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domingo, 23 de noviembre de 2008

El circo

Los honorables diputados del Congreso nos tenían acostumbrados a espectáculos de segunda categoría. Nunca antes se habían esmerado tanto para ofrecernos una gala de primera, un espectáculo de regio abolengo. La discusión, de urgencia nacional, sobre la aprobación del presupuesto 2009, fue un buen motivo para ello.
Lo más destacable es que, diariamente, permanecieron en el hemiciclo por un tiempo superior al que suelen estar durante toda una semana, eso sí, no es seguro que fuese trabajando, pero al menos ahí estuvieron, presentes, visibles. La estadía se prolongó en alguna jornada hasta cerca de la medianoche y algunos, temiendo que se acercara la hora en que entra en vigor la famosa y deleznable “ley seca”, consumieron algo más que agua, fuese por cansancio, euforia del momento o práctica cotidiana.
Otros, como el Sr. Taracena, se le ha visto en fotografías y videos haciendo gestos propios de un poseído y poniendo cara de hechizado, mientras maltrataba (mala práctica que ejercita con frecuencia) llamando “shuca y vieja loca” a una diputada que dirigía su arenga a otros compañeros, también honorables, que no tenían ninguna intención de escuchar, ni a ella, ni a nadie. Lejos están los tiempos en que se nos iba a una lujosa suite de hotel para ponerse en forma con relajantes masajes y húmedas saunas y realzar su condición femenina, melena y uñas incluidas. Mientras, algunos más se enfrascaban en disputas y hasta uno de ellos intentó brincar atléticamente por encima de su mesa para supuestamente agredir a quien tenía la palabra en ese momento, si bien fue atajado por otros camaradas para que desistiera de tan pugilístico propósito. Lo majestuoso es que lo hizo sin pértiga ni ayuda, él solito. Así las cosas, el primer día casi de madrugada, excitados y descompuestos, pero conscientes de su enorme responsabilidad, se declararon en sesión permanente. ¡Toma ya!.
Los hechos encajan perfectamente con el lanzamiento de una nueva temporada de espectáculo circense. Hubo de todo, enanos (mentales), animalitos (bastantes), el forzudo agresor, la mujer maravilla, su compañera la barbuda, la leona esteparia, el encantador de serpientes, alguna culebra y, sobre todo, payasos, muchos payasos, todo un entramado de color y sonido bajo la carpa. ¡Un espectáculo como debe ser: genuino y realmente autóctono!.
Sugiero -como es circo nacional y la ley lo permite- que emprenda una extensa gira por los principales departamentos del país o mejor por todos, para que los ciudadanos puedan observar en vivo y en directo este sobresaliente show, propio de órdenes primarios, de colectivos salvajes, de sociedades en evolución.
Esa forma de hacer las cosas, nos pone en nuestro sitio. Nos recuerda con precisión a dónde vamos y qué podemos esperar en el futuro. Con semejantes artistas y saltimbanquis, es posible que los años que quedan de esta calamitosa administración, pasen por representaciones variadas y hasta puro circo romano. Sería bueno que en algún momento se animaran y emprendieran una larga tournée por el extranjero, sin cobrar gratificaciones por supuesto, y entre actuación y actuación olvidaran volver y nos dejaran sosegados por un tiempo. Otra opción sería vender los derechos de autor y difundir por el mundo el debate completo, en esos programas de mundo insólito, de animal planet o en el show de Laura, seguro que nos los compran y con ello incrementamos el presupuesto. Unas buenas fotografías en el National Geographic, sección especies en extinción, también daría sus frutos. No quieren dinero, pues ahí tienen de donde sacar.
Vaya “clase política” o políticos sin clase. ¡La leche!.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Guau, guau

