Tanto bullicio y algarabía durante el tiempo de las comisiones de postulación y al constatar que se escurrió uno de esos que no dan la talla de honestidad que fue centro de debate y pilar para sacar a algunos del listado, no se oye el mínimo ruido que exige un sistema que no debería tolerar abusos, conductas inapropiadas, compras de pititangas o pastillas de refuerzo sexual.
La devolución obligada de una cierta cantidad de dinero ha sido suficiente para callar conciencias y zanjar un asunto que me resisto a cerrar, salvo que pisotee principios esenciales de vida. En una sociedad con valores, lo que hizo el presidente de la CSJ no es un tema que se pueda clausurar con un reintegro monetario. No he percibido una actitud digna de condena y rechazo público del comportamiento del magistrado en sus compañeros de Corte ni en las instituciones políticas que velan por el equilibrio de poderes necesario en democracia y, muchos menos y más preocupante, en la sociedad civil. Parece que nos ha pelado la actitud desafiante, impropia y hasta descarada del interfecto o tenemos mucho que callar. ¿Qué esperar con este proceder sino más de lo mismo?.
El uso inapropiado de fondos públicos, el malogro de tiempo de trabajo pagado por los contribuyentes y no asumir la responsabilidad de una actuación que desmerece el cargo que ocupa, es motivo suficiente, en cualquier país de esos que envidiamos, para exigirle la inmediata renuncia, por incauto o por truhán ¡Qué más da, afuera sin contemplaciones! Aquí, en cambio, algunos han aplaudido lo machote que fue; otros, han envidiado lo que hizo y algunos más han callado y aceptado, con su silencio cómplice, esa conducta improcedente. Luego querrán subir los impuestos ¡Que paradoja!
Somos una sociedad cobarde, conformista, acomodada y con muy poco espíritu de superación. Pareciera que demasiados esperan llegar a donde están los que no deberían para hacer lo mismo ¡Así no vamos a ningún lado! Los principios elementales se han perdido, no tenemos el coraje de señalar al que miente o actúa de forma deshonesta ni de enfrentar a quien despilfarra, roba o se aprovecha y abusa. El silencio y el miedo tejen un suéter que se pega a la piel, nos acompaña a diario y utilizamos para protegernos, sin darnos cuenta del daño que nos hacemos. Ellos son pocos y nosotros millones, pero han tenido la habilidad de acobardarnos y aceptamos el resultado sin batallar. Imploramos temerosamente a la CICIG, a la ONU, a la Comunidad Internacional y a otros, para que hagan lo que nosotros deberíamos asumir y no estamos dispuestos a enfrentar. Esa falta de carácter, esa forma de ser, guste o no oírla, impide progresar, cruzar la línea del éxito y nos ubica como los únicos culpables de heredar a nuestros hijos el resultado de nuestra ineptitud y pasividad, mientras alabamos y admiramos a quienes lo hacen pero sin aprender absolutamente nada de ellos.
En 2100, seguiremos quejándonos de los 600 años de conquista que es lo único que hemos hecho por años y extenderemos la mano para recibir la ayuda internacional correspondiente a la limosna del momento, en lugar de mirarnos desafiantemente al espejo y decirnos a nosotros mismos: ¡el culpable de todo lo que pasa eres únicamente tú! La mayoría de los tropiezos y la falta de prosperidad la permitimos con nuestra actitud negligente y descuidada. ¿Qué podemos esperar de nosotros mismos?. Ese debe ser el verdadero reto de cada día.
Vea este video y reflexione: http://www.youtube.com/watch?v=eppF4vcjb5E
Este es un blog personal donde se editan las columnas de opinion (y otras) que semanalmente publico en el diario PRENSA LIBRE de Guatemala. La idea es generar un espacio de debate y opinión con los lectores, de forma que la libertad de expresión sea en doble sentido.
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lunes, 22 de febrero de 2010
lunes, 15 de febrero de 2010
Samba pa ti
Al poco de tomar posesión del cargo, el presidente de la CSJ se despachó con un viaje a Brasil del que no conocemos todos los detalles, ni los sabremos nunca. Según primeras declaraciones en prensa, se hizo acompañar de su asistente para que le ayudara a identificar lugares, evitar extraviarse y especialmente para que le indicara la puerta de embarque ¿Qué esperar de alguien que no puede subir a un avión porque no identifica la puerta de abordaje?. Afortunadamente su asistente estaba allí: ¡señor juez, por favor, “gate number 5!, lo que le permitió al magistrado tomar el aparato correcto y no volar a Indonesia o Katmandú. La eficaz colaboradora no lo fue tanto cuando olvidó decirle que la reunión no era para que él asistiera, sino para los coordinadores, algo que estaba en la convocatoria y en la agenda que parece nunca leyeron. ¡Una pena!, tanto preparativo en pro del deber y resulta que no tenía que haber ido. ¡He ahí la sacrificada y ardua vida del cargo público!.
La reunión, con viaje incluido, duraba 5 o 6 días pero la insigne autoridad y su secretaria se tomaron ¿con dinero público? cuatro más de vacaciones para descansar, tal y como declaró posteriormente, en vista de que ya llevaba casi dos extenuados meses en el cargo,. ¿Qué trabajo de apoyo haría la señorita durante ese tiempo de asueto? Y es que eso de tener que identificar las gates en el idioma de Shakespeare o asistir a reuniones en las que no hay nada que hacer, les produjo un enorme estrés que únicamente desapareció con alguna caipirinha o al ritmo sabrosón de la samba. Y ¿quién mejor que la asistente para indicarle al magistrado como pedir una reconfortante hamaca o una exótica bebida?. Todo, por supuesto, en perfecto portugués, otra de las lenguas que parece maneja la eficiente ayudante. “Magistrado póngase un su poquito de suns cream in his bald. ¡Huy! sorry, “protector solar en su calvita”, olvidé que you don’t speak English, ¡que tonta!. Ah, y no se me fatigue que pronto hay que volar a Dominicana y Montevideo y ya hizo mucho esfuerzo. Luego no le queda energía para regañarle a Castresana que dice que todo está hecho un pequeño desastre en la justicia.
No tengo muy claro si el hecho se puede calificar de cara dura consolidada, delincuencia común desorganizada o desvergüenza manifiesta y descarada. En cualquier país del mundo, medianamente decente, lo habrían sacado desde qué se conocieron los hechos. Aquí solamente se discute y se cuestiona, todavía, si debe de devolver el dinero que parece cobró de más. El presidente del alto organismo judicial tiene un concepto de la honorabilidad que da risa, cuando no pena y tristeza. El futuro de la justicia en el país, con alguien que actúa de esa forma, va peor de lo que el Comisionado de la CIGIG le indicó en su momento. Debería, por honestidad, honradez, pudor, decencia, dignidad, compostura y vergüenza, pero sobre todo por dejar en su lugar el nombre de la justicia, dimitir y salir corriendo de un puesto para el que dudo que cuente, no con la capacidad técnica, pero si con otros valores fundamentales que requiere el ejercicio del Derecho y la actividad pública ¿Para qué tanta comisión de postulación y sociedad civil supervisando el proceso de selección si el rey Momo se terminó colando?. Que diga lo que quiera, justifique el engaño y declare cuanto desee. Sencillamente, se peló.
