Ni un negocio con socios delincuentes, autoritarios o golpistas
Petrocaribe está de nuevo en la palestra. Ya se discutió hace algunos años pero se paralizó por presiones y falta de claridad en la adhesión. Las cosas no están mejor ahora y Petrocaribe no es lo que dicen que es. En la web se encuentra el Acuerdo con los objetivos, los aspectos operativos y otras cuestiones dignas de tenerse en cuenta para aclarar las ideas, frente a la simplificada explicación que ofrecen los gobernantes. Se desconoce cómo se incorporará Guatemala, cuál será la cantidad de combustible a importar o el precio a pagar, el tiempo de mora o la forma de financiación, aunque se puede leer -en la web- que ya figuramos como miembro asociado. Se ha configurado la venta de la idea sobre la bondad de “conseguir petróleo a mejor precio y con pago diferido”, pero se han ignorado otras cuestiones de importancia. El combustible está más caro por diversas razones, entre las que se incluye la subida de los precios en origen y sobre todo porque una parte sustancial del precio final son impuestos que podrían suprimirse y abaratarse el producto, si ese fuese el interés. La gasolina que envíen -en el marco del Acuerdo- no se venderá más barata que ahora puesto que sería una competencia desleal. Además, habrá que crear la empresa que la importe y la necesaria infraestructura, salvo que se esté pensando que lo haga alguna ya existente. Entonces la cuestión es ¿quién sería la afortunada y por qué? También hay que organizar la logística para el almacenamiento y la distribución, lo que genera muchas más incógnitas respecto de los costos y de las personas responsables. Lo que nos envíen, será un préstamo en "especies" que pagamos ahora, el gobierno lo gasta de inmediato y se lo abonamos a Venezuela dentro de unos años. El ciudadano no gana absolutamente nada ni paga menor precio por carburante, y la factura económica, a diferencia de los bonos y los préstamos, termina convirtiéndose en deuda geopolítica.
Venezuela no es una democracia, es un régimen autoritario dirigido por un militar golpista con vocación totalitaria que debería estar en prisión y, sin embargo, rige despótica y arbitrariamente los destinos del país. Cuenta con bajos índices de libertad económica, libertad de prensa y otros similares, pero con los mayores de delincuencia, criminalidad y corrupción. Es un deplorable sucedáneo del podrido régimen cubano de los Castro que ha extendido el dueto de locos asesinos a una triada de chiflados que creen poder seguir imponiendo un modelo socialista en el que ni ellos creen y que les hace aguas por todas partes. Ahora que el gobierno de Guatemala está diluyendo el aura "militar" que le endosaron no es momento para asociarse a regímenes dictatoriales -con otros peculiares países integrantes- ni adquirir compromisos que deberá pagar más temprano que tarde. Parece que el tiempo de vida que le queda a Chávez es corto y fácil suponer que cualquier gobierno democrático que llegue al poder terminará con esta farsa de compra de votos, afecto y voluntades a cambio de combustible. Entonces se deberá reevaluar la situación, aunque habremos perdido el tiempo. Que el militar venezolano estudiara aquí y el embajador guatemalteco sea amigo personal suyo, no es razón suficiente para despeñarnos por un precipicio de locura. Esto, a lo sumo, es pan para hoy y, ciertamente, hambre y desprestigio para mañana. Estamos a tiempo de hacer las cosas bien y no meter la pata, como suele ser costumbre.
Este es un blog personal donde se editan las columnas de opinion (y otras) que semanalmente publico en el diario PRENSA LIBRE de Guatemala. La idea es generar un espacio de debate y opinión con los lectores, de forma que la libertad de expresión sea en doble sentido.
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lunes, 26 de marzo de 2012
lunes, 19 de marzo de 2012
Dizque moral V.I.P.
Reivindico el día de los parásitos de la ayuda internacional
La línea de pobreza (1 dólar al día) fue trazada por organismos internacionales para “determinar” el número de pobres en el mundo. La visita a Guatemala de la alta comisionada de NNUU para los DDHH invita a reflexionar sobre el tema. La funcionaria y su séquito viajaron en primera clase, lo que representó un costo de unos 10 mil dólares más que si lo hubieran hecho en clase turista. Ello, sumado a otros gastos como protección policial, hotel, sala VIP aeroportuaria, excursiones y demás, alcanza un monto cercano a 15 mil estériles dólares ¿A cuántos pobres podría haber ayudado de haberse quedado en Ginebra o volado en clase turista? Una vez aquí, le programaron el recorrido “oficial”, pero no se enteró y le tuvieron que soplar que había estado en Totonicapán. Escuchó el desgastado discurso habitual y le pasaron el guión sobre qué decir respecto de la actuación combinada policial-militar para luchar contra la inseguridad, la situación -no siempre real- de algunos sectores marginados y qué incluir en el informe para justificar la subida de impuestos y promover mayor gasto social. Las de siempre quedaron satisfechas y en espera de la correspondiente invitación -con gastos pagados ¡como debe de ser!- para ir a pregonar “como expertas” similares bobadas a otros lugares del planeta. Con lo que gasta NNUU en innecesarios viajes y otras “humanitarias” actividades se podría comenzar a arreglar el mundo por cualquiera de sus esquinas. Coincidiendo con la visita, el contumaz embajador sueco espoleó a sus financiadas huestes para que publiquen y rieguen la web con respuestas de descrédito contra un programa de TV que evidenció sus desaciertos (o sus ocultas intenciones). Al llamado -so pena de verse perjudicadas las ayudas- respondieron las vividoras de donaciones internacionales y los funcionarios de organizaciones a las que perteneció el diplomático. A la zarabanda se agregó solidariamente el que dirige la Muni “como le da la gana”, imprimiendo y/o distribuyendo el afiche escandinavo con dinero público. Ya se sabe: ¡lo que hace el mico, hace el mono!
Demasiados parásitos viven y aplauden esa particular forma de existencia. Lobos con piel de cordero que organizan eventos para socializar interesadas e ideologizadas agendas y rentabilizarlas a través de organizaciones de derechos humanos, generando problemas en lugar de buscar soluciones y gastando millones mientras la gente se muere de hambre ¿Conoce alguna ONG que haya solucionado algo y cerrado por haber cumplido su objetivo? Ninguna. Cuando son cuestionados reaccionan con visceralidad y sin razón, promueven la venganza perpetua y forjan una vergonzosa y parcializada opinión que reposiciona el principio goebbelsiano de una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Piara de mendigos y manipuladores sociales que se dejan ver en reuniones de organismos internacionales, medrando a ver que limosnilla cae. Viven de ello, pero no tienen la entereza de reconocerlo y, como Judas, traicionan por dinero, mientras se quejan de los privilegiados, aunque es a lo que aspiran. ¿Lecciones de moral? No por favor, sean honestos por una vez y dejen de vivir de los pobres a quienes estrangulan con su conducta y actitud. En el circo también aparece el PDH publicando anuncios en prensa -pagados con dinero público- para que prestemos atención al virus H1N1, como si eso fuera de su competencia, mientras contrata -¿pero cómo paga?- a lobistas que promueven su reelección. Damas y caballeros; revolucionarios y vividores; nacionales e internacionales; gubernamentales o no; ideologizados todos: ¡ustedes son una pandilla de mezquinos y miserables!
La línea de pobreza (1 dólar al día) fue trazada por organismos internacionales para “determinar” el número de pobres en el mundo. La visita a Guatemala de la alta comisionada de NNUU para los DDHH invita a reflexionar sobre el tema. La funcionaria y su séquito viajaron en primera clase, lo que representó un costo de unos 10 mil dólares más que si lo hubieran hecho en clase turista. Ello, sumado a otros gastos como protección policial, hotel, sala VIP aeroportuaria, excursiones y demás, alcanza un monto cercano a 15 mil estériles dólares ¿A cuántos pobres podría haber ayudado de haberse quedado en Ginebra o volado en clase turista? Una vez aquí, le programaron el recorrido “oficial”, pero no se enteró y le tuvieron que soplar que había estado en Totonicapán. Escuchó el desgastado discurso habitual y le pasaron el guión sobre qué decir respecto de la actuación combinada policial-militar para luchar contra la inseguridad, la situación -no siempre real- de algunos sectores marginados y qué incluir en el informe para justificar la subida de impuestos y promover mayor gasto social. Las de siempre quedaron satisfechas y en espera de la correspondiente invitación -con gastos pagados ¡como debe de ser!- para ir a pregonar “como expertas” similares bobadas a otros lugares del planeta. Con lo que gasta NNUU en innecesarios viajes y otras “humanitarias” actividades se podría comenzar a arreglar el mundo por cualquiera de sus esquinas. Coincidiendo con la visita, el contumaz embajador sueco espoleó a sus financiadas huestes para que publiquen y rieguen la web con respuestas de descrédito contra un programa de TV que evidenció sus desaciertos (o sus ocultas intenciones). Al llamado -so pena de verse perjudicadas las ayudas- respondieron las vividoras de donaciones internacionales y los funcionarios de organizaciones a las que perteneció el diplomático. A la zarabanda se agregó solidariamente el que dirige la Muni “como le da la gana”, imprimiendo y/o distribuyendo el afiche escandinavo con dinero público. Ya se sabe: ¡lo que hace el mico, hace el mono!
