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lunes, 29 de mayo de 2023

Un viaje a ninguna parte

Ninguna sociedad ha evolucionado o se ha desarrollado sin enfrentar las vicisitudes que, según el momento, la historia ha puesto delante de ella

Sume los votos que recibieron en las pasadas elecciones personajes y partidos políticos de los que ahora nos quejamos permanente y preste atención a la cifra resultante. Naturalmente ganaron y colocaron a sus representantes en puestos de gobierno.  Y es que los corruptos no florecen en las instituciones por generación espontánea, sino que es el ciudadano quien los sitúa allí con su voto.

Nos hemos acostumbrado a culpar a medio mundo de nuestras desgracias político-sociales: que si la Conquista, los criollos, la élites, el conflicto armado o cualquier otro difuso grupo/concepto de moda, sin advertir que el verdadero culpable aparecería si nos miráramos al espejo. La callada realidad es que no somos los mejores a la hora de asumir responsabilidades ciudadanas. Leemos poco, por eso la mayoría de los partidos carece de programa político, y no dedicamos tiempo suficiente a investigar a quienes votamos, mientras se camuflan detrás de eslóganes, colores o cancioncitas del momento. Nos dejamos impresionar por mafiosos conocidos y algunos se preocupan más por la foto con el candidato delincuente de turno que  por el futuro que le deparará cuando lo vote.

Ninguna sociedad ha evolucionado o se ha desarrollado sin enfrentar las vicisitudes que, según el momento, la historia ha puesto delante de ella. Ya basta de victimizarnos constantemente, de berrinches e infantiles pataletas, de ejercer de plañideras profesionales y de rogar que otros vengan, con sus intervenciones, a solucionarnos nuestros los problemas. Dejemos de promover el mensaje de no podemos, cuando realmente no queremos complicarnos la vida y asumir responsabilidades, mientras esperamos que otros pongan la cara y el dinero, y asuman los costos que no estamos dispuestos a aceptar. Lo triste es que no nos avergonzamos del presente ni mucho menos del futuro que dejamos a nuestros hijos, a quienes preferimos sacar del país antes que hacerles ver que merece la pena seguir luchando por lo que hay por construir.

Dejemos de proclamar que no hay opciones porque quitan del listado a dos o tres, ya que siguen quedando veintitantos más el voto nulo. Y si todos esos no son alternativas, entonces tengamos el valor de cuestionarnos el modelo “democrático” que hemos organizado y debatir los cambios oportunos para que la mayoría no siga imponiendo a aquellos a quienes se parecen. 

Rompamos las cadenas de sindicatos mayoritarios que arrastran a sus afiliados y familiares a votar para seguir contando con privilegios propios de chantajistas, y cada año depredan los pocos recursos disponibles para salud y educación. Tumbemos a grupos mafiosos de otros sindicatos como los del puerto que generan ganancias para ellos y son una fuente de trabajo para sus familias y allegados. Cerremos los del organismo judicial, municipalidades, ministerio público, Congreso y demás entidades del Estado que se reparten bonos, fiestas, vehículos y privilegios ¡Pero digámoslo alto y claro!, y no con timidez ni con vacías y floridas palabras.

Algunos dicen que tenemos el gobierno que nos merecemos, pero seguro es al que nos parecemos, porque es votado por esa mayoría que vive del cuello, de los privilegios, de la toma de las instituciones estatales y de la coerción. Se eligen narcos porque hay narco; delincuentes y corruptos son designados por sus pares; mafiosos votan por otros iguales…, y al final esa sociedad podrida es la que coloca a quienes nos “gobiernan” por los siguientes años, porque el clientelismo da de comer, y es mayoría.

Los demás, cobardemente pusilánimes, solo saben quejarse, mendigar y aguantar estoicamente el sacrifico permanente, sin avergonzarse, porque, como dijo Maquiavelo, “quien controla el miedo de la gente se convierte en amo de sus almas”.

lunes, 22 de mayo de 2023

Apocalipsis en Narnia

A 500 años de conquista -y 200 de independencia- seguimos sin advertir que tenemos un país que se hunde ¡Vaya futuro el nuestro!

La hoja de ruta electoral nos lleva a algún lugar recóndito, fantasioso y desconocido que no se parece en nada a lo que debiera ser un espacio de reflexión racional y meditada sobre el futuro del país, que falta nos hace.

La candidata Torres, “Sandra la desenfrenada”, propone en Twitter, cada 15 minutos, una ocurrencia nueva: quita el IVA, duplica la pensión a los jubilados o propone arreglar el problema del tráfico con transporte colectivo, entre otras “novedades”. Dos respuesta omite sistemáticamente: de dónde piensa sacar el dinero y por qué no lo hizo en todos los años de gobierno de la UNE, tanto en el ejecutivo como en el legislativo y municipal, donde contó con al menos un tercio de los diputados y alcaldes ¿Cuántas deudas por pagar y cuánto botox más deberemos soportar? 

