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lunes, 28 de octubre de 2024

El estatismo de los estatistas

Los Estados, cada vez más, se apoderan de espacios de libertad individual para condicionar a los ciudadanos sobre qué pueden hacer, cómo y cuándo 

En el espectro político hay quienes abogan por un estado todopoderoso e interventor; otros, contrariamente, por un mundo sin Estado, aunque entre los dos polos hay un elemento sustancial que distingue a uno respecto del otro. Mientras el intervencionista aboga por un grupo de personas que decidan por los demás, el anarquista defiende su libertad de hacer y decidir, lo que resulta loable e infinitamente más responsable. En medio, encontramos aquellos que defienden un Estado mínimo y los que prefieren que el Estado les arregle problemas relacionados con la salud, el medioambiente, las carreteras, la educación y una largo etcétera. De igual forma, entre estos grupos -no extremos- son nuevamente el aprecio por la libertad y la asunción de la responsabilidad las diferencias. El Estado mínimo reduce sustancialmente la dependencia y permite que sea el individuo quien busque soluciones en función de sus preferencias, puesto que los problemas son muy diferentes para cada uno.

En ese espectro político-conceptual -que da para reflexionar mucho sobre quien prefiere ser más libre e independiente o estar manejado por otros- hay cuestiones que hemos terminado por asumir sin cuestionarnos. Los Estados, cada vez más, se apoderan de espacios de libertad individual para condicionar a los ciudadanos sobre qué pueden hacer, cómo y cuándo, e imponen el coste de su ineficiente gestión. Quienes aceptan el estatismo apuestan “por el suyo” -o por el que hacen los suyos, porque son ávidos cuestionadores de los demás-, en una contradicción ilógica al buscar hacer libremente lo que desean, siempre después de imponer sus condiciones de gobierno al resto.

Además, pareciéramos no haber advertido sobre el dinero que se dilapida, tanto en esa amplia gestión estatal como en otros aspectos fuera del marco general descrito. No se trata ya de cómo o con cuánto se financia la salud, la educación, la seguridad o la carreteras, pozos sin fondo para los que el dinero asignando nunca es suficiente y siempre pide más, sino que lo trascendente es que todos esos fondos son pagados por ciudadanos trabajadores, a quienes les reducen el poder adquisitivo y la capacidad de inversión, al sustraérselos arbitraria y violentamente de sus bolsillos. No son partidas presupuestarias que tengan un reflejo social, como pretenden justificar muchas de ellas, sino gastos hormiga que desangran las arcas públicas: salas VIP en aeropuertos, orquestas nacionales, subvenciones al cine o a determinada música alternativa que no es demanda en un mercado libre, festivales populares, pactos colectivos, timbre de colegios profesionales, ferias y patronazgos municipales, vehículos oficiales, transporte aéreo en clase preferente, residencias oficiales, distinciones a los conyugues y familiares, contrataciones discrecionales, servicio doméstico y pago de comidas, teléfonos celulares, seguros de vida y enfermedad, combustible, pensiones vitalicias, etc. Todo ello representa centenas de millones en privilegios que pagamos los contribuyentes y que detrae el Estado del bolsillo del contribuyente, a quien disminuye su poder de compra. 

Estatismo de estatistas que realmente es imposición de sinvergüenzas y aprovechados que toman y disfrutan esos lujos porque la enorme mayoría lo permite irresponsablemente y sin cuestionarlo abiertamente, además de censurarlo públicamente. Los países cambian en la medidas que exijamos libertad y seamos consecuentemente con la responsabilidad que conlleva. Cuando por recibir miserias -que pagamos muy caras- agachamos la cabeza y doblamos la columna, estamos condenados al espolio permanente de estatistas coartadores de la libertad. 

Mientras cada cual prefiera que otros hagan las cosas por él, sólo promoverá una suerte de esclavitud progresiva y de abuso consentido.

lunes, 21 de octubre de 2024

De la revolución a la involución

El Presidente -siendo una persona honorablemente y no cuestionada, algo que reflejan los sondeos- no toma las riendas del país, al menos como era de esperar

Si después de más de 200 años de independencia seguimos echándole la culpa a la Conquista -posiblemente para evitar echárnosla a nosotros- a los 80 años de la revolución del 44 parece seguirle la involución de 2024. Da la impresión de que nos gusta perder el tiempo e ignorar la responsabilidad que tenemos en los fracasos que como país evidenciamos cada día.

Las encuestas de mayo pasado dejaban clara una caída estrepitosa en la popularidad presidencial -unos 30 puntos-, y ahora que hay nueva encuesta, el gobierno la esconde -como hiciera Gimmattei con el Informe de Desarrollo del PNUD que no le favorecía- para evitar que se comente el batacazo en aceptación. 

