Este es un blog personal donde se editan las columnas de opinion (y otras) que semanalmente publico en el diario PRENSA LIBRE de Guatemala. La idea es generar un espacio de debate y opinión con los lectores, de forma que la libertad de expresión sea en doble sentido.
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lunes, 25 de marzo de 2024
Por el hilo se saca el ovillo
lunes, 18 de marzo de 2024
La “lógica” con la CC
Los mismos que ahora se quejan de las decisiones de la CC dijeron no hace mucho, y cito literalmente: “Los fallos de la CC se cumplen” o “Desobedecer orden de la CC es un delito"
Que la democracia “no sirve” a la mayoría de los latinos es algo puesto de manifiesto en distintos informes, y en Latinobarometro de forma especial y continuada. De lo que no se habla es que cualquier institución requiere de la observancia de normas para que funcione, y quizá ese pequeño detalle sea muy importante en el corolario inicial.
Las redes sociales permiten opiniones plurales y dispersas, y cada uno expresa la suya. Los más timoratos se suman a la de ciertos impositivos mediáticos, pero la pluralidad de razones representa la riqueza y justifica la existencia de la mayoría de las plataformas virtuales. Sin embargo, se ha construido una especie de jungla de opinadores en la que tienen cabida un sin número de atrevidos y analfabetas que, bajo la tónica del derecho a opinar, pretenden darle validez a su opinión, lo que es muy diferente y distante. Cada cual hace de su relato -o al que se suma- una especie de jurisprudencia que permite confrontar decisiones judiciales solamente porque se dispone de dinero para pagar una red y una conexión a internet, y a veces ni siquiera lo segundo.
La corte de constitucionalidad ha estado politizada desde su inicio, porque así está orgánicamente estructurada, y lejos de dedicarse a resolver temas constitucionales -como ocurre en otros países- ha asumido la posición de cúspide judicial. Aunque es un “tribunal permanente de jurisdicción privativa, cuya función esencial es la defensa del orden constitucional”, en la práctica se ha convertido en el último eslabón de la cadena de justicia.
Siempre me he cuestionado -espero que un día sea debate nacional- cuál es la razón democrática, la lógica racional o la justificación de que el colegio de abogados pueda designar a un magistrado en dicha corte, no digamos del que designa la monopólica universidad estatal. No se encuentra justificación posible en ese reducido espacio en el que las neuronas no ingresan, y únicamente se entiende como un reparto de cuotas de poder, lo que invita inmediatamente a asaltar ambas instituciones -como realmente ocurre- por aquellos que desean ejercerlo. Es muy simple, y se sabe, pero se consiente a la vez que se protesta, en espera de tomarlo en algún momento.
Hemos visto cortes que ampararon a Ríos Montt, permitieron o impidieron que Zury Ríos fuera candidata, paralizaron el desarrollo hidroeléctrico del país, suspendieron órdenes presidenciales, intervinieron en el acelerado y manipulado caso de genocidio, prolongaron el periodo de magistrados de la CSJ o detallaron cómo debe hacerse y qué tiene que contener el reglamento que desarrolla el convenio 169, entre otras muchas cosas. En este último cuarto de siglo, la lucha por el poder ha pasado por tener controlada a la CC, sabiendo que allí se decidiría finalmente incluso si podemos participar en los juegos olímpicos con la bandera nacional ¡Si no nos hemos dado cuenta todavía del engendro judicial que tenemos es que nos merecemos todo lo que pase, y posiblemente mucho más!
Los mismos que ahora se quejan de las decisiones de la CC dijeron no hace mucho, y cito literalmente: “Los fallos de la CC se cumplen” o “Desobedecer orden de la CC es un delito”, pero eso era en los tiempos en que la CC estaba integrada por amigos. Ahora que no es así, los calificativos son justamente opuestos.
Lo que hemos construido -y queremos mantener- no se llama sistema de justicia, ¡en absoluto!, más bien responde a la construcción de un sistema de defensa de intereses grupales, ideológicos o de gustos, lo que no tienen cabida en una sociedad democrática y por eso el sistema no nos sirve.
lunes, 11 de marzo de 2024
El pulpo y los cantos de sirena
Dentro del Congreso, el otro Alejos hace lo propio para conformar un grupo de diputados disidentes o perdidos en esta nueva y “diferente” legislatura
El poder nacional se configura sobre una red -no clara para todos- en la que es necesario controlar determinados nodos. Una especie de tentáculos de pulpo que, al igual que el molusco, son dirigidos desde un centro coordinador.
