Entradas populares

lunes, 23 de abril de 2018

El Presidente y sus guerras


-->
Se entiende finalmente la razón de su actuar paranoico y del de quienes lo apoyan

Rodeado por el Alto Mando del Ejército del que forma parte -y que protege a un general acusado de graves delitos-; en el contexto del homenaje al soldado caído y en un centro militar -dónde no queda de otra que escucharlo porque nadie puede salir de filas-, el Presidente Morales volvió a la carga -y no de Caballería- contra el ignominioso sistema que lo presiona, persigue y aturde.
Las arrebatadas declaraciones, aderezadas con una innecesaria y tragicómica victimización, se produjeron después de que CICIG/MP desvelaran un caso de financiamiento electoral ilícito a favor del partido que lo llevó al poder. Unos empresarios aceptaron haber entregado dinero para el pago de fiscales de mesa, el MP evidenció los hechos y el Presidente -exsecretario general del FCN- con una patética autodefensa,  culpa a “Raimundo y medio  mundo” de ser perseguido junto con su esposa e hijos y haber sufrido un allanamiento ilegal hace casi dos años, del que, ¡oh maravilla!,  guardó silencio hasta ahora.
Como mostró la comparecencia del MP, Morales quería presentarse como alguien impoluto, problema de identidad por el que atraviesa. Deseaba que el lema de campaña: “ni corrupto ni ladrón”, siguiera siendo eslogan de gobierno, sin embargo, como suele ocurrir en los sistemas presidencialistas, al ser designado Presidente sin posibilidad de reelección, dejó de tener valor para el partido que decidió gobernar desde el Congreso y buscar un liderazgo de recambio para los próximos comicios. Se desentendieron de don Jimmy y el diputado Ovalle -prófugo en búsqueda- decidió, junto con otros diputados tramposo -ahora incluidos en el nuevo comité ejecutivo nacional- mangonear el país a su antojo y capricho. El Presidente fue rodeado por una rosca militarizada cercana al narcotráfico y al crimen organizado, y aceptó sumisa y mansamente la agenda que le hicieron.
El cambio de destino de cerca de 200 militares -inédito en la historia castrense-, el plante insolente del general Padilla, los dos coroneles capturados -uno por narcotráfico y otro por lavarle dinero a las maras- y la defensa de oficio que del gobierno hace un círculo extremista, perverso y organizado -dentro y fuera de Zavala- aclara quienes están detrás del golpe técnico que no termina, afortunadamente, de cuajar, a pesar de haberse sumado el alcalde capitalino, su hijo -presidente del Congreso- y otros sectores acosados por un sistema judicial que investiga corrupción, lavado de dinero, abuso de autoridad y hasta complicidad en asesinato. Un panorama nada halagüeño que detona toda esta kafkiana situación.
El Presidente ha tenido la oportunidad de reconducir su actuar hacia temas trascendentales en varias ocasiones, pero ha optado por inaugurar obras, entregar pupitres, aburrir a niños de escuela pública, subirse a tarimas para arengar a grupos que reclaman privilegios legales, pelear contra el mundo e intentar afanosamente, aunque sin éxito, anular unilateralmente el Convenio de CICIG, entre otras cuestiones “importantes y trascendentes”. Se entiende finalmente -como en esas series que tardan en acabar- la razón de su actuar paranoico y del de quienes lo apoyan: están siendo perseguidos por la justicia y hay evidencia suficientes para pensar que pueden ser encarcelados por largo tiempo. De esa cuenta, entre la espada y la pared, en un laberinto y bajo presión, intenta resolver un dilema cuyas opciones siempre son malas, así que optó por respaldarse con quienes obedecen y “no deliberan”, salvo cuando les conviene.
No se si es momento de repetir 2015, pero en todo caso me parece que no está muy lejos. Por cierto, en aquel entonces no salió tan mal, por si el buen recuerdo de la experiencia alienta a repetirlo.

lunes, 16 de abril de 2018

Lista la lista ¿Listo el Presidente?


Los seis seleccionados cuentan con honorabilidad y alta puntuación evaluada objetivamente