Sondeos de opinión -que en mayo hablaban de un 28% de aprobación- reducen en octubre a un 15% quienes opinan que la gestión presidencial es excelente o buena. Sin embargo, “la impunidad mediática” oculta y calla este tema, y mucho menos reclama al gobierno que si ha hecho el estudio con dinero público lo dé a conocer. Independientemente de lo anterior, una entidad gubernamental no tiene el derecho de ocultar a sus ciudadanos esos análisis.

La estrepitosa caída tiene diferentes causas: el mal estado de la carreteras -pero sobre todo la incapacidad mostrada para arreglarlas-, el estado del aeropuerto -y las famosas escaleras mecánicas-, el dengue y, en general, la falta de acciones contundente en salud, el pulso silencioso del sindicato con el ministerio de educación, la inoperatividad de los ministerios de agricultura y desarrollo, y ciertas contrataciones arbitrarias de amigos, novias, simpatizantes, hijos -lo mismo que le reprochaban a Miguel Martínez-, además de ciertos gastos suntuosos de la SAAS, señalados en época de Jimmy Morales. Hay que sumar el papel jugado por los congresistas oficiales en sus pactos en el Congreso para elegir magistrados y su actuación en al PARLACEN para permitir el ingreso de Rusia como observador.

La “inacción es incompatible con el ejercicio del mando” y “de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno” son dos afirmaciones que, por activa y pasiva, tanto nacionales como extranjeros, han utilizado para hacer ver que el Presidente -siendo una persona honorablemente y no cuestionada, algo que reflejan los sondeos- no toma las riendas del país, al menos como era de esperar por ciudadanos cansados que, quizá, elevaron sus esperanzas más de lo que los números y la realidad electoral indicaban. En cualquier caso, la luna de miel pareciera haber concluido.

La pugna con el MP, y el mal funcionamiento de la justicia, es algo con lo que no ha podido el Ejecutivo, y los amparos y consultas que en su momento hiciera se revirtieron mediáticamente en su contra, lastrando la percepción positiva del votante. No es que se pidan acciones ilegales, como algunos han señalado en ciertos medios, es que ni siquiera las legales parecen advertirse, y quienes están exiliados generan tal cantidad de reclamos y críticas que se han convertido en oposición, y reflejan esos bajos números.

Es posible que el Presidente deba de hacer cambios ministeriales, promover un acuerdo nacional de mínimos o buscar cualquier otro tipo de “pacto estatal”, eso si desea seguir protagonizando mínimamente la política nacional, y sobre todo debe intentar cambiar el rumbo del país. Aquello de fuera el ejército de la seguridad ciudadana o “un mundo sin CACIF”, parece que les ha generado algo de gastritis política, porque han tenido que acudir a ambas instituciones para que las cosas no les vayan peor.

¡En política hay que aprender en no escupir al cielo!

lunes, 14 de octubre de 2024

Sandra la incombustible

Lo entiendo más por parte de ella -acostumbrada a hacer y deshacer a voluntad desde 2008- porque no fueron únicamente los años del poder oficial

El pasado fin de semana se celebró una Asamblea General de la UNE, capitaneada por Sandra Torres. Expulsó a los diputados díscolos, se paseó por los indecisos y conformó una directiva con aquellos que todavía hacen genuflexión a su paso. Doña Sandra no pasa de moda.

Más como una reliquia del pasado -con valor de antigüedad- que como modelo del presente, y no digamos de esperanza de futuro, la eterna política parece no querer aceptar la realidad de los votos ciudadanos que la desecharon varias veces de la opción presidencial. Además, la CC no la dejó participar, en otra ocasión, por actuar de mala fe con aquel divorcio exprés, toda una burla para perpetuar el nefasto gobierno de la UNE que lideró desde la sombra con el apoyo de la mayoría de quienes ahora la critican y se pasan al lado de la oposición, en otra burla de la política.

Quisiera, sin embargo, entender a aquellos que la sostienen en el poder, porque desde luego no es por el liderazgo de la señora, las posibilidades de que pueda llegar a ser presidenta ni cuestiones relacionados con la ideología del partido. Solamente se me ocurre -quizá porque no hay otra cosa- una relación de poder y dinero que no quieren soltar sus afines, lo que es realmente pernicioso para un país que no termina de iniciar su transformación hacía prácticas políticas correctas.

Lo entiendo más por parte de ella -acostumbrada a hacer y deshacer a voluntad desde 2008- porque no fueron únicamente los años del poder oficial, sino que después, por el número de diputados -solos o en coalición con LIDER- y la cantidad de alcaldes del partido, pudieron nombra a magistrados de la CC, como la insigne Gloria Porra -en dos ocasiones nombrada por la UNE y una tercera que frustró la CC-, pero también contralor, magistrados a la CSJ y salas de apelaciones y otras autoridades no menores. Sin embargo, la implosión interna, producto de ese ambición desmedida que parece no tener límite, pareciera que reduce su influencia, pero no la deja en la cuneta porque cuenta con seguidores amarrados, y eso es lo que intento comprender.

