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lunes, 3 de febrero de 2014

Estadísticas y minería


Haz lo que digo, no lo que hago (popular) 
Prensa Libre publicó una encuesta sobre la percepción de la industria minera en Guatemala, en la que se señalaba que el 64% de adultos jóvenes rechazan la minería. No dudo de la fiabilidad del estudio, pero si cuestiono fuertemente -y someto a consideración- la patente incoherencia que muestran los resultados. Si realmente dos de cada tres jóvenes del país están contra la actividad minera, debería consecuentemente producirse un rechazo al uso del vehículo, del celular, de la computadora, de la TV y de otros ingenios que diariamente utilizan con profusión. No se puede rechazar el robo y robar; la droga y consumirla o el crimen y cometerlo. La vida debe de ser coherencia del pensar con el actuar y esa premisa -ausente en el estudio- hace concluir que hay otros análisis más allá de los números. Entonces, ¿cómo interpretarlo?
En el país hay un ambiente de rechazo a la minería promovido en ciertos medios o por determinadas personas o colectivos, y ello impacta en los encuestados que contestan sin reflexión previa y sin advertir que casi todo cuanto utilizan a diario contiene minerales. No se puede comprar un anillo de oro para un casamiento y rechazar la explotación minera; gustar de la luz eléctrica y no aprobar la obtención de cobre. Más que incoherencia -que lo es- se denominaría falta de sensatez o incluso estupidez humana, que pareciera que también lo es. Ese contrasentido invita a meditar sobre cómo se manipula la opinión pública, particularmente la de los jóvenes. Bajo premisas falsas o verdades a medias -mucho peores- se construyen ideas-fuerza que permean la mente de muchos sin cuestionar, comparar o contrastar lo que dicen con lo que hacen, y terminan aceptando postulados inconsistentes, más viscerales que racionales y repetidos por doquier. De acuerdo con que cualquier actividad se haga dentro de parámetros que respeten derechos de otros: no contaminación, no expoliación, no invasión de propiedad ajena, etc., pero en absoluto desacuerdo que se presenten discursos promotores de inconsistencia y, lo más lamentable, que el joven los asuma sin darse cuenta de ello. Quienes llevan a cabo encuestas posiblemente realicen preguntas poco meditadas o incluso manipuladas. No es lo mismo preguntar simplemente si se está de acuerdo con la explotación minera, que agregar cuál sería la solución que propone y si está dispuesto a renunciar a los bienes que contengan mineral, por poner un ejemplo. Condenar la matanza de animales para hacer abrigos mientras cubre los hombros con un hermoso tocado de piel de zorro o estar contra el crimen, pero dispuesto a asesinar o robar, supera el límite de lo mínimamente racional. De igual manera, estar contra la industria minera pero no renunciar al uso de lo que está hecho con metal o desear joyas de diamantes con platino parece una contradicción de tal calibre que es preciso revisar los textos que se enseñan en colegios y universidades sobre lógica, pero también sobre análisis critico, debate, discusión y coherencia.
Tenemos que avanzar como país, pero hay sustanciales deficiencias por corregir. La capacidad de comprender y analizar una pregunta o una propuesta; el discernimiento como elemento separador de lo manipulador respecto de lo vinculante; el fomento de la critica constructiva y no de los mensajes emotivos que obnubilan la razón y cuestiones similares, son asignaturas pendientes por desarrollar en centros educativos, pero también en la familia y en grupos de amigos.

1 comentario:

Estuardo Tovar dijo...

Cada vez son mas sorprendentes lo poco reflexivas que pueden ser sus "ideas". Tomando en cuenta su artículo me imagino entonces que usted no esta contra la tala inmoderada de árboles, pues sus artículos son publicados en prensa (papel) en tirajes a nivel nacional; me imagino que esta a favor de la contaminación ambiental, pues usa un carro, apoya los vertederos clandestinos de basura pues saca su basura cada semana. Así exactamente suena su "idea" de las Estadísticas y la Minería.