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lunes, 29 de junio de 2015

Acoso y derribo

Darse cuenta de lo que hay que hacer y no hacerlo es cobardía (Confucio)
El acoso y derribo es una competición ecuestre que se realiza en pareja denominándose un participante garrochista y el otro amparador. El objetivo consiste en voltear un toro con la ayuda de una garrocha o pértiga (Wikipedia).
La práctica de tal pericia ha sido perfeccionada por Baldizón/LIDER quienes hostigan, generalmente a través de terceros (organizaciones, personajes o grupos), a todo el que se le atraviesa críticamente en el camino. Atacan con desdén a Sandra Torres, torpedean a Jimmy Morales, aventaron a Sinibaldi y recientemente denunciaron al rector de la USAC y a Edgar Gutiérrez, o a mi persona, además de a otros. Poco, o nada, reparan en sus cuadros corruptos o cuestionados. Aceptaron en sus huestes a Hichos -señalado delictivamente por el MP/CICIG- o al alcalde Medrano, con innumerables acusaciones por actos de corrupción. Descubiertos, súbitamente los expulsan, pero ¿cuántos más quedan ocultos?
La técnica es siempre la misma. Basados en contenidos de páginas web falsas y anónimas riegan, con torpeza y chapucería, toda clase de insultos, descalificaciones y falsedades de las que dicen “aportar pruebas”. Mas tarde, dicha “información” la traducen en denuncias sin contenido o es tomada por sus medios -para eso sirven- y difundida continua y tergiversadamente por pintorescos y dóciles personajes, pretendiendo, como en la época nazi, convertir en verdad una mentira repetida mil veces. El procedimiento no es nuevo, aunque poco útil en la era de la redes sociales. Arzú hizo algo similar, presionando desde el poder, y consiguió cerrar la revista CRONICA. Estos, más torpes y rústicos, copian, algo que hacen de maravilla, el modelo.
Es la forma de proceder de los autoritarios. No toleran que les lleven la contraria, mucho menos permiten que los cuestionen con argumentos y evidencias. Lo hizo Hitler y mas cercanamente Castro, Chávez, Maduro, Cristina Kirchner o Correa. Todos, con mayor o menos éxito, silenciaron a quienes les contaron las costillas. Manuel Baldizón no es diferente, sino émulo. Ansioso de poder y con necesidad de alcanzarlo para hacer un supermercado estatal con membresía limitada, no desea que nadie contradiga su mesiánica visión. Si alguien cuestiona -¡con toda legitimidad!- su liderazgo, fortuna, múltiples plagios, a los corruptos que le rodean, la financiación del partido, los ingentes gastos en campaña, las marrullerías, las persecuciones y coacciones a quienes nos expresamos libremente o incluso su preocupante estado de salud mental (expuesto en un informe confidencial publicado en prensa), somos inmediatamente denunciados y perseguidos con saña ¿Qué ocurrirá si llega al poder?
Los políticos se protegen entre ellos, independientemente del partido a que pertenecen. Desean que esta marea de protestas ciudadanas -de la que están divorciados- pase cuanto antes y no quieren cambios ni prórrogas electorales, sino mantener el estatus quo que los protege mientras navegan con bandera de pirata. Baste observar cómo la mayoría de quienes están ahora en LIDER y/o elaboraron sus propuestas de gobierno son los mismos que gobernaron y fracasaron con la UNE, tránsfugas que han vendido su alma varias veces o gañanes caciques que se autodenominan líderes locales.

Podemos seguir quejándonos y arrepentirnos dentro de veinte años (Cuba y Venezuela deberían hacernos pensar) o tomar las riendas y enfrentar a potenciales déspotas. Para eso hay que dar la cara y no quejarse en privado ¿Está dispuesto a enfrentar su futuro o prefiere lamentarse de por vida? ¡Esa es ahora la cuestión!

Reflexiones sobre el voto

“Un gran poder implica una gran responsabilidad”

