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lunes, 31 de enero de 2022

Esa “cosa” de la injerencia extranjera

A diferencia de la Guerra Fría, ahora hay un nuevo actor en todo este tinglado: China. El juego era antes de dos y ahora con tres se complica

A estas alturas de la vida puede seguir pensando cándidamente que la cooperación internacional consiste en la ayuda desinteresada de gobiernos o quizá haya madurado y comprenda que realmente es un vector de la política exterior de países que disponen de dinero. Así, hay naciones que invierte en reconstrucción arquitectónica, ayudan a determinados colectivos, apoyan a gobiernos o financian determinadas ONGs. En el fondo, el objetivo perseguido es el mismo: contar con cierto grado de influencia sobre gobiernos, grupos, personas o colectivos, a través de la diplomacia económica, 

Se oyen comentarios sobre el lobby en USA por parte de sectores empresariales o el pago de Taiwán en favor del gobierno guatemalteco, pero se obvia que hay organizaciones internacionales que contratan agencias de publicidad para promover en Twitter mensajes de interés o a personas que ahora viven o viajan frecuentemente a Washington para difundir sus propósitos. En resumen: todos hacen idéntico juego, aunque nos fijamos en los que nos disgustan para evitar hablar de aquellos con los que compartimos afinidad.

Rusia apoya a países de corte socialista-comunista: Cuba, Venezuela o Nicaragua, y los finanza de múltiples formas para que promuevan su ideología o sirvan de escudo o multiplicador de sus intereses geopolíticos. China hace lo propio y sustituye embajadas de Taiwán por las suyas en Costa Rica, Nicaragua o El Salvador, y con la finalidad de consolidarse en la región construye estadios, presta dinero o entrega vacunas, con el mismo objetivo que los rusos. Por su parte, Estados Unidos -que juega en el mismo tablero- reparte donaciones a ONGs, apuesta por tal o cual presidente, fiscal o juez, retira ayudas como castigo o crea listas para presionar a quienes no siguen sus dictados ¿Entiende el actuar concurren y similar de todas esas potencias o sigue dormido a esta hora del día? 

Lo que subyace es el ejercicio del poder, la voluntad de dominar y controlar un espacio geoestratégico -el centroamericano- de interés para esas potencias y en el que, desde hace años, se libran batallas -a veces silenciosas- en las que los habitantes del lugar nos desgastamos, morimos o padecemos las consecuencias. Aquella doctrina Monroe de “América para los americanos” -traducida realmente por “América para los norteamericanos”- enfrenta fuertemente cualquier injerencia extranjera y la confronta con los medios disponibles o utilizables en cada momento: violencia, invasiones, dictadores, dinero, tecnología o listados.

A diferencia de la Guerra Fría, hay ahora un nuevo actor en todo este tinglado: China. El juego era antes de dos y ahora con tres se complica. Rusia no se molesta tanto con China porque coinciden en otros lugares: Nicaragua, Venezuela y Corea del Norte, por ejemplo, y el único “enemigo” común es USA. Estos, un tanto perdidos en su política exterior desde la era Obama, “no advirtieron” la penetración de los otros en la región y se aturden al “descubrir” la situación. Nosotros, más humildes pero normalmente acobardados, nos debatimos -sin entender mucho- sobre a cuál de ellos preferimos o las bondades que podrían traer chinos, rusos, demócratas o ciertos grupos de entrometidos militantes, sin advertir que somos peones desechables, como en toda partida de ajedrez.

O apostamos por principios y descartamos cualquier injerencia que compre voluntades y silencio a través de dádivas o seguiremos como siempre: dominados, controlados y con gobiernos que ponen a unos u otros en función de sus intereses. Así están las cosas mientras usted debate si el G-13, el embajador sueco o los de Washington buscan el bien del país ¡Pareciera ser que no evolucionamos mucho y entendemos muy poco!

lunes, 24 de enero de 2022

Voto secreto o público: debate necesario

El voto únicamente tiene que ser público para los funcionarios que tienen que tomar decisiones y así poder ser fiscalizados

La Ciencia Política y el Derecho, han profundizado suficientemente en relación con el secreto del voto, y llegado a la conclusión de que es la mejor garantía en cualquier sistema electoral porque reduce el riesgo de que alguien externo pueda influir en el libre actuar del elector. El voto secreto es el que otorga mayor libertad e independencia a quien lo ejerce, y hay suficiente literatura al respecto. En el mundo occidental es algo resuelto, y aunque la constitución guatemalteca así lo contempla, al igual que en otras cuestiones formamos parte de ciertas excepciones. 

