El descubrimiento de que ciertas armas empleadas por las FARC para atacar, destruir y matar en Colombia proceden de Venezuela, país al que le fueron vendidas por Suecia, ha suscitado una gran polémica. Sin embargo, la trascendencia y el análisis se quedaron cortos, no en relación con la conducta de Chávez, algo que obedece a los habituales impulsos de un maníaco totalitario, sino al doble rasero del gobierno y de la política exterior sueca y de otros países.
Se exhiben como países prósperos, con alto índice de desarrollo humano y otros abrumadores datos, pero disimulan, y esto es lo relevante, su industria armamentista y los pingües beneficios que por ello reciben. Apaciguan su conciencia, de existir, a base de donaciones, ayudas internacionales y usando la teatralidad en torno al pacifismo. En esta parte ignorante del mundo, propagan el discurso de los derechos humanos, la lucha contra la violencia y otros similares, como angelical e ingenua tarjeta de presentación. Sin embargo, más al Sur, venden armas a gobiernos tan inescrupulosos como ellos que luego las utilizan para asesinar a ciudadanos que nada tienen que ver con el sucio negocio del conflicto.
Pero, junto a esos nórdicos, hay otros que también se “hacen los suecos”, aunque sean holandeses. Ambos países están entre los diez primeros exportadores de armas e inundan a los latinoamericanos de ayudas económicas y consejos para el desarrollo, sin darse cuenta que el mejor de todos es dejar que cada cual despierte por sí mismo y la ayuda más eficaz la de no vender armas a dictadores para que las usen o las deriven a otros asesinos. Interesante observar como ambas embajadas son hiperactivas, al menos en Guatemala, donde realizan constantemente declaraciones públicas y observan un inusual protagonismo, cuando no injerencia, alguna hasta prepotente, grosera y de mal gusto.
Nos quieren educar a “ser más civilizados”, desarmarnos y promover el diálogo y la paz, siguiendo al pie de la letra aquella cita bíblica de que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda, agregando la hipocresía, también bíblica, del fariseo. Compran voluntades, escritores, analistas, ONG,s y promueven fundaciones para mostrar los buenos, honestos, pacíficos y “lideres en cultura democrática” que son sus desarrollados pueblos. Una vez al año, hasta otorgan premios nobel de la paz, con el ánimo de erigirse en referente de altruismo y bondad.
No terminamos de ver, de entender ni mucho menos de aprender casi nada. Seguimos pendientes de las migajas y nos abruman las declaraciones de “importantes embajadores” que saben mucho y se permite dar lecciones de moral, mientras sus gobiernos sostienen parte de la violencia por el mundo y callan conciencias con limosna, producto del fomento de la barbarie. A fin de cuentas siempre tenemos a los afamados gringos para echarles la culpa y acordarnos de los malvados y viles que son, olvidando anónimos protagonistas.
Esos vikingos, y otros centroeuropeos, se quitaron los cuernos del casco y los pusieron sobre nuestras cabezas, sin que nos hayamos dado cuenta de la jugada. Lo peor de todo, es que les rendimos pleitesía, los tenemos como modelo y aguantamos la presión diplomática de sus “acertados” consejos, aunque no nos acompañen a ver si la bala que mata diariamente a muchos latinoamericanos es made in Suecia o made in Países Bajos. Mientras, algunas organizaciones nacionales, de esas que dicen luchan por la paz y la justicia, siguen financiadas por la cooperación de esos países para promover la despistolización, la lucha contra la violencia y la búsqueda de la paz. ¿Denunciaran esto o seguirán viviendo del cuento?.
Este es un blog personal donde se editan las columnas de opinion (y otras) que semanalmente publico en el diario PRENSA LIBRE de Guatemala. La idea es generar un espacio de debate y opinión con los lectores, de forma que la libertad de expresión sea en doble sentido.
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lunes, 3 de agosto de 2009
lunes, 27 de julio de 2009
El Sombreron
Sigue con su insistente peregrinar y con querer retornar al país que lo sacó por corrupto, abusivo, prepotente y delincuente, mientras sus amigos no cesan de fustigar. Primero, fue el comandante Chávez al enviar un avión a sobrevolar el espacio aéreo hondureño en una temerosa pantomima de acrobacia circense, por cierto, sin don Mel quien se quedó escondido en tierra nicaragüense. Ahora, es el comandante Ortega el que incita a manifestantes para provocar incidentes en la frontera. Ambos, únicamente quieren alguno que otro muerto (o mejor si son muchos) y violencia extrema para justificar un casus belli que les permita desatar el odio violento que acumulan e invocar el empleo de la fuerza y nuevamente promover una reacción internacional que esta vez se justificaría apelando a cualquiera de todos esos tratados y convenios que nunca sirven para nada, salvo para invocarlos y manipularlos en situaciones como esta. No cejan en su cometido expansionista y para esos déspotas el fin justifica siempre los medios, tal y como lo han demostrado en el ejercicio político en sus respectivos países.
Si analizamos los hechos, veremos que, habiendo sacado a Mel del país o habiéndolo dejado detenido, la situación a la fecha sería, institucionalmente hablando, la misma. Se le habría sustituido en el poder, tal como ha ocurrido, el presidente sería el mismo que ahora hay y el resto de cosas continuarían igual. Por tanto, para los que justifican el regreso como la necesidad de “volver a la institucionalidad”, el razonamiento no tiene sentido, ya ha ocurrido y gracias a ella las cosas están bien. La única diferencia que existiría es que estaría recluido en una prisión o con alguna medida sustitutiva. De no haber actuado como se hizo, la consecuencia previsible es que narraríamos revueltas, hablaríamos de muertos y veríamos a diario manifestaciones violentas. Eso es lo que hay que poner finalmente en la balanza y no el tema institucional que, como queda aclarado, no sería absolutamente distinto. En resumen: irregularmente sacado del país, pero constitucional y legalmente relevado del poder.
La “comunidad internacional”, que convierte a un delincuente en mártir y a unos dictadores en defensores de la democracia, debe saber que el proceso es irreversible. Reponer al ex presidente en el poder no solo generaría un estado de calamidad mayor, sino que traería consecuencias imprevisibles. El diálogo y la negociación son los únicos vectores posibles y cualquier solución debe desechar la vuelta al poder de Zeleya.
Es por ello que algunos países comienzan a desbancarse de esas propuestas, lo que seguramente, generará un importante efecto dominó en el futuro próximo. Insulza criticó el protagonismo chavista en este asunto, mientra Costa Rica y Estados Unidos también han cuestionado la bufonada del intento de entrar por la frontera con Nicaragua.
Al igual que en la leyenda del Sombrerón, parece aplicable aquella frase de: "estoy al mal tan hecho que desde aquí mi amor perdí, que el mal me parece bien y el bien es mal para mí”, algo que sin duda piensa o recita don Mel desde el exilio en tierra sandinista. Y, como eso de las leyendas dicen que termina por parecerse a la realidad más de lo debido, de la misma forma puede aplicarse la aparición permanente, al recordar a su “amada Honduras”, de las (o los) cuatro mulas: Chávez, Correa, Castro y Ortega, aunque en este caso la leyenda se quedó corta porque si afinamos la vista podemos ver algunas mas. Como ven toda una premonición de aquel Sombrerón de leyenda chapina que hoy termina por transformarse en realidad y superar la ficción.
Si analizamos los hechos, veremos que, habiendo sacado a Mel del país o habiéndolo dejado detenido, la situación a la fecha sería, institucionalmente hablando, la misma. Se le habría sustituido en el poder, tal como ha ocurrido, el presidente sería el mismo que ahora hay y el resto de cosas continuarían igual. Por tanto, para los que justifican el regreso como la necesidad de “volver a la institucionalidad”, el razonamiento no tiene sentido, ya ha ocurrido y gracias a ella las cosas están bien. La única diferencia que existiría es que estaría recluido en una prisión o con alguna medida sustitutiva. De no haber actuado como se hizo, la consecuencia previsible es que narraríamos revueltas, hablaríamos de muertos y veríamos a diario manifestaciones violentas. Eso es lo que hay que poner finalmente en la balanza y no el tema institucional que, como queda aclarado, no sería absolutamente distinto. En resumen: irregularmente sacado del país, pero constitucional y legalmente relevado del poder.