La reunión, con viaje incluido, duraba 5 o 6 días pero la insigne autoridad y su secretaria se tomaron ¿con dinero público? cuatro más de vacaciones para descansar, tal y como declaró posteriormente, en vista de que ya llevaba casi dos extenuados meses en el cargo,. ¿Qué trabajo de apoyo haría la señorita durante ese tiempo de asueto? Y es que eso de tener que identificar las gates en el idioma de Shakespeare o asistir a reuniones en las que no hay nada que hacer, les produjo un enorme estrés que únicamente desapareció con alguna caipirinha o al ritmo sabrosón de la samba. Y ¿quién mejor que la asistente para indicarle al magistrado como pedir una reconfortante hamaca o una exótica bebida?. Todo, por supuesto, en perfecto portugués, otra de las lenguas que parece maneja la eficiente ayudante. “Magistrado póngase un su poquito de suns cream in his bald. ¡Huy! sorry, “protector solar en su calvita”, olvidé que you don’t speak English, ¡que tonta!. Ah, y no se me fatigue que pronto hay que volar a Dominicana y Montevideo y ya hizo mucho esfuerzo. Luego no le queda energía para regañarle a Castresana que dice que todo está hecho un pequeño desastre en la justicia.
No tengo muy claro si el hecho se puede calificar de cara dura consolidada, delincuencia común desorganizada o desvergüenza manifiesta y descarada. En cualquier país del mundo, medianamente decente, lo habrían sacado desde qué se conocieron los hechos. Aquí solamente se discute y se cuestiona, todavía, si debe de devolver el dinero que parece cobró de más. El presidente del alto organismo judicial tiene un concepto de la honorabilidad que da risa, cuando no pena y tristeza. El futuro de la justicia en el país, con alguien que actúa de esa forma, va peor de lo que el Comisionado de la CIGIG le indicó en su momento. Debería, por honestidad, honradez, pudor, decencia, dignidad, compostura y vergüenza, pero sobre todo por dejar en su lugar el nombre de la justicia, dimitir y salir corriendo de un puesto para el que dudo que cuente, no con la capacidad técnica, pero si con otros valores fundamentales que requiere el ejercicio del Derecho y la actividad pública ¿Para qué tanta comisión de postulación y sociedad civil supervisando el proceso de selección si el rey Momo se terminó colando?. Que diga lo que quiera, justifique el engaño y declare cuanto desee. Sencillamente, se peló.
lunes, 8 de febrero de 2010
Perpetuos
Uno de los grandes defectos de estos políticos nuestros es que cuando llegan al poder creen que esa temporalidad es eterna. Sienten que será para toda la vida e incluso muchos lo intentan. Eternizarse es su objetivo, pero también la idea que les permea el cerebro cada vez que piensan o actúan.
El mejor ejemplo está ahora en prisión. Durante su mandato permitió sacar vehículos llenos de dinero del CHN sin ruborizarse, descaradamente, con la impunidad del poder y la inconsciencia de no aceptar que termina y que en algún momento le pedirían cuentas. Hoy, no solo llora sus penas en prisión, sino que algunos de los que le acompañaron en aquella aventura expoliadora se encuentran también procesados, huidos, pasaron por el mismo lugar donde está recluido el ex presidente Portillo o son compañeros suyos de patio de recreo.
Este gobierno, el que ahora tenemos, comienza a pecar de lo mismo. Demostradamente inútil para la planificación y la ejecución exitosa de cualquier política pública que no sea el desaguisado de Cohesión Social, suma cadáveres cada día sin que a la fecha se haya implementado ningún plan mínimamente exitoso; no acomete el mantenimiento ni la mejora de la infraestructura del país y cuando algo hace, resulta que la empresa contratada no lo ejecuta correctamente y aparecen nuevamente los hoyos; proclama a voces la transparencia, mientras los diferentes ministerios, por decreto, ocultan información por años y no entregan la que se le pide; desaparece armamento de bases militares al menos en dos ocasiones, nos enteramos a destiempo y no nadie en prisión por ello, si bien luego con esas armas que deberían defendernos, nos matan y agreden o aparecen en manos del crimen organizado; distribuyen magdalenas con la foto amorosa de la pareja, desaparecen el contrato del portal web y si te he visto no me acuerdo; reparten discrecionalmente millones que detraen de presupuestos aprobados para diversos ministerios y no informan de los destinatarios, camuflando interesada y maliciosamente la información; favorecen a financistas con contratos farmacéuticos que impide el acceso a las medicinas a muchas familias porque los monopolios artificiales que promueven las encarecen diez veces más que cualquier consulta médica; abogan por una educación gratuita y de calidad, mientras los maestros se le revelan y las escuelas literalmente se caen con el viento, cuando no deben impartirse clases en cualquier descampado o en el suelo; destituyen y cambian cargos que no le son fieles a sus exigencias y promueven la opacidad; gastan millones en propaganda para hacernos ver lo que no hay forma de mirar; promueven reformas fiscales para contar con más recursos que ni son capaces de manejar eficientemente ni terminan por incidir en ninguna política pública y el presidente es el que mayor salario cobra de toda América latina. Falta, eso sí, que un día se escapen todos los presos de cualquier prisión, nos sorprendan con otro jueves negro, algo que ya han intentado en alguna ocasión o hundan el país en un caos mayor.
Suponen que serán eternos para seguir haciendo lo que quieren -como otros lo creyeron- y no son conscientes de que un día la justicia, cuando regrese de Brasil con la secretaria, les pedirá cuentas y es posible que al igual que aquel otro, que hoy se lamenta en prisión, terminen por acompañarlo. Aunque la copresidente declara que las críticas “le vienen del norte”, hay que recordarle que de ahí también vienen las órdenes de extradición y lo importante. ¿Puede haber más perversión?. ¡Por supuesto que sí!.
El mejor ejemplo está ahora en prisión. Durante su mandato permitió sacar vehículos llenos de dinero del CHN sin ruborizarse, descaradamente, con la impunidad del poder y la inconsciencia de no aceptar que termina y que en algún momento le pedirían cuentas. Hoy, no solo llora sus penas en prisión, sino que algunos de los que le acompañaron en aquella aventura expoliadora se encuentran también procesados, huidos, pasaron por el mismo lugar donde está recluido el ex presidente Portillo o son compañeros suyos de patio de recreo.
Este gobierno, el que ahora tenemos, comienza a pecar de lo mismo. Demostradamente inútil para la planificación y la ejecución exitosa de cualquier política pública que no sea el desaguisado de Cohesión Social, suma cadáveres cada día sin que a la fecha se haya implementado ningún plan mínimamente exitoso; no acomete el mantenimiento ni la mejora de la infraestructura del país y cuando algo hace, resulta que la empresa contratada no lo ejecuta correctamente y aparecen nuevamente los hoyos; proclama a voces la transparencia, mientras los diferentes ministerios, por decreto, ocultan información por años y no entregan la que se le pide; desaparece armamento de bases militares al menos en dos ocasiones, nos enteramos a destiempo y no nadie en prisión por ello, si bien luego con esas armas que deberían defendernos, nos matan y agreden o aparecen en manos del crimen organizado; distribuyen magdalenas con la foto amorosa de la pareja, desaparecen el contrato del portal web y si te he visto no me acuerdo; reparten discrecionalmente millones que detraen de presupuestos aprobados para diversos ministerios y no informan de los destinatarios, camuflando interesada y maliciosamente la información; favorecen a financistas con contratos farmacéuticos que impide el acceso a las medicinas a muchas familias porque los monopolios artificiales que promueven las encarecen diez veces más que cualquier consulta médica; abogan por una educación gratuita y de calidad, mientras los maestros se le revelan y las escuelas literalmente se caen con el viento, cuando no deben impartirse clases en cualquier descampado o en el suelo; destituyen y cambian cargos que no le son fieles a sus exigencias y promueven la opacidad; gastan millones en propaganda para hacernos ver lo que no hay forma de mirar; promueven reformas fiscales para contar con más recursos que ni son capaces de manejar eficientemente ni terminan por incidir en ninguna política pública y el presidente es el que mayor salario cobra de toda América latina. Falta, eso sí, que un día se escapen todos los presos de cualquier prisión, nos sorprendan con otro jueves negro, algo que ya han intentado en alguna ocasión o hundan el país en un caos mayor.
