Entradas populares

lunes, 17 de julio de 2017

¡Vote por CODECA!

Que el dinero que reciben de la cooperación no sirva únicamente para importunar

CODECA ha insinuado que piensa participar en las próximas elecciones en coalición con otros movimientos/grupos de izquierda radical y separatista ¡Sean bienvenidos al mundo democrático!
De momento, lo único visible que han hecho, sin embargo, ha sido darse color al cortar carreteras, sustraer fluidos -es decir, robar electricidad- y manifestarse en apoyo de la dictadura venezolana y sus “logros”. Quizá sus dirigentes hayan entendido que están perdiendo el tiempo, adeptos y simpatizantes con esa forma violenta de actuar, y desean darle la vuelta.
No es de recibo admitir ese tipo de conductas agresivas sobre la base de que “se han agotado todas las vías de diálogo” o por “demandas sociales históricas” no satisfechas, y merecen contundente reproche. De aceptar esas patrañas -y no condenarlas firmemente- se justificaría la violencia sobre la base de cualquier alegre supuesto u ocurrencia. Recordemos que similares razones aducen quienes roban, agreden o matan, especialmente los terroristas, explicando su actuar “por haber agotado todos los recursos” y ante la “imposibilidad” de hacer las cosas de forma pacífica, además de la “necesidad” de alcanzar el poder y luchar contra la “opresión”.
Guatemala, mal que bien, es una democracia que permite presentar opciones de forma pacífica, no cerremos lo ojos ni la razón. Hay diferentes formas de participar en la vida política, aunque sea un imperfecto sistema en construcción y desarrollo. No reconocerlo, además de falso, permite cualquier actuar extremo, incluso contra quienes piensan que hay que hacerlo radicalmente. El país ha sufrido muchos años -y lo sigue haciendo- por culpa de pendejos que creen que matando se solucionan los cosas. Adoptar la democracia fue un modelo alternativo a la imposición dictatorial y permite, respetando derechos individuales, tomar decisiones por mayoría sobre intereses colectivos.
Si los integrantes de CODECA proponen nacionalizar la energía eléctrica es todo un avance, porque ahora la roban, la venden y se quedan con el dinero; si quieren que dimita el Presidente es porque seguramente cuentan con liderazgo alternativo para las próximas elecciones, y si ansían encarcelar a los diputados, están pensando posiblemente llenar el hemiciclo con sus innumerables representantes, aunque impongan el color rojo y negro o la manida imagen del Ché asesino, todo ello propio de movimientos radicales de izquierda ¡Que bueno que tengan la decencia y el valor de someter sus propuestas a las urnas! Ya veremos que ocurre. Además, sean bienvenidos al mundo de la democracia en el que se debate y no se mata, violan derechos, roba a los demás ni se impone nada a la fuerza. Al menos que el dinero que reciben de la cooperación internacional no sirva exclusivamente para importunar.
La historia muestra que los radicalismos, cuando batallan en el campo de las ideas, la razón y las elecciones, suelen diluirse primero y desaparecer después, y si no miren el ejemplo de los “luchadores” de la URNG, así que démosle la bienvenida a CODECA y a sus socios para 2019. De momento, sin embargo, hay que condenarlos y exigir a las autoridades -para eso están- que actúen contundentemente contra quienes desean imponer sus ideas violentamente, afectando continuamente derechos de los demás.

De aquí a 2019, pueden practicar el respeto al próximo, ganarse la credibilidad de la que carecen y mostrar que realmente están por la democracia a la que agreden frecuentemente.

lunes, 10 de julio de 2017

Thelma for President?