Así que desde esa última asamblea seguramente muchos cambiarán lealtades y veremos al menos, dos grupos, aunque da la sensación de que a la hora de votar por ciertos intereses como los magistrados de la CSJ y la ampliación presupuestaria, los cuates de siempre no olvidan lo que siguen teniendo en común.

Hay personajes que, como Freddy Krueger, parecieran ser una pesadilla permanente en la política nacional y se aparecen periódicamente para recordarnos que lejos de estar dormidos seguimos despiertos. No se frente a qué auditorio se pondría Sandra Torres en 2027, a quienes convencería todavía o qué promesas traería que ya no se conozcan, hayan evaluado y desechado en diferentes momentos. Quizá pase a la historia como la persona que más presidentes ha puesto, porque pasar con ella a la segunda vuelta garantiza, sin duda, alcanzar el poder, incluso contando con una apoyos insignificantes, como en este último caso.

Será cuestión de prestar atención a sus ofertas y actuaciones, porque basta recordar algo que demasiados olvidan y es que la inmensa mayoría del gobierno de la UNE fue procesado por el “fiscal estrella” Sandoval, aunque ese proceso permanece en silencio, soslayado y sin avances, aunque no recibe las críticas de quienes cuentan la falta de actuación del MP en otros casos. Una especie de memoria selectiva nacional versión 2.0, porque la 1.0 -que era igual- fue superada hace unos 10 meses.

¡No salimos del atolladero!


lunes, 7 de octubre de 2024

Las hojas que no dejaron ver el bosque

Quedó claro que el partido SEMILLA sólo cuenta con alrededor de 55 votos lo que deja una ajustada mayoría cualificada de 105 a la oposición

Tanto la selección como la elección de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, tuvieron una fijación sobre ciertos aspirantes. En análisis y debates era frecuente exponer que “lo importante era que no pasaran los afines al MP”, y se logró, porque ninguno entró. Esa fijación, especialmente por el partido oficialista y sus aliados en medios y redes, hizo que se desenfocaran en el proceso de elección y, finalmente, ingresaran alrededor de diez magistrados -de los 13- con cuestionamientos, y apadrinamientos de los habituales: rey del tenis, los Alejos -Gustavo y Felipe-, Gálvez y los habituales de la mafias en la judicatura.

Después del conformismo de las comisiones de postulación, cuyo mensaje fue: “elegimos lo mejor en las condiciones existentes, ahora le toca al Congreso”, la batalla de los pactos y la fijación contra el magistrado afín al MP, concentró la atención e hizo perder el equilibrio.

Se pudieron ver pactos entre todos, incluido SEMILLA-UNE; ceder espacios a magistrados muy cuestionados en beneficio de ingresar otros afines, y ese largo etcétera que representa una elección política -nada de judicial- para dejar claro de qué lado queda la prostituida y desajustada balanza de la justica, porque nada que ver por establecer un sistema neutral y técnico, como debería ser.

Varios diputados declaraban contar con la mayoría necesaria, pero se inició la votación cuando todos estaban convencidos de que ganarían, de lo contrario seguirían entrampados. Finalmente 10 de los electos cuentan con graves cuestionamientos y tres de los 13 actuales han sido reelegidos, a pesar de las críticas sobre sus pasadas resoluciones. Quedó claro que el partido SEMILLA sólo cuenta con alrededor de 55 votos cuando ellos y sus aliados se unen contra algo, lo que deja una ajustada mayoría cualificada de 105 a la oposición, algo a considerar para la votación del presupuesto 2025, la elección de mesa directiva en el Congreso, las leyes que quedan por votar y el pendiente antejuicio presidencial.

Además, y aunque se pregonó lo contrario, el partido más fragmentado en las votaciones de los 13 magistrados fue SEMILLA. El resto, aun con votos no unificados, presentaron porcentajes muchos menores en su división interna. En SEMILLA llego al 50% en las votaciones de los magistrados Galicia y Cifuentes, lo que no se observa en otro partido ¿Fueron engañados?, ¿Hubo libertad de voto? ¿Los convencieron? ¿Hubo dinero de por medio? Son algunas de las preguntas que hacen quienes no alcanzan a entender aquel partido unificado y unido que decían tener.