Suponen que serán eternos para seguir haciendo lo que quieren -como otros lo creyeron- y no son conscientes de que un día la justicia, cuando regrese de Brasil con la secretaria, les pedirá cuentas y es posible que al igual que aquel otro, que hoy se lamenta en prisión, terminen por acompañarlo. Aunque la copresidente declara que las críticas “le vienen del norte”, hay que recordarle que de ahí también vienen las órdenes de extradición y lo importante. ¿Puede haber más perversión?. ¡Por supuesto que sí!.
lunes, 1 de febrero de 2010
Pollitos en fuga
En octubre de 2008 apareció sorpresivamente -con la publicidad propia de una estrella de Hollywood- el ex presidente-matón. Pretendió convencernos de que se había entregado y regresaba voluntariamente porque quería ser juzgado en este país “al que ama”. Para el juez, la voluntariedad de la entrega fue sustancial argumento que justificó la concesión de la libertad condicional que disfrutaba. De no haber sido así, hubiese procedido no dejarlo libre, ya que era prófugo de la justicia por segunda vez y no mostraba voluntad alguna de colaborar. Sin embargo, resulta ahora que el fugitivo sí fue extraditado de México y sus abogados se amparan en ello para evitar que lo pasaporten a USA. La razón que antes justificó la libertad, es ahora una sinrazón para sostener la no extradición al país del norte. Toda una obra de ingeniería jurídico-política que únicamente se ajusta a un sistema político-judicial tan maleable como el que impera por estos lugares. Al parecer aquí los jueces se conforman con el pollo mientras los gringos tienen los huevos, especialmente el fiscal Bharara, ¡cosas del TLC, supongo!.
El gallito de pelea, travestido en gallina de corral, espera que las “autoridades” decidan qué hacer. Mientras, descarada e impunemente, acondiciona su celda como apartamento privado: microondas, TV, DVD y otros utensilios que le envían sus amigos, entre ellos el diputado del bigotito, aquel bajito que con la cara cobardemente cubierta, animaba a las huestes para que con palos y objetos incendiarios atacasen a las personas decentes durante la impune y criminal jornada del jueves negro. Muchos se alegran de que Quique el gavilán esté enjaulado, aunque sea lujosa jaula de periquita australiana, pero pocos se sienten culpables por haberlo votado. Recordemos que llegó al poder elegido por una mayoría de ciudadanos que conocían su trayectoria de charlatán, matón de pueblo y prófugo de la justicia. Aun así, lo votaron. ¿Habrá servido de lección o en las próximas elecciones corremos el riesgo de votar por otro/a candidato/a con similar perfil y aptitudes para después lamentarnos de nuestra irresponsable actuación?.
La elección de autoridades políticas es mucho más seria que un simple día sin alcohol en el que debemos hacer fila en la escuelita de turno y marcar una papeleta. Se trata del futuro de todos, de la seguridad y de la justicia, de la gestión de nuestros recursos, del futuro de nuestras propiedades, de destruir la metástasis de la corrupción y de no aguantar a diario actitudes prepotentes y discursos amañados de planificadores y “defensores del pueblo” o de vengadores de la historia, cuando no sabedores de todo o irresponsable manifiestos.
Aprendamos de la experiencia y meditemos sobre que esperar de quienes se niegan a dar información de cómo dilapidan el dinero público; de aquellos que promueven marchas y manifestaciones bajo presión o con exigencia de intereses muy particulares y no siempre claros; de los que se asocian con mafiosos, narcos, criminales y cuadrillas parecidas o no hacen nada por reducir la violencia; de quienes negocian a cualquier precio privilegios o benefician a sus financistas y de los que viven del gobierno, en lugar de vivir para gobernar. Esos descarados son los que han quedado evidenciados, al igual que sus viles intenciones, sus descerebrados propósitos y toda una suerte de malas mañas. Pensemos sobre ello, en lugar de regocijarnos por tener al plumífero prófugo entre rejas, algo que no creo dure mucho, y decidamos qué debemos hacer para no volver a errar de semejante forma.
El gallito de pelea, travestido en gallina de corral, espera que las “autoridades” decidan qué hacer. Mientras, descarada e impunemente, acondiciona su celda como apartamento privado: microondas, TV, DVD y otros utensilios que le envían sus amigos, entre ellos el diputado del bigotito, aquel bajito que con la cara cobardemente cubierta, animaba a las huestes para que con palos y objetos incendiarios atacasen a las personas decentes durante la impune y criminal jornada del jueves negro. Muchos se alegran de que Quique el gavilán esté enjaulado, aunque sea lujosa jaula de periquita australiana, pero pocos se sienten culpables por haberlo votado. Recordemos que llegó al poder elegido por una mayoría de ciudadanos que conocían su trayectoria de charlatán, matón de pueblo y prófugo de la justicia. Aun así, lo votaron. ¿Habrá servido de lección o en las próximas elecciones corremos el riesgo de votar por otro/a candidato/a con similar perfil y aptitudes para después lamentarnos de nuestra irresponsable actuación?.
La elección de autoridades políticas es mucho más seria que un simple día sin alcohol en el que debemos hacer fila en la escuelita de turno y marcar una papeleta. Se trata del futuro de todos, de la seguridad y de la justicia, de la gestión de nuestros recursos, del futuro de nuestras propiedades, de destruir la metástasis de la corrupción y de no aguantar a diario actitudes prepotentes y discursos amañados de planificadores y “defensores del pueblo” o de vengadores de la historia, cuando no sabedores de todo o irresponsable manifiestos.
Aprendamos de la experiencia y meditemos sobre que esperar de quienes se niegan a dar información de cómo dilapidan el dinero público; de aquellos que promueven marchas y manifestaciones bajo presión o con exigencia de intereses muy particulares y no siempre claros; de los que se asocian con mafiosos, narcos, criminales y cuadrillas parecidas o no hacen nada por reducir la violencia; de quienes negocian a cualquier precio privilegios o benefician a sus financistas y de los que viven del gobierno, en lugar de vivir para gobernar. Esos descarados son los que han quedado evidenciados, al igual que sus viles intenciones, sus descerebrados propósitos y toda una suerte de malas mañas. Pensemos sobre ello, en lugar de regocijarnos por tener al plumífero prófugo entre rejas, algo que no creo dure mucho, y decidamos qué debemos hacer para no volver a errar de semejante forma.
lunes, 25 de enero de 2010
El regalo de Honduras
Mañana tomará posesión el nuevo presidente de Honduras, el electo Porfirio Lobo. Con ello se pondrá fin, ¡esperemos!, a todo una serie de acontecimientos y despropósitos que alentados desde Venezuela y asumidos inmediata y erróneamente por la “comunidad internacional”, terminaron por desconocer primero al gobierno de Micheletti y luego las últimas elecciones generales. Sin embargo, el ejemplo de los ciudadanos hondureños perdurará y dentro de algunos años, tardíamente como suele ser, será un icono de la exaltación de los principios democráticos y de la lucha por la separación de poderes que Montesquieu nos donara siglos atrás.