Demasiados parásitos viven y aplauden esa particular forma de existencia. Lobos con piel de cordero que organizan eventos para socializar interesadas e ideologizadas agendas y rentabilizarlas a través de organizaciones de derechos humanos, generando problemas en lugar de buscar soluciones y gastando millones mientras la gente se muere de hambre ¿Conoce alguna ONG que haya solucionado algo y cerrado por haber cumplido su objetivo? Ninguna. Cuando son cuestionados reaccionan con visceralidad y sin razón, promueven la venganza perpetua y forjan una vergonzosa y parcializada opinión que reposiciona el principio goebbelsiano de una mentira repetida mil veces se convierte en verdad. Piara de mendigos y manipuladores sociales que se dejan ver en reuniones de organismos internacionales, medrando a ver que limosnilla cae. Viven de ello, pero no tienen la entereza de reconocerlo y, como Judas, traicionan por dinero, mientras se quejan de los privilegiados, aunque es a lo que aspiran. ¿Lecciones de moral? No por favor, sean honestos por una vez y dejen de vivir de los pobres a quienes estrangulan con su conducta y actitud. En el circo también aparece el PDH publicando anuncios en prensa -pagados con dinero público- para que prestemos atención al virus H1N1, como si eso fuera de su competencia, mientras contrata -¿pero cómo paga?- a lobistas que promueven su reelección. Damas y caballeros; revolucionarios y vividores; nacionales e internacionales; gubernamentales o no; ideologizados todos: ¡ustedes son una pandilla de mezquinos y miserables!
lunes, 12 de marzo de 2012
Delincuencia organizada
¡Nadie dijo que tendría que caerle bien a todo el mundo!
Mientras el gobierno y la ciudadanía promueven un debate sobre el uso eficiente de los fondos públicos, la carga tributaria y la trasparencia, grupos sindicales inescrupulosos negocian y firman convenios colectivos que no soportan una mínima lectura crítica mas allá del chantaje. Si lee alguno, observará como determinadas instituciones públicas: puertos, organismo judicial, Congreso, ministerios, municipalidades, etc. suscriben pactos colectivos, -financiados por quienes pagamos impuestos- en condiciones abusivas e insoportables. Casi todos ellos observan un formato similar y recogen idénticas barbaridades. De entrada, los comités -es decir los dirigentes- suelen tener tal cantidad de permisos, días libres para "reuniones" y otras prebendas que sencillamente no trabajan porque "sus obligaciones sindicales" les ocupan todo el tiempo. Es decir, pagamos a funcionarios públicos para que vivan del relajo. Algunos convenios conceden varias pagas extras al año, además de las reglamentarias, por ejemplo, antes de salir de vacaciones, al inicio de la feria de la localidad o similar; otros, incluyen hasta canasta de Navidad. Algunos mas, protegen tanto al asociado que incluso obliga a pagarle aunque esté en prisión, no importa que el delito cometido sea gravísimo, y a la salida (si esta se produce antes de tres años) es reincorporado a su puesto de trabajo. De esa forma, el ciudadano honrado que trabaja mantiene a extorsionistas vividores del sindicalismo y tiene que soportar, en puestos públicos, a criminales condenados, porque así está acordado en el pacto en cuestión.
Determinados acuerdos también contemplan asistencia médica gratuita -que no sea en el IGSS, ¡por supuesto!-, pago de medicamentos, reconocimientos periódicos en ciertas especialidades médicas, dinero para organizar juegos deportivos, oficinas para sus reuniones y un etcétera imposible de incluir en este espacio. Por si fuera poco, exigen que terrenos municipales sean usado para construir viviendas -para los del sindicado !claro está!- y tener fácil acceso a ellas, utilizando la propiedad pública en beneficio propio por medio de la coacción. Los directores, alcaldes o jefes de esas instituciones públicas, como buscan la "tranquilidad", la reelección o incluso llevarse una tajada de todo eso, acceden gustosamente en "beneficio de los trabajadores" a tales mamarrachadas y permiten con su actitud irresponsable (o interesada) la creación y consolidación de grupos de presión con vocación delincuencial. El resto de ciudadanos ni nos enteramos mientras esos agitadores promueven el discurso tradicional asociado a la oligarquía, los derechos del trabajador y la lucha sindical, alentando manifestaciones, agresiones y privilegios. No hay país que soporte eso, ni dinero capaz de financiarlo, razón por la que toda esa calaña viven del escándalo, de la ayuda internacional o de prebendas que logran gritando, coaccionando y acordando esos pactos con el mayor grado de secretismo y silencio para evitar ser evaluados y conocer cuánto nos cuesta el empleado público canalla, que no son todos.
Esta es la realidad que vivimos. No es viable un país sin ley de servicio civil que promueva la capacidad y ponga orden en esos robos que ciertos grupos promueven y otros consienten bajo lemas trasnochados e ideologías fracasadas. Es hora de poner en su sitio a quienes roban, financian o colaboran. Sean sindicalistas, políticos, vividores de ONG,s, activistas "estudiantiles" anónimos o ideólogos con pasaporte diplomático que apoyan esos desmanes con dinero público, sin olvidar a parásitos de organismos internacionales que lo sustentan con su discurso oficial. ¡Al carajo con todos ellos, aquí ayuda el que no jode! Seamos libres de una vez y tengamos el valor de denunciarlos y de enfrentarlos.
Mientras el gobierno y la ciudadanía promueven un debate sobre el uso eficiente de los fondos públicos, la carga tributaria y la trasparencia, grupos sindicales inescrupulosos negocian y firman convenios colectivos que no soportan una mínima lectura crítica mas allá del chantaje. Si lee alguno, observará como determinadas instituciones públicas: puertos, organismo judicial, Congreso, ministerios, municipalidades, etc. suscriben pactos colectivos, -financiados por quienes pagamos impuestos- en condiciones abusivas e insoportables. Casi todos ellos observan un formato similar y recogen idénticas barbaridades. De entrada, los comités -es decir los dirigentes- suelen tener tal cantidad de permisos, días libres para "reuniones" y otras prebendas que sencillamente no trabajan porque "sus obligaciones sindicales" les ocupan todo el tiempo. Es decir, pagamos a funcionarios públicos para que vivan del relajo. Algunos convenios conceden varias pagas extras al año, además de las reglamentarias, por ejemplo, antes de salir de vacaciones, al inicio de la feria de la localidad o similar; otros, incluyen hasta canasta de Navidad. Algunos mas, protegen tanto al asociado que incluso obliga a pagarle aunque esté en prisión, no importa que el delito cometido sea gravísimo, y a la salida (si esta se produce antes de tres años) es reincorporado a su puesto de trabajo. De esa forma, el ciudadano honrado que trabaja mantiene a extorsionistas vividores del sindicalismo y tiene que soportar, en puestos públicos, a criminales condenados, porque así está acordado en el pacto en cuestión.