La teoría del cono de García Morente que trata y reflexiona sobre la forma más adecuada de dilucidar el derecho al secreto, contempla y sitúa el voto secreto en el puesto 9 de los 15 que establece y lo coloca por encima de los secretos de estado o de las deliberaciones en los tribunales de justicia. Que nadie conozca cómo vota otra persona, libera de presiones, amenazas, insinuaciones y, en general, concede el máximo grado de libertad. La discusión sobre el tema cobró fuerza en el país cuando se incumplió la ley de amparo y exhibición personal por parte del consejo Superior Universitario al designar a magistrados a la CC sin observar el voto secreto, tal y como manda la norma en su artículo 155, y se puede seguir vulnerando en el futuro. 

En un mundo de linchamiento virtual sin limites ni leyes que lo acoten, del incidir de grupos de interés y de presión o de países que desean influir en la política interna, manifestar públicamente por quién se vota, especialmente en sociedades polarizadas, es condenarse a ser señalado, estigmatizado y criminalizado, o ser incluido en una de esas listas que ciertos países -como los USA- elaboran como medio de presión, y de las que no hay forma de salir porque no hay acusación formal para confrontar o demostrar lo contrario. En otras palabras: una inquisición político-mediática aceptada y legalizada que permite tener injerencia en procesos que interesan a determinados actores o asociados que reciben donaciones o les financian proyectos.

Se puede comprender fácilmente la dificultad de cualquier rector o decano al momento de votar cuando es observado y sabe que será juzgado, criticado duramente, expuesto por quienes no gusten de su decisión, etiquetado despectivamente o vilipendiado. El voto únicamente tiene que ser público para los funcionarios -diputados, por ejemplo- que tienen que tomar decisiones y así poder ser fiscalizados por los votantes, lo que evidentemente no es el caso de quienes integran las comisiones de postulación. 

Asociar la transparencia con el voto público crea una interesada confusión porque representa exactamente la antítesis de aquella. El proceso debe de ser transparente en su convocatoria, aceptación de aspirantes, puntuación, análisis de expedientes, debates y cuestiones similares, pero si al final se requiere una votación -algo discutible cuando se ha hecho una clasificación por méritos- debe ser secreta que es la única manera de reducir la manipulación, evitar la coerción y garantizar la libertad, lo que es sobradamente aceptado en el mundo. El voto secreto de un jurado popular, en un juicio público, es el mejor ejemplo de cómo se evita la venganza posterior del enjuiciado, y no se vulnera la transparencia.

Aquí, quienes desean que las cosas se hagan a su particular forma y antojo, promueven “la publicidad del voto” para así poder condenar, amenazar, señalar, advertir o coartar a quienes hagan lo contrario de lo que ellos propugnen, lo que representa una forma de presión, disfrazada de transparencia, en su mas burda manifestación inquisitoria medieval.

lunes, 17 de enero de 2022

Nahualá a debate: el uso legítimo de la fuerza

Se atribuye a un secretario general del partido comunista español la frase “la democracia es el sistema que más autoridad requiere”.

La violencia, como prerrogativa del estado-nación, comenzó a ser objeto de análisis desde la filosofía política -y no únicamente desde la visión hobessiana- hacia finales del siglo XVI y comienzos del XVII. Uno de los primeros cometidos atribuidos al estado moderno es centralizar el poder para evitar en la sociedad múltiples centros de poder en permanente rivalidad con uso de armas o derramamiento de sangre. El poder central actúa como único y exclusivo administrador de la violencia, a la vez que despoja a los individuos y grupos de su uso, con el objetivo de combatir la que ellos ejercen, evitar que tomen la justicia por su mano y asegurar un orden social. En general, desde la dictadura hasta la democracia liberal, se acepta que la fuerza, como elemento de coacción, debe ser únicamente aplicada por parte del estado, de ahí que el ordenamiento jurídico -sin importar el país- regula y limita el recurso a la violencia por parte de individuos particulares o grupos. Los dramáticos sucesos acaecidos días atrás en Nahualá traen a colación este tema.

Se atribuye a un secretario general del partido comunista español la frase “la democracia es el sistema que más autoridad requiere”, refiriéndose a que las reglas de convivencia pacífica para vivir en democracia deben ser observadas y aplicadas permanentemente y, por lo tanto, requieren de una vigilancia continua por parte del estado que es el encargo de preservarla. Sin embargo, cuando el estado es incapaz -o se desentiende- de velar por el Estado de Derecho, es evidentemente que la democracia está en riesgo, por lo que se acepta la necesidad del uso legítimo de la fuerza, en un marco justo y éticamente correcto. En el ámbito internacional, el capítulo VII de la carta de Naciones Unidas, contempla precisamente ese principio, al darle vida a la imposición de la paz -peace enforcement- como herramienta de solución de conflictos en los que se amenace la paz internacional.