El descontento, a pesar de la condescendencia de ciertos medios y analistas con esta administración, se pudo ver rápidamente en redes sociales a través de los comentarios de personas que están fuera del país y que mostraron su contundente rechazo a esta nueva corte, al considerar que no es diferente a la actual. El propio Presidente Arévalo tuiteó sobre la responsabilidad de cada diputado por lo que hizo con su voto, y otros personajes fueron mucho más contundentes y críticos con el resultado, aunque quieran aceitarlo con suaves declaraciones.

Se demostró quien tiene el poder en el país y aquellos otros que no harán nada para que las cosas cambien, por más que digan que quieren cambiarlas. El MP quedará, ahora, subordinado a la nueva CSJ que lo está a su vez al Congreso y a los oscuros personajes que tradicionalmente dirigen la marimba nacional. Se elegirá una futura CC que integrará a parte de los magistrados actuales, y se esperará un 2026 sin sorpresa que agiten las aguas más de lo debió. 

Todo cambia para que nada cambie, en esta repetición habitual de la historia nacional.

lunes, 30 de septiembre de 2024

El PARLACEN, Rusia y el partido SEMILLA

Y mientras eso ocurría, el Presidente Arévalo, en su gusto y disfrute por la diplomacia más que por el Ejecutivo, se distraía por New York y alrededores 

Muy tangencialmente se conoció el ingreso de la Federación rusa en el PARLACEN. La propuesta, sorpresiva para la mayoría de los diputados, se presentó por la comisión de relaciones exteriores presidida por Manuela Alvarado, diputada del partido SEMILLA. La iniciativa habría sido del diputado Guillermo Daniel Ortega Reyes, un sandinista operador de la dupla dictatorial nicaragüense, y fue operada con apoyo de parlamentarios de aquel país, pero también de este. Poco más de un año después del ingreso de China en el mismo organismo, lo hace Rusia y en compensación -porque nada es gratis-, Nicaragua firma compromisos de cooperación “con iniciativas relacionadas con la modernización de infraestructura, el intercambio cultural y educativo; así como el fortalecimiento de la cooperación en áreas de seguridad regional y energía sostenible”.

Si en la década de los sesenta la crisis de los misiles de Cuba, y la posterior proyección del comunismo hacía Centroamérica desde la isla, fue una estrategia de penetración, ahora sólo es necesario pactar con Nicaragua -seguramente más adelante con Honduras- para desde ahí incidir en los USA. Una suerte de sustitución exitosa del hard power por el soft power que se torna mucho más eficiente y rentable.

Y eso ocurre con la colaboración especial de la diputada Alvarado y del también diputado de SEMILLA Ruddy Girón, un lobo con piel de oveja colaborador del criminal confeso “Pirulo” que posteriormente fue denunciado y vilipendiado por aquel (cría cuervos…). Girón tuiteó a favor de lo que hizo la diputada Alvarado y afirmó que “SEMILLA no votó la propuesta”, lo que nunca desmintió la diputada Alvarado en radio ConCriterio, y que no es posible comprobar porque el voto en el PARLACEN es secreto. Parece ser que tampoco lo creyó Alessandro Mecca -asesor del gobierno- quien tuiteó: “El partido y este gobierno somos los primeros molestos con esto. Es una desviación inaceptable de la línea del partido y del Ministerio de Exteriores en materia de política exterior”.  

Y mientras el Presidente Arévalo, en su gusto y disfrute por la diplomacia más que por el Ejecutivo, se distraía por New York y alrededores entrevistandose con Biden y Zelensky y apostando discursivamente por la paz, “sus” diputados daban luz verde al ingreso de la Duma rusa en el PARLACEN. El canciller guatemalteco tampoco fue consultado, y la política exterior nacional se ve manchada por esa actitud de los semilleros parlamentarios de quienes, por cierto, el gobierno no ha dicho nada, con un silencio que muestra irresponsabilidad más que corresponsalía, pero también incapacidad y falta de control del partido y de sus integrantes. En la votación, los diputados de El Salvador se apartaron, con un silencio preocupante -o cómplice- mientras otros nacionales y hondureños permitían el dictamen favorable.

Seguramente los norteamericanos -despistados hasta que salta la liebre- tomarán nota de estas “lealtades” guatemaltecas que añade a las dos dictaduras antagónicas a USA un espacio en el parlamento,  y que ya cuentan con un centro de monitoreo satelital y con acuerdos entre medios y periodistas en la región, para promover información afín o manipulada. Un sutil y estratégico golpe al tablero de ajedrez norteamericano que sufre el acoso permanente de esas potencias y que pareciera no darle respuesta la actual administración demócrata, dirigida por alguien que apenas recuerda su nombre. 

Circunscritos al ámbito nacional, sería de esperar una postura del gobierno, pero me temo que nuevamente el Presidente saldrá de viaje, esta vez para departir con autoritarios y dictadores latinoamericanos invitados por la presidente electa de México a su toma de posesión.