Confusa y equivocadamente, el debate se presentó como la lucha por una nueva alternativa, cuando en el fondo es un duelo entre los valores de la democracia liberal y el autoritarismo más descarado. Lo ocurrido evidenció el ansia del modelo presidencialista latinoamericano por acaparar todo el poder en un gobierno de hombres y no de leyes, algo que comenzó en Venezuela y se fue extendiendo a Bolivia, Ecuador, Nicaragua y lo intentó en Honduras. A fin de cuentas, una burda copia de la nefasta, trasnochada y criminal dictadura cubana.
El tiempo, afortunadamente, ha evidenciado el fracaso del experimento que se pretendía extender y que ya tiene suficiente contraste con los más de 50 años de tiranía en la isla. Todos los países que pretendieron seguirlo ocupan los últimos puestos en desarrollo económico, libertad de expresión, corrupción, respeto a la propiedad privada y, en general, libertad del ser humano, lo que hace no sea válido como opción. Aunque disfrazado de “socialismo del siglo del siglo XXI”, el absolutismo que se nos avecina dista mucho de cualquier alternativa democrática, sea esta de izquierda o de derecha, y por tanto de un modelo que pueda encajarse dentro de los parámetros de la política moderna. Destruida la libertad como consecuencia del irrespeto a los derechos individuales y por medio de manipulaciones del Estado de Derecho, la convivencia no es posible.
Lo ocurrido en Honduras sirvió de freno para la pretensión del movimiento albista de expandirse por la región (razón del enojo de todos esos energúmenos) y posiblemente nunca lleguemos a saber el impacto real en Guatemala de los acontecimientos que aquel domingo se dieron en el país vecino. Muchos dejaron de reconocer al régimen y otros, contumazmente, no quieren aceptar al nuevo presidente. Se equivocaron los primeros e insisten los segundos en la misma línea. Guatemala, sin política exterior coherente, empleó ese doble e indefinido discurso que nunca dice nada pero que no es propio de quien desea liderar una política regional. A la fecha se sigue sin saber con certeza que se hará porque continúan las declaraciones políticamente correctas y son dependientes de su propia ineptitud y, otro tanto, están vendidos a ideólogos perdidos y obsoletos. Nunca saldremos del atasco nacional, pero por méritos propios y sobrada incompetencia.
Pronto veremos el nuevo régimen hondureño reconocido y aceptado mundialmente y aquí se habrá perdido una gran oportunidad de hacer algo sensato en política exterior. El mundo aceptará tarde que ese movimiento retrogrado venezolano no lleva sino a la destrucción y al caos, aunque algunos sigan dudándolo. En lo político y en lo económico, el intervencionismo nunca ha sido la solución y, aunque el efecto Chávez primero y Obama después -con sus diferencias- fueron la plataforma de muchos ideólogos para presentar una nueva era, ya vimos cuales son los resultados de uno y otro. Todo eso y mucho más ha sido la lección rápida pero contundente, que nos han dado los hondureños.
Confusa y equivocadamente, el debate se presentó como la lucha por una nueva alternativa, cuando en el fondo es un duelo entre los valores de la democracia liberal y el autoritarismo más descarado. Lo ocurrido evidenció el ansia del modelo presidencialista latinoamericano por acaparar todo el poder en un gobierno de hombres y no de leyes, algo que comenzó en Venezuela y se fue extendiendo a Bolivia, Ecuador, Nicaragua y lo intentó en Honduras. A fin de cuentas, una burda copia de la nefasta, trasnochada y criminal dictadura cubana.
El tiempo, afortunadamente, ha evidenciado el fracaso del experimento que se pretendía extender y que ya tiene suficiente contraste con los más de 50 años de tiranía en la isla. Todos los países que pretendieron seguirlo ocupan los últimos puestos en desarrollo económico, libertad de expresión, corrupción, respeto a la propiedad privada y, en general, libertad del ser humano, lo que hace no sea válido como opción. Aunque disfrazado de “socialismo del siglo del siglo XXI”, el absolutismo que se nos avecina dista mucho de cualquier alternativa democrática, sea esta de izquierda o de derecha, y por tanto de un modelo que pueda encajarse dentro de los parámetros de la política moderna. Destruida la libertad como consecuencia del irrespeto a los derechos individuales y por medio de manipulaciones del Estado de Derecho, la convivencia no es posible.
Lo ocurrido en Honduras sirvió de freno para la pretensión del movimiento albista de expandirse por la región (razón del enojo de todos esos energúmenos) y posiblemente nunca lleguemos a saber el impacto real en Guatemala de los acontecimientos que aquel domingo se dieron en el país vecino. Muchos dejaron de reconocer al régimen y otros, contumazmente, no quieren aceptar al nuevo presidente. Se equivocaron los primeros e insisten los segundos en la misma línea. Guatemala, sin política exterior coherente, empleó ese doble e indefinido discurso que nunca dice nada pero que no es propio de quien desea liderar una política regional. A la fecha se sigue sin saber con certeza que se hará porque continúan las declaraciones políticamente correctas y son dependientes de su propia ineptitud y, otro tanto, están vendidos a ideólogos perdidos y obsoletos. Nunca saldremos del atasco nacional, pero por méritos propios y sobrada incompetencia.
Pronto veremos el nuevo régimen hondureño reconocido y aceptado mundialmente y aquí se habrá perdido una gran oportunidad de hacer algo sensato en política exterior. El mundo aceptará tarde que ese movimiento retrogrado venezolano no lleva sino a la destrucción y al caos, aunque algunos sigan dudándolo. En lo político y en lo económico, el intervencionismo nunca ha sido la solución y, aunque el efecto Chávez primero y Obama después -con sus diferencias- fueron la plataforma de muchos ideólogos para presentar una nueva era, ya vimos cuales son los resultados de uno y otro. Todo eso y mucho más ha sido la lección rápida pero contundente, que nos han dado los hondureños.
lunes, 18 de enero de 2010
Lo que Rosenberg desnuda
La “resolución” del caso Rosenberg deja muchos interrogantes en el aire. El primero, es lo insólito del caso. Al parecer, una auto ejecución que supera los guiones más imaginativos y sofisticados de Hollywood, aunque existe una película basada en un caso similar. El segundo, más allá de ese por ahora “final”, es la génesis de la trama. Es decir, la búsqueda del motivo del asesinato del señor Khalil Mussa y su hija Marjorie, a fin de cuentas la razón que origina la “inmolación” del abogado y donde podrían encontrarse motivos suficientes para interpretar ese y otros escenarios de diferente manera. ¿Cómo va esa investigación?. Pareciera que lo urgente se paralizó y cedió el protagonismo a lo importante o impactante. ¿Dejadez jurídica o interés de otro tipo?.
Pero, es el tercer aspecto el que merece una atención todavía más particular, porque a fin de cuentas es el primer problema que le preocupa a la ciudadanía, se manifiesta continuamente en las encuestas y es donde el Gobierno protagoniza un fracaso absoluto continuamente puesto de manifiesto: la inseguridad. ¿Por qué ha pasado por alto, sin aparente alboroto, que con una llamada telefónica se pudiera contactar una banda de sicarios, muchos de alta en la PNC, y planificar y ejecutar un crimen con esa celeridad?. Es decir, cualquiera tiene a la mano, como si de urgencias se tratase, y por una módica cantidad, la posibilidad de que le resuelvan su afán de venganza. Esto es como esos teléfonos de citas que nadie publicita, pero que todos conocen o como ese lugar donde se compran cosas robadas, incluso se encuentran las propias, y se sigue consintiendo la venta con el beneplácito y la aquiescencia de todos, autoridades incluidas.
