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martes, 12 de diciembre de 2017

¡Vaya corte con la Corte!

La falta de certeza jurídica se alía con la ideología para politizar la justicia

Es ilícito e intolerable que la Corte de Constitucionalidad lleve casi cincuenta días sin resolver el amparo que en su momento interpusiera CALAS contra el Ministerio de Energía y Minas por la concesión de la licencia de explotación a la minera San Rafael. El incumplimiento por los órganos judiciales del plazo legal para resolver -detalladamente expuesto en un informe de Human Right Watch- representa una de las mayores debilidades del sistema judicial. Correspondería a la CC y a la CSJ exigir que se observara, sin embargo, cuando son los máximos tribunales quienes ignoran la legalidad, aflora una amarga mezcolanza entre burla judicial y desfachatez jurídica.
La CC cuenta con un precedente -la resolución sobre Oxec- un punto de inflexión en la interpretación de esas situaciones cuyo proceso recientemente finalizado serviría, una vez se entregue a la cámara de amparos tal y como lo pide en la sentencia, para aclarar conflictos similares y poner fin a la lucha interesada de ciertos grupos. Hay que recordar que el Convenio 169 establece la necesidad de generar una dinámica entre las Comunidades y el Estado -que es preciso regular- cuando se realice una determinada actividad económica con impacto en la zona, sin diferenciar cuáles sean aquellas. Lo que decidieron para la hidroeléctrica, por tanto, es perfectamente válido para la mina. Es decir, cumplir lo estipulado en su momento por la CC dentro del plazo de tiempo señalado o atenerse a las consecuencias que indicaba la resolución. Paradojas de la vida: el tribunal impone plazo a otros pero ellos son incapaces de cumplir lo legalmente determinado. Algo así como: “haz lo que digo, pero no lo que hago”.
El paro de la mina genera un importante impacto en la economía de zona y en los trabajadores e impide que a la fecha el fisco ingrese una cifra superior a los 100 millones de dólares, reconocido por el Superintendente de la SAT en el programa de radio ConCriterio. Una autorizada aclaración oficial, con precisión numérica, para quienes se quejan de la poca tributación de las industrias extractivas.
La paupérrima economía nacional se ve también afectada porque los magistrados de la CC parece ser que se irán de vacaciones sin solventar el pendiente, inobservando, como es su deber, los plazos de tiempo marcados por la ley ¿Qué motivos inducen a esa inexplicable postura? Es difícil suponerlos, pero no cabe pensar más que en la existencia de poderes ocultos de presión, lo que debe llevar al MP/CICIG a investigar o motivos ideológicos similares a los de algunas organizaciones interesadas, lo que denotaría que la falta de certeza jurídica se alía con la ideología para relativizar situaciones y politizar la justicia.
Al margen de este caso, el retardo de las resoluciones judiciales -malicioso o no- es un escaparate que pone en evidencia al país y a los actores togados y proyecta una pobre imagen que impide la atracción de capitales, la inversión y el consecuente desarrollo económico. Además, impacta negativamente en una ciudadanía que observa preocupada el descenso de los paupérrimos índices sociales y económicos reflejados en estudios, informes e indicadores institucionales.

Mal estamos y nadie quiere asumir la culpa y la correspondiente responsabilidad. Eso de dictar sentencias para que otros las cumplan parece fácil, lo jodido es cuando hay que atarse los machos y cumplir ellos mismos las leyes vigentes o las resoluciones que imponen. En esos casos se hacen los remolones evidenciando que son parte de la ecuación que impide el progreso en este país ¡No seamos hipócritas y que cada palo aguante su vela!

lunes, 4 de diciembre de 2017

El ajedrez hondureño

La dictadura venezolana -remedo de la cubana- sigue en su pretensión expansionista

La lentitud en el conteo de votos en Honduras ha generado violentas manifestaciones internas y múltiples especulaciones sobre fraude electoral. Pero de quedarnos ahí, en lo coyuntural, se corre el riesgo de no visualizar el complejo fondo del problema.
El nuevo siglo y los acontecimientos que trajo -fundamentalmente los atentados de 2001 en Nueva York- concentró la atención de la política exterior USA en Oriente Medio: Irán, Irak, Afganistán y Siria, fundamentalmente, aunque no de forma exclusiva. Además, la poco afortunada política exterior de la administración Obama, la consolidación de Putin en Rusia y la habitual indecisión europea, hicieron que el liderazgo internacional -desde la visión realista de las relaciones internacionales- se reordenara, situando a la cabeza a Rusia y China más que a USA o a la tradicionalmente alejada UE.
Irán penetró hábilmente en América Latina y, muerto Chávez, fue sustituido por Rusia y de distinta forma por China, ambas, ante el defaut económico de la petrolera venezolana PDVSA, acudieron inmediatamente en su auxilio. China sustituyó a Taiwán en Costa Rica -regaló el estado de fútbol  valorado en US100 millones- y recientemente en Panamá que recibe el 71% del total de las inversiones centroamericanas. Colocó una inmensa cantidad de dinero en el canal de Nicaragua, coqueteó con Honduras y El Salvador y de haber llegado al poder Baldizón tendría alta presencia en Guatemala. Rusia, por su parte, equipo militarmente a Venezuela y dotó de 50 tanques T72 a Nicaragua, además de instalar en dicho territorio una estación satelital. En otros países de la región beca a cualquier cantidad de estudiantes en más de 500 carreras de forma que en una década los egresados rusos que laboren en Centroamérica superarán seguramente el total de graduados en otros países.
La dictadura venezolana -remedo de la cubana- sigue en su pretensión expansionista: Nicaragua y El Salvador están “bajo su esfera”, en Honduras se intentó con Zelaya -de ahí la situación que ahora se vive- y en Guatemala siguen los acercamientos iniciados con la UNE y mantenidos por personajes como Pablo Monsanto, además de otros afines al régimen autoritario. Colombia, por su parte, contribuye al tablero de ajedrez como un peón que llega al final -a pesar del rechazo en referéndum del acuerdo de paz diseñado en Cuba- y se convierte en pieza clave para proseguir la penetración a través de la FARC como fuerza política.
La Guerra Fría, cuando dos ideología se confrontaban con misiles, ha mutado a La Guerra Mediática en la que se usan las redes sociales, “la democracia”, la “paz” y conceptos que llegan más al ciudadano medio. El papel de Rusia en procesos electorales como el norteamericano o el intento de independentismo catalán, además de los hacker detectados en China, lo corroboran.
Está en proceso, sin advertirlo, una sórdida batalla producto de la penetración en América Latina de esas grandes potencias y seguramente de la reacción USA que ve una amenaza, no ya de armas nucleares sino de promoción del crimen organizado, mafias, lavado de dinero y sobre todo la probabilidad de utilizar esos vectores para facilitar al terrorismo islámico radical alcanzar las fronteras norteamericanas.

