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lunes, 7 de marzo de 2022

El pintoresco orden internacional

A la fecha, las sociedades occidentales no están por la pelea, y dos no discuten cuando uno no quiere

Una vez finalizado cualquier conflicto se suelen extraen lecciones aprendidas. En el de Ucrania, se pueden deducir muchas cosas cuando apenas ha comenzado. El realismo político se impone nuevamente al idealismo. Aquello de “quien golpea primero, golpea dos veces” se convierte en la forma de accionar que genera resultados más rápidos, y muchos de ellos duraderos. Las peticiones de paz en el mundo, las sutiles amenazas de occidente o las protestas ciudadanas, no disuaden a Putin de alcanzar sus objetivos político-estratégicos. El silencio de China se traduce en apoyo velado enmarcado en aquel viejo trabalenguas: “los enemigos de mis enemigos son mis amigos”, y ya veremos Irán por donde sale.

Europa se ha acostumbrado a estar bajo la sombra de USA y no desarrolla un sistema de seguridad propio y efectivo con el que enfrentar amenazas. Se habituó a que sea Estados Unidos quien lidere y financie, y eso no es sostenible ni conveniente por mucho más tiempo, algo evidenciado por Trump pero a lo que pocos prestaron atención. Cada uno debe de asumir la responsabilidad de su seguridad y Europa evita ese debate social en el que hubiese fracasado antes de la invasión a Ucrania, y seguramente ahora también.

Las economías interconectadas es otra de las variables de la crisis, porque las sanciones afectan tanto a quienes las imponen como a aquellos que las “sufren”. Se puede cortar/limitar la cadena de suministros al oponente, pero cuando aquel proporciona petróleo y gas en abundancia es difícil hacer algo contundente sin perjudicarse, más allá de decisiones maquilladas o políticamente correctas. Este tema generará en el futuro propuestas estratégicas de desglobalización.

El concepto “guerra” es otra cuestión. No hay guerras, conceptualmente hablando, desde la segunda mundial. Me parece acertada -y curiosa- la denominación utilizada por el ministro ruso de relaciones exteriores: “conflicto militar especial”. Los rusos pagarán el precio de la reconstrucción ucraniana y no están por la destrucción total, algo que tampoco sería admitido por una sociedad que vive en directo las operaciones militares. Alcanzar al menor costo posible objetivos estratégicos que permitan la rendición o la negociación con el contrario, pareciera ser lo deseable. La destrucción o la persecución del enemigo son términos desaparecidos de los manuales militares.

Es oportuno también reflexionar sobre aquel principio bélico de “voluntad de vencer”, como firme propósito sin el cual es imposible acometer un enfrentamiento. A la fecha, las sociedades occidentales -las europeas más que las americanas- no están por la pelea, y dos no discuten cuando uno no quiere. La sociedad occidental es pacifista, dialogante y acostumbrada a una forma de vida que descarta cualquier violencia, y parece “no comprender” las razones de otras formas de idiosincrasia en las que por convencimiento o manipulación se usan las armas. Muchos dan por consolidada la democracia y la libertad sin advertir que hay que tener empeño y decisión, pero también ejércitos y armamento, para disuadir o confrontar a los desquiciados que aparecen por el mundo.

Finalmente, el liderazgo decidido y el carácter -o la ausencia de estos- son determinantes en situaciones clave, y en esa ocasión se percibe falta de liderazgo europeo, debilidad en USA y un Putin desafiante. Las potencias luchan por su preeminencia y quizá vivimos un cambio de orden mundial en el que ocurrirá lo mismo de siempre, pero dirigido por otros. Controlar las zonas de influencia es clave para el ejercicio del poder, y lo mismo que ocurrió con la crisis de los misiles de Cuba en los sesenta y ahora vemos la de Ucrania, posiblemente la próxima sea frente al mar de la China ¡Al tanto!


lunes, 28 de febrero de 2022

Colombia: aborto y “triunfo feminista”

El nonato, o como quieran denominarle para desproveerlo de personalidad, tiene madre y padre, además de vida propia

Quienes tenemos hijas nacidas con 24 semanas de embarazo sabemos, por experiencia, que tienen vida plena y muchas de ellas culminan una carrera universitaria en ciencias exactas, de esas que les cuesta cursar a algunos que agotaron el tiempo de gestación. Un parto fortuito y prematuro las puso en esta vida y la lucha fue dura por momentos, pero la alegría de verlas desarrollarse es algo muy gratificante que nunca entenderán, seguramente, quienes festejan terminar con vidas a esa temprana edad, como recientemente se aprobó en Colombia. Es vergonzoso que en una sociedad -supuestamente con valores- ciertas personas se alegren de que se pueda asesinar a seres humanos con 24 semanas -con cualquier tiempo- especialmente cuando la mayoría de los abortos proceden de relaciones consentidas. Puede que equivocadas o fallidas, pero permitidas por ambos padres, y es aquí donde surge otro tema: la paternidad responsable.

