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lunes, 21 de octubre de 2013

Guerra de batallas


En ciertos casos, guardar silencio es la mayor mentira. No decir es igual a mentir.
Anuncié en su momento las batallas que se vendrían con el tema de las comisiones de postulación. La semana pasada un medio escrito publicó dos crónicas perspicazmente encadenadas, enlazando el tema de la postulación con un narco-operador. No tengo porqué dudar del contenido documentado, pero si mucho que decir sobre la intencionalidad subrepticia del segundo de los reportajes. En el mismo, se denuncia una reunión de decanos de diferentes universidades del país con supuestos operadores del gobierno en algún lugar de la zona 10 capitalina. El presidente de Acción Ciudadana, de quien se recogen las declaraciones, se queja de ese hecho y apela a que los rectores de la universidades se abstengan de nominar a las personas que participaron en las citadas reuniones por haber comprometido su integridad. Agrega que las universidades “deben dictar normas de conducta claras a sus decanos, para que se inhiban de participar de reuniones privadas..”, y finaliza solicitando a quienes no participaron en esos encuentros que lo declaren públicamente para preservar su condición de idoneidad. Varias cosas al respecto.
La primera, es la irresponsabilidad de hacer una denuncia, publicarla y encadenarla con temas de narcotráfico sin decir los nombres de quienes estuvieron presentes y reclamar a “los no asistentes” que sean ellos quienes lo confiesen -exponiéndose y corriendo el riesgo-. Un monumento a la ligereza y un magistral lavado de manos, a la espera de que otros hagan lo que uno no es capaz de hacer, aún contando con privilegiadas tribunas. La segunda, se refiere a la instrucción a los decanos por parte de los rectores. La constitución obliga a participar a ambos y no dice que tengan que ponerse de acuerdo, mucho menos influir. Las declaraciones, sin embargo, dan por hecho que efectivamente eso ocurre (o debería), lo que vulneraría y violaría la independencia de los decanos al ser instruidos por sus respectivos rectores. Algunos parecen ignorar que en muchas universidades se respeta, afortunadamente, la independencia de criterio de cada quien -como debe de ser- y no hay puestas en común previas ni directrices a seguir. Si ello es tan trascendente como se indica, lo que el entrevistado debería de hacer es denunciarlo ante el MP para que abriera una investigación, con el riesgo de que quien calla los nombres de los reunidos fuese acusado -si hubiera lugar- de omisión por no haberlo hecho en su momento.
Estamos demasiado acostumbrados a las bolas y a tirar la piedra y esconder la mano. Se acusa, se señala, se corre el rumor, se enlazan historias y, finalmente, no se abren procesos judiciales ni se expedienta a nadie. Da la sensación de que, además de relatar lo sucedido, se pretende hacer oposición política (¿sería ese el propósito real?), enlazando un hecho con otro extensamente documentado y relacionado con el narcotráfico. El ejercicio periodístico requiere de ética y de responsabilidad y el ejercicio de la función publica, también. Por un lado, proponen a algunas al premio Nobel, para hacerle crecer el CV (más adelante buscarán doctorados honoris causa). Por el otro, intentan cuestionar la legitimidad de lo existente previa suposición, rumores o información no contrastada o verificada -puro estilo CICIG-. Una lucha de poder es lo que subyace en el fondo y el protagonismo irresponsable lo que más abunda. Aquí nadie quiere justicia mas allá de que aquella cumpla sus deseos o intereses a cualquier precio ¡País de bolas!, pero también de insensatos.

3 comentarios:

Alejandro Berganza dijo...

Me dijeron que viera este artículo en PL, y cuál fue mi susto cuando veo, Pedro, que le da crédito a Zamora de que realmente habla de un narco operador que trata de manipular las comisiones de postulación. El supuesto narco operador es mi hermano Inngmar Walterio Iten Rodríguez, un empresario privado a quien Zamora, en alianza comprobada con "la Tarántula", lideresa de una estructura criminal, lleva tratando de extorsionar desde hace más de 2 años. Zamora le mandó a sugerir que "invirtiera" 2.5 millones de dólares en elPeriódico unos meses después de iniciada la campaña. Esta inversión lo volvería el "empresario más probo de Centroamérica con foto en portadas de revistas" Mi hermano lo mandó al carajo. Y el criminal enfermo siguió con su plan de calumnias. Con el fin de entrampar jurídicamente la querella por difamación, Zamora usa apodos y cambia letras al apellido, como se denuncia en el blog http://aclarandomentirasyrumores.blogspot.com/ Mi hermano le envió una carta a usted hace unos meses la vez que Zamora lo acusó también de usar las niñas de la red asociada a Barrientos para enviarlas a funcionarios como soborno. Este extremo de maldad y de deshonestidad mostraba ya una patología en Zamora peligrosa para nuestra sociedad. Mi hermano tuvo que cerrar su emmpresa recicladora que era la más grande y moderna de Centroamérica (había obtenido premios de industria, así como de la gremial de exportadores)debido a estos ataques brutales que se han extendido a fabricación de casos penales en el MP y a sabotajes en las instituciones financieras. Si, de alguna forma, puede enmendar lo del narco operador que le reconoce como merecedor de crédito a Zamora, se lo agradeceríamos. Si no, pues qué se va a hacer. Usted es una víctima más, de buena voluntad, de las artes oscuras criminales de esta persona que ya raya en la sociopatología y que se ha vuelto un gran peligro para nuestro país.

Alejandro Berganza dijo...

Querido Perico, yo colgué un comentario hace un rato, ¿lo vas a publicar, o no lo ves prudente?

Francisco Jose Salazar Lima dijo...

Debieramos de hacer un listado que indique la falencia de los 3 poderes e iniciar una huelga general, ya no es posible tanta burla y si es posible podriamos comenzar a ocupar desde la mañana todos los parques centrales de la capital, Deptos y municipios, desde cualquier domingo, el internet puede ser que nos una para saber desde cuando comenzamos, siempre sin permitir que ningun partido actual se involucre, tiene que ser un sentimiento nacional que les haga entender que somos humanos y nos duele esas mascaradas. Si hay respuesta de cada departamento y municipio podria ser un hecho, alguno tiene que responder como Guatemalteco con mucha frustracion.