ESTE ARTICULO ES INEDITO. NO SE HA PUBLICADO PORQUE LA COLUMNA, ESE DIA, APARECIO EN BLANCO BAJO EL TITULO DE !INJUSTICIA!, COMO CONDENA SOLIDARIA A QUIENES HAN MANIPULADO EL PROCESO DE SELECCIÓN DE MAGISTRADOS.
!!!MI DESPRECIO A TODOS ELLOS!!!
Montañas de comentarios ha traído la selección de los magistrados a la Corte Suprema de Justicia. Inicialmente se comenzó por criticar, fiscalizar y hasta presionar a la Comisión de Postulación. Muchos de los integrantes, lejos de hacer su trabajo, se dedicaron a hablar continuamente por teléfono para solicitar instrucciones a quienes, desde afuera, realmente dirigían y opinaban en aquellas discusiones por boca de algunos de los representantes pagados o manejados por intereses difusos. Al final, lograron conformar una lista de 26, muchos de los cuales no llegaron ni a 60 puntos, lo que evidencia el corto CV y la escasa calidad de los candidatos. ¡Habría que meditar sobre ello!.
También hay que criticar el desmedido protagonismo de los denominados “grupos de la sociedad civil”. Sin representar a nadie, más que a ellos mismos, y con un manejo mediático sin precedentes, apretaron hasta la saciedad. Enviaron propuestas, fotocopias de prensa como denuncias y sugerencias avaladas por firmar ilegibles, cuando no anónimos. A ellos no había quien los cuestionara ni fiscalizara. Querían quitar a los “malos”, pero no dejaban de imponer a los suyos, a los “buenos y honestos”. ¡Quién sabe dónde pusieron el rasero de medir!. A fin de cuentas, tenían que justificar millones de donaciones internacionales que los sustentan y les dicen en qué dirección actuar. Con todo ese alboroto, ¿qué abogado defenderá ahora a algún sospechoso de narco o qué juez dictara una sentencia que, dentro de unos años, digan que es “incorrecta” o amañada?. Hemos pasado de la presión de los grupos ocultos a la de los “juzgadores sociales”. ¿En qué mejoramos, pues?.
A esos de “la buena voluntad”, hay que sumarle la CICIG que también incidió lo suyo. Sin embargo, no puede ser admisible, que un juez de la categoría de Castresana, haga una denuncia pública ex temporánea y sin aportar pruebas. ¿Por qué no presentó los alegatos documentados en la Comisión?. Creo que se precipitó, y pudo ser por la presión de los mismos grupillos que compadrean en el ámbito internacional, y ya sabe que quienes pagan, exigen.
Finalmente, el triangulo se completa con el Congreso. Haciendo caso omiso de cualquier sugerencia, ya tenían pactado quienes serían los magistrados. ¡Acaso no son ellos los que mandan!. ¿Quién se cree todavía eso de que son “los representantes del pueblo”?. Los diputados solo se representan a ellos mismos y a quienes les pusieron ahí, los demás, les importamos un carajo. No es criticable el pacto, sino más bien como lo hicieron y con la elegancia que se pasaron cualquier consideración por la entrepierna.
En todo esto, nadie reparó, y por eso todo ha quedado igual que estaba, en quien manda en este país. Algunos ingenuos periodistas todavía fueron a pedir la opinión del Presidente en relación con la elección. ¿Creen, mis estimados, que es el Presidente quien decide?. Deben buscar a la sombra y con faldas quien, discretamente, mueve los hilos de este país y los convierte en sólidos amarres. El “grupito justiciero” ya había decidido quienes serían nombrados, que deberán hacer y, por supuesto, a quien deben obedecer en el futuro.
Seguimos mirando de reojo en lugar de enfocarnos en cómo están realmente las cosas. ¿A quién le interesar una justicia ad hoc?, pues a quien la tenga que maneja interesadamente. Está pendiente la elección presidencial, el caso Rosemberg y muchas otras cosas propias y de amigos que hay que resolver. Dejen de mirar la decoración y presten atención al poder en la sombra, de lo contrario, seguiremos sorprendiéndonos cada vez que ocurran cosas como estas.
Este es un blog personal donde se editan las columnas de opinion (y otras) que semanalmente publico en el diario PRENSA LIBRE de Guatemala. La idea es generar un espacio de debate y opinión con los lectores, de forma que la libertad de expresión sea en doble sentido.
Entradas populares
-
Ignoro la razón por la que algunas mujeres no se desprenden del determinante “de” seguido del apellido del marido. Encontramos a Leonor de, ...
-
Washington coopera, pero también investiga; equipa, pero vigila; considera a Guatemala un socio, pero aparentemente un socio al que conviene...
-
La primera permite gobernar; la segunda exige conservar la confianza de los ciudadanos mediante resultados, transparencia y ejercicio de la ...
-
Días atrás, durante un debate universitario, un joven asistente tomó la palabra y alabó las bondades del régimen cubano. Entre otras charada...
-
El famoso dicho: “detrás un gran hombre hay una gran mujer”, no aclara cuál el papel de la fémina, el nivel de relación en la pareja ni desp...
-
Lo que ocurre en la Universidad Pública (USAC) se llama descaro y desvergüenza. Por segunda vez en el año está cerrada a la fuerza. Las pred...
-
En comunicación la incertidumbre reconocida puede conservar la credibilidad, pero una afirmación falsa o precipitada la cuestiona y destruye...
-
Trascendentes noticias fueron la visita y declaraciones del ex presidente Uribe y el exitoso rescate de los mineros en Chile, tras meses de ...
lunes, 5 de octubre de 2009
lunes, 28 de septiembre de 2009
Esposas
El famoso dicho: “detrás un gran hombre hay una gran mujer”, no aclara cuál el papel de la fémina, el nivel de relación en la pareja ni despeja otros muchos enigmas. Hay pícaros y agudas feministas que piensan que detrás de un hombre de éxito lo que hay realmente es una mujer sorprendida.
En Honduras, doña Xiomara Castro, que nadie sabe donde estaba cuando en pijama y de madrugada sacaron a su marido de la cama, se presenta como una esposa angustiada y afligida, aunque hacía muchos años, hasta donde tengo información, que no convivía con el delincuente-presidente. Parece, sin embargo, que aprovechar el momento que le brinda el saltimbanqui de su consorte y la publicidad gratuita que recibe, merece todo el esfuerzo por presentarse como una dama aturdida que aguarda la llegada del “esposo” desterrado y ahora refugiado. De paso, se promueve la muy pícara.
En Nicaragua, más de lo mismo. Doña Rosario Murillo esculpa a su esposo, el comandante Daniel Ortega, de las violaciones sistemáticas que hizo de su hija cuando era una niña, como aquel de la URNG (¿lo recuerdan?), y no lo encarcela que es donde debería estar esa calaña de depravados. No entiendo como una madre (o un padre) puede excusar a nadie de esa atrocidad, pero haciendo un enorme esfuerzo, lo que puedo imaginar es al precio que lo hace. Por eso, es vox populi que quien manda realmente en Nicaragua y desea llegar al poder, es la tal patrona. No hay almuerzo gratis, ni guerrilla que guarde castidad. Nada nuevo, María Antonieta, apodada “madame déficit”, ya dejo claro hace años de lo que era capaz.
Por eso, los dictadorzuelos de verdad, los autoritarios finos y despiadados, son célibes. Vean a Fidel Castro, solitario de siempre aunque, como Lugo (asceta también), regando hijos por doquier, pero sin mujer que desde la sombra le mueva la silla o le haga cortarse la barba y cambiarse la sudada camisa verde olivo. O Hugo Chávez, quien aparece ataviado de rojo pasión (o sangre), porque tampoco tiene una mujer detrás que le asesore en su imagen. Ninguno de los dos está dispuesto a que una damisela le dispute el poder o le haga plegarse a ciertos deseos femeninos. ¿Son o no listos los “tíos”?, ¡eh!.
Sigamos. ¿Quién sabe cómo se llama la pareja de don Evo Morales?. ¡Ven!, ni idea, porque es de la misma mara. Lleva esos suéteres anticuados y ese corte de pelo a lo garçon que no le favorece y nadie le dice lo fachoso que se ve. Le falta, como a los otros, su media naranja (y un poco de buen gusto) y, también como los otros, tiene hijos esparcidos y es aprendiz de tirano. El “Che”, fue otro del club. Sin dama fija y matando por el mundo, aunque ahora venda muchas camisetas.