La “comunidad internacional”, que convierte a un delincuente en mártir y a unos dictadores en defensores de la democracia, debe saber que el proceso es irreversible. Reponer al ex presidente en el poder no solo generaría un estado de calamidad mayor, sino que traería consecuencias imprevisibles. El diálogo y la negociación son los únicos vectores posibles y cualquier solución debe desechar la vuelta al poder de Zeleya.
Es por ello que algunos países comienzan a desbancarse de esas propuestas, lo que seguramente, generará un importante efecto dominó en el futuro próximo. Insulza criticó el protagonismo chavista en este asunto, mientra Costa Rica y Estados Unidos también han cuestionado la bufonada del intento de entrar por la frontera con Nicaragua.
Al igual que en la leyenda del Sombrerón, parece aplicable aquella frase de: "estoy al mal tan hecho que desde aquí mi amor perdí, que el mal me parece bien y el bien es mal para mí”, algo que sin duda piensa o recita don Mel desde el exilio en tierra sandinista. Y, como eso de las leyendas dicen que termina por parecerse a la realidad más de lo debido, de la misma forma puede aplicarse la aparición permanente, al recordar a su “amada Honduras”, de las (o los) cuatro mulas: Chávez, Correa, Castro y Ortega, aunque en este caso la leyenda se quedó corta porque si afinamos la vista podemos ver algunas mas. Como ven toda una premonición de aquel Sombrerón de leyenda chapina que hoy termina por transformarse en realidad y superar la ficción.
lunes, 20 de julio de 2009
Jardin de infancia
Son como niños y actúan según la neurosis pueril del momento. Empujan, golpean, amenazan, dicen mentirijillas, lanzan agua unos a otros o se llaman por el apodo. Lo lamentable es que cobran como adultos, tienen un montón de asesores, gran responsabilidad y, encima, hacen leyes que los demás tenemos que cumplir.
A los de prepa, cuando hacen escándalo, los llevan a la dirección y llaman a sus papas, en un afán por educarlos y corregir esas salidas tempranas e inapropiadas de tono. A esos “honorables”, en su adultez, no hay manera, salvo despedir a muchos de ellos por, ridículos, choleros, vulgares y aprovechados, cuando no deshonestos.
Ese cuchubal de la zona 1 tiene todo tipo de socios. Están los sordos y mudos. Una suerte de colectivo que apenas sabe leer y escribir, mucho menos hablar, pero que alguien les compró la plaza y el voto y devengan mensualmente el salario de tres años de uno de esos pobres que “salvan” todos los días. Incluye también a los “operadores políticos”, quienes destacan por ser siempre los mismos, aunque se postulan por partidos diferentes en cada legislatura, lo que refleja su catadura moral. El grupo de los cara duras no pueden faltar. Se quedan irregularmente con dinero de viáticos y no los devuelven o les cuesta un montón. Hacen de los viajes su agosto o cambian de partido más que de calzones, traicionando al electorado. No faltan aquellos cuyos nombres salen siempre a la palestra cada vez que se habla de carteles de droga, mafias o crimen organizado. Afortunadamente, el listado se completa con algunos pocos de personas honradas, capaces y creíbles.
Se hacen llamar los “padres de la patria”, por la que, desde ahora, inauguro el club de hijos de madre-patria soltera. Quieren “dignificar” el Congreso, pero se comportan frecuentemente de forma indigna. De cuando en cuando, organizan un show cuyos protagonistas son los mismos payasos de siempre y van agregando a unos u otras nuevos, según sea el acto circense o la pendejada en cuestión.
Desde las gradas, un grupo de embajadores tuvo el privilegio de ver el estreno de la última obra. Abochornados, abandonaron el lugar exclamando, más o menos y traducido al chapín: ¡cuando dejarán de hacer el idiota y de verdad harán algo por este país!. Sin haber reparado que cada día asesinan a un montón de personas, lo que agrava todavía más el comportamiento que tuvieron. Sin embargo, mis amigos, y no se ofendan, ustedes tienen parte de culpa por darles ayuda, dinero y apoyo, lo que les permite seguir viviendo del cuento, del presupuesto y del escándalo. ¡Déjenlos hacerse mayores solitos y salir del kínder político en el que se encuentran!.
Se excusarán sin ningún tipo de vergüenza y continuarán preparando su próximo espectáculo o vagando por el hemiciclo perfeccionando esa carrera inútil y descabellada y sin hacer nada fructífero por este país al que dicen amar o llenaran su boca con elogíos a la bella nación que conformamos, mientras pactan y jinetean cualquier proyecto en función de sus mezquinos intereses.
A mí, personalmente, el espectáculo me dio vergüenza, pero mucha más repugnancia. A los honestos, entre quienes señalo a doña Nineth, les invito a que se vayan o a que los echen. Si eso es mucho pedir, al menos que los evidencien por descerebrados o que promuevan la elección directa. El país cada vez está peor y con el rumbo que llevamos vamos irremediablemente al fondo y, a esos, les importa un bledo. No aman a su patria y tampoco son buenos funcionarios público. ¡Ignórenlos y no los voten mas!.
A los de prepa, cuando hacen escándalo, los llevan a la dirección y llaman a sus papas, en un afán por educarlos y corregir esas salidas tempranas e inapropiadas de tono. A esos “honorables”, en su adultez, no hay manera, salvo despedir a muchos de ellos por, ridículos, choleros, vulgares y aprovechados, cuando no deshonestos.
Ese cuchubal de la zona 1 tiene todo tipo de socios. Están los sordos y mudos. Una suerte de colectivo que apenas sabe leer y escribir, mucho menos hablar, pero que alguien les compró la plaza y el voto y devengan mensualmente el salario de tres años de uno de esos pobres que “salvan” todos los días. Incluye también a los “operadores políticos”, quienes destacan por ser siempre los mismos, aunque se postulan por partidos diferentes en cada legislatura, lo que refleja su catadura moral. El grupo de los cara duras no pueden faltar. Se quedan irregularmente con dinero de viáticos y no los devuelven o les cuesta un montón. Hacen de los viajes su agosto o cambian de partido más que de calzones, traicionando al electorado. No faltan aquellos cuyos nombres salen siempre a la palestra cada vez que se habla de carteles de droga, mafias o crimen organizado. Afortunadamente, el listado se completa con algunos pocos de personas honradas, capaces y creíbles.
Se hacen llamar los “padres de la patria”, por la que, desde ahora, inauguro el club de hijos de madre-patria soltera. Quieren “dignificar” el Congreso, pero se comportan frecuentemente de forma indigna. De cuando en cuando, organizan un show cuyos protagonistas son los mismos payasos de siempre y van agregando a unos u otras nuevos, según sea el acto circense o la pendejada en cuestión.
Desde las gradas, un grupo de embajadores tuvo el privilegio de ver el estreno de la última obra. Abochornados, abandonaron el lugar exclamando, más o menos y traducido al chapín: ¡cuando dejarán de hacer el idiota y de verdad harán algo por este país!. Sin haber reparado que cada día asesinan a un montón de personas, lo que agrava todavía más el comportamiento que tuvieron. Sin embargo, mis amigos, y no se ofendan, ustedes tienen parte de culpa por darles ayuda, dinero y apoyo, lo que les permite seguir viviendo del cuento, del presupuesto y del escándalo. ¡Déjenlos hacerse mayores solitos y salir del kínder político en el que se encuentran!.