Tanto el presidente como su esposa han utilizado la misma frase: “cuando los perros ladran es porque avanzamos”. La segunda, incluso se la ha adjudicado a D. Quijote, indicio suficiente para saber que nunca debió de leerlo, al menos con atención, porque Cervantes no la incluye en su obra. Riesgo de copiar.
Se encolerizan y arremeten contra quienes discrepan y critican actitudes despóticas y falta de transparencia en el manejo, control y ejecución del gasto que hace doña Sandra, tal cual María Antonieta a quienes llamaron Madame Deficit. Ambos suelen perder la paciencia y las formas cuando se les plantea, frontal y directamente, que lo están haciendo mal e incurriendo en determinadas irregularidades o situándose al borde de las mismas. No están dispuestos a aceptar críticas ni a ofrecer explicaciones del porqué se sacan fondos de ciertos ministerios y se trasladan, discrecionalmente, a fondos que ella maneja con una desenvoltura propia de reinados ya superados. Algo emocionalmente compresible pero racionalmente intolerable.
Con el conmovedor argumento de ayudar a los pobres, reparten el dinero de nuestros impuestos como le viene en gana y les satisface su ego e intereses. Una versión chapinizada del kirchnerismo argentino que tan nefasto resultados está dando por el sur; ¡como si no hubiera de donde copiar!.
Creen que pueden tirar el dinero que no es suyo como les parezca más oportuno. No están dispuestos a sujetarse a controles, algo que ya le han hecho ver columnistas, reporteros, diputados, funcionarios y otros. Lo que hacen no satisface a muchísimos y menos genera el estado de derecho y desarrollo que propugnan, amén de la gestión económica transparente requerida. Estiman que haciendo un vil uso de la propaganda y dilapidando millones que podrían utilizarse en otras cosas, convencerán a miles de habitantes de lo buenos que son y de cómo se preocupan por los más desfavorecidos. Pura falacia, aunque una mentira repetida muchas veces, ya se sabe que ocurre con ella.
Pareciera que no importa lo que hagan y que hay obligación de rendirles pleitesía y darles la razón porque son los que mandan. No atienden a razones, a explicaciones ni a argumentos, ni están dispuestos a moderar la voracidad con la que recaudan y gastan. Ponen énfasis en echarle la culpa al empresariado que no quiere pagar más y a los que nos oponemos a un estado más grande, sin ver que el punto de la cuestión es que no hay transparencia en como gastan y gestionan, ni planes que lo sustente.
Van camino a convertirse en pareja real al mejor estilo absolutista y han acostumbrado a su entorno a callar y cumplir, peor para los que se han dejado pisar, pero se equivocan si piensan que así actuarán todos. Pueden hacerse con el silencio cómplice, pero solo de algunos súbditos, el resto de ciudadanos no estamos dispuestos a que continúen con sus despilfarros. A un año de gobierno no hay un solo resultado positivo de la gestión y si muchas cosas negativas, cuestionadas y veremos si en un futuro no delictivas. Las carreteras están hechas un desastre, la seguridad una frustración de la que no salimos y la justicia mejor cambiarle el nombre.
Aunque hayan esperado durante ocho años la llegada del momento, no es necesario premiar a financistas y ventajistas. La transparencia y la eficiencia son condiciones básicas para gobernar. Ustedes dos no se han dado cuenta de esto y lo más curioso de todo es que de los dos, únicamente elegimos a uno.

martes, 11 de noviembre de 2008

¿Es posible?