“Zury la prudente”, pasa el tiempo sin apenas decir nada, mientras exhibe sombreros aristocráticos propios de eventos en cortes sajonas o largos vestidos de hechura decimonónicas ¡Ven HOLA, que habemus reportaje!, porque propuestas de campaña nell.

Don Manuel Villacorta “el jubilado progre” critica el transfuguismo sin advertir -o se hace el loco- que está en un partido de tránsfugas de la UNE y que él mismo es uno de Winaq, como Aldo.

Pineda, “el rey sol tropical, cree que la labia es la llave de entrada a todas partes y agarra el discurso manido de “el pueblo” para sustentar cualquier despropósito y sostener interminables peroratas que no pasarían desapercibidas para cualquier estudiante iniciado en ciencia política. Se enoja, altera, llora y hace siempre lo que quiere porque “sigue siendo el rey”, como en la canción.

Mulet, al mejor estilo Reagan, contesta sarcásticamente a unos y otros. A quienes le llaman viejito los reta a remar en el lago, mientras a la candidata de la UNE le responde que no la invita a leer vaya a ser que se le caigan los papeles. Ya sabemos aquello de “más sabe el diablo por viejo…,”

Bernardo Arévalo, “el de discurso florido”, es censurado por muchos que confunden el significado de conservadurismo, porque no han aprendido que ser conservador no es un tema de derechas, sino que tiene actitud propia. Por eso, cuando no satisfizo a la tribu sobre temas relacionados con la unión de parejas no heterosexuales se lo reprocharon, y ahora Semilla "es más de derechas". Debió aprender del exPDH que no condenaba el aborto -porque estaba en contra- pero callaba para no ser cancelado.

Los veintipico restantes no se han enterado de que inició la campaña y si lo hicieron andan despejando la selva o seleccionando la fotografía que figurará en los carteles. 

Mientras tanto, ciertos diputados se acusan entre ellos de copy-paste, y de que yo fui quien primero propuso la ley que, por cierto, nadie aprobó, así que por acción u omisión todos se señalan como incapaces de llegar a un acuerdo en el que todos “están de acuerdo”. 

Por su parte, los candidatos a la Muni capitalina andan perdidos por las distintas zonas, quizá porque como no hay transporte colectivo y se tardan horas de ir de uno a otro lugar, no son visibles para nadie.

Esto sería un perfecto y exitoso monólogo de stand-up si no fuera porque llora sangre tanta estupidez, incapacidad, mediocridad, populismo, tropicalismo y bananerismo. El votante, acostumbrado a refugiarse en tik-tok y reírse de visuales obras de arte a la estupidez humana, parece ignorar que el futuro del país está en juego. A 500 años de conquista -y 200 de independencia- seguimos sin advertir que tenemos un país que se hunde ¡Vaya futuro el nuestro patrón!

lunes, 15 de mayo de 2023

Resabios de autoritarismo presidencial

El diseño institucional -cuestionado hace tiempo por Juan Linz-  viene creando problemas con el tiempo al generar pugna entre poderes

Bukele, Pedro Castillo y ahora Petro pareciera que llegaron al poder sin enterarse de que en sus respectivos países hay un sistema presidencialista. Bukele entró con militares a la Asamblea porque aquella -en la que no tenía mayoría- no hizo lo que él quería. Castillo intentó disolverla, y le costó un proceso judicial y prisión preventiva, de momento. Petro, al advertir que el Congreso no apoya sus reformas, ha amenazado con utilizar la lucha callejera, actividad en la que demostró ser experto en el pasado.

Los tres actúan de igual forma autoritaria, porque no comprende ni aceptan el modelo de organización político-estatal de sus respectivos países: la república presidencialista. En ella, el ciudadano elige y deposita simultáneamente su confianza en el presidente y en el diputado, de forma que la representatividad está igualmente repartida, y ambas instituciones simbolizan y representan la unidad nacional. Por lo tanto, cuando el poder ejecutivo toma una decisión, puede ser vetado o no apoyado por el poder legislativo, y viceversa, porque ambos cuentan con idénticos argumentos de representación y legitimidad popular. El diseño institucional -cuestionado hace tiempo por Juan Linz-  viene creando problemas con el tiempo al generar pugna entre poderes -más que un equilibrio que debería conducir al diálogo-, especialmente cuando los presidentes no cuentan con las mayorías parlamentarias necesarias para sacar adelante sus proyectos y se creen únicos representantes de la voluntad popular, sin aceptar que el poder está igualmente repartido.