Se excusarán sin ningún tipo de vergüenza y continuarán preparando su próximo espectáculo o vagando por el hemiciclo perfeccionando esa carrera inútil y descabellada y sin hacer nada fructífero por este país al que dicen amar o llenaran su boca con elogíos a la bella nación que conformamos, mientras pactan y jinetean cualquier proyecto en función de sus mezquinos intereses.
A mí, personalmente, el espectáculo me dio vergüenza, pero mucha más repugnancia. A los honestos, entre quienes señalo a doña Nineth, les invito a que se vayan o a que los echen. Si eso es mucho pedir, al menos que los evidencien por descerebrados o que promuevan la elección directa. El país cada vez está peor y con el rumbo que llevamos vamos irremediablemente al fondo y, a esos, les importa un bledo. No aman a su patria y tampoco son buenos funcionarios público. ¡Ignórenlos y no los voten mas!.
lunes, 13 de julio de 2009
¿Mensos o caras?
El titular de prensa: “Cohesión Social no es politiquería, es un concepto de gobierno”, presenta y promueve un nuevo modelo político digno de estudio concienzudo: el desgobierno. Se trata, no de hacer las cosas bien o mal o, incluso de no hacerlas, más bien, el objetivo del desgobierno es no hacer nada y, lo poco que hacen, hacerlo desastrosa o marcadamente peor que los otros. Es una pugna permanente por la inutilidad más manifiesta y por la ineptitud más absoluta.
A modo de ejemplo dos de los más impactantes y preocupantes problemas que nos asolan: la seguridad y las finanzas, aunque se podrían recorrer cualquiera de las políticas sectoriales para encontrar muestras ilustrativas suficientes, ejemplo la arriba enunciada. Comenzando por la segunda, decir que algo no es culpa de ellos, hay que ser honesto. La crisis económica no la crearon, aunque hubieran podido hacerlo de haber tenido la oportunidad. Con su propaganda goebbelsiana, nos narran en radio los malos momentos que vivimos para, inmediatamente después, recordarnos que es hora de aprobar mas deuda que les permita alcanzar los logros que prometieron. Exactamente lo contrario de lo que la experiencia nos dice que están haciendo y la razón aconseja. ¿Acaso el desgobierno tiene lógica o razón?. Quieren endeudarnos más de lo que estamos, pero ocultan como dilapidan millones en propaganda basura, por qué permitieron una deuda flotante en FONAPAZ y Comunicaciones cercana a los Q2500 millones sin que exista denuncia pública del hecho, cual es la razón de que no esté preso el responsable de la perdida de ochenta y pico millones cuando era diputado de la UNE y presidio el Congreso y a quienes la dama, según su elevado saber y conocimiento, les regala, antojadizamente, millones todos los meses, por no entrar en el mal manejo de contratas con ONG,s u otros “logros” similares. Este brillante panorama es decorado por los financistas que aprovechan cualquier oportunidad para llevarse millones en contratos del Estado y proveer servicios bajo el mercantilismo más bajo, descarado y miserable. ¿Mensos o caras?.
El segundo ejemplo es la seguridad. En 18 meses han nombrado con “escasa inteligencia“, a cuatro ministros de gobernación y a tres directores de policía, por ahora. El resultado más visible es el incremento de la violencia y de la criminalidad. Son los antiministros. En lugar de reducir los índices, los aumentan. Uno la deuda, otro el de villanos, siguiendo esa lógica mentecata del desgobierno. Detuvieron al Smile al que achacaban todos los males posibles, hicieron aquella inútil hoja de ruta que pactaron con otros que también querían protagonismo, sin que a la fecha haya servido para nada útil y permanentemente imploran para que la CICIG les haga el trabajo que los desgobernantes no tienen capacidad ni talento para hacer. Cual transformer, se ponen chumpas típicas según al pueblito al que van a contarles a muchos de nuestros compatriotas, lo simpáticos y buenos que son y lo diablos que somos quienes los criticamos. ¡Mas que mensos, son caras!.
Por eso no quieren proyectos como Pro Reforma ya que se implementaría, entre otras cosas, la revocación del mandato presidencial y, posiblemente, a estas alturas alguien estaría pensando hacerlo. Este desgobierno solo muestra la auténtica intención de lo que quieren hacer, algo así como aquella entrevista a Chávez en la que prometía no perpetuarse en el poder, y miren ahora
Eso sí, no son cletos del todo y, entre normas, comisiones, viajes, apaños de amigos, conectes con financistas, compra de voluntades y otras genialidades, nos dejan morir cada día o despilfarran nuestro dinero. Nada de mensos, definitivamente son caras y caras muy duras.
A modo de ejemplo dos de los más impactantes y preocupantes problemas que nos asolan: la seguridad y las finanzas, aunque se podrían recorrer cualquiera de las políticas sectoriales para encontrar muestras ilustrativas suficientes, ejemplo la arriba enunciada. Comenzando por la segunda, decir que algo no es culpa de ellos, hay que ser honesto. La crisis económica no la crearon, aunque hubieran podido hacerlo de haber tenido la oportunidad. Con su propaganda goebbelsiana, nos narran en radio los malos momentos que vivimos para, inmediatamente después, recordarnos que es hora de aprobar mas deuda que les permita alcanzar los logros que prometieron. Exactamente lo contrario de lo que la experiencia nos dice que están haciendo y la razón aconseja. ¿Acaso el desgobierno tiene lógica o razón?. Quieren endeudarnos más de lo que estamos, pero ocultan como dilapidan millones en propaganda basura, por qué permitieron una deuda flotante en FONAPAZ y Comunicaciones cercana a los Q2500 millones sin que exista denuncia pública del hecho, cual es la razón de que no esté preso el responsable de la perdida de ochenta y pico millones cuando era diputado de la UNE y presidio el Congreso y a quienes la dama, según su elevado saber y conocimiento, les regala, antojadizamente, millones todos los meses, por no entrar en el mal manejo de contratas con ONG,s u otros “logros” similares. Este brillante panorama es decorado por los financistas que aprovechan cualquier oportunidad para llevarse millones en contratos del Estado y proveer servicios bajo el mercantilismo más bajo, descarado y miserable. ¿Mensos o caras?.
El segundo ejemplo es la seguridad. En 18 meses han nombrado con “escasa inteligencia“, a cuatro ministros de gobernación y a tres directores de policía, por ahora. El resultado más visible es el incremento de la violencia y de la criminalidad. Son los antiministros. En lugar de reducir los índices, los aumentan. Uno la deuda, otro el de villanos, siguiendo esa lógica mentecata del desgobierno. Detuvieron al Smile al que achacaban todos los males posibles, hicieron aquella inútil hoja de ruta que pactaron con otros que también querían protagonismo, sin que a la fecha haya servido para nada útil y permanentemente imploran para que la CICIG les haga el trabajo que los desgobernantes no tienen capacidad ni talento para hacer. Cual transformer, se ponen chumpas típicas según al pueblito al que van a contarles a muchos de nuestros compatriotas, lo simpáticos y buenos que son y lo diablos que somos quienes los criticamos. ¡Mas que mensos, son caras!.
Por eso no quieren proyectos como Pro Reforma ya que se implementaría, entre otras cosas, la revocación del mandato presidencial y, posiblemente, a estas alturas alguien estaría pensando hacerlo. Este desgobierno solo muestra la auténtica intención de lo que quieren hacer, algo así como aquella entrevista a Chávez en la que prometía no perpetuarse en el poder, y miren ahora
Eso sí, no son cletos del todo y, entre normas, comisiones, viajes, apaños de amigos, conectes con financistas, compra de voluntades y otras genialidades, nos dejan morir cada día o despilfarran nuestro dinero. Nada de mensos, definitivamente son caras y caras muy duras.
lunes, 6 de julio de 2009
Club de Chiflados
Los sucesos de Honduras han hecho correr mucha tinta, alguna de interesada procedencia. Se habló, y se continúa hablando en menor medida, de un golpe de estado y de la ruptura del orden institucional. Empleamos palabras viejas para describir nuevos acontecimientos donde el uso interesado de los términos carga la emotividad, remonta a experiencias superadas y restringe la capacidad de interpretar los acontecimientos.