El nonato, o como quieran denominarle para desproveerlo de personalidad, tiene madre y padre, además de vida propia. Sin embargo, reivindicaciones feministas -quizá hembristas- se han apoderado de un discurso del que el hombre -cobardemente hay que señalar- ha preferido ausentarse. Si “nosotras parimos, nosotras decidimos” es un lema femenino, habría que promover otro paralelo masculino: “el hijo también es mío”. Es imposible concebir a un ser humano -violación excluida- sin que dos se pongan de acuerdo. Por tanto, desde que hay libre consenso para tener relaciones sexuales surge una responsabilidad que ambos deben de asumir, y no eludir, y si no utilizan algún método anticonceptivo o éste falla, puede haber un embarazo no deseado y ser progenitores de una criatura ¡Eso se sabe!, y asumen el riesgo. 

Sin embargo, el hombre huye cobardemente de sus responsabilidades -y derechos- y por conveniencia deja en manos de la mujer el “problema”, que se resuelve destruyendo una vida con el aplauso de muchos y la aquiescencia estatal. Y todos contentos, porque el inconveniente queda resuelto y los nonatos no reclaman, opinan, demandan judicialmente ni votan. En ciertos lugares pretenden, incluso, que eso se haga con dinero público y sean ciudadanos responsables quienes paguen las fechorías de otros. Lo de siempre: políticas asistencialistas aplaudidas por insensatos y escasas políticas de sensatez de las que pocos gustan.

Se elude en el debate social y se diluye en las protestas, la responsabilidad de ambos padres, además del derecho a la vida del ser humano concebido, y “se embarazó” es la expresión impersonal más adecuada del neolenguaje utilizado para evitar otra que conlleve exigencia ¡Qué contrasentido más grande que movimientos ciudadanos contra la pena de muerte y la crueldad con los animales deleiten a sus integrantes con estos “logros” contra humanos!

Miren ustedes damas con “derecho a su cuerpo” y hombres pusilánimes y ausentes: muchos miramos con dignidad, respeto y amor a nuestros hijos nacidos con ese tiempo y nos sentimos enormemente orgullosos de verlos con vida y no haberlos asesinado. No voy a decir que ustedes dan pena, sino repulsión, porque matar a un ser indefenso sobre la base de que no están dispuestos a asumir la responsabilidad de un embarazo que ustedes mismos provocaron, no puede ser mas que deleznable, condenable y punible. Sin embargo, la vida va por otros derroteros y quizá quienes así pensamos no hemos sabido ser tan modernos y progresistas.

Cada vez que se crucen con alguien o incluso se miren al espejo, piensen que en cada grito que emiten de apoyo al aborto, o con el silencio que guardan por no reclamar el derecho a la paternidad, hay un ser humano que pudo ser, seguramente muy superior moralmente a ustedes.

lunes, 21 de febrero de 2022

La justicia: ¿medio o fin para quién?

La preocupación norteamericana por el control regional pasa, incluso, por congraciarse con un gobierno del entorno del Foro de Sao Paulo

En menos de 24 horas ocurren “casualmente” tres hechos: la publicación de graves señalamientos contra el presidente Giammattei en El Faro; la solicitud de extradición por parte de USA del expresidente hondureño; y la aparición de un testigo que desmiente parte de lo publicado en aquel medio y denuncia al exfical Sandoval y a la jueza Aifán de presionarlo y manipularlo. Lo anterior “coincide” en un trascendente momento político-social como es la elección de fiscal general, y en el año de otros dos procesos importantes: elección del PDH y del Contralor General ¡La tormenta perfecta! En política hay más causalidades que cosas fortuitas, y esas jugadas parecen impulsarse activamente desde una administración norteamericana que da palos de ciego frente a notorios fracasos por el control geopolítico regional y la migración. 

Tras movimientos geoestratégicos de China y Rusia, Estados Unidos reacciona para intentar recuperar el poder perdido y, de paso, dignificar sistemas judiciales que no responden a sus ciudadanos. Sin embargo, la celeridad con la que piden extraditar al expresidente hondureño silencia y contrasta con la cantidad de “nuestros” delincuentes, acogidos por los USA, que circulan libremente por su territorio e impiden que sean juzgados aquí. La reciprocidad pareciera no ser parte de las relaciones diplomáticas y las reglas del juego ser diferentes ¡Bienvenidos al realismo político!