El problema en Honduras no es el recuento de votos sino quién se queda y porqué. Zelaya intentó un burdo golpe de estado para reelegirse y la respuesta de la oposición -poco creativa- ha sido casi idéntica, lo que deslegitima el resultado cualquiera que sea y evidencias claramente que en el tablero de ajedrez pelean, como siempre ha sido, extrañas piezas que nadie colocó allí al inicio de la partida.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Comentario improcedente

Afirmar que el neoliberalismo es asesino y predador es más falaz que osado

El martes pasado leí los artículos de mis pares en estas páginas y me asombró el de Jonathan Menkos. Abordaba un viejos asuntos debatidos más profundamente entre Keynes y Hayek en su momento, y hubiera pasado desapercibido de no ser por la perversidad, resentimiento o mala intención del autor que acusa al “neoliberalismo” -término acuñado por esa confusa nuevalengua orweliana- de “asesino y predador.
El columnista, economista y director ejecutivo del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI), no es neófito ni desconoce seguramente el significado de las palabras, algo que por otra parte se puede soslayar fácilmente con el uso de cualquier diccionario en línea. Podría incluirse, si se desea, en el grupo de profesionales que practican aquello de “la falta arrogancia”, una mezcla de narcisismo profesional -si tal cosa existe- con insolente superioridad moral y alguna falsedad de por medio.
Recordémosle al señor Menkos que la Historia atribuye al nacionalsocialismo -nazismo- la masacre de unos 6 millones de judíos, al comunismo soviético -desde 1917 a 1990- de una grosera cifra de muertes en torno a los 60 millones de personas, a la revolución cubana -esa “democracia” que no cambia de dirigentes- de una cantidad indeterminada de crímenes que conoceremos cuando desaparezca el dictador hermano del dictador y, más modernamente, podemos contar diariamente los asesinados por la dictadura venezolana. Sobre predar y robar baste evocar aquel chavismo de: “exprópiese” o la ausencia de propiedad privada -por confiscación gubernamental- en esos calamitosos lugares de pobreza y muerte, ninguno de ellos con principios liberales o “neoliberales”. Algo más fresco y moderno -como ejemplo antiliberal- fue la debacle socio-económica de la política promovida por la coalición radical griega Syriza, aunque igual de ineficiente y depredadora.
Habrá quien diga -hago una procatalepsis- que el liberalismo “mata de hambre” con sus políticas capitalistas. Podemos, si hay interés, dedicar otra columna a esos parlanchines contumaces y hacer números de cómo salieron de la pobreza los países del Este de Europa o millones de chinos, gracias a la apertura de los mercados  ¡Por cierto!, los muertos de esa revolución comunista oriental -y los de Corea del Norte- no están sumados en el párrafo anterior.
Hay, sin embargo, tres actuaciones liberales que pueden tomarse como referencia de los “crímenes y el afán predadoraludido: la de Margaret Thatcher, que no mató a ningún británico aunque “se asesinaron” muchos privilegios sindicales -que aquí nos ahogan-; la de Ronald Reagan que propició el derribo del Muro de Berlín -nunca me gustó hablar de caída- y la desaparición de la Unión Soviética y los campos de exterminio siberianos o la política económica del Chile de Pinochet que contribuyó, aunque duela oírlo, a que sea el país más desarrollado de América Latina según todos los indicadores sociales.

Jonathan Menkos podría haberse ahorrado los insultos o utilizar el espacio para despedirse cortésmente, pero optó por una innecesaria -y espuria- descalificación. Quizá deban justificar el intervencionismo estatal, especialmente cuando se reciben millones de dólares -como ocurre con ICEFI- por parte, entre otros, de la cooperación sueca y tengan que promover el discurso antiliberal en favor del donante, aunque pagado con impuestos de contribuyentes. La opinión es siempre debatible, pero la honestidad intelectual, la militancia ideológica y la pleitesía al financista parecen no conocer principios de moderación y decencia ¡Allá ustedes!, pero gastar dinero público para decir que hay poco dinero público destinado a temas sociales es una frivolidad y un despilfarro. Mentir o confundir es, además, poco serio y profesional.