Conducir en Guatemala es una proeza. No porque las carreteras se hayan convertido -por negocios sucios que promueven ciertos políticos- en caminos con alta probabilidad de despeñarse (a pesar de la enorme deuda flotante del gobierno en comunicaciones), sino por la peculiar forma de manejar del chapín. Si desea probar, conduzca -en lugares donde hay más de un carril- por el de la derecha, observará que nadie lo ocupa. Aquí, como en muchos países anglófonos, se conduce por la izquierda. Los conductores ocupan el carril que no deben, por diversos motivos. El primero es sicológico. Leyeron en algún momento aquello de “carril derecho para vehículos lentos”, lo que condiciona el comportamiento y aunque el carro no ande o expulse humo pestilente, usa el carril inadecuado. El segundo, porque nadie quiere sentirse “camión” y todos creen manejar un deportivo veloz y último modelo. El tercero, porque hay mucho maleducado que no aprendió el código de circulación ¿Cuántos “flashearon” o compraron el carné de conducir?
No falta el motorista que piensa que la fila no es para él. Serpentea entre los vehículos buscando las primeras posiciones en la parrilla de salida como si de una competición se tratase. Se lleva espejo retrovisor, raya carros o termina en el suelo, producto de que alguien cierra el paso a sus desatinadas aspiraciones de pasar por donde sea. Los más “hábiles” -y mulas- inventan una fila donde no existe o deciden utilizar el carril opuesto para reducir su tiempo de espera, sin respetar que en sentido contrario vienen otros que circulan correctamente o que, educadamente, esperan su turno. Los buseros y camioneros animan el espectáculo, aunque son la antítesis de la fiesta. Van sin luces traseras; algunos sin delanteras o con cuádruples focos que te dejan ciego, aunque por detrás ni se miren. Provocan accidentes porque no se les ve venir o se atraviesa o detienen en lugares donde sus reales deciden que es oportuno. No respetan paradas, normas ni vías y cualquier cosa imprevisible para los demás es, para ellos, algo muy natural. Los más inesperados son los que usan siempre las luces de emergencia ¡Témales! Las prenden para detenerse, pero también para girar, frenar o cualquier otra ocurrencia, sin que uno pueda imaginar que harán porque es imposible con esa forma tan particular de actuar. Ver a alguien detenido en mitad de la calzada con las luces de emergencia prendidas invita a generar múltiples e hipotéticos escenarios, aunque no se acierte entre las opciones. Por último, los temidos carros con luces destellantes y sirenas que creen tener prioridad porque la “autoridad” va dentro. La mitad de ellos inconscientes asesinos armados y con varias denuncias por exceso de velocidad que nadie paga. Hay que conducir doble: por uno y por el contrario
Con este panorama ¡ármese de paciencia y conduzca por la derecha!, suele ser la ruta más corta y rápida porque muchos no han aprendido que la derecha es la vía natural y obligatoria de manejar. Si lo hace, verá que llega más veloz a su destino que si opta por rebasar los vehículos de muchos de los especímenes que puede encontrar en los caminos polvorientos y agujereados del país. Esto es un ejemplo de las cosas que se podrían arreglar al instante si se aplicasen las normas y la policía cumpliese con parte de su obligación, en lugar de montar ineficientes controles que retardan todavía más ¡Feliz viaje de Semana Santa! y cuidado al cruzar la calle.
Este es un blog personal donde se editan las columnas de opinion (y otras) que semanalmente publico en el diario PRENSA LIBRE de Guatemala. La idea es generar un espacio de debate y opinión con los lectores, de forma que la libertad de expresión sea en doble sentido.
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1 comentario:
Muy acertado somos malos conductores en Guatemala, y lo de los prepotentes que se creen que no deben respetar las vias acá en Escuintla cuando vino la ex-primera araña de la nación no respetaron el semáforo de la primera avenida frente a Mcdonald´s y casi atropellan a una señora no sin antes recordarle a su progenitora sino además haciendo ademanes con las armas que portan, y dicen que son los que harán respetar las leyes, vaya ejemplo no?, y felicitaciones por sus columnas que no me las pierdo cada semana, Saludos.
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