Si hace un diagrama de quienes nominan a las distintas autoridades/instituciones del sistema de justicia (CC incluida), observará que sometiendo a algunas de ellas puede ir armando el rompecabezas para terminar por controlar a todas. La “más importante” de ese cuadro es la Corte Suprema de Justicia - porque participa en la posterior elección de la CC y del Fiscal General- coincidentemente la que estará en litigio en poco tiempo, cuando se activen las correspondientes -y manipuladas- comisiones de postulación.
Y mientras los malosos tradicionales -conocidos y condenados- siguen dominando la mayoría de los votos de los comisionados, el gobierno se distrae con cantos de sirena, mientras es presionado por grupos que desvían la atención con noticias de problemas domésticos, pero que para nada contribuyen a evitar construir (o destruir) el mafioso sistema nodal.
Fuera del Congreso, ciertas universidades -principalmente la USAC- y el “honorable” Colegio de Abogados y Notarios (CANG), son fundamentales -y casi suficientes- para elegir la CSJ y el TSE, cúspide -teórica- del sistema de justicia y electoral. Una vez elegida la CSJ, desde ahí, y con la colaboración de los citados, se toma la Fiscalía General y la Corte de Constitucionalidad. En ese sencillo esquema, los magistrados de corte, indispensables para la elección de magistrados de la CSJ, se alinean para luego cobrar el precio de su reelección.
Dentro del Congreso, el otro Alejos hace lo propio para conformar un grupo de diputados disidentes o perdidos en esta nueva y “diferente” legislatura y que puedan rentabilizar su cargo, ahora que es más difícil conseguir aquel extraeconómico que generaba ciertas votaciones y las plazas fantasma de que disponían.
En el gobierno, lo urgente -lo único- parecen ser las denuncias contra la fiscalía general, que por falta de sustento -jurídico y financiero- no prosperaran, y ver como campean un escenario que se les presagiaba favorable pero que ha sido el más empedrado de todos los tiempos. O se centran en lo importante o entre Semana Santa y el inicio de la época de lluvias no les va a quedar de otra que lamerse las heridas, al igual que al resto de ciudadanos.
Me da la impresión de que, nuevamente, cada uno jala agua para su molino, y el confuso panorama nacional, además de la cambiante coyuntura, nos distrae y centra la atención en pavadas -llenas de difusión mediática, eso si- en lugar de analizar aquellos puntos del esquema a los que hay que prestar atención.
El diseño institucional ha sido muy estudiado por los mafiosos que no devengan mucho tiempo en ver los resultados finales, sino en analizar el origen de la acción. Mientras el CANG siga teniendo ese poder cuasi absoluto, la USAC nombre a magistrados de la CC y ciertos decanos sean alfiles de sus dueños y señores, aquí no hay nada que hacer más que el paripé cuatrienal al que nos hemos habituado y que, resignadamente, repetimos de forma equivocada para quejarnos luego durante otro periodo de tiempo.
En breve iniciaremos el ciclo en esta administración y surgirán idénticos problemas a los que hemos prestado atención con anterioridad -aunque sin cambiarlos-, y repetiremos los mismos errores: lamentos conocidos, mafias sabias y resultados esperados. Eso sí, nos quejaremos de lo corrompido que está todo, especialmente los políticos, sin advertir que no podemos esperar cambios con idéntica estructura.
Now, you Know!, aunque creo que ya lo sabía.
lunes, 4 de marzo de 2024
La presión como estrategia política
Entre un Presidente sesentón y unos diputados treintañeros falta un amortiguador etario de liderazgo dentro del partido
Habrá observado una avalancha de comentarios de personas, medios, perfiles y organizaciones en los que se presiona permanente e insidiosamente al Presidente para “que actúe” y deje a una lado la “pasividad” de la que se le señala. La opinión publicada, genera dinámicas coordinadas de presión -interna y externa- en el marco de una estrategia para que el mandatario tome una determinada dirección.
La permanencia de la Fiscal General incrementa el riesgo de quienes habían vendido la piel de oso antes de cazarlo. El atore legal al no poder destituirla -producto de un amañando y pérfido plan para proteger a su antecesora- tropieza con las aspiraciones personales y políticas de quienes “tuvieron que salir u optaron por hacerlo”, y que después del subidón optimista tras el proceso electoral, ven trastocadas sus intenciones y esperanzas.