Las experiencias citadas deberían hacernos reflexionar seriamente sobre lo que aquí ocurre, y se nos viene nuevamente. Desde hace tiempo se ha estado produciendo una marcada divergencia entre legislativo y ejecutivo, y a los sucesivos presidentes no les ha quedado de otra que acercarse al legislativo y alentar el transfuguismo político para conformar bancadas más numerosas que les permitan gobernar sin negociar. Prohibido aquello, se dedicaron a comprar votos en un Congreso prostituido y absolutamente mercantil y rentista. Unos más que otros, hemos visto a casi todos los partidos políticos votar con el oficialismo. En ocasiones -no hay que negarlo- por coincidencias programáticas o necesidad nacional, pero en la mayoría de ellas ha sido patente la compraventa de favores en beneficio de aquellos que otorgaron votos cuando fueron necesarios.

Esa práctica ha ido creciendo y con lo años el costo también ha aumentado, por lo que es de esperar que el gobierno próximo no sea una excepción, especialmente si alcanza el ejecutivo un partido con escasa red de infraestructura política nacional, y ejemplos sobran. De ser así, se desencadenará una pugna por el control de Congreso y, si no se consigue -que será lo normal-, el presidente de turno querrá meterse “al pueblo” en el bolsillo para tomar las calles, como Petro ha amenazado en Colombia, y en Perú se intentó. Se perderá la poca cordura que queda y las batallas callejeras, “el serranazo 2.0” o la compra carísima de diputados serán las opciones.

Algunos piensan que votar en línea es la solución, lo que podría aceptarse si hubiese partidos mínimamente decentes, cosa que no ocurre, así que darle el poder total a un montón de delincuentes, chabacanos o sinvergüenzas es acelerar la muerte civil, y poner a plazo fijo de cuatro años el futuro político nacional, porque no hay marcha atrás para ese lamentable error.

Si lo teníamos difícil, ahora está más complicado con este agregado, pero es la responsabilidad histórica en que la vida coloca a cada ciudadano. Deseche a los inservible, que hay muchos, y sea responsable con su voto, el mayor poder con el que cuenta el ciudadano y del que muchos no son conscientes.


lunes, 8 de mayo de 2023

Narcoestado en el horizonte

A medida que surgen noticias y se sabe de los personajes que rodean al candidato, el narcoestado nacional pareciera configurarse en todo su esplendor

La semana pasada advertimos súbitamente que hay un candidato con alta intención de voto. Hasta entonces, Carlos Pineda era alguien que venía “sonando” pero que no había pasado el filtro de la encuesta electoral. Un personaje iracundo, sin conocimiento de política, campechano, hablador, locuaz. Su maquinaria electoral -enorme y mayormente digital- no había sido detectada y quizá esa era la estrategia que ahora se visualiza con mayor claridad.

La idea era posicionarlo sin que llamara la atención, y llevarlo silenciosamente a la parrilla de salida, lo que generaría seguimientos mediáticos del resto de candidatos y la “ignoración” de Pineda, ya que no todo es claro a su alrededor, y cuanto más tarde se supiera de su entorno y amigos mucho mejor, para que el tiempo juegue a su favor. Sin embargo, las mismas redes que lo promoviendo, fueron capaces, en cuestión de días, de exponer la realidad, y ahora inicia la dura batalla.

Pineda comenzó como candidato vice presidenciable -aunque no llegó a ser proclamado- del delincuente Mario Estrada, condenado en USA. Luego formó un partido con los Baldizón, pero Manuel -otro delincuente condenado en USA por lavado de dinero- al salir en libertad condicional, tomó las riendas del partido y lo expulsó. Así que, tras corto peregrinaje, terminó en un partido lleno de personajes señalados de graves delitos, con los que ahora se codea, aunque él diga que no son de su cuadrilla y se distancie de ellos a la vez que pide el voto para “el lápiz”. 

Pineda se enerva, especialmente cuando se le pregunta por la visa que no tiene para ir a EE.UU., algo que los norteamericanos niegan silenciosamente a personas relacionadas con la criminalidad organizada. Dice que nadie lo finanza, pero se mueve de un sitio para otro en caravanas con carros blindado y seguridad con armas largas, al mejor estilo de Sinaloa. Si en verdad nadie lo finanza -algo muy pueril de pensar- la sola “inversión” propia apunta a que terminará por cobrarla, lo que lo hace igualmente peligroso en el manejo de lo público, que por cierto desconoce con grandeza.

A medida que surgen noticias y se sabe de los personajes que rodean al candidato, el narcoestado nacional pareciera configurarse en todo su esplendor. Aquella CICIG que persiguió el financiamiento electoral con ahínco, ignoro, sin embargo, al narcotráfico y al crimen organizado, y dejó vía libre a quienes han crecido en el aporte de dinero para candidaturas municipales y nacionales. Ahora que el dinero se controla teóricamente -lo que es bueno- aflora únicamente el que no está controlado: el dinero sucio.

