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lunes, 16 de octubre de 2017

Ética y legalidad

Somos una sociedad muy poco ética, una especie de club de inmorales          
                
Razones como: “ya devolvió el dinero” y por tanto no hay motivo para seguir con el tema, es mejor olvidarlo o pasemos página, escuchadas en relación con los Q50,000 mensuales extras que el Presidente de la República estuvo recibiendo del Ministerio de la Defensa Nacional, denota la gravísima y preocupante indolencia moral nacional. Al igual que en otras cosas, consentimos y permitimos -está en el ambiente- que ciertas reglas pueden vulnerarse un poquito. Algunos que así piensan, enarbolan el optimismo enfermizo tradicional y agregan que lo importante es seguir construyendo el futuro, empujar el país y seguir para adelante, y enjabonan su conciencia con el olvido. Desconozco cuantos admitirían que un empleado le pusiese a uno mismo un complemento salarial o que habiendo recibido dinero de forma incorrecta -aunque lo devolviese- le respetaría su puesto de trabajo, pero intuyo las respuestas.
Con parsimonia y justificaciones diversas, elevamos diariamente el nivel de tolerancia moral. Se comienza con eludir las filas porque llevamos prisa, se sigue haciendo el triple carril porque todos lo hacen, se continúa aceptando o pagando mordidas porque así ha sido siempre, nos pasamos la luz roja de los semáforos por seguridad y, finalmente, aceptamos que “nuestros amigos” o simpatizante puedan robar, extorsionar, engañar o corromper, porque ¿quién no lo ha hecho alguna vez?, además ¡ya lo devolvió! Y con esas simplezas cerramos los ojos y la discusión sobre valores ¡Somos una sociedad poco ética, una especie de club de inmorales con numerosos socios!
La teoría de las ventanas rotas -tolerancia cero- es muy antigua pero no ha calado todavía. Se comienza aceptando algo pequeño para terminar justificando cualquier aberración posterior, mientras se desdeña lo esencial. Observe alrededor suyo y note mo vemos con naturalidad que los buses paren en cualquier lugar, que muchos vehículos vayan sin luces, otros estén sobrecargados o admitimos que nuestros amigos “nos pueden dar cola” aunque haya quienes lleven horas esperando. Lo anterior se convierte en cotidiano y no nos alerta de que algo está mal. También sabemos que si tenemos un amigo que tiene otro amigo se puede acceder a tal o cual lugar con ventaja y buscamos precisamente hacerlo así. Igualmente, muchas gasolineras son utilizadas para acortar el tráfico, como lugares de paso antes de llegar, pocos metros después, al cruce real que es el que se debería de tomar. Y así, con esas reglas que se vulneran cotidianamente sobrevivimos sin advertir -salvo cuando salimos al exterior- que son violaciones constantes que tienen que ver con la legalidad y con la ética. El tiempo aumenta el nivel de tolerancia y para que algo parezca mal hecho cada vez tiene que ser más escandaloso.
El momento actual presenta ese debate: ética y legalidad, de ahí que con la ligereza propia de quienes no están dispuestos a cambiar lo más mínimo, se soslaye con un “déjalo que ya devolvió el dinero” sin asumir que lo grave -lo profundamente intolerable- es precisamente la falta de ética al haberlo recibido, y se llama corrupción. El resto, sin carecer de importancia, pasa incluso a segundo plano.

Me da la triste sensación de que en lugar de servir como aprendizaje y punto de partida de cambio, seguiremos aceptando ese tipo de posturas pero como ya dijera Savater: la ética comienza por uno mismo. No quiero ser cómplice, y nada ni nadie me hará cambiar de valores correctos ¡Allá cada quien cómo educa y cómo se comporta! Yo prefiero mirar a mis hijos correctamente a los ojos.

lunes, 9 de octubre de 2017

El ocaso del rey sol

La justicia muestra sobradas evidencias de delitos cometidos por Arzú  

La sustentada acusación al señor Arzú por la justicia nacional evidencia nuevamente el sistema cooptado por políticos mañosos. Se comenzó por Vivar, se siguió con Medrano y ahora el capitalino, aunque queda espacio para otros que se las llevan de inmaculados y hasta organizan eventos de apoyo.
La reacción del alcalde Arzú fue patética, deleznable y desbordante de ese rancio autoritarismo que destila habitualmente. Se apersonó en la sala de conferencias del MP para “tomar la palabra” olvidando que meses atrás la justicia, a la que huía, se la dio por largos meses sin que le diera la gana de hacer uso de ella. Nada como ajustar el termómetro temperamental al nivel que uno quiere, y justificarlo.
Sus empleados -obligados a reírle las gracias- lo acuerparon en la Muni cantando el canto himno nacional para dejar sentada la frase de Johnson: El patriotismo es el último refugio del canalla, y delinear los principios de lucha sobre la base de que “somos nacionales y queremos soberanía e independencia” ¡Claro!, para delinquir o impedir que se investigue.
Don Álvaro contribuyó al golpe de estado que dice querer evitar, al desdeñar la justicia y asumir que de lo que se le señala: financiamiento electoral ilícito y peculado por sustracción, “está justificado” porque él lo hizo. Teniendo en cuenta que Arzú se cree en la posesión de la verdad absoluta y de la autoridad divina, es evidente que lleva razón en sus oníricos sueños. Cierto entorno nacional: narcos, crimen organizado, políticos corruptos, alcaldes de la misma calaña y vividores del cuento y de las redes, alaban la testosterona del don y acuden a las “neuronas testiculares para acuerpar tan insigne forma de pensar ¡Normal en un país en el que se lee poco y se opina mucho!
La justicia -soberana y nacional- muestra sobradas evidencias de delitos cometidos por Arzú y él, tan patriotero y nacionalista, no está dispuesto a que se cuestione “lo que hizo y volvería a hacer”, que es como justificó su acción en las plazas fantasmas, sin aclarar que el dinero que gato no es suyo sino nuestro. Nada como una cita bíblica diaria, darse golpes de pecho o mostrar ficticia compasión, mientras con la otra mano -la que no se entera de lo que hace la primera- promueve costumbres propias de absolutismos de antaño ¡Simpático el alcalde!, pero escasa su capacidad de reflexión.
Aquí no hay persecución selectiva -más allá de que se “selecciona” a posibles criminales- ni injerencia extranjera o gansadas similares. Ocurre que se revela con toda crudeza mo se han estado haciendo las cosas por años y además de dar asco, resulta que está castigado en el Código Penal. Don Álvaro que presume de ser bachiller, parece que nunca tomó clases sobre independencia de poderes, Estado de Derecho o democracia, a pesar de ser ya mayor y haberle dado tiempo. Se le olvida igualmente que la ciudadanía, a quien se debe, lo puede declarar “no grato” a él y eso de “me han votado” no es un cheque en blanco en democracia.