En este país de la eterna primaveral mental, no se quiso entender -a pesar de la capacidad para haberlo hecho- que el partido en el poder fue elegido en segunda vuelta -en la que no era la preferencia, sino la mejor opción entre dos- por un 26% del electorado, pero únicamente lo fue por un 7% en la primera. El resto de los votantes decidieron no querer a ninguno y lo expresaron con un rotundo 15% entre votos blancos y nulos. Ese sencillo cálculo da idea de la aceptación -legitimidad- de las nuevas autoridades, pero la insistente presión externa, la forma de publicar los datos y otras cuestiones no menores -como la lucha contra la corrupción, imperante en la sociedad y no solo en los políticos- terminó por anular el debate y posicionar el mensaje deseado -pero falso- de “victoria total”.
Una mayoría, despreocupada por lo público y el análisis cuantitativo, decidió creer que había ganado mayoritariamente un partido -con apenas dos alcaldes y 23 diputados- lo que unido al efecto ubiquista -en el que se considera que el Presidente todo lo puede- hizo creer que el 15 de enero todo sería diferente ¡Craso error, y ahora pagamos las consecuencias!
Sumemos a lo anterior que entre un Presidente sesentón y unos diputados treintañeros falta un amortiguador etario de liderazgo dentro del partido. El primero, una vez elegido, deja de tener valor por dos razones fundamentales: es el representante de todos los ciudadanos -no del partido- y no es reelegible. Por lo tanto, desde que asumió el cargo la preocupación es quien lo relevará y sustituirá en 2028, que sigue la lógica de poder en política.
De tal cuenta, sin generación cincuentona ni de cuadragenarios que sirvan de colchón, y ante las opciones sensatez/activismo de los extremos, se genera una pugna razón/emoción que conduce a la situación actual, en la que algunos desearían entrar con una excavadora, y otros, como el mandatario, mucho más reposado, estratégico y con los pies en el suelo, adopta una postura sensata entre lo real y lo posible. La presión que recibe de esos otros sectores, sin embargo, le genera un gran desgaste, y puede terminar por desplazarlo del centro del poder, pero sobre todo de la percepción ciudadana de que avanza a la velocidad posible.
Todo es susceptible de cambio, pero el costo no debe ser superior a lo que se desea modificar, porque se corre el riesgo de caer en una zanja insalvable. Creo que el Presidente actúa en función de lo posible y entiende que lo perfecto es enemigo de lo bueno, pero la inexperiencia de sus “segundos” y el ansia de quienes creen más en la revolución que en la evolución, lo puede anestesiar y hacer que todo termine mucho pero de lo que esperaban.
lunes, 26 de febrero de 2024
La otra vara de medir
Esperanzados en la administración entrante, olvidamos que los políticos no son los únicos corrompidos en este país, sino quienes descuellan
Las auditorías realizadas por autoridades de la administración entrante revelan, con dureza y realismo, la situación catastrófica en que nos encontramos. El ministerio de comunicación tiene una deuda de unos Q13,000 millones, lo que representa el doble del presupuesto anual de dicha entidad. Salud debe Q650 millones -conocidos por ahora-, y así sucesivamente puede escudriñar el resto de las instituciones.
Los diferentes incendios que azotan el país -el 90% provocados- no pueden ser atajados porque carecemos de una organización conformada, coordinada y estructurada capaz de enfrentarlos eficazmente -o prevenirlos-, y se cerraron dependencias dedicadas a ello, además de faltar medios y recursos. Los sucesivos gobiernos -elegidos democráticamente por ciudadanos que aplauden y votan a personajes sobradamente conocidos por corruptos o delincuentes- desmantelaron el país, robaron o despilfarraron los recursos públicos y sus autores pasean alegremente por las calles y avenidas o continúan con sus fechorías.
Esperanzados en la administración entrante, olvidamos que los políticos no son los únicos corrompidos en este país, sino quienes descuellan en un entorno que destila el pillaje por los poros de la piel. De esa cuenta se pudo ver como el actual ministerio de educación contrató a Marcela Blanco o el de gobernación a Sebastián Hernández Matute. La primera conocida por su militancia a favor del partido SEMILLA, el segundo hijo de la candidata a alcaldesa capitalina por el mismo partido. Ambos son seguramente “buenos chicos”, pero nuestros hijos tambien lo son y sencillamente no tuvieron la oportunidad de participar en una oposición pública que dilucidara quien es el mejor, y mucho menos la oportunidad de encontrar en empleo cuyo salario pagamos los contribuyentes con impuestos. La designación a dedo, producto de la simpatía, el favor, el amiguismo o la militancia, es el único sostén de esos dos ejemplos, sin ser los únicos.