Varios analistas han manifestado su opinión con relación al descrédito que sufre la PNC y la necesidad de cambiar el modelo. Algunos han apostado por una Guardia Nacional, o similar. Otros, por seguir con lo mismo y mejorar tal o cual cosa y, finalmente, un tercer grupo apoya que sea el Ejército quien se haga cargo de la situación y preste la seguridad.
Hay, sin embargo, dos pilares que no pueden ni dejarse de vista ni separarse. Me refiero al modelo que se desea adoptar y al marco legal que lo sustente. Dicho de otra forma, no se puede crear un modelo si el marco legal le es adverso, puesto que faltaría la consistencia necesaria para poder implementarlo y, creo, que esa es la esencia del problema que se plantea.
La Constitución de la República contempla a la Policía una única vez, en el artículo 259, para decir que las municipalidades pueden conformar su cuerpo de policía. Ello evidencia que la PNC es, por lo menos, aconstitucional —si no inconstitucional—. Es decir, no se contempla en la Carta Magna y, por tanto, carece del soporte legal suficiente para poder conformarla. Y, es así, porque la propia Constitución asigna la seguridad interior y exterior al Ejército, dejando claro el espíritu legislador que sea ese órgano, y no otro, quien la ofrezca. Por tanto, cualquier modelo que se quiera organizar fuera de ese esquema legal-organizativo, estará al margen de la suprema norma y, por ello, no habrá consonancia ni convergencia entre lo que se desea hacer y la legalidad que lo sostiene. Con el actual marco jurídico, únicamente cabría organizar una fuerza —llámese como se quiera— que dependa del Ejército, institución a fin de cuentas encargada constitucionalmente de la seguridad.
Imaginemos que mañana alguien decide poner un amparo de inconstitucional en relación con el ejercicio de funciones que hace la PNC y argumenta que la Policía no está contemplada y que, por tanto, no puede ni debe arrogarse cometidos que no le son propios. ¿Qué ocurría?, ¿cuál sería el veredicto de la CC?. Lo ignoro, pero seguro provocaría grietas, discusiones y generaría cientos de opiniones, cuando no de declaración de actos ilegales, como detenciones, arrestos, custodias, etcétera. Así están las cosas y, además, somos el único país de toda América Latina, si no del mundo, que presenta tal peculiaridad.
Se requiere, si se desea construir otro modelo distinto al posible, una reforma constitucional que cambie las misiones del Ejército y, de alguna forma, introduzca la PNC en el interior del supremo marco legal. De lo contrario, podemos seguir elucubrando hasta el infinito sobre el tema, sin encontrar una solución adecuada, porque asintónico es el cuadro que estamos describiendo y que parece que nadie quiere abordar a fondo, prefiriendo quedarse en la superficie.
Somos un país sin Policía Nacional Civil, teórica y jurídicamente hablando y, encima, nos esforzamos en querer hablar y discutir del mejor modelo, cuando somos incapaces de entrarle a las necesarias reformas que se requieren, sin las cuales nada de todo esto verá nunca la luz, algo que se olvida dentro y fuera del país, y nos sitúa en un punto de partida distinto y con un modelo diferente al del resto del mundo. Seguir queriendo construir castillos en el aire es prorrogar un estado de cosas que no soporta más repellos ni remiendos. O le entramos con ganas al fondo, o seguimos debatiendo por muchos años más imposibles. Locura, a fin de cuentas, es seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes (Einstein).

viernes, 31 de octubre de 2008

Competencia

Nuevamente el “representante” magisterial Acevedo ha vuelto a salir a la palestra. Pareciera que el silencio que guardaba era producto de algún pacto o bien de que no quería le cuestionasen como iba la causa de despido que inició la anterior administración y que parece que por la lentitud de la justicia o por la inoperancia de la misma no termina de resolverse o ejecutarse.
El colectivo de maestros que laboraba en PRONADE le ha hecho frente a los intereses sindicales del señor Acevedo y eso no le ha gustado nada. Pareciera que, tal y como manifestó, él debe ser el único interlocutor con el ministerio y el gobierno, sin saberse muy bien quien le ha investido de la calidad de único representante ni en qué condiciones.
El PRONADE, que el gobierno de la UNE y el sindicalismo desbarataron, resulta que fue considerado “la principal estrategia que se ha llevado a cabo para avanzar en la meta de tasa neta de escolaridad”, cita que copio textualmente de la página doce del informe: La infancia y los objetivos del milenio, de Naciones Unidas, lo que pone sobre la mesa la cortedad de mente y visión de sus detractores y la negación de la competencia y la calidad frente a la acomodación y los intereses personales por encima de los derechos de las personas.
Así las cosas, el absolutismo de la sindicación monopólica magisterial, personificada en ese “representante” procesado y a punto de ser destituido tras sentencia condenatoria de un juzgado de Trabajo, en febrero de este año, luego de determinar que se había ausentado de sus labores durante varios meses, sin dejar de cobrar su salario, alegando que se dedicaba a labores sindicales, pareciera que no se ha terminado, ni mucho menos que la causa por la que fue condenado siga su curso.
El individuo en cuestión, por cierto con abogado directamente conectado con las dos más eficientes administradoras de este gobierno, pareciera que es inmune al sistema judicial, algo que no deja de preocupar a la ciudadanía que ve como los condenados en tribunales que son amigos de los amigos políticos, no tienen nada que temer del sistema, lo que fomenta la impunidad y la falta de credibilidad del mismo.
Pero, como los enanos crecen en todas partes, el colectivo de maestros del PRONADE se han enfrentado al todopoderoso sindicalista y no están dispuestos, como parecer ser que le exigen, a que se sometan a la representación de aquel so pena de no ser contratados con las condiciones y garantías que les fueron promeditas al inicio de este gobierno.
El liderazgo, señor Acevedo, no es algo que se impone, sino que se gana. Quizá, ya llegó la hora de que se retire y deje a otros que construyan el país de manera diferente o que simplemente lo construyan. Como ya no dispondrá del tiempo libre que se tomaba para representación sindical, puede dedicarse a trabajar en lo que parece fue su vocación inicial o mejor a otra cosa y dejar avanzar la educación por vías útiles y eficientes. Sería bueno alejarse del poder y la política y no querer imponer sus criterios que solo sirven a sectores de su círculo de influencia. La educación, la buena educación, no es responsabilidad suya, sino de los padres de familia a los que usted parece querer sustituir o anular. Fíjese la de cosas que puede hacer en el futuro.