Dime con quien andas y te diré quién eres, dice ese refrán popular, y de momento al señor Pineda se le ha relacionado con esos delincuentes citados -Estrada y Baldizón-, pero también con el exasesor de la diputada García Navarijo -Ernesto Barrios-, Jorge Tobar Sosa sindicado en 2013 por lavado de dinero, Lesley Buezo exdiputada captura en Honduras, Fredy Salazar con orden de extradición por tráfico de cocaína, y otras bellezas similares.

No se trata de desprestigiar, sino de analizar de quien estamos hablando y las graves consecuencias que puede padecer el país de ser electo. Tampoco es que ahora que ha salido puntero en las encuestas se activen las críticas, sino que hasta ahora no se había prestado atención al personaje porque estaba en “zona gris”. Pineda es un Baldizón 2.0, pero sofisticado y con discurso populista, aunque eso no sería tan malo si sus socios no fuesen delincuentes confesos y personajes señalados por narcotráfico.

¡Al tanto con su voto, ahora más que nunca el ciudadano responsable tiene la llave!


lunes, 1 de mayo de 2023

El derrumbe de los muros

Quizá estamos asistiendo al nacimiento de “Latinoamérica” como nueva región que desecha el concepto iberoamericano, pero también el de América latina

El derrumbe del muro de Berlín -porque allí no se cayó nada-, sorprendió en su momento y evidenció que muchas cosas no son previsibles ni siquiera en el corto plazo, mucho menos eternas. Para que ocurriera se dieron determinadas circunstancias, entre otras la concurrencia del liderazgo de Margaret Thatcher, Ronald Reagan, Juan Pablo II y Mijaíl Gorbachov. Años atrás, hubo intentos de terminar con la Unión Soviética, pero no resultó porque el tiempo hace converger actores y situaciones para que ciertas cosas sean posibles. Aquella lección seguramente sirve como elemento de referencia para el análisis de otros escenarios, dando la sensación de que se puede estar llegando tarde al que se manifiesta en América latina.

El “muro de la doctrina Monroe” está, cuando menos, muy debilitado. No solamente por la acción de China y Rusia, que conquistan terreno a velocidad inimaginable hace apenas diez años, sino que hay una confluencia de actores que establecen cierto paralelismo con lo sucedido en la Europa entre décadas de los ochenta y noventa. La reaparición de Lula, el protagonismo de López Obrador y la llegada de Petro, además de la suma de Nicaragua, Cuba, Venezuela, El Salvador, Honduras, Argentina y Chile -por lo menos- genera una dinámica en la que, casual o causalmente, confluyen esfuerzos por promover un liderazgo latinoamericano como pocas veces se puede recordar desde las independencias.

Contrapuesto a la concurrencia señalada -y como pasara con Gorbachov- los Estados Unidos están sumidos en una crisis interna con marcada carecían de liderazgo -demócrata y republicano- que genera una introspección político-social aguda, dificulta el ejercicio político y descuida la política exterior. De esa cuenta, se genera una dinámica continental de la que puede surgir esa nueva referencia opacada, hasta el último cuarto del siglo XIX, por el decadente imperio español del momento y, a partir de entonces, por el naciente norteamericano.

Quizá estamos asistiendo al nacimiento de “Latinoamérica” como nueva región que desecha el concepto iberoamericano -con cordón umbilical en la península que la conquistó- pero también el de América latina, como el sumatorio de un conjunto de países sin dinámica convergente. Los herederos de aquellos españoles, sometidos posteriormente por los USA, recuperan, desconectados de "sus progenitores", el poder político y social y edifican sobre pilares de identidad e idiosincrasia propias. Ese nuevo espacio geoestratégico no solamente tendría vida propia, y una dinámica que se iría alejando de postulados tradicionales de dependencia, sino que se podría sumar, como un peón más, al juego político mundial y confrontar el tradicional liderazgo USA, con el consecuente efecto negativo para los del norte.

La mala noticia es que, de forma similar a cómo ocurriera con la revolución china y la rusa, todo surge de movimientos ideológicos de izquierda revolucionaria-radical, y eso puede terminar por desintegrar la compleja alianza de los países latinos y polarizar o radicalizar la oposición de aquellos que no comulguen con el movimiento o, para ser exitosos, tener que sumar regímenes autoritarios “aliados” como China y Rusia. 

¿Asistimos al nacimiento de "Latinoamérica” como nuevo espacio geopolítico? ¿Qué papel estaría dispuesto a jugar la apocada Unión Europea en todo esto? Difícil a estas alturas tomar posición, pero pareciera que pueden conjugarse y compararse ciertos elementos con los procesos históricos citados. Nada es igual, pero siempre hay signos que delatan situaciones similares de cuyos resultados hay que tomar nota.