En ocasiones se ven manifestaciones -otras criminales bloqueos- en las que ciertos grupos reclaman derechos como salud, educación, seguridad, justicia y otros. No hay que profundizar mucho para comprender que la implementación de los mismos no es “gratuita” como algunos corean gritonamente, sino que tienen un costo al que es necesario hacer frente, cualquiera que sea el sistema.
Los impuestos indirectos, como el IVA, son pagados por todos los consumidores, observándose aquel principio de “quien más consume más paga”. Sin embargo, contrasta con lo anterior que en el país apenas hay 1,5 millones de contribuyentes activos. Entre 4 y 5 millones de ciudadanos están en la economía informal -o desempleados- y la SAT (2014) nada sabe de ellos, ni espera que se afilien en el corto plazo. Es decir 1,5 millones de personas cargamos sobre nuestros hombros una responsabilidad mayor que otros que han decidido voluntariamente no colaborar con las cargas fiscales que el gobierno impone. Algunos, posiblemente, porque carecen de trabajo, pero otros simplemente no quieren y se aíslan de esa vida en común y en sociedad que exige cumplir con ciertos deberes. Es preciso, por tanto, ampliar la base recaudatoria y que todos asumamos idénticas -o similares- responsabilidades que nos habiliten posteriormente para reclamar derechos.
Sería muy positivo, y aquí la propuesta, que en lugar de exigir el DPI para votar, se solicitará el NIT, o incluso que se fusionaran ambos documentos en uno solo. Quien no esté de alta en la SAT, simplemente no podría votar porque no muestra su corresponsabilidad con el resto de conciudadanos. No significa eso que quien esté censado fiscalmente, tenga necesariamente que pagar impuestos. Puede estar de alta y desempleado o percibir una remuneración tan baja que no llegue al limite inferior establecido para pagar (si así se decide), pero está “de alta” y figura como ciudadano con deberes, aunque momentáneamente no pueda hacer frente a ellos.
Debería ser obligatorio que todo ciudadano que solicite un servicio público (cualquiera que sea): asistencia en el seguro social, educación pública, ingreso a la universidad, créditos estatales, fertilizantes, becas, papeles varios, etc., presente su puesta al día con el sistema (SAT) que surte los fondos de los que piensa beneficiarse. A la fecha no es así y algunos reclamantes de derechos se han olvidado que junto a aquellos están las responsabilidades y que los ciudadanos que incumplen sus deberes no son moralmente apto para beneficiarse de prebendas financiadas por unos pocos responsables.

Esta reforma (votar con el NIT en lugar del DPI) podría incluirse fácilmente en cualquier cambio que se piense hacer en normas vigentes y de esa forma conseguir ampliar la base tributaria con quienes han decidido voluntaria exonerarse de responsabilidades fiscales y hacer que seamos otros quienes corramos con el gasto de los servicios que frecuentemente reclaman “como derechos inalienables” del ser humano. Se trata de no circunscribir el voto exclusivamente a la nacionalidad sino a la responsabilidad (argumento también útil para analizar el voto en el extranjero), aunque no de establecer una plutocracia que posiblemente algunos presentarían y desprestigiarían con amañados y tradicionales argumentos sobre los pobres y las cargas fiscales.  Seguramente esta propuesta no gustará a quienes pretenden seguir beneficiándose de un sistema cooptado por una oclocracia solícita, y apealarán a la emoción irracional o la presión habitual ¡Nada nuevo!

lunes, 8 de junio de 2015

GuateUSA: el Estado 51

Es preciso preferir la soberanía de la ley a la de uno de los ciudadanos (Aristóteles)





La foto de un humillado “Presidente de la República”, anunciando el cese forcivoluntario de su yerno y secretario privado, bajo el tutelaje y la penetrante mirada del embajador de los Estados Unidos -mister Robinson- situado en retaguardia, es una escena entre dantesca y surrealista. Algo que Dali hubiese pintado, pero que nunca imaginó.
Las principales amenazas a la seguridad de los USA son el terrorismo yihadista, el ciberterrorismo, el lavado de dinero, el crimen organizado (narcotráfico incluido) y la migración ilegal, y quizá hasta por ese orden. Su política exterior responde, precisamente, a los objetivos de su política doméstica y el esperpento descrito arriba lo corrobora.
Sin embargo, es preciso detenerse en un teórico principio rector de la relaciones internacionales, contemplado en las primeras líneas de la Convención de Viena: “la no injerencia en asuntos internos de los Estados”. Si se acepta, es muy posible que sigamos tan mal como estamos, porque nadie sacaría la basura política que hay que desechar. Si se refuta, se justifica la intervención porque a fin de cuentas nos beneficia lo que otros hacen. Lo malo de ese tipo de juicios flexibles y acomodados es que, siendo consecuentes, hay que dar por buena la intervención de 1954 y otras que se hayan podido dar. No es posible, si se quiere ser coherente, aceptar el precepto cuando conviene y rechazarlo cuando no gusta. De ahí la necesidad de reflexionar seriamente sobre ello.
La casta política guatemalteca es experta, casi toda ella, en practicar hábilmente distintas formas de corrupción, de ahí que los USA decidieran ponerle freno a los desmanes de criminales con derecho de antejuicio, escolta policial, patente de corso y tratamiento de “honorables”. El mensaje directo y “sofisticado” que envían los norteamericanos es que enviarán un polígrafo; el indirecto que son ellos quienes cogobiernan -o gobiernan- tras la salida de Baldetti y del otros señalados. Además, que las cosas se harán a su manera -como cantó mister Sinatra- o deberán asumir las consecuencias todos los señalados en confesión colaborativa en Miami (Marllory Chacón) o Denver (Portillo). También envían otro recado claro a los candidatos que se postulan, al sistema financiero/fiscal y a los desmanes en aduanas terrestres, aéreas y marítimas, que pueda incidir en su seguridad. No hay temor mayor ni peor consecuencia para los mañosos -cada vez aparecen más- que le quiten la posibilidad de ir a ver a Mickey o les embarguen bienes delictivamente adquiridos.
Pero no nos engañaremos, los USA no nos ayudan per se, sino que implementan su política exterior con el realismo que los caracteriza, aunque en esta ocasión cachamos tajada porque limpian el sistema nacional de personajes corruptos y contaminados por la forma tan podrida de hacer política. Echo en falta, como en otras ocasiones, a quienes han venido criticando el intervencionismo del 54 y ahora callan o aplauden este otro ¡Bueno, es esa doble moral de ciertos personajes que cada vez sorprende menos!