Determinados acuerdos también contemplan asistencia médica gratuita -que no sea en el IGSS, ¡por supuesto!-, pago de medicamentos, reconocimientos periódicos en ciertas especialidades médicas, dinero para organizar juegos deportivos, oficinas para sus reuniones y un etcétera imposible de incluir en este espacio. Por si fuera poco, exigen que terrenos municipales sean usado para construir viviendas -para los del sindicado !claro está!- y tener fácil acceso a ellas, utilizando la propiedad pública en beneficio propio por medio de la coacción. Los directores, alcaldes o jefes de esas instituciones públicas, como buscan la "tranquilidad", la reelección o incluso llevarse una tajada de todo eso, acceden gustosamente en "beneficio de los trabajadores" a tales mamarrachadas y permiten con su actitud irresponsable (o interesada) la creación y consolidación de grupos de presión con vocación delincuencial. El resto de ciudadanos ni nos enteramos mientras esos agitadores promueven el discurso tradicional asociado a la oligarquía, los derechos del trabajador y la lucha sindical, alentando manifestaciones, agresiones y privilegios. No hay país que soporte eso, ni dinero capaz de financiarlo, razón por la que toda esa calaña viven del escándalo, de la ayuda internacional o de prebendas que logran gritando, coaccionando y acordando esos pactos con el mayor grado de secretismo y silencio para evitar ser evaluados y conocer cuánto nos cuesta el empleado público canalla, que no son todos.
Esta es la realidad que vivimos. No es viable un país sin ley de servicio civil que promueva la capacidad y ponga orden en esos robos que ciertos grupos promueven y otros consienten bajo lemas trasnochados e ideologías fracasadas. Es hora de poner en su sitio a quienes roban, financian o colaboran. Sean sindicalistas, políticos, vividores de ONG,s, activistas "estudiantiles" anónimos o ideólogos con pasaporte diplomático que apoyan esos desmanes con dinero público, sin olvidar a parásitos de organismos internacionales que lo sustentan con su discurso oficial. ¡Al carajo con todos ellos, aquí ayuda el que no jode! Seamos libres de una vez y tengamos el valor de denunciarlos y de enfrentarlos.
lunes, 5 de marzo de 2012
¿Causas o consecuencias?
Las acciones humanas siempre tienen consecuencias
La propuesta de despenalizar las drogas -aún sin saber de qué se trata- ha generado grandes debates. Se comienza a oir razones y enfrentar lo que parecía un tema vedado y tabú. La propia iglesia católica -en voz de sus más altas autoridades- emitió opinión al respecto y, en cierta forma, destacó la decisión y responsabilidad del ser humano por encima de la presión e imposición de gobiernos. Se podría decir que estamos en el buen camino para hablar sobre este tema. Sin embargo, todavía se pueden escuchar argumentos insostenibles más allá del discurso interesado, repetitivo o moralista. Uno, es sobre el incremento del número de adictos. A tal efecto, existe en la web un interesante estudio del CATO INSTITUTE de cómo se redujo el consumo en Portugal tras la despenalización. Otro, se refiere al supuesto aumento de la violencia, cuando estudios como el del LATIN AMERICA WORKING GROUP (web) revelan que la violencia está asociada, precisamente, al ilegal narcotráfico, lo que permite concluir que su despenalización haría desaparecer el origen del problema. Algunos más, consideran que hay que tratar al drogadicto como un enfermo, lo que acarrearía un sistema de salud mucho más caro y eficaz que el existente. Eso sólo sería cierto caso de que efectivamente exista el incremento de consumidores y se acepte que el sistema de salud nacional debe correr con los gastos del “enfermo”, cuando ahora no lo hace con otros: alcohólicos, ludópatas, fumadores, adictos al sexo y algunos más. Pareciera que si el argumento es atender al “enfermo”, consecuentemente habría que atender a todos y no a unos pocos.
Hay quien está por la legalización del consumo, pero no de la producción ni de la distribución que son, con pocas dudas, los verdaderos generadores de violencia, de muertes y del encarecimiento del producto. Con sólo despenalizar una parte no se conseguiría mucho puesto que la droga seguiría teniendo altos costos, la red ilegal del transporte generando pingües beneficios y se producirían miles de muertes por el control clandestino. Parece más consecuente apostar por la despenalización de todo el proceso para evitar los problemas citados. Muchos se han estancado al intentar estudiar las causas del problema, en lugar de ver como reducir o hacer desaparecer las consecuencias. Las causas de por qué una persona consume drogas pueden ser infinitas e imposible de tabular porque obedecen al más profundo deseo o decisión de cada cual, que nadie conoce. Es por ello que estudios que consideran como detonante la pobreza, la marginalidad, la falta de educación o la desigualdad social, entre otros, yerran sustancialmente. Pretender, por medio de una encuesta local y parcial, determinar cual es la voluntad del consumidor mundial que pertenece a su esfera más privada es una hipótesis imposible de demostrar. Prueba de ello es que se consume en todos los países, estratos sociales, clases económicas, edades y sexos. Atacar “las causas” me parece un argumento débil (o interesado) porque se parte de una premisa falsa, cual es conocerlas. No obstante, entrarle a las consecuencias es mucho mas racional y real: bajarían los precios, incrementaría la calidad, se recaudarían más impuestos, se reduciría la criminalidad, los efectivos policiales y de inteligencia se dedicarían a otras cosas, las cárceles reducirían sus ingresados, etc. Ya hay medio siglo de fracasos estudiando las causas, encontremos la respuesta en las consecuencias. En todo caso me apunto a la cita de don Amable Sánchez: “La mejor prueba de respeto a los hombres es permitirles vivir y morir en paz”.
La propuesta de despenalizar las drogas -aún sin saber de qué se trata- ha generado grandes debates. Se comienza a oir razones y enfrentar lo que parecía un tema vedado y tabú. La propia iglesia católica -en voz de sus más altas autoridades- emitió opinión al respecto y, en cierta forma, destacó la decisión y responsabilidad del ser humano por encima de la presión e imposición de gobiernos. Se podría decir que estamos en el buen camino para hablar sobre este tema. Sin embargo, todavía se pueden escuchar argumentos insostenibles más allá del discurso interesado, repetitivo o moralista. Uno, es sobre el incremento del número de adictos. A tal efecto, existe en la web un interesante estudio del CATO INSTITUTE de cómo se redujo el consumo en Portugal tras la despenalización. Otro, se refiere al supuesto aumento de la violencia, cuando estudios como el del LATIN AMERICA WORKING GROUP (web) revelan que la violencia está asociada, precisamente, al ilegal narcotráfico, lo que permite concluir que su despenalización haría desaparecer el origen del problema. Algunos más, consideran que hay que tratar al drogadicto como un enfermo, lo que acarrearía un sistema de salud mucho más caro y eficaz que el existente. Eso sólo sería cierto caso de que efectivamente exista el incremento de consumidores y se acepte que el sistema de salud nacional debe correr con los gastos del “enfermo”, cuando ahora no lo hace con otros: alcohólicos, ludópatas, fumadores, adictos al sexo y algunos más. Pareciera que si el argumento es atender al “enfermo”, consecuentemente habría que atender a todos y no a unos pocos.
Hay quien está por la legalización del consumo, pero no de la producción ni de la distribución que son, con pocas dudas, los verdaderos generadores de violencia, de muertes y del encarecimiento del producto. Con sólo despenalizar una parte no se conseguiría mucho puesto que la droga seguiría teniendo altos costos, la red ilegal del transporte generando pingües beneficios y se producirían miles de muertes por el control clandestino. Parece más consecuente apostar por la despenalización de todo el proceso para evitar los problemas citados. Muchos se han estancado al intentar estudiar las causas del problema, en lugar de ver como reducir o hacer desaparecer las consecuencias. Las causas de por qué una persona consume drogas pueden ser infinitas e imposible de tabular porque obedecen al más profundo deseo o decisión de cada cual, que nadie conoce. Es por ello que estudios que consideran como detonante la pobreza, la marginalidad, la falta de educación o la desigualdad social, entre otros, yerran sustancialmente. Pretender, por medio de una encuesta local y parcial, determinar cual es la voluntad del consumidor mundial que pertenece a su esfera más privada es una hipótesis imposible de demostrar. Prueba de ello es que se consume en todos los países, estratos sociales, clases económicas, edades y sexos. Atacar “las causas” me parece un argumento débil (o interesado) porque se parte de una premisa falsa, cual es conocerlas. No obstante, entrarle a las consecuencias es mucho mas racional y real: bajarían los precios, incrementaría la calidad, se recaudarían más impuestos, se reduciría la criminalidad, los efectivos policiales y de inteligencia se dedicarían a otras cosas, las cárceles reducirían sus ingresados, etc. Ya hay medio siglo de fracasos estudiando las causas, encontremos la respuesta en las consecuencias. En todo caso me apunto a la cita de don Amable Sánchez: “La mejor prueba de respeto a los hombres es permitirles vivir y morir en paz”.
lunes, 27 de febrero de 2012
Partidos y parásitos
Es responsabilidad ciudadana, y de nadie más, prescindir de los malos políticos
Con el inicio del año, el nuevo gobierno y las intenciones de cada cual, se ha perdido la perspectiva y olvidado debates de finales de 2011. En aquel entonces se hablaba -por parte de algunos crédulos- del liderazgo de Sandra Torres o de las posibilidades de futuro de Manuel Baldizón, ambos desaparecidos hoy de la arena pública. La hecatombe de la UNE, manifiesta con la salida de casi todos los diputados y particularmente de dos personajes fieles a la ex, revela que hay partidos y organizaciones construidas - con fines realmente preocupantes- en torno a ambiciosos personajes. Lección que debería servir para promover el necesario cambio y no llegar a 2015 con la misma maraña electoral ni con idénticos trepadores en el juego.