De esa cuenta, es inadmisible lo ocurrido reiteradamente en Nahualá en las pasadas semanas. La primera vez cuando fueron vilmente asesinadas varias personas, la mayoría iba a recoger su cosecha. En otras ocasiones,  efectivos policiales y militares -además de funcionarios del MP a quienes “protegían”- fueron brutalmente agredidos por ciudadanos y grupos armados que ocasionaron varios heridos y un policía asesinado, y ”les hicieron” abandonar la zona. Si el Estado, encargado del monopolio de la fuerza, cede espacios o territorio nacional a grupos armados, comete un abandono de funciones y deja indefensa a la ciudadanía, por lo que se convierte en cómplice de esos episodios de violencia.

Además, socialmente se produce un efecto de transvaloración que invierte los valores y termina por catalogar de “buenos” a quienes violentamente rompen el orden público y de “malos” a quienes tienen el deber constitucional de restablecerlo, lo que se ha podido ver en diferentes ocasiones cuando se ha animado y aplaudido la violencia contra policías o militares. Violencia es estar en posesión de armas ilegales, violencia es usurpar propiedad privada, violencia es amenazar a las fuerzas de orden, violencia es imponer que unos tienen más derechos que otros, violencia es echarle la culpa a quienes responden ante la violencia y no a quienes la generan.

Nos queda mucho sobre lo que reflexionar, y exigirle al gobierno que adopte la postura correcta y legal para garantizar la seguridad y la disuasión. Ignorar determinadas situaciones o justificarlas de cualquier manera nos aleja de bases democráticas y pone en peligro la vida de todos, además de incumplir un principio básico: “la responsabilidad ni se delega ni se comparte, se ejerce”.


lunes, 10 de enero de 2022

A Marcela, por15 años de amor y sonrisas

Eres una quinceañera que rebosa alegría por vivir, con enorme consciencia de ti misma y de los seres humanos que te rodean

Te vi nacer con la alegría de todo padre, pero pronto la naturaleza decidió detener tu respiración, aunque tu, con apenas instantes de vida, no estuviste de acuerdo. Fue una lucha de segundos -o de minutos, porque el tiempo se desajusta- hasta que volviste a la vida.  Casi al año, descubrimos que un daño cerebral fue la consecuencia de aquellos duros momentos, aunque tampoco te rendiste porque eso no está en tu condición ¡Cuántos reclamos y explicaciones se piden al cielo! ¡Cuántas peleas con Dios! ¡Y cómo crece la fe en el ser humano y en lo que puede hacer con voluntad y confianza en si mismo!

Los primeros años no fueron fáciles: entrenamiento, primeros pasos con ayuda, homeschooling, equinoterapia y aquellos aparatos caseros que te permitían progresar, marcaron tu infancia. Imposible olvidar aquel día en que casi gritaste que querías ir al colegio en bus -como tu hermano- porque seguramente te sentías encerrada. Ese fue, posiblemente, el punto de partida del cambio que necesitabas. Desde entonces, tu vida ha transcurrido por un camino de superación, trabajo y lucha constante, y siempre con la mejor y más iluminada sonrisa que un rostro puede reflejar.

A escondidas disimulé mis lágrimas cuando tenías dificultades, te caías, no conseguías tu propósito o se te complicaba abrir un simple sobre de azúcar, pero ya está superado, y con ver tus 15 primeros y felices años es suficiente para agradecer a la vida la oportunidad de seguir compartiendo contigo charlas de sobremesa, emocionantes películas, desafiantes tareas del cole o comer gomitas con complicidad, y tengo la sensación de haber completado satisfactoriamente un ciclo de vida.

Eres una quinceañera que rebosa alegría por vivir, con enorme consciencia de ti misma y de los seres humanos que te rodean a quienes te he visto defender con coraje. Una mujer sensible, de eterna sonrisa, espíritu creativo, enorme fuerza de voluntad, increíble actitud, fe en la vida y positivismo sin límites, que destella en cualquier entorno y pinta de intenso color situaciones grises. Estoy convencido de que Dios pone en la Tierra a seres especiales para mostrarnos que no todos somos así, hacernos humildes y contar con referentes de nuestras limitaciones.

No tengo dudas de que serás sumamente exitosa y conseguirás aquello que te propongas porque los obstáculos no están en tu agenda. Tomarás el rumbo que decidas y lo harás con la misma firmeza con la que emprendes cualquier cosa, aunque faltemos quienes te apoyamos y, cada vez más, nos limitemos a observar como avanzas. Sobraría este comentario, pero no pierdas el ánimo y la constancia inquebrantables ni la fuerza de tu carácter. Sigue siendo tu misma y continúa con esa fe imperturbable que prende tu espíritu a diario. Di las cosas de frente, como ahora lo haces, y que nada detenga tu marcha aunque en algún momento se dificulte. También -al menos mientras yo viva- continúa seleccionando la música de nuestra lista compartida, las películas que vemos juntos y -de una vez- enséñame a hacer galletas que suelen ser el placer vespertino de quienes vamos cumpliendo demasiados años.

