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lunes, 28 de septiembre de 2020

Estado fallido o sociedad fracasada

Este país no deja de ser un avatar surrealista en el que nadie hace nada para todos quejarnos de todo

No somos un Estado fallido, a lo sumo un Estado frágil, y en ocasiones podríamos hablar incluso de un Estado fuerte y con potencialidad: poco endeudamiento, buena macroeconomía, población joven, variada biodiversidad, recursos naturales y pluralidad cultural ¡No hay problema!

Ahora bien, somos una sociedad fracasada que además nos quejamos más de la cuenta: la culpa es de la Conquista y de los españoles, discurso repetitivo y monólogo en la cabeza de muchos que obvian 200 años de autogestión.  Y quienes superan la traba, buscan culpables entre la clase política para condenar la corruptela a la que nos han llevado. Pareciera que nos dormimos -como la Blancanieves del cuento o el personaje de Monterroso- y despertamos, dos siglos después, para encontrar situaciones de las que estuvimos ausentes. Evocamos a Pilatos y nos lavamos las manos a la primera oportunidad. “Si no me acuerdo no pasó”, tarareamos inconscientemente en nuestra cabeza, y pretendemos escapar de esos demonios que nos aturden y confrontan con nosotros mismos al ver la organización social que hemos construido ¡Si, hemos, no han!

Los dictadores los pusieron otros y los presidentes de la era democrática fueron elegidos entre salvadoreños y mexicanos, porque no encuentro quien reconozca haber votado a cualquiera de los mandatarios de este país que están encausados, han sido procesados o condenados, que son la mayoría. También pareciera que los partidos políticos ganan elecciones con millón y medios de votos de saber quién, porque al día siguiente de tomar el poder inician las criticas promovidas por cualquier hijo de cristiano que use Twitter, Facebook, Instagram, Tinder o Tic Toc. Este país no deja de ser un avatar surrealista en el que nadie hace nada para todos quejarnos de todo. Eso si, callamos que pedimos trabajo por cuello, porque no queremos una ley de servicio civil; buscamos quien conozca al juez que lleva nuestro caso, pero antes intentamos un “acercamiento” -¡cómo me gusta esa palabra!- para explicarle nuestro problema; pagamos coimas para cobrar o que nos paguen, hacer obras o registrar medicamentos que luego vendemos a precios desorbitados o llamamos al amigo del amigo del vecino que tiene un compadre que todo lo arregla.

No cumplimos las leyes, porque no es necesario ya que nadie las cumple ¡Amén! Y en el mes patrio ponemos banderas nacionales en el carro, la casa, el trabajo o corremos portando la antorcha mientras nos desgañitamos en proclamar cuánto amamos a nuestra bella Guatemala, la tierra del quetzal, en la que muchos niños mueren de hambre o son sexualmente agredidos ¡Huy, eso no! ¿Y la deuda del Estado al IGSS?, eso que lo paguen otros. Pero al día siguiente, volvemos a las andadas del irrespeto sin consecuencias, el incumplimiento de la ley sin castigo o la crítica hacia otros porque no es mi culpa. La política la hacen los demás, no yo; las decisiones las toman otros, pero no cuentan conmigo; las leyes las hacen ellos, y a mi me marginan, así que señalamos por acción a los demás y silenciamos -para disimular- la cobarde omisión propia ¡Qué chispudos somos, y qué irresponsables!

Nuestros retoños -jóvenes e ilustrados- observan y aprenden, y salen los hijos de los aquellos con idénticas ínfulas y peroratas reivindicativas, autoritarias o del tipo que sea, ¡qué más da! Y así, con paso firme y decidido, marchamos hacia el precipicio -con tambor cuando nos dejan- mientras nos quejamos de que otros se han paseado en nuestra bella Guatemala ¡Porque yo no fui. Yo no!

¡Cómo me falta en la escritura poder mostrar bruscamente un dedo de la mano mientras dejo doblados los otros!


lunes, 21 de septiembre de 2020

Y tu, ¿cuántos años tienes?

El incierto valor del futuro -al menos teóricamente- será siempre superior a la constatada realidad del pasado

Todos hemos utilizado alguna vez la frase del título de esta reflexión. Se emplea para conocer la edad cronológica del cuestionado, es decir, cuando años lleva de vida. 

Hace unos días, alguien me hizo ver que lo correcto sería hablar de los años que te quedan por vivir y no de los que ya pasaron. Algo así como: “cuantos años tienes…, por delante”. Cuando me lo explicaron, no comprendí la dimensión real de la propuesta, hasta que reflexioné sobre la trascendencia de poner tu cerebro en modo pasado o futuro. Según se coloque “esa palanca” te puedes alegrar más por lo vivido -y lo celebras- que por el devenir. Se ponen en la piñata lo logros de la vida, pero se soslayan los venideros, además de todas las ilusiones y esperanzas que eso representa. Si pusiéramos en una balanza el pasado y el futuro, independientemente de los años que correspondan, veríamos como se inclina hacia el porvenir porque es únicamente ahí donde caben lo anhelos, los proyectos, los deseos…, que siempre serán mayores que lo pasado, por muy importante y trascendente que haya sido.