La mayoría de los medios de comunicación e indignados en redes han sido incapaces de señalar esas anomalías con la intensidad que comentan otras, lo que muestra el grado de hipocresía nacional y de corrupción mental con la que se manejan ciertas cosas: “A mis amigos todo, a mis enemigos la ley”. No queremos reconocer que somos una sociedad con enorme grado de corruptela, que aceptamos, justificamos y comprendemos algunas cuestiones en la medida que están a favor o en contra de nuestros intereses, conveniencia o ideología, una suerte de culpa colectiva que todos se sacuden y nadie asume.
Lo que respiramos, promovemos y gustamos no es la búsqueda del bien común ni de la justicia -ese cuento no es creíble a la luz de lo que ocurre- sino la venganza judicial y social que satisfaga el rencor personal que cultivamos y somos incapaces de superar. Queremos jueces que fallen según deseamos, y esperamos el llegar al poder para colocar a nuestros amigos, pero en absoluto abogamos por oposiciones abiertas para puestos en la administración ni exigimos que los magistrados lo sean por puntuación, sino que alguien los termine eligiendo con su infalible dedo, y a ser posible que coincida con nuestros deseos. Si la Corte está integrada por amigos, aplaudimos sus decisiones, mismas que condenamos contundentemente y tachamos de corruptas si son los enemigos quienes resuelven, y nos convencemos de lo “demócratas y justos que somos”.
Hay un grado de gazmoñería nacional preocupante -y peligroso- que empuja al precipicio del fracaso porque nos mueve más el odio, el rechazo, la ideologización o el poder que la búsqueda de elementos comunes que hagan del futuro -el de nuestros hijos- un espacio de convivencia construido sobre principios generales, libertad, responsabilidad y justicia.
¡Así tambien fracasan las naciones!
lunes, 19 de febrero de 2024
Nuevo gobierno, nuevas oportunidades
Es inconcebible, pero sobre todo inadmisible, que un país deje morir de hambre o permita que sus niños no alcancen el desarrollo mínimo
La desnutrición infantil alcanza cuotas inimaginables en Guatemala. Un asunto pendiente por años que rasga el alma, pero que parece no sensibilizar suficientemente a ciertas autoridades. Se han “diseñado” programas gubernamentales, analizado la situación, presupuestado fondos y hasta solicitado un crédito de 100$ millones en 2017 del que no se sabe nada, pero que deberemos pagar sin que hayan disminuidos los altos índices de desnutrición. Es decir: la dinámica natural de casi todas las políticas sociales de este país, al menos hasta ahora.
Parte del sector privado -señalado por muchos activistas de “los males” nacionales- ha hecho justo lo contrario: hablar poco y actuar eficientemente. El pasado año, Castillo Hermanos, presentó y emplazó el primer Campamento Nutrimóviles en la zona de Huehuetenango, nueve unidades móviles que prestan distintos servicios -gratuitamente porque no se paga con fondos públicos-, y que provee consultas diarias como registro y toma de signos vitales, atención médica, nutricional y exámenes de laboratorio. Ayudan a suplir la deficiente acción pública en atención primaria de salud, soporte nutricional, agua y saneamiento ambiental, acceso a alimentos y fortalecimiento de la economía familiar, en localidades donde la distancia, los medios o las personas encargadas no responden a las exigencias ciudadanas.
Menos de un año después de aquel logro y esfuerzo, el segundo campamento está listo y quizá lo haya podido ver en la plaza del Obelisco durante algunos días que ha estado expuesto al público. En esta ocasión los municipios de San Pedro Soloma y Santa Eulalia -tambien en Huehuetenango- contarán con servicios sociales que serán los primeros para muchos de sus habitantes.