Como papá me siento inmensamente feliz de verte crecer y celebrar este nuevo paso en tu vida. Espero -por muchos años más- poder decirte cada día cuanto que te quiero, lo linda que estás y que eres mi hija favorita, pero tu hermana no me escuche, para no generar una “guerra filial”. Te amo con todo mi corazón y quienes hayan experimentado lo que describo, seguramente compartirán la alegría que siento en este trascendental día.

Mi pollito lindo: MUY FELIZ CUMPLEAÑOS.


lunes, 3 de enero de 2022

Dos historias. Dos formas. Dos resultados

En esta administración se ha descubierto que eso era una realidad, y el caso Alejos así lo puso de manifiesto

Se inicia un nuevo año y se acercan acontecimientos de relevancia política, jurídica y social. En 2022 algo muy trascendente será, sin duda, la elección del Fiscal General. Dos lecciones recientes pueden servir para reflexionar sobre la situación de partida. Una, la que hiciera en su momento el expresidente Pérez Molina. Otra, la del anterior mandatario Jimmy Morales.

Es muy probable que el general piense que se equivocó en su elección, especialmente cuando lo hace desde prisión. Thelma Aldana fue designada por el entonces mandatario con el convencimiento, seguramente, de que era afín a “su proyecto” o que no emprendería persecución penal contra su elector; evidentemente erró. Con el apoyo de CICIG -y de la embajada norteamericana que siempre fue la tercera pata del banco- la cúpula presidencial fue procesada y encarcelada. La designación de Aldana, además, contó con el rechazo inicial de una mayoría que apoyaba a Paz y Paz -por su política de persecución de actuaciones militares durante el conflicto armado interno- y la discrepancia con el tiempo de su gestión que supuestamente se acortó. El resultado puede leerse en las conclusiones del informe “El proceso de selección de la Fiscal General en Guatemala: más regulación no significa menor arbitrariedad” de Mirte Postema -Seattle International Foundation-:  “…, debido a la manera en que resultó elegida [Thelma Aldana], persistirán las dudas sobre su independencia de criterio. Y eso, en sí, es dañino para un sistema de justicia y la confianza del público en él.” 

Jimmy Morales, mucho más cauto -y aprendiendo de lo que pasó- se deshizo de CICIG y nombró a Consuelo Porras quien, al igual que su antecesora, contaba con la mayor puntuación del listado remitido por las comisiones de postulación. Lo que no se manifestó, hasta mediados de su gestión, fue el poder que USA tenía dentro del MP y cómo actuó en varias ocasiones desde la justicia para incidir en la política. Pudo ser, la razón, muy probablemente, de la decisión de Morales para instaurar un nuevo estado de cosas.

Al menos desde el Comisionado Dall´Anese, quien confesó públicamente durante una conferencia en Honduras que se había puesto de acuerdo con la embajada norteamericana y el MP para extraditar a Portillo -por interés USA- sin continuar con la persecución penal que establece la ley, se evidenció la influencia del país del norte sobre la justicia. En esta administración se ha descubierto que eso era una realidad, y el caso Alejos -y su acordada libertad para que fuera colaborado eficaz- así lo puso de manifiesto.

¿Qué hará Giammattei? El Presidente -y la comisión de postulación, también- sabe que quienquiera que aspire a ser designando como sucesor de la actual Fiscal General, será inmediatamente llamado a la Avenida de la Reforma -si no se han mudado- para ser preguntado sobre si “está conmigo o contra mi” para -más antes que después- enumerarle la cantidad de listados en qué puede aparecer o la perdida de privilegios que puede tener de no “acomodarse”. Ese poder indirecto se evidenciará, también, en denuncias diversas, reclamos de organizaciones afines y otras acciones legales como las planteadas por simpatizantes en ocasiones pasadas.

¿Qué ocurrirá? Esa es justamente la pregunta del millón de este 2022. Lo que queda claro es que continuará la lucha por el poder -realmente lo que interesa- frente al intento de desconexión histórica de quienes quieren seguir manejando el país. Escucharemos pasionales declaraciones sobre la importancia de la justicia, como si eso fuese lo que realmente les importa. Mientras China y Rusia tocan la puerta.