Funcionarios públicos que deberían velar por nuestra seguridad se dedican, en horas de asueto o incluso de trabajo, a delinquir y contribuyen a incrementar el número de asesinatos, de por sí preocupantemente alto. Cualquier problemilla que usted tenga puede ser solventado por la vía del tiro en la cabeza con una simple llamadita, una rápida sentada en cualquier establecimiento de comida rápida y un pago diferido perfectamente asumible. ¿Sabe lo que eso significa?. Estamos reconociendo y aceptando, con una pasmosa tranquilidad, que el crimen organizado forma parte de nuestra agenda telefónica, está incrustado en las estructuras de las instituciones de seguridad y, para colmo, en nuestra mente. Un Ministro de Gobernación que no sabía que tenía en casa (¿o tendrá todavía?) asesinos a sueldo. Un director de la PNC que desconocía, ¡dicen!, lo que hacían sus oficiales en horas de trabajo o incluso ignoraba las actividades “extraescolares” de los mismos y, en definitiva, un gobernante que es ineficiente en conseguir el mínimo grado de seguridad en las calles, admite el nombramiento de esas autoridades (a pesar de las advertencias que le hicieron) y no emprende la limpieza y enjuicia a quienes deberían impedir, pero no cometer, crímenes. Lo peor, una ciudadanía no ajena a todo ello. ¿A donde hemos llegado?. La omisión, el silencio, el que se conozcan teléfonos de bandas de asesinos y no se denuncien, la complicidad manifiesta y otros delitos similares son los que el abogado, suicidado o asesinado, ha dejado en evidencia. Esto es, el Estado desastre, aunque no fallido, en el que vivimos y que consentimos. Menos jactarse y más ejercicio de la responsabilidad por desconocer lo que pasa o por no actuar contundentemente contra lo que, resulta ahora, era evidente.
¡Cuánto irresponsable en el mismo guacal!.
Pero, es el tercer aspecto el que merece una atención todavía más particular, porque a fin de cuentas es el primer problema que le preocupa a la ciudadanía, se manifiesta continuamente en las encuestas y es donde el Gobierno protagoniza un fracaso absoluto continuamente puesto de manifiesto: la inseguridad. ¿Por qué ha pasado por alto, sin aparente alboroto, que con una llamada telefónica se pudiera contactar una banda de sicarios, muchos de alta en la PNC, y planificar y ejecutar un crimen con esa celeridad?. Es decir, cualquiera tiene a la mano, como si de urgencias se tratase, y por una módica cantidad, la posibilidad de que le resuelvan su afán de venganza. Esto es como esos teléfonos de citas que nadie publicita, pero que todos conocen o como ese lugar donde se compran cosas robadas, incluso se encuentran las propias, y se sigue consintiendo la venta con el beneplácito y la aquiescencia de todos, autoridades incluidas.
Funcionarios públicos que deberían velar por nuestra seguridad se dedican, en horas de asueto o incluso de trabajo, a delinquir y contribuyen a incrementar el número de asesinatos, de por sí preocupantemente alto. Cualquier problemilla que usted tenga puede ser solventado por la vía del tiro en la cabeza con una simple llamadita, una rápida sentada en cualquier establecimiento de comida rápida y un pago diferido perfectamente asumible. ¿Sabe lo que eso significa?. Estamos reconociendo y aceptando, con una pasmosa tranquilidad, que el crimen organizado forma parte de nuestra agenda telefónica, está incrustado en las estructuras de las instituciones de seguridad y, para colmo, en nuestra mente. Un Ministro de Gobernación que no sabía que tenía en casa (¿o tendrá todavía?) asesinos a sueldo. Un director de la PNC que desconocía, ¡dicen!, lo que hacían sus oficiales en horas de trabajo o incluso ignoraba las actividades “extraescolares” de los mismos y, en definitiva, un gobernante que es ineficiente en conseguir el mínimo grado de seguridad en las calles, admite el nombramiento de esas autoridades (a pesar de las advertencias que le hicieron) y no emprende la limpieza y enjuicia a quienes deberían impedir, pero no cometer, crímenes. Lo peor, una ciudadanía no ajena a todo ello. ¿A donde hemos llegado?. La omisión, el silencio, el que se conozcan teléfonos de bandas de asesinos y no se denuncien, la complicidad manifiesta y otros delitos similares son los que el abogado, suicidado o asesinado, ha dejado en evidencia. Esto es, el Estado desastre, aunque no fallido, en el que vivimos y que consentimos. Menos jactarse y más ejercicio de la responsabilidad por desconocer lo que pasa o por no actuar contundentemente contra lo que, resulta ahora, era evidente.
¡Cuánto irresponsable en el mismo guacal!.
lunes, 11 de enero de 2010
A dos años del final
“El hombre doctrinario (man of system), en cambio, se da ínfulas de muy sabio y está casi siempre tan fascinado con la supuesta belleza de su proyecto político ideal que no soporta la más mínima desviación de ninguna parte del mismo. Pretende aplicarlo por completo y en toda su extensión, sin atender ni a los poderosos intereses ni a los fuertes prejuicios que puedan oponérsele. Se imagina que puede organizar a los diferentes miembros de una gran sociedad con la misma desenvoltura con que dispone las piezas en un tablero de ajedrez. No percibe que las piezas del ajedrez carecen de ningún otro principio motriz salvo el que les imprime la mano, y que en el vasto tablero de la sociedad humana cada pieza posee un principio motriz propio, totalmente independiente del que la legislación arbitrariamente elija imponerle. Si ambos principios coinciden y actúan en el mismo sentido, el juego de la sociedad humana proseguirá sosegada y armoniosamente y muy probablemente será feliz y próspero. Si son opuestos o distintos, el juego será lastimoso y la sociedad padecerá siempre el máximo grado de desorden.
Para dirigir la visión del estatista puede indudablemente ser necesaria una idea general, e incluso doctrinal, sobre la perfección de la política y el derecho. Pero el insistir en aplicar, y aplicar completa e inmediatamente y a pesar de cualquier oposición, todo lo que esa idea parezca exigir, equivale con frecuencia a la mayor de las arrogancias. Comporta erigir su propio juicio como norma suprema del bien y del mal. Se le antoja que es el único hombre sabio y valioso en la comunidad y que sus conciudadanos deben acomodarse a él, no él a ellos. Ésta es la razón por la cual los príncipes soberanos son con diferencia los más peligrosos de los teóricos políticos. Dicha arrogancia les es totalmente familiar. No abrigan dudas sobre la inmensa superioridad de sus opiniones. Por consiguiente, cuando estos reformadores imperiales y regios condescienden a contemplar la constitución del país confiado a su gobierno, rara vez descubren en ella nada peor que los obstáculos que en ocasiones opone a la ejecución de su propia voluntad. Menosprecian la divina máxima de Platón y consideran que el estado está hecho para ellos, no ellos para el estado. De ahí que el principal objetivo de sus reformas sea remover dichos obstáculos, reducir la autoridad de la nobleza, eliminar los privilegios de ciudades y provincias, y lograr que tanto los individuos y los grupos más importantes del estado como los más débiles e insignificantes sean igualmente incapaces de oponerse a sus dictados.” (Adam Smith. La Teoría de los Sentimientos Morales. 1759).