El presidente Zelaya decidió que, en contra del dictamen del TSE, de la Corte Suprema de Justica, del Fiscal General y de la mayoría de los ciudadanos, podía convocar a una Asamblea Constituyente, disfrazada de consulta o encuesta popular, para modificar la constitución en su beneficio. Hizo como sus vecinos del Sur y, con el apoyo de aquellos que imprimieron las boletas, sobrevolaron el espacio aéreo y enviaron asesores y agita masas, incumplió y dilató el tiempo hasta el límite. Irrumpió en una base militar y se llevó las urnas, el Congreso lo improbó por medio de una comisión de investigación, el jefe de las Fuerzas Armadas se negó a cumplir una orden ilegal y medio mundo le advirtió que cuanto hacía estaba fuera de la ley. ¡Todo le resbaló!. Su soberbia y algunos revolucionarios consejos, le hicieron creerse virrey.
Si se hubiera permitido “la encuesta”, es posible que con la manipulación existente y la ilegalidad manifiesta se habría terminado por justificar la Asamblea Constituyente y mucho más probable que el Presidente desconociera al resto de poderes y asumiera como única autoridad, que es lo que sus cofrades aconsejadores hicieron en esos otros países del ALBA.
Las Fuerzas Armadas, institución del Estado, cumplieron con la orden judicial de sacar al mandatario antes de que se llegara a un proceso irreversible, cediendo el poder inmediatamente, tal y como la constitución lo determina. ¿Fue un mal menor sacarlo del país para evitar violencia extrema?, eso es algo que nunca se sabrá y por lo que tendrá que responder judicialmente su comandante.
La presión mediática de los dictadores del ALBA se notó rápidamente. En poco tiempo se convocó una reunión de aquellos, otra de la OEA y una extraordinaria de la Asamblea General de la ONU, todas con un tufo a izquierda rancia y manipuladora que se siente rabiosa y perdedora viendo como el péndulo de la revolución bolivariana se torna hacia el otro extremo tras las elecciones en El Salvador, la derrota de la pareja presidencial argentina y el triunfo de la nueva visión panameña. La OEA, precipitadamente, dictó una resolución que no deja salida a la negociación, única vía para el arreglo de la crisis. ¿Quiénes apoyarán la reelección de Insulza?.Todo esto es el despropósito de una especie de dictadura cosmopolita que bajo la quimera de “comunidad internacional” representa exclusivamente a los jefes de algunos Estados donde la democracia está matando a la República y el populismo erigiéndose como absoluto soberano.
La solución, como siempre, está en manos de individuos responsables y capaces de tomar decisiones difíciles en momentos trascendentales, sin amedrentarse por golpistas que desaprueban los golpes, dictadores que defienden la democracia ni antimilitaristas que se hacen llamar comandantes y constantemente amenazan con el uso de la fuerza. Nadie debe estar por encima de la ley y cuando eso ocurre, hay que aplicar la ley y actuar sin miedo y contundentemente. Si algo ha quedado claro es que la ola despótica que se aproximaba se puede parar. ¡Oyeron todos!: se puede parar.
Esto debe ser un mensaje para quienes, estén donde estén, creían poder caminar por encima de las aguas.
El presidente Zelaya decidió que, en contra del dictamen del TSE, de la Corte Suprema de Justica, del Fiscal General y de la mayoría de los ciudadanos, podía convocar a una Asamblea Constituyente, disfrazada de consulta o encuesta popular, para modificar la constitución en su beneficio. Hizo como sus vecinos del Sur y, con el apoyo de aquellos que imprimieron las boletas, sobrevolaron el espacio aéreo y enviaron asesores y agita masas, incumplió y dilató el tiempo hasta el límite. Irrumpió en una base militar y se llevó las urnas, el Congreso lo improbó por medio de una comisión de investigación, el jefe de las Fuerzas Armadas se negó a cumplir una orden ilegal y medio mundo le advirtió que cuanto hacía estaba fuera de la ley. ¡Todo le resbaló!. Su soberbia y algunos revolucionarios consejos, le hicieron creerse virrey.
Si se hubiera permitido “la encuesta”, es posible que con la manipulación existente y la ilegalidad manifiesta se habría terminado por justificar la Asamblea Constituyente y mucho más probable que el Presidente desconociera al resto de poderes y asumiera como única autoridad, que es lo que sus cofrades aconsejadores hicieron en esos otros países del ALBA.
Las Fuerzas Armadas, institución del Estado, cumplieron con la orden judicial de sacar al mandatario antes de que se llegara a un proceso irreversible, cediendo el poder inmediatamente, tal y como la constitución lo determina. ¿Fue un mal menor sacarlo del país para evitar violencia extrema?, eso es algo que nunca se sabrá y por lo que tendrá que responder judicialmente su comandante.
La presión mediática de los dictadores del ALBA se notó rápidamente. En poco tiempo se convocó una reunión de aquellos, otra de la OEA y una extraordinaria de la Asamblea General de la ONU, todas con un tufo a izquierda rancia y manipuladora que se siente rabiosa y perdedora viendo como el péndulo de la revolución bolivariana se torna hacia el otro extremo tras las elecciones en El Salvador, la derrota de la pareja presidencial argentina y el triunfo de la nueva visión panameña. La OEA, precipitadamente, dictó una resolución que no deja salida a la negociación, única vía para el arreglo de la crisis. ¿Quiénes apoyarán la reelección de Insulza?.Todo esto es el despropósito de una especie de dictadura cosmopolita que bajo la quimera de “comunidad internacional” representa exclusivamente a los jefes de algunos Estados donde la democracia está matando a la República y el populismo erigiéndose como absoluto soberano.
La solución, como siempre, está en manos de individuos responsables y capaces de tomar decisiones difíciles en momentos trascendentales, sin amedrentarse por golpistas que desaprueban los golpes, dictadores que defienden la democracia ni antimilitaristas que se hacen llamar comandantes y constantemente amenazan con el uso de la fuerza. Nadie debe estar por encima de la ley y cuando eso ocurre, hay que aplicar la ley y actuar sin miedo y contundentemente. Si algo ha quedado claro es que la ola despótica que se aproximaba se puede parar. ¡Oyeron todos!: se puede parar.
Esto debe ser un mensaje para quienes, estén donde estén, creían poder caminar por encima de las aguas.
lunes, 29 de junio de 2009
La ola
Vemos como llega desde lejos, con tiempo. Sin embargo, descuidamos la atención y termina por mojarnos los pies y, si nos dejamos, hasta nos jala a lo más profundo y oscuro del abismo. Cada vez se repite con más fuerza y frecuencia y terminará por salpicarnos, o arrastrarnos al fondo. No podemos cerrar los ojos ante lo que ocurre en Cuba, Venezuela, Nicaragua y otros países ni permitir que se pisotee y ataque permanentemente la libertad. Algunos socios, como Mel en Honduras, han intentado dar pasos torcidos en esa dirección, creyendo estar por encima de la ley y, a su capricho y antojo, modificar la constitución para continuar en el poder, propósito y fin último de todos esos tiranos y sus representantes.