¡Parece que lo que florece es la ideología radical!


lunes, 23 de septiembre de 2024

La indolencia como fenómeno nacional

Somos una sociedad indolente, es decir despreocupada, indiferente y apática. No solemos levantar las posaderas, y muchos menos mover los pies

La inteligencia artificial, útil para muchas cosas, define la indolencia como “la cualidad de ser indolente, es decir, perezoso, flojo, abandonado, apático, despreocupado, o indiferente. También puede significar un hábito de pereza, especialmente cuando se trata de evitar el trabajo” ¿Le suenan los términos cuando mira a su alrededor? Pues a mi si, y me convencen.

Somos una sociedad indolente, es decir despreocupada, indiferente y apática. No solemos levantar las posaderas, y muchos menos mover los pies, a pesar de que nos abusen permanentemente, pero siempre esperamos que venga alguien que lo haga por nosotros. Nos habituamos a padecer no importa que encarnizamiento, con la estoicidad propia del conformista; del cobarde le denominarían algunos.

Para compensar tan practicada costumbre solemos quejarnos con frecuencia, pero siempre de forma prudente, vaya a ser que alguien nos escuche y háganos pagar tal osadía. Así que en círculos íntimos, de amigos, familiares o después de que don Baco se cebe con nosotros, son momentos en los que la sensatez suele aparecer momentáneamente, aunque con efecto poco duradero.

No nos inmutamos muchos por los casi tres mil homicidios anuales, los más de sesenta mil -¡oyó bien!- embarazos de madres adolescentes hasta 19 años -casi 2,300 de menores de 14 años-, la enorme cantidad de accidentes de tráfico que consume una sustancial parte del presupuesto de salud pública, la falta de internet en la inmensa mayoría de las escuelas públicas del país -más de 20,000- o los socavones que encuentra usted y las llantas y amortiguadores de su vehículo, tanto en carreteras como en la ciudad.

Eso sí, somos buenos para quejarnos -siempre con la discreción antes apuntada- por las dos horas de tráfico para llegar al trabajo y de las otras dos para regresar a casa, y sin pestañear olvidamos que votamos a los mismos alcaldes que descuajeringaron el transporte público, que por cierto era malísimo. Ahora, la escasez de autobuses ha hecho que aparezcan los “taxis piratas”, muchos de ellos controlados por las maras, y en los que se viola, abusa y roba. También solemos lamentarnos -con cautela- de los abusadores motoristas que circulan sin luces, entre los vehículos o por las aceras, pero cerramos bien las ventanillas y no nos atrevemos a censurar su comportamiento, esperando, como es habitual, a que otro lo haga y corrija lo que uno no es capaz de hacer por prudencia, o cobardía. Es posible que don Jorge Manrique tuviera alguna vida anterior por estos lares, particularmente antes de escribir “Coplas por la muerte de su padre”, porque el verso en el que indica: “…contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte tan callando…”, es difícil que lo hubiera escrito sin esta triste experiencia de la indolencia social que practicamos.

Repetimos, continua y contumazmente, a los mismos políticos, a quienes elegimos sin compasión propia. Permitimos idéntico chapuz en la selección y posterior designación de jueces y magistrados, y cada cuatro años practicamos nuestros dos minutos del odio, pero mucho más discretamente que en la propuesta orweliana ¡Ni eso lo hacemos bien!

Supongo que para compensar celebramos ruidosamente el mes de la independencia, seguido por el de la revolución. De ahí a Navidad, un pequeño paso que nos hace terminar el año para comenzar diseñando una lista de intenciones incumplibles que nos lleve a otro periodo de tiempo en el que es muy probable, como marca la historia, que no hagamos nada por cambiar, justamente por la indolencia.

Y es que la libertad conlleva acción y la consecuente responsabilidad de los actos, y me da que no estamos dispuesto a lo segundo.


lunes, 16 de septiembre de 2024

Sperisen y la “justicia” suiza

Suiza es el país que ha enjuiciado cuatro veces al exdirector de la PNC, Edwin Sperisen, lo que llama poderosamente la atención al profundizar en el caso

Suiza es la cuna de la Cruz Roja Internacional fundada para paliar los horrores de la guerra, especialmente con los heridos, y promotora de los Convenios de Ginebra que regulan el Derecho Internacional Humanitario. El país europeo es conocido por su neutralidad en los conflictos bélicos, y es referente internacional de pacifismo, orden, justicia y derechos humanos.

