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lunes, 9 de octubre de 2017

El ocaso del rey sol

La justicia muestra sobradas evidencias de delitos cometidos por Arzú  

La sustentada acusación al señor Arzú por la justicia nacional evidencia nuevamente el sistema cooptado por políticos mañosos. Se comenzó por Vivar, se siguió con Medrano y ahora el capitalino, aunque queda espacio para otros que se las llevan de inmaculados y hasta organizan eventos de apoyo.
La reacción del alcalde Arzú fue patética, deleznable y desbordante de ese rancio autoritarismo que destila habitualmente. Se apersonó en la sala de conferencias del MP para “tomar la palabra” olvidando que meses atrás la justicia, a la que huía, se la dio por largos meses sin que le diera la gana de hacer uso de ella. Nada como ajustar el termómetro temperamental al nivel que uno quiere, y justificarlo.
Sus empleados -obligados a reírle las gracias- lo acuerparon en la Muni cantando el canto himno nacional para dejar sentada la frase de Johnson: El patriotismo es el último refugio del canalla, y delinear los principios de lucha sobre la base de que “somos nacionales y queremos soberanía e independencia” ¡Claro!, para delinquir o impedir que se investigue.
Don Álvaro contribuyó al golpe de estado que dice querer evitar, al desdeñar la justicia y asumir que de lo que se le señala: financiamiento electoral ilícito y peculado por sustracción, “está justificado” porque él lo hizo. Teniendo en cuenta que Arzú se cree en la posesión de la verdad absoluta y de la autoridad divina, es evidente que lleva razón en sus oníricos sueños. Cierto entorno nacional: narcos, crimen organizado, políticos corruptos, alcaldes de la misma calaña y vividores del cuento y de las redes, alaban la testosterona del don y acuden a las “neuronas testiculares” para acuerpar tan insigne forma de pensar ¡Normal en un país en el que se lee poco y se opina mucho!
La justicia -soberana y nacional- muestra sobradas evidencias de delitos cometidos por Arzú y él, tan patriotero y nacionalista, no está dispuesto a que se cuestione “lo que hizo y volvería a hacer”, que es como justificó su acción en las plazas fantasmas, sin aclarar que el dinero que gato no es suyo sino nuestro. Nada como una cita bíblica diaria, darse golpes de pecho o mostrar ficticia compasión, mientras con la otra mano -la que no se entera de lo que hace la primera- promueve costumbres propias de absolutismos de antaño ¡Simpático el alcalde!, pero escasa su capacidad de reflexión.
Aquí no hay persecución selectiva -más allá de que se “selecciona” a posibles criminales- ni injerencia extranjera o gansadas similares. Ocurre que se revela con toda crudeza cómo se han estado haciendo las cosas por años y además de dar asco, resulta que está castigado en el Código Penal. Don Álvaro que presume de ser bachiller, parece que nunca tomó clases sobre independencia de poderes, Estado de Derecho o democracia, a pesar de ser ya mayor y haberle dado tiempo. Se le olvida igualmente que la ciudadanía, a quien se debe, lo puede declarar “no grato” a él y eso de “me han votado” no es un cheque en blanco en democracia.

Ha sido señalado de serios delitos y debe explicaciones y dejar que la justicia investigue. No manche el himno nacional refugiándose en él, no desdeñe a quienes hacen su trabajo y descubren sus trampas, no utilice a funcionario municipales para que le acuerpen. Vaya asimilando que debe someterse a la justicia y no se deslumbre usted mismo con esa imagen de rey sol, porque a lo único que llega es a Príncipe de la tinieblas.

Imagine……..

Imagina a todo el mundo viviendo el día a día ….. (J. Lennon) 

En una de esas salas de interrogatorio policial que se ven en las películas, están sentados a la par, amigablemente y con un café, dos personajes conocidos: Marlon Monroy, alias “El fantasma” y el mayor del Ejército de Guatemala Mynor Francisco Leonardo Cerón -su guardaespaldas- ambos extraditados por delitos de narcotráfico.
Cuentan que casi el 90% de la droga que ingresa a USA pasa por Guatemala, pero además cómo se ha consolidado últimamente una infraestructura de depósitos logísticos en el país. Uno de los dos confidentes indica que se almacena en fincas particulares e incluso en alguna instalación militar y señala, como responsables del entramado, a actores políticos locales. El otro agrega que hay una estructura a muy alto nivel que proporciona seguridad y resguarda la información e incluso cita a personas conocidas. Edward, el agente especial a cargo, concluye tras un buen rato que la situación representa una amenaza directa para USA y recomienda destruir esa red “quienquiera que caiga”. Perplejo por lo que oye, intuye que nos convertimos en objetivo político-policial de primer orden por afectar la seguridad norteamericana, algo que el agente de la DEA confirma por los gestos que aprecia en su rostro.
Deja el cuarto y sale a tomar aire. En la calle, posiciona mentalmente los últimos acontecimientos nacionales. Fue en abril que se produjo la detención del mayor Cerón, cuando coincidentemente aquellos cuatro diputados contrataron lobistas norteamericanos. También, cómo los hombres que rodean al Presidente son diputados y casualmente militares en retiro: Ovalle (huido), Melgar Padilla, Aragón, Galdámez y otros, y cómo el FCN promovió esos decretos que modificaban el código penal, los mismos que por presión ciudadana tuvieron que “desaprobarse” al día siguiente. También viene a su memoria la orden de extradición por narcotráfico contra Rosana Baldetti y López Bonilla.
Recuerda la visita del presidente a New York para quejarse del comisionado Velásquez y al regresar -de pronto y casi con nocturnidad- la declaración de no grato del jefe de la CICIG. El subsiguiente apoyo de un grupo de alcaldes -muchos de ellos señalados por diversas causas- liderados por Edwin Escobar y Álvaro Arzú, el nombramiento del junior Arzú en “misión especial” -cual 007- para hacer negocios con Sudamérica o la concesión por el Ejército, al hermano del alcalde Escobar, de la compra sobrevalorada de puentes Bailey ¡Qué coincidencias!, susurra entre dientes. Y mientras encaja los sucesos en aquel escenario, se le viene a la memoria el bono mensual de Q50.000 que recibía el Presidente del Ministerio de la Defensa y la reunión con ganaderos en la que lo apoyaron y pidieron la renuncia de ciertos funcionarios públicos. Las piezas del rompecabezas parecen encajar. De pronto interpreta ampliamente el contexto nacional y advierte que hasta ese instante no había armado toda la escena. La clave para resolver el puzle la había escuchado, en aquella sala color blanco hueso y deslumbrante luz artificial, de dos informantes que conocen perfectamente los entresijos, los detalles y los nombres de los protagonistas.
Despertó sudoroso y con el corazón palpitando fuertemente, por culpa de los gritos de manifestantes que por la calle se dirigían a la Plaza. Advirtió que había dormitado casi una hora. Se asomó a la ventana para ver la multitud desfilando y se preguntó si todos aquellos que exigían renuncias y protestaban contra la corrupción seguían peleando la coyuntura pero ignoraban el fondo y la estrategia del golpe que se avecinaba.