La preocupación norteamericana por el control regional pasa, incluso, por congraciarse con un gobierno del entorno del Foro de Sao Paulo, como el de Xiomara Castro, y apretar las tuercas al guatemalteco, los dos únicos países centroamericanos que no tienen relaciones con China, lo que no deja de ser arriesgado. En Honduras -y en Centroamérica en general- entenderán el mensaje de que finalizada la presidencia te pueden llevar gratis a Disney, y personajes que en su momento se acercaron peligrosa al chavismo pondrán ojo avizor. Sin embargo, arreglar las cosas en Guatemala requiere construir algo más duradero, y quizá encontraron otra solución. 

Por ahora no hay un candidato para las elecciones 2023 que cuente con simpatía en USA ni mucho menos con cantidad de votos suficientes para ser legitimado -más bien todo lo contrario- lo que parece condenarnos, como siempre, a votar por el menos malo. Si se logra designar a un fiscal general allegado que anule las barreras judiciales y permita el regreso de Thelma Aldana, sería de aprovechar el caudal de votos que tiene y potenciar su imagen a través de grupos, organizaciones locales y medios afines -usados como ruido social para otras cosas y ocasiones- y, automáticamente, tendremos -en un país que adora los caudillismos- la candidata perfecta. En cuatro años, será ella quien designe al nuevo fiscal general y, cuando acordemos, la estrategia de control indirecto -ahora debilitada- estará consolidada. El poder es el fin; la justicia el medio…, y felices los cuatro.

Puede gustar o no de la idea conspirativa, pero sería muy apropiada para una administración norteamericana -con activa efervescencia ideológica doméstica- que pretende recuperar el control en la región para evitar, como en la Guerra Fría, la presencia de potencias hostiles y de paso conformar una justicia que, sin negar que sería mejor para cada país, sirva primordialmente a los intereses de quienes mandan. 

Relájese, licue todo lo anterior y hágase su juguito mañanero. Reflexione, intente encajar las piezas y decida que pinta usted como ciudadano con derechos en todo esto. Yo lo hice hace días y llegué a la conclusión del emoticón del gato: “la ignoración”. Y es que, aunque nos creamos algo, no somos más que peones desechables, y como dijo Rousseau: “…, todo hombre nacido para esclavo nace para la esclavitud…”

lunes, 14 de febrero de 2022

¿Instituciones o personas?

En ese simplismo, los “buenos” nunca hacen cosas malas y los “malos”, evidentemente, no llevan a cabo actuaciones correctas

Seguramente usted no sabe -y tampoco lo haya escuchado- que el presidente de la Confederación suiza se llama Ignazio Cassis, el jefe de estado austriaco es Alexander Van der Bellen o que Claire Hédon es la Defenseure de droits en Francia. Pero tranquilo, no se desanime, es muy probable que tampoco lo sepan los suizos, los austriacos o los franceses. Y es que las democracias exitosas, las sociedades organizadas sobre principios y valores, exigen que las instituciones funcionen y no se preocupan tanto por quien está al frente de ellas. Se trata, en definitiva, de apostar por la institucionalidad y no por el personalismo, como forma contrapuesta a la anterior. 

Por estos lares hablamos de jueces, fiscales o políticos con nombre y apellidos y se ataca o defiende a la persona, la mayoría de las veces sin entrar a analizar otros asuntos. Si se llama de tal manera es bueno y defendible, pero si responde a otro nombre, entonces se le condena, independientemente de las razones. En ese simplismo, los “buenos” nunca hacen cosas malas y los “malos”, evidentemente, no llevan a cabo actuaciones correctas. El fondo de la cuestión no importa porque la forma es lo esencial, nada diferente a la hipocresía nacional en otros ámbitos. El país, la región, el hemisferio parecen estar diseñados para guardar las apariencias y que sean los menos posibles quienes se enteren de la realidad, aunque eso sea lo verdaderamente importante.

En lo cotidiano ocurre lo mismo, independientemente de que el ambiente sea urbano o rural. Se habla de tal familia o apellido y eso importa muchísimo a la hora de establecer relaciones. La persona no es tan importante como su abolengo, en esta sociedad conservadora, rígida, arcaica hasta cierto punto, y la “promo” sustituye a la meritocracia. Desconozco -aunque puedo intuirlo- que esa forma de actuar se ancla en la particular independencia que tuvo el continente y los caudillos del momento. Hasta ahí es comprensible y justificable, pero 200 años después es para que hubiésemos evolucionado. 