Sin embargo, también Suiza es el país que ha enjuiciado cuatro veces al exdirector de la PNC, Edwin Sperisen -por hechos cometidos en Guatemala-, lo que llama poderosamente la atención al profundizar en el caso. En el primero de los juicios fue condenado a cadena perpetua -como autor directo- sentencia anulada posteriormente por el Tribunal Federal. En el segundo, se le condenó a prisión de por vida por la corte de apelación, y fue nuevamente anulado por el Tribunal Federal. En el tercero, sentenciado a 15 años -aunque no se le declaró siquiera coautor-, también se anuló la resolución judicial por falta de imparcialidad de la presidenta del tribunal de justicia de Ginebra, a raíz de la sentencia emitida por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos que considero “que el demandante podía temer razonablemente que el juez tuviera una idea preconcebida sobre su culpabilidad”. La cuarta vista inició el pasado 2 del presente mes y en pocos días fue condenado a 14 años, sin testimonios nuevos y con participación de jueces contaminados en procesos anteriores. La sentencia parece ser una “solución salomónica” para evitar, seguramente, el pago de la indemnización solicitada por el afectado al gobierno, y que no tenga que volver a prisión. Las sentencias fueron publicitadas en su momento como un éxito de CICIG, aunque posteriormente -después de las correspondientes anulaciones- tuvieron escasa difusión mediática, a pesar de ser catalogadas por medios internacionales como una vergüenza judicial. No es para menos: mismo error en tres ocasiones, y eso sucedía en Suiza “paraíso de los derechos humanos y paladín de la justicia”.

Detrás de todo este embrollo una ONG -TRIAL International- y algunos de sus socios, integrantes o simpatizantes: fiscales y jueces que, directa o indirectamente, construyen su “prestigio” internacional por medio del ofrecimiento de logros judiciales en los países en que actúan, y así consiguen financiamiento. Nada nuevo ni diferente para quienes, desde hace tiempo, analizamos el funcionamiento de mercenarios internacionales que lucran y se afaman consiguiendo condenas en sus respectivos países, sin importar realmente la justicia ¿Recuerda el juicio por genocidio aquí?, pues eso.

Y aunque se encargaron de difundir suficientes prejuicios sobre el caso, e independientemente de que considere al imputado culpable o inocente, es inconcebible que un país “altamente desarrollado” se “equivoque” en tres ocasiones al impartir justicia, lo que ha evidenciado el tribunal europeo; la cuarta parece ser más de lo mismo, y en unos meses veremos el resultado. Además -y esto agrega mucho- han mantenido en prisión a una persona por años, consumiendo vida, espíritu y entorno ¿Es eso lo que se esperaría de Suiza? El contraste lo ponen las absoluciones de quienes, al igual que él, fueron acusados en Austria y España, dos países en los que no se puede decir que la justicia no cuenta con suficiente grado de credibilidad.

El caso Sperisen evidencia la realidad de una justicia politizada por grupos de poder en forma de ONGs, y la cantidad de influencias que mueven, además del dinero que facturan. Cuestionamos mucho a los políticos, y con toda razón, pero cada vez hay más certeza de que el poder judicial padece la misma miseria de la corrupción que los otros dos, eso sí con una barniz legal que lo disimula.

lunes, 9 de septiembre de 2024

Vergüenza internacional

El mundo está de cabeza y la vergüenza de los políticos - perdida hace tiempo-, ha sido reemplazada por la picaresca más burda y descarada

Lo que sucede en Venezuela no es más que el reflejo de una realpolik que los propios políticos no terminan de aceptar públicamente. Se llena las bocas de condenas, rechazos, señalamientos, pero finalmente negocian con dictaduras como China, Venezuela, Nicaragua o Cuba y oxigenan a los autoritarios con concesiones o pierden el tiempo con eso tan políticamente correcto de “buscar soluciones para la salida a la crisis”, que no es otra cosa que dilatar el tiempo para normalizar la situación. Así ha ocurrido en Cuba por más de 60 años y ya supera la veintena en Venezuela.

Los extremistas de izquierda como Lula, Obrador o Petro se encogen de hombros y con su hipócrita actitud permiten que el enfermo de Maduro continúe asesinando, aunque esos hijos de mala madre actúan como aquellos otros que cierran los ojos ante el aborto y el asesinato de no nacidos. Es el empleo del neolenguaje de forma interesada para justificar la barbaridad de turno. Los más hábiles, como el presidente del gobierno español, por intermediación de alguien que debería ser procesado por tribunales internacionales, como es el asesor venezolano Zapatero, asilan al presidente electo y legítimo, y lo publicita como un logro, cuando deberían de haberlo hecho con el dictador.

La extrema izquierda, consentida por muchos medios de comunicación social, sigue haciendo destrozo humanos en el mundo, mientras es aplaudida por grupos de analfabetas que viven de migajas en forma de becas, ayudas, subvenciones, ONGs o apoyos sociales, en lugar de trabajar y asumir riesgos y responsabilidades.  Es difícil bajar de ese burro al ciudadano -no menos bestia- del siglo XXI que introduce su cabeza en el mismo agujero que ya lo hicieran sus antepasados del siglo XX, aquellos que permitieron con su conducta dos guerras mundiales.