La sugerencia, válida en cualquier momento pero seguramente más comprensible cuando se han vivido algunos años, requiere establecer un horizonte de vida y, lo más importante, cómo quieres vivirla. No es suficiente contestarle a quien pregunta datos de los años pasados, quemados, vividos, irrecuperables y muchas veces olvidados. Es más constructivo y alegre pensar en los que te pueden quedar, con la ilusión de cómo los vivirás y qué piensas hacer. Representa, sin duda, un ejercicio de imaginación que incluye la experiencia de lo pasado para construir un futuro -aunque nebuloso- sobre qué quieres hacer o cómo deseas cambiar o vivir lo que tienes por delante. 

Hemos podido tener hijos y seguramente nos sentiremos muy orgullosos, pero el futuro que esperamos para ellos es mucho más retador y expectante. Los nietos son venideros no del pasado, y si ya se tienen podemos esperar más en los años próximos o verlos crecer. Quizá haya pasado una excelente vida, compartida con la pareja de la que sigue enamorado, pero esperar continuar viviéndola mucho mejor de lo que fue, también junto a ella. En definitiva, el incierto valor del futuro -al menos teóricamente- será siempre superior a la constatada realidad del pasado, por muy bueno que aquel haya sido. Tendrá toda la razón quien a partir de ahora pregunte: y tu, ¿cuántos años tienes por delante? Pero como no vamos a cambiar un hábito extendido, es posible que nos quedemos únicamente con el pensamiento que genera la frase cada vez que hagamos, o nos hagan, la pregunta habitual. 

La mayoría de los seres humanos nos anclamos en el presente o en el pasado y dejamos el futuro apenas lineado, someramente esbozado. Celebramos los muchos años que tenemos, en lugar de pensar cuántos nos pueden quedar, sin advertir que todo cambia rápidamente. Tardamos demasiado en hacer lo que realmente deseamos pensando que habrá tiempo para hacerlo. Sin embargo, la vida demuestra permanentemente que todo es cuestión de un instante: pandemia, accidente, enfermedad, catástrofe, separación…, y cuando ocurre -ineludible en la vida de todos- notamos que es saludable hacer un alto y pensar en cómo vivir de la mejor manera posible esos años que tenemos por delante y hacer aquello que realmente nos apetece, algo que en demasiadas ocasiones no suele coincidir con lo que diariamente hacemos. Una especie de catarsis cumpleañera que nos plantee qué hacer con el futuro y cómo celebrarlo, en lugar de festejar el pasado, porque a lo mejor hasta da resultado.


lunes, 14 de septiembre de 2020

Independencia, aunque el autoritarismo sigue

Una vergüenza nacional más operada por apenas una docena de delincuentes que han encontrado en la política cómo evitar la justicia

La separación e independencia de los poderes del Estado es un antiguo y clásico principio sin el cual no se sostiene la democracia liberal. Sin esa separación no se concibe una moderna democracia, y los países que no la observan: Cuba, Venezuela, Nicaragua o Corea del Norte, no son considerados democráticos. En la medida que se ha profundizado y perfeccionado el republicanismo, se ha potenciado esa división que busca el adecuado equilibrio para una buena gobernanza.

A lo largo de la historia se ha utilizado el ejército para tomar el poder y consolidar regímenes totalitarios. Aquello, sin embargo, terminó y no es presumible que algo así tenga éxito hoy día. De esa cuenta, los moderno espíritus autoritarios han tomado el camino de apoderarse o anular a los otros poderes. Chávez empleó la misma forma que Hitler: la ley habilitante, mientras otros lo han hecho adueñándose del poder legislativo (Maduro) o del judicial, dándole forma legal a las irregularidades que cometen.

En Guatemala es justamente lo que ocurre. Parte del Legislativo -ciertos diputados- impiden que se cumpla con el plazo constitucional -ya vencido- de cambiar el poder judicial, por la simple razón de que sirven fielmente sus fines e intereses. Casi un año después de haberse tenido que cambiar la Corte Suprema de Justicia, ahí siguen los mismos que lo están porque sus resoluciones protegen a diputados que deberían ser investigados -o juzgados- al igual que a siniestros personajes que han perpetuado un sistema de pago de favores con cheques y prebendas. Eso, aunque no guste escucharlo a ciertos políticos, es un golpe de Estado técnico o moderno, según la extensa literatura existente al respecto.