Es inconcebible, pero sobre todo inadmisible, que un país deje morir de hambre o permita que sus niños no alcancen el desarrollo mínimo. No se trata siquiera de corrupción -algo absolutamente deleznable- sino de falta de sensibilidad, piedad y sentido mínimo de lo que significa un ser humano. Los índices de desnutrición crónica y aguda son significativos y no se ve a los partidos políticos exponiendo el tema permanentemente para que esté posicionado en la mente -y corazón- del votante. De hecho, entre los problemas nacionales, el ciudadano detecta la corrupción, la falta de empleo o la carestía de la vida, pero no hay conciencia social de la cantidad de menores que crecerán limitados o morirán por dedicar el esfuerzo político a otras cosas “más importantes”.
Debe hacerse, también, un llamado de atención a quienes satanizan a las empresas privadas que dentro de sus objetivos invierten parte de sus ganancias en ayudar al prójimo sin esperar ser electos, proclamados o pedir la bendición de masas que ignoran el problema. Estas inversiones de Castillo Hermanos dan forma a un programa que asegura un futuro mejor y más saludable para quienes no tienen la oportunidades siquiera del ciudadano medio. Y no es la única empresa que se enfoca en ayudar a los demás.
Es necesario replantearse los objetivos sociales, el pacto russoniano caduco o desconfigurado de la vida en sociedad, y la búsqueda del bien común. No es necesario que lo hagan otros para comenzar a colaborar, incluso puede sumarse a este proyecto si lo desea, y colaborar desde esa plataforma ciudadana que promueve y representa la responsabilidad individual en la búsqueda de un mundo mejor, sin necesidad de alarde, ruido ni reclamo de vítores. Este gobierno tiene una enorme oportunidad de multiplicar la iniciativa.
Cuando lo privado suple a lo público, es momento de pensar qué clase de sociedad hemos organizado y qué podemos hacer por mejorarla. De entrada: aprender, respetar y aplaudir iniciativas como la indicada que buscan progreso y desarrollo humano.
lunes, 12 de febrero de 2024
El mundo boca abajo
La ciudadanía, especialmente la joven, ha comprado el falso discurso político de que la democracia todo lo arregla.
lunes, 5 de febrero de 2024
En medio está el poder, no la virtud
Si analiza los partidos políticos que presiden las comisiones, queda claro los que tienen supremacía: UNE, UNIONISTAS, VAMOS y VOS
Tengo la impresión de que seguimos en la inopia política y que todavía no hemos reaccionado del alegrón del “cambio primaveral”, una suerte de epidemia de optimismo que, como es habitual en el país, impide ver la realidad -o no aceptarla- que como resultado final es lo mismo.
La euforia de la elección de la primera junta directiva del Congreso duró, como diría el genio Sabina “lo que duran dos peces de hielo en un wiski on the rocks”, que tropicalizado se puede traducir por “lo que dura un quetzal en la puerta de una escuela”. La segunda junta directiva -la del consenso- mostró sus dientes en la distribución de las comisiones correspondientes, y esperó -aunque no lo suficiente- a que la CC dictaminará en definitiva que el partido SEMILLA está temporalmente suspendido y no puede integrar comisiones, así que se desató una sórdida batalla por ver quién se queda con el dulce de la de finanzas.
Si analiza los partidos políticos que presiden las comisiones, queda claro los que tienen supremacía: UNE, UNIONISTAS, VAMOS y VOS, y en esa privilegiada posición gestionarán el poder que desde la sombra pretenden recuperar. Súmele a lo anterior quienes integran y de donde proceden los diputados de la mesa directiva del Congreso, cómo está conformada la Asociación de Municipalidades (ANAM) y verá que calladamente se está tejiendo una tela de araña -por los habituales- que ahora se presentan como “renacidos a la decencia política”.
La lucha en el Congreso ha sido, normalmente, entre “dizques derechas e izquierdas” y esa polarización ha distraído mientras los primeros se sobreponían a los segundos, siempre en pírrica minoría por decisión popular. Ahora también hay dos polos, pero no está ahí el poder, a diferencia de antes. Un polo de izquierda progresista -lo mismo de siempre pero con SEMILLA agregado- y otro de “corruptos” visibles, sancionados y perfectamente identificados, aunque en ninguno está el poder real. Por primera vez, la lucha se centra en esos otros “cien” diputados -invisibles muchos- que “calladitos” generan dinámicas de apoyo entre ellos y que seguramente querrán recomponer una UNE implosionada, un LIDER desaparecido y un VOS apéndice de los verdes. Y por supuesto se les agregarán, porque el poder todo lo permite, los de VAMOS y otros sueltos por el hemiciclo que se venden al mejor postor. Eso sí, las formas serán diferentes y quizá ya no se almuerce en el Congreso, el mayor logro conseguido a la fecha por la nueva administración parlamentaria.