¡Feliz Año Nuevo!, aunque creo que seguimos como siempre. 


lunes, 27 de diciembre de 2021

Ley contra el Femicidio: un arma letal

El derecho de defensa o de ser oído antes de tomar una medida cautelar, se obvia mientras le dan la razón absoluta y única a la denunciante

Cuando se aprobó la ley contra el femicidio y otras formas de violencia contra la mujer, se prendió una luz de alarma porque los jueces acogían las denuncias con presunción de culpabilidad, algo que se debatía en otros países como un error jurídico que tenía que corregirse. Aquí, “más papistas que el Papa” -y siempre tarde-, se aprobó el texto del que ahora se cuestiona lo que se discutió en otros lugares. Se había advertido, pero ciertas tendencias fueron más persuasivas que muchas razones y experiencias de otros lugares.

Tras la denuncia, y siguiendo el protocolo, el juez ordena “al presunto agresor” no acercarse a la “supuesta víctima”, no intimidarla y cuestiones similares. Sin embargo, no es de recibo que en el marco de un Estado de Derecho ese proceder tenga sustento filosófico-jurídico alguno, menos que la norma sirva como arma arrojadiza. Cuando los hechos son ciertos -la mayoría de veces- el resultado es evidentemente útil y positivo, pero una ley que debería servir para proteger a mujeres agredidas no debe utilizarse por ciertas mujeres maltratadoras. Lamentable y triste que sean féminas quienes hagan uso inadecuado de leyes hechas para protegerlas. Un artilugio legal y servil del feminismo radical moderno, utilizado, además, por muchas de quienes se quejan del abuso o inoperancia de la justicia. 

El proceso es simplista y acusatorio. Se interpone una denuncia aduciendo violencia -psicológica la mayoría de veces- y el juez aplica el protocolo y ordena que el “agresor” no intimide a la “víctima”, aunque esté a miles de kilómetros, sea periodista que revela actos de corrupción, fiscal que persigue a la encartada por ciertos delitos o funcionario que anuncia incumplimientos fiscales. El hombre queda emplazado y ellas, en sus redes o medios, se burlan del machoman en un acto de pírrica victoria. Además el juez -o la jueza, que de todo hay- ni siquiera llama al acusado para que, al menos, pueda decir que no conoce a la señora o no sabe donde vive, con lo que le será muy difícil mantenerse alejado de un domicilio desconocido. En otras palabras: el derecho de defensa o de ser oído antes de tomar una medida cautelar, se obvia mientras le dan la razón absoluta y única a la denunciante. Una vez decretadas las medidas cautelares, las encartadas -y sus respectivos séquitos- presumen de ello, alientan el poder que tienen y advierten de seguir utilizando el bisturí de la “violencia contra la mujer” para amputar la dignidad del hombre. A modo únicamente de información -por si acaso-: la ley fue utilizada por Sandra Torres, Karina de Rottman y Rosana Baldetti, entre otras ilustres damas que, como dijera Cervantes, adaptándolo a los tiempos: de cuyo nombre no “debo” acordarme.

No hacen faltan jueces formados -que también es necesario- sino leyes claras que no requieran de interpretaciones -siempre subjetivas- de funcionarios judiciales ni de presiones mediáticas o políticas. Si permitimos que se utilicen esas herramientas legales para agredir, estamos dinamitando los derechos que se pretenden proteger. Es necesario -¡a ver si las feministas que se indignan cuando les interesa lo hacen!- modificar el proceso y los protocolos. No hay que anular la protección legal que se otorga, pero tampoco obviar que el señalado tiene el derecho a ser escuchado antes de emitírsele orden de alejamiento. Y una más: las denuncias espurias o malintencionadas deben castigarse con el doble o triple de la pena que tenga el acto denunciado.  No más injusticias en nombre de la justicia; no más hembrismo para combatir el machismo ni mucho menos aplaudir acciones que destruyan el poco Estado de Derecho que tenemos. 


lunes, 20 de diciembre de 2021

Hay que repensar el modelo social

En esta sociedad, las formas han ocupado el espacio del fondo y mientras se guarden las apariencias casi todo está permitido

La Navidad -tiempo de buenas intenciones, al menos para algunos- es un excelente momento para reflexionar sobre por qué gran parte de la juventud guatemalteca no aspira a ser bombero, doctor, ingeniero o abogado, sino que desea ser gringo o europeo. Es decir: dejar el país.

Una parte sustancial de jóvenes -mayor cada día- visualizan su futuro en otras latitudes. No me refiero a quienes ya migran jugándose la vida porque aquí no encuentran oportunidades, producto de una sustancial falta de desarrollo y otras cuestiones relaciones con la seguridad y la falta de certeza, sino de universitarios que, teóricamente, cuentan con mayores posibilidades de encontrar un puesto de trabajo bien remunerado. La organización político-social no les sirve ni satisface sus expectativas, y solamente encuentran en la migración las oportunidades que aquí se les niegan. Apuestan por universidades extranjeras o por desarrollar su profesión fuera del país.