Aquí, en casa, las cosas no van mejor. La pareja presidencial desdeña las críticas, menosprecia las opiniones de otros y hasta se permiten la grosería de insultar a quienes no comparten sus arbitrariedades ni los despilfarros que generan programas inútiles, por muy sociales que los quieran presentar. La jauría que los circunda aprovecha la situación para hacerse con la mayor cantidad de dinero y contratos posibles y así multiplica sustancialmente las inversiones de la campaña. Se nos avecina, y solo es cuestión de tiempo, una mojada como la hondureña, pero sin los errores burdos de aquella porque aprenden y se sofistican con el tiempo. Promoverán una consulta popular donde se mezclen peras con manzanas y terminaremos por aprobar un montón de cosas y, entre ellas, la perpetuación de la yunta y su inútil y torpe filosofía socialdemócrata.
Por aparte, los “intelectuales” afines machacan a través de medios y columnas de opinión el “no cambio”. Prefieren el status quo que les permite seguir cobrando de onegés internacionales que se prestan a este tipo de burlas. Cuando un representativo grupo de ciudadanos decide apoyar Pro Reforma, visceralmente se retuercen porque defienden su forma de vida. De cambiar las normas, dejarán de seguir viviendo de la sopa boba como han venido haciendo toda su vida. Critican, calumnian y derraman bilis, pero son incapaces de generar una alternativa de cambio. Su falta de honestidad les impide reconocer, al menos, el esfuerzo económico, intelectual y de difusión que han hecho aquellos, algo que ellos, “los demócratas” del diálogo y el consenso, no han sido capaces ni de promover ni de impulsar. Únicamente están por esos regímenes absolutistas, donde ellos dirijan o sean amigos de los dirigentes. Necesitan contar con un sistema autoritario con cuotas y privilegios que les permita seguir, como al dirigente magisterial, viviendo del aire. No están dispuestos a trabajar y no saben hacer otra cosa, por muy simpáticos y bufones que parezcan.
Se apoderaron del discurso de los derechos humanos y de los pobres, pero son quienes más lo vulneran; rechazan el militarismo y todos se denominan “comandantes”, paradojas de los regímenes políticos de izquierda en América Latina. Mientras, la ciudadanía aprende a surfear en ese agitado y artificial oleaje que provoca el extremismo de esos iluminados. A fin de cuentas luchan por su supervivencia dentro del único sistema que les permite vivir: el de las subvenciones, la ayuda internacional, las limosnas y el reparto de lo que no producen. No quieren cambiar, no sabrían vivir en un mundo de competencia, porque las concesiones ocultas y el mercantilismo es lo suyo. Necesitan cuotas para todo, porcentajes fijos de presupuesto, representación de género y muchas más patrañas, producto de la mediocridad de quienes no sabe competir ni tiene voluntad ni coraje para ello. Actúan cada vez con más descaro, como en Honduras. ¿Quiénes son los golpistas?.
Aquí, en casa, las cosas no van mejor. La pareja presidencial desdeña las críticas, menosprecia las opiniones de otros y hasta se permiten la grosería de insultar a quienes no comparten sus arbitrariedades ni los despilfarros que generan programas inútiles, por muy sociales que los quieran presentar. La jauría que los circunda aprovecha la situación para hacerse con la mayor cantidad de dinero y contratos posibles y así multiplica sustancialmente las inversiones de la campaña. Se nos avecina, y solo es cuestión de tiempo, una mojada como la hondureña, pero sin los errores burdos de aquella porque aprenden y se sofistican con el tiempo. Promoverán una consulta popular donde se mezclen peras con manzanas y terminaremos por aprobar un montón de cosas y, entre ellas, la perpetuación de la yunta y su inútil y torpe filosofía socialdemócrata.
Por aparte, los “intelectuales” afines machacan a través de medios y columnas de opinión el “no cambio”. Prefieren el status quo que les permite seguir cobrando de onegés internacionales que se prestan a este tipo de burlas. Cuando un representativo grupo de ciudadanos decide apoyar Pro Reforma, visceralmente se retuercen porque defienden su forma de vida. De cambiar las normas, dejarán de seguir viviendo de la sopa boba como han venido haciendo toda su vida. Critican, calumnian y derraman bilis, pero son incapaces de generar una alternativa de cambio. Su falta de honestidad les impide reconocer, al menos, el esfuerzo económico, intelectual y de difusión que han hecho aquellos, algo que ellos, “los demócratas” del diálogo y el consenso, no han sido capaces ni de promover ni de impulsar. Únicamente están por esos regímenes absolutistas, donde ellos dirijan o sean amigos de los dirigentes. Necesitan contar con un sistema autoritario con cuotas y privilegios que les permita seguir, como al dirigente magisterial, viviendo del aire. No están dispuestos a trabajar y no saben hacer otra cosa, por muy simpáticos y bufones que parezcan.
Se apoderaron del discurso de los derechos humanos y de los pobres, pero son quienes más lo vulneran; rechazan el militarismo y todos se denominan “comandantes”, paradojas de los regímenes políticos de izquierda en América Latina. Mientras, la ciudadanía aprende a surfear en ese agitado y artificial oleaje que provoca el extremismo de esos iluminados. A fin de cuentas luchan por su supervivencia dentro del único sistema que les permite vivir: el de las subvenciones, la ayuda internacional, las limosnas y el reparto de lo que no producen. No quieren cambiar, no sabrían vivir en un mundo de competencia, porque las concesiones ocultas y el mercantilismo es lo suyo. Necesitan cuotas para todo, porcentajes fijos de presupuesto, representación de género y muchas más patrañas, producto de la mediocridad de quienes no sabe competir ni tiene voluntad ni coraje para ello. Actúan cada vez con más descaro, como en Honduras. ¿Quiénes son los golpistas?.
lunes, 22 de junio de 2009
Fuleros
Este es el gobierno más patrañero de cuantos hemos tenido. Embaucaban antes de llegar al poder. Decían contar con planes, estrategias y políticas sectoriales, sin que a la fecha se haya visto alguno salvo el despilfarro descontrolado y enfermizo, además de no fiscalizable, de los programas de la señora.
Hablaron de un inexistente plan de seguridad para reducir el número de víctimas que, por asombrosa metamorfosis, se transmutó en una hoja de ruta que no apoyan ni quienes la propusieron y como la hoja de parra que tapaba las vergüenzas de Adán y Eva, esta viene a ocultar la incapacidad, la falta de ideas y la voluntad en materia de seguridad. Como remate, piden seis meses más para tener una “nación segura”, sin sensibilidad ni respeto a los cerca de nueve mil ciudadanos asesinados en lo que llevan de gestión pública. Con la prórroga, habrá 3 mil nuevos cadáveres. ¡Vaya plan magistral!.
Oímos también, no ha mucho, sobre la capacidad y planes para prevenir el virus AH1N1. Declararon estado de calamidad y propagandearon tener todo bajo control. Hoy, cuestionamos si tenemos medicinas para enfrentarlo, adelantan las vacaciones escolares porque no saben hacer otra cosa, desconocemos el número de afectados y resulta ser culpa de los ricos que viajan. El plan es: ¡quédese en casa y no salga!. ¡Inteligente política pública!.
Se les llenó la boca de predicar transparencia y vemos corrupción por doquier. Los proveedores de medicamentos son los de siempre y esperemos al mes de agosto para ver si, como declaró el vice, licitan en esta ocasión o ponen otra escusa para seguir igual. Tampoco las comunicaciones han mejorado y se eluden los concursos públicos. Roban fusiles al Ejército y aquí no pasa nada y el ministerio de educación es un fiasco dominado por un sentenciado que mantiene el control por medios oscuros. Del agro y los fertilizante, ¡para qué hablar!. Regulan para beneficiar a los financistas que amenazan e insultan a honestas periodistas que los denuncian. ¡Toma desfachatez, atrevimiento y cara dura!.
Nos torearon con el tema de las escuchas telefónicas y acuñaron la teoría de la desestabilización. Al final resultó ser una maniobra, orquestada por el entorno próximo, de la que no hemos vuelto a saber. La última, sin explicaciones y después de un año de silencio, es que nos meten de cabeza en Petrocaribe. Fácil adivinar la razón: el dinero del que presumiblemente dispondrán para dilapidar con la quimera de la cohesión social. Mientras, el Presidente, como dijera algún presentador de TV, tiene cara ‘especial’. El Vice sigue igual: impávido.