Este recambio primaveral pierde cada día fuerza que aquellos entre bambalinas le arrebatan. Algunos pueden creerse -yo no- que los escindidos diputados de la UNE se han tornado éticos y que los nuevos tiempo les han hecho cambiar, razón por la que ahora colaboran con el nuevo gobierno. Otros prefieren seguir en las nubes y todavía no han aterrizado y aceptado una realidad que cada día es más visible, y el batacazo -allá por Semana Santa- será muy duro para ellos. Y hay un tercer grupo que no visualiza esa lucha sórdida en las sombras que ejercen un centenar de diputados y que reconstruye las viejas prácticas políticas, mientras ruidosamente se presentan “los logros y éxitos” de la nueva dirigencia.
Los árboles no dejan ver el bosque y es necesario reducir el nivel de dopamina de muchos y aterrizar en la realidad que invisiblemente pasa delante nuestra. Y quizá, por estar acostumbrados al Cadejo, a la Llorona o a la Siguanaba, tampoco vemos los fantasmas políticos modernos que en breve nos volverán a aterrorizar con sus prácticas políticas mafiosas.
lunes, 29 de enero de 2024
¡Dame pan, y dime tonto!
Si la clase política determina el famoso salario mínimo, parece oportuno que cada puesto público este pagado en función de una cantidad de esos salarios
Tenemos a los funcionarios mejor pagados de parte del mundo. Algunos, como el binomio presidencial, están situados el top de los que más cobran, igual que los magistrados de las altas cortes. Esto no sería una queja -y vergüenza- de no ser porque en el país hay personas que se mueren de hambre, un altísimo porcentaje de desnutrición crónica y pobreza, además de no haber proporción entre lo que el político considera que debe de percibir un trabajador como salario mínimo y lo que él se receta.
Alcaldes, jueces, registrador de la propiedad, mesa directiva del Congreso, y otros personajes, devengan excesivo dinero público y no siempre con el salario nominal que declaran, también con diferentes prebendas: gastos de representación, vehículos oficiales, escoltas, servicio doméstico, seguros médicos, teléfonos, aparatos electrónicos, antejuicios, fondos privativos, bonos y un etcétera inimaginable. La mayoría declara impuestos por el salario que suele ser pequeño, el resto son beneficios extraordinarios disfrazados de distintas formas. Al pelo aquella frase de El Padrino: “Nuestros hombres están bien pagados. Su lealtad se basa esto”.
Esta moral pública podrida, promueve una cultura que llega a los más recóndito de la organización ¿Por qué no robar una medicina del hospital, o pelear por un bono extraordinario, utilizar el vehículo oficial para llevar a los hijos al colegio, si todos los hacen? O genera un cierto conformismo: “no fui yo quien diseñó así las cosas”, y olvida que las puede corregir y nada hace por cambiarlo.
Si la clase política determina el famoso salario mínimo, parece oportuno que cada puesto público este pagado en función de una cantidad de esos salarios, y no de otra forma. Se puede entender que haya pluses por responsabilidad o riesgo (policía, ejercito o instituciones penitenciarias), por especial responsabilidad (ministros o cargos similares), pero han hecho de la excepción la regla en la fijación de los emolumentos. Basta con analizar pactos sindicales y ver la cantidad de extras y bonos gremiales, amén de otras prebendas.
Los cambios importantes se hacen al llegar, y ahora que inicia una nueva administración es un buen momento para poner sobre la mesa el debate nacional del salario del funcionario, y del resto de privilegios asociados. No podemos quedarnos en lo “anecdótico” del almuerzo en el Congreso -que se arregla parando una hora para almorzar, como el resto de los trabajadores, o poniendo una cafetería- sino que se debe de profundizar en esas prácticas mañosas de dietas, viáticos, gastos varios y privilegios.
En lo que respecta el seguro médico, también es muy simple: el que lo desee -como hacemos quienes les pagamos su salario- lo cubre con sus ingresos, o ahí está el IGSS, ese que ofrecen al resto de trabajadores privados y públicos, aunque tampoco paguen la cuota correspondiente.