Muchas cuestiones -junto a la que se suele considerar más importante: la económica- conforman ese sentimiento. Pasear libremente, tomar un café en la calle, volver a casa de madrugada sin miedo, acceder a un parque con hijos o la pareja, contar con garantías jurídicas y respeto a los derechos individuales, y muchas más, integran ese cúmulo de insatisfacción que torna la mirada a otros lugares.

En parte, la política nacional, cada vez más mafiosa, desencanta a una juventud que, además, ha crecido con valores muy diferentes. Sumado a ello, el extremo conservadurismo nacional presiona a los jóvenes de manera sustancial y “les obliga” a graduarse, casarse, tener hijos, y llevar a cabo un comportamiento estandarizado, esperado, y, sobre todo, a ser hipócritas porque lo importante no es lo que se hace sino lo que parece hacerse. En esta sociedad, las formas han ocupado el espacio del fondo y mientras se guarden las apariencias casi todo está permitido. Un botón de muestra: la cantidad de moteles que hay en el país, porque es necesario esconder la vida real y negarla con otra “políticamente correcta” ¿Conoce usted un país occidental con tal cantidad de tugurios en los que hay que refugiarse para besarse o tener intimidad? Yo no.

A los jóvenes se les pide un comportamiento sujeto al conservadurismo religioso y social existente, aunque ellos practican una vida virtual y ven otros mundos en que las cosas son muy diferentes, y reaccionan. No desean estar permanentemente vigilados, tener que regresar a las 11:00 pm a casa ni mucho menos adoptar un comportamiento que requiera de la aprobación social para no ser criticados. Desean la libertad que su generación ejerce en Europa o en los Estados Unidos que, sin estar exenta de responsabilidad, no les oprime como un corsé. En el fondo, no desean ser tan hipócritas como hemos sido -y somos- las generaciones precedentes, donde todo vale siempre que no trascienda el círculo de confianza. Se roba, se engaña, se le ponen los cuernos a la pareja e incluso se mata, pero todo debe de hacerse de forma que parezca que aquí no ha pasado nada ¡Al carajo gritan las nuevas generaciones!, y piensan que ellos lo harían mucho mejor, pero tampoco se les deja, limitándolos con prohibiciones constitucionales de edad.

El mayor fracaso de un Estado, de una sociedad, no es figurar en esas listas de estados fallidos sino que sus propios habitantes huyan porque no le sirve para nada, mientras encuentran afuera la esperanza que aquí nunca tendrán. Somos una sociedad que no gusta vernos reflejados en el espejo, pero creo que hay una enorme deuda con quienes claman más libertad, oportunidades y respeto: los jóvenes.

lunes, 13 de diciembre de 2021

“Calumnia con audacia; siempre quedará algo”

Jamás un asunto se ha tratado -en radio o TV- por diferente razón a que estimamos que era merecedor de ser conocido

Las mentiras y los calumniadores son de vieja data; antigua práctica de oscuros personajes. Modernamente cuenta con la ventaja de las redes sociales que manipulan sin comedimiento alguno y, generalmente, de forma cobarde, escondidos detrás de perfiles que ocultan su identidad, aunque no sus viles intenciones.

Desde que iniciamos el programa ConCriterio los enemigos no han dejado de intentar silenciarnos, con el mejor maquiavelismo tropical y sin importar el medio utilizado. Insultos, descréditos, denuncias falsas, acusaciones infundadas, acoso en redes e intentos de amedrentamiento utilizando la justicia como arma e incluso a la familia como blanco, han sido, y son, acciones frecuentes. Lo intentó el delincuente de Baldizón -detenido, juzgado y encarcelado en USA-, el varias veces antejuiciado -y pendiente de ser investigado- de Felipao, el “capo di tutti capi” Gustavo Alejos, el farfolla de Méndez Ruiz -todos ellos señalados por Estados Unidos- o el extorsionador de Sinibaldi, además de otros impresentables y sus correspondientes séquitos de concubinos bufones ¡No nos hemos doblegado ante nadie y seguiremos sin hacerlo! 

Claudia, Juan Luis y yo, discutimos diariamente los temas a abordar, los analizamos, meditamos y damos prioridad a aquellos que consideramos de actualidad. Jamás un asunto se ha tratado -en radio o TV- por diferente razón a que estimamos que era merecedor de ser conocido, debatido e informado, y no siempre hemos estado todos de acuerdo. No ha influido la ideología, la presión ni muchos menos la compra de aquello que se expone. Seguramente nos hemos equivocamos a veces en cómo abordarlo o no contamos con los mejores interlocutores -no todo el mundo está dispuesto a hablar- porque es condición humana el error, pero es todo lo racional y éticamente achacable a nuestra labor.