Cortadas las barbas de algunos, los candidatos pondrán las suyas en remojo y seguramente reconducirán su actuar, al menos mientras dura el tsunami. No tengo tan claro que el agarrón por la taleguilla al que tienen sometido al “Presidente” sea eterno ni que ello sirva para enjuiciar a todos los ladrones que han pasado por ministerios, curules y otros cargos. Lo que si queda diáfano es que cuando uno quiere cola, es Pepsi o Coca, porque no hay manera de escapar del tutelaje de Washington.

lunes, 1 de junio de 2015

¿Y si no quiero a nadie?

“Las elecciones, a veces, son la venganza del ciudadano. La papeleta es un puñal de papel”

Si tiene clara y definida su preferencia, endose su voto según su libre elección, o selección, mejor dicho. El problema surge cuando no gusta de ninguna de las ofertas electorales o, peor aun, cuando haciendo ejercicio de su derecho, rechaza contundentemente todas ellas. En esos casos, el sistema “democrático” no resuelve el inconveniente ya que únicamente le permite seleccionar de entre las propuestas que brindan los partidos, pero no elegir, que conllevaría infinitas opciones o, al menos, una que satisficiera el deseo de decirle “no” a todos ellos.
Los políticos (también el TSE) llaman siempre al voto válido. La razón es salvaguardar el principio de legitimidad, que no de legalidad. En la medida que un mayor porcentaje de ciudadanos acuda a las urnas y vote, el proceso electoral se justifica al ser avalado por una alta participación. Es por ello que los candidatos (y el TSE) nunca harán un llamado a no votar o hacerlo en blanco o nulo puesto que reduciría la legitimidad. El voto en blanco no es válido jurídicamente pero tiene valor político y, en todo caso, cabría modificar la norma o agregar una casilla en la papeleta de voto que diga “nadie/ninguno”. Aunque no tenga un reflejo inmediato en el proceso, iniciará seguramente un debate sobre la necesidad de que tenga valor en el futuro y supondrá no legitimar al gobierno electo, además de enviar un claro y contundente mensaje a la casta política de “hasta aquí llegaron” y dejen de engañar sobre la “libre elección”, cuando lo que hay es una oferta limitada y cerrada que condiciona la decisión.
Puede aplicar lo anterior en el proceso venidero, salvo que tenga una mejor solución. De tener claro su voto, concédalo. Sin embargo, las encuestas reflejan que hay un porcentaje importante de ciudadanos que “no saben por quien votar” y no encuentran, como en otras ocasiones, “al menos malo” -sobre todo en una hipotética segunda vuelta- o simplemente “no quieren votar a nadie”. En tal situación -no querer a ninguno- el sistema permite abstenerse, votar nulo o en blanco. Si se abstiene o anula su voto, justificarán los motivos de diferentes formas: mal tiempo, coincidencia con vacaciones, desencanto, escaso transporte, no sabía qué hacía, estaba perturbado, “saber el motivo por qué lo hizo”, etc. Nunca habrá una razón clara y única a la que atribuir el origen de aquellos magros números y difuminarán los resultados. No obstante, si vota en blanco, porque no encuentra candidato a su gusto o porque rechaza a todos ellos, la única interpretación posible será precisamente esa. Demuestra ser un ciudadano demócrata, participativo y con su voto en blanco desnuda un sistema cooptado por los políticos que no le permite elegir, sino seleccionar entre una serie de opciones limitadas que ellos le proponen y que usted -el elector- considera todas malas. ¿Qué haría el TSE si apareciera un 80% de votos en blanco?
Puede darle las vueltas que quiera al tema, pero no creo que escape de la realidad, del secuestro del voto que han hecho los políticos y de la mentira que supone creer que elige cada cierto tiempo. Al político no le gustará esto, pero no es él quien manda. Haga un cálculo contabilizando el voto en blanco en elecciones a diputados y concluirá que según la ley D´Hont (reparto de escaños en el Congreso) también supone sustanciales ventajas.

Siempre pidieron tu voto corruptos políticos ¿Has pensado, en esta ocasión, votar en función de lo que de verdad piensas? ¡Votar en blanco es un derecho y hace más libre tu sufragio!