Este trauma invisible confunde a muchos que terminan por votar a personajes, no a programas políticos; a planillas encabezada por un determinado atractivo en la primera posición, en vez de analizar la propuesta, y discuten sobre jueces, fiscales, magistrados o autoridades, según el nombre que tengan, importando poco el análisis de los que juzgan o como hacen las cosas. La institución es neutra, el caudillismo personal. La primera desarrolla un determinado comportamiento aceptado por mayoría, por lo que no importa quien esté al frente; el segundo está a capricho del cabecilla que determina qué o cómo hacer, y sus veleidades se imponen a la norma. Quizá sea una de las razones de que el presidencialismo sea, en la mayoría de los países que tienen tal sistema político, un fracaso frente a los parlamentarismos de sociedades desarrolladas. En América, que está llena de tales formas de gobierno, generan sonadas desilusiones sin importar la ideología, porque en el fondo el problema principal que aflora es justamente el de la persona al frente: Kirchner, Ortega, Castro, Zelaya, Uribe, Bachelet, Evo, Correa, y un largo etcétera de personajes que gustan a unos u otros, pero que no siempre consolidan instituciones.

Guatemala no es una excepción sino un ejemplo más a incluir en esa relación. Nos debatimos entre Porras, Aifanes, Thelmas, Menchús, Arzús o Torres, dejando el tema de la institucionalidad al margen porque la persona es lo morboso de la discusión. No aprender nos lleva al fracaso continuado, así que mejor buscar quien será el próximo líder, al mejor estilo norcoreano ¡Ellos si saben de eso!


lunes, 7 de febrero de 2022

Contumacia y comisiones de postulación

El sentido común, la razón y el buen proceder deberían ser suficientes para arreglar las cosas ¿Por qué no se hace?

Repetimos periódicamente un insustancial debate sobre cómo mejorar las comisiones de postulación, pero nada se concreta. Un vez tras otra se cometen los mismos “errores” que ya son familiares, y se insiste en idéntica actuación: amparos, críticas, señalamientos, reproches…, ineficacia finalmente. Ya sabemos qué significa aquello de “querer cambiar las cosas haciendo lo mismo” y cómo nos convierte, cuento menos, en inútiles. Los hechos parecen indicar que no queremos renovarnos, porque mientras haya un margen de subjetividad en los procesos se podrán acomodar a criterios particulares, y así elegir a conveniencia a jueces, magistrados, fiscales o contralor.

Hay cuestiones tan racionales que parece imposible que no sean incorporadas a la legislación, lo que abona la teoría anterior del interés particular y del manoseo. Una se refiere a la tabla de gradación, que debería estar publicada con años de antelación, de forma que los aspirantes sepan cuáles son las condiciones y no elaborarse al inicio del proceso, con el riesgo de adaptar las condiciones a los postulantes, al saberse quienes podrían ser. Otra es el voto, porque teniendo en cuenta que hay suficiente literatura en relación con el voto secreto -el que más libertad ofrece al votante- parece contraproducente que se exija público y comentado, lo que implica que quien lo haga tenga que enfrentar el rechazo, la crítica o el ruidoso y mediático castigo de aquellos que consideran que no eligió como ellos querían; una suerte de moderna inquisición. Una tercera se refiere a los decanos que participan. Algunos son nombrados días antes de que de inicio el proceso, con lo que se corre el riesgo de que puedan designarse para un fin específico y no para ocupar la dirección de la facultad, que debería ser el objetivo principal. Es sencillo arreglar este problema para evitar la picaresca: impedir la participación de decanos que no lleven, al menos, uno o dos años en el correspondiente cargo. Otra cuestión son las universidades que tienen únicamente una o dos facultades: derecho o economía, porque se organizaron precisamente para participar en estas comisiones. Sencillo: una universidad que no cuente con cierto tiempo de antigüedad y haya egresado al menos una promoción o carezca de cinco o seis facultades activas, no debería de participar en estas comisiones. 

Por último, es un sinsentido, una perdida de tiempo y de esfuerzos, además de una somera estupidez -salvo que el interés sea el de darle forma a un proceso para después hacer lo que se quiera- que tras arduo trabajo de clasificación de los aspirantes para colocarlos por orden de puntuación, se vote para seleccionar a otros diferentes. No creo que haya, en todo el proceso, hago más mentecato. Si establecer un orden por puntuación se puede considerar objetivo, ¿qué sentido tiene elegir después? Se puede, incluso y como parámetro neutral, agregar el sorteo como método de selección en caso de empate o para la designación definitiva.