Es triste y vergonzoso -pero significativo- escuchar a un diputado como Álvaro Arzú manifestar que “juró defender la constitución, no las resoluciones de magistrados que él considera que son ilegales”, actitud propia de absolutismos monárquicos de los siglos XVI-XVIII. Una especie de espíritu de “rey sol” que dinamita la frágil democracia chapina en el 199º aniversario de la independencia. Y es que mientras el espíritu y la capacidad cerebral de ciertos políticos no sobrepase el nivel de “yo creo, yo digo”, seguiremos en manos de despóticos que pretenden arrodillar al país, sostenidos por una ciudadanía pasiva y apática que los paga.

Vivimos un intento de golpe de estado técnico que se prolonga desde la administración de Jimmy Morales y que pretende someter el poder judicial a los caprichos de legisladores señalados de graves delitos, asociados a un financista tradicional como Gustavo Alejos o pertenecientes al club del narcotráfico y del crimen organizado, al que se suman -por eso de la condescendencia- algunos analfabetas que no saben, no entienden ni muchos menos se ilustran sobre conceptos básicos de filosofía jurídico-política.

Lo que queda es un país cuestionado que no atraerá inversiones porque se está destrozando la certeza jurídica, o vendrán aquellos que saben que una parte sustancial de los réditos se deben utilizar para pagar sobornos a quienes controlan “el mecanismo”. Una vergüenza nacional más operada por apenas una docena de delincuentes que han encontrado en la política cómo evitar la justicia, y en una ciudadanía descuidada el calvo de cultivo en el que desarrollar sus maldades. Proyectamos negligencia por no tener los bemoles necesarios para evitar que una pandilla de criminales siga controlando el país y nos sometan a sus caprichos. En este aniversario de la independencia pareciera que aceptamos plácidamente aquello de “si ves que vienen a por ti, relájate, acéptalo y disfruta”. Bochorno colectivo debería de darnos, pero celebremos el 15 de Septiembre.


lunes, 7 de septiembre de 2020

Y los hijos se hacen hombres

Se siempre ético y correcto, te pondrán muchas veces a prueba y encontrarás piedras que dificultarán tu camino

Querido Pablo, amado hijo:

Hoy cumples 18 años. Como todo papá medité largamente qué era lo “adecuado” para regalarte en ese trance a la mayoría de edad. Pensé mucho, hasta advertir que la juventud de hoy tenéis de todo y es muy difícil encontrar algo que os sorprenda, así que llegué a la conclusión de que cualquier obsequio material estaría desfasado rápidamente por una nueva versión, y posiblemente desplazado al olvido. Decidí, por tanto, que debía buscar algo que permaneciera con los años y que en el futuro siguiera ahí, además de que fuese original y solamente yo te lo pudiera dar. Algo personal, duradero -ojalá eterno-, inmaterial, que no caduque y que te sirva para siempre. Así que opté por escribirte esta columna que supongo quedará eternamente en la hemeroteca.

Cruzas una línea imaginaria a la que inexorablemente el tiempo y la ley te empujan. Pasas a ser plenamente responsable de tus actos y nosotros, tus padres, quedamos legalmente al margen de tus decisiones y acciones ¡No es poco ese trascendental paso! Podrás -y deberás- decidir libremente qué hacer, pero tendrás que responsabilizarte totalmente de ello. Sin embargo, no tengas miedo de actuar, ten siempre fe en ti mismo y pon toda tu capacidad, esfuerzo, tesón y pasión en cuanto hagas. No hay sueños imposibles, que nadie te disuada de lo contrario ni mucho menos limite tu horizonte, por muy lejano que sea. Recuerdo un consejo que mi papá -tu abuelo- me dio más o menos con tu edad y que lo he tenido siempre presente: “Tu puedes con eso y con mucho más”, te lo paso para que nada te frene en la vida.

Cometerás errores, aprende de todos ellos, mira a los ojos -con la frente en alto- y pide disculpas las veces que sea necesario. Perdona siempre -sin límites- ahí encontrarás gran parte de la grandeza humana y acrecentarás tu humildad y tolerancia. En la vida hay tiempo para casi todo, especialmente para equivocarse varias veces y reconducirse. Se siempre ético y correcto, te pondrán muchas veces a prueba y encontrarás piedras que dificultarán tu camino. La vida es de largo plazo y se requiere un esfuerzo diario y continuado no un empujón puntual. La constancia genera más frutos que la inmediatez; la actitud rinde más que la aptitud; el dinero no lo es todo ni siempre lo más importante; el honor, una vez perdido, no se recupera jamás. Busca amigos y una pareja que sumen, apoyen, compartan y te quieran como eres sin fijarse en lo que tienes; lo material es variable, la esencia humana es para siempre.