En relación con los vehículos oficiales, no hay pierde: cuando se vean transportando güiros al colegio, en supermercados, con luces detrás del funcionario va en bicicleta pedaleando o en lugares que no son de trabajo, se les quita y sanciona, porque gastan recursos públicos que deberían utilizarse en otras cosas. Es más, hay que suprimir el famoso vehículo oficial a la mayoría y que vayan en carro particular -como el resto- y verán como eso es un incentivo para promover el transporte colectivo. De la protección que reciben por parte de policía, mejor dedicarle otro capítulo.
La ética -Savater- inicia por uno mismo y no hay que esperar a que otros lo sean que uno comience. Y es muy sencillo: solo hay que dar ejemplo, y exigirlo.
lunes, 22 de enero de 2024
Bandidos, pero con principios
La mitad de la actual junta directiva nunca hubiese sido considerada hace días, pero cuando el poder toca la puerta los principios éticos se esconden en el closet
“La vida es demasiado corta para jugar limpio”, parece ser el lema del “honorable” Congreso y de sus ocupantes. Elegida una nueva junta directica -algo previsible porque se saltaron las trancas legales que los salientes impusieron y el ardor de los entrantes impidió desactivar- el análisis de sus integrantes no genera la esperanza prometida, sino la desconfianza habitual.
Por arte de birlibirloque, muchos malvados pasaron a ser buenos. Quienes hace unas semanas los rechazaban y nunca hubieran apostado un len por ellos, son ahora sus admiradores y fanáticos seguidores. Pregonan que el problema de la corruptela y la inmoralidad en este país es culpa de los políticos, pero muchos ciudadanos utilizan ese rasero de doble moral con el que separan a “sus amigos y consentidos”, en el cajón de los buenos, y los “enemigos” sufren la condena más vil. Parecidos a quienes creaban sospechas sobre el ejército y la policía en la transición de mando y son incapaces de reconocer lo modélico de ambas instituciones.
De los nueve integrantes de la junta “del cambio”, ovacionados por la “floreciente primavera”, tres -Lucas Paz, Solorzano Quevedo y Paz Rosales- hacen que la “esperanza” siga siendo verde, porque han sido diputados electos -o reelectos- por la UNE. Si, la de Sandra Torres, a quien defendían, aplaudían y financiaban hasta hace unas semanas. Los que salieron de la anterior junta, también reunían tan exquisito currículo. Ahora que han sido expulsados de aquel partido -aunque quienes los vitorean aseguran que la señora no puede expulsarlos- resulta que han renacido y purificado en las aguas del Jordán, para grandeza patria. Un cuarto -Dávila Córdova, de BIEN- es expuesto por las hemerotecas de dos medios nacionales. En uno se le describe como “Cesar Roberto Dávila Córdoba, retrato de un corrupto”. En el otro se alude al insigne diputado en los siguiente términos “…, el señor Ministro a través de su asesor, César Roberto Dávila Córdova, amenazó con destituirme si me negaba a firmar las facturas para autorizar pagos a favor de …”, palabras de la exviceministra Rosa María Pacheco. Un quinto, pertenece al cuate-familiar partido VICTORIA ¿Será este el famoso pacto de corruptos?
La mitad de la actual junta directiva nunca hubiese sido considerada hace apenas días, pero cuando el poder toca la puerta los principios éticos se esconden en el closet. Muchos de los que antes peleaban, insultaban, descalificaban y criticaban a esos personajes, se han tornado payasos de circo de esos que aplauden cualquier babosada sin sentido para que los espectadores sigan una ovación que nunca se hubiera generado por sí sola.
Tres grupos han quedado en el Congreso: pocos buenos -que los hay-, los malvados -que no faltan- y un montón de indecisos que buscan como rentabilizar esta legislatura que parece que no ofrecerá dinero, plazas fantasmas, obras ni parcelas de poder público, y se acoplan. Los viejos de la UNE -y sus mejores alumnos- saben cómo lidiar con esas tempestades -lo llevan haciendo por años- y serán quienes en nombre de la patria, la salvación o cualquier otro mensaje que la masa compre, reactiven la casta a la que siempre han pertenecido: la de la corruptela. La doble moral vuelve a triunfar, la ética tiene que volver a exiliarse, y los resultados se verán en el medio plazo, cuando se estabilice esta convulsa situación nacional, y la tormenta permita ver el destrozo. Será entonces cuando se vuelvan a discutir los intereses.
Mientras, los ciudadanos se distraen imitando a las focas del parque acuático, y aplauden cegados por la estupidez, el realismo mágico y lo que mejor nos caracteriza: el efecto Lampedusa