No sé qué necesita el mundo -además de muchas más educación, capacidad de análisis y menos redes sociales- para aprender de la historia y de sucesos recién pasados. No entiendo la tozudez y falta de criterio de no pocos que siguen defendiendo a monstruos de la categoría de Ortega Murillo o su esposa, una suerte de dupla de delincuentes, de violadores que campan a sus anchas en una Centroamérica desecha. Se me escapa la sagacidad de unos USA, interventores hasta la médula en la Guerra Fría, que ignoran o no aciertan con la debacle que se avecina en este espacio geopolítico de interés estratégico para ellos.

El mundo está de cabeza y la vergüenza de los políticos -perdida hace tiempo- ha sido reemplazada por la picaresca más burda y descarada. La región se llena de populistas y dictadores: Bukele, Murillo, Xiomara Castro, López Obrador, Maduro, Lula, Petro, Diaz-Canel, todos ellos aceptados en la comunidad internacional a pesar de no contar con parámetros mínimos de demócratas. Tampoco escapa el Papá que parece apostar más por la actitud de Pio XII que por la de Juan Pablo II, y otorga mientras calla.

Las civilizaciones tienden a su fin, como ha ocurrido con muchas a lo largo de los tiempos, y justamente inician con esa pérdida de valores éticos, de respeto a los demás y de principios generales convivencia. No es nada nuevo que no se haya visto antes, y esta ignorancia supina del siglo XXI, nos conduce aceleradamente y de nuevo a que dentro de algunos siglos nos vean como torpes del pasado que no supieron leer los tiempos.

Pensamos que lo tenemos todo, y resulta que cada vez tenemos menos de lo esencial. Quizá nos sobra tecnología pero hay que desarrollar mucho más la razón, a fin de cuentas lo que nos diferencia de los animales.


lunes, 2 de septiembre de 2024

En el mes de la Independencia

Es evidente que nos despegamos burocráticamente de un imperio del otro lado, pero seguimos encadenados a otro más cercano y a nosotros mismos

Max, mi perro, está en casa sin collar. Quiero que se siente libre, cómodo, sin ataduras. Sin embargo, nada más abrir la puerta de la casa, busca afanosamente la cuerda de la que “se” atará para sus paseos diarios, y se prende a ella con la boca. No gusta ni sabe, salir a la calle sin estar amarrado, con la seguridad -o la dependencia- de que en el otro extremo estoy yo. Max desconoce lo que es ser libre, pero lo más interesante del asunto es que no le importa y parece preferir estar encadenado a alguien que diariamente le proporciona la comida y el agua, lo baña, cuida, desparasita, educa, vela por su salud, da un hogar y le busca el mejor entorno de vida. Max se siente feliz en su Estado del bienestar perruno y lo refleja con saltos y carantoñas cuando entro en la casa -desconozco si de alegría o de agradecimiento- porque creo que percibe que mientras me vea disfrutará de esas ventajas.

El ser humano, a diferencia de Max,  puede elegir, discernir, pensar y asumir la responsabilidad que conlleva una decisión libre, y las implicaciones que tiene. Decidir es arriesgar, y no todos estamos preparados para hacerlo ni mucho menos para aceptar las consecuencias, de ahí que sea tan popular promover el aborto, un asesinato tras la equivocación de dos actores libres. Da la sensación, cada vez más, de que hay gente que prefiere la seguridad de algo que la libertad de conseguirlo. El problema es que “ese algo” no siempre es lo que uno desea, y aumenta cada día persiguiendo un horizonte infinito e imposible satisfacer. 

Conmemoramos este año uno más de “Independencia”, cuando realmente somos más dependientes que nunca. Es evidente que nos despegamos burocráticamente de un imperio del otro lado, pero seguimos encadenados a otro más cercano y a nosotros mismos, lo que no es mucho mejor. No fuimos ni somos -veremos si en el futuro cambia- capaces de autogestionarnos como sociedad porque ello requiere sacrificio, honestidad, decencia, ética, capacidad, valor y acción responsable, y durante estos doscientos y pico años no se ha construido mucho, o incluso se ha destruido lo que pudo haber habido.

Si los conquistadores vencieron fue porque aprovecharon un mundo dividido en el que algunos querían aniquilar a sus vecinos, y únicamente hubo que ponerlos de acuerdo y dirigirlos a la batalla. Hoy -al igual que entonces- la polarización existente no buscar un consenso para una mejor gobernanza -cuento chino ya muy trillado-, sino como dominar al grupo contrario. Artimañas sobran por doquier, pero también mala leche y falta de ética, como se ha demostrado en estos últimos años de mi corta memoria histórica.