A estas alturas del cuento estarán pensando cuál es la situación por aquí. Lo dejo a su descabellada y calenturienta imaginación. Con los ingredientes disponibles tienen suficiente para elaborar su propia teoría. Pero como no quiero ser ingrato, ahí van unas pistas más: ¿quién dilapida más dinero que nadie en este gobierno?; ¿quién dicen que manda, de verdad?; ¿quién ha colocado a su mami, a su hermana, a su hermano y a otros de la “familia”?; ¿quién quita y pone ministros y otros cargos?; ¿quién quiere ser presidente?. El puzle no es tan difícil. Vean lo que ocurre en Honduras y Nicaragua y se aproximarán a la solución.
Más que una columna de opinión, me ha salido un sodoku, pero ¡ánimo, usted es capaz de resolverlo!. Envíenme su solución.
En Honduras, doña Xiomara Castro, que nadie sabe donde estaba cuando en pijama y de madrugada sacaron a su marido de la cama, se presenta como una esposa angustiada y afligida, aunque hacía muchos años, hasta donde tengo información, que no convivía con el delincuente-presidente. Parece, sin embargo, que aprovechar el momento que le brinda el saltimbanqui de su consorte y la publicidad gratuita que recibe, merece todo el esfuerzo por presentarse como una dama aturdida que aguarda la llegada del “esposo” desterrado y ahora refugiado. De paso, se promueve la muy pícara.
En Nicaragua, más de lo mismo. Doña Rosario Murillo esculpa a su esposo, el comandante Daniel Ortega, de las violaciones sistemáticas que hizo de su hija cuando era una niña, como aquel de la URNG (¿lo recuerdan?), y no lo encarcela que es donde debería estar esa calaña de depravados. No entiendo como una madre (o un padre) puede excusar a nadie de esa atrocidad, pero haciendo un enorme esfuerzo, lo que puedo imaginar es al precio que lo hace. Por eso, es vox populi que quien manda realmente en Nicaragua y desea llegar al poder, es la tal patrona. No hay almuerzo gratis, ni guerrilla que guarde castidad. Nada nuevo, María Antonieta, apodada “madame déficit”, ya dejo claro hace años de lo que era capaz.
Por eso, los dictadorzuelos de verdad, los autoritarios finos y despiadados, son célibes. Vean a Fidel Castro, solitario de siempre aunque, como Lugo (asceta también), regando hijos por doquier, pero sin mujer que desde la sombra le mueva la silla o le haga cortarse la barba y cambiarse la sudada camisa verde olivo. O Hugo Chávez, quien aparece ataviado de rojo pasión (o sangre), porque tampoco tiene una mujer detrás que le asesore en su imagen. Ninguno de los dos está dispuesto a que una damisela le dispute el poder o le haga plegarse a ciertos deseos femeninos. ¿Son o no listos los “tíos”?, ¡eh!.
Sigamos. ¿Quién sabe cómo se llama la pareja de don Evo Morales?. ¡Ven!, ni idea, porque es de la misma mara. Lleva esos suéteres anticuados y ese corte de pelo a lo garçon que no le favorece y nadie le dice lo fachoso que se ve. Le falta, como a los otros, su media naranja (y un poco de buen gusto) y, también como los otros, tiene hijos esparcidos y es aprendiz de tirano. El “Che”, fue otro del club. Sin dama fija y matando por el mundo, aunque ahora venda muchas camisetas.
A estas alturas del cuento estarán pensando cuál es la situación por aquí. Lo dejo a su descabellada y calenturienta imaginación. Con los ingredientes disponibles tienen suficiente para elaborar su propia teoría. Pero como no quiero ser ingrato, ahí van unas pistas más: ¿quién dilapida más dinero que nadie en este gobierno?; ¿quién dicen que manda, de verdad?; ¿quién ha colocado a su mami, a su hermana, a su hermano y a otros de la “familia”?; ¿quién quita y pone ministros y otros cargos?; ¿quién quiere ser presidente?. El puzle no es tan difícil. Vean lo que ocurre en Honduras y Nicaragua y se aproximarán a la solución.
Más que una columna de opinión, me ha salido un sodoku, pero ¡ánimo, usted es capaz de resolverlo!. Envíenme su solución.
domingo, 20 de septiembre de 2009
Canchinflines
Meses tardaron en liberar a quien supuestamente agredió a la esposa de un nombrado funcionario público. Cuando “el asalto” ocurrió, muchos, y entre ellos un montón de eminentes feministas, se levantaron disparados de sus asientos para señalar la persecución y el maltrato de que son objeto las mujeres, lo que les sirvió para captar atención -y fondos- y exhibirse profusamente en los medios.
Brindaron ruedas de prensa acentuando el ataque y se apiñaron en torno a una causa que elaboraron, juzgaron y condenaron rápidamente y al unísono. ¡Hasta embajadores/as se apuntaron al evento!. El tal funcionario brindó entrevistas difundidas en radio, prensa y TV, donde se proyectó lacerado, gemebundo y compungido. Días más tarde, presentaban una elaborada teoría que perseguía, condenada y terminaba por encerrar al malvado hombre que meses después quedó en libertad porque parece que la cosa no fue como todos -y todas- dieron por hecho, antes, por supuesto, de que la versión cambiara sustancialmente. ¡Y lo dijo la CICIG!, a la que quisieron separar de las pesquisas.
Para toda esa parafernalia, se gastaron fondos públicos, se privó de libertad a una persona y se “resolvió” el caso, antes de investigarlo. La declaración expedita de la agredida y la presión de todos esos -y esas- miembros de la “mafia de los de la buena voluntad” sirvió para que el aparato mediático y corporativo, con contribución de algunos/as articulistas, se pusiera en marcha y elaborara la correspondiente teoría, independientemente de que fuera la correcta. ¿Acaso eso era importante?.
Ocurre así a diario. Un grupo de “damas y caballeros”, únicos integrantes de sus propias ONG,s, dan declaraciones en los medios y crean opinión pública en nombre de una sociedad civil que para nada representan. Sobreviven en un mundo donde parece que casi todo vale, incluidos sus mezquinos intereses. ¿Cuántas historias interesadas, como esta, se habrán fabricado y conducido a la hoguera a otras tantas personas?. Posiblemente más de las debidas.
Sin embargo, no he leído una sola nota de disculpa, admisión de error ni cambio de postura inicial. La soberbia -o el olvido, que estoy benévolo- es también compañera de viaje de ellos -y ellas-, insignes militantes de ONG,s, que únicamente conciben el fin último para el que existen. Ni siquiera se retractó aquel burócrata que teóricamente vela por nuestros derechos y que, cuando se equivoca, debería salir a la palestra y gimotear nuevamente, pero esta vez sonrojado.
Todo forma parte del poder difuso, mitad oenegista y mitad oficial, cargado de ponzoña que termina por invadir nuestra vida, generar opinión interesada y endilgarla como si fuera nuestra. Revelémonoslo contra esos fabricantes de conjeturas antes que nos incluyan en algún prefabricado caso y acabemos señalados, en prisión o en algún otro sitio peor.
¿Quién pedirá perdón ahora?: ¡nadie, por supuesto!. Ni siquiera la noticia ha tenido trascendencia en prensa, al menos equiparable a la que tuvo el escándalo. Somos una sociedad hipócrita, porque mojigato es nuestro comportamiento o al menos el de algunos -y algunas- que creen pueden seguir diciendo sandeces, comprometiendo a muchos y echándoles la culpa “a los de siempre”. Si los contamos (intente hacerlo), no son más de treinta pero presionan y se manifiestan continuamente, vetan a quienes no les gustan, imponen sus particulares intereses y promueven arbitrariamente lo que luego venden como opinión mayoritaria. Lo peor de todo: quienes apuntalan esos argumentos interesados y amañados porque son incapaces de alzar su propia voz. ¿Cobardes o conformistas?. Da igual, promueven idéntico efecto y permiten que todo esto ocurra impunemente.