Cada cuatro meses cambian de ministros, de directores, de jefes de guarnición militar, de comisarios y posiblemente también de ropa interior, por el olor a pútrido. Recolocan a la vieja guardia de la izquierda más violenta y pusilánime del conflicto armado. Aquella que no se atrevió a batallar y vivió en el extranjero con becas y ayuda internacional, aunque alentó a otros para que dieran su vida por una causa que ellos no creían y mucho menos practicaban. Ocupan puestos de poder y contratan a sus amigos, hijos, esposa, cuñadas y parientes y, tal cueva de Alí Baba, depredan lo poco que nos queda.
La mentira es una forma de eludir la realidad y, por tanto, la responsabilidad. En palabras de un poeta inglés, "el que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera". Comenzaron y ahora es una cada vez que abren la boca. Si a Pinocho le crecía la nariz, ¿qué le crecerá a estos?.
Hablaron de un inexistente plan de seguridad para reducir el número de víctimas que, por asombrosa metamorfosis, se transmutó en una hoja de ruta que no apoyan ni quienes la propusieron y como la hoja de parra que tapaba las vergüenzas de Adán y Eva, esta viene a ocultar la incapacidad, la falta de ideas y la voluntad en materia de seguridad. Como remate, piden seis meses más para tener una “nación segura”, sin sensibilidad ni respeto a los cerca de nueve mil ciudadanos asesinados en lo que llevan de gestión pública. Con la prórroga, habrá 3 mil nuevos cadáveres. ¡Vaya plan magistral!.
Oímos también, no ha mucho, sobre la capacidad y planes para prevenir el virus AH1N1. Declararon estado de calamidad y propagandearon tener todo bajo control. Hoy, cuestionamos si tenemos medicinas para enfrentarlo, adelantan las vacaciones escolares porque no saben hacer otra cosa, desconocemos el número de afectados y resulta ser culpa de los ricos que viajan. El plan es: ¡quédese en casa y no salga!. ¡Inteligente política pública!.
Se les llenó la boca de predicar transparencia y vemos corrupción por doquier. Los proveedores de medicamentos son los de siempre y esperemos al mes de agosto para ver si, como declaró el vice, licitan en esta ocasión o ponen otra escusa para seguir igual. Tampoco las comunicaciones han mejorado y se eluden los concursos públicos. Roban fusiles al Ejército y aquí no pasa nada y el ministerio de educación es un fiasco dominado por un sentenciado que mantiene el control por medios oscuros. Del agro y los fertilizante, ¡para qué hablar!. Regulan para beneficiar a los financistas que amenazan e insultan a honestas periodistas que los denuncian. ¡Toma desfachatez, atrevimiento y cara dura!.
Nos torearon con el tema de las escuchas telefónicas y acuñaron la teoría de la desestabilización. Al final resultó ser una maniobra, orquestada por el entorno próximo, de la que no hemos vuelto a saber. La última, sin explicaciones y después de un año de silencio, es que nos meten de cabeza en Petrocaribe. Fácil adivinar la razón: el dinero del que presumiblemente dispondrán para dilapidar con la quimera de la cohesión social. Mientras, el Presidente, como dijera algún presentador de TV, tiene cara ‘especial’. El Vice sigue igual: impávido.
Cada cuatro meses cambian de ministros, de directores, de jefes de guarnición militar, de comisarios y posiblemente también de ropa interior, por el olor a pútrido. Recolocan a la vieja guardia de la izquierda más violenta y pusilánime del conflicto armado. Aquella que no se atrevió a batallar y vivió en el extranjero con becas y ayuda internacional, aunque alentó a otros para que dieran su vida por una causa que ellos no creían y mucho menos practicaban. Ocupan puestos de poder y contratan a sus amigos, hijos, esposa, cuñadas y parientes y, tal cueva de Alí Baba, depredan lo poco que nos queda.
La mentira es una forma de eludir la realidad y, por tanto, la responsabilidad. En palabras de un poeta inglés, "el que dice una mentira no sabe qué tarea ha asumido, porque estará obligado a inventar veinte más para sostener la certeza de esta primera". Comenzaron y ahora es una cada vez que abren la boca. Si a Pinocho le crecía la nariz, ¿qué le crecerá a estos?.
lunes, 15 de junio de 2009
Eléctricos
Así se encuentran los miembros de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE) después de que una jueza admitiera el recurso de amparo presentado por la Empresa Eléctrica de Guatemala (EEGSA) ante la inobservancia, por parte de la primera, de los marcos legales vigentes en el proceso de fijación de las tarifas de distribución. Un tema que trae cola desde que el pasado año la Comisión decidiera, contra lo que indica el reglamento, prescindir del informe pericial y arbitral y, por su cuenta y riesgo, fijar unas tarifas por debajo de las que, salvo ellos, todos presentaron en sus estudios como idóneas y ajustadas.
El discurso social imperante y la protección de los “más pobres” como telón de fondo, terminaron por opacar una realidad, como fue la violación del debido procedimiento y la observancia de la legalidad. Hoy se debate públicamente el tema en la Corte de Constitucionalidad y parece necesario prestarle atención y detenerse a meditar sobre ello.
La violación del marco legal, sea cual sea la razón por la que se hace o justifica, no tiene razón ni puede ser objeto de justificación y beneplácito de ningún sector. Por el contrario, un conjunto de leyes generales y que se apliquen por igual, son pilares del necesario Estado de Derecho que un país necesita para poder atraer inversiones, pero también para consolidarse y desarrollarse internamente. Si cada gobierno o cada ente estatal pueden modificar caprichosamente criterios ya preestablecidos, el imperio de la ley se transforma en el señorío del de turno, algo muy común en nuestra política.
Por otra parte, hay que enfatizar, y dejar bien claro, que del total de la factura que se paga por consumo de electricidad, un 65% obedece a la generación de energía, un 20% son impuestos y, el resto, un 15%, es lo que realmente le cobra la EEGSA. Puestos a exigir eficiencia empresarial habría que comenzar cuestionando la razón del alto porcentaje en la generación. Ello es debido a que no hay garantías jurídicas en los contratos, la energía se produce mayormente sobre la base de derivados del petróleo y persisten malas prácticas monopolísticas de antaño. Por tanto, ¿por qué no se liberaliza el mercado de forma que podamos generar por medios más económicos y se fomenta la competencia?. Ahí tiene la pregunta que enmarca las innumerables manifestaciones contra las hidroeléctricas y otras prácticas que lideran ciertos grupos de presión que no quieren perder privilegios, por cierto, también habituales en la política.
Si seguimos, podríamos exigir a las autoridades, las mismas que desean ayudar a los más necesitados, que anulen o disminuyan la carga impositiva que aplican a la factura (20% del total), con ello se le reduciría la tarifa final en más de lo que puede subir, caso de que finalmente se modifiquen las actuales.
La conclusión no es otra que la voluntad de que prevalezcan intereses de terceros y prácticas frecuentes de nepotismo que pretenden seguir haciendo lo que quieren y saltarse las leyes en su propio interés. La reacción no puede ser otra que aceptar y observar el Estado de Derecho y comprender que si se permite que hoy sea violado en una empresa o en lo individual, es posible que mañana ocurra lo mismo en otras. Parece ser que, especialmente muchos del sector industrial, no han llegado a entender este punto. Miremos al Sur y quizás comprendamos mejor las cosas.
Es momento de, en lugar de querer matar al mensajero, sentarse con él a dialogar, única vía de buscar la verdad y aproximar intereses comunes. Estamos a tiempo, a pesar de lo complejo delo momento.