Respeta al prójimo como quieres ser respetado y piensa que cualquier persona es como tú y tiene seguramente las mismas ilusiones y deseos que tú tengas. Sepárate de la violencia y de los violentos, y jamás olvides que el respeto a la vida es un valor absoluto muy superior a cualquier derecho. Viaja, conoce el mundo, estudia y aprende de otras culturas porque nadie tiene la verdad plena. Solamente una vez se cumplen 18 años pero también en una sola ocasión se puede tirar todo por la borda. 

Tu mamá, tus hermanos y yo te amamos y nos sentimos muy orgullosos de quién eres y especialmente de quien llegarás a ser, y aquí estaremos para ti, como siempre ha sido, independientemente de la edad que tengas, porque los hijos son eternamente hijos. 

En definitiva, hijo mío, sé un hombre adulto, responsable y correcto. Ríe siempre y disfruta la vida que te mereces, nosotros, tus papás, te amamos con todo nuestro ser ¡Feliz cumple Pableras!


lunes, 31 de agosto de 2020

No son los médicos cubanos, es la dictadura

La “diplomacia de batas blancas”, una moderna forma de esclavitud humana, de tráfico de personas, utilizada por el castrismo 

Todas las dictaduras son nefastas. En algunas se pueden resaltar hechos positivos porque sin duda existen. Sin embargo, en todas ellas se pierde la libertad de movimiento, expresión, reunión, disenso, etc., y también en todas el gobierno, que suele ser extremadamente violento, acosa, persigue, encarcela, asesina -directa o indirectamente- y destruye o pulveriza -como diría Orwell- a sus ciudadanos. La dictadura castrista es la decana de todas ellas, y después de más de 61 años sigue violando los derechos humanos, la libertad y los principios de la democracia, entre otras muchas cosas. No reconocer lo anterior supone cerrar la razón a lo evidente o ser demasiado cínico. 

En 2008 publiqué una de mis primeras columnas de opinión destacando el carácter alegre y sufrido de los cubanos -http://miradorprensa.blogspot.com/2008/04/qu-caracter.html-, y la sostengo íntegramente. El ciudadano cubano es extraordinario y con un espíritu envidiable, a pesar de las circunstancias. En Guatemala, desde hace una veintena de años, los médicos cubanos están en los lugares más recónditos atendiendo a personas que no tendrían acceso a la salud sin ellos. Vaya por adelantado mi reconocimiento y admiración. El debate sobre las “Brigadas médicas cubanas” no es ataque o rechazo a profesionales de la medicina que dejan su vida por el mundo haciendo cosas increíbles que deben reconocerse

No obstante lo anterior, es legítimo plantearse el modelo cubano de “diplomacia de batas blancas”, una moderna forma de esclavitud humana, de tráfico de personas, utilizada por el castrismo  desde hace tiempo. Hay muchos casos documentados además del reporte del Departamento de Estado USA: https://www.state.gov/at-the-2020-trafficking-in-persons-report-launch-ceremony/. Cada cooperante enviado desde Cuba a Guatemala recibe un aproximado de Q7000, lo que no hace gratis el servicio que brinda. De esa cantidad, el receptor entrega una parte sustantiva al gobierno cubano -cifrado en algunos informes en 75%- y, además, como se documenta en diferentes medios, es constantemente vigilado y controlado para reducir el contacto con lugareños y evitar la deserción, como han hecho atletas, bailarines o músicos. Un equipo, camuflado entre los cooperantes y/o con apoyo diplomático en el lugar, se encarga de la seguridad y de la inteligencia. La garantía del regreso la dan los familiares que quedan “confiscados” en Cuba para que el cooperante vuelva y siga siendo servil al régimen.

Se puede limpiar la conciencia de muchas formas, incluso ponerle perfume, pero es innegable que cuando se establece un convenio de “colaboración retribuida” con el gobierno dictatorial cubano se está financiando la cúpula en el poder, los desmanes que hace y el modelo que la sostiene. Puede incluso ignorarse o pensar que como hacen un bien todo se justifica, lo que suele ser sospecho y siempre peligroso, al considerar el mal menor y el bien mayor, algo propio de corrientes teleológicas que analizan la intención como criterio de máxima moralidad. Una especie de híbrido entre el utilitarísmo y el consecuencialísmo ético que termina por justificar que muchas cosas buenas superan a las malas. No es de recibo hacer el mal para conseguir el bien, el mal debe evitarse siempre y ver la solución para alcanzar un estado deseable de cosas sin llegar a justificarlo, como irracionalmente hacen demasiados.