Brindaron ruedas de prensa acentuando el ataque y se apiñaron en torno a una causa que elaboraron, juzgaron y condenaron rápidamente y al unísono. ¡Hasta embajadores/as se apuntaron al evento!. El tal funcionario brindó entrevistas difundidas en radio, prensa y TV, donde se proyectó lacerado, gemebundo y compungido. Días más tarde, presentaban una elaborada teoría que perseguía, condenada y terminaba por encerrar al malvado hombre que meses después quedó en libertad porque parece que la cosa no fue como todos -y todas- dieron por hecho, antes, por supuesto, de que la versión cambiara sustancialmente. ¡Y lo dijo la CICIG!, a la que quisieron separar de las pesquisas.
Para toda esa parafernalia, se gastaron fondos públicos, se privó de libertad a una persona y se “resolvió” el caso, antes de investigarlo. La declaración expedita de la agredida y la presión de todos esos -y esas- miembros de la “mafia de los de la buena voluntad” sirvió para que el aparato mediático y corporativo, con contribución de algunos/as articulistas, se pusiera en marcha y elaborara la correspondiente teoría, independientemente de que fuera la correcta. ¿Acaso eso era importante?.
Ocurre así a diario. Un grupo de “damas y caballeros”, únicos integrantes de sus propias ONG,s, dan declaraciones en los medios y crean opinión pública en nombre de una sociedad civil que para nada representan. Sobreviven en un mundo donde parece que casi todo vale, incluidos sus mezquinos intereses. ¿Cuántas historias interesadas, como esta, se habrán fabricado y conducido a la hoguera a otras tantas personas?. Posiblemente más de las debidas.
Sin embargo, no he leído una sola nota de disculpa, admisión de error ni cambio de postura inicial. La soberbia -o el olvido, que estoy benévolo- es también compañera de viaje de ellos -y ellas-, insignes militantes de ONG,s, que únicamente conciben el fin último para el que existen. Ni siquiera se retractó aquel burócrata que teóricamente vela por nuestros derechos y que, cuando se equivoca, debería salir a la palestra y gimotear nuevamente, pero esta vez sonrojado.
Todo forma parte del poder difuso, mitad oenegista y mitad oficial, cargado de ponzoña que termina por invadir nuestra vida, generar opinión interesada y endilgarla como si fuera nuestra. Revelémonoslo contra esos fabricantes de conjeturas antes que nos incluyan en algún prefabricado caso y acabemos señalados, en prisión o en algún otro sitio peor.
¿Quién pedirá perdón ahora?: ¡nadie, por supuesto!. Ni siquiera la noticia ha tenido trascendencia en prensa, al menos equiparable a la que tuvo el escándalo. Somos una sociedad hipócrita, porque mojigato es nuestro comportamiento o al menos el de algunos -y algunas- que creen pueden seguir diciendo sandeces, comprometiendo a muchos y echándoles la culpa “a los de siempre”. Si los contamos (intente hacerlo), no son más de treinta pero presionan y se manifiestan continuamente, vetan a quienes no les gustan, imponen sus particulares intereses y promueven arbitrariamente lo que luego venden como opinión mayoritaria. Lo peor de todo: quienes apuntalan esos argumentos interesados y amañados porque son incapaces de alzar su propia voz. ¿Cobardes o conformistas?. Da igual, promueven idéntico efecto y permiten que todo esto ocurra impunemente.
lunes, 14 de septiembre de 2009
Parole, parole,.....
Pretende el gobernante, al decretar el Estado de Calamidad, enfrentar lo que sutil e interesadamente se ha denominado “desnutrición crónica”. La situación extraordinaria puede servir para dar menos explicaciones de dudosas adquisiciones y utilizar ayuda internacional arbitrariamente, además de poner silencio en algunas bocas, pero no pan.
Comenzaron pregonando transparencia, pero el cristal se opacó. Por el contrario, cada vez abogan más por quitar los candados del presupuesto, transferir fondos no importa de qué Ministerio al sancocho de Cohesión Social o generar más deuda y la “hambruna” les sirve para ese propósito que sigue siendo disponer de la mayor cantidad de dinero posible sin tener que dar cuenta a nadie ni siquiera entre ellos.
Recoge la prensa dos afirmaciones del Presidente un tanto baladíes y preocupantes. En la primera, dice que esto de la desnutrición crónica es un problema estructural. Para justificarlo no se remonta, como es costumbre, a la Colonia pero poco le falta. Sin embargo, no explica por qué no acometió un plan desde que llego al gobierno o, si es que lo hubo, cual es la razón del estrepitoso fracaso año y medio más tarde y después de “solo” diez años para planearlo. En la segunda, afirma que no se va a detener en tecnicismos y que “una sola vida tiene un valor incalculable”. Tampoco aclara si se refiere a la vida del que pasa hambre o no, porque desde hace años tenemos más de 17 muertos diarios y hasta la fecha la medida más inteligente ha consistido en orar, lanzar bendiciones y nombrar a ineficientes, cuando no delincuentes, funcionarios policiales. Todo eso es pura demagogia discusiva que no conduce a ninguna parte si bien evidencia los nulos planes del Gobierno salvo que no sea, insisto, manejar caprichosamente la mayor cantidad de fondos públicos.
Si la prioridad fueran los muertos ya se deberían haber tomado algunas medidas coherentes en el ámbito de la seguridad para reducir esas cifras que dice ignorar o no recordar porque le pasan gráficos y estadísticas de grandes números. Le informo, para que no lo olvide, que siguen creciendo los homicidios y ninguno de sus ministros y jefes de policía ha servido para frenar, ni para mantener congelada, la altísima cifra que nos sitúa como un país no solo violento, sino políticamente desastroso y carente de voluntad, por mucho que le quiera endilgar la culpa a otros.
Ustedes adolecen de cualquier política pública, salvo la fiscal y recaudatoria, por eso surgen todos los días problemas en cualquiera de las áreas de gobierno: salud, medioambiente, seguridad, defensa, educación, agricultura y otras. La prensa despacha constantemente preocupantes noticias y el Congreso evidencia, con sus interpelaciones, la falta de conocimiento, ideas, planes y gestión de los titulares de las respectivas carteras. El último, el de salud, salió literalmente corriendo: mal ministro pero buen fondista. Hay una razón: todos obedecen a la “voz de su amo” que usted, mejor que nadie, sabe quién es. Pero como la dirección no es lo que aparenta, los ministros se dedican a pasar sin pena ni gloria y no tienen los bemoles de dar un puñetazo en la mesa y denunciar lo que ocurre, prefiriendo permanecer impertérritos en el puesto sin enfrentar a quien de verdad manda. La ex ministra de educación lo ha dejado claro para quienes han querido entender.
Es lamentable oír que le conmueven los muertos y que uno solo merecería toda la atención. Desde que hizo esa declaración ya han superado los 100. ¿Qué independencia estamos celebrando, y de quién?.
Comenzaron pregonando transparencia, pero el cristal se opacó. Por el contrario, cada vez abogan más por quitar los candados del presupuesto, transferir fondos no importa de qué Ministerio al sancocho de Cohesión Social o generar más deuda y la “hambruna” les sirve para ese propósito que sigue siendo disponer de la mayor cantidad de dinero posible sin tener que dar cuenta a nadie ni siquiera entre ellos.
Recoge la prensa dos afirmaciones del Presidente un tanto baladíes y preocupantes. En la primera, dice que esto de la desnutrición crónica es un problema estructural. Para justificarlo no se remonta, como es costumbre, a la Colonia pero poco le falta. Sin embargo, no explica por qué no acometió un plan desde que llego al gobierno o, si es que lo hubo, cual es la razón del estrepitoso fracaso año y medio más tarde y después de “solo” diez años para planearlo. En la segunda, afirma que no se va a detener en tecnicismos y que “una sola vida tiene un valor incalculable”. Tampoco aclara si se refiere a la vida del que pasa hambre o no, porque desde hace años tenemos más de 17 muertos diarios y hasta la fecha la medida más inteligente ha consistido en orar, lanzar bendiciones y nombrar a ineficientes, cuando no delincuentes, funcionarios policiales. Todo eso es pura demagogia discusiva que no conduce a ninguna parte si bien evidencia los nulos planes del Gobierno salvo que no sea, insisto, manejar caprichosamente la mayor cantidad de fondos públicos.
Si la prioridad fueran los muertos ya se deberían haber tomado algunas medidas coherentes en el ámbito de la seguridad para reducir esas cifras que dice ignorar o no recordar porque le pasan gráficos y estadísticas de grandes números. Le informo, para que no lo olvide, que siguen creciendo los homicidios y ninguno de sus ministros y jefes de policía ha servido para frenar, ni para mantener congelada, la altísima cifra que nos sitúa como un país no solo violento, sino políticamente desastroso y carente de voluntad, por mucho que le quiera endilgar la culpa a otros.