La lista con los seis candidatos a ocupar el puesto de fiscal general está completada. La comisión de postulación finalizó sus deliberaciones e incluyó a cuatro mujeres y dos hombres de entre quienes el Presidente deberá elegir a uno.
Lo que más me llamó la atención fue la pulcritud del proceso, la precisión -aunque pueda ser cuestionada- de la tabla de gradación y la discusión sobre cada aspirante. Me chocó cómo durante el segundo día de calificaciones se produjeron rechazos porque ciertos aspirantes no fueron incluidos por no alcanzar los 60 puntos que la comisión había establecido como límite inferior para integrar el grupo final, debatir sobre la honorabilidad y elegir a los que conformarían la nómina definitiva. Una especie de militancia activa que pedía explicaciones y cuestionaba la tabla de puntuación y hasta el proceso, vaticinando que las cosas no saldrían bien. Se obvió que únicamente se habían puntuado -al momento- méritos y no ética, y se generó en redes sociales una corriente comparativa de candidatos -a sabiendas, como reza el dicho, de que son odiosas- que promovió falacias con clara intención de cuestionar el trabajo de la comisión. Lo que se evidenció fue que, en el fondo, sigue importando quien será el próximo fiscal no tanto por las calidades que reúna sino por quien sea y la afinidad que tenga con grupos ideológicos, sociales o de otro tipo. Algunos siguen supeditando la objetividad necesaria con la subjetividad precisa, en un esfuerzo por justificar lo injustificable y adaptarlo al momento y a la situación política y de crispación que vivimos. Nada muy lejos de aquella discusión de 2014 en que la aspirante Paz y Paz tenía que salir “si o si” y el análisis y la discusión servían solamente para promoverlo. La experiencia demostró, sin embargo, que con el nombramiento por el Presidente Pérez Molina de la candidata mejor puntuada -Thelma Aldana- el MP ha escalado el nivel más alto de popularidad, discusión, procesamientos y rechazo de la era democrática.
Los seis escogidos cuentan con alta puntuación evaluada objetivamente y la discusión sobre la honorabilidad satisfizo el criterio de quienes esperaban que no fuera incluido nadie con tachas. Señalar a la postuladora de no haber hecho su trabajo con dedicación, debate y trasparencia no sería justo. Que no guste el sistema o que en pasadas ocasiones estuviera cooptado, es un hecho del que no podemos escapar, pero no lo es menos que en esta ocasión el trabajo ha sido de alta calidad.
Es  preciso ahora y no en 2022, debatir si hay que hacer una norma para que quede definida la lista de méritos a calificar y se conozca con anticipación -no un semana antes de entregar expedientes- al igual que los decanos sean personas honorables y no nombrados para el fin inmediato de la comisión de postulación. Es deber de todos conformar un sistema previsible, honesto y capaz de alcanzar el fin que se persigue: lograr instituciones eficientes y personas comprometidas con ellas que tengan el mejor perfil posible.
Para quienes pensaban que no habíamos avanzado, todo esto es un éxito y lo que ahora queda es que el Presidente elija entre ellos. Por cierto, el sorteo entre los seleccionados que han superado todos los filtros sería lo más idóneo y justo o que directamente quede el de mayor puntuación, reformas que se puede incluir en el futuro ¿Por qué esperar a que un cargo político tenga finalmente que tomar una decisión entre capaces? El sistema actual puede generar peligrosos vínculos y compromisos, otra cuestión a erradicar.

lunes, 9 de abril de 2018

No eres tu, soy yo


Definitivamente los acontecimientos nos han superado y es momento de hacer una catarsis

La crisis política permanente, la acción judicial continuada, el insuficiente crecimiento económico, la escasa atracción de inversiones, la falta de ética en el actuar… Definitivamente los acontecimientos nos han superado y es momento de hacer una catarsis. Aíslese, siéntese frente a un espejo y responda a las siguientes preguntas: ¿Obtuvo su carné de conducir correctamente?, ¿Tiene su vivienda escriturada en el valor real?, ¿Cuántas veces ha pagado mordidas?, ¿Alguna vez ha dicho aquello de “a alguien le sirve la factura porque a mi si, y se la ha quedado?, ¿Incluye en su declaración del IVA facturas que no debería?, ¿Hizo su tesis de graduación, se la hicieron o la copió?, ¿Tiene en su casa un “diablo” para pagar menos luz?, ¿Se lleva de la oficina a su casa hojas, lapiceros o material?, ¿Paga sus multas?, ¿Al presentarle una factura ha pedido que le quiten el IVA?, ¿Porta armas sin permiso?, ¿Paga ISR o es informal?, ¿Maneja con licencia caducada o sin ella?, ¿Ha provocado algún accidente y huido?, ¿Cubre la placa de su carro o moto para no ser multado?...
Seguro ha contestado afirmativamente a varias, pero si dijo “no” a todas, siga frente al espejo pensando en opciones similares, indudablemente encontrará alguna y sobre todo, no me sea exquisito y diga que eso no va con usted, se lo ruego. Así es el país en que vivimos, al menos el que he conocido en los últimos 20 años. En ese ambiente han nacido nuestros hijos y muchos han aprendido a ser “chispudos”, traducido por: tener una viveza asombrosa que raya en lo incorrecto o delictivo.
Inaudito que exigiesen dinero a empresarios para tener un contrato con el Estado o para que devolvieran el crédito fiscal; derechos vulnerados por políticos inescrupuloso. Muchos de quienes comercian en este país se vieron inmersos en un círculo de sobornos para obtener ventajas o de chantajes para contar con derechos y no ser posteriormente mortificados. Así funcionaban las cosas, aunque a varios empresarios se les ha señalado por hacer negocios en esa cancha de juego contaminada por todos y cruzar la línea de la incorrección o la ilicitud, al igual que la mayoría de ciudadanos del país. En todo caso ciertas cosas parecen indignar más que otras porque hemos aprendido a justificar lo que hacemos y condenar el actuar de los demás. Muy humano y emotivo; poco o nada racional.
En ese escenario, ciertos constructores han dado un paso al frente ¡Obligados!, gritarán algunos. Pudiera ser, pero que bueno que lo han hecho, cosa que otros tienen pendiente. Cargan con condena, multa, reparación, exigencia de disculpas públicas y compromiso de no volver a actuar de forma incorrecta, todo legal y ajustado a Derecho. Seguramente seguirán s que harán lo mismo: reconocer, disculparse, pagar la pena correspondiente y mirar hacia adelante para componer un país que todos hemos contaminado, sin excepción a la regla.
No es fácil salir del hoyo pero hay pioneros que marcan un camino de recuperación de la honestidad. Guatemala no avanzará mientras la razón no predomine sobre emociones extremas, muchas veces caldeadas por insensatos. Lo hecho por los implicados en el caso Construcción y Corrupción me parece digno de elogio. Si vienen otros similares, celebraré lo mismo.
¿No ha encontrado todavía su falta?, continúe frente al espejo, pero no sea hipócrita y se crea impoluto. El primer paso para arreglar el problema es aceptarlo ¿Está usted dispuesto a asumir su error y ser parte de la solución?, porque todos debemos contribuir a mejorar este país.
En todas partes hay corrupción, pero vivimos aquí ¡Sintámonos orgullosos de cambiar!