Doña Thelma debería, a mi entender, postularse para ser reelegida

Se ha escuchado que la Fiscal General Thelma Aldana puede ser candidata presidencial para las próximas elecciones. No la he escuchado decir eso, es más, incluso creo que lo ha negado, sin embargo me atrevo a emitir una opinión sobre algo no confirmado pero que está en el ambiente.
La Fiscal General llegó al cargo con el lastre de demasiados prejuicios, incluso contra pronósticos de quienes ahora la alaban. Su antecesora, considerada por muchos como insustituible, inigualable e insuperable, había puesto el listón de la percepción muy alto, pero se superó. Si algo ha caracterizado a la actual Fiscal General es haber subido la valoración de eficacia del MP a cifras nunca antes vistas y que, sea continuación de lo que ya estaba encarrilado -como algunos dicen para salvarle la cara a la anterior- o haya sido logrado por ella misma y su equipo, es indiscutible.
No obstante, de eso a ser Presidente de la República hay todo un abismo. No es lo mismo aplicar la ley que lidiar con quienes la negocian y aprueban desde diferentes bancadas en el Congreso o ejecutar políticas públicas liderando un Ejecutivo que se atiene a directrices de poderes benefactores que apoyaron la campaña. Es decir, ser Fiscal General y Presidente se parecen como un huevo a una castaña.
Doña Thelma debería, a mi entender, postularse para ser reelegida. Si lo fuese, consolidaría el trabajo que viene haciendo y alcanzaría cotas de popularidad más altas. Recordemos que muchos encarcelados esperan justamente un cambio de personas en el MP para arremeter contra el sistema y lograr la impunidad tradicional. Al terminar su segundo periodo, allá por 2022, se podría plantear hacer política en un escenario más propicio, tras el gobierno de transición que debería venir una vez superemos este de tránsito.
Pudiera ocurrir, sin embargo, que el Presidente no la eligiera de la terna en la que seguramente estaría incluida por méritos propios. De ser así, el rechazo presidencial incidiría positivamente en ella e incrementaría su nivel de popularidad, lo que la posicionaría mejor para las elecciones de 2019 y, es entonces, cuando tendría que aprovechar el tirón y lanzar la candidatura, habida cuenta que no podría continuar en la Fiscalía.
Quemar naves antes de tiempo no me parece oportuno porque el escenario más peligroso -incluso el más probable- es que de no postularse a la reelección “las fuerzas del mal” intenten nombrar a un Fiscal General muy distinto. Por otra parte, la Fiscal General es mujer de leyes no de política y en un escenario en el que tuviese que confrontar en debate a otros candidatos tradicionales -ya conocidos- o emergentes -creo que Lucrecia Hernández podría ser un as de movimientos emergentes de centro-izquierda- sería difícil posicionarse, especialmente sin el detonante de “no haber sido excluida de la reelección”.
Las estrategias se elaboran, preparan y ejecutan sobre escenarios, fines y personas. Creo que hay un deseo poco meditado por parte de algunos que puede opacar el fin último, y considero necesario replantearlo. Por otra parte, hablar de reelección de la Fiscal General desde ahora, permite generar en el medio plazo confianza en el sistema de investigación -y de justicia- muy superior a la que se tiene, lo que consolida la institución y genera réditos. Tomar una decisión apresurada y fuera de tiempo, puede hacer que todo sucumba por falta de una lectura correcta de la realidad nacional.

¡Ahí queda eso!

martes, 4 de julio de 2017

Presos…, y en el olvido

La injusticia, siempre mala, es horrible ejercida contra un desdichado (C. Arenal)

A Goethe se le atribuye aquello de: “Prefiero cometer una injusticia antes que soportar el desorden”. Antes, Platón había dicho saber qué era la injusticia, pero no la justicia. Comprender la antítesis injusticia-justicia ha sido preocupación de intelectuales y filósofos.
Desde hace poco, experimentamos en Guatemala la acción de la justicia de una forma que ha llegado, incluso, a aturdir. Sin tiempo de reponernos de casos escandalosos, surgen otros nuevos que opacan los primeros y elevan el nivel de sorpresa a límites antes inimaginables. Experimentar la justicia no puede, sin embargo, dejarnos impávidos frente a las injusticias.
Los lamentables hechos ocurridos en la cumbre de Alaska en Octubre de 2012, en donde murieron seis manifestantes, llevaron a prisión al coronel Juan Chiroy Sal y a ocho soldados. Meses después, la jueza Carol Patricia Flores Polanco resolvió, tras analizar el caso, cambiar el delito inicial que se le imputaba al oficial -ejecución extrajudicial- por el de incumplimiento de deberes. En ese momento se desencadenó una confrontación judicial entre el MP y el sistema de justicia que lleva casi cinco años.
A diferencia de lo que es habitual, el coronel Chiroy no ha interpuesto un solo recurso que permita hablar de “retraso mal intencionado del proceso”. Por su parte, el MP -en sucesivas fechas y momentos- ha presentado tres recursos de amparo, cinco de apelación, dos de reposición, dos actividades procesales defectuosas y un recurso de casación. Se han suspendido veinticinco audiencias y prorrogado catorce veces el tiempo de prisión preventiva ¿Conoce un caso así? Seguramente no, porque no existe en la historia judicial nacional, aunque parece no atraer la atención mediática ni mucho menos el interés de los grupos que reclaman justicia desde diferentes plataformas.
Y es que los actores que concurren en el proceso así lo “permiten”. De un lado, el “obediente y no deliberante” -además de silencioso- ejército. De otro, grupos de presión de la sociedad civil que se sienten cómodos con mantener en prisión a un ícono tradicional de su lucha, sin importarles la justicia que reclaman, las personas por cuyos derechos dicen velar ni la eficacia del sistema ¡Esa doble moral a lo tortrix!
Estará a favor, en contra o le importar un pepino el caso del coronel Chiroy y de los ocho soldados encarcelados. Pensará -o no- que deben quedarse ahí de por vida o seguirá sus actividades sin acordarse del nombre del comandante de aquella tropa. Lo que no podrá evitar a partir de ahora, es preguntarse qué haría en una situación como esa, en quién se apoyaría o a qué entidad acudiría.
Es preciso aplaudir la justicia pero la jueza debería, mientras el sistema de justicia termina sus enfrentamientos para ver quien tiene razón en esa interminable guerra de recursos, dejarse de temores, presiones -si existen- y otras consideraciones, y aplicar lo que corresponde a alguien que ha superado en casi dos años el tiempo máximo que deberá cumplir si es condenado por el delito de incumplimiento de deberes que se le imputa. No hacerlo, además de ignorar a Platón y la afirmación comentada, alienta negativamente la credibilidad de una justicia en la que el ciudadano empezaba a creer, y termina por concederle la razón a grupos mafiosos que reclaman lo mismo pero que usan el amparo por estrategia dilatoria, la maña como táctica, la corrupción por norma y la compra de voluntades a modo de procedimiento. Es tiempo de justicia y corresponde a cada quien asumir su responsabilidad.
El coronel Chiroy y su tropa aun tienen quien les escriba.