En el vecino El Salvador se debate la propuesta de elección directa de diputados -antes fue en Honduras- y aquí deberíamos comenzar a exigirla, de manera que se le ponga fin a los habituales sinvergüenzas. Algunos quieren mantener el sistema porque posibilita la corrupción. No hay otro argumento racional. El alto grado de transfuguismo permite inferir el precio al que se venden algunos y los valores que manejan. Las contrataciones masivas de personal “auxiliar” en el Congreso -a precios muy superiores a los del mercado- son el pago de favores y la forma rentista y mercantilista con la que se manejan. El despilfarro de dinero público en viajes, festejos, regalos o fondo rotativos, es otro indicador de su actuar y del fin último de un colectivo que se autoprotege y no se denuncia entre ellos. Como ciudadanos que pagamos todas esas bacanales, es preciso tomar las riendas del tema y proponer (e implementar) la elección de los diputados con listas abiertas, independientemente del partido al que estén adscritos, así como suspender a aquel que se cambie a otro partido mientras deba responder a sus electores por la formación que fue electo. Con ello el votante -el que tiene y delega el poder- podría castigar directa y puntualmente a quienes actúan de forma deshonrosa y el acceso al Congreso se haría en función de una designación directa y no a través de la compra de la plaza, sea esta aportando fondos económicos, votantes, privilegios, influencia o cualquier otra.
Esta claro que el “liderazgo” no se discute ni se configura dentro de los partidos. No hay discusión interna. Sandra Torres imponía condiciones cuando tenía poder (¡así le ha ido!); Baldizón funcionaba de idéntica manera (¡así le va!). Arzú impuso a su esposa para una candidatura estéril y pueril (¡así le irá!), y se descubre que cada voto del Unionismo ha salido por un ojo de la cara (el más alto de toda la campaña), aunque como es subvencionado con dinero público a los déspotas que manejan esas situaciones les importa un soberano bledo. Todo les va bien, mientras sigan viviendo del cuento y ejerciendo un autoritarismo que para nada responde a los parámetros republicanos (democráticos dirían algunos) propios de la organización política que tenemos. Dejemos la frágil memoria a un lado y emprendamos el camino necesario -imperativo- del cambio para que este choteo de congresista, políticos aprovechados y otros vividores del sistema sea una historia que contar a nuestros nietos y de preferencia, todavía, a nuestros hijos. No podemos seguir con este modelo de privilegios y de manoseo indiscriminado de dinero publico sin que quienes lo sustentan y permiten no estén en la cárcel, delante de un juez o fuera de la política.
Con el inicio del año, el nuevo gobierno y las intenciones de cada cual, se ha perdido la perspectiva y olvidado debates de finales de 2011. En aquel entonces se hablaba -por parte de algunos crédulos- del liderazgo de Sandra Torres o de las posibilidades de futuro de Manuel Baldizón, ambos desaparecidos hoy de la arena pública. La hecatombe de la UNE, manifiesta con la salida de casi todos los diputados y particularmente de dos personajes fieles a la ex, revela que hay partidos y organizaciones construidas - con fines realmente preocupantes- en torno a ambiciosos personajes. Lección que debería servir para promover el necesario cambio y no llegar a 2015 con la misma maraña electoral ni con idénticos trepadores en el juego.
En el vecino El Salvador se debate la propuesta de elección directa de diputados -antes fue en Honduras- y aquí deberíamos comenzar a exigirla, de manera que se le ponga fin a los habituales sinvergüenzas. Algunos quieren mantener el sistema porque posibilita la corrupción. No hay otro argumento racional. El alto grado de transfuguismo permite inferir el precio al que se venden algunos y los valores que manejan. Las contrataciones masivas de personal “auxiliar” en el Congreso -a precios muy superiores a los del mercado- son el pago de favores y la forma rentista y mercantilista con la que se manejan. El despilfarro de dinero público en viajes, festejos, regalos o fondo rotativos, es otro indicador de su actuar y del fin último de un colectivo que se autoprotege y no se denuncia entre ellos. Como ciudadanos que pagamos todas esas bacanales, es preciso tomar las riendas del tema y proponer (e implementar) la elección de los diputados con listas abiertas, independientemente del partido al que estén adscritos, así como suspender a aquel que se cambie a otro partido mientras deba responder a sus electores por la formación que fue electo. Con ello el votante -el que tiene y delega el poder- podría castigar directa y puntualmente a quienes actúan de forma deshonrosa y el acceso al Congreso se haría en función de una designación directa y no a través de la compra de la plaza, sea esta aportando fondos económicos, votantes, privilegios, influencia o cualquier otra.
Esta claro que el “liderazgo” no se discute ni se configura dentro de los partidos. No hay discusión interna. Sandra Torres imponía condiciones cuando tenía poder (¡así le ha ido!); Baldizón funcionaba de idéntica manera (¡así le va!). Arzú impuso a su esposa para una candidatura estéril y pueril (¡así le irá!), y se descubre que cada voto del Unionismo ha salido por un ojo de la cara (el más alto de toda la campaña), aunque como es subvencionado con dinero público a los déspotas que manejan esas situaciones les importa un soberano bledo. Todo les va bien, mientras sigan viviendo del cuento y ejerciendo un autoritarismo que para nada responde a los parámetros republicanos (democráticos dirían algunos) propios de la organización política que tenemos. Dejemos la frágil memoria a un lado y emprendamos el camino necesario -imperativo- del cambio para que este choteo de congresista, políticos aprovechados y otros vividores del sistema sea una historia que contar a nuestros nietos y de preferencia, todavía, a nuestros hijos. No podemos seguir con este modelo de privilegios y de manoseo indiscriminado de dinero publico sin que quienes lo sustentan y permiten no estén en la cárcel, delante de un juez o fuera de la política.
lunes, 20 de febrero de 2012
Urgente e importante
Si se dedica mucho tiempo a lo urgente, nunca se llegará a realizar lo importante
Con apenas unas pocas discusiones aprobaron -de urgencia nacional- la ley de actualización tributaria, por medio de un enredado proceso que permite sancionar una norma y, una vez hecho, continuar discutiendo como redactar las enmiendas presentadas, lo que obliga a preguntarse: ¡entonces, qué fue lo que aprobaron? Entender así la política es únicamente comprensible para quienes manejan intereses burdos y escondidos. En todo caso, cuando quede claro lo que finalmente acordaron, seguramente los que pagamos impuestos -que no somos todos- deberemos pagar mas, algo que desde ahora está fuera de duda. Sin embargo, hay ciertas cosillas que este gobierno -con las prisas de la urgencia- está dejando en el tintero de la importancia y que deberían haber ido asociadas e incluidas en ese “renovado” paquete fiscal. A pesar de proyectar una “mejor” (léase más alta) recaudación, no es suficiente para cubrir el agujero del desfinanciado presupuesto vigente ni tampoco parta reducir la alta deuda hasta ahora contraída, por lo que seguiremos igual de mal y sin arreglar el problema. Las leyes asociadas al enriquecimiento ilícito no fueron aprobadas, lo que permitirá a ladrones y otros delincuentes -muchos de ellos en la política o en su entorno como todos sabemos- continuar haciendo negocios a pesar de que nos saquen más a quienes honradamente trabajamos y cumplimos con nuestras obligaciones fiscales. La tercera, es que la realidad de pagar más -quienes lo hacemos- contrasta con la por ahora presunción de en cuánto reducirán los gastos del gobierno, cómo los optimizarán o en qué cantidad limitarán los sustanciales montos que van a parar, por ejemplo, a empresarios de buses y otros colectivos de privilegiados (sindicatos gritones como el magisterial incluidos). Se quedaron en desconocidos buenos propósitos respecto de la efectividad, que era su parte del “trato” y nada garantiza que finalmente cumplan. Un botón de muestra: la página de trasparencia del Congreso (fondo rotativo) quedó “congelada” en diciembre 2011. Esta nueva administración ha sido incapaz, por ahora, de subir la liquidación de enero 2012, a pesar de enarbolar la bandera de la claridad e imponerle a la ciudadanía una mayor carga impositiva. Otro, el contrato de proveedores de medicinas, pendiente desde…. siempre.