El discurso social imperante y la protección de los “más pobres” como telón de fondo, terminaron por opacar una realidad, como fue la violación del debido procedimiento y la observancia de la legalidad. Hoy se debate públicamente el tema en la Corte de Constitucionalidad y parece necesario prestarle atención y detenerse a meditar sobre ello.
La violación del marco legal, sea cual sea la razón por la que se hace o justifica, no tiene razón ni puede ser objeto de justificación y beneplácito de ningún sector. Por el contrario, un conjunto de leyes generales y que se apliquen por igual, son pilares del necesario Estado de Derecho que un país necesita para poder atraer inversiones, pero también para consolidarse y desarrollarse internamente. Si cada gobierno o cada ente estatal pueden modificar caprichosamente criterios ya preestablecidos, el imperio de la ley se transforma en el señorío del de turno, algo muy común en nuestra política.
Por otra parte, hay que enfatizar, y dejar bien claro, que del total de la factura que se paga por consumo de electricidad, un 65% obedece a la generación de energía, un 20% son impuestos y, el resto, un 15%, es lo que realmente le cobra la EEGSA. Puestos a exigir eficiencia empresarial habría que comenzar cuestionando la razón del alto porcentaje en la generación. Ello es debido a que no hay garantías jurídicas en los contratos, la energía se produce mayormente sobre la base de derivados del petróleo y persisten malas prácticas monopolísticas de antaño. Por tanto, ¿por qué no se liberaliza el mercado de forma que podamos generar por medios más económicos y se fomenta la competencia?. Ahí tiene la pregunta que enmarca las innumerables manifestaciones contra las hidroeléctricas y otras prácticas que lideran ciertos grupos de presión que no quieren perder privilegios, por cierto, también habituales en la política.
Si seguimos, podríamos exigir a las autoridades, las mismas que desean ayudar a los más necesitados, que anulen o disminuyan la carga impositiva que aplican a la factura (20% del total), con ello se le reduciría la tarifa final en más de lo que puede subir, caso de que finalmente se modifiquen las actuales.
La conclusión no es otra que la voluntad de que prevalezcan intereses de terceros y prácticas frecuentes de nepotismo que pretenden seguir haciendo lo que quieren y saltarse las leyes en su propio interés. La reacción no puede ser otra que aceptar y observar el Estado de Derecho y comprender que si se permite que hoy sea violado en una empresa o en lo individual, es posible que mañana ocurra lo mismo en otras. Parece ser que, especialmente muchos del sector industrial, no han llegado a entender este punto. Miremos al Sur y quizás comprendamos mejor las cosas.
Es momento de, en lugar de querer matar al mensajero, sentarse con él a dialogar, única vía de buscar la verdad y aproximar intereses comunes. Estamos a tiempo, a pesar de lo complejo delo momento.
lunes, 8 de junio de 2009
Psicokiller
Cuando don Portillo declaró que no había matado a una sino a dos personas, muchos rieron la gracia. Vimos paredes pintadas con aquello de “Portillo macho”, como si se tratara de un héroe huevudo arrastrando su masculinidad. ¡Por fin un candidato con “arrestos”!, se oía. No quisimos darnos cuenta de que un matón auto reconocido se proclamaba Presidente de una República que era vista como bananera, o ¿había otra forma de verla?.
En el mundo civilizado, al que queremos pertenecer, los asesinos están excluidos de los puestos públicos, al igual que los narcos, los ladrones, los que carecen de la más elemental ética y otros delincuentes, criminales y corruptos. Aquí, como éramos (o somos) diferentes, nos gustaba tener un Presidente que luego resultó ser, por las causas judiciales abiertas y los informes de prensa, no solo un pistolero de pueblo sino un avispadillo que hundió el país.
Poco después, estamos en otra encrucijada. Un difunto inculpa de asesinato, a través de un video, al Presidente, a su esposa y a otras personas. Pareciera que la historia se repite. A lo interno, seguimos con reflexiones y discusiones sobre la institucionalidad política y la preservación de la democracia. A lo externo, excepto la OEA, nos siguen viendo como un país desastroso. Al igual que esas puntuaciones que dan las calificadoras de riesgo, hemos pasado de bananero a bananero plus, con vocación de seguir escalando puestos y mejorar en ese ranking infame, donde estamos destacados.
Con nula capacidad de visión global, nos encerramos en nuestro diminuto espacio sin comprender el significado que tiene para el resto del mundo, por cierto con el que convivimos, comerciamos e interactuamos, que hayamos tenido en corto tiempo dos Presidentes acusados de asesinato y que la ética y la justicia, algo que se observa en otros países, no haya prevalecido sobre intereses espurios. Somos el hazmerreir, o la vergüenza, de las democracias occidentales. No conozco otro lugar que tenga ese triste record, lo que nos catapulta al primer puesto del Guiness de la ineficiencia política y de la calamidad democrática. Nada de Estado fallido, mejor hablar de un Estado que continuamente falla porque no terminamos de entender ni exigimos contundentemente transparencia, honradez e integridad al sistema y, lo mismo que en su momento apostamos por un criminal confeso y lo soportamos con todo el daño que hizo, ahora no tenemos los bemoles de pedir, de una jodida vez, que un juez llame a declarar a los imputados para ver que tienen que decir a esas acusaciones, aunque solo sea desmentirlas.
Somos unos cobardes que permitimos que otros escriban los episodios nacionales por nosotros. Nos tratan como a lacayos, anulan nuestra libertad y seguimos riéndoles las estupideces y soportándolos patéticamente, sin percatarnos cómo nos matan poco a poco. Nos comportarnos como esclavos, porque asumimos que no tenemos nada por lo que pelear; nos dejamos comprar con gorritas, comidas de a Q3, alguna que otra playera con el logo del grupo delictivo y una forzada e hipócrita sonrisa del que manda o de quienes le acompañan.
¡Levantemos la cabeza y seamos dignos, aunque sea una vez en toda nuestra historia!. Dejemos de soportar burlas y exijamos la justicia que debe imperar. Nuestra dejadez y conformismo solo servirá para que dentro de algunos años cualquier otro matón, de los que aspira a dominarnos, esté en el poder. ¡Valiente ejemplo de ciudadanos que somos!, ¿o seguimos siendo súbditos?.
En el mundo civilizado, al que queremos pertenecer, los asesinos están excluidos de los puestos públicos, al igual que los narcos, los ladrones, los que carecen de la más elemental ética y otros delincuentes, criminales y corruptos. Aquí, como éramos (o somos) diferentes, nos gustaba tener un Presidente que luego resultó ser, por las causas judiciales abiertas y los informes de prensa, no solo un pistolero de pueblo sino un avispadillo que hundió el país.
Poco después, estamos en otra encrucijada. Un difunto inculpa de asesinato, a través de un video, al Presidente, a su esposa y a otras personas. Pareciera que la historia se repite. A lo interno, seguimos con reflexiones y discusiones sobre la institucionalidad política y la preservación de la democracia. A lo externo, excepto la OEA, nos siguen viendo como un país desastroso. Al igual que esas puntuaciones que dan las calificadoras de riesgo, hemos pasado de bananero a bananero plus, con vocación de seguir escalando puestos y mejorar en ese ranking infame, donde estamos destacados.
Con nula capacidad de visión global, nos encerramos en nuestro diminuto espacio sin comprender el significado que tiene para el resto del mundo, por cierto con el que convivimos, comerciamos e interactuamos, que hayamos tenido en corto tiempo dos Presidentes acusados de asesinato y que la ética y la justicia, algo que se observa en otros países, no haya prevalecido sobre intereses espurios. Somos el hazmerreir, o la vergüenza, de las democracias occidentales. No conozco otro lugar que tenga ese triste record, lo que nos catapulta al primer puesto del Guiness de la ineficiencia política y de la calamidad democrática. Nada de Estado fallido, mejor hablar de un Estado que continuamente falla porque no terminamos de entender ni exigimos contundentemente transparencia, honradez e integridad al sistema y, lo mismo que en su momento apostamos por un criminal confeso y lo soportamos con todo el daño que hizo, ahora no tenemos los bemoles de pedir, de una jodida vez, que un juez llame a declarar a los imputados para ver que tienen que decir a esas acusaciones, aunque solo sea desmentirlas.