En conclusión, la racionalidad es lo que menos impera en estos procesos y debería ser justamente lo que primara. John Rawls dio pistas hace muchos años con aquello del “velo de la ignorancia”, pero para quien no lo haya leído, el sentido común, la razón y el buen proceder deberían ser suficientes para arreglar las cosas ¿Por qué no se hace? La respuesta es muy simple: cada cual jala para su lado y no hay intención alguna de diseñar procesos impersonales y neutros ¡Miente quien diga lo contrario!, aunque se de golpes de pecho queriendo presentar modelos que dicen dejar a un lado la subjetividad pero permiten señalar con el dedo a su preferido.

lunes, 31 de enero de 2022

Esa “cosa” de la injerencia extranjera

A diferencia de la Guerra Fría, ahora hay un nuevo actor en todo este tinglado: China. El juego era antes de dos y ahora con tres se complica

A estas alturas de la vida puede seguir pensando cándidamente que la cooperación internacional consiste en la ayuda desinteresada de gobiernos o quizá haya madurado y comprenda que realmente es un vector de la política exterior de países que disponen de dinero. Así, hay naciones que invierte en reconstrucción arquitectónica, ayudan a determinados colectivos, apoyan a gobiernos o financian determinadas ONGs. En el fondo, el objetivo perseguido es el mismo: contar con cierto grado de influencia sobre gobiernos, grupos, personas o colectivos, a través de la diplomacia económica, 

Se oyen comentarios sobre el lobby en USA por parte de sectores empresariales o el pago de Taiwán en favor del gobierno guatemalteco, pero se obvia que hay organizaciones internacionales que contratan agencias de publicidad para promover en Twitter mensajes de interés o a personas que ahora viven o viajan frecuentemente a Washington para difundir sus propósitos. En resumen: todos hacen idéntico juego, aunque nos fijamos en los que nos disgustan para evitar hablar de aquellos con los que compartimos afinidad.

Rusia apoya a países de corte socialista-comunista: Cuba, Venezuela o Nicaragua, y los finanza de múltiples formas para que promuevan su ideología o sirvan de escudo o multiplicador de sus intereses geopolíticos. China hace lo propio y sustituye embajadas de Taiwán por las suyas en Costa Rica, Nicaragua o El Salvador, y con la finalidad de consolidarse en la región construye estadios, presta dinero o entrega vacunas, con el mismo objetivo que los rusos. Por su parte, Estados Unidos -que juega en el mismo tablero- reparte donaciones a ONGs, apuesta por tal o cual presidente, fiscal o juez, retira ayudas como castigo o crea listas para presionar a quienes no siguen sus dictados ¿Entiende el actuar concurren y similar de todas esas potencias o sigue dormido a esta hora del día? 

Lo que subyace es el ejercicio del poder, la voluntad de dominar y controlar un espacio geoestratégico -el centroamericano- de interés para esas potencias y en el que, desde hace años, se libran batallas -a veces silenciosas- en las que los habitantes del lugar nos desgastamos, morimos o padecemos las consecuencias. Aquella doctrina Monroe de “América para los americanos” -traducida realmente por “América para los norteamericanos”- enfrenta fuertemente cualquier injerencia extranjera y la confronta con los medios disponibles o utilizables en cada momento: violencia, invasiones, dictadores, dinero, tecnología o listados.

A diferencia de la Guerra Fría, hay ahora un nuevo actor en todo este tinglado: China. El juego era antes de dos y ahora con tres se complica. Rusia no se molesta tanto con China porque coinciden en otros lugares: Nicaragua, Venezuela y Corea del Norte, por ejemplo, y el único “enemigo” común es USA. Estos, un tanto perdidos en su política exterior desde la era Obama, “no advirtieron” la penetración de los otros en la región y se aturden al “descubrir” la situación. Nosotros, más humildes pero normalmente acobardados, nos debatimos -sin entender mucho- sobre a cuál de ellos preferimos o las bondades que podrían traer chinos, rusos, demócratas o ciertos grupos de entrometidos militantes, sin advertir que somos peones desechables, como en toda partida de ajedrez.

O apostamos por principios y descartamos cualquier injerencia que compre voluntades y silencio a través de dádivas o seguiremos como siempre: dominados, controlados y con gobiernos que ponen a unos u otros en función de sus intereses. Así están las cosas mientras usted debate si el G-13, el embajador sueco o los de Washington buscan el bien del país ¡Pareciera ser que no evolucionamos mucho y entendemos muy poco!

lunes, 24 de enero de 2022

Voto secreto o público: debate necesario

El voto únicamente tiene que ser público para los funcionarios que tienen que tomar decisiones y así poder ser fiscalizados

La Ciencia Política y el Derecho, han profundizado suficientemente en relación con el secreto del voto, y llegado a la conclusión de que es la mejor garantía en cualquier sistema electoral porque reduce el riesgo de que alguien externo pueda influir en el libre actuar del elector. El voto secreto es el que otorga mayor libertad e independencia a quien lo ejerce, y hay suficiente literatura al respecto. En el mundo occidental es algo resuelto, y aunque la constitución guatemalteca así lo contempla, al igual que en otras cuestiones formamos parte de ciertas excepciones. 