Ustedes adolecen de cualquier política pública, salvo la fiscal y recaudatoria, por eso surgen todos los días problemas en cualquiera de las áreas de gobierno: salud, medioambiente, seguridad, defensa, educación, agricultura y otras. La prensa despacha constantemente preocupantes noticias y el Congreso evidencia, con sus interpelaciones, la falta de conocimiento, ideas, planes y gestión de los titulares de las respectivas carteras. El último, el de salud, salió literalmente corriendo: mal ministro pero buen fondista. Hay una razón: todos obedecen a la “voz de su amo” que usted, mejor que nadie, sabe quién es. Pero como la dirección no es lo que aparenta, los ministros se dedican a pasar sin pena ni gloria y no tienen los bemoles de dar un puñetazo en la mesa y denunciar lo que ocurre, prefiriendo permanecer impertérritos en el puesto sin enfrentar a quien de verdad manda. La ex ministra de educación lo ha dejado claro para quienes han querido entender.
Es lamentable oír que le conmueven los muertos y que uno solo merecería toda la atención. Desde que hizo esa declaración ya han superado los 100. ¿Qué independencia estamos celebrando, y de quién?.
lunes, 7 de septiembre de 2009
Iluminados
En pocos años, la actual crisis hondureña será motivo de tesis sociológicas y políticas que evidenciarán el verdadero alcance de todo este sumatorio de acontecimientos que se vienen produciendo desde hace unos meses y que todavía dará mucho que hablar.
La teoría que ahora predomina, y es difundida por quienes se autodenominan demócratas pero que usan la palabra como la ropa interior, es que no hay que respetar los resultados electorales que salgan del proceso que ocurrirá en pocos meses. La razón es no validar las elecciones que surjan de un gobierno que denominan de facto. Don Álvaro coquetea con la idea de apoyar esa iniciativa, o al menos así lo ha recogido la prensa, ahora que es bueno afinar para que no demanden, persigan y amedrenten con todo el aparato del estado, tal y como lo hacen con Marta Yolanda. Por si fuera poco, los mismos “demócratas” abogan, y apoyaron en su momento al igual que el Presidente, el bloqueo económico a Honduras, para joder a nacionales y hondureños y no vengan a dar lecciones a quienes más saben de todo eso. Así empobrecen todo mucho más y les da cuerda para seguir.
Con ese derroche intelectual solo queda pensar que la sequia ha generado un proceso de diarrea mental difícil de contener en quienes apoyan esas y otras similares medidas. De seguir profundizando, es posible que terminemos por desconocer la democracia chilena, la española o incluso la guatemalteca. ¿Acaso se nos olvida que la constitución del 85 es implementada por un gobierno de facto?. También se presenta un panorama oscuro para Cuba porque: ¿cómo aceptar el resultado electoral que salga de un régimen criminal y corrupto como ese?. Y, si seguimos en la misma majadera línea de reflexión, lo mejor es que ignoremos todas las democracias del mundo porque la mayoría provienen de regímenes de facto de verdad y no como el de Honduras que, por cierto, no reúne esas características.
De la misma manera quieren bloquear la ayuda internacional, los préstamos y el comercio con el país centroamericano que es exactamente lo que vienen criticando que hacen los norteamericanos con Cuba desde hace años. ¿En qué quedamos partida de incoherentes?. Por un lado, se intenta condecorar, sin éxito por cierto, al barbudo y por el otro, se cierra la frontera con el vecino, porque es un gobierno de facto. ¡Genial chaval!, que diría Sabina.
Se les ha visto el plumero a todos -y todas- los que son invitados y becados anualmente a la isla a ver las maravillas de la revolución o a estudiar maestrías y doctorados irrelevantes por venir de donde vienen. Están comprados y les faltan los huevos que les sobra a los hondureños, para tomar partida con coherencia y responsabilidad en su futuro. Prefieren seguir viviendo del fisco, propio o ajeno, y de las ayudas que les otorgan esos dictadorzuelos, sus representantes y otros disfrazados de “comunidad internacional con altos índices de democracia” que quieren experimentar aquí lo que en sus respectivos países es inviable y generaría tal reacción que probablemente no durasen las propuestas y sus autores más de un día.
De seguir el ritmo de disparates avanzando como va, es posible que tengamos que organizar un movimiento, o mejor una su ONG, para desconocer a todas la democracias que vinieron de dictaduras con su general al frente y, de esa forma, terminamos por hacer un mundo uniforme y socialista, al mejor estilo del chavismo que avanza, desconoce alcaldes, expropia, intervine prensa, vocifera y desprecia a medio mundo que estúpidamente sonríe mientras le soplan el cuello y ocurre lo inevitable.
La teoría que ahora predomina, y es difundida por quienes se autodenominan demócratas pero que usan la palabra como la ropa interior, es que no hay que respetar los resultados electorales que salgan del proceso que ocurrirá en pocos meses. La razón es no validar las elecciones que surjan de un gobierno que denominan de facto. Don Álvaro coquetea con la idea de apoyar esa iniciativa, o al menos así lo ha recogido la prensa, ahora que es bueno afinar para que no demanden, persigan y amedrenten con todo el aparato del estado, tal y como lo hacen con Marta Yolanda. Por si fuera poco, los mismos “demócratas” abogan, y apoyaron en su momento al igual que el Presidente, el bloqueo económico a Honduras, para joder a nacionales y hondureños y no vengan a dar lecciones a quienes más saben de todo eso. Así empobrecen todo mucho más y les da cuerda para seguir.
Con ese derroche intelectual solo queda pensar que la sequia ha generado un proceso de diarrea mental difícil de contener en quienes apoyan esas y otras similares medidas. De seguir profundizando, es posible que terminemos por desconocer la democracia chilena, la española o incluso la guatemalteca. ¿Acaso se nos olvida que la constitución del 85 es implementada por un gobierno de facto?. También se presenta un panorama oscuro para Cuba porque: ¿cómo aceptar el resultado electoral que salga de un régimen criminal y corrupto como ese?. Y, si seguimos en la misma majadera línea de reflexión, lo mejor es que ignoremos todas las democracias del mundo porque la mayoría provienen de regímenes de facto de verdad y no como el de Honduras que, por cierto, no reúne esas características.
De la misma manera quieren bloquear la ayuda internacional, los préstamos y el comercio con el país centroamericano que es exactamente lo que vienen criticando que hacen los norteamericanos con Cuba desde hace años. ¿En qué quedamos partida de incoherentes?. Por un lado, se intenta condecorar, sin éxito por cierto, al barbudo y por el otro, se cierra la frontera con el vecino, porque es un gobierno de facto. ¡Genial chaval!, que diría Sabina.
Se les ha visto el plumero a todos -y todas- los que son invitados y becados anualmente a la isla a ver las maravillas de la revolución o a estudiar maestrías y doctorados irrelevantes por venir de donde vienen. Están comprados y les faltan los huevos que les sobra a los hondureños, para tomar partida con coherencia y responsabilidad en su futuro. Prefieren seguir viviendo del fisco, propio o ajeno, y de las ayudas que les otorgan esos dictadorzuelos, sus representantes y otros disfrazados de “comunidad internacional con altos índices de democracia” que quieren experimentar aquí lo que en sus respectivos países es inviable y generaría tal reacción que probablemente no durasen las propuestas y sus autores más de un día.
De seguir el ritmo de disparates avanzando como va, es posible que tengamos que organizar un movimiento, o mejor una su ONG, para desconocer a todas la democracias que vinieron de dictaduras con su general al frente y, de esa forma, terminamos por hacer un mundo uniforme y socialista, al mejor estilo del chavismo que avanza, desconoce alcaldes, expropia, intervine prensa, vocifera y desprecia a medio mundo que estúpidamente sonríe mientras le soplan el cuello y ocurre lo inevitable.
lunes, 31 de agosto de 2009
Tócate los.......
El Presidente anunció a bombo y platillo, ¡como los grandes!, otro despilfarro de Q3 millones destinado a la compra de instrumentos musicales. No basta con el gasto desatinado en tenis, juguetes y barbies con el logo de cohesión social, ahora compran trombones, marimbas y alguna que otra guitarra. La música siempre aplacó a las fieras.