El debate está servido, aunque la diplomacia de batas blancas y la “cooperación” cubana han establecido una red de adoctrinados, colaboradores y serviles que seguramente serán capaces de negar la más dilatada dictadura en el mundo, y los crímenes cometidos. Recuerden que en época de la UNE intentaron concederle la Orden del Quetzal a Fidel Castro, aunque aquel no les puso coco y los ignoró.


lunes, 24 de agosto de 2020

Impuestos que desafían la razón

Se castiga a quienes se esfuerzan, trabajan, ahorran, emprenden y han pensado en su futuro y en el de sus hijos

Posiblemente usted desconozca a cabalidad cuantas clases de impuestos paga, el monto de estos y la razón de ser de muchos de ellos. Algunos son relativamente fáciles de comprender e incluso hay un cierta lógica, detrás de ellos que es difícil de confrontar. Otros, por el contrario, representan un desafío o suponen, incluso, un insulto a la razón, y nos hemos acostumbrado a pagarlos sumisamente sin rechistar, con actitud propia de ciudadanos que no reclaman sus derechos.

Si algo persigue el ser humano es hacerse con una vivienda propia y un vehículo que lo transporte. Estas dos aspiraciones -cuando no necesidades- están en la mente de la mayoría de las personas. Por tanto, usted ahorra durante tiempo, quizá pida un crédito bancario y termina por adquirir su vivienda con mucho esfuerzo. Paga por todo: el terreno, la construcción, las escrituras, los honorarios del escribano y otras cuestiones que no es necesario explicar. Y cuando por fin tiene su propiedad, el Estado decide que anualmente le debe de pagar una suma en función del precio de su casa ¿Cuál el la lógica que subyace detrás de todo esto?, seguramente ninguna pero así funciona. Se castiga a quienes se esfuerzan, trabajan, ahorran, emprenden y han pensado en su futuro y en el de sus hijos. El exitoso y decidido es sencillamente penado por un Estado que saca dinero de lo que no es suyo ¿Qué servicio le presta la administración pública por ese pago?, ninguno. No hay contraprestación porque seguramente usted tiene pozo de agua o depósito hecho por el constructor, paga aparte la basura y también la electricidad que consume, además de la seguridad. No hay consecuentemente contraprestación, es simplemente una clavada oportunista, depredadora y sin sentido.

Si supera lo anterior y decide, además, adquirir un nuevo vehículo, modernizarse y dejar atrás el viejo carricoche, el Estado se lo premia con un impuesto a la circulación. Algunos lo justifican porque ese dinero es para construir o mantener las carreteras por las que usted circulará o porque contamina el aire, lo que convierte el debate en un difícil asunto, ya que en el otro plato de la balanza hay argumentos. Se soslaya, sin embargo, que los vehículos que más desgastan, contaminan, son propensos a más accidentes y a fallos mecánicos, son los más viejos que justamente son los que menos pagan Es decir, hay un contrasentido entre la justificación impositiva y el pago. Lo lógico sería que si el vehículo es nuevo, y produce “menos daño”, la tabla impositiva debería ser a la inversa de cómo es actualmente, y deberían pagar menos los nuevos que los viejos. Lo que hacen realmente los Estados es castigar sistemáticamente al exitoso, a quien arriesga, al emprendedor. Lo disuaden de cambiar de carro o de pedir un crédito porque el mensaje es: manténgase como esta, no cambie ni invierta porque si descubrimos que lo hace lo volveremos a clavar como ya hicimos cuando compró su casa.

Otra sin razón es el famoso boleto de ornato, y si su finalidad es mantener limpias calles y plazas, no tiene sentido que se lo pidan para tramitar, por ejemplo, el DPI ni mucho menos que tenga un precio diferente en función de lo que usted gana, como si el más exitoso en su trabajo ensuciase más las calles, otra estupidez de la irracionalidad impositiva. 

Nos habituamos a trabajar para pagar caprichos de estatistas que viven de nuestro esfuerzo y nos adaptamos a un sistema que no resiste el menos análisis lógico ¡Y dicen que el hombre es el único ser racional. Mi huevo!


lunes, 17 de agosto de 2020

Violencia pluriétnica, multicultural y plurilingüe

La políticas públicas responden a la presión de grupos y se traducen en acciones dirigidas a satisfacer a sus simpatizantes

No estamos acostumbrados a cumplir la ley ni a respetar al prójimo, y aún con el riesgo que representa la generalización, se puede afirmar que somos una sociedad muy colérica, preocupantemente violenta. Ningún grupo étnico, social, religioso o económico se zafa de esas adjetivaciones, aunque vemos esfuerzos de ciertos colectivos por escapar de tales etiquetas. 