La teoría del cono de García Morente que trata y reflexiona sobre la forma más adecuada de dilucidar el derecho al secreto, contempla y sitúa el voto secreto en el puesto 9 de los 15 que establece y lo coloca por encima de los secretos de estado o de las deliberaciones en los tribunales de justicia. Que nadie conozca cómo vota otra persona, libera de presiones, amenazas, insinuaciones y, en general, concede el máximo grado de libertad. La discusión sobre el tema cobró fuerza en el país cuando se incumplió la ley de amparo y exhibición personal por parte del consejo Superior Universitario al designar a magistrados a la CC sin observar el voto secreto, tal y como manda la norma en su artículo 155, y se puede seguir vulnerando en el futuro. 

En un mundo de linchamiento virtual sin limites ni leyes que lo acoten, del incidir de grupos de interés y de presión o de países que desean influir en la política interna, manifestar públicamente por quién se vota, especialmente en sociedades polarizadas, es condenarse a ser señalado, estigmatizado y criminalizado, o ser incluido en una de esas listas que ciertos países -como los USA- elaboran como medio de presión, y de las que no hay forma de salir porque no hay acusación formal para confrontar o demostrar lo contrario. En otras palabras: una inquisición político-mediática aceptada y legalizada que permite tener injerencia en procesos que interesan a determinados actores o asociados que reciben donaciones o les financian proyectos.

Se puede comprender fácilmente la dificultad de cualquier rector o decano al momento de votar cuando es observado y sabe que será juzgado, criticado duramente, expuesto por quienes no gusten de su decisión, etiquetado despectivamente o vilipendiado. El voto únicamente tiene que ser público para los funcionarios -diputados, por ejemplo- que tienen que tomar decisiones y así poder ser fiscalizados por los votantes, lo que evidentemente no es el caso de quienes integran las comisiones de postulación. 

Asociar la transparencia con el voto público crea una interesada confusión porque representa exactamente la antítesis de aquella. El proceso debe de ser transparente en su convocatoria, aceptación de aspirantes, puntuación, análisis de expedientes, debates y cuestiones similares, pero si al final se requiere una votación -algo discutible cuando se ha hecho una clasificación por méritos- debe ser secreta que es la única manera de reducir la manipulación, evitar la coerción y garantizar la libertad, lo que es sobradamente aceptado en el mundo. El voto secreto de un jurado popular, en un juicio público, es el mejor ejemplo de cómo se evita la venganza posterior del enjuiciado, y no se vulnera la transparencia.

Aquí, quienes desean que las cosas se hagan a su particular forma y antojo, promueven “la publicidad del voto” para así poder condenar, amenazar, señalar, advertir o coartar a quienes hagan lo contrario de lo que ellos propugnen, lo que representa una forma de presión, disfrazada de transparencia, en su mas burda manifestación inquisitoria medieval.

lunes, 17 de enero de 2022

Nahualá a debate: el uso legítimo de la fuerza

Se atribuye a un secretario general del partido comunista español la frase “la democracia es el sistema que más autoridad requiere”.

La violencia, como prerrogativa del estado-nación, comenzó a ser objeto de análisis desde la filosofía política -y no únicamente desde la visión hobessiana- hacia finales del siglo XVI y comienzos del XVII. Uno de los primeros cometidos atribuidos al estado moderno es centralizar el poder para evitar en la sociedad múltiples centros de poder en permanente rivalidad con uso de armas o derramamiento de sangre. El poder central actúa como único y exclusivo administrador de la violencia, a la vez que despoja a los individuos y grupos de su uso, con el objetivo de combatir la que ellos ejercen, evitar que tomen la justicia por su mano y asegurar un orden social. En general, desde la dictadura hasta la democracia liberal, se acepta que la fuerza, como elemento de coacción, debe ser únicamente aplicada por parte del estado, de ahí que el ordenamiento jurídico -sin importar el país- regula y limita el recurso a la violencia por parte de individuos particulares o grupos. Los dramáticos sucesos acaecidos días atrás en Nahualá traen a colación este tema.

Se atribuye a un secretario general del partido comunista español la frase “la democracia es el sistema que más autoridad requiere”, refiriéndose a que las reglas de convivencia pacífica para vivir en democracia deben ser observadas y aplicadas permanentemente y, por lo tanto, requieren de una vigilancia continua por parte del estado que es el encargo de preservarla. Sin embargo, cuando el estado es incapaz -o se desentiende- de velar por el Estado de Derecho, es evidentemente que la democracia está en riesgo, por lo que se acepta la necesidad del uso legítimo de la fuerza, en un marco justo y éticamente correcto. En el ámbito internacional, el capítulo VII de la carta de Naciones Unidas, contempla precisamente ese principio, al darle vida a la imposición de la paz -peace enforcement- como herramienta de solución de conflictos en los que se amenace la paz internacional.