Es posible que sin advertirlo, estemos viviendo un nuevo cambio de era, de liderazgo y de tonalidad político-ideológica en el eterno y mal cuidado patio trasero de “las Américas”.


lunes, 24 de abril de 2023

Apocalipsis electoral

Dicen que el poder -y todavía estamos en la antesala del mismo- revela la verdadera esencial del ser humano, y estas elecciones parecen confirmar la regla

El proceso electoral que vivimos -o padecemos, no está clara la cosa- revela el grado de estupidez, sinrazón, populismo y degradación al que llegamos. Tenemos una mala democracia -que es un hecho- pero el ciudadano muestra poco espíritu democrático, lo que representa un problema. Es imposible construir un sistema republicano sobre la base del autoritarismo y la feroz defensa de ideas particulares más que del interés colectivo y valores éticos. Lejos de avanzar, se advierte un deterioro progresivo del espíritu participativo y conciliador, y el resurgir de la mejor versión dictatorial de cada uno.

Dicen que el poder -y todavía estamos en la antesala del mismo- revela la verdadera esencial del ser humano, y estas elecciones parecen confirmar la regla. Hay candidatos -imitadores de Bukele- que han mostrado el cobre del que están hechos. Uno grita, amenaza y despotrica sistemáticamente contra todo, mientras representa intereses de farmacéuticas sudamericanas que lo sostienen, y a las que seguramente debe de responder. Otro, se muestra incapaz de contestar preguntas que lo alteran y molestan, y acude a la descalificación despótica con quienes le inquieren ¿Qué no harían si gobernaran? Alguno más, sin presentar la papelería exigida para ser inscrito, se victimiza y presenta una falsa realidad del porqué no pueden participar, escondiendo al ciudadano las verdaderas razones de su exclusión. Las hay que callan y siguen su camino, sin inmutarse, como si la campaña no fuera con ellas, más allá de alimentar un debate verdulero sobre si tenía razón la del machete o la pistolera, mientras las huestes -contratadas y pagadas- resuelven a golpes el “debate político-electoral”. Entre tanto, redes, medios y personas replican falsos mensajes, en un intento por generar opinión publicada a favor del amigo, el sistema o la ideología que promueven ¡Qué vergüenza! 

Por su parte, las izquierdas, se siguen quejándose -lo que hacen de maravilla- del poco gasto para la campaña, y sustentan que eso es parte de su fracaso, porque no son conocidos ni llegan a la masa de votantes. Silencian que la URNG lleva 25 años como partido fracasado, y menos, pero con igual falta de aceptación social, WINAQ, SEMILLA y ahora VOS, “el de los renacidos”. Simplemente el ciudadano no ve opciones en esas propuestas porque advierte la versión “Sistema 2.0”, y más vale malo conocido que bueno por conocer. Dejan pasar los desastres del equipo que inscribió a la planilla municipal de los primeros, o quizá ocultan la verdadera estrategia: hacer ruido y gritar fraude, a lo que otros se sumarán a sabiendas de que no tendrán votos para figurar en la foto del fracaso, pero así conseguirán algo de atención. De CODECA se ha dicho casi todo, y es mejor ignorar a quienes justifican hurtos, desestabilizan y desean subvertir el orden en pro de un mundo exterminador comunista, a pesar del fracaso histórico que supuso. 

Y como es habitual, el irresponsable votante se dedica a pedir a gringos y europeos que vengan a solucionar el problema del que él mismo huye o se esconde. Eso sí, que la intervención sea “la que a mí me gusta”, vaya a ser que ocurra como en el 54 -y sucesivas- que no fueron del agrado de muchos. Por último, grupitos ruidosos, asociados con ONGs nacionales e internacionales, se pasean por el escenario electoral diciendo quienes deben participar y qué y cómo hay que hacer para que todo se ajuste “a parámetros internacionales”, mientras pasan factura del viaje, el alojamiento y los viáticos a quienes financian tales mamarrachadas.

¿Y así queremos salir del atolladero? Pues bien, sigamos, que el batacazo no hay quien nos lo quite.


lunes, 17 de abril de 2023

Derecha e izquierda, valores y principios

La respuesta a ese desmadre no la vamos a encontrar en la ideología, sino, en general, en la ausencia de principios y valores éticos


La pugna ideológica, más intensa en periodo electoral, es una realidad y anima una necesaria discusión. Derechas e izquierdas presentan programas económicos, sociales o de infraestructura, desde ángulos diferentes: estatista o no, con capital público, privado o mixto, con énfasis social o individual, etc. Sin embargo, no entendemos que cuando falta un eje transversal de educación en principios y valores, debatir sobre cuestiones ideológicas es un distractor periférico que no llega al meollo del asunto. 

En esta sociedad poco educada en principios éticos, no tiene sentido la discusión ideológica, y no sirve para nada. Las “derechas” y las “izquierdas” son lo mismo. La desnutrición infantil les importa un carajo, al menos en el ejercicio práctico de la política -el discurso es diferente-, la educación pública -o el nefasto sistema educativo- tampoco les perturba mucho, y no digamos el cambio de normas subjetivas por otras objetivas y generales. 