Probaron con los comedores solidarios y, además de ser una competencia desleal con todos los que tenían cantinas en la zona y tuvieron que cerrarlas, no han solucionado nada. El hambre les ha aparecido a esos planificadores en otros lugares del país. Para distracción del pueblo, ponen a los chicos a tocar la flauta y a promover eso que bastamente denominan “cultura”. ¡Qué bonito!.
Mientras eso ocurre, promueven una reforma fiscal, ahora retirada y en “profundo estudio” y el Congreso aprueba, a petición del Ejecutivo, préstamos millonarios porque no les alcanza el dinero para hacer un buen derroche. El que tienen lo despilfarran en los “programas inteligentes” que ejecuta cohesión social, por cierto, como el cáncer, cada vez más extendida y menos eficiente en la función de gobierno.
A los improvisados grupos musicales se unen los “niños cantores”, quienes corean que la carga fiscal es la menor de América y por eso estamos tan mal. Podrían añadir al estribillo que el día que paguemos más en lugar de gastarse aquellos millones serán capaces de dilapidar el doble. Subamos impuestos y tendremos trompetas, violines y, por aparte, más muñequitas lloronas y meonas y muchas más cositas insignificantes con el logo del gobierno o de cohesión social que serán graciablemente entregadas cuando a la dama le convenga aparecer y promover esa gansada de programa para salir de la pobreza. El otro día, al visitar una localidad, dijo que no había hambruna, sino “desnutrición crónica”. ¡Sutil, verdad!.
Todo es un plan para quedarse con más recursos y emplearlos en boberías improductivas que solo parchean y crean fantasiosas expectativas en gente que babea por unas migajitas creyéndolos todopoderosos. Se disfrazan con vestidos típicos o según la costumbre del lugar visitado y hacen entrega del lote correspondiente el día y hora que les conviene. El show mediático siempre ha sido el arma de los populistas, de los dictadores, o de ambos.
¡Ea pues!, todos contentos con el tamborcito, hasta que se rompa el palito, con la flautita que seguro se le tapona algún agujerillo o con la guitarra que terminará sin cuerdas. Para entonces ya no estarán en el gobierno o habrán inventado otros programas de esos que nos sacan de la miseria y del subdesarrollo, mientras sueñan con pasar a la historia como insignes dignatarios, sin darse cuenta que hay lugares apropiados para las payasadas, pero deben pintarse la cara, emplear la inteligencia y sobre todo tener arte, mucho arte, algo que no está al alcance de cualquiera.
Por su parte, los “cuatro fantásticos” (PDH, USAC y representares de ambas iglesias), siguen promoviendo inútiles alianzas. Al igual que hicieran con la seguridad, ahora hacen con el hambre. Ya no saben cómo promover sus espurios intereses y hacerse notar, aunque su eficiencia deja mucho que desear. ¿Dónde está, ¡chicos listos!, el acuerdo nacional de seguridad que nos vendieron meses atrás?. Mejor dejen de tocarnos los cachinflines para que otros puedan tocar la marimba. Si no saben hacerlo, y esta demostrado que no, ahorren unos y callen los otros, no se aventuren, especialmente en tiempo de crisis. El circo ruso, ese que vetaron en el interior del país, busca personal y muchos califican.
Probaron con los comedores solidarios y, además de ser una competencia desleal con todos los que tenían cantinas en la zona y tuvieron que cerrarlas, no han solucionado nada. El hambre les ha aparecido a esos planificadores en otros lugares del país. Para distracción del pueblo, ponen a los chicos a tocar la flauta y a promover eso que bastamente denominan “cultura”. ¡Qué bonito!.
Mientras eso ocurre, promueven una reforma fiscal, ahora retirada y en “profundo estudio” y el Congreso aprueba, a petición del Ejecutivo, préstamos millonarios porque no les alcanza el dinero para hacer un buen derroche. El que tienen lo despilfarran en los “programas inteligentes” que ejecuta cohesión social, por cierto, como el cáncer, cada vez más extendida y menos eficiente en la función de gobierno.
A los improvisados grupos musicales se unen los “niños cantores”, quienes corean que la carga fiscal es la menor de América y por eso estamos tan mal. Podrían añadir al estribillo que el día que paguemos más en lugar de gastarse aquellos millones serán capaces de dilapidar el doble. Subamos impuestos y tendremos trompetas, violines y, por aparte, más muñequitas lloronas y meonas y muchas más cositas insignificantes con el logo del gobierno o de cohesión social que serán graciablemente entregadas cuando a la dama le convenga aparecer y promover esa gansada de programa para salir de la pobreza. El otro día, al visitar una localidad, dijo que no había hambruna, sino “desnutrición crónica”. ¡Sutil, verdad!.
Todo es un plan para quedarse con más recursos y emplearlos en boberías improductivas que solo parchean y crean fantasiosas expectativas en gente que babea por unas migajitas creyéndolos todopoderosos. Se disfrazan con vestidos típicos o según la costumbre del lugar visitado y hacen entrega del lote correspondiente el día y hora que les conviene. El show mediático siempre ha sido el arma de los populistas, de los dictadores, o de ambos.
¡Ea pues!, todos contentos con el tamborcito, hasta que se rompa el palito, con la flautita que seguro se le tapona algún agujerillo o con la guitarra que terminará sin cuerdas. Para entonces ya no estarán en el gobierno o habrán inventado otros programas de esos que nos sacan de la miseria y del subdesarrollo, mientras sueñan con pasar a la historia como insignes dignatarios, sin darse cuenta que hay lugares apropiados para las payasadas, pero deben pintarse la cara, emplear la inteligencia y sobre todo tener arte, mucho arte, algo que no está al alcance de cualquiera.
Por su parte, los “cuatro fantásticos” (PDH, USAC y representares de ambas iglesias), siguen promoviendo inútiles alianzas. Al igual que hicieran con la seguridad, ahora hacen con el hambre. Ya no saben cómo promover sus espurios intereses y hacerse notar, aunque su eficiencia deja mucho que desear. ¿Dónde está, ¡chicos listos!, el acuerdo nacional de seguridad que nos vendieron meses atrás?. Mejor dejen de tocarnos los cachinflines para que otros puedan tocar la marimba. Si no saben hacerlo, y esta demostrado que no, ahorren unos y callen los otros, no se aventuren, especialmente en tiempo de crisis. El circo ruso, ese que vetaron en el interior del país, busca personal y muchos califican.
lunes, 24 de agosto de 2009
Tesis y privados
Miles de estudiantes universitarios, con sus estudios felizmente concluidos, se encuentran atrancados, algunos por años, en un proceso que no termina de evolucionar por culpa del inmovilismo, la falta de ideas y la incapacidad de cambio de quienes pueden promoverlo.
Muchas universidades del país -la mayoría- exigen a sus graduados, antes de otorgarles el correspondiente título de licenciatura, realizar un privado y/o elaborar la necesaria tesis. El examen privado, termina siendo una interacción con dos o tres profesores que interrogan al alumno sobre todo lo que debió de ver en su carrera. La tesis, por su parte, consiste en la elaboración de un trabajo original siguiendo unos determinados parámetros. Ambos, no son requerimientos para obtener el grado de licenciatura en Estados Unidos y en la mayoría de universidades europeas. Aquí, por el contrario, seguimos anclados en el más tradicional paradigma del escolasticismo, lo que nos hace, entre otras cosas, menos competitivos y más vulnerables.
Habría que preguntar por qué un alumno que supera cinco años de carrera, alrededor de 60 diferentes cursos, cientos de horas presenciales, de estudio y de prácticas, exámenes por decenas e interactúa con más de una cincuentena de profesores, se atora y no pasa los privados o no es capaz de escribir una monografía fin de carrera. La única explicación no está en la incapacidad del graduando, sino en la falta de bondad del sistema. ¿Qué hace que un alumno no pueda finalizar todo el proceso?. ¿No será que no aprendió lo que debía?. ¿Por qué no se quedó en primer o segundo año y llegó hasta el final del programa?. Las respuestas no apuntan hacia el estudiante, más bien destapan un sistema permisivo, poco adecuado al proceso de aprendizaje moderno, incapaz de evolucionar, acomodado a parámetros tradicionales o caducos, desconfiado de lo que hace y que frustra a profesionales que terminan anclados al fracaso porque no superan el privado o escriben la tesis. ¿Los habían preparado para ello?.