Somos unos cobardes que permitimos que otros escriban los episodios nacionales por nosotros. Nos tratan como a lacayos, anulan nuestra libertad y seguimos riéndoles las estupideces y soportándolos patéticamente, sin percatarnos cómo nos matan poco a poco. Nos comportarnos como esclavos, porque asumimos que no tenemos nada por lo que pelear; nos dejamos comprar con gorritas, comidas de a Q3, alguna que otra playera con el logo del grupo delictivo y una forzada e hipócrita sonrisa del que manda o de quienes le acompañan.
¡Levantemos la cabeza y seamos dignos, aunque sea una vez en toda nuestra historia!. Dejemos de soportar burlas y exijamos la justicia que debe imperar. Nuestra dejadez y conformismo solo servirá para que dentro de algunos años cualquier otro matón, de los que aspira a dominarnos, esté en el poder. ¡Valiente ejemplo de ciudadanos que somos!, ¿o seguimos siendo súbditos?.
lunes, 1 de junio de 2009
Amores y desencuentros
Casi dos años llevamos discutiendo sobre la CICIG. Perdemos más tiempo en el debate ideologizado que en el análisis real y el tema se ha sesgado de tal forma que ya no hay reacción que no deje a un lado la racionalidad y se apuntale en el ímpetu. Por cierto, algo muy común en el debate de otros aspectos de la vida nacional, como si interesadamente algunos recurrieran a la artimaña para diluir el fondo de los problemas.
Nunca he dudado, y lo digo contundentemente, de la capacidad y del profesionalismo de cuantos integran la comisión de marras, que forman parte de un selecto grupo de investigadores de diferentes países. Así que, desde esa perspectiva, todos mis respetos y consideraciones. Si he dicho, y sustento, que no es la forma de potenciar y promover la institucionalidad del poder judicial ni del proceso de investigación. La razón es tan simple que puede ser rápidamente comprendida. Cualquier actuación de la CICIG en investigaciones sobre el terreno, intervención de teléfonos o de correspondencia, allanamientos, aspectos del proceso judicial desde que el juez decide qué hacer con un expediente y otros, pasan necesaria e inexcusablemente por el canal nacional que es, efectivamente, el que no funciona o está permeado de corrupción. Por tanto, la conclusión es clara: la CICIG no tiene libertad de acción ni de actuación y las intervenciones que realiza requieren del concurso del sistema nacional, justo el que se quiere cambiar porque ha demostrado inoperancia. La dependencia puede condicionar los resultados; la independencia es ilegal.
Las pruebas que demuestran tal afirmación son varias: la no aceptación de un juez de que sea querellante adhesivo en una causa de alto impacto como es el caso Portillo, la decisión judicial de no encarcelar a un ex fiscal que era acusado de obstrucción, la obligación de pedir autorización para los últimos allanamientos realizados con motivo del caso Rosenberg o, finalmente, la necesidad de emplear policías locales dependientes, en última instancia, del gobierno, entre otros. Eso de la independencia, que no de la imparcialidad, me lo sigo cuestionando y es la piedra angular de mi discrepancia.
No he visto a la CICIG pronunciarse sobre la falta de apertura de una investigación y la no toma de declaración a los imputados por el abogado Rosenberg en el video de todos conocido. La esposa del presidente, un banquero y algunas personas más, son sindicados de asesinato y lo menos que podría, y debería haber hecho cualquier juez, y por supuesto exigido cualquier comisión internación y la PDH, era que se tomasen inmediatamente declaraciones indagatorias a los señalados. No digo que se les procese, ¡no!, pero sí que se les investigue. ¿O, acaso no actúan así con otros ciudadanos corrientes?.
También me preocupa que muchos de esos colectivos de la sociedad civil, ciertas embajadas y siempre el PDH, que levantan la voz cuando quieren demostrar la necesidad de la CICIG, no hayan reaccionado contundentemente contra las declaraciones de la e(x)sposa de este último que dijo no querer que esa comisión se haga cargo de su caso porque la versión la contradice y evidencia, aunque disponibles en el INACIF podrían aclarar muchas cosas. ¿Qué pasó con quienes apoyan a la CICIG que no cuestionan a esa señora cuya versión se revela ahora manipulada e interesada?. Espero que no pase como en MINUGUA, donde un policía español fue expulsado de la misión porque no sostenía la versión oficial de la muerte del Obispo Gerardi. ¡Ay, la hipocresía de siempre y su doble discurso!.
Nunca he dudado, y lo digo contundentemente, de la capacidad y del profesionalismo de cuantos integran la comisión de marras, que forman parte de un selecto grupo de investigadores de diferentes países. Así que, desde esa perspectiva, todos mis respetos y consideraciones. Si he dicho, y sustento, que no es la forma de potenciar y promover la institucionalidad del poder judicial ni del proceso de investigación. La razón es tan simple que puede ser rápidamente comprendida. Cualquier actuación de la CICIG en investigaciones sobre el terreno, intervención de teléfonos o de correspondencia, allanamientos, aspectos del proceso judicial desde que el juez decide qué hacer con un expediente y otros, pasan necesaria e inexcusablemente por el canal nacional que es, efectivamente, el que no funciona o está permeado de corrupción. Por tanto, la conclusión es clara: la CICIG no tiene libertad de acción ni de actuación y las intervenciones que realiza requieren del concurso del sistema nacional, justo el que se quiere cambiar porque ha demostrado inoperancia. La dependencia puede condicionar los resultados; la independencia es ilegal.
Las pruebas que demuestran tal afirmación son varias: la no aceptación de un juez de que sea querellante adhesivo en una causa de alto impacto como es el caso Portillo, la decisión judicial de no encarcelar a un ex fiscal que era acusado de obstrucción, la obligación de pedir autorización para los últimos allanamientos realizados con motivo del caso Rosenberg o, finalmente, la necesidad de emplear policías locales dependientes, en última instancia, del gobierno, entre otros. Eso de la independencia, que no de la imparcialidad, me lo sigo cuestionando y es la piedra angular de mi discrepancia.
No he visto a la CICIG pronunciarse sobre la falta de apertura de una investigación y la no toma de declaración a los imputados por el abogado Rosenberg en el video de todos conocido. La esposa del presidente, un banquero y algunas personas más, son sindicados de asesinato y lo menos que podría, y debería haber hecho cualquier juez, y por supuesto exigido cualquier comisión internación y la PDH, era que se tomasen inmediatamente declaraciones indagatorias a los señalados. No digo que se les procese, ¡no!, pero sí que se les investigue. ¿O, acaso no actúan así con otros ciudadanos corrientes?.
También me preocupa que muchos de esos colectivos de la sociedad civil, ciertas embajadas y siempre el PDH, que levantan la voz cuando quieren demostrar la necesidad de la CICIG, no hayan reaccionado contundentemente contra las declaraciones de la e(x)sposa de este último que dijo no querer que esa comisión se haga cargo de su caso porque la versión la contradice y evidencia, aunque disponibles en el INACIF podrían aclarar muchas cosas. ¿Qué pasó con quienes apoyan a la CICIG que no cuestionan a esa señora cuya versión se revela ahora manipulada e interesada?. Espero que no pase como en MINUGUA, donde un policía español fue expulsado de la misión porque no sostenía la versión oficial de la muerte del Obispo Gerardi. ¡Ay, la hipocresía de siempre y su doble discurso!.
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