De esa cuenta, es inadmisible lo ocurrido reiteradamente en Nahualá en las pasadas semanas. La primera vez cuando fueron vilmente asesinadas varias personas, la mayoría iba a recoger su cosecha. En otras ocasiones,  efectivos policiales y militares -además de funcionarios del MP a quienes “protegían”- fueron brutalmente agredidos por ciudadanos y grupos armados que ocasionaron varios heridos y un policía asesinado, y ”les hicieron” abandonar la zona. Si el Estado, encargado del monopolio de la fuerza, cede espacios o territorio nacional a grupos armados, comete un abandono de funciones y deja indefensa a la ciudadanía, por lo que se convierte en cómplice de esos episodios de violencia.

Además, socialmente se produce un efecto de transvaloración que invierte los valores y termina por catalogar de “buenos” a quienes violentamente rompen el orden público y de “malos” a quienes tienen el deber constitucional de restablecerlo, lo que se ha podido ver en diferentes ocasiones cuando se ha animado y aplaudido la violencia contra policías o militares. Violencia es estar en posesión de armas ilegales, violencia es usurpar propiedad privada, violencia es amenazar a las fuerzas de orden, violencia es imponer que unos tienen más derechos que otros, violencia es echarle la culpa a quienes responden ante la violencia y no a quienes la generan.

Nos queda mucho sobre lo que reflexionar, y exigirle al gobierno que adopte la postura correcta y legal para garantizar la seguridad y la disuasión. Ignorar determinadas situaciones o justificarlas de cualquier manera nos aleja de bases democráticas y pone en peligro la vida de todos, además de incumplir un principio básico: “la responsabilidad ni se delega ni se comparte, se ejerce”.


lunes, 10 de enero de 2022

A Marcela, por15 años de amor y sonrisas

Eres una quinceañera que rebosa alegría por vivir, con enorme consciencia de ti misma y de los seres humanos que te rodean

Te vi nacer con la alegría de todo padre, pero pronto la naturaleza decidió detener tu respiración, aunque tu, con apenas instantes de vida, no estuviste de acuerdo. Fue una lucha de segundos -o de minutos, porque el tiempo se desajusta- hasta que volviste a la vida.  Casi al año, descubrimos que un daño cerebral fue la consecuencia de aquellos duros momentos, aunque tampoco te rendiste porque eso no está en tu condición ¡Cuántos reclamos y explicaciones se piden al cielo! ¡Cuántas peleas con Dios! ¡Y cómo crece la fe en el ser humano y en lo que puede hacer con voluntad y confianza en si mismo!

Los primeros años no fueron fáciles: entrenamiento, primeros pasos con ayuda, homeschooling, equinoterapia y aquellos aparatos caseros que te permitían progresar, marcaron tu infancia. Imposible olvidar aquel día en que casi gritaste que querías ir al colegio en bus -como tu hermano- porque seguramente te sentías encerrada. Ese fue, posiblemente, el punto de partida del cambio que necesitabas. Desde entonces, tu vida ha transcurrido por un camino de superación, trabajo y lucha constante, y siempre con la mejor y más iluminada sonrisa que un rostro puede reflejar.

A escondidas disimulé mis lágrimas cuando tenías dificultades, te caías, no conseguías tu propósito o se te complicaba abrir un simple sobre de azúcar, pero ya está superado, y con ver tus 15 primeros y felices años es suficiente para agradecer a la vida la oportunidad de seguir compartiendo contigo charlas de sobremesa, emocionantes películas, desafiantes tareas del cole o comer gomitas con complicidad, y tengo la sensación de haber completado satisfactoriamente un ciclo de vida.

Eres una quinceañera que rebosa alegría por vivir, con enorme consciencia de ti misma y de los seres humanos que te rodean a quienes te he visto defender con coraje. Una mujer sensible, de eterna sonrisa, espíritu creativo, enorme fuerza de voluntad, increíble actitud, fe en la vida y positivismo sin límites, que destella en cualquier entorno y pinta de intenso color situaciones grises. Estoy convencido de que Dios pone en la Tierra a seres especiales para mostrarnos que no todos somos así, hacernos humildes y contar con referentes de nuestras limitaciones.