A la mencionada ley le faltan algunos anexos. Duras sanciones para el enriquecimiento ilícito, disminución del gasto gubernamental, publicidad de los que hacen, eficiencia con el actual presupuesto, prohibición de gasta más de lo que se ingresa y trasparencia y reducción de la ayuda a sectores que se oponen al trasluz económico de su gestión con dinero público, entre otros. Nada nuevo y que ahora, por cierto, implementan a fuego en Europa (y lo incluyen en alguna constitución) para evitar hundirse más de lo que están. El mensaje del gobierno pareciera estar mal elaborado y escondida lo que debería ser la prioridad. Olvidaron (o relegaron) lo importante: claridad en el gasto, eficiencia y ajuste del mismo a las posibilidades económicas del país, y se fueron por la vía cómoda: ¡que pague más quien ya paga!, un proyectil directo a la línea de flotación de futuros inversores aunque continuidad de la comodidad para sectores informales, privilegiados, evasores y mafiosos. Otros gobiernos tardaron algunos meses en desprestigiarse, esperemos que éste no se desinfle tan pronto ¡Quieren colaboración? Primero dar para luego recibir. Lo importante y urgente, en este caso, es que establezcan los pilares básicos sobre los que construir confianza: trasparencia y eficiencia. Las buenas intenciones, a lo sumo, dejarlas para empedrar el camino al infierno.
Con apenas unas pocas discusiones aprobaron -de urgencia nacional- la ley de actualización tributaria, por medio de un enredado proceso que permite sancionar una norma y, una vez hecho, continuar discutiendo como redactar las enmiendas presentadas, lo que obliga a preguntarse: ¡entonces, qué fue lo que aprobaron? Entender así la política es únicamente comprensible para quienes manejan intereses burdos y escondidos. En todo caso, cuando quede claro lo que finalmente acordaron, seguramente los que pagamos impuestos -que no somos todos- deberemos pagar mas, algo que desde ahora está fuera de duda. Sin embargo, hay ciertas cosillas que este gobierno -con las prisas de la urgencia- está dejando en el tintero de la importancia y que deberían haber ido asociadas e incluidas en ese “renovado” paquete fiscal. A pesar de proyectar una “mejor” (léase más alta) recaudación, no es suficiente para cubrir el agujero del desfinanciado presupuesto vigente ni tampoco parta reducir la alta deuda hasta ahora contraída, por lo que seguiremos igual de mal y sin arreglar el problema. Las leyes asociadas al enriquecimiento ilícito no fueron aprobadas, lo que permitirá a ladrones y otros delincuentes -muchos de ellos en la política o en su entorno como todos sabemos- continuar haciendo negocios a pesar de que nos saquen más a quienes honradamente trabajamos y cumplimos con nuestras obligaciones fiscales. La tercera, es que la realidad de pagar más -quienes lo hacemos- contrasta con la por ahora presunción de en cuánto reducirán los gastos del gobierno, cómo los optimizarán o en qué cantidad limitarán los sustanciales montos que van a parar, por ejemplo, a empresarios de buses y otros colectivos de privilegiados (sindicatos gritones como el magisterial incluidos). Se quedaron en desconocidos buenos propósitos respecto de la efectividad, que era su parte del “trato” y nada garantiza que finalmente cumplan. Un botón de muestra: la página de trasparencia del Congreso (fondo rotativo) quedó “congelada” en diciembre 2011. Esta nueva administración ha sido incapaz, por ahora, de subir la liquidación de enero 2012, a pesar de enarbolar la bandera de la claridad e imponerle a la ciudadanía una mayor carga impositiva. Otro, el contrato de proveedores de medicinas, pendiente desde…. siempre.
A la mencionada ley le faltan algunos anexos. Duras sanciones para el enriquecimiento ilícito, disminución del gasto gubernamental, publicidad de los que hacen, eficiencia con el actual presupuesto, prohibición de gasta más de lo que se ingresa y trasparencia y reducción de la ayuda a sectores que se oponen al trasluz económico de su gestión con dinero público, entre otros. Nada nuevo y que ahora, por cierto, implementan a fuego en Europa (y lo incluyen en alguna constitución) para evitar hundirse más de lo que están. El mensaje del gobierno pareciera estar mal elaborado y escondida lo que debería ser la prioridad. Olvidaron (o relegaron) lo importante: claridad en el gasto, eficiencia y ajuste del mismo a las posibilidades económicas del país, y se fueron por la vía cómoda: ¡que pague más quien ya paga!, un proyectil directo a la línea de flotación de futuros inversores aunque continuidad de la comodidad para sectores informales, privilegiados, evasores y mafiosos. Otros gobiernos tardaron algunos meses en desprestigiarse, esperemos que éste no se desinfle tan pronto ¡Quieren colaboración? Primero dar para luego recibir. Lo importante y urgente, en este caso, es que establezcan los pilares básicos sobre los que construir confianza: trasparencia y eficiencia. Las buenas intenciones, a lo sumo, dejarlas para empedrar el camino al infierno.
martes, 14 de febrero de 2012
Amores y desencantos
Las heridas que no se ven son las más profundas. W. Shakespeare
No tengo ni idea quien inventó el día del cariño, del amor o de la amistad, o todos junto para ser más inclusivo. No obstante, parece hermoso que una vez al año, por lo menos, se reflexione sobre tan nobles sentimientos. Hecho de menos, sin embargo, una meditación sobre el desamor -que propongo se haga con urgencia- puesto que aportaría mucho más que otras fútiles celebraciones. Sería una excelente jornada para recordar a papás irresponsables que -pasen o no pensión alimenticia a sus hijos- ignoran que la semana tiene siete días, que van de viaje con el colegio, necesitan útiles para hacer deberes, les gusta el cine y otros menesteres no incluidos en la cantidad que, incluso, algunos limitan, niegan o amenazan con retirar. También para las ex parejas que mezquinamente se resisten a conceder el divorcio con excusas y presiones de todo tipo, impidiendo que el otro pueda rehacer su vida o desconectarse de una vez por todas. A quienes amenazan a su “ex” de diferente forma -armas especialmente- e impiden que rehaga su vida porque no gusta de que conociera a tal o cual persona, hace caso a chismes de las malas lenguas (que las hay) o su estrechez mental no lo permite. No digamos de los (las) despreciables que levantan la mano o amenazan con hacerlo, sin importar a quien ni el porqué. Día para acordarse de los hijos que quedan desamparados o son atendidos únicamente hasta los 18 como si a partir de ese cumpleaños ya fueran autosuficientes, no tuvieran que cursar estudios universitarios o dispusiesen de recursos para hacer su propia vida, sin darse cuenta que generalmente siguen viviendo con la mamá y tienen gastos propios de su edad y condición. Como nadie se libra de esta realidad del desamor, es necesario también reflexionar sobre mujeres que se incluyen en el estereotipo de mamás abnegadas pero que son capaces de abandonar a su prole, desatenderla o incluso maltratarla haciéndole vivir situaciones difíciles de describir o cerrando los ojos a maridos violadores.
Prefiero hablar de amor. No obstante, se observa demasiado desamor hacia la pareja que comparte la vida, hacia los hijos o los amigos en general ¡Qué bueno celebrar¡ pero no dejemos de pensar en esas otras situaciones que las estadísticas reflejan mas graves de lo deseable en una sociedad que aspira a convivir en paz. Esto del desamor, termina siendo más importante que el propio amor que funciona solo y no necesita de celebración puesto que esta implícita en si mismo, lo que no ocurre con su antónimo. Mejor meditar un día sobre las causas y consecuencias de la falta de amor que frecuentemente se torna en rechazo, menosprecio y hasta odio. No se si habrá un indicador al respecto pero quizá si se elaborara apareceríamos en un puesto preocupante porque los casos conocidos, que afloran o te cuentan, son realmente patéticos. Tampoco es especifico de tal o cual colectivo, sino que se observa en todo grupo social. Por ello -ahora que se declara día de cualquier cosa- aprovecho para proclamar el “día del desamor y del desencuentro” como jornada de intensa reflexión para destruir malos hábitos. Cabeza y razón para el desamor, dejemos el corazón y la pasión para el amor. Quizá si se emplease la parte del cuerpo adecuada a cada momento, aforarían soluciones mucho menos hirientes. Para mientras, ¡feliz día!, de lo que cada quien "celebre".