Lamentablemente sobran ejemplos: 1) En Petén, Domingo Choc fue quemado vivo acusado de brujería, con la aquiescencia, apoyo y participación de parte de la comunidad en la que vivía. Sus vecinos no lo protegieron y, además, algunos fueron autores, cómplices o encubridores de tan aberrante crimen. 2) El futbolista Pappa, reiterado agresor de mujeres, suele salir airoso de sus continuos ataques a damas, y no se comprende qué mágico milagro sucede para que no esté encarcelado desde hace tiempo, salvo que la justicia espere que asesine a alguien y entonces actúe con “prontitud”. Actualmente está en busca y captura después de huir porque un juez no lo procesó, a pesar de haber sido capturado por la policía casi in fraganti -y en lamentable estado de ebriedad- tras su último conocido acto de maltrato. 3) El garrulo del Pirulo, criminal confeso condenado a tres años de prisión conmutable por instigación para delinquir -de cuyo resultado se cometió un homicidio- perfecciona diariamente su chabacanería frente a los micrófonos mientras fomenta la homofobia, la ordinariez y otras bajezas propias del esperpéntico personaje quien, escoltado por dos monigotes -al mejor estilo de los tres chiflados- es vitoreado por seguidores mononeuronales ¡Vaya nivel cerebral el de unos y otros! 4) El último capítulo de esta crónica negra multisectorial, lo vimos hace pocos días en un video que muestra cómo una pareja homosexual fue agredida brutal y reiteradamente por miembros de una misma familia que los persiguieron con sus vehículos -fueron tres- y los dejaron malparados. Además, en esta ocasión, la PNC, institución que debe servir para ayudar, silenció la denuncia porque, al parecer, el jefe de los patrulleros los llamó para que se retiraran ya que alguien llegaría a negociar y “arreglar” las cosas.

No me atrevo a decir que nos satisface, pero definitivamente consentimos, permitimos, difundimos y silenciamos la violencia. Niños y niñas son diariamente agredidos y estas últimas embarazadas, llegando la cifra a varias decenas de miles cada año. Lejos de enfrentarla como lo que es: un problema complejo que ataca a todos los sectores sociales y se silencia desde todos ellos, no hemos dedicado a condenarla desde particulares tarimas. Las feministas llevan años centradas en promover el castigo al femicidio; la comunidad LGTBI condena agresiones contra sus asociados; sectores indigenistas hablan de discriminación y racismo, y en lugar de enfocar el problema desde una visión integral, atomizamos cada esfuerzo y se excluye a otros que quedan invisibles y parecieran no existir, porque cada uno propone medidas particulares que suelen circunscribirse a su ámbito de interés. Lo que se consigue con ello es presentar problemas parciales, en función del ruido que se hace o la tribuna que se tiene. Las políticas públicas, por su parte, responden a la presión de grupos y se traducen en acciones dirigidas a satisfacer a sus simpatizantes. En resumen: las cosas no cambian porque no confrontamos la realidad. La violencia hay que atacarla sin sesgos, intereses ni desde sectores específicos. En todo caso, es innegable el magro resultado de las políticas emprendidas en los últimos años, lo que nos debería conducir a reflexionar sobre la necesidad de reformularlas, aunque me da que es una prédica al viento que nadie atenderá.


martes, 11 de agosto de 2020

La tétrica marrullería nacional

Y es que no deseamos que se imparta justicia sino “nuestra justicia” ¡Maldita ideología y cortedad mental!

El enconamiento entre la CSJ, la CC y el Congreso, además de otras instituciones y muchos ciudadanos, tiene paralizada la renovación de jueces y magistrados. A estas alturas, puede encontrar argumentos para aplaudir o desmeritar a cualquiera de los citados por razones suficientemente conocidas que sobra explicar. En un país en el que se habla a menudo de diálogo, no dialoga ni su madre. La imposición o el silencio parecen ser dos hojas de rutas fracasadas pero utilizadas históricamente. 

Al Congreso no le da la gana comenzar con la elección de jueces y magistrados y ningún partido político  fuerza esta situación con medidas legales, que las hay. La CC, sigue aquello de “este macho es mi mula”, y no cambia una directriz que requiere de meses para poder cumplirse de la forma que indicó. Si hay que analizar unos 296 seleccionados en las nominas de postulación y 160 diputados deben de emitir su voto a viva voz -además de razonarlo- se requerirían entre 790 y 1,600 horas si cada uno dedica 1 o 2 minutos a ello. Es decir, sesionando dos veces por semana, cinco horas cada día, se necesitaría entre año y medio y tres años, lo que convierte el proceso en absurdo. 

Soluciones hay, como por ejemplo razonar por escrito el voto y hacerlo público, votar por grupos parlamentarios con el mismo requisito anterior o cualquier otra que tenga cabida para agilizar el proceso sin perder la esencia del compromiso de explicarlo. Sin embargo, seguimos atorados por falta de propuestas, de acercamientos, de diálogo, de exigencia social y de ética político-jurídica. La institucionalidad sigue sin responder y la ciudadanía paga las consecuencias de mafias, egos, mañas, formas y basura que se lanzan, unos y otros, para no cumplir.