No son diferentes, son iguales de racistas, excluyentes, clasistas y mediocres, y se ve mejor con los ejemplos de El Salvador, Nicaragua y Honduras, donde han gobernado izquierdas y derechas, con idéntico resultado: corrupción, autoritarismo, violencia y robo de recursos públicos. Aquí, como “las izquierdas no han gobernado”, pareciera que es un tema exclusivo de “derechas”, aunque olvidamos que hay alcaldes de todo el espectro político y, con alguna excepción, los problemas son idénticos. Además, la UNE es socialdemócrata -aunque muchos lo callan para seguir con la narrativa- y ha ostentado el poder nacional, y el local por 15 años.

La respuesta a ese desmadre no la vamos a encontrar en la ideología, sino, en general, en la ausencia de principios y valores éticos. Cuando un país gusta de recomendaciones y no de la meritocracia, de incluir a parientes en listados de beneficiados políticos, se utilizan los recursos del Estado en favor propio para financiar privilegios, se prometen las mismas sandeces, se comprometen económicamente con deuda pública a futuras generaciones o no se manifiesta un solo día en la calle por miles de asesinatos o violaciones, resulta que el panqueque es el mismo, aunque le pongamos mermelada o miel.

Nos hemos deshumanizado e invisibilizado al ser humano. No se presta atención a la persona, sino a integrantes de grupos de presión/poder cercanos a la ideología de interés. No se legisla para individuos, sino para colectivos: tercera edad, LGTBQ+, niños, mujeres, indígenas, trabajadores, etc., y en la medida que atomizamos al ser humano generamos grupúsculos que conforma entes sociales inestables, competitivos entre sí y con interacciones en las que predomina un juego de suma cero asociado al presupuesto y a la función pública: o tuyo o mío.

Para conformar una sociedad exitosa hay que establecer sólidas bases de respeto y rectitud ética, y eso no ocurre desde la ideología que es un estadio posterior. Hay que comenzar por hablar de que todos los seres humanos somos iguales, sin privilegios, cuotas o beneficios; hay que respetar la fila; acceder a los puestos por méritos no por amiguismo; no dejar tirado el carro en la calle ni reservar lugares para otros; no matar, robar, disparar ni amenazar; apoyar leyes generales y no particulares o interpretativas; cultivar eso que se llama honestidad; no acosar o violar ni consentir que nadie muera de hambre, entre otras muchas cosas.

Perdón, pero nos mal educamos en ser chispudos, pillos y vivos, así que hablar de ideología es una pérdida de tiempo que solo pueden permitirse quienes han superado la fase previa de respeto al otro, y cultivado la civilidad. Seguimos anclados en la prehistoria política mientras nos damos ínfulas de modernos ¡Qué penoso!


lunes, 10 de abril de 2023

Hijos de …, y otros especímenes

Pareciera -y muchos votantes lo aceptan- que los apellidos paternos validan ciertos perfiles, al margen de la capacidad del individuo

El proceso electoral en marcha está repleto de candidatos “hijos de…”. Teóricamente, la revolución liberal separó lo político de lo familiar (Jaime, 2000), y estableció una distancia entre lo político, propio del ámbito público, y lo familiar y personal parte de lo privado. Sin embargo vemos en las papeletas a Zury Ríos, Bernardo Arévalo, Roberto Arzú (ahora su hijo como 3ª generación), las Torres, los Baldizón, los Morales (Jimmy), los Rivera, los Blanco (hijo de Orlando Blanco), los Cabrera (vástago del vicepresidente Cabrera), entre otras muchas dinastías chapinas. 

Y quienes no tiene hijos, o todavía son pequeños, incluyen sin pudor en los listados a sus hermanas, padres, yernos, cuñadas, primos o asesores. Normalmente La familia se extiende verticalmente en el tiempo por lazos sanguíneos y lateralmente por lazos sanguíneos y matrimoniales (Balmori, 1994), pero aquí se ha estirado a concubinas, novios, queridos, parejas con derechos, amantes, bellezas esculpidas con fondos públicos y especímenes similares ¡Qué más da! Y no sea incauto ni se deje engañar, no lo hacen por Guatemala, por el desarrollo, por “nuestra gente” ni por razones similares, sino única y exclusivamente por ellos mismos, por su ego, por caraduras, y porque no han entendido que los hijos no deberían ser una prolongación en el tiempo para resolver frustraciones, reivindicar éxitos, o suplir carencias de los padres, sino personas propias y no extensión de sus progenitores.