Lo curioso -que suele coincidir con lo facilón- es que aprendimos aquello de “echarle la culpa a otros”, y lo convertimos en el deporte nacional ¡Siempre son los otros! Aquellos que son comprados a la hora de votar, o “mi gente” que no sabe hacer las cosas o “el indio”, como el gran Asturias reflejara en sus tesis de graduación. No importa, siempre hay un “chairo” o uno del “pacto de corruptos” que es culpable.

De aquella “Independencia” nos quedamos solamente con la “pendencia”, en cualquiera de sus acepciones de la RAE, porque todavía queda mucho por construir, aunque creo que no seremos capaces de hacerlo. Así que, frente a la incapacidad, inventamos el positivismo enfermo para justificar cómo haremos “ahorita” lo que desplazamos diariamente, a pesar de que debimos haberlo hecho el día anterior. 

Voy a pasear a Max, al menos él es consecuente con lo que hace.

lunes, 26 de agosto de 2024

La extrema izquierda no existe

La dictadura cubana, la nicaragüense y la venezolana, son de izquierdas -de extrema izquierda- por más que se silencien lo términos dictadura y extrema izquierda

El reciente proceso electoral en Venezuela ha puesto de manifiesto lo que la mayoría de los medios, periodistas y analistas se niegan en reconocer: la postura extremista de Lula, Petro y López Obrador, con relación al fraude electoral venezolano, que evidencia cómo el Grupo de Puebla y el Foro de Sao Paulo son parte del apoyo y sustento a esa extrema izquierda que hiere y deja morir periódicamente a millones de ciudadanos de ciertos países latinoamericanos.

La dictadura cubana, la nicaragüense y la venezolana, son de izquierdas -de extrema izquierda- por más que se silencie los términos dictadura y extrema izquierda. Es vergonzoso como algunos medios de comunicación tachan abiertamente de extrema derecha a Milei o Trump, pero son incapaces de hablar de dictaduras, autoritarismos o extremismos radicales de izquierda, que es exactamente lo que representan aquellos gobiernos.

El neolenguaje y lo políticamente correcto, terminan por imponer un discurso amañado, ideologizado y manipulador que normaliza las dictaduras del continente -como la cubana, después de 65 años- y permiten que tiranos asesinos, como Maduro y su grupo de delincuentes, continúen consolidando el poder por medio de la violencia y la imposición más descarada.

Es realmente vergonzoso que presidentes como el colombiano, el brasileño o el mexicano no se hayan expresado con la contundencia y claridad con la que lo hizo el chileno Boric, y exijan claramente, sin modelos forzados de negociación, que se respeten los resultados electorales que el régimen se niega a mostrar para evitar reconocer el fraude.

Las dictaduras únicamente pueden existir porque hay países que las consienten y no las condenan, como ha sido el caso de la criminal cubana, la no menos delirante nicaragüense y la más reciente venezolana. Las “sanciones” de medias tintas, como son esas insulsas de la UE o de los USA y la “búsqueda de soluciones alternativas” que proponen quienes no tienen el coraje de condenar al dictador, aunque se vendan como defensores de derechos humanos, hacen posible que esos criminales de la política permanezcan en el cargo por décadas y asesinen o lleven a la pobreza a millones de ciudadanos.

Vivimos en un mundo hipócrita en el que ciertos políticos de extrema izquierda son igualmente culpables de los crímenes que comenten los autoritarios. Hay que dejar de ser “prudentes” y señalar -como lo han hecho varios Presidentes- al criminal de Maduro, pero también al binomio Ortega-Murillo y a Diaz Canel. Sin embargo, y lejos de eso, los USA liberaron a un personaje del régimen venezolano sin juicio ni condena y conceden visa a un dirigente comunista cubano -Manuel Menéndez Castellanos- que por años participó de matanzas y ejecuciones en Cuba. Es imposible, con esa forma de actuar, que quienes se perciben inmunes no crean también ser impunes.

Además, esas medias tintas que utilizan ciertos medios de comunicación asociados a la izquierda, generan una opinión publicada en la que el ciudadano, poco acucioso en la búsqueda de la verdad, termina por aceptar y normalizar que la extrema izquierda no es la que hace daño a este continente a pesar de sostener a varios dictadores. 

Es mentira que pretenden el bien del pueblo, la lucha por los derechos humanos o el progreso y el desarrollo, al menos mientras muestren su apoyo esos regímenes y no condenen las actuaciones que se hacen en aquellos tres países, y ahora particularmente en Venezuela. Lula, Petro y López Obrador son unos auténticos hipócritas, pero además cómplices de la violencia y las desapariciones en esos lugares, y representan una extrema izquierda asesina de la que hay que comenzar a hablar sin miedo.