Vivimos uno de esos momentos de embate frontal de cierto cártel de difamadores -iniciado contra Juan Luis, recientemente conmigo y con visos de hacerlo contra Claudia- que es lo que se puede esperar de esos esperpentos manipuladores. Luchan por impedir que se evidencien las mafias que persisten en las instituciones públicas, que no se señalen actos de corrupción pasados y presentes o que sean absueltos profesionales del delito que guardan prisión. Para ello, promueven señalamientos con el ánimo de afectarnos, cohibirnos y lesionar tangencialmente la reputación, porque algunas personas -pocas afortunadamente- creen lo que destila la bilis de esos mamarrachos.

En un reciente estudio, titulado “Periodistas bajo ataque”, el analista Luis Assardo hizo un análisis detallado relacionado con ciertos grupos que difunden este tipo de mensajes. Identifica a Ricardo Méndez Ruiz en el rebaño y a sus incondicionales prosélitos, personajes pertenecientes a una clica de mercenarios que se dedican a difamar a tiempo completo. Del grupo, uno huyó a Chile durante el conflicto armado interno, porque nunca supo hacer otra cosa mejor que esconderse; otro, un inmaduro y fracasado abogado, intentó ser decano para incidir en las pasadas Comisiones de Postulación, pero sensatamente le fue impedido; ambos se rodean de una anónima casta de alborotadores profesionales que lucran con la mentira, y ninguno trabaja en actividad lícita conocida.

Ahí va el mensaje: NO LOGRARÁN NADA, y no porque seamos manipuladores -como ustedes-, sino porque la razón y los hechos están de nuestro lado, y nos asisten. Se estrellaron contra un muro de decencia y de fortaleza, y da igual lo que intenten. Seguramente continuarán insultando -porque les reditúa y es lo mejor, y quizá lo único, que saben hacen- o denunciando falsamente -ruido de un par de días en redes- pero es cuestión de tiempo evidenciar más detalladamente sus actividades y, sobre todo, la identidad de sus abyectos financistas. 


Listas abiertas o cerradas: el debate inacabado

Los partidos políticos son organizaciones que median entre los ciudadanos y el poder político o que implementa su programa de gobierno

Votamos a partidos políticos y son ellos quienes previamente confeccionan las listas de los diputados y los colocan en el orden que consideran oportuno. De esa cuenta -y teóricamente- la curul es del partido porque establece el listado en que figuran los elegibles y recibe el voto del ciudadano, aunque en la práctica no sea así. Para corregir ese control partidario absoluto, hay propuestas de abrir las listas y que cada votante elija al candidato que desee, aunque desconozco si serán nuevamente los partidos políticos quienes los propondrán en esta alternativa o se permitirá un listado infinito con todo aquel que desee participar. En ambos casos, creo que se dialoga en los extremos y no se llegará a solución equilibrada.

Los partidos políticos son organizaciones que median entre los ciudadanos y el poder político o que implementa su programa de gobierno si son elegidos para ello. En democracias modernas han sido de utilidad y generado una institucionalidad que redunda en beneficio del ciudadano al implementar el programa ideólogo que proponen. Otra cosa es que en ciertos lugares se hayan prostituido, lo que no anula el principio general indicado. Por ello, es necesario encontrar un equilibrio y tanto el voto directo como el voto al partido podría ser una mejor solución que optar por uno u otro en exclusividad. Se puede buscar una formula -dentro del marco constitucional- en la que los diputados nacionales sean elegidos por lista de partido y los distritales uninominalmente. O bien, que algunos de los distritales -para compensar- sean también elegidos por partido y el resto nominalmente, buscando un equilibrio numérico entre unos y otros, de forma que el partido político no acapare la totalidad -como ahora- ni el voto abierto anule la esencia de aquellos.

Establecido lo anterior, habrá representación partidaria nacional y distrital y representación distrital y territorial personalizada, lo que generará un mayor equilibrio de poder al diluir aplanadoras que han mostrado absolutamente perversidad. Además, se debería exigir que los diputados distritales -electos en listas abiertas o por partido- hayan estado censados en dicho distrito al menos los últimos cinco años previos a la elección, o periodo de tiempo similar que impida o dificulte el oportunismo en función del interés político o personal del candidato.