Y, sin embargo, 250 años después, a pesar de la continua queja de los 500 años de opresión, siguen sin aprender nada ni toman nota de que el fracaso permanente es exclusivo producto de su prepotencia, cuando no manifiesta incapacidad. Creen saberlo todo e incluso son tan osados que consideran pueden pensar y decidir lo que es “bueno” para los demás, eso sí, sin consultarles vaya a ser que descubran que los demás no tienen ningún interés en que nadie decida por ellos. A fin de cuentas, pobres diablos…., que cada día nos hacen más pobres. ¡Todo un canto a la irresponsabilidad!.
En el caso nacional, la foto cursi, la pose amorosa y las magdalenas “regaladas” con dinero público, un evento digno del tercermundismo más patente. ¡Cómo nos van a tomar en serio!.
Para dirigir la visión del estatista puede indudablemente ser necesaria una idea general, e incluso doctrinal, sobre la perfección de la política y el derecho. Pero el insistir en aplicar, y aplicar completa e inmediatamente y a pesar de cualquier oposición, todo lo que esa idea parezca exigir, equivale con frecuencia a la mayor de las arrogancias. Comporta erigir su propio juicio como norma suprema del bien y del mal. Se le antoja que es el único hombre sabio y valioso en la comunidad y que sus conciudadanos deben acomodarse a él, no él a ellos. Ésta es la razón por la cual los príncipes soberanos son con diferencia los más peligrosos de los teóricos políticos. Dicha arrogancia les es totalmente familiar. No abrigan dudas sobre la inmensa superioridad de sus opiniones. Por consiguiente, cuando estos reformadores imperiales y regios condescienden a contemplar la constitución del país confiado a su gobierno, rara vez descubren en ella nada peor que los obstáculos que en ocasiones opone a la ejecución de su propia voluntad. Menosprecian la divina máxima de Platón y consideran que el estado está hecho para ellos, no ellos para el estado. De ahí que el principal objetivo de sus reformas sea remover dichos obstáculos, reducir la autoridad de la nobleza, eliminar los privilegios de ciudades y provincias, y lograr que tanto los individuos y los grupos más importantes del estado como los más débiles e insignificantes sean igualmente incapaces de oponerse a sus dictados.” (Adam Smith. La Teoría de los Sentimientos Morales. 1759).
Y, sin embargo, 250 años después, a pesar de la continua queja de los 500 años de opresión, siguen sin aprender nada ni toman nota de que el fracaso permanente es exclusivo producto de su prepotencia, cuando no manifiesta incapacidad. Creen saberlo todo e incluso son tan osados que consideran pueden pensar y decidir lo que es “bueno” para los demás, eso sí, sin consultarles vaya a ser que descubran que los demás no tienen ningún interés en que nadie decida por ellos. A fin de cuentas, pobres diablos…., que cada día nos hacen más pobres. ¡Todo un canto a la irresponsabilidad!.
En el caso nacional, la foto cursi, la pose amorosa y las magdalenas “regaladas” con dinero público, un evento digno del tercermundismo más patente. ¡Cómo nos van a tomar en serio!.
lunes, 4 de enero de 2010
Dimes y diretes
Desde que este Gobierno llegó al poder aumentaron los comentarios de qué quien realmente mandaba no era el Presidente elegido sino su esposa. A estas alturas del cuento, la incertidumbre está suficientemente despejada, salvo para los incautos.
Para mayor estafa a la democracia, el equipo en la sombra está conformado por toda una mesnada de la vieja izquierda vengativa, ideológicamente perdida y revanchista. Se pueden ver “grandes figuras” cerca del poder, como la de un ex secretario general de la URNG, condenado por violación y ahora prominente asesor presidencial, quien el pasado 12 de octubre firmó una carta, como representante gubernamental, donde acordó, con otro grupo también de ese ramal ideológico -FRENA-, la intervención de la empresa eléctrica en San Marcos. Los “intelectuales del régimen” y otros interesados, han contribuido creando el grupo FARO y utilizando peroratas de los sesenta, que ya costaron mucha sangre en América Latina, desean impedir que sus amigos que viven de privilegios dejen de hacerlo, USAC especialmente incluida. Promueven “espacios de discusión” donde corean los únicos gritos que aprendieron en las pocas clases a las que asistieron en la misma universidad y los comparten con un representante del sindicato del TSE para dejar claro que están contra PROREFORMA, con posturas que únicamente promueven el rechazo visceral pero nunca la alternativa propositiva, resultado de un trabe ideológico y de una incapacidad manifiesta. El denominado “sindicato magisterial”, representado por un personaje que no fue expulsado por dejadez y frivolidad de autoridades que no cumplen con su deber, promueve la postura oficial y se torna el mejor mercenario para bochinches. Curiosa también, ¡cómo no!, la postura del impávido Ministro de Finanzas quien hace un presupuesto que solamente él se cree para que finalmente lo manosee uno de sus ex subalternos con opuesto criterio y el fin último de financiar toda esa silenciosa involución. La guinda, la ponen otros del entorno próximo que con odio compulsivo, polarizan y homenajean a asesinos y delincuentes de aquel conflicto armado que todavía perdura en sus mentes, olvidándose de otras víctimas, al mejor estilo argentino del momento. La orquesta se acompasa bajo la batuta experta de una embajada isleña y otros caribeños más novatos, asiduos consejeros.
El Presidente está siendo progresivamente apartado de la gestión política, tal como se hizo con el Vicepresidente, y lo contentan con sus programitas de radio y sus “gobernando con la gente”, que le preparan días antes para que todo quede como le gusta y las preguntas sean las “pertinentes”, mientras tras bambalinas otros mueven los hilos. La realidad es que el país está gobernado por algunos que nunca elegimos y manipulado ideológicamente por quienes tampoco fueron capaces de obtener representación política suficiente. Si a ese manifiesto escenario le sumamos los tránsfugas que incorporan al Congreso partidos políticos que nadie voto y tampoco existían durante el proceso electoral, conformamos la debacle en que vivimos y enfrentamos un enorme fraude a la democracia.
Este año 2010 es decisivo. Es la oportunidad de oro para que intenten rentabilizar las “inversiones” que están haciendo opacamente con dinero público. Veremos, seguramente, cosas mucho peores y golpes de timón que serán auténticos golpes de estado, aunque esa denominación la reserven para sus oponentes. Esa trasnochada izquierda codiciosa cuyos discursos descansan en el pueblo y en la gente, nunca se ha preocupado por nadie que no sea su propio ego y sus mezquinos intereses. Promueven la polarización, el miedo, el odio y mucha violencia y se constata que no han evolucionado positivamente en nada.
¡Feliz Año!..., a todos.
Para mayor estafa a la democracia, el equipo en la sombra está conformado por toda una mesnada de la vieja izquierda vengativa, ideológicamente perdida y revanchista. Se pueden ver “grandes figuras” cerca del poder, como la de un ex secretario general de la URNG, condenado por violación y ahora prominente asesor presidencial, quien el pasado 12 de octubre firmó una carta, como representante gubernamental, donde acordó, con otro grupo también de ese ramal ideológico -FRENA-, la intervención de la empresa eléctrica en San Marcos. Los “intelectuales del régimen” y otros interesados, han contribuido creando el grupo FARO y utilizando peroratas de los sesenta, que ya costaron mucha sangre en América Latina, desean impedir que sus amigos que viven de privilegios dejen de hacerlo, USAC especialmente incluida. Promueven “espacios de discusión” donde corean los únicos gritos que aprendieron en las pocas clases a las que asistieron en la misma universidad y los comparten con un representante del sindicato del TSE para dejar claro que están contra PROREFORMA, con posturas que únicamente promueven el rechazo visceral pero nunca la alternativa propositiva, resultado de un trabe ideológico y de una incapacidad manifiesta. El denominado “sindicato magisterial”, representado por un personaje que no fue expulsado por dejadez y frivolidad de autoridades que no cumplen con su deber, promueve la postura oficial y se torna el mejor mercenario para bochinches. Curiosa también, ¡cómo no!, la postura del impávido Ministro de Finanzas quien hace un presupuesto que solamente él se cree para que finalmente lo manosee uno de sus ex subalternos con opuesto criterio y el fin último de financiar toda esa silenciosa involución. La guinda, la ponen otros del entorno próximo que con odio compulsivo, polarizan y homenajean a asesinos y delincuentes de aquel conflicto armado que todavía perdura en sus mentes, olvidándose de otras víctimas, al mejor estilo argentino del momento. La orquesta se acompasa bajo la batuta experta de una embajada isleña y otros caribeños más novatos, asiduos consejeros.