No tengo ni idea quien inventó el día del cariño, del amor o de la amistad, o todos junto para ser más inclusivo. No obstante, parece hermoso que una vez al año, por lo menos, se reflexione sobre tan nobles sentimientos. Hecho de menos, sin embargo, una meditación sobre el desamor -que propongo se haga con urgencia- puesto que aportaría mucho más que otras fútiles celebraciones. Sería una excelente jornada para recordar a papás irresponsables que -pasen o no pensión alimenticia a sus hijos- ignoran que la semana tiene siete días, que van de viaje con el colegio, necesitan útiles para hacer deberes, les gusta el cine y otros menesteres no incluidos en la cantidad que, incluso, algunos limitan, niegan o amenazan con retirar. También para las ex parejas que mezquinamente se resisten a conceder el divorcio con excusas y presiones de todo tipo, impidiendo que el otro pueda rehacer su vida o desconectarse de una vez por todas. A quienes amenazan a su “ex” de diferente forma -armas especialmente- e impiden que rehaga su vida porque no gusta de que conociera a tal o cual persona, hace caso a chismes de las malas lenguas (que las hay) o su estrechez mental no lo permite. No digamos de los (las) despreciables que levantan la mano o amenazan con hacerlo, sin importar a quien ni el porqué. Día para acordarse de los hijos que quedan desamparados o son atendidos únicamente hasta los 18 como si a partir de ese cumpleaños ya fueran autosuficientes, no tuvieran que cursar estudios universitarios o dispusiesen de recursos para hacer su propia vida, sin darse cuenta que generalmente siguen viviendo con la mamá y tienen gastos propios de su edad y condición. Como nadie se libra de esta realidad del desamor, es necesario también reflexionar sobre mujeres que se incluyen en el estereotipo de mamás abnegadas pero que son capaces de abandonar a su prole, desatenderla o incluso maltratarla haciéndole vivir situaciones difíciles de describir o cerrando los ojos a maridos violadores.
Prefiero hablar de amor. No obstante, se observa demasiado desamor hacia la pareja que comparte la vida, hacia los hijos o los amigos en general ¡Qué bueno celebrar¡ pero no dejemos de pensar en esas otras situaciones que las estadísticas reflejan mas graves de lo deseable en una sociedad que aspira a convivir en paz. Esto del desamor, termina siendo más importante que el propio amor que funciona solo y no necesita de celebración puesto que esta implícita en si mismo, lo que no ocurre con su antónimo. Mejor meditar un día sobre las causas y consecuencias de la falta de amor que frecuentemente se torna en rechazo, menosprecio y hasta odio. No se si habrá un indicador al respecto pero quizá si se elaborara apareceríamos en un puesto preocupante porque los casos conocidos, que afloran o te cuentan, son realmente patéticos. Tampoco es especifico de tal o cual colectivo, sino que se observa en todo grupo social. Por ello -ahora que se declara día de cualquier cosa- aprovecho para proclamar el “día del desamor y del desencuentro” como jornada de intensa reflexión para destruir malos hábitos. Cabeza y razón para el desamor, dejemos el corazón y la pasión para el amor. Quizá si se emplease la parte del cuerpo adecuada a cada momento, aforarían soluciones mucho menos hirientes. Para mientras, ¡feliz día!, de lo que cada quien "celebre".
lunes, 6 de febrero de 2012
Por aquí...., y por allá
Las comparaciones suelen ser odiosas, pero en ocasiones necesarias.
Aquí se procesa al general Ríos Montt, mientras en España se hace lo propio con al juez Baltasar Garzón. Ambos casos con similitudes que deberían llamar a la reflexión. Allá hubo una guerra civil que duró tres años y causó un millón de muertos. Aquí un conflicto interno que permaneció por 36 años y provocó entre 47 mil y 250 mil víctimas (según el informe/libro que se lea). Los números sugieren que aquel fue más intenso por la concentración en el tiempo y porque provocó -al menos- entre cuatro y veinte veces más víctimas (según los datos elegidos).
Allí, gobiernos de corte socialista como el de Felipe González o el de Zapatero alternaron con otros de centro (UCD) o centro-derecha (PP) y generaron proyectos y cambios consensuados que todavía perduran, en orden a buscar un equilibrio que superara una inservible e interminable confrontación. Fue durante la pasada administración socialista que se procedió a encausar al juez Garzón por querer abrir una “memoria histórica” ignorando la Ley de Amnistía aprobada en 1977 -con personal sesgo y apreciable grado de prevaricación-, que es a fin de cuentas por lo que se le acusa. En España, mal que bien, se cerró una herida histórica y el país y su sistema no están dispuestos a que nadie -siguiendo lineamientos pagados por activistas inescrupulosos- abra aquello que costó mucho cicatrizar. Aquí, mientras tanto, ideólogos de la antigua guerrilla y los vividores tradicionales del conflicto (que no coinciden necesariamente con las víctimas) siguen insistiendo en aquello que les da de comer y de paso ocultan parte de la historia -que ahora se comienza a desvelar- de la que fueron responsables.
Casos similares se reprodujeron en varios países europeos en diferentes momentos histórico-políticos y también en otros latinoamericanos. En ambas regiones se actuó de igual forma. Allí se cerraron, acá siguen interesadamente abiertos como en Argentina y Chile, por poner botones de muestra. Las heridas no curarán mientras existan quienes reciben su paga mensual para provocar problemas y rascar el alma de las auténticas víctimas, en beneficio de un presente tumultuoso que únicamente interesa y favorece a esos alborotadores, maestros en fingir, lamentarse, tergiversas y promover continuamente violencia verbal, mediática o física ¿Legitimidad para reclamar?, por supuesto que si, pero teniendo claro que toda la población fue afectada y no solamente quienes enarbolan esa bandera de forma monopólica. Allá y acá han ocurrido cosas iguales y diferentes. Allí, gobernaron socialistas; aquí “social-demócratas”. Ahora gobierna el PP, como acá. España no ha permitido que nadie desentierre muertos en su propio beneficio ni destruya una paz que costó mucho lograr. Guatemala no termina de encontrar esa vía de cierre que permita avanzar más allá del horizonte inmediato y continuamente se ancla o retrocede. Allí no tuvieron cabida los vividores ni los recalcitrantes y se evidencio que en ambos bandos hubo asesinos y abusadores; aquí, los de siempre, no dejan de aparecer y presionar y siguen viviendo como en el monte, aunque ahora sea capitalinos burgueses que dejaron (aparentemente) de apoyar aquello que les sirvió y que generó muchos cadáveres de los que son responsables cómo cómplices o autores, aunque no quieran asumir ese adeudo físico o intelectual. Allá la justicia ha acometido la limpieza de su propia imagen; acá falta mucho jabón por emplear ¿Mejor o peor? Pues es cuestión de gustos, porque nunca llueve a gusto de todos, pero creo que las cuentas salen allí, más claras que aquí.
Aquí se procesa al general Ríos Montt, mientras en España se hace lo propio con al juez Baltasar Garzón. Ambos casos con similitudes que deberían llamar a la reflexión. Allá hubo una guerra civil que duró tres años y causó un millón de muertos. Aquí un conflicto interno que permaneció por 36 años y provocó entre 47 mil y 250 mil víctimas (según el informe/libro que se lea). Los números sugieren que aquel fue más intenso por la concentración en el tiempo y porque provocó -al menos- entre cuatro y veinte veces más víctimas (según los datos elegidos).
Allí, gobiernos de corte socialista como el de Felipe González o el de Zapatero alternaron con otros de centro (UCD) o centro-derecha (PP) y generaron proyectos y cambios consensuados que todavía perduran, en orden a buscar un equilibrio que superara una inservible e interminable confrontación. Fue durante la pasada administración socialista que se procedió a encausar al juez Garzón por querer abrir una “memoria histórica” ignorando la Ley de Amnistía aprobada en 1977 -con personal sesgo y apreciable grado de prevaricación-, que es a fin de cuentas por lo que se le acusa. En España, mal que bien, se cerró una herida histórica y el país y su sistema no están dispuestos a que nadie -siguiendo lineamientos pagados por activistas inescrupulosos- abra aquello que costó mucho cicatrizar. Aquí, mientras tanto, ideólogos de la antigua guerrilla y los vividores tradicionales del conflicto (que no coinciden necesariamente con las víctimas) siguen insistiendo en aquello que les da de comer y de paso ocultan parte de la historia -que ahora se comienza a desvelar- de la que fueron responsables.
