirlos de los males que azotan al país.
Mientras la mayoría de ciudadanos estamos desvalidos antes el incremento de la criminalidad, los efectivos policiales son repartidos para custodiar una serie de organismos y personajes a los que, también ahora, hay que añadir a la prometida y al sindicalista, por supuesto que a costa de nuestros bolsillos y mayor detrimento de nuestra seguridad. Lo que debería ruborizar -a la gente con principios- a ellos les pela y descaradamente lo reconocen y publican.
En cualquier país medianamente serio, el vocero habría estado en la calle al día siguiente, por descarado, aprovechado, mal ciudadano y otra serie de imputaciones, alguna incluso delictiva, al permitir que su enamorada cuente con protección policial. El sindicalista hubiese tenido que seguir el mismo camino, especialmente ahora que hay condena firme para que sea despedido. A esos dos, hay que sumar quienes han permitido dicha situación o la han justificado.
Ninguno de ellos, ni quienes que lo aprueban, enrojecen de vergüenza, como rojo es el color del bus y de la sangre de quienes mueren violentamente en las calles del país cada hora. De la indignación se pasa a la cólera al pensar que mientras muchos pilotos son masacrados, otros ciudadanos son violentados en sus derechos, hay secuestrados por doquier y cualquier inimaginable situación de inseguridad atropella nuestros más elementales derechos, esos pillos y otros muchos más que hay ocultos, se aprovechan impúdicamente de la situación. Claro que la novia y el maestro se sienten inseguros, pero no más que los trece millones de ciudadanos que integran este país. No entiendo con qué argumentos y bajo qué principios éticos se puede sostener una posición como esa. ¿Cuál es la razón de que la chica y el profesor condenado cuenten con una seguridad que todos pagamos y que se nos niegan?. Seguro que habrá alguna explicación majadera que termine por justificar lo injustificable y aprobar comportamientos que se salen de la más elemental norma de conducta. La pronta y contundente respuesta del gobernante debería ser el cese del burócrata que permite que con dinero público se presten servicio personales a sus allegados o a sindicalistas. ¿Acaso no tenemos el mismo derecho el resto de ciudadanos?. ¿Esto de la socialdemocracia no divulga igualdad y justicia para todos?. ¿Por qué tienen privilegios ellos. A qué se debe?. ¿Dónde la preocupación por los más desvalidos?. ¿Por qué no van a explicarle a los miles de afectados donde está la policía mientras sus familiares son asesinados?.
Es difícil encontrar una palabra que pueda describir la sensación tan indignante que se siente cuando la gestión chulesca, descarada, prepotente, cínica, irreverente, vulgar, insolente, petulante e irrespetuosa, comienza a ser la tónica del político. Cada vez que se escarba se encuentra más porquería, más comportamientos deleznables que inciden en el descredito de quienes gobiernan y nos desnuda la situación que muchos venimos describiendo desde hace meses. Esto huele a podrido que apesta y los responsable siguen sin hacer nada. Vergüenza, vergüenza…, mucha vergüenza, aunque ellos no tengan la más mínima. Otra pareja más al club de los cínicos y aprovechados.