Tenemos un sistema mal diseñado, hete ahí el problema. El Tribunal Supremo Electoral y la Corte Suprema de Justicia no son supremos y la Corte de Constitucionalidad que debería de dedicarse a temas exclusivamente constitucionales, por ser un tribunal políticamente nombrado, se convierte en el tercer poder del Estado: el Judicial. Cada buey jala su carreta y descoyunta el pobre sistema nacional de justicia, y a los ciudadanos que deben utilizarlo -que somos todos- mientras las mafias, incrustadas por doquier, buscan cómo posicionarse ventajosamente. El Colegio de Abogados ve pasar la procesión desde la tribuna porque, en el fondo, está diseñado para ser manejado por grupos de poder y manipular determinadas instituciones, producto del espacio constitucional otorgado en la selección de candidatos. Otra mafia que termina por coincidir con las establecidas en el “club universitario” al que obligan a suscribirse a todas las universidades. Y cuando el MP actúa y pide antejuicios -porque no es un ente juzgador y no puede tomar partido- tampoco estamos conformes porque vemos que “los nuestros” pueden salir perjudicados y lo que deseamos es que “los otros” sean los castigados. Y es que no deseamos que se imparta justicia sino “nuestra justicia” ¡Maldita ideología y cortedad mental!

Los ciudadanos, esos que dice la teoría que tienen el poder que delegan en sus representantes, se sienten cómodos o distraídos porque han aprendido a vivir en este sistema en el que debes procurar tener un cuate que conozca a un colega o pariente en el lugar que necesitas para pedirle, en el momento adecuado, el favor que solucione el clavo que tengas. Un mundo de favores y favoritismo que termina clavándonos a todos contra la pared y arrastra al país a un inmundo lodazal al querer resolver una crisis política por medios judiciales.


martes, 4 de agosto de 2020

¿Desde cuándo nos engañamos?

Nos han educado en un relativismo moral permisivo. Todo se puede negociar, pactar o acordar en política

La pandemia mundial ha desatado un debate en torno al papel del Estado, fundamentalmente en el tema de salud, pero también en otros sectores. Súbitamente el ciudadano parece descubrir que los servicios públicos no son gratuitos, tal y como por años le estuvieron predicando los políticos. “La salud y la educación -entre otros- son derechos humanos y el Estado debe proporcionarlos gratuitamente”, nos decían en mítines políticos que querían obtener votos activando emociones. Nosotros, los votantes, cerrábamos los ojos a una realidad suficiente y claramente percibida, y aceptábamos que teníamos derechos “gratuitos” que otros pagaban y unos terceros proporcionaban, y así nos fuimos “disfrutándolos” desde la mitad del pasado siglo.
Paul Johnson, en su libro “Tiempos Modernos” -citando a Bass y de Vries- recoge algunas apreciaciones de la Alemania promotora de este estado de bienestar: “…, los trabajadores alemanes preferían los empleos seguros antes que los derechos civiles, que siempre habían significado poco para ellos”. La filosofía del Estado de Bienestar de Weimar se sustenta en “céntrate en trabajar que el Estado se encargará de ti y de tus necesidades básicas”, y en ese pacto tácito y ficticio, te aseguran unos “derechos” que tu terminas pagando, a precio de oro en la mayoría de las ocasiones. 
En momentos difíciles, como los que vivimos, se descubre que aquel “contrato social weimariano” no se estaba cumpliendo y lo advertimos ahora que muchas personas reclaman la protección estatal que el propio ente no puede ofrecer, mientras deja al desnudo realidades ignoradas por muchos desde hace casi un siglo. Nos han educado, y hemos repetido y consentido, en un relativismo moral permisivo. Todo se puede negociar, pactar o acordar en política -dicen algunos- y el ciudadano se hace el crédulo y lo acepta en tanto en cuanto no le afecte; y mejor si le favorece ¿Quién va a discutir derechos que le son otorgados, como salud y educación, y sobre los que puede construir cualquier discurso reivindicativo?
Sin embargo, vemos que no hay salud para todos ni mucho menos educación para quienes la reclaman, y lejos de ser un problema en países en vías de desarrollo se ha mostrado en todo el mundo. Ningún país ha podido satisfacer los reclamos requeridos en esta crisis ni atender a los miles de ciudadanos que simultáneamente exigen “sus derechos”. Igual reflexión se puede hacer con el trabajo, la protección social, la alimentación, al vivienda y otros.
Dejamos en manos de un estado ineficiente -aunque eficaz en algunos momentos- la gestión de muchos aspectos que no se evidenciaban mientras afectaban a un grupo reducido de personas, pero que se manifiestan cuando muchos tienen esa necesidad. La “ley” del manejo adecuado de la minorías se hace realidad y se constata que la política no deja de ser justamente eso: lograr el voto de la mayoría para hacer un eficiente, pero no siempre ético, manejo de las minorías que suelen ser desplazadas en beneficio de la “gran masa” que aporta votos, genera opinión publica y certifica resultados electorales.
Ha pasado casi un siglo y el punto de inflexión en el que estamos nos debería hacer cambiar y adoptar métodos que realmente sean eficaces en momento de crisis o podemos seguir, en ese nuevo normal, con sistemas que sirvieron para una época pero que requieren sobreponerse a una realidad opacada por analfabetismo -político y económico especialmente- a luchas de grandes potencias por el poder y a la rémora de dos guerras mundiales. Esto viene a sumar al esfuerzo de los milenias y generaciones siguientes por cambiar un mundo que no les sirve.