Casos similares se reprodujeron en varios países europeos en diferentes momentos histórico-políticos y también en otros latinoamericanos. En ambas regiones se actuó de igual forma. Allí se cerraron, acá siguen interesadamente abiertos como en Argentina y Chile, por poner botones de muestra. Las heridas no curarán mientras existan quienes reciben su paga mensual para provocar problemas y rascar el alma de las auténticas víctimas, en beneficio de un presente tumultuoso que únicamente interesa y favorece a esos alborotadores, maestros en fingir, lamentarse, tergiversas y promover continuamente violencia verbal, mediática o física ¿Legitimidad para reclamar?, por supuesto que si, pero teniendo claro que toda la población fue afectada y no solamente quienes enarbolan esa bandera de forma monopólica. Allá y acá han ocurrido cosas iguales y diferentes. Allí, gobernaron socialistas; aquí “social-demócratas”. Ahora gobierna el PP, como acá. España no ha permitido que nadie desentierre muertos en su propio beneficio ni destruya una paz que costó mucho lograr. Guatemala no termina de encontrar esa vía de cierre que permita avanzar más allá del horizonte inmediato y continuamente se ancla o retrocede. Allí no tuvieron cabida los vividores ni los recalcitrantes y se evidencio que en ambos bandos hubo asesinos y abusadores; aquí, los de siempre, no dejan de aparecer y presionar y siguen viviendo como en el monte, aunque ahora sea capitalinos burgueses que dejaron (aparentemente) de apoyar aquello que les sirvió y que generó muchos cadáveres de los que son responsables cómo cómplices o autores, aunque no quieran asumir ese adeudo físico o intelectual. Allá la justicia ha acometido la limpieza de su propia imagen; acá falta mucho jabón por emplear ¿Mejor o peor? Pues es cuestión de gustos, porque nunca llueve a gusto de todos, pero creo que las cuentas salen allí, más claras que aquí.
lunes, 30 de enero de 2012
Todopoderosa democracia
Je ne suis pour rien, je suis pour qu´on ne déraisonne (Galiani)
De tanto emplearla, la hemos prostituido. “Democracia”, una palabra que sustancialmente significa poco pero que queremos que abarque demasiado, aunque se ha quedado corta para englobar los anhelos político-sociales del ser humano. Su significado es multidimensional porque obedece a quien la pronuncia y su alcance no tiene horizonte definido porque imprecisa es su dimensión. Cualquiera la utiliza para sus propósitos sin que realmente quede claro a qué desea referirse, ni el interlocutor lo reclame. Se promueve un término chicloso, polisémico y amoldable a necesidades personales previamente determinadas que se ha terminado por degradar. Se sorprenderá al saber que la palabra democracia no aparece en muchas constituciones de América Latina y por supuesto no figura en la nuestra. En algunas, escasamente incluyen adjetivaciones como “democrático (a)” -en la mayoría no llega a una decena de referencias (dos en la guatemalteca)- aunque no falta día que alguna ocurrente declaración política contenga referencias sobre como se ansía alcanzar un buen nivel de democracia. La parte, es decir, la toma de decisiones por mayoría, ha terminado por ocupar el “reino” del todo.
Si realiza la búsqueda sustituyendo el término por el de república, observará que en la mayoría de las constituciones se acerca o rebasa a la centena de referencias (la guatemalteca, la que más). Es decir, las pretensiones nacionales se sustentan en la república como sistema de organización y gestión política y no en la democracia ¿Por qué seguimos entonces con el mismo discurso cuando deberíamos aspirar a la mejor república posible? Es la república, a fin de cuentas, la que incluye la democracia como sistema de toma de decisiones, pero también el estado de derecho, el respeto a los derechos del individuo y otros valores que conforman esa noble pretensión que se ha vulgarizado y terminado por denominar -errónea o interesadamente- “democracia”. Se habla de democracia, de participación democrática, de democracia liberal, social-democracia o cualquier otra composición similar, sin definir qué es ni mucho menos que abarca, porque difícilmente incluye más de lo ya indicado. Olvidamos hablar de república que conlleva no sólo un modelo político más amplio y perfecto que incluye aquella otra, sino que también requiere de responsabilidad y mayor participación del ciudadano. Nos conformamos con las migajas de las formas y huimos o no queremos entender la esencia del fondo, quizá porque requiere implicarse y conforma un marco mucho reducido para maniobras políticas interesadas. A fin de cuentas, la “democracia” nos ha servido para presumir -o inventar- la “democracia islámica”, hablar de “democracia cubana” o terminar por aceptar que en Venezuela o en Nicaragua, también hay “democracia”. La estupidez de Galiani ha sido aceptada por el ciudadano analfabeta que escucha y repite sin llegar al fondo del asunto y olvida luchar por un sistema republicano donde se observen parámetros muchos más estrictos que garantizarían la vida en libertad. Hemos ridiculizado los asuntos públicos y al oír “democracia” caemos fulminados por el rayo de la sinrazón para doblegarnos a las explicaciones que políticos astutos hacen de la locución que moldean a su capricho e interés y justifican en el “pueblo”.
Es preciso despertar en un momento aún propicio y comenzar a hablar de lo que las constituciones contemplan profusamente: La República, cuyos valores y principios deben ser observados y puestos en marcha. De lo contrario, seremos -y Aristóteles lo anunció- aniquilados porque cada régimen contiene el germen de su propia destrucción. La desdeñada democracia, terminará por hundirnos en la dictadura ¡Viva la República!
De tanto emplearla, la hemos prostituido. “Democracia”, una palabra que sustancialmente significa poco pero que queremos que abarque demasiado, aunque se ha quedado corta para englobar los anhelos político-sociales del ser humano. Su significado es multidimensional porque obedece a quien la pronuncia y su alcance no tiene horizonte definido porque imprecisa es su dimensión. Cualquiera la utiliza para sus propósitos sin que realmente quede claro a qué desea referirse, ni el interlocutor lo reclame. Se promueve un término chicloso, polisémico y amoldable a necesidades personales previamente determinadas que se ha terminado por degradar. Se sorprenderá al saber que la palabra democracia no aparece en muchas constituciones de América Latina y por supuesto no figura en la nuestra. En algunas, escasamente incluyen adjetivaciones como “democrático (a)” -en la mayoría no llega a una decena de referencias (dos en la guatemalteca)- aunque no falta día que alguna ocurrente declaración política contenga referencias sobre como se ansía alcanzar un buen nivel de democracia. La parte, es decir, la toma de decisiones por mayoría, ha terminado por ocupar el “reino” del todo.
Si realiza la búsqueda sustituyendo el término por el de república, observará que en la mayoría de las constituciones se acerca o rebasa a la centena de referencias (la guatemalteca, la que más). Es decir, las pretensiones nacionales se sustentan en la república como sistema de organización y gestión política y no en la democracia ¿Por qué seguimos entonces con el mismo discurso cuando deberíamos aspirar a la mejor república posible? Es la república, a fin de cuentas, la que incluye la democracia como sistema de toma de decisiones, pero también el estado de derecho, el respeto a los derechos del individuo y otros valores que conforman esa noble pretensión que se ha vulgarizado y terminado por denominar -errónea o interesadamente- “democracia”. Se habla de democracia, de participación democrática, de democracia liberal, social-democracia o cualquier otra composición similar, sin definir qué es ni mucho menos que abarca, porque difícilmente incluye más de lo ya indicado. Olvidamos hablar de república que conlleva no sólo un modelo político más amplio y perfecto que incluye aquella otra, sino que también requiere de responsabilidad y mayor participación del ciudadano. Nos conformamos con las migajas de las formas y huimos o no queremos entender la esencia del fondo, quizá porque requiere implicarse y conforma un marco mucho reducido para maniobras políticas interesadas. A fin de cuentas, la “democracia” nos ha servido para presumir -o inventar- la “democracia islámica”, hablar de “democracia cubana” o terminar por aceptar que en Venezuela o en Nicaragua, también hay “democracia”. La estupidez de Galiani ha sido aceptada por el ciudadano analfabeta que escucha y repite sin llegar al fondo del asunto y olvida luchar por un sistema republicano donde se observen parámetros muchos más estrictos que garantizarían la vida en libertad. Hemos ridiculizado los asuntos públicos y al oír “democracia” caemos fulminados por el rayo de la sinrazón para doblegarnos a las explicaciones que políticos astutos hacen de la locución que moldean a su capricho e interés y justifican en el “pueblo”.