En otros lugares del mundo -y en una Universidad del país- que solemos tomar como referencia de éxito, esta práctica arcaica no existe o tiende a desaparecer. El estudiante que supera el programa de estudios y llega exitosamente al final, sencillamente es graduado y pasa inmediatamente a forma parte del cuadro de profesionales, compitiendo con el resto de compañeros de profesión. Aquí, quienes cierran deben dedicar un año, dos o media vida a cumplir con los complejos requisitos que, aunque pudieron servir en el pasado, hoy no tienen sentido. También, y no nos engañemos, termina por servir para regular la competencia y promueven colectivos o grupos de presión.
Algunos frustrados profesionales que tuvieron que dedicar años de su vida para aprender algo, aunque sea a recitar de memoria un artículo de no importa qué código, muestran sus “capacidades” delante de los novatos examinandos para que ellos lo reciten en ese preciso instante, sin darse cuenta de lo que a él le costó o desean que escriban la tesis que el mismo nunca fue capaz de hacer.
Pero lo peor es que la capacidad logística y operativa de las Universidades no puede con la demanda. Por cada privado o tesis se requieren dos o tres profesores que entiendan del tema y sean capaces de abordarlo con garantías pero ¿qué Universidad cuanta con el doble o el triple de profesores que de estudiantes para hacer esto en tiempo y con garantía?. La respuesta: ninguna. La conclusión: así les va a algunos miles. La esperanza: que se renueve el sistema de una vez y todo esto evolucione.
Muchas universidades del país -la mayoría- exigen a sus graduados, antes de otorgarles el correspondiente título de licenciatura, realizar un privado y/o elaborar la necesaria tesis. El examen privado, termina siendo una interacción con dos o tres profesores que interrogan al alumno sobre todo lo que debió de ver en su carrera. La tesis, por su parte, consiste en la elaboración de un trabajo original siguiendo unos determinados parámetros. Ambos, no son requerimientos para obtener el grado de licenciatura en Estados Unidos y en la mayoría de universidades europeas. Aquí, por el contrario, seguimos anclados en el más tradicional paradigma del escolasticismo, lo que nos hace, entre otras cosas, menos competitivos y más vulnerables.
Habría que preguntar por qué un alumno que supera cinco años de carrera, alrededor de 60 diferentes cursos, cientos de horas presenciales, de estudio y de prácticas, exámenes por decenas e interactúa con más de una cincuentena de profesores, se atora y no pasa los privados o no es capaz de escribir una monografía fin de carrera. La única explicación no está en la incapacidad del graduando, sino en la falta de bondad del sistema. ¿Qué hace que un alumno no pueda finalizar todo el proceso?. ¿No será que no aprendió lo que debía?. ¿Por qué no se quedó en primer o segundo año y llegó hasta el final del programa?. Las respuestas no apuntan hacia el estudiante, más bien destapan un sistema permisivo, poco adecuado al proceso de aprendizaje moderno, incapaz de evolucionar, acomodado a parámetros tradicionales o caducos, desconfiado de lo que hace y que frustra a profesionales que terminan anclados al fracaso porque no superan el privado o escriben la tesis. ¿Los habían preparado para ello?.
En otros lugares del mundo -y en una Universidad del país- que solemos tomar como referencia de éxito, esta práctica arcaica no existe o tiende a desaparecer. El estudiante que supera el programa de estudios y llega exitosamente al final, sencillamente es graduado y pasa inmediatamente a forma parte del cuadro de profesionales, compitiendo con el resto de compañeros de profesión. Aquí, quienes cierran deben dedicar un año, dos o media vida a cumplir con los complejos requisitos que, aunque pudieron servir en el pasado, hoy no tienen sentido. También, y no nos engañemos, termina por servir para regular la competencia y promueven colectivos o grupos de presión.
Algunos frustrados profesionales que tuvieron que dedicar años de su vida para aprender algo, aunque sea a recitar de memoria un artículo de no importa qué código, muestran sus “capacidades” delante de los novatos examinandos para que ellos lo reciten en ese preciso instante, sin darse cuenta de lo que a él le costó o desean que escriban la tesis que el mismo nunca fue capaz de hacer.
Pero lo peor es que la capacidad logística y operativa de las Universidades no puede con la demanda. Por cada privado o tesis se requieren dos o tres profesores que entiendan del tema y sean capaces de abordarlo con garantías pero ¿qué Universidad cuanta con el doble o el triple de profesores que de estudiantes para hacer esto en tiempo y con garantía?. La respuesta: ninguna. La conclusión: así les va a algunos miles. La esperanza: que se renueve el sistema de una vez y todo esto evolucione.
lunes, 17 de agosto de 2009
¡Democracia!
Muchos de los acontecimientos que acaecen en el presente siglo nos están desbordando y, a falta de palabras para describirlos, acudimos a viejas definiciones y a estereotipos ya superados.
Hablamos de guerras, pero hace más de 50 años que no se declara formalmente ninguna; de víctimas civiles, cuando los conflictos ya no enfrentan solamente a ejércitos; de golpes de Estados, pero lo que ocurre es otra cosa que en nada se parece a antiguas asonadas y, cómo no, de democracia, para designar no importa qué modelo de gestión política. A ese superficial concepto de democracia, solo hay que añadirle algún calificativo para que el resultado responda a los intereses del promotor. La democracia de partido único, como la cubana, es la guinda de esa genialidad político-arquitectónica. En tiempos postmodernos, donde el relativismo valida cualquier cosa, se permite esa generalización conceptual que nos sitúa inmediatamente fuera de la lógica y de la razón.
Damos por sentado que ciertos vocablos significan lo mismo para todos los receptores o emisores de un mensaje y, sin embargo, ¡qué distinta es la realidad!. De tanto hablar de democracia, hemos envilecido el término. La forma y la influencia mediática se han posicionado sobre el fondo y la sustancia. La emotividad descrita por Sartori, frente a la racionalidad, nos aproxima a la masa orteguiana y cumplimos aquel postulado que propuso el mismo Ortega: “la mayor parte de los hombres, no tienen opinión…”.
Es preferible (y necesario) hablar del modelo de Estado, del fondo más que de la forma, de la esencia y del horizonte a alcanzar, más que de lo superficial y anecdótico, cuando no intrascendente.
Hay pilares básicos para construir un Estado sólido y duradero. El Estado de Derecho, con leyes generales, iguales para todos y sobre todo que se cumplen, es uno de los primordiales. No hay que confundirlo con el Estado de legalidad que llena la vida de normas, muchas destinadas a favorecer a ciertos colectivos. Buscar el equilibro no consiste en sustituir la discriminación negativa por la positiva, como algunos hacen, sino más bien en suprimirla. La justicia pronta y la actuación honesta y profesional de jueces probos y capaces, donde nada hay que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad, fortalece al primero.
No se trata de aceptar el imperio de las mayorías, concepto etéreo y manoseado que ha justificado barbaries. Es esencial el respeto a los derechos individuales por sobre todo. La libertad, entendida como la posibilidad de poder elegir sin coacción, es fundamental para un esquema duradero: libertad, para el ejercicio de los derechos con responsabilidad.
La consolidación de partidos políticos fuertes y representativos y no oficinas comerciales por cuatro años y la alternancia en el poder son importantes pilares, tanto que vemos como los hacen desaparecer de muchas constituciones, permitiendo la perpetuidad del político absolutista. La pluralidad política, las elecciones periódicas, la descentralización en la gestión pública, la transparencia en el manejo de fondos públicos, el ejercicio honrado de la política, el rechazo al transfuguismo que traiciona los intereses de quien elige a sus representantes, la revocación del mandato presidencial, que permite despedir al gobernante cuando no cumple con su cometido, la división de poderes y comprender la diferencia entre el derecho público y el privado, son aspectos trascendentales.
Si lo que construimos sobre esos principios le queremos llamar democracia, me puedo sumar a la idea, aunque habría que pensar en hablar de República. Caso contrario, hay que acudir, para mayor aclaración, nuevamente a Ortega: “Una estupidez, no puede dominar, sino es con otra.
