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miércoles, 5 de marzo de 2014

Reconocimientos y galardones


(www.republicagt.com)
El gobierno de los Estados Unidos, a través de su embajada en Guatemala y por medio de su portavoz, el embajador cesante Chacón, hizo una publicación en medios escritos y declaraciones en otros radiados y televisados en las que alababa la labor de la Fiscal General e incluso de forma muy directa abogaba por la continuidad de la misma en el cargo.
Traicionó al embajador Chacón su lenguaje norteamericano cuando denominó a Claudia Paz y Paz “socia” de los USA. En la National Security Strategy aparecen los tres grupos en que los norteamericanos dividen al resto del mundo: amigos, enemigos y partners  (socios-aliados). Tanto los primeros como los segundos tienen un particular trato y previstos diferentes vectores de incidencia en dicha estrategia. Los únicos que se libran del check and control son, precisamente, los socios porque responden a aquellos países que son vistos como “hermanos”: Canadá y Reino Unido, entre otros pocos. Por esa razón tratar a la Fiscal General de socia conlleva un lenguaje que es necesario interpretar.
No contentos con lo anterior -y para mayor incidencia en cuanto se ha dicho- se acaba de reconocer con el premio “mujeres valientes” a la jueza Yassmin Barrios. Cualquiera que sea el historial profesional de la magistrada -nada extraordinario respecto de otros- lo cierto es que fue todo un escándalo en el juicio que presidió. Desconoció la orden de la sala de Apelaciones y la Corte de Constitucionalidad no tuvo más remedio que anular las actuaciones. De haber sido más comedida y ajustar sus fallos a Derecho posiblemente la CC no hubiera contado con elementos suficientes para retrotraer las actuaciones a la fecha donde ella deja de obedecer una orden de tribunal superior. A lo anterior, hay que agregar el disparo de júbilo, visible, emocionado, visceral y pueril, cuando emitió la sentencia, algo impresentable para un juez y que en USA, además de crear un sustancioso escándalo, sería, seguramente, motivo de expulsión de la carrera. Cabría preguntar a los premiadores si estimaron que el juicio lo llevó a cabo únicamente la homenajeada o donde están, en su caso, los otros dos magistrados que componían el tribunal ¡Acaso no fueron igual de valientes? El ninguneo se coló en la propuesta y destacaron, justamente, lo que pretendían: a esa persona en particular, no a la justicia ¡Bien por los USA!
Los premios dejan claro que hay que seguir utilizando la justicia como elemento politizador de lo que ocurre en la vida pública, fuera del país norteño ¡claro está!, y que aunque seamos una nación donde se observan poco o nada los DDHH (versión Kerry), los USA no han firmado ninguna convención al respecto, aplican la pena de muerte sin discusión ni manifestaciones que cambien su legislación, pero se permiten decir al resto qué y cómo hay que hacer las cosas.
Como no hay dos sin tres, recordemos que hace unos años reconocieron a otra “héroe” nacional quien dejó de perseguir a su ex conviviente (Arnoldo Noriega, URNG) por violar repetidamente durante varios años a su hija, ignorando y sin cuestionarse que ella misma fue una activista del EGP y que habría que analizar su estadía en alguna facción guerrillera por Cobán, especialmente en el mes de mayo de 1982 cuando se produjo la matanza de Salacuim por fuerzas de ese grupo insurgente.
Allí dan unas medallitas y aquí el Presidente otorga otra al embajador. A fin de cuentas es un tema de intercambio y si Obama tuvo su Nobel sin darle un palo al agua, ¡cual es la razón de que otros no tenga su pinche reconocimiento?

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