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lunes, 8 de junio de 2009

Psicokiller

Cuando don Portillo declaró que no había matado a una sino a dos personas, muchos rieron la gracia. Vimos paredes pintadas con aquello de “Portillo macho”, como si se tratara de un héroe huevudo arrastrando su masculinidad. ¡Por fin un candidato con “arrestos”!, se oía. No quisimos darnos cuenta de que un matón auto reconocido se proclamaba Presidente de una República que era vista como bananera, o ¿había otra forma de verla?.
En el mundo civilizado, al que queremos pertenecer, los asesinos están excluidos de los puestos públicos, al igual que los narcos, los ladrones, los que carecen de la más elemental ética y otros delincuentes, criminales y corruptos. Aquí, como éramos (o somos) diferentes, nos gustaba tener un Presidente que luego resultó ser, por las causas judiciales abiertas y los informes de prensa, no solo un pistolero de pueblo sino un avispadillo que hundió el país.
Poco después, estamos en otra encrucijada. Un difunto inculpa de asesinato, a través de un video, al Presidente, a su esposa y a otras personas. Pareciera que la historia se repite. A lo interno, seguimos con reflexiones y discusiones sobre la institucionalidad política y la preservación de la democracia. A lo externo, excepto la OEA, nos siguen viendo como un país desastroso. Al igual que esas puntuaciones que dan las calificadoras de riesgo, hemos pasado de bananero a bananero plus, con vocación de seguir escalando puestos y mejorar en ese ranking infame, donde estamos destacados.
Con nula capacidad de visión global, nos encerramos en nuestro diminuto espacio sin comprender el significado que tiene para el resto del mundo, por cierto con el que convivimos, comerciamos e interactuamos, que hayamos tenido en corto tiempo dos Presidentes acusados de asesinato y que la ética y la justicia, algo que se observa en otros países, no haya prevalecido sobre intereses espurios. Somos el hazmerreir, o la vergüenza, de las democracias occidentales. No conozco otro lugar que tenga ese triste record, lo que nos catapulta al primer puesto del Guiness de la ineficiencia política y de la calamidad democrática. Nada de Estado fallido, mejor hablar de un Estado que continuamente falla porque no terminamos de entender ni exigimos contundentemente transparencia, honradez e integridad al sistema y, lo mismo que en su momento apostamos por un criminal confeso y lo soportamos con todo el daño que hizo, ahora no tenemos los bemoles de pedir, de una jodida vez, que un juez llame a declarar a los imputados para ver que tienen que decir a esas acusaciones, aunque solo sea desmentirlas.
Somos unos cobardes que permitimos que otros escriban los episodios nacionales por nosotros. Nos tratan como a lacayos, anulan nuestra libertad y seguimos riéndoles las estupideces y soportándolos patéticamente, sin percatarnos cómo nos matan poco a poco. Nos comportarnos como esclavos, porque asumimos que no tenemos nada por lo que pelear; nos dejamos comprar con gorritas, comidas de a Q3, alguna que otra playera con el logo del grupo delictivo y una forzada e hipócrita sonrisa del que manda o de quienes le acompañan.
¡Levantemos la cabeza y seamos dignos, aunque sea una vez en toda nuestra historia!. Dejemos de soportar burlas y exijamos la justicia que debe imperar. Nuestra dejadez y conformismo solo servirá para que dentro de algunos años cualquier otro matón, de los que aspira a dominarnos, esté en el poder. ¡Valiente ejemplo de ciudadanos que somos!, ¿o seguimos siendo súbditos?.

4 comentarios:

Luis Eduardo Barrueto dijo...

Definitivamente que el cambio no empieza en aquellos que tienen el poder central sino en todo el "ganado" al que tienen bajo control. De allí que sólo en países como el nuestro ocurran semejantes historias y seguimos sin hacer nada.

chapintocables dijo...

Si aplaudimos el caudillismo lloraremos el revanchismo.

Anónimo dijo...

Guatemala, país de contrastes

La violencia no es gratuita, es rentable
La mafia no es delito, es cabildeo.
Los genocidas representan al pueblo
y los oligarcas son solidarios.
La sociedad es racista.
La conspiración es transparente.
Los líderes son sumisos.
Las víctimas son olvidadas y
los criminales tienen derechos.
Las fronteras son permeables.
El crimen no es desorden, está organizado.
La seguridad es privada.
El estado es inestable.
Los inversores evaden capitales.
El interior está en la periferia.
Los jueces han perdido el juicio
y los policías son ladrones.
Los impuestos son voluntarios.

y así ad infinitum...

Anónimo dijo...

Don Pedro Trujillo:
Soy un admirador de sus programas y sus articulos. Nadie dice la verdad tan real como usted. Lo triste que nuestra Guatemala tiene mucho odio y yo en lo personal temo que puedan hacerle lo que le hicieron al lic. Rosemberg. Le ruego en el nombre de Dios y en el nombre de los guatemaltecos, que no desmaye y siga hasto el Creador se lo permita. SU VOZ ES LA VOZ DEL PUEBLO QUE NO SABE ESCRIBIR O NO TIENE EL ESPACIO PARA HACERLO.
GRACIAS EN NOMBRE DE GUATEMALA.