Hablamos de guerras, pero hace más de 50 años que no se declara formalmente ninguna; de víctimas civiles, cuando los conflictos ya no enfrentan solamente a ejércitos; de golpes de Estados, pero lo que ocurre es otra cosa que en nada se parece a antiguas asonadas y, cómo no, de democracia, para designar no importa qué modelo de gestión política. A ese superficial concepto de democracia, solo hay que añadirle algún calificativo para que el resultado responda a los intereses del promotor. La democracia de partido único, como la cubana, es la guinda de esa genialidad político-arquitectónica. En tiempos postmodernos, donde el relativismo valida cualquier cosa, se permite esa generalización conceptual que nos sitúa inmediatamente fuera de la lógica y de la razón.
Damos por sentado que ciertos vocablos significan lo mismo para todos los receptores o emisores de un mensaje y, sin embargo, ¡qué distinta es la realidad!. De tanto hablar de democracia, hemos envilecido el término. La forma y la influencia mediática se han posicionado sobre el fondo y la sustancia. La emotividad descrita por Sartori, frente a la racionalidad, nos aproxima a la masa orteguiana y cumplimos aquel postulado que propuso el mismo Ortega: “la mayor parte de los hombres, no tienen opinión…”.
Es preferible (y necesario) hablar del modelo de Estado, del fondo más que de la forma, de la esencia y del horizonte a alcanzar, más que de lo superficial y anecdótico, cuando no intrascendente.
Hay pilares básicos para construir un Estado sólido y duradero. El Estado de Derecho, con leyes generales, iguales para todos y sobre todo que se cumplen, es uno de los primordiales. No hay que confundirlo con el Estado de legalidad que llena la vida de normas, muchas destinadas a favorecer a ciertos colectivos. Buscar el equilibro no consiste en sustituir la discriminación negativa por la positiva, como algunos hacen, sino más bien en suprimirla. La justicia pronta y la actuación honesta y profesional de jueces probos y capaces, donde nada hay que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad, fortalece al primero.
No se trata de aceptar el imperio de las mayorías, concepto etéreo y manoseado que ha justificado barbaries. Es esencial el respeto a los derechos individuales por sobre todo. La libertad, entendida como la posibilidad de poder elegir sin coacción, es fundamental para un esquema duradero: libertad, para el ejercicio de los derechos con responsabilidad.
La consolidación de partidos políticos fuertes y representativos y no oficinas comerciales por cuatro años y la alternancia en el poder son importantes pilares, tanto que vemos como los hacen desaparecer de muchas constituciones, permitiendo la perpetuidad del político absolutista. La pluralidad política, las elecciones periódicas, la descentralización en la gestión pública, la transparencia en el manejo de fondos públicos, el ejercicio honrado de la política, el rechazo al transfuguismo que traiciona los intereses de quien elige a sus representantes, la revocación del mandato presidencial, que permite despedir al gobernante cuando no cumple con su cometido, la división de poderes y comprender la diferencia entre el derecho público y el privado, son aspectos trascendentales.
Si lo que construimos sobre esos principios le queremos llamar democracia, me puedo sumar a la idea, aunque habría que pensar en hablar de República. Caso contrario, hay que acudir, para mayor aclaración, nuevamente a Ortega: “Una estupidez, no puede dominar, sino es con otra.
lunes, 10 de agosto de 2009
Obstinados
¡Se llama contumacia, a la persistencia en el error!, gritaba un viejo profesor ante la insistencia de algunos alumnos tercos que utilizaban, una y otra vez, el mismo equivocado argumento. Continuar con el actual modelo policial es exactamente eso: contumacia.
Los Acuerdos de Paz generaron una importante desinstitucionalizacion de la inteligencia y de la seguridad y hoy sufrimos las consecuencias de aquellos improvisados y atrevidos experimentos. Casi de un día para otro, se sustituyeron instituciones por organizaciones disfuncionales, sin otro fin que destruir el modelo existente por inservible (argumento válido), pero no contemplaron el necesario cambio progresivo y no resentido como alternativa. Prefirieron la rapidez y crearon entes nuevos de los que algunos inexpertos principiantes se convirtieron en destacados asesores. Diseñaron programas de estudios, editaron con sus ONG,s manuales para impartir clases en la Academia de Policía, promovieron inútiles estudios de largo plazo y sus audaces consejos fueron machaconamente transmitidos por los medios de comunicación, lo que les permitió cobrar grandes sumas de dinero.
Hoy, solo los insensatos defienden el modelo torpe, corrupto e ineficiente de una PNC viciada desde su origen, porque fue creada precipitadamente y a imagen y semejanza de quienes viven de todo este entramado de la ayuda internacional y de los apoyos externos. Sin embargo, nadie se quiere hacer cargo del desaguisado que organizaron. Ahí están los folletos que publicaron, las hemerotecas y las páginas webs que todavía contienen “grandes ideas” para conformar una policía “moderna y democrática”.
Promovieron un Cuerpo donde la corrupción es la meta y la delincuencia la forma de ir escalando puestos, arrasando con lo que se presente. Para muestra, un botón de dos operaciones antidroga. La primera al registrar una bodega y la más cercana al incautar un camión. En ambas, se perdió droga en cantidades que no se puede precisar. También en las dos, no trascendió quién era el propietario de la bodega o el dueño del camión, entre otros personajes anónimos. En una y otra ocasión se destituyeron mandos y, a bombo y platillo, que es la forma en que el gobierno anuncia sus torpezas, se cambiaron comisarios, y otros “importantes cargos”. Esta última vez el presidente dijo que había dado la orden de destituir al director de la PNC, sin reparar que fue él quien autorizó y permitió su designación a pesar de las advertencias del pasado dudoso de aquel. Siempre la culpa es de otros y aquí nadie asume la necedad perpetuada de prorrogar un inútil modelo y de no contar con una política pública de seguridad.
En democracia nadie es culpable de los miles de asesinados cada año ni de las decenas de miles de delitos que se cometen. La democracia ha sido el mejor instrumento que pueden emplear los políticos inútiles, y otros vividores, para envolver toda esa miseria que proyectan a los demás y que ellos terminan por ignorar cuando no permitir.
Más de doce años después de la firma de la denominada paz, contamos con índices desmedidos de inseguridad y con un modelo policial absolutamente inoperante. No obstante, el objetivo de gobernantes y de algunas organizaciones de la sociedad civil no es arreglar el problema, más bien vivir de él mientras se pueda y echar la culpa a los demás, al fin de cuentas es lo que saben hacer y han venido perfeccionando toda su vida. Son contumaces y, además, un tanto improductivos e incapaces, pero como los muertos los ponen otros, no hay prisa. ¡Para mañana, cambio de comisarios y a discutir como arreglamos ese inservible modelo, pero con inteligencia, muchá, con inteligencia, como siempre lo hacemos!, dirá alguno.
Los Acuerdos de Paz generaron una importante desinstitucionalizacion de la inteligencia y de la seguridad y hoy sufrimos las consecuencias de aquellos improvisados y atrevidos experimentos. Casi de un día para otro, se sustituyeron instituciones por organizaciones disfuncionales, sin otro fin que destruir el modelo existente por inservible (argumento válido), pero no contemplaron el necesario cambio progresivo y no resentido como alternativa. Prefirieron la rapidez y crearon entes nuevos de los que algunos inexpertos principiantes se convirtieron en destacados asesores. Diseñaron programas de estudios, editaron con sus ONG,s manuales para impartir clases en la Academia de Policía, promovieron inútiles estudios de largo plazo y sus audaces consejos fueron machaconamente transmitidos por los medios de comunicación, lo que les permitió cobrar grandes sumas de dinero.
Hoy, solo los insensatos defienden el modelo torpe, corrupto e ineficiente de una PNC viciada desde su origen, porque fue creada precipitadamente y a imagen y semejanza de quienes viven de todo este entramado de la ayuda internacional y de los apoyos externos. Sin embargo, nadie se quiere hacer cargo del desaguisado que organizaron. Ahí están los folletos que publicaron, las hemerotecas y las páginas webs que todavía contienen “grandes ideas” para conformar una policía “moderna y democrática”.