lunes, 27 de octubre de 2008

Politiquería

En demasiados países, el político electo (y a veces su familia y amigos) cree que puede hacer lo que le venga en gana, como se le ocurra y sin importarle los efectos secundarios. Piensa que tiene el poder absoluto sin darse cuenta que únicamente es gestor de un contrato cuyos términos precisos, establecidos en la constitución, no puede sobrepasar. Esa norma es el límite de su poder y, a diferencia del derecho privado, el político no puede hacer nada que no le esté permitido, mientras el resto de individuos pueden hacer todo lo no prohibido. No terminan de enterarse que son los ciudadanos quienes les pagamos y los que realmente tenemos la fuerza y la facultad de decidir lo que creemos mejor con nuestras sugerencias, votos, opiniones y otros mecanismos. Cuando actúan anómalamente merecen ser criticados y hasta deberíamos poder despedirlos, aunque ellos se encargan de blindarse con leyes como la del antejuicio, la de difamación o la de desacato.
Se han cambiado los papeles. Durante el proceso electoral se hacen llamar Angelito, Manolito, Guayito -o su equivalente en otros idiomas- y ya en el poder se olvidan del diminutivo y pretenden que les rindamos pleitesía, les dejemos libre el paso por la ciudad, les paguemos pasajes en primera clase o en avión privado o les cerremos calles para que puedan moverse fácilmente. No se enteran que son empleados nuestros, servidores públicos y no sujetos de autoritarismo o poder absoluto. Hay que dejar clara la diferencia entre ciudadano con derechos y súbdito con deberes. El primero exige, pide cuentas y el segundo hace lo que el gobernante le permite. Es precisamente este cambio de rol lo que entorpece la relación y el entendimiento y cuando se les critica, algunos se ofenden, se indignan, en vez de venir inmediatamente a pedir disculpas por no escuchar, haber actuado mal, torpemente o con mala fe o rendir cuentas (accountability), que parece un término más correcto y político.
Los peores, que también los hay, se roban el dinero que pagamos por medio de impuestos. Se van de viaje por el mundo sin explicar para qué y cuál es el beneficio. Se recetan jugosos viáticos y cuando se demuestra que no debieron haberlos cobrado, tardan meses en devolverlos o nunca lo hacen. Realizan, con dinero público, inversiones oscuras, manipuladas, con rentas que revierten en ellos o en el partido y con pingues beneficios que invierten en propiedades, autos o similares y, si usted lo cuenta o cuestiona, ellos, sus empleados, se indignan, ¿qué le parece?.
Muchos políticos electos, se han convertido en señores feudales cuando no en príncipes con derecho de pernada. Creen que están por encima del bien y del mal, tienen fuero propio, se blindan, apañan y amañan pactos de protección mutua y se colectivizan. Viajan en carros blindados, con seguridad que el resto pagamos y de la que carecemos. Manejan fondos a su criterio y capricho, sin dar explicaciones y si se solicitan, se refugian en el secreto de Estado o despliegan cualquier otra burla, dilación o artificio jurídico. Otros más, simplemente, se roban descaradamente el dinero.
Después de más 500 años de conquista, 187 de independencia y 12 de paz, hay que dejar de pedir autorización para hablar y acostumbrarse a decir las cosas directamente, en la cara y con la necesaria contundencia. Seguimos pidiendo permiso a quienes elegimos y consintiendo sus desmanes. No más miedo, no más intimidación, no más autorización para opinar. Seamos libres de verdad, porque de usted es el poder y la responsabilidad del cambio.

lunes, 20 de octubre de 2008

¿(In)justicia?