Cerró la ventana y encendió la TV. Era mejor distraerse que imaginar cosas absurdas.

lunes, 25 de septiembre de 2017

La calle, la plaza, el futuro

La juventud emerge y otras organizaciones exigen sus espacios
                     
El paro nacional terminó en manifestación multitudinaria perfectamente organizada y ejecutada. No se pareció a aquellas otras verdaderamente espontáneas de 2015 ni en la convocatoria ni mucho menos en los efectos residuales posteriores. Se diluyó con igual intensidad a como se activó, lo que denota esa “ausencia” de naturalidad y resalta la “planificación y conducción” de la misma. Se escucharon más voces y se vieron más organizaciones -algunas de cuestionada legitimidad- y tanto asistentes como no participantes en el evento, empujaron un lema que algunos no compartieron: no a la corrupción.
Superado el “calentón” ciudadano, producto de una clase política mafiosa y deleznable, quedan deberes por hacer. Similar indignación ocurrió en 1993 y 2015 y por falta de acciones adecuadas se repite, lo que denota la necesidad de atajar definitivamente a los sinvergüenzas. Como lo perfecto suele ser enemigo de lo bueno hay que proponer soluciones posibles. Algunos reclaman -con razón- la dimisión de los diputados que aprobaron los nefastos decretos, luego “desaprobados”. Sin embargo, no dicen que hacer con los que se ausentaron de la sesión ni muchos menos toman en cuenta que el perfil de la mayoría de los suplentes es tan poco brillante -además de faltos de honorabilidad- como el de los sujetos de sustitución, amén de otros problemas que se suscitarían por integrarse como independientes al haberse suspendido partidos como el PP y LIDER. Otros -junto con los anteriores o independientemente- reclaman la dimisión del Presidente pero a su vez objetan la llegada del Vicepresidente y manifiestan incertidumbre sobre quienes serían nombrados para relevar a ambos. Incógnitas que dan vida al dicho: el remedio puede ser peor que la enfermedad.
De esa cuenta, es mejor tomarse un tiempo de reflexión para entender que es “lo posible” y eso puede pasar por exigir -o forzar- la dimisión de diputados señalados por la justicia, con procesos abiertos y/o los jefes de bancada que son quienes aprobaron y alentaron los hechos que se critican, aunque el mensaje desde el Congreso parece ser: ¡aquí no ha pasado nada!, sigamos en lo nuestro ¡Grave error! Además, habrá que convocar a un diálogo para determinar la hoja de ruta pertinente que pasa por aprobar, al menos, cuatro leyes fundamentales: LEPP, servicio civil, reforma a la justicia y compra y contrataciones. Sin las dos primeras es imposible construir un sistema político eficaz porque la inexistente burocracia profesional deja espacios infinitos para el mercantilismo, la corrupción y el favoritismo, dominado y utilizado por sindicatos, políticos y mafiosos; la falta de reglas claras, una cancha en la que juegan con total impunidad.
¿Quiénes convocarán y se sentarán en la mesa? Esa es la pregunta del millón sin respuesta. Han aparecido nuevos actores, la dinámica es otra, la juventud emerge y ciertas organizaciones exigen espacios. Quizá haya que acudir a “notables” que supervisen el proceso, propongan acuerdos mínimos o establezcan objetivos. Y mientras se piensa en el reto que representa esta grave crisis, el Presidente elige, equivocadamente, "tirar p'alante" y hacer del suicido político su única salida ¡Lástima!

Es preciso utilizar cirugía invasiva para acabar con las viejas prácticas, salir de los desgastados y corruptos políticos, dejar a un lado el sistema patrimonialista y depredador y dar un salto adelante con prudencia y sin miedo. Puede que sea la última oportunidad, no caben viejas fórmulas y todos, sin excepción, tenemos que construir y adaptarnos al modelo por venir, o fenecer por incapacidad de acomodo a los tiempos que se avecinan. No nos engañemos y creamos que podemos seguir como antes.