Hay que sumar a lo anterior la necesidad de incluir como opción de voto el concepto “No voto por nadie”, para que el ciudadano, inconforme con todas las candidaturas, pueda manifestarse y se pueda hablar de “elección” y no de “selección”. El “voto por nadie” dejaría vacantes las curules que correspondan a su conteo, lo que podría impedir mayorías cualificadas o que requieran un número de diputados que quizá, al haber curules vacías, no se alcance, que sería justamente el reflejo de la representación democrática.

En definitiva, la elección -no la selección- supone la capacidad del ciudadano de votar por quien desee, y cuando aquello es imposible, al menos es conveniente establecer una formula que permita disentir con los listados propuestos, evitando así la promoción de vehículos electorales y no partidos políticos con programas de largo plazo.

El reto está en ver si eso se puede conformar alejado de los extremos y evitar que se siga utilizando el partido y su financiamiento como un elemento para llegar al poder a través de una inversión que luego se rentabiliza a través de la corrupción o el nepotismo.

El marco teórico está suficientemente definido, los detalles se pueden complementar en pocas semanas y falta, como siempre, la voluntad de hacer la cosas y el carácter necesario para exigirlas por parte de la ciudadanía.


lunes, 29 de noviembre de 2021

¡Manos al bolsillo, esto es un atraco sindical!

La cantidad que se incrementa en el presupuesto es rápidamente acaparada por élites depredadoras sindicales

Los dos últimos meses de cada año son propicios para el aumento de la delincuencia sindical, factor no incluido en los indicadores de criminalidad y que propongo se haga. Los sindicatos aprovechan el adormecimiento de las celebraciones prenavideñas y se recetan discrecionalmente diferentes bonos. Este año el OJ ha sido uno de los primeros -al menos conocido-, y de una solicitud de Q6,000 por persona la CSJ ha otorgado la mitad ¡Qué buenos son los magistrados perpetuos de esa corte!

La justificación para tal dispendio es que los empleados de dicho organismo “han padecido mucho por la pandemia”. Se obvia, en esa manipuladora argumentación, que los más afectados son aquellos que tienen una empresa y deben de pagar la nomina correspondiente, además de los impuestos pertinentes. En estos duros tiempos, muchos negocios han cerrado, demasiadas personas han perdido sus trabajos y algunas empresas no han podido hacer frente a la planilla, cuando no han tenido que solicitar préstamos o pactar convenios de pago. Sin embargo, no ha habido una sola suspensión o rebaja en el salario de los funcionarios. Por consiguiente, deberían ser ellos -a quienes pagamos los contribuyentes- los que dieran un bono a los que de verdad han soportado la crisis del COVID-19, aunque la cosa es al revés en este microcosmos estatal.

Los pillos depredadores de educación no han sido menos hábiles y protestaron encabezados por su perpetuo Ali Babá -el tal Joviel- para redefinir el pacto colectivo y que, nuevamente, una ingente cantidad de dinero público -del presupuesto recién aprobado- vaya a parar a los bolsillos de sus huestes. Es curioso que durante los dos últimos años, perdidos en educación estatal, no hayan emitido un sonido audible sobre cómo ha fallado el sistema a cientos de miles de alumnos, y que transcurrieran todo ese tiempo sin ser capaces de adoptar una medida medianamente sensata que impida que parte de la juventud sea absolutamente inoperante dentro de unos años.

En definitiva: ni la salud, ni la justicia ni la educación se han mejorado, más bien algunas de ellas -o todas- están igual o peor que antes, y en todos esos rubros hay pillaje para que el funcionario cuente con su pavo encima de la mesa, aunque pagado por paupérrimos trabajadores que han dejado de cobrar por meses o se han contentado con lo que la encerrona de la epidemia les deparaba. 

En todo caso, y tristemente, este es un argumento recurrente cada año. Al igual que aquellos saben que es tiempo de hacer piñata de lo público, el resto -quienes pagamos los impuestos-, también sabemos que es hora de quejarse, aunque no nos hagan mucho caso ni nosotros pongamos demasiado de nuestra parte para que las cosas cambien. Una especie de aquellos dos minutos del odio orweliano en 1984, que no servían para nada pero que desahogaba mucho.

Con esa forma de repartir -que no es si no un chantaje entre políticos y sindicatos- no hay dinero que alcance. La cantidad que se incrementa en el presupuesto es rápidamente acaparada por élites depredadoras sindicales y con quejas injustificadas o presión política, terminan por hacer negociaciones oscuras y secretas que tienen un elevado costo social que pagamos el resto.

Detrás de esos buitres vendrán otros y, aunque se justifique que lo hacen con fondos propios que no gastaron -entonces que los devuelvan o no los presupuesten- afectará la calidad del servicio que deberían de prestarnos a los ciudadanos. En el fondo, somos una sociedad conformista que nos quejamos pero no avanzamos un milímetro, y esos fulleros lo saben, y se aprovechan.