La política nacional se ha convertido en una especie de mancebía en donde lo inimaginable tiene cabida, y pasamos de los matrimonios estratégicos del medioevo a élites endogámicas, una especie de ecosistema político-cultural por reproducción incestuosa. Mientras en las empresas privadas es tendencia dejar a un lado la inmediata sucesión familiar y sustituirla por la capacidad de gestión de alguien externo, en lo público ocurre lo contrario. El principio de Peter se ignora y la falta de formación y de méritos para ocupar puestos en la administración, crea la obligación de buscar trabajo a familiares, amigos, colegas o mancebos (normalmente inútiles o no competitivos) en una sociedad en la que lo estatal es un botín sindical o político que perpetúa plazas, privilegios y depredadores.

Tal y como evidencia la publicidad electoral, somos caso de estudio para las teorías propuestas por Carl Gustav Jung y Freud sobre los complejos de Electra y de Edipo, marcadamente peligrosos cuando se trasladan a la gestión pública. Infancias inmaduras, adolescencias perdidas o adultez por definirse, pero con alto grado de frustración y dependencia emocional de sus progenitores, de los que no rompen -más bien reconstruyen- el cordón umbilical. Padres e hijos se encadenan en el tiempo, y se conforma una traumática oligarquía política con profusa presencia de parientes -inútiles o inexpertos la mayoría- en puesto de elección popular.

Pareciera -y muchos votantes lo aceptan- que los apellidos paternos validan ciertos perfiles, al margen de la capacidad del individuo quien a veces ni siquiera aparece en la coreografía o la narrativa del discurso electoral. Demasiados de esos familiares carecen de experiencia en gestión pública o no han trabajado en su vida en algo productivo, y cuando lo han hecho han sido mediocres, poco exitosos o fracasados, de ahí su salto a la política. Con ese paupérrimo curriculo pretenden ocupar altos puestos de gobierno, luego no nos quejemos de que las leyes son un desastre, el debate un griterío de burdel y no de parlamento o sus acciones estén alejadas de principios y valores éticos que seguramente nunca conocieron y menos practicaron.

Ese es el panorama electoral 2023 sobre el que tiene la responsabilidad y el poder de decidir. Ignoro si lo había advertido.

lunes, 3 de abril de 2023

El rol del ciudadano demócrata

En todos los países hay analfabetas, manipulados, irresponsables o ausentes del sistema que votan sin consecuencias directas para ellos

La democracia se basa en la toma de decisiones por mayoría, pero sin vulnerar los derechos de las minorías, aspecto que suele olvidarse al reflexionar sobre el concepto. De tal cuenta, cuando una sociedad debe de elegir autoridades, refrendar ciertas iniciativas o seleccionar alternativas sobre cuestiones de interés general, se convoca una consulta o referéndum y la ciudadanía vota.

Al menos dos cuestiones son de interés en relación con el voto: el valor y la trascendencia del mismo. Respecto del primero, es incuestionable que todos tiene el mismo valor -salvo que cambiemos el modelo- porque no importa la calidad de la persona que deposita el papel en la urna. El votante puede tener mayor o menor capacidad de comprender lo que hace, al igual que diferente intención, responsabilidad, libertad, etc., pero el modelo social adoptado es uniforme e igual. En lo que concierne a lo segundo -la importancia- el ciudadano no siempre es consciente de que su voto realmente elige -o selecciona si lo desea- entre las opciones que le presentan. Salvo un fraude -que los ha habido- el conteo de los votos, que suele ser ampliamente supervisado, determina el ganador.

Por lo tanto hay principios sobre los que reflexionar, y muy seriamente. Si una mayoría no delega el poder ciudadano a través del voto, el ganador no se proclama. Si aceptamos que tenemos una democracia igualitaria, porque así previamente lo determinamos, no podemos quejarnos del voto no informado de otros. Si el sistema es clientelar y hace que los votantes se adapten complacientemente -porque reciben prebendas del candidato- hay que prestar atención y crítica al ciudadano acomodado y no exclusivamente al político. Si los votos valen lo mismo, deberíamos exigir que la responsabilidad también fuese idéntica y no exculpar de ella a determinados grupos por razones diversas. Si no vota, otros decidirán por usted, por lo que la abstención fortalece el valor del voto de quienes participan. Si hace uso de todas las opciones, incluido el voto nulo, estará dentro de la normativa vigente que, aunque sea mala, es la herramientas con la que se puede colaborar pacíficamente al cambio, y a construir el futuro.

No es de recibo justificar la inacción sobre la base de postulados que no pueden modificarse, porque se minaría la esencia de la democracia liberal. En todos los países hay analfabetas, manipulados, irresponsables o ausentes del sistema que votan sin consecuencias directas para ellos, pero no es factible un cambio al respecto sin romper el principio de igualdad. Es debatible, sin embargo, el valor del voto en el extranjero, especialmente de quienes no pagan impuestos en el país o residen permanentemente o por más de un determinado tiempo en otro. Igualmente es discutible que quienes están voluntariamente fuera de la formalidad económica deban ser sujetos de los mismos derechos -toda vez que eluden responsabilidades- respecto de quienes participan plenamente, aunque poco más que eso.