El Presidente está siendo progresivamente apartado de la gestión política, tal como se hizo con el Vicepresidente, y lo contentan con sus programitas de radio y sus “gobernando con la gente”, que le preparan días antes para que todo quede como le gusta y las preguntas sean las “pertinentes”, mientras tras bambalinas otros mueven los hilos. La realidad es que el país está gobernado por algunos que nunca elegimos y manipulado ideológicamente por quienes tampoco fueron capaces de obtener representación política suficiente. Si a ese manifiesto escenario le sumamos los tránsfugas que incorporan al Congreso partidos políticos que nadie voto y tampoco existían durante el proceso electoral, conformamos la debacle en que vivimos y enfrentamos un enorme fraude a la democracia.
Este año 2010 es decisivo. Es la oportunidad de oro para que intenten rentabilizar las “inversiones” que están haciendo opacamente con dinero público. Veremos, seguramente, cosas mucho peores y golpes de timón que serán auténticos golpes de estado, aunque esa denominación la reserven para sus oponentes. Esa trasnochada izquierda codiciosa cuyos discursos descansan en el pueblo y en la gente, nunca se ha preocupado por nadie que no sea su propio ego y sus mezquinos intereses. Promueven la polarización, el miedo, el odio y mucha violencia y se constata que no han evolucionado positivamente en nada.
¡Feliz Año!..., a todos.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Acuerdos de Paz
Llegamos a un aniversario más de la firma de los acuerdos de paz. Es posible que se vuelvan a levantar voces en torno al no cumplimiento de los mismos, especialmente contra el Ejército, que a fin de cuentas es la piñata más cómoda para apalear con ese discurso. Sin embargo, hay que dejar claro que ha sido la única institución que ha cumplido cabalmente la mayoría de los compromisos, con excepción de la cesión del Decam al Ministerio de Gobernación, más por ineficiencia, incapacidad o falta de voluntad de este último que por otra cosa. Algunos, llegado este punto, se rasgarán las vestiduras, pero repasen el correspondiente acuerdo para ver que no queda mucho por hacer. Lo que no se cumplió obedece a que se hizo una consulta popular y el resultado que se perseguía, modificar algunos artículos constitucionales, no se logró. Por tanto, no es posible nombrar un ministro de la Defensa Civil o cambiar las misiones constitucionales, entre otras cosas.
Hay, sin embargo, otros aspectos de interés que es preciso resaltar. Uno es el reconocimiento a la institución por cumplir y hasta firmar públicamente la finalización de algunos de esos compromisos, como fue la reducción de efectivos en un 33 por ciento. Otro, haber adaptado su presupuesto, no ya al 0.66 por ciento del PIB, sino a la mitad, lo que no permite, como estaba previsto, llevar a cabo la modernización. Muchos querrán encontrar esa cifra en los acuerdos, pero es posible que nunca lo hagan. Es producto de un cálculo minucioso, tomando las cantidades que figuran en uno de los anexos donde, por cierto, hay otras condiciones del pacto. La tasa del 0.66 por ciento se fija con la premisa de que el crecimiento económico será sostenido y mínimo del 6 por ciento anual, lo que significa que en 2009 el presupuesto del Ejército debería no haber sido menor de Q2.149.9 millones, y para 2010 estaría en torno a los Q2.277.9 millones. Parece un buen momento para aclarar ciertos puntos que voces interesadas nunca terminan ni de explicar ni, como he comprobado en ocasiones, de entender, aunque los manejan con soltura a su capricho y discrecionalidad.
La realidad es que un sector significativo de la sociedad vive de hacer críticas continuas a ciertas instituciones, y de esa forma generan donaciones y fondos que sustentan inútiles estudios y propuestas reiterativas mientras la crítica prosiga. Otra parte sigue con la cantaleta ideológica y, en los estertores de sus agónicos postulados, cocean como pueden a los que saben no se defenderán porque apolítico y no deliberante es su papel. Y, finalmente, algunos más prefieren un país sin militares porque es la forma de que la anarquía termine por implantarse y así puedan reinar en sus respectivos feudos. ¿Para qué si no la reducción del 50 por ciento en 2004?
Quieren ser líderes sin capacidad de liderazgo y no les gusta la competencia de un grupo de personas uniformadas: “la envidia es aquella pasión que ve con maligna ojeriza la superioridad de quienes realmente merecen toda la superioridad que ostentan” (A. Smith). ¡Claro que hay elementos innobles en la institución!, ¿y dónde no?, pero eso no le resta el valor como colectivo ni el ejemplo que han dado. Encerremos la demagogia en el baúl y expresemos las cosas como son. No es necesario que la historia cuente lo que fue cuando ya nada tiene arreglo. Si no están conformes, miren el porqué de sus diferencias y verán odio visceral, forma de vivir o, sencillamente, incapacidad de generar más discursos que los confrontativos. La verdad, guste o no, solo es una.
Hay, sin embargo, otros aspectos de interés que es preciso resaltar. Uno es el reconocimiento a la institución por cumplir y hasta firmar públicamente la finalización de algunos de esos compromisos, como fue la reducción de efectivos en un 33 por ciento. Otro, haber adaptado su presupuesto, no ya al 0.66 por ciento del PIB, sino a la mitad, lo que no permite, como estaba previsto, llevar a cabo la modernización. Muchos querrán encontrar esa cifra en los acuerdos, pero es posible que nunca lo hagan. Es producto de un cálculo minucioso, tomando las cantidades que figuran en uno de los anexos donde, por cierto, hay otras condiciones del pacto. La tasa del 0.66 por ciento se fija con la premisa de que el crecimiento económico será sostenido y mínimo del 6 por ciento anual, lo que significa que en 2009 el presupuesto del Ejército debería no haber sido menor de Q2.149.9 millones, y para 2010 estaría en torno a los Q2.277.9 millones. Parece un buen momento para aclarar ciertos puntos que voces interesadas nunca terminan ni de explicar ni, como he comprobado en ocasiones, de entender, aunque los manejan con soltura a su capricho y discrecionalidad.
La realidad es que un sector significativo de la sociedad vive de hacer críticas continuas a ciertas instituciones, y de esa forma generan donaciones y fondos que sustentan inútiles estudios y propuestas reiterativas mientras la crítica prosiga. Otra parte sigue con la cantaleta ideológica y, en los estertores de sus agónicos postulados, cocean como pueden a los que saben no se defenderán porque apolítico y no deliberante es su papel. Y, finalmente, algunos más prefieren un país sin militares porque es la forma de que la anarquía termine por implantarse y así puedan reinar en sus respectivos feudos. ¿Para qué si no la reducción del 50 por ciento en 2004?
