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lunes, 18 de marzo de 2013

¿Liderazgo latinoamericano?



Chávez no entendió lo que es ser líder ni ejercer liderazgo

Alborotos tras la muerte de Chávez alientan al análisis de algunos aspectos curiosos que se han suscitado durante estos días. Se habló de la muerte de “un líder carismático”, del mejor “líder latinoamericano” de los últimos tiempos. Polémica enmarañada que anima a comentar tan pomposas aseveraciones. El tal “líder” fue un golpista que intentó subvertir el orden en su país y en cuya rebelión murieron decenas de personas, algo que se olvida y que descalifica acciones posteriores. Apenas cumplió dos años antes de ser indultado y hoy es alabado y aplaudido por parte de radicales -guatemaltecos incluidos- que ven en el “comandante” un ejemplo a seguir y en el “ejército venezolano” otro a imitar, mientras aquí condenan “la militarización”, el golpismo y los crímenes. La incongruencia de esos irritados no tiene parangón, algo normal cuando hay ausencia del más elemental sentido común, de la mínima coherencia discusiva o cobran por ello.
El “liderazgo” chavista es una preeminencia adquirida tras haber empobrecido el país que presidió. Chávez -guste o no oírlo- se posicionó en este mundo ruin de la realpolik al comprar voluntades como la del dictado cubano, la frívola argentina, el atrevido Correa, el desaborido Morales o el violador Ortega, entre otros. La gente que lo aclama -o gran parte de ella- no es mayor que la que pasó disciplinada y apesadumbrada frente al féretro de Franco, de Lenin de Evita Perón o vitoreó a Hitler. La masa orteguiana sigue presente. La sociedad de masas es una sociedad fácilmente expuesta a la movilización y a la manipulación (Kornhauser). El autoritario sabía cómo a golpe de dólares -y de censura de medios de comunicación- atraería la voluntad de políticos inescrupulosos y gente que vende su alma al mejor postor, aun sin comprender absolutamente nada más allá de lo que recibe en el instante. Es la miseria de los analfabetas y de los políticos corruptos: la manipulación interesada por quien ofrezca algo atractivo.
Chávez no entendió lo que es ser líder ni ejercer liderazgo. Supo, y muy bien, comprar una posición política sobresaliente con el beneplácito de quienes se avinieron a la genuflexión continuada tras recibir cientos de millones y de aquellos que le rendían alborotada pleitesía mientras los empobrecía, engañaba, robaba y desposeía. Hitler, a quien Chávez leía, supo hacerlo mejor que el aprendiz caribeño y en una sociedad más culta promovió “valores” que la llevaron a las puertas de su destrucción, aunque le costó menos dinero de recursos nacionales, que no de prestamos privados. Por ello, la maquinaría no soportará el primer arranque en falso que tras varios golpes de estado continuados con beneplácito internacional, seguirá corriendo después del próximo abril. El chavismo sin Chávez no es posible, al igual que no lo han sido otros regímenes. Ser Chávez, pensar como él, manipular como lo hizo o dilapidar el dinero público para salvaguardar su espacio político y personal, no es algo en lo que pensarán sus seguidores. Para ellos es tiempo de preparar la huida y evitar ser condenados en el futuro por robo, expropiación, asesinato y otros delitos que esperan a ese grupo de tramposos, igual que hicieron ciertos terroristas en este país. Los servicios cubanos intentarán seguramente dilatar el proceso que ya huele a descompuesto, y quienes de verdad vencerán, serán los honestos. Para mientras, pongamos atención a esos otros “lideres nacionales” que han ido allá a alabar el régimen y a declarar acatamiento, cuando no a seguir mendigando dinero y utilizar al “líder” para sus oscuros fines.

1 comentario:

Gerson Miranda dijo...

Me parece desatinada y exagerado su pensamiento, me daria verguenza criticar un desarrollo tan latente como el venezolano, prefiero un chavismo aqui,,,