Hay muy poca educación en responsabilidad ciudadana y civilidad, pero especialmente en asumir las consecuencias de las decisiones que cada quien toma libre y voluntariamente. Nos acostumbramos al asistencialismo estatal y a sobrevalorar la capacidad de los políticos para que decidan por nosotros.

Cuando es electo un narcotraficante, un criminal, un delincuente, un corrupto o un imbécil -de esos hay más- no es culpa de ellos, sino del elector. No hay que mirar la oferta política, sino mirarse a un espejo y preguntarse: ¿por qué elegimos a ese personaje?, ¿qué clase de sociedad conformamos? Las malas decisiones políticas no nos hacen víctimas, sino victimarios.

¡Vamos, que hace falta más autocrítica madura y menos lloriqueo infantil!


lunes, 27 de marzo de 2023

El boomerang en campaña electoral

Las acciones contra Mulet han supuesto un boomerang antes del inicio oficial de la campaña, y generado más ruido del que pretendían silenciar

Las reiteradas denuncias contra Edmond Mulet, candidato presidencial del partido CABAL, no han pasado desapercibidas, más bien, han generado un cierto escándalo político-social, cobardemente callado por muchos de “nuestros futuros salvadores patrios”. El partido osó criticar la persecución a periodistas, denunciarlo ante la Sociedad Interamericana de Prensa y presentar un memoria en el Ministerio Público, y surgieron las acusaciones.

Es preciso señalar que CABAL ha sido EL UNICO partido que ha emprendido acciones directas en favor de los periodistas señalados e investigados, a pesar de “la indignación” que muchos han dicho tener. El resto de los partidos y su liderazgos han callado o se ha pronunciado tímidamente en redes, con esa todopoderosa excusa de “evitar campaña anticipada”. Sin embargo, a partir de esta semana escuchará gritar a todos ellos cómo piensan salvar el país y lo que harán por usted y su fututo, sin advertir que cuando de verdad tuvieron que dar la cara prefirieron refugiarse en el cómodo silencio del miedo.

Las acciones contra Mulet han supuesto un boomerang antes del inicio oficial de la campaña, y generado más ruido del que pretendían silenciar, lo que reposicionará seguramente al alza al candidato. Quienes lo desean fuera de la pugna -que por la falta de acción parecen ser todos los contrincantes-se han convertido en sus impulsores, y el resto de los veinte y pico de candidatos han demostrado pertenecer al grupo de pusilánimes dócilmente adaptados al podrido sistema político. Ninguno, además, ha salido a defender principios y valores tal y como debería ser -vea al respecto la serie de HBO: John Adams-, sino que han preferido la asustadiza afonía y mascullar en el entorno próximo, antes de exponer directamente lo que dicen pensar, pero que ellos mismos niegan con su inacción ¡No, no quiero políticos asustadizos antes de tomar el poder, luego solo queda que sean peores!

Hubiese esperado, ahora que muchos dicen rasgarse las vestiduras, un pronunciamiento de la mayoría de los partidos -o al menos de ciertos candidatos- que apostase por la libertad de opinión, pero con acciones contundentes y dando la cara y no escondidos detrás de Twitter, TikTok, Instagram o espacios similares. Que ese inexistente comunicado público fuese firmado y publicado en medios, y que expusiera el nombre y los apellidos del quienes pretenden dirigir el país. Sin embargo, han demostrado tener pánico a un grupito de desequilibrados emocionales a quienes ceden espacios por su cobardía. 

Esto no es la lucha contra un candidato o frente a una determinada acción, sino la forma de tomar un país desde las sombras por golpistas aficionados, a quienes se les otorgan espacios sin resistencia ¿Quiénes son?, pues como dicen los novelistas de misterio: follow the money, aunque en esta ocasión deba cambiarlo por: quien sale beneficiado en el proceso electoral.

En fin, tenemos el gobierno al que nos parecemos, y por tanto nos merecemos. Dejamos que las cosas pasen y nos enroscamos en nuestra comodidad de ciudadanos indignados reclamadores de derechos, pero huidizos de las responsabilidades inherentes, y así nos va. Somos reflejo de nuestra propia cobardía, y los hechos lo demuestran diariamente. Muchos candidatos mediocres -y otros delincuentes que es peor- a quienes los votantes irán a escuchar promesas que dejan de cumplir antes de hacer, mientras disfrutan del almuerzo que pagarán caro en los siguientes años o usan la gorra que esconderán por tiempo para que nos sepan que los eligieron.

En todo caso, ya sabe -aunque no se lo termine de creer- que su voto es quien elige a las autoridades, y nadie más, no venga luego con quejas o cuentos.