Promovieron un Cuerpo donde la corrupción es la meta y la delincuencia la forma de ir escalando puestos, arrasando con lo que se presente. Para muestra, un botón de dos operaciones antidroga. La primera al registrar una bodega y la más cercana al incautar un camión. En ambas, se perdió droga en cantidades que no se puede precisar. También en las dos, no trascendió quién era el propietario de la bodega o el dueño del camión, entre otros personajes anónimos. En una y otra ocasión se destituyeron mandos y, a bombo y platillo, que es la forma en que el gobierno anuncia sus torpezas, se cambiaron comisarios, y otros “importantes cargos”. Esta última vez el presidente dijo que había dado la orden de destituir al director de la PNC, sin reparar que fue él quien autorizó y permitió su designación a pesar de las advertencias del pasado dudoso de aquel. Siempre la culpa es de otros y aquí nadie asume la necedad perpetuada de prorrogar un inútil modelo y de no contar con una política pública de seguridad.
En democracia nadie es culpable de los miles de asesinados cada año ni de las decenas de miles de delitos que se cometen. La democracia ha sido el mejor instrumento que pueden emplear los políticos inútiles, y otros vividores, para envolver toda esa miseria que proyectan a los demás y que ellos terminan por ignorar cuando no permitir.
Más de doce años después de la firma de la denominada paz, contamos con índices desmedidos de inseguridad y con un modelo policial absolutamente inoperante. No obstante, el objetivo de gobernantes y de algunas organizaciones de la sociedad civil no es arreglar el problema, más bien vivir de él mientras se pueda y echar la culpa a los demás, al fin de cuentas es lo que saben hacer y han venido perfeccionando toda su vida. Son contumaces y, además, un tanto improductivos e incapaces, pero como los muertos los ponen otros, no hay prisa. ¡Para mañana, cambio de comisarios y a discutir como arreglamos ese inservible modelo, pero con inteligencia, muchá, con inteligencia, como siempre lo hacemos!, dirá alguno.
lunes, 3 de agosto de 2009
Hemiplejia moral
El descubrimiento de que ciertas armas empleadas por las FARC para atacar, destruir y matar en Colombia proceden de Venezuela, país al que le fueron vendidas por Suecia, ha suscitado una gran polémica. Sin embargo, la trascendencia y el análisis se quedaron cortos, no en relación con la conducta de Chávez, algo que obedece a los habituales impulsos de un maníaco totalitario, sino al doble rasero del gobierno y de la política exterior sueca y de otros países.
Se exhiben como países prósperos, con alto índice de desarrollo humano y otros abrumadores datos, pero disimulan, y esto es lo relevante, su industria armamentista y los pingües beneficios que por ello reciben. Apaciguan su conciencia, de existir, a base de donaciones, ayudas internacionales y usando la teatralidad en torno al pacifismo. En esta parte ignorante del mundo, propagan el discurso de los derechos humanos, la lucha contra la violencia y otros similares, como angelical e ingenua tarjeta de presentación. Sin embargo, más al Sur, venden armas a gobiernos tan inescrupulosos como ellos que luego las utilizan para asesinar a ciudadanos que nada tienen que ver con el sucio negocio del conflicto.
Pero, junto a esos nórdicos, hay otros que también se “hacen los suecos”, aunque sean holandeses. Ambos países están entre los diez primeros exportadores de armas e inundan a los latinoamericanos de ayudas económicas y consejos para el desarrollo, sin darse cuenta que el mejor de todos es dejar que cada cual despierte por sí mismo y la ayuda más eficaz la de no vender armas a dictadores para que las usen o las deriven a otros asesinos. Interesante observar como ambas embajadas son hiperactivas, al menos en Guatemala, donde realizan constantemente declaraciones públicas y observan un inusual protagonismo, cuando no injerencia, alguna hasta prepotente, grosera y de mal gusto.
Nos quieren educar a “ser más civilizados”, desarmarnos y promover el diálogo y la paz, siguiendo al pie de la letra aquella cita bíblica de que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda, agregando la hipocresía, también bíblica, del fariseo. Compran voluntades, escritores, analistas, ONG,s y promueven fundaciones para mostrar los buenos, honestos, pacíficos y “lideres en cultura democrática” que son sus desarrollados pueblos. Una vez al año, hasta otorgan premios nobel de la paz, con el ánimo de erigirse en referente de altruismo y bondad.
No terminamos de ver, de entender ni mucho menos de aprender casi nada. Seguimos pendientes de las migajas y nos abruman las declaraciones de “importantes embajadores” que saben mucho y se permite dar lecciones de moral, mientras sus gobiernos sostienen parte de la violencia por el mundo y callan conciencias con limosna, producto del fomento de la barbarie. A fin de cuentas siempre tenemos a los afamados gringos para echarles la culpa y acordarnos de los malvados y viles que son, olvidando anónimos protagonistas.
Esos vikingos, y otros centroeuropeos, se quitaron los cuernos del casco y los pusieron sobre nuestras cabezas, sin que nos hayamos dado cuenta de la jugada. Lo peor de todo, es que les rendimos pleitesía, los tenemos como modelo y aguantamos la presión diplomática de sus “acertados” consejos, aunque no nos acompañen a ver si la bala que mata diariamente a muchos latinoamericanos es made in Suecia o made in Países Bajos. Mientras, algunas organizaciones nacionales, de esas que dicen luchan por la paz y la justicia, siguen financiadas por la cooperación de esos países para promover la despistolización, la lucha contra la violencia y la búsqueda de la paz. ¿Denunciaran esto o seguirán viviendo del cuento?.
Se exhiben como países prósperos, con alto índice de desarrollo humano y otros abrumadores datos, pero disimulan, y esto es lo relevante, su industria armamentista y los pingües beneficios que por ello reciben. Apaciguan su conciencia, de existir, a base de donaciones, ayudas internacionales y usando la teatralidad en torno al pacifismo. En esta parte ignorante del mundo, propagan el discurso de los derechos humanos, la lucha contra la violencia y otros similares, como angelical e ingenua tarjeta de presentación. Sin embargo, más al Sur, venden armas a gobiernos tan inescrupulosos como ellos que luego las utilizan para asesinar a ciudadanos que nada tienen que ver con el sucio negocio del conflicto.
Pero, junto a esos nórdicos, hay otros que también se “hacen los suecos”, aunque sean holandeses. Ambos países están entre los diez primeros exportadores de armas e inundan a los latinoamericanos de ayudas económicas y consejos para el desarrollo, sin darse cuenta que el mejor de todos es dejar que cada cual despierte por sí mismo y la ayuda más eficaz la de no vender armas a dictadores para que las usen o las deriven a otros asesinos. Interesante observar como ambas embajadas son hiperactivas, al menos en Guatemala, donde realizan constantemente declaraciones públicas y observan un inusual protagonismo, cuando no injerencia, alguna hasta prepotente, grosera y de mal gusto.
Nos quieren educar a “ser más civilizados”, desarmarnos y promover el diálogo y la paz, siguiendo al pie de la letra aquella cita bíblica de que tu mano derecha no sepa lo que hace la izquierda, agregando la hipocresía, también bíblica, del fariseo. Compran voluntades, escritores, analistas, ONG,s y promueven fundaciones para mostrar los buenos, honestos, pacíficos y “lideres en cultura democrática” que son sus desarrollados pueblos. Una vez al año, hasta otorgan premios nobel de la paz, con el ánimo de erigirse en referente de altruismo y bondad.
No terminamos de ver, de entender ni mucho menos de aprender casi nada. Seguimos pendientes de las migajas y nos abruman las declaraciones de “importantes embajadores” que saben mucho y se permite dar lecciones de moral, mientras sus gobiernos sostienen parte de la violencia por el mundo y callan conciencias con limosna, producto del fomento de la barbarie. A fin de cuentas siempre tenemos a los afamados gringos para echarles la culpa y acordarnos de los malvados y viles que son, olvidando anónimos protagonistas.
Esos vikingos, y otros centroeuropeos, se quitaron los cuernos del casco y los pusieron sobre nuestras cabezas, sin que nos hayamos dado cuenta de la jugada. Lo peor de todo, es que les rendimos pleitesía, los tenemos como modelo y aguantamos la presión diplomática de sus “acertados” consejos, aunque no nos acompañen a ver si la bala que mata diariamente a muchos latinoamericanos es made in Suecia o made in Países Bajos. Mientras, algunas organizaciones nacionales, de esas que dicen luchan por la paz y la justicia, siguen financiadas por la cooperación de esos países para promover la despistolización, la lucha contra la violencia y la búsqueda de la paz. ¿Denunciaran esto o seguirán viviendo del cuento?.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)