domingo, 23 de noviembre de 2008

El circo

Los honorables diputados del Congreso nos tenían acostumbrados a espectáculos de segunda categoría. Nunca antes se habían esmerado tanto para ofrecernos una gala de primera, un espectáculo de regio abolengo. La discusión, de urgencia nacional, sobre la aprobación del presupuesto 2009, fue un buen motivo para ello.
Lo más destacable es que, diariamente, permanecieron en el hemiciclo por un tiempo superior al que suelen estar durante toda una semana, eso sí, no es seguro que fuese trabajando, pero al menos ahí estuvieron, presentes, visibles. La estadía se prolongó en alguna jornada hasta cerca de la medianoche y algunos, temiendo que se acercara la hora en que entra en vigor la famosa y deleznable “ley seca”, consumieron algo más que agua, fuese por cansancio, euforia del momento o práctica cotidiana.
Otros, como el Sr. Taracena, se le ha visto en fotografías y videos haciendo gestos propios de un poseído y poniendo cara de hechizado, mientras maltrataba (mala práctica que ejercita con frecuencia) llamando “shuca y vieja loca” a una diputada que dirigía su arenga a otros compañeros, también honorables, que no tenían ninguna intención de escuchar, ni a ella, ni a nadie. Lejos están los tiempos en que se nos iba a una lujosa suite de hotel para ponerse en forma con relajantes masajes y húmedas saunas y realzar su condición femenina, melena y uñas incluidas. Mientras, algunos más se enfrascaban en disputas y hasta uno de ellos intentó brincar atléticamente por encima de su mesa para supuestamente agredir a quien tenía la palabra en ese momento, si bien fue atajado por otros camaradas para que desistiera de tan pugilístico propósito. Lo majestuoso es que lo hizo sin pértiga ni ayuda, él solito. Así las cosas, el primer día casi de madrugada, excitados y descompuestos, pero conscientes de su enorme responsabilidad, se declararon en sesión permanente. ¡Toma ya!.
Los hechos encajan perfectamente con el lanzamiento de una nueva temporada de espectáculo circense. Hubo de todo, enanos (mentales), animalitos (bastantes), el forzudo agresor, la mujer maravilla, su compañera la barbuda, la leona esteparia, el encantador de serpientes, alguna culebra y, sobre todo, payasos, muchos payasos, todo un entramado de color y sonido bajo la carpa. ¡Un espectáculo como debe ser: genuino y realmente autóctono!.
Sugiero -como es circo nacional y la ley lo permite- que emprenda una extensa gira por los principales departamentos del país o mejor por todos, para que los ciudadanos puedan observar en vivo y en directo este sobresaliente show, propio de órdenes primarios, de colectivos salvajes, de sociedades en evolución.
Esa forma de hacer las cosas, nos pone en nuestro sitio. Nos recuerda con precisión a dónde vamos y qué podemos esperar en el futuro. Con semejantes artistas y saltimbanquis, es posible que los años que quedan de esta calamitosa administración, pasen por representaciones variadas y hasta puro circo romano. Sería bueno que en algún momento se animaran y emprendieran una larga tournée por el extranjero, sin cobrar gratificaciones por supuesto, y entre actuación y actuación olvidaran volver y nos dejaran sosegados por un tiempo. Otra opción sería vender los derechos de autor y difundir por el mundo el debate completo, en esos programas de mundo insólito, de animal planet o en el show de Laura, seguro que nos los compran y con ello incrementamos el presupuesto. Unas buenas fotografías en el National Geographic, sección especies en extinción, también daría sus frutos. No quieren dinero, pues ahí tienen de donde sacar.
Vaya “clase política” o políticos sin clase. ¡La leche!.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Guau, guau

Tanto el presidente como su esposa han utilizado la misma frase: “cuando los perros ladran es porque avanzamos”. La segunda, incluso se la ha adjudicado a D. Quijote, indicio suficiente para saber que nunca debió de leerlo, al menos con atención, porque Cervantes no la incluye en su obra. Riesgo de copiar.
Se encolerizan y arremeten contra quienes discrepan y critican actitudes despóticas y falta de transparencia en el manejo, control y ejecución del gasto que hace doña Sandra, tal cual María Antonieta a quienes llamaron Madame Deficit. Ambos suelen perder la paciencia y las formas cuando se les plantea, frontal y directamente, que lo están haciendo mal e incurriendo en determinadas irregularidades o situándose al borde de las mismas. No están dispuestos a aceptar críticas ni a ofrecer explicaciones del porqué se sacan fondos de ciertos ministerios y se trasladan, discrecionalmente, a fondos que ella maneja con una desenvoltura propia de reinados ya superados. Algo emocionalmente compresible pero racionalmente intolerable.
Con el conmovedor argumento de ayudar a los pobres, reparten el dinero de nuestros impuestos como le viene en gana y les satisface su ego e intereses. Una versión chapinizada del kirchnerismo argentino que tan nefasto resultados está dando por el sur; ¡como si no hubiera de donde copiar!.
Creen que pueden tirar el dinero que no es suyo como les parezca más oportuno. No están dispuestos a sujetarse a controles, algo que ya le han hecho ver columnistas, reporteros, diputados, funcionarios y otros. Lo que hacen no satisface a muchísimos y menos genera el estado de derecho y desarrollo que propugnan, amén de la gestión económica transparente requerida. Estiman que haciendo un vil uso de la propaganda y dilapidando millones que podrían utilizarse en otras cosas, convencerán a miles de habitantes de lo buenos que son y de cómo se preocupan por los más desfavorecidos. Pura falacia, aunque una mentira repetida muchas veces, ya se sabe que ocurre con ella.
Pareciera que no importa lo que hagan y que hay obligación de rendirles pleitesía y darles la razón porque son los que mandan. No atienden a razones, a explicaciones ni a argumentos, ni están dispuestos a moderar la voracidad con la que recaudan y gastan. Ponen énfasis en echarle la culpa al empresariado que no quiere pagar más y a los que nos oponemos a un estado más grande, sin ver que el punto de la cuestión es que no hay transparencia en como gastan y gestionan, ni planes que lo sustente.
Van camino a convertirse en pareja real al mejor estilo absolutista y han acostumbrado a su entorno a callar y cumplir, peor para los que se han dejado pisar, pero se equivocan si piensan que así actuarán todos. Pueden hacerse con el silencio cómplice, pero solo de algunos súbditos, el resto de ciudadanos no estamos dispuestos a que continúen con sus despilfarros. A un año de gobierno no hay un solo resultado positivo de la gestión y si muchas cosas negativas, cuestionadas y veremos si en un futuro no delictivas. Las carreteras están hechas un desastre, la seguridad una frustración de la que no salimos y la justicia mejor cambiarle el nombre.
Aunque hayan esperado durante ocho años la llegada del momento, no es necesario premiar a financistas y ventajistas. La transparencia y la eficiencia son condiciones básicas para gobernar. Ustedes dos no se han dado cuenta de esto y lo más curioso de todo es que de los dos, únicamente elegimos a uno.