lunes, 26 de junio de 2017

Agrado quiere agrado

La cortesía es un gesto de dignidad, no de sumisión (T. Roosevelt)

Recuerdo hace años, una reunión en Estrasburgo en la que concurrimos varias personas para debatir la denominación de las distintas operaciones de mantenimiento de paz en español, francés e inglés. Debía estar claro el nombre, qué significaban y el alcance de cada una para que no hubiera dudas sobre los compromisos adquiridos por fuerzas multinacionales participantes ¡Un esfuerzo que valió la pena!
Viene a cuento la remembranza porque en distintos idiomas conceptos aparentemente similares pueden requerir de mayor precisión para evitar al traducirlos una interpretación diferente o bien porque ciertas sociedades no perciben igualmente el sentido de algunas palabras. Creo que “idiota” no es una de ellas.
El embajador norteamericano Robinson se despachó con el calificativo de “idiotas” a cuatro diputados. Debería saber mister Todd que un famoso manual elaborado por profesores de Harvard establece como pilar fundamental de una buena negociación el principio siguiente: “separe a las personas del problema”. De esa cuenta, la acción de los diputados podría haber sido una idiotez, una estupidez, pero no había razón -mucho menos derecho- para adjetivar así a las personas.
El mundo ha cambiado. Antes, calificativos referidos al género, la diversidad sexual, el color de la piel o incluso la discapacidad, eran utilizados para insultar o denigrar. Aquello de “no llores como una nena” realza una suerte de machismo que hoy día se rechaza, no digamos otros ejemplos seguramente más sensibles. Eso no lo ignora el señor Robinson porque ha sufrido insultos en el marco antes descrito, razón por la que debería haber sido más susceptible antes de ofender y dejar que la forma opacara el fondo.
Algunos ciudadanos consideran que efectivamente los diputados son unos “idiotas”. Sin embargo llamar idiota a cualquiera es insultante, se sabe, y la educación advierte de ello, lo que debería ser valladar suficiente. Si además esa persona es un dignatario nacional y el insulto lo hace un representante de otro estado, el nivel de insolencia incrementa por razones fácilmente deducibles. Justificarlo con ignorancia, si fuera el caso, tampoco exime de la responsabilidad y no es necesario caer en grosería petulante, de difícil excusa, si se puede hacer inteligentemente mediante el sarcasmo, la indirecta o la expresión políticamente correcta.
Hay quien lo justifica alegando que “gracias al insulto hablamos del problema”, lo que no habría ocurrido sin ese detonante. Ese es un argumento que pareciera animar a que antes de iniciar una conversación nos aventemos a mentarle la madre al otro para darle un poquito de dinamismo al debate: ¡Hola imbéciles, comenzamos el análisis del día!, podría ser -con esa lógica- el inicio de un programa radial, televisivo o incluso una sesión de clase ¡No señor!, lo incorrecto, mal hecho está, y es preciso señalarlo y no justificarlo ni acudir a los griegos para buscar el origen de la palabra y decir que ese fue el sentido que pudo darle el diplomático. Don Todd sabe lo que dijo -y reiteró- y lejos de aplaudirlo o justificarlo, hay que señalarle que el respeto que solicita -y que le ha sido negado en varias ocasiones por homófobos, racistas y extremistas- es exactamente lo que vulneró con sus señalamientos ¡Al pan, pan y al vino, vino!, o “wine” si lo queremos en inglés.
Por cierto, si en la embajada USA no dejan entrar teléfonos ni grabadoras a la reuniones, ¿quién filtró el audio de la reunión?, o será que además se hizo intencionalmente.

¡Huy!, a ver si la cosa es más grave.