Ha sido señalado de serios delitos y debe explicaciones y dejar que la justicia investigue. No manche el himno nacional refugiándose en él, no desdeñe a quienes hacen su trabajo y descubren sus trampas, no utilice a funcionario municipales para que le acuerpen. Vaya asimilando que debe someterse a la justicia y no se deslumbre usted mismo con esa imagen de rey sol, porque a lo único que llega es a Príncipe de la tinieblas.

Imagine……..

Imagina a todo el mundo viviendo el día a día ….. (J. Lennon) 

En una de esas salas de interrogatorio policial que se ven en las películas, están sentados a la par, amigablemente y con un café, dos personajes conocidos: Marlon Monroy, alias “El fantasma” y el mayor del Ejército de Guatemala Mynor Francisco Leonardo Cerón -su guardaespaldas- ambos extraditados por delitos de narcotráfico.
Cuentan que casi el 90% de la droga que ingresa a USA pasa por Guatemala, pero además cómo se ha consolidado últimamente una infraestructura de depósitos logísticos en el país. Uno de los dos confidentes indica que se almacena en fincas particulares e incluso en alguna instalación militar y señala, como responsables del entramado, a actores políticos locales. El otro agrega que hay una estructura a muy alto nivel que proporciona seguridad y resguarda la información e incluso cita a personas conocidas. Edward, el agente especial a cargo, concluye tras un buen rato que la situación representa una amenaza directa para USA y recomienda destruir esa red “quienquiera que caiga”. Perplejo por lo que oye, intuye que nos convertimos en objetivo político-policial de primer orden por afectar la seguridad norteamericana, algo que el agente de la DEA confirma por los gestos que aprecia en su rostro.
Deja el cuarto y sale a tomar aire. En la calle, posiciona mentalmente los últimos acontecimientos nacionales. Fue en abril que se produjo la detención del mayor Cerón, cuando coincidentemente aquellos cuatro diputados contrataron lobistas norteamericanos. También, cómo los hombres que rodean al Presidente son diputados y casualmente militares en retiro: Ovalle (huido), Melgar Padilla, Aragón, Galdámez y otros, ymo el FCN promovió esos decretos que modificaban el código penal, los mismos que por presión ciudadana tuvieron que “desaprobarse” al día siguiente. También viene a su memoria la orden de extradición por narcotráfico contra Rosana Baldetti y López Bonilla.
Recuerda la visita del presidente a New York para quejarse del comisionado Velásquez y al regresar -de pronto y casi con nocturnidad- la declaración de no grato del jefe de la CICIG. El subsiguiente apoyo de un grupo de alcaldes -muchos de ellos señalados por diversas causas- liderados por Edwin Escobar y Álvaro Arzú, el nombramiento del junior Arzú en “misión especial” -cual 007- para hacer negocios con Sudamérica o la concesión por el Ejército, al hermano del alcalde Escobar, de la compra sobrevalorada de puentes Bailey ¡Qué coincidencias!, susurra entre dientes. Y mientras encaja los sucesos en aquel escenario, se le viene a la memoria el bono mensual de Q50.000 que recibía el Presidente del Ministerio de la Defensa y la reunión con ganaderos en la que lo apoyaron y pidieron la renuncia de ciertos funcionarios públicos. Las piezas del rompecabezas parecen encajar. De pronto interpreta ampliamente el contexto nacional y advierte que hasta ese instante no había armado toda la escena. La clave para resolver el puzle la había escuchado, en aquella sala color blanco hueso y deslumbrante luz artificial, de dos informantes que conocen perfectamente los entresijos, los detalles y los nombres de los protagonistas.
Despertó sudoroso y con el corazón palpitando fuertemente, por culpa de los gritos de manifestantes que por la calle se dirigían a la Plaza. Advirtió que había dormitado casi una hora. Se asomó a la ventana para ver la multitud desfilando y se preguntó si todos aquellos que exigían renuncias y protestaban contra la corrupción seguían peleando la coyuntura pero ignoraban el fondo y la estrategia del golpe que se avecinaba.

Cerró la ventana y encendió la TV. Era mejor distraerse que imaginar cosas absurdas.