Es preciso despertar en un momento aún propicio y comenzar a hablar de lo que las constituciones contemplan profusamente: La República, cuyos valores y principios deben ser observados y puestos en marcha. De lo contrario, seremos -y Aristóteles lo anunció- aniquilados porque cada régimen contiene el germen de su propia destrucción. La desdeñada democracia, terminará por hundirnos en la dictadura ¡Viva la República!
lunes, 23 de enero de 2012
Reescribiendo la historia
Cierto: quien no conoce la verdadera historia está condenado a repetirla
Las denuncias contra presuntos ex guerrilleros y otros señalados de cómplices o colaboradores no son sucesos aislados. Hay que agregar, al menos, otros cuatro hechos relevantes y concurrentes. Uno, el estrepitoso fracaso electoral (por segunda vez) de una persona considerada, hasta entonces, como referente externo y de atención de la prensa internacional: Rigoberta Menchú. Otro, el desastre electoral de las coaliciones y propuestas de izquierda que apenas consiguieron votos. El tercero, el triunfo contundente de un ex militar para ocupar la presidencia de la República y que además cuenta con enormes expectativas ciudadanas sobre una gestión pública que se visualiza esperanzadora y, por último, la descomposición de la UNE y la espantada de sus cuadros más significativos. Por ello, desde hace unos meses la prensa internacional -y la ciudadanía del país- comenzó a buscar otros referentes de opinión como alternativa a los habituales que acostumbraban a monopolizar ciertos medios. Cuesta, sobre todo desde fuera, comprender lo que está ocurriendo y fácilmente se desorientan al comprobar que aquellos a quienes entrevistaban y emitían opiniones “cualificadas” sobre lo que ocurría en el país, tienen realmente muy poca representatividad y, por el contrario, a quienes acusaban, culpaban e intentaban procesar, resultan democráticamente elegidos como autoridades. Esa contradicción, entre una “verdad” fabricada y la realidad contrastada, requiere unos minutos de reflexión.
La historia del país -tradicionalmente secuestrada- comienza a reescribirse de forma diferente a la usual. Se evidencia que las cosas no fueron como algunos dijeron por años o, al menos, hay una versión sustancialmente diferente. Aparecen libros de historia y sociología que cuestionan el Informe de Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) y reducen sustancialmente cifras que figuran en aquel o presentan hechos que no se incluyeron. Personajes conocidos y encumbrados, son ahora cuestionados por su participación en uno de los bandos combatientes, por mentir o exagerar cuando escribieron o por difundir datos irreales o inventados sobre algunos aspectos del conflicto interno. Se demuestra -porque la democracia lo permite- que no son políticamente aceptados y aquella URNG (y sus socios) que dilató por 36 años el enfrentamiento, apenas consiguió votos para colocar a un diputado en el Congreso. En resumen, se presenta una nueva y desconocida cara de aquella moneda que interesadamente se quiso mantener mostrando únicamente el escudo, obviando una sustancial parte de la misma. Ahora, la ciudadanía y los medios de comunicación extranjeros, se preguntan sobre lo que está pasando y les cuesta interpretar unos hechos que, por otra parte, se han convertido en el detonador de un necesario cambio. Los de siempre dicen que es preciso “recuperar la memoria histórica” y eso es exactamente lo que está ocurriendo, pero no están dispuestos a aceptarla tal cual se manifiesta y pretenden seguir a toda costa relatándola como acostumbraban a pregonar y no como realmente fue. Esta catarsis ya se hizo en otros países de post conflicto, aunque aquí llega un tanto retrasada producto del freno de ciertas ONG,s y personajes -denunciados en el primer mensaje presidencial- que prefieren permanecer con privilegios de opinión y salarios de la ayuda internacional a enfrentar la verdad que dicen buscar. Son tiempos de cambio, de transparencia, de enfrentar las cosas como realmente sucedieron y de comprender que fue algo que afectó a todos. Esperemos que quienes acapararon y encadenaron la verdad por demasiado tiempo, tengan ahora la capacidad crítica de aceptar una situación distinta y contribuyan a buscar esa fórmula reconciliadora tan necesaria en el país.
A CONTINUACIÓN AGREGO ......un testimonio de alguien que vivió masacres de la guerrilla...
Las denuncias contra presuntos ex guerrilleros y otros señalados de cómplices o colaboradores no son sucesos aislados. Hay que agregar, al menos, otros cuatro hechos relevantes y concurrentes. Uno, el estrepitoso fracaso electoral (por segunda vez) de una persona considerada, hasta entonces, como referente externo y de atención de la prensa internacional: Rigoberta Menchú. Otro, el desastre electoral de las coaliciones y propuestas de izquierda que apenas consiguieron votos. El tercero, el triunfo contundente de un ex militar para ocupar la presidencia de la República y que además cuenta con enormes expectativas ciudadanas sobre una gestión pública que se visualiza esperanzadora y, por último, la descomposición de la UNE y la espantada de sus cuadros más significativos. Por ello, desde hace unos meses la prensa internacional -y la ciudadanía del país- comenzó a buscar otros referentes de opinión como alternativa a los habituales que acostumbraban a monopolizar ciertos medios. Cuesta, sobre todo desde fuera, comprender lo que está ocurriendo y fácilmente se desorientan al comprobar que aquellos a quienes entrevistaban y emitían opiniones “cualificadas” sobre lo que ocurría en el país, tienen realmente muy poca representatividad y, por el contrario, a quienes acusaban, culpaban e intentaban procesar, resultan democráticamente elegidos como autoridades. Esa contradicción, entre una “verdad” fabricada y la realidad contrastada, requiere unos minutos de reflexión.
La historia del país -tradicionalmente secuestrada- comienza a reescribirse de forma diferente a la usual. Se evidencia que las cosas no fueron como algunos dijeron por años o, al menos, hay una versión sustancialmente diferente. Aparecen libros de historia y sociología que cuestionan el Informe de Recuperación de la Memoria Histórica (REMHI) y reducen sustancialmente cifras que figuran en aquel o presentan hechos que no se incluyeron. Personajes conocidos y encumbrados, son ahora cuestionados por su participación en uno de los bandos combatientes, por mentir o exagerar cuando escribieron o por difundir datos irreales o inventados sobre algunos aspectos del conflicto interno. Se demuestra -porque la democracia lo permite- que no son políticamente aceptados y aquella URNG (y sus socios) que dilató por 36 años el enfrentamiento, apenas consiguió votos para colocar a un diputado en el Congreso. En resumen, se presenta una nueva y desconocida cara de aquella moneda que interesadamente se quiso mantener mostrando únicamente el escudo, obviando una sustancial parte de la misma. Ahora, la ciudadanía y los medios de comunicación extranjeros, se preguntan sobre lo que está pasando y les cuesta interpretar unos hechos que, por otra parte, se han convertido en el detonador de un necesario cambio. Los de siempre dicen que es preciso “recuperar la memoria histórica” y eso es exactamente lo que está ocurriendo, pero no están dispuestos a aceptarla tal cual se manifiesta y pretenden seguir a toda costa relatándola como acostumbraban a pregonar y no como realmente fue. Esta catarsis ya se hizo en otros países de post conflicto, aunque aquí llega un tanto retrasada producto del freno de ciertas ONG,s y personajes -denunciados en el primer mensaje presidencial- que prefieren permanecer con privilegios de opinión y salarios de la ayuda internacional a enfrentar la verdad que dicen buscar. Son tiempos de cambio, de transparencia, de enfrentar las cosas como realmente sucedieron y de comprender que fue algo que afectó a todos. Esperemos que quienes acapararon y encadenaron la verdad por demasiado tiempo, tengan ahora la capacidad crítica de aceptar una situación distinta y contribuyan a buscar esa fórmula reconciliadora tan necesaria en el país.
A CONTINUACIÓN AGREGO ......un testimonio de alguien que vivió masacres de la guerrilla...
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