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lunes, 16 de enero de 2017

Trump o la incertidumbre

Trump es nacionalista con dosis populista, lo que no resta razón a alguna de sus propuestas

La toma de posesión del electo presidente norteamericano acojona a muchos por diferentes motivos. Los estadounidenses no tienen claro que ocurrirá a partir del próximo 20; los emigrantes establecidos en USA, y aquellos que pretenden llegar, temen ser deportados y esperan un endurecimiento de las condiciones de residencia; los extranjeros, especialmente europeos, algunos asiáticos, habitantes de ciertos países árabes, cubanos y mexicanos, prevén acciones contundentes en política exterior; y los amarrados a ideologías de izquierda, simpatizantes de demócratas y vividores de cooperación internacional, sospechan que desaparecerá o se reducirá aquella lo que afectará su modus vivendi y el ruido que hacen.
No lo catalogo como empresario, pero si como emprendedor aprovechado de ventajas como las que ahora critica y alguien que entiende perfectamente el lobby, las influencias, los amigos y los medios. Quizá por eso, en su reality show televisivo, se presentó como duro y antipático ejecutivo y manejó a su antojo de viejo verde los concursos de miss universo, entre otros méritos curriculares. En este caso, hay que recordar la máxima orteguiana de “yo y mis circunstancias” ¡Todo un Frankenstein del espectáculo!
Lo que parece tener claro es que sin esfuerzo no hay beneficio. Heredó una fortuna pero quebró y logró, aun con ventajas, recuperarse y no está dispuesto a que impuestos, ocurrencias gubernamentales, dizques programas sociales, cooperación internacional, pago de seguridad y otras politequerías sigan a cargo del contribuyente. Ya cuestionó -con razón- la contribución USA a la seguridad mundial y el papel poco displicente y menos financiado de los europeos en relación con gastos de defensa y seguridad, mayormente a expensas norteamericana. Tampoco parece dispuesto a que emigrantes irregulares o minorías mimadas sean receptores de ventajas adquiridas con esfuerzo por trabajadores norteamericanos -muchos igualmente emigrantes- ni que el gobierno chino siga produciendo a bajo precio e irrumpiendo en el mercado del norte mientras las condiciones de trabajo y de libertad impiden la competencia.
Trump es un nacionalista con dosis populista, y sin ser santo de mi devoción, no quita que tenga razón en determinadas cuestiones. Entiendo que no está contra los emigrantes sino contra quienes no sudan la camiseta a diario pero desean obtener ventajas de prestaciones sociales sin asumir responsabilidades, algo muy común por estos barrios. Tampoco que General Motors, a quien ahora confronta, se vaya a fabricar a México con los 17,400 millones de dólares que recibió en 2008 para que saliera de una crisis que pagó el contribuyente. Mucho menos que después de poner millones y demasiados muertos en Oriente Medio, sea Putín quien gane la partida a Obama en relaciones exteriores o que la crisis se haya agravado con ISIS. Tampoco que la UE fomente una economía cerrada pero USA cargue con importantes gastos de la OTAN y menos que China o ciertos países árabes se sienten a la par en la ONU sin asumir los costos y ser regímenes autoritarios que generan en sus países una dinámica social, política y económica muy diferente a la libertad norteamericana. Trump, en definitiva, está harto de que USA page los platos rotos en un mundo que no quiere asumir responsabilidades y las deriva “al imperio”.
No creo que las medidas que tome afecten directamente a Guatemala, aunque indirectamente incidirán en el medio plazo, tiempo que necesitará para hacer algo de lo que prometió, contando que se lo permitan la mayoría republicana desde la Cámara de Representantes o el Senado.

Sin miedo,  quedamos a la espera.

1 comentario:

Oscar Rafael Ralón dijo...

En realidad, esperamos desde este barrio como ud. dice, que los republicanos inteligentes, que no se educaron en la Marroquín, puedan detener las otras amenazas de Trump que ud. no menciona en su artículo; las verdaderamente siniestras. Por ejemplo del famoso muro, para este señor que todo lo que está abajo del río Bravo es Mexico.
Oscar Ralón