No tengo dudas de que serás sumamente exitosa y conseguirás aquello que te propongas porque los obstáculos no están en tu agenda. Tomarás el rumbo que decidas y lo harás con la misma firmeza con la que emprendes cualquier cosa, aunque faltemos quienes te apoyamos y, cada vez más, nos limitemos a observar como avanzas. Sobraría este comentario, pero no pierdas el ánimo y la constancia inquebrantables ni la fuerza de tu carácter. Sigue siendo tu misma y continúa con esa fe imperturbable que prende tu espíritu a diario. Di las cosas de frente, como ahora lo haces, y que nada detenga tu marcha aunque en algún momento se dificulte. También -al menos mientras yo viva- continúa seleccionando la música de nuestra lista compartida, las películas que vemos juntos y -de una vez- enséñame a hacer galletas que suelen ser el placer vespertino de quienes vamos cumpliendo demasiados años.

Como papá me siento inmensamente feliz de verte crecer y celebrar este nuevo paso en tu vida. Espero -por muchos años más- poder decirte cada día cuanto que te quiero, lo linda que estás y que eres mi hija favorita, pero tu hermana no me escuche, para no generar una “guerra filial”. Te amo con todo mi corazón y quienes hayan experimentado lo que describo, seguramente compartirán la alegría que siento en este trascendental día.

Mi pollito lindo: MUY FELIZ CUMPLEAÑOS.


lunes, 3 de enero de 2022

Dos historias. Dos formas. Dos resultados

En esta administración se ha descubierto que eso era una realidad, y el caso Alejos así lo puso de manifiesto

Se inicia un nuevo año y se acercan acontecimientos de relevancia política, jurídica y social. En 2022 algo muy trascendente será, sin duda, la elección del Fiscal General. Dos lecciones recientes pueden servir para reflexionar sobre la situación de partida. Una, la que hiciera en su momento el expresidente Pérez Molina. Otra, la del anterior mandatario Jimmy Morales.

Es muy probable que el general piense que se equivocó en su elección, especialmente cuando lo hace desde prisión. Thelma Aldana fue designada por el entonces mandatario con el convencimiento, seguramente, de que era afín a “su proyecto” o que no emprendería persecución penal contra su elector; evidentemente erró. Con el apoyo de CICIG -y de la embajada norteamericana que siempre fue la tercera pata del banco- la cúpula presidencial fue procesada y encarcelada. La designación de Aldana, además, contó con el rechazo inicial de una mayoría que apoyaba a Paz y Paz -por su política de persecución de actuaciones militares durante el conflicto armado interno- y la discrepancia con el tiempo de su gestión que supuestamente se acortó. El resultado puede leerse en las conclusiones del informe “El proceso de selección de la Fiscal General en Guatemala: más regulación no significa menor arbitrariedad” de Mirte Postema -Seattle International Foundation-:  “…, debido a la manera en que resultó elegida [Thelma Aldana], persistirán las dudas sobre su independencia de criterio. Y eso, en sí, es dañino para un sistema de justicia y la confianza del público en él.” 

Jimmy Morales, mucho más cauto -y aprendiendo de lo que pasó- se deshizo de CICIG y nombró a Consuelo Porras quien, al igual que su antecesora, contaba con la mayor puntuación del listado remitido por las comisiones de postulación. Lo que no se manifestó, hasta mediados de su gestión, fue el poder que USA tenía dentro del MP y cómo actuó en varias ocasiones desde la justicia para incidir en la política. Pudo ser, la razón, muy probablemente, de la decisión de Morales para instaurar un nuevo estado de cosas.

Al menos desde el Comisionado Dall´Anese, quien confesó públicamente durante una conferencia en Honduras que se había puesto de acuerdo con la embajada norteamericana y el MP para extraditar a Portillo -por interés USA- sin continuar con la persecución penal que establece la ley, se evidenció la influencia del país del norte sobre la justicia. En esta administración se ha descubierto que eso era una realidad, y el caso Alejos -y su acordada libertad para que fuera colaborado eficaz- así lo puso de manifiesto.

¿Qué hará Giammattei? El Presidente -y la comisión de postulación, también- sabe que quienquiera que aspire a ser designando como sucesor de la actual Fiscal General, será inmediatamente llamado a la Avenida de la Reforma -si no se han mudado- para ser preguntado sobre si “está conmigo o contra mi” para -más antes que después- enumerarle la cantidad de listados en qué puede aparecer o la perdida de privilegios que puede tener de no “acomodarse”. Ese poder indirecto se evidenciará, también, en denuncias diversas, reclamos de organizaciones afines y otras acciones legales como las planteadas por simpatizantes en ocasiones pasadas.

¿Qué ocurrirá? Esa es justamente la pregunta del millón de este 2022. Lo que queda claro es que continuará la lucha por el poder -realmente lo que interesa- frente al intento de desconexión histórica de quienes quieren seguir manejando el país. Escucharemos pasionales declaraciones sobre la importancia de la justicia, como si eso fuese lo que realmente les importa. Mientras China y Rusia tocan la puerta.

¡Feliz Año Nuevo!, aunque creo que seguimos como siempre.