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lunes, 30 de agosto de 2010

Autoridad y autoritarismo

Confundimos, temo que interesadamente, la autoridad con el autoritarismo y, asociadamente, la democracia con el libertinaje. Para contar con una “buena” democracia se argumenta la necesidad del consenso y del diálogo, algo que no objeto y además suscribo como necesario. Sin embargo, no se puntualiza con el mismo énfasis que cuando el diálogo no tiene sentido o sustento, hay sentencias jurídicas que lo encauzan o la norma (la ley) determina que las cosas son de forma distinta, el diálogo debe dejar paso a la acción, al ejercicio de la autoridad.
Casos recientes como el de los ocupas-encapuchados universitarios o el de invasores de fincas u otros que nos cortan de vez en cuando las carreteras, son ejemplos a no seguir. Se puede -se debe- ejercer el derecho individual hasta que se limita o coarta el de los demás. En ese preciso momento se deja de tener razón y el diálogo debe rechazarse como elemento de distensión porque realmente se está empleando como medio de dilatación o de presión. La democracia es el sistema de gestión política que requiere mayor grado de autoridad, que no de autoritarismo. Argumentaba un alto cargo comunista español que no hay democracia sin autoridad. Autoridad que, por cierto, proviene de las leyes y no de personas, como sería el autoritarismo. Autoridad para aplicar las normas con contundencia, decisión y sin fisuras. Autoridad que precisamente encumbra la democracia al lugar de honor que ocupa frente a otros sistemas donde el capricho y la arbitrariedad del gobernante o el libertinaje de grupos de interés terminan por imponerse y hacer sucumbir el imperio de la ley.
Padecemos, lamentablemente, esa situación en el país. Grupos de descontrolados y delincuentes organizados (o terroristas) imponen sus formas violentas, sus argumentos fuera de contexto y sus bajos intereses frente a la incapacidad del Gobierno de aplicar precisamente la ley de forma contundente. Envidiamos el famoso eslogan de “tolerancia cero” que tanto éxito tuvo en New York, pero somos incapaces de exigir la aplicación de medidas para que los buses lleven todas las luces, no obstaculicen el tráfico o no se parqueen donde les ronque la gana. Tampoco evitamos que se invadan fincas o que se retornen estas a sus propietarios antes de que pase menos de un año ocupadas por grupos de inconformes. No digamos del cierre de carreteras por otros manipulados que con pancartas que apenas saben leer, por un almuercito o pocos quetzales, impiden la libre locomoción.
No se ha entendido la democracia. Se ha contrapuesto a la autoridad y pareciera que hablar de la primera supone desechar la segunda cuando justamente es el perfecto complemento frente al libertinaje de los de siempre y el autoritarismo de grupos violentos que con cara tapada y haciendo gala de la más perfecta cobardía hacen lo que quieren. La culpa la tienen políticos y funcionarios, lamentablemente apoyados por instituciones que debieran velar por los derechos de todos. Creen poder esgrimir el discurso de la razón y del predominio del diálogo por sobre principios básicos muchos más altos en la escala de valores, como es la autoridad y los derechos del ser humano. Convierten la democracia en una pantomima interesada de aquellos que con postulados ideológicos trasnochados pretenden utilizarla en beneficio propio y seguir haciendo lo que aprendieron y practicaron de por vida: el autoritarismo más deleznable que, por supuesto, condenan y no permiten en otros. Todo un planteamiento que conviene aclarar contundentemente a los funcionarios tibios y a los farsantes bochincheros.

4 comentarios:

EspacioCritico dijo...

Pues tiene toda la razon, y el mejor ejemplo de eso es la USAC, la universidad publica se ha convertido en una anarquia total, que ha llegado a tal punto que si uno habla de que las autoridades ejersan su posicion de "autoridad" resulta que uno es autoritario y represivo, juzgue usted como en este pais un muy reducido grupo "estudiantes" de la universidad publica porque no somos todos confunden esos sencillos terminos "autoritarismo y autoridad" instan a las "autoridades" a dialogar pero resulta que son ellos los que no quieren dialogar porque quieren que se haga su voluntad, pero cuando se habla de que las autoridades ejersan la ley sobre ellos gritan, despotrican porque dicen que las autoridades son muy autoritarias, pero eso si exigen la carcel contra la oligarquia que quiere privatizar la usac que contradictorio no?? pero en fin, es casi seguro que entreguen las instalaciones y ese grupo de delincuentes va seguir campantemente por los pasillos de las universidad si es que estudian ya que saben que la ley no se les va aplicar.


Buen Articulo!!!
Jose Ernesto Duarte.

Saludos..!

Pedro Trujillo dijo...

Grs. Efectivamente, quieren autonomia, para seguir siendo autoritarios, !como si los demas no tuvieramos autoonomia y derechos!. Pero unicamente quieren que sean observados los SUYOS. Los de los demas les pela porque son autoritarios. Se quejan pero ellos son realmente los despoticos, los violentos, los violadores de derechos y..., por si fuera poco ahi esta la PDH, las autoridades y algunos articulistas de prensa sosteniendo el autoritarismo que quieren condenar... Bonita paradoja... A ver si les hace pensar todo esto..., aunque lo dudo.. SON AUTORITARIOS y consecuentemente abusivos, prepotentes y dictadorzuelos.... BUENO, como es la izquierda y lo ha sido siempre..., lo demas es paja dialectica..
Grs. Pedro

ortizGuate dijo...

Creo que uno de los grandes problemas en Guatemala, respecto de la autoridad, es que hay un gran grupo de guatemaltecos (muchos, muchos, muchos) que son excelentes exigiendo respeto a SUS derechos, son muy buenos para pedir, para señalar, etcétera. Pero cuando se trata de respetar los derechos de otros, de dar (impuestos, por ejemplo) y ser señalados, se tornan violentos, llorones, se excusan y culpan al vecino y entonces, como no les queda otra salida honorable, recurren a la violencia.
Fíjese Ud., por ejemplo, en los motoristas durante las horas difíciles del tránsito en la ciudad: no les importa circular incluso por las aceras, rebasando vehículos como película de persecución policial... no respetan nada. Pero si por mala suerte, topan con un vehículo y se accidentan, reclaman gastos médicos, reparaciones mecánicas, compensaciones y demás, porque violentaron sus derechos! (hágame el favor!)
Ahora, apliquemos el ejemplo al resto de ciudadanos, incluyendo el los esposos presidentes. Los funcionarios no respetan a sus contribuyentes de impuestos... en respuesta, los contribuyentes no respetarán sus obligaciones... y así la espiral se hace interminable. Y este es solo un ejemplo de miles.
Mi punto es: sin respeto, no hay ni habrá tan siquiera un esbozo de autoridad. De nada servirá la mejor policía, las mejores cortes de justicia, o los mejores funcionarios, si no existe el respeto como principio fundamental de la sociedad.

Pedro Trujillo dijo...

Pues...., tan claro que no merece mas que un apoyo total a lo indicado.
Grs y saludos. Pedro