lunes, 27 de julio de 2020

Reacomodo ideológico durante la pandemia

Si consideramos la finalidad rentista se podrá comprender mejor la debacle del debate político nacional

El COVID-19 ha paralizado la discusión nacional más allá de la pandemia, y la pugna política se ha tintado con debate ideológico. La habitual izquierda radical: Winaq o URNG -ahora con el MPL incluido- no levanta cabeza. La UNE, tradicional líder de la izquierda moderada sufre una fuerte convulsión interna que, unido al rechazo ciudadano de Sandra Torres, la coloca al borde de la autodestrucción, y una facción pretende quedarse con el poder que la otra le niega. En ese espacio ideológico, el partido SEMILLA surge con más fuerza, liderazgo y oposición que mostrara en su momento Encuentro por Guatemala. Por primera vez hay una opción real a una UNE sacudida, y al estar mucho menos contaminado, hay temor -u oportunidad, según se mire- en que pueda ocupar los espacios que aquella vaya dejando vacíos. En la derecha -o centro derecha- dos partidos se sitúan muy a la par: CREO y VALOR. El primero renovado, con gente joven y una fuerza moderada pero más activa; el segundo, liderado por Zury Ríos, levanta pasiones entre ciertos conservadores, aunque su candidatura fue rechazada en las pasadas elecciones. El resto son partidos bisagras, narcos o repletos de corruptos. Si consideramos la finalidad rentista, es decir, la intención de obtener más recursos para pagar las deudas electorales, así como este otro ideológico, se podrá comprender mejor la debacle del debate político nacional. 
La lucha interna en la UNE, junto con la pugna por conservar el liderazgo de la izquierda, pasa por aprovechar cualquier ventaja donde son más fuertes: el Congreso. Es desde ahí que se promueven frecuentes confrontaciones con el Ejecutivo y el partido VAMOS para obtener ventaja y rentabilizar sus esfuerzos, especialmente ahora que una fracción de la UNE -que lidera Sandra Torres y que pelea el control del partido- vota junto al oficialismo. De otra forma: la pugna interna se traduce, políticamente hablando, en una confrontación contra los aliados que son socios de la facción contraria. 
SEMILLA, por su parte, se intenta alejar de ese escenario en una actitud de laissez faire, y deja que se destruyan -que seguro lo consiguen- sin presentar más alternativas que lo que el tiempo disponga, y sin promover confrontación, tal como lo hacía Encuentro por Guatemala, justamente la razón de su desaparición con el tiempo: la falta de acción contundente cuando debió de hacerlo.
A VAMOS no le queda de otra que pactar para tener el poder que la urnas no le concedieron, y es evidente que no encuentran fácilmente socios. La izquierda -SEMILLA, WINAQ, URNG y UNE- estará siempre en contra de ellos, y la derecha -CREO y VALOR- buscan su propio espacio y evitan coaliciones innecesarias. Lamentablemente, solo quedan partidos bisagras, narcos o corruptos, que son los que se han asociado, y deslegitiman al oficialismo. Como alguien me dijo “yo no quisiera estar en el lugar del Presidente”, quien lidera el país en unos de los momentos más difíciles de su historia moderna. Para mientras, la pugna sigue al margen de la realidad porque, en el fondo, lo que se pretende es mantener el poder y continuar con las misma barrabasada de siempre, lo que se traduce en el saqueo del Estado y la piñatización de los fondos públicos, a fin de cuentas lo que persiguen la mayoría de los políticos que llegan al poder. Eso del bien común o el interés por el ciudadano que se lo digan al espejo frente al que ensayan sus discursos, igual algún día el espejito, como el de Blancanieves, termina por decirles la verdad y entonces sabrán lo feos que son.