martes, 11 de noviembre de 2008

¿Es posible?

Varios analistas han manifestado su opinión con relación al descrédito que sufre la PNC y la necesidad de cambiar el modelo. Algunos han apostado por una Guardia Nacional, o similar. Otros, por seguir con lo mismo y mejorar tal o cual cosa y, finalmente, un tercer grupo apoya que sea el Ejército quien se haga cargo de la situación y preste la seguridad.
Hay, sin embargo, dos pilares que no pueden ni dejarse de vista ni separarse. Me refiero al modelo que se desea adoptar y al marco legal que lo sustente. Dicho de otra forma, no se puede crear un modelo si el marco legal le es adverso, puesto que faltaría la consistencia necesaria para poder implementarlo y, creo, que esa es la esencia del problema que se plantea.
La Constitución de la República contempla a la Policía una única vez, en el artículo 259, para decir que las municipalidades pueden conformar su cuerpo de policía. Ello evidencia que la PNC es, por lo menos, aconstitucional —si no inconstitucional—. Es decir, no se contempla en la Carta Magna y, por tanto, carece del soporte legal suficiente para poder conformarla. Y, es así, porque la propia Constitución asigna la seguridad interior y exterior al Ejército, dejando claro el espíritu legislador que sea ese órgano, y no otro, quien la ofrezca. Por tanto, cualquier modelo que se quiera organizar fuera de ese esquema legal-organizativo, estará al margen de la suprema norma y, por ello, no habrá consonancia ni convergencia entre lo que se desea hacer y la legalidad que lo sostiene. Con el actual marco jurídico, únicamente cabría organizar una fuerza —llámese como se quiera— que dependa del Ejército, institución a fin de cuentas encargada constitucionalmente de la seguridad.
Imaginemos que mañana alguien decide poner un amparo de inconstitucional en relación con el ejercicio de funciones que hace la PNC y argumenta que la Policía no está contemplada y que, por tanto, no puede ni debe arrogarse cometidos que no le son propios. ¿Qué ocurría?, ¿cuál sería el veredicto de la CC?. Lo ignoro, pero seguro provocaría grietas, discusiones y generaría cientos de opiniones, cuando no de declaración de actos ilegales, como detenciones, arrestos, custodias, etcétera. Así están las cosas y, además, somos el único país de toda América Latina, si no del mundo, que presenta tal peculiaridad.
Se requiere, si se desea construir otro modelo distinto al posible, una reforma constitucional que cambie las misiones del Ejército y, de alguna forma, introduzca la PNC en el interior del supremo marco legal. De lo contrario, podemos seguir elucubrando hasta el infinito sobre el tema, sin encontrar una solución adecuada, porque asintónico es el cuadro que estamos describiendo y que parece que nadie quiere abordar a fondo, prefiriendo quedarse en la superficie.
Somos un país sin Policía Nacional Civil, teórica y jurídicamente hablando y, encima, nos esforzamos en querer hablar y discutir del mejor modelo, cuando somos incapaces de entrarle a las necesarias reformas que se requieren, sin las cuales nada de todo esto verá nunca la luz, algo que se olvida dentro y fuera del país, y nos sitúa en un punto de partida distinto y con un modelo diferente al del resto del mundo. Seguir queriendo construir castillos en el aire es prorrogar un estado de cosas que no soporta más repellos ni remiendos. O le entramos con ganas al fondo, o seguimos debatiendo por muchos años más imposibles. Locura, a fin de cuentas, es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes (Einstein).