Quieren ser líderes sin capacidad de liderazgo y no les gusta la competencia de un grupo de personas uniformadas: “la envidia es aquella pasión que ve con maligna ojeriza la superioridad de quienes realmente merecen toda la superioridad que ostentan” (A. Smith). ¡Claro que hay elementos innobles en la institución!, ¿y dónde no?, pero eso no le resta el valor como colectivo ni el ejemplo que han dado. Encerremos la demagogia en el baúl y expresemos las cosas como son. No es necesario que la historia cuente lo que fue cuando ya nada tiene arreglo. Si no están conformes, miren el porqué de sus diferencias y verán odio visceral, forma de vivir o, sencillamente, incapacidad de generar más discursos que los confrontativos. La verdad, guste o no, solo es una.
sábado, 26 de diciembre de 2009
!Vos, Santa!
Querido Santa.
Mi mamita no quiere que conecte la compu. Como ya cumplí un añito más me di un colazo por el café internet. ¡Ná que ver!, ni agua me sirven, pero entro al facebook y al mail. ¿Sabés que estamos en crisis?. He leído que cerca de donde eres, echan puntan y no lo pasan tan mal. Aquí tenemos un buen clima pero, ¡puchica!, nos quedamos helados con malas épocas como esta.
El Gobierno, bueno vos de eso no sabés porque vivís solo con los ciervos, pero para que te hagás una idea son los que nos friegan como quieren y dicen que es por nuestro bien, quiere subir los impuestos -¡qué de a huevo!- y mi papi alega que de donde telas va a sacar más para que la gemela se lo gaste como quiera. Creo que se refiere a aquellas torres de NY city, pero yo le digo: ¡papi si Bin Laden las destruyó hace años!, y mi papi murmura, se masca y entre dientes dice algo así como: ¡falta hace uno tropical!. No tengo ni idea de lo que piensa, ya sabés como son los mayores.
Mira vos, quiero una cicle grandota y si la encuentras con remos, mejor. Tal como van las cosas voy a tener que hacer mi tanate y salir volando y saber si hasta nadando. Me urge un juego de cartas y una ruleta con fichas. En el descanso del cole, voy a montar un mi casino. Quiero ayudar a papi. Lo haré en el recreo y junto a la tiendita de los jueves, así me irá mejor. ¿Tú crees que la miss me dirá algo?. ¡Aguas Santa!, no se te puede olvidar, para mi bici, el chaleco y el casco pero porfis con la placa grabada. Ya sabés, negro con letras blancas y tu hacete uno para poder circular con tu trineo. La verdad que no sirve para nada porque siguen tronandose a gente desde las motos, pero mejor no tener clavos. También un Lego fiscal, pá que algunos se distraigan construyendo su castillo de tasas, deudas y pagos, así no friegan. Ah, ¡cómo no!, una piñata-Taracena para cachimbiarla. He visto en la TV que le arrojan agua, le chipotean la cara, le empujan y le quiebran las lentes. ¡Debe ser bien chilera la cosa!. Si te querés rayar, traéme un juego moderno de esos de “dice que su familia progresa”, pero no chafa sino bien caquero. Hay que agarrarle la onda y ser un poco mañoso pero cuando controlás, ganás un pistarrajal. Las instrucciones son difíciles de conseguir. Uno que sale en la tele dice que no las da. ¡Ah!, y un walkie talkie, que suben los celus.
Esto de ser niño me preocupa porque asegura don Antonio -el papito de Luis- que cuando seamos mayores tenemos que pagar no sé cuantos miles de pesos por las deudas que contrae el Gobierno. Ala madre, Santa, ¿será posible que todavía no he ganado un len y ya debo un montón de pisto?. No entiendo mucho de política pero dejaré de cantinearme a Claudita porque entonces deberé el doble, ¡digo yo!.
Mira vos Santa, creo que el mejor regalo de todos es que me llevés a dar una vuelta por donde tu vivís. Allí todo blanquito, silencioso, bien mango, cool, sin nadie que te joda. Algún rebuzno de reno impertinente pero poco más. Aquí, entre el humo de las camionetas, los mareros y los rebuznos, también impertinentes, aunque no de renos, la vida es muy particular.
Te quiero.
Pablete
Mi mamita no quiere que conecte la compu. Como ya cumplí un añito más me di un colazo por el café internet. ¡Ná que ver!, ni agua me sirven, pero entro al facebook y al mail. ¿Sabés que estamos en crisis?. He leído que cerca de donde eres, echan puntan y no lo pasan tan mal. Aquí tenemos un buen clima pero, ¡puchica!, nos quedamos helados con malas épocas como esta.
El Gobierno, bueno vos de eso no sabés porque vivís solo con los ciervos, pero para que te hagás una idea son los que nos friegan como quieren y dicen que es por nuestro bien, quiere subir los impuestos -¡qué de a huevo!- y mi papi alega que de donde telas va a sacar más para que la gemela se lo gaste como quiera. Creo que se refiere a aquellas torres de NY city, pero yo le digo: ¡papi si Bin Laden las destruyó hace años!, y mi papi murmura, se masca y entre dientes dice algo así como: ¡falta hace uno tropical!. No tengo ni idea de lo que piensa, ya sabés como son los mayores.
Mira vos, quiero una cicle grandota y si la encuentras con remos, mejor. Tal como van las cosas voy a tener que hacer mi tanate y salir volando y saber si hasta nadando. Me urge un juego de cartas y una ruleta con fichas. En el descanso del cole, voy a montar un mi casino. Quiero ayudar a papi. Lo haré en el recreo y junto a la tiendita de los jueves, así me irá mejor. ¿Tú crees que la miss me dirá algo?. ¡Aguas Santa!, no se te puede olvidar, para mi bici, el chaleco y el casco pero porfis con la placa grabada. Ya sabés, negro con letras blancas y tu hacete uno para poder circular con tu trineo. La verdad que no sirve para nada porque siguen tronandose a gente desde las motos, pero mejor no tener clavos. También un Lego fiscal, pá que algunos se distraigan construyendo su castillo de tasas, deudas y pagos, así no friegan. Ah, ¡cómo no!, una piñata-Taracena para cachimbiarla. He visto en la TV que le arrojan agua, le chipotean la cara, le empujan y le quiebran las lentes. ¡Debe ser bien chilera la cosa!. Si te querés rayar, traéme un juego moderno de esos de “dice que su familia progresa”, pero no chafa sino bien caquero. Hay que agarrarle la onda y ser un poco mañoso pero cuando controlás, ganás un pistarrajal. Las instrucciones son difíciles de conseguir. Uno que sale en la tele dice que no las da. ¡Ah!, y un walkie talkie, que suben los celus.
Esto de ser niño me preocupa porque asegura don Antonio -el papito de Luis- que cuando seamos mayores tenemos que pagar no sé cuantos miles de pesos por las deudas que contrae el Gobierno. Ala madre, Santa, ¿será posible que todavía no he ganado un len y ya debo un montón de pisto?. No entiendo mucho de política pero dejaré de cantinearme a Claudita porque entonces deberé el doble, ¡digo yo!.
Mira vos Santa, creo que el mejor regalo de todos es que me llevés a dar una vuelta por donde tu vivís. Allí todo blanquito, silencioso, bien mango, cool, sin nadie que te joda. Algún rebuzno de reno impertinente pero poco más. Aquí, entre el humo de las camionetas, los mareros y los rebuznos, también impertinentes, aunque no de renos, la vida es muy particular.
Te quiero.
Pablete
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