La llegada del ex presidente prófugo ha evidenciado enormes deficiencias en el sistema político y judicial. Una de ellas, es la negación de información pública. No se puede hacer una extradición sin autorización y conocimiento de la estructura política, es decir de la Cancillería y del Ejecutivo. El silencio en el procedimiento, la forma y otros detalles, todos públicos, sigue siendo, como otros asuntos, tema vedado a los ciudadanos. Negar que se sabía que llegaba, que se tenían detalles y se había autorizado u otras cuestiones es, simplemente, ocultar información y eso está reñido con la transparencia. Todo se sabía o se había pactado y todo se ocultó.
El sistema de justicia ha crujido. Después de cuestionarse la desaparición, durante el gobierno del FRG, de más de doce mil millones de quetzales y otros supuestos delitos, el MP (Florido) únicamente tuvo tiempo, ganas o interés de avanzar en la causa sobre el peculado, delito pobremente penado y del que será muy difícil acusar al ex mandatario por razones técnicas. El huido se presentó como un héroe, con su acostumbrado discurso trasnochado y populista. Tras quince minutos desde que aterrizó, toda la plana mayor del FRG (general incluido) se presentó en el juzgado y parece ser que también una mujer, alta autoridad de la PNC, permanecía discreta y silenciosamente en uno de los despachos del mismo edificio. Ante toda esa cohorte expectante, el juez impuso una fianza mínima sin tener en cuenta que estuvo fugado por años, confesó la autoría de crímenes en el pasado y el monto de la cantidad desaparecida era muy elevado, entre otros extremos. Si el juez hubiese leído a Adam Smith tendría más referentes: “El quebrantador de las leyes de justicia debería sentir, él mismo el mal que ha hecho a los demás [….], deberá ser abrumado por el miedo al sufrimiento propio”.
Con este panorama, es difícil que el país se proyecte como promotor del Estado de Derecho. Las percepciones son importantísimas y la que ahora vaga por la mente de los ciudadanos es que cuanto más criminal, corrupto y miserable se sea mejor, porque parece que el sistema lo protege. Sin embargo no tengas una reyerta o un accidente de tráfico porque te vas al bote, sin compasión. ¿Justicia?.
Mientras, abstraídos y ensimismados, los miembros de la CSJ son incapaces de elegir a su presidente distrayéndose con lo urgente y olvidando lo importante. Si habla con algunos jueces le dirán que ciertos auxiliares venden o pierden interesadamente las notificaciones judiciales; otros que reciben visitas de personas armadas y les dicen lo que tienen que firmar; un tercer grupo se deja llevar por la dinámica de los acontecimientos y no se mueve, so pena de que lo frieguen, despidan o trasladen y, mientras, las personas honradas no sabe a quién acudir porque el sistema es un fracaso anunciado o interesado. El resultado es que se fomenta la corrupción, los linchamientos y la toma de justicia por mano propia. La impunidad campea y se vuelve norma, desplazando valores morales y comportamiento ético. El Estado de Derecho, que no de legalidad, es fundamental para el desarrollo, la atracción de inversiones y la vida cotidiana. Cuando no se sabe a quién acudir porque no se tiene confianza en el sistema, la ley de la selva aflora y cada cual a lo suyo. Si se comenzará por arreglar la justicia y la seguridad se podría construir cualquier proyecto. Poniendo más atención en otras cosas que en esas, estamos perdiendo el tiempo.

lunes, 13 de octubre de 2008

Del 190 al 192

Cuando el pasado año se anunció la candidatura del Dr. Espada, muchas voces se alzaron en contra de la misma. El argumento principal se sustentaba en cómo un doctor que llevaba tanto tiempo ausente del país y no contaba con experiencia política, podía resultar una buena opción. Poco o nada se ha dicho de la labor del vice en estos meses que ya apuntan al año.
Los cometidos del vicepresidente están detallados en el artículo 191 de la constitución política. Por si fuera poco, durante la campaña electoral manifestó que coordinaría ciertos programas sociales, especialmente los temas de sanidad, toda vez que contaba con una vasta experiencia. Sin embargo, a la fecha, además de viajar mucho y tener probada una facilidad de palabra que le hace arrepentirse o aclarar sus manifestaciones inmediatamente después, no hay resultados positivos de su gestión.
La coordinación de los ministros del gobierno la hace ella mejor que él y, como compensación, le hacen creer que viajando por el mundo participa en la formulación de la política exterior, otra de sus misiones, aunque como norteamericano el primer país que visitó fue Cuba, lo que podría haber entrado en conflicto con su ciudadanía y las restricciones que USA tiene para con la isla. Torpe el consejero, poco avizor o con muy mala leche.
Señor Espada, usted es un hombre de un historial profesional sobresaliente, muy brillante. Nunca le creí un político y sigo sin tener fe en ello, sin embargo, su carácter, su experiencia, su dedicación y valores más que demostrados, hicieron pensar a muchos que sería el bastión contra el que se estrellaría la avaricia y ambición de cualquier gobierno, cuando no la inoperancia y la desfachatez. En contra de esas esperanzas y de sus promesas, la salud, por ejemplo, presenta los mismos males sintomáticos que antes o incluso estamos peor. Usted ha permitido las tres (que no una) prórrogas al suministro de medicamentos que tanto criticó en la campaña y en la misma dirección interesada, la concesión de la provisión de servicios médicos especializados, eso por no poner sobre la mesa la aparición de medicamentos caducados contra el VIH y algunos millones sin auditar. Pareciera, don Rafael, que se ha acomodado y olvidado sus promesas, pero sobre todo la claridad y la dignidad con las que las hacía, me recuerda lo que al respecto decía Adam Smith: “Para los que se han acostumbrado a la posesión o incluso la esperanza de la admiración pública, todos los demás placeres se debilitan y decaen”.
No es necesario, señor vicepresidente, esperar más tiempo para tenerlo más claro, sobre todo después de la clavada de Portillo y otras peores que sin duda le esperan. Si usted sigue de grumete en ese barco que hace aguas, será igual de responsable que el resto por manipulación, populismo y falacia, cuando no de otras cosas más graves, recuerde que todo termina, hasta el mandato político. La renuncia no es de cobardes, todo lo contrario, hay que tenerlos muy bien puestos para mandar a paseo a quienes no cumplen o abusan, más si están cerca de uno y lo halagan o babosean, hay precedente histórico de ello. Mire usted, el historial de vida tarda años en hacerse pero se pierde en muy poco tiempo, como el honor y, especialmente a cierta edad, más vale honra sin barcos que a la inversa. Octubre es mes de revolución y el artículo 192 le da salida. Usted verá que hace.

lunes, 6 de octubre de 2008

Policía

El modelo policial que tenemos en el país, producto de los Acuerdos de Paz, es un fracaso absoluto. Ni ha servido, ni sirve para casi nada, mucho menos para cumplir eficientemente su misión de proporcionar seguridad. Seguir insistiendo en mejorarlo, profesionalizarlo, modernizarlo o cualquier otro “arlo” (que no sea botarlo o cambiarlo), es una pérdida de tiempo y una agónica prolongación del mismo. Sin embargo, tanto si continúa ese modelo como si se busca implementar uno nuevo, hay un factor que no debe olvidarse: detrás de cada policía hay un ser humano, un individuo, una persona. Pareciera que parte del fracaso es precisamente haber desconocido esa realidad.
Si el policía tiene que patrullar por la noche, haga frio o calor, nadie le paga un café o un vaso de agua. Si quiere descansar después de salir de trabajar, lo más que encuentra es un dormitorio colectivo con algo parecido a un colchón, baños sin higiene, sin agua caliente, sin jabón, mucho menos papel higiénico o toallas. Eso sin entrar a considerar si funcionan los retretes o hay forma de lavarse y secarse las manos. No hay posibilidad de descansar por carencia de condiciones mínimas de comodidad. ¿Las sábanas?, un lujo fuera de todo alcance. Además, si sale de patrulla o está de retén o cualquier actividad que le lleve más tiempo que el normal de servicio, tampoco siempre se le abona la comida, aunque las circunstancias sean extraordinarias, por lo que debe de sacar de su sueldo aquello que necesita consumir. Por no entrar en cómo se pagan los uniformes o las balas que se pierden.
El destino lo determina el jefe, a su criterio y capricho. Hay que supeditarse a los gustos y exigencias de aquel, por muy extravagantes que parezcan. Policías que reciben un sobresueldo por estar, por ejemplo, asignados a ciertas embajadas, deben compartir ese plus con algunos jefes, de lo contrario, son sacados sin contemplaciones. O se cumple con el todopoderoso jefe o se es trasladado inmediatamente. Lo que se está haciendo es anular a la persona en beneficio del sometimiento al jefe y a la organización y olvidándose del ciudadano y de uno mismo. Al frente del sistema, distintos reyezuelos que hacen y deshacen a su antojo y generan como modelo de carrera la idea de llegar a poder mandar, para hacer exactamente lo mismo que hicieron con uno y recuperar las “inversiones”.
El ser humano es lo importante, el individuo es el que realmente genera creatividad y competencia. En países desarrollados, el policía patrulla en un vehículo solo y con una cámara de TV y cada cual asume su responsabilidad profesional. La persona sustituye a la patrulla, al colectivo. Hay que promover el desarrollo y el ejercicio de la responsabilidad individual y dejar la colectivización y el corporativismo de un lado, sobre todo cuando de eficacia se trata. Seguir con un modelo donde la persona no vale más que para obedecer, no cuenta con comodidades básicas, está sometido a sus jefes y alejado de su familia, vive en cuarteles de forma colectiva y muchas más cosas, es promover guetos y generar un modelo disfuncional que termina por producir externalidades negativas como las que muchos han sufrido. Ahí está el reto para los funcionarios honestos y para quienes de verdad aman su trabajo, que también los hay. ¿Qué parte de los tres mil millones que quiere de más el gobierno se destinarán para esto?. ¿Está el ser humano contemplado en las nuevas estrategias de “modernización” policial?.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Defensa y recursos

Recientemente el presidente hizo algunas declaraciones en relación con el aumento de efectivos del Ejército para enfrentar la situación de inseguridad existente y tener un control efectivo del territorio nacional, algo que pregonó durante su campaña electoral, quejándose de que otros, al replegar a las fuerzas militares, habían dejado espacios vacíos para que operaran grupos delincuenciales. Como si de un plan estratégico se tratara, se limitó a quitar fuerzas de un sitio y ponerlas en otro.
La voluntad política no está en los discursos, sino en el presupuesto que los sustentan. El presupuesto de defensa 2009 contempla 54 millones menos que el actual. ¿Dónde se refleja la capacidad de incrementar efectivos y mejorar las cosas?. En el preámbulo, se proclama con firmeza la voluntad de contar con un Ejército disuasivo, de alta movilidad y despliegue rápido, cuando la asignación real para inversión es únicamente de 1 millón. ¿Se pueden conseguir los fines indicados con esa patética y miserable cantidad?. ¿Cómo se consigue disuasión sin medios y tecnología?.
El concepto defensa y seguridad interna, a la sazón el más importante de la Institución, sino el único, tiene una reducción de 121 millones (-13%), lo que dificultará más el cumplimiento de la misión. De los ocho subprogramas, los únicos que descienden son los denominados: Independencia, Soberanía e Integridad del Territorio (-26%) y Misiones Militares en el Exterior (-11%), los demás se incrementan, pero se refieren a asistencia social, educación, regulación de espacios acuáticos y construcción y cartografía. Seguiremos con un Ejército que no puede cumplir las misiones que le encomienda la Constitución. ¿Quién está ahora impidiendo su labor?, ¿quién asegurando aquellos corredores?, ¿de qué se quejaba el comandante general del ejército cuando era candidato?, ¿no está haciendo lo mismo?.
Finalmente, se asignan algo más de 92 millones para alimentación. Si dividimos el monto entre los días del año y el número de efectivos (excluidos los que apoyan a Gobernación), veremos que para los tres tiempos de comida, cada soldado dispone de la cantidad de 16 Q. ¿Me pueden decir quién come con esa cantidad tres veces al día?. ¿Qué esperan de la gestión del comandante que tenga que dar de comer a la tropa: milagros, soborno, robo o malversación de fondos?. ¿Por qué para los comedores populares no se recetan la misma cantidad?. ¿Sabe usted cuánto tiene cada preso para comer al día?. Este presupuesto es una descarada burla y pone de manifiesto la falacia del discurso político en relación con el incremento de la seguridad, no digamos de la defensa. Luego habrá que negociar partidas extraordinarias o echarle la culpa a los que no quieren más impuestos.
El botón de la guinda lo agregan algunas transferencias al IPM que se corresponden, en parte, con la cantidad que se guevearon ciertos funcionarios de la época portillista. ¿A qué se espera para avanzar con los procesos penales contra aquel atajo de ladrones?. Las mismas mentiras, idénticas elucubraciones y nula resolutividad y preocupación por la seguridad, la defensa y por un colectivo, el militar, que es apaleado cada vez que muchos abren la boca. Luego se acude a ellos rápidamente para que salven de los espías instala-micrófonos, de los problemas en las cárceles, de los incendios en la selva, repartan fertilizante, sean socorristas, ayuden a damnificados, patrullen en las calles, organicen unidades de boinas verdes…..., o porque los solicitan, por seguridad, ciertas comunidades. ¿Acaso no es la seguridad la mejor política social?. ¡Cuánta hipocresía!.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Pikabu

A estas alturas sigue dando que hablar la historieta-ficción sobre el descubrimiento de aparatos de espionaje en la Casa Presidencial y otros lugares frecuentados por el presidente y su esposa.
Por ahora, las explicaciones están, como suele ser habitual, incompletas, difusas o manipuladas. Me imagino a un Quintanilla, que por ocho años cuidó al presidente, guardando toda la información que tiene. Con quién hablaba don Álvaro y doña Sandra, con quienes se reunían a comer, quienes financiaron su campaña, en qué condiciones lo hicieron y un larguísimo etcétera. No sé si será por eso que el presidente no le retiró su confianza hasta que la fiscalía emitió la orden de busca y captura.
Ocho años es demasiado tiempo para conocer a cualquiera y, cómo no, sus debilidades. Por ahora tenemos un prófugo que sabe demasiado y es posible que hasta tenga pruebas.
¿Qué pasará?. Muchos escenarios se pueden dar. El primero es que don Charlie no aparezca más. Dios no lo quiera. El segundo es que esté pactando su silencio. Es decir, no le intervienen sus empresas, le dejan vivir más o menos tranquilo y él deberá callar de por vida so pena que le caiga el peso de la ley, u otro peso. El tercero y mucho menos probable es que se conozcan interioridades del presidente, el vicepresidente, su esposa y otros actores involucrados en todo este circo político. Charlie necesita más que nunca a sus ángeles, pero sobre todo al de la guarda. Dice el MP que para buscarlo ha movilizado a treinta fiscales. ¿Por qué no harán lo mismo cuando roban, asesinan o secuestran a alguien?. Para esos casos “vulgares” no hay disponibilidad de investigadores. ¡Justicia igual para todos!.
¿Quiénes fueron los que descubrieron los burdos aparatos de espionaje?. Algunos creerán que fue la CIA o el FBI. Pocos pensarán que pudieron ser hijos de la revolución bolivariana, lo que es normal que así sea ya que ellos no tiene nada que ver con todo esto, verdad?. ¿Será que Charlie ha hecho como en las películas y ya guardó en una caja de seguridad copia de todo el material comprometedor?. Al fin de cuentas tiene mucha información del mandatario y su entorno y puede crear una crisis. Vamos, que con un adecuado chantaje manipula al gobierno salvo, eso sí, que el gobierno no tenga nada que ocultar y todo esté claro, cosa posible sobre todo ahora que se crea el viceministerio de la transparencia, aunque seguimos sin saber si los aparatos funcionaban (no hay grabaciones), si hubo denuncia del presidente o el MP actuó de oficio, quién ha visto los “sofisticados aparatos” o si se ha hablado con los “técnicos” del hallazgo. Solo se conoce, como siempre, la “versión oficial” que dudo mucho sea la buena.
Desde que aquella película de las Estrellas de la Línea reflejara sin querer la situación política nacional y ganara un premio, la realidad ha superado a la ficción. Contamos con excelentes guiones de sofisticados robos de dinero al estilo Ocean Eleven, donde los ladrones son muchos, un Superagente 86 y una Agente 99, el primero luchando contra el KAOS y la segunda por el CONTROL, una serie E.R. donde el protagonista va como loco de un sitio para otro y nadie entiende el motivo ni el fin y un Guategate con implicaciones nada claras de actores habituales. Todo ficción, al más puro estilo de Huite, donde se podría poner un letrero como aquel